jueves, 9 de noviembre de 2017

Entrevista a Fernado Chivite en Noticias de Navarra

Chivite “coge aire” de lo “ajeno” en su nueva novela, ‘El invernadero’

Editada por Baile del sol, es una obra realista “sobre el transitar en el mundo de hoy”
FERNANDO F. GARAYOA | PATXI CASCANTE - Viernes, 2 de Diciembre de 2016 - Actualizado a las 06:08h
Fernando Chivite, en la librería Auzolan, donde presentó su último libro.
Fernando Chivite, en la librería Auzolan, donde presentó su último libro. (PATXI CASCANTE)

PAMPLONA 
- “No estaba seguro de lo que quería contar. Empecé a escribir sin un verdadero plan, esa es la verdad. Sin una historia definida. Sin una arquitectura. Pero lo cierto es que siempre ha sido así, en todas mis novelas anteriores. Supongo que no sé escribir de otro modo. Solo tenía el principio, la voz del narrador”. De esta forma explica Fernando Chivite el punto de partida de su último libro El invernadero, que presentó ayer en Auzolan, “como siempre”, acompañado por Fernando Pascual, socio de la referencial librería pamplonesa.
Tras barajar varias opciones, entre las que figuraban Iceberg o Gente nueva, el escritor navarro se decidió finalmente como título por El invernadero porque “es más sugerente, por la ambigüedad y lo que representa. Me gustó la palabra. Me gustó cómo sonaba. Pero no solo eso. Hay un invernadero. El invernadero como tal es un espacio que alberga a un personaje especial para la trama. Por otro lado, la novela dura lo que dura un invierno; empieza poco antes de Navidad y acaba el 20 de marzo. Es como un tiempo entre paréntesis en el que el narrador está fuera de su entorno, de su lugar, de su zona de seguridad, en una ciudad ajena que desconoce y en una actitud de observar atentamente y reflexionar sobre lo que ve a su alrededor y lo que está pasando. Los escritores nos pensamos mucho lo del título y nos lleva a verdaderos atolladeros de cabeza, y no estamos seguros de cuál es el mejor; de hecho, este me lo sugirieron, por lo que no es del todo original”.
Esta novela desempata la producción literaria de Fernando Chivite, que hasta el momento había publicado cinco libros de poesía y cinco de narrativa. “Mi primer libro fue uno de poemas que editó Pamiela, hace ahora justo 30 años, que llevaba por título La inmovilidad del perseguido”, rememora el autor, para, acto seguido, destacar especialmente, a modo de clave argumental y descriptiva de la obra, “la necesidad de coger aire en lo ajeno”. Una búsqueda vital que “se lee fácil, ya que la frase corta favorece el ritmo y está escrita un poco fragmentariamente, tratando de hacer un puzle, en capítulos pequeños”.
Chivite hizo también especial hincapié en la frase que abre el libro, “por iluminadora”. La cita, de Max Frich, dice así: Un anhelo de gente nueva para quienes uno mismo sería también desconocido. “Frich me influenció muchísimo y esta novela, en su estructura y planteamiento, hace homenaje a una de sus obras, Montauk”.
En lo concerniente al género de esta obra, Chivite reflexionó sobre el “auge que existe ahora, un alud de producción de literatura popular, sobre todo en los subgéneros de fantástica, policíaca, histórica, erótica, e incluso, a veces, una mezcla de los cuatro, tipo Juego de tronos. Este nuevo género que está triunfando parece que nos está enterrando un poco, hasta el punto de que no encuentro resquicio por el que se nos pueda ver a nosotros. Esta novela no tiene nada que ver con eso. Yo diría que es realista contemporánea, en el sentido de que los personajes que aparecen son de hoy en día. Y muchos de ellos están basados en personas que me resultan cercanas o en historias que me han contado que suceden ahora. Por eso el núcleo de la novela es el movimiento, lo que cambiamos. De hecho, está ubicada en Berlín, un ciudad que representa el cosmopolitismo norteamericano pero en Europa, por su diversidad de gentes, razas, procedencias... y por eso me gustaba que estuviera ubicada en esa ciudad”.
Fernando Pascual, por su parte, quiso resaltar la voz narrativa de esta novela, “que va ganando en intensidad”. En este sentido el escritor navarro matizó que “los que escribimos en primera persona, desde el yo y en presente, se supone que utilizamos esa voz porque narra con verdad lo que ve en ese momento. Y por eso es muy fácil que el lector identifique a ese narrador con Fernando Luis Chivite, sobre todo el que me conoce... Pero no, el narrador es mucho más valiente que el autor, siempre, porque intentamos mejorarnos un poco. Y, además, está ese pudor real del escritor que calla muchas cosas; no hay que cometer la equivocación de identificar la voz del que habla con el escritor que firma la novela”.
CLARIDAD Y TONO Chivite huye en su relato de toda retórica, buscando la claridad. “Supongo que no siempre ha sido así. A ciertas edades uno tiende a ponerse enfático. Es natural. Pero acabas aburriéndote de eso. La solemnidad suele ser un poco pesada y yo quería hacer una novela que fuera todo lo contrario a pesada. Luego, además, hay una cosa que inevitablemente ocurre: la vida te acaba enseñando a no tomarte demasiado en serio. En esta novela he tratado de huir del exceso de literatura. Para mí lo más importante es encontrar el tono: un tono creíble. Y mantenerlo hasta el final”. Precisamente, respecto a ese tono, el escritor destaca que “la voz es el alma, decía Aristóteles. Para un escritor, el tono de voz lo es todo. Escucha a ese tipo que te habla: en su tono de voz puedes percibir de inmediato si te habla con respeto o no. Si te trata como a una persona inteligente o te trata de imbécil. O te habla como a un niño. Si pretende asustarte, sorprenderte, contarte una bobada inverosímil. Por otra parte, en la mayoría de los casos uno nota con bastante rapidez si un libro está o no escrito para él”.
EL LIBRO
Edición. Cuenta con 189 páginas y sale a la venta al precio de 14,56 euros.
La historia. El invernadero es una historia contemporánea. De cosas que les pasan a la gente de ahora. Un escritor viaja a Berlín tras las huellas de un científico con el que compartió la juventud y encuentra a una misteriosa joven uruguaya que huye de algo. El tema de fondo de la novela es el individuo en constante movimiento, la incertidumbre moral y la necesidad de salir y coger aire en lo ajeno. La narración se ramifica a medida que cada personaje nos lleva a otro. Podríamos decir que se trata de una novela de personajes secundarios cuyas trayectorias vitales se entrecruzan durante un instante y luego se pierden. Una obra sobre el transitar en el mundo de hoy, escrita en el tono inmediato y urgente de la primera persona, con una prosa transparente, de frases cortas y lectura rápida.
Auzolan. “Amo esta librería de San Gregorio-apuntó Chivite-, fue el abrevadero intelectual de mi juventud. Y siempre le he tenido lealtad porque ha sido mi nicho primigenio; y nunca robé aquí, porque le tenía respeto, en otras sí (risas). Entraba todos los días y era como respirar”.

OBRAS SON AMORES: Juan Pardo Vidal, ARQUÍMIDES ESTÁ EN EL TEJADO


lunes, 6 de noviembre de 2017

Entrevista a Isabel Bono en Diario Sur

«Mi trabajo no es escribir, es podar textos»



Isabel Bono presentará sus libros en Málaga el 13 de noviembre y el 4 de diciembre. :: ñito salas 

Isabel Bono hace doblete en las librerías con sendos libros de poemas: 'Lo seco' y 'La canción de Mercurio'



Antonio Javier López

ANTONIO JAVIER LÓPEZ
«Desde niña quiero dejar un registro de lo que pasa». Más o menos, desde que a los nueve años le regalaron un diario y empezó a poner por escrito lo que veía y vivía en sus sueños. El siguiente paso fue desear, desear muy fuerte, que algunos viernes por la tarde, cuando las amigas fueran a buscarla para jugar en la calle, su madre les contase que estaba castigada sin salir. Aunque no lo estuviera. Porque así ella podía dedicarse a escribir, a dibujar, a montar puzzles y sueños. Esa soledad escogida, sin drama ni miedo, cruza las páginas de 'Lo seco' (Bartleby Editores), el libro de poemas donde Isabel Bono recupera a esa niña que tomaban por loca. «Toda mi obra es, de alguna manera, un ejercicio de memoria, una forma de dejar una huella de lo que sucede a mi alrededor», avanza.
«Nunca serviréis para nada/ ése era el mensaje/ pero nada nos detenía/ carne de escalón y naranjos/ naranjas amargas sobre las aceras/ siempre en obras las calles del invierno/ siempre al acecho/ lo que se volvería memoria/ nunca servirás para nada/ y el mensaje no me detuvo», escribe Bono (Málaga, 1964) en el poema 'enero en la sangre'

Toda mi obra es un ejercicio de memoria», reflexiona la poeta y novelista malagueña, premio Café Gijón 2016 con 'Una casa en Bleturge'
«Escribo casi en trance, en plan médium. Cuando digo que me dictan los poemas no es un chiste, tampoco es que oiga voces ni cosas así, sólo que siento la escritura de esa manera», comparte Bono mientras levanta los hombros. «Por eso creo que mi trabajo no es escribir, mi trabajo es podar los textos», abrocha la escritora, premio Café Gijón 2016 con su primera novela publicada, 'Una casa en Bleturge' (Siruela).
Porque a Bono no le gusta escribir, le gusta «estar escribiendo», el acto mismo, físico, de escribir, desde la pequeña agenda que lleva siempre en el bolso hasta los correos electrónicos que envía con forma y corazón de poemas. Algunos de esos mensajes los ha reunido, tal cual, en 'La canción de Mercurio' (Baile del Sol), también recién llegado a las librerías.
«Los editores de Baile del Sol son un cielo y cada vez que me piden un libro, les mando el más raro que tengo. Les envié este, y mira», concede Bono con una sonrisa antes de añadir una breve explicación sobre sus mensajes, que muchos guardan como oro en paño servido en su bandeja de entrada.
Le sucedió, por poner un ejemplo, al escritor Fernando Luis Chivite, que cayó en la tentación de responder a Bono con su misma moneda métrica allá por el 9 de agosto de 2009: «oye, bono/ eso era un poema/ (...) me quedé leyéndolo/ como quien lee un poema con los labios/ pegados y haciendo presión/ en las cejas, igual que cuando lees un poema...».
El fragmento aparece en la contraportada del nuevo libro de Bono en Baile del Sol. En la editorial tinerfeña ya hicieron honor en 2014 al carácter arriesgado que les pondera la escritora, metiendo en la imprenta la pequeña delicia que fue 'Cahier'. En aquel libro, Bono componía sus versos a partir de palabras y frases recortadas de los periódicos. De nuevo la poda como herramienta de escritura, como recordó el poeta Jesús Aguado al hilo de 'Cahier'.
«Cuando apareció el invento del correo electrónico -sigue Bono-, la gente mandaba unos ladrillos impresionantes. Mi forma de que llegue lo que quiero decir es estructurarlo con forma de poema. Mucha gente al recibirlos, me decía 'Qué poema más bonito me has mandado', así que, después de siete años sin escribir poemas, pensé en recopilar algunos de esos 'e-mails' que a la gente le habían parecido poemas».

Doble cita en Málaga

Llega Bono por partida doble a las librerías, pero cada novedad tendrá su sitio, su protagonismo, en la agenda cultural de la ciudad. 'Lo seco' se presentará el próximo día 13 en el Centro Cultural María Victoria Atencia (C/ Ollerías, 34) de la Diputación Provincial. Y el 4 de diciembre (también lunes) será el turno de 'La canción de Mercurio' en la sede del Centro Andaluz de las Letras (C/ Álamos, 24) de la Junta de Andalucía.
Libros sobre la infancia y la soledad, sobre la amistad como una de las bellas artes, versos como espejos donde mirar lo que fuimos, donde comprobar lo que ahora somos (o eso parece) al leer, por ejemplo, los versos centrales de 'qué tarde fue siempre para todo', donde Bono certifica: «con el tiempo, aprendimos/ a guardar las distancias/ a guardar la ropa, a no nadar/ a hundirnos con prudencia/ sin sobresaltos sin drama/ sin tiempo para tomar aire».
Lo dice aquella pequeña que sólo quería escribir por el placer de hacerlo, «la niña con gafas que no le temía a nada».

http://www.diariosur.es/culturas/trabajo-escribir-podar-20171105000736-ntvo.html


OBRAS SON AMORES: José Blanco, MEMORIA DEL CAOS


domingo, 5 de noviembre de 2017

Reseña de CÓMEME de Agnés Desarthe en NI UN DÍA SIN LIBRO


CÓMEME, AGNÉS DESARTHE (BAILE DEL SOL)


Gracias a la editorial Baile del Sol (rescatadora de auténticas joyas) nos llega esta atípica novela francesa, Cómeme, de Agnés Desarthe, autora que ha publicado en España en editoriales tan variopintas como Mondadori o Periférica.
 

Cómeme es la historia de Myriam y el nacimiento de su nuevo proyecto vital, su restaurante Mi Casa. Sin apenas nada (sin familia, sin casa – viven en el restaurante –, sin dinero) comienza un proyecto lleno de incertidumbres en el que como lectores compartimos angustia con la protagonista.
Poco a poco vamos descubriendo aspectos de la vida privada de Myriam (parte de su familia asiste a la inauguración del restaurante, su hermano – familiar más cercano a ella – la visita varias veces) que nos ayudan a comprenderla en el mundo. Y parte de su nueva vida la une a otros personajes que a la postre se convierten en su nueva familia (el vecino Vincent, dueño de una floristería, Simone y Hannah, sus dos clientas fetiche, o Ben, su inesperado primer empleado).



Pero todo este envoltorio no es más que, utilizando el lenguaje culinario del libro, el primer plato. Porque Myriam tiene una vida anterior, llena de oscuridades, que poco a poco se nos va desvelando de forma inevitable, como si el pasado (el de ella, el de todos) fuese como esos pueblos sumergidos tras la construcción de un pantano, que la sequía los vuelve a sacar a la luz como tenebrosos fantasmas).

Poco quiero desvelar de esta vida de Myriam que aparece con la sequía. Un hijo innombrable, un episodio que lo rompe todo y que obliga a la huida. Y la aparición repentina que une presente y pasado. Y que lejos de ser trágica, consigue con el choque la posibilidad de atisbar un futuro lleno de posibilidades.

Gran final para una historia que da mucho más de lo que promete al principio, y con la que he encontrado conexiones con una novela francesa que he leído hace poco (y reseñado también aquí), Canción Dulce (Leila Slimani, editorial Cabaret Voltaire), con la que tiene muchos elementos en común.

Si te gustan las historias donde parece que no pasa nada pero en realidad pasa todo entre líneas, Cómeme, como Canción Dulce, son novelas para ti.


OBRAS SON AMORES: Yolanda Ortiz, MANOTAZOS AL AIRE


OBRAS SON AMORES: Rafael Alonso Solís, EL CANTO DE LA RAPOSA


OBRAS SON AMORES: Blanca Morel, PÁJARO SANGRE