
Pisadas en la nieve sucia
Portada del libro de Ismael Cabezas.
Título: Pisadas en la nieve sucia
Autor: Ismael Cabezas
Editorial: Baile del Sol (2014)
Páginas: 56
ISBN: 978-84-16320-11-0
Alberto García-Teresa – la República Cultural.es
Entre la desilusión y la melancolía se sitúan la casi treintena de poemas de esta obra. En ella, Ismael Cabezas realiza un recorrido por la constatación de la derrota existencial y social con dicción clara y registro narrativo, aunque mantiene una buena tensión en los poemas gracias al trabajo de síntesis.
Cabezas, quien, según se cuenta en el prólogo, toma como referencia a “la otra sentimentalidad” y las teorías de Juan Carlos Rodríguez (a pesar de que su primer poemario data de 1999), escribe desde fuera, aunque se sumerge en la precariedad laboral hasta afirmar que “ahora pertenezco a los excluidos”. El poeta habla de la gente trabajadora, empobrecida, que queda fuera de la imagen ideal de la publicidad, que malviven con sueldos de miseria o están desempleados.
A pesar de que el autor se refiere a ellos como “gente a la que presto mi palabra”, lo cierto es que el anclaje del “yo” continúa ubicándose en él como sujeto, pues Cabezas retrata, recoge escenas (como la de la oficina del INEM), alza una mirada panorámica para centrarse en esas otras personas que no constan en la imagen pública del Estado del Bienestar o en el de la recuperación económica. El “yo” se acerca, dialoga con ellos y aporta pinceladas de su situación. De este modo, pareciera que el poeta paseara por los suburbios y tomara nota en sus versos de lo que observa. Es por ello que domina una pretensión realista, documental, hasta el punto de que podríamos afirmar que Pisadas en la nieve sucia resulta un poemario costumbrista.

Sin embargo, en todo el libro persiste una mirada melancólica, de sueños perdidos, de aspiraciones abandonadas, que llega a abrumar. Habla, no en vano, también del movimiento contestatario con desilusión, con desencanto, envolviéndolo en un aura romántica, como si de algo del pasado, sólo sostenido por el ardor juvenil, se tratara. El tono, en definitiva, refleja que se escribe desde la asunción de la derrota, desde la resignación, que desactiva toda posibilidad de rebeldía en el presente.
http://www.larepublicacultural.es/article9952.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario