martes, 14 de enero de 2020

Entrevista a Markéta Pilátová en cronica.com.mx


La literatura latinoamericana conquista la República Checa

por Reyna Paz Avendaño
2020-01-04 - 00:00:00


Las obras de Roberto Bolaño, Juan Rulfo y García Márquez son muy apreciadas, señala Markéta Pilátová. Con la Primavera de Praga una gran ola de checos se instaló en América Latina, explica


América Latina fue durante el siglo XX un refugio para los habitantes de República Checa que huían del fascismo y después, del comunismo; por ello, la literatura de Roberto Bolaño, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y recientemente de Ricardo Siri, mejor conocido como Liniers, ha llegado a dicho país europeo. Crónica presenta una entrevista con Markéta Pilátová (Kromeriz, 1973), hispanista que ha hecho posible la lectura de autores latinos en Chequia.

Pilátová, que actualmente trabaja en el Instituto Cervantes y es autora de los libros Mis ojos te llevarán a casa (Baile del Sol, 2007) y Mi libro favorito (Baile del Sol, 2010) estudió latín e historia, pero fue gracias a un profesor universitario que decidió viajar a América Latina.

“Cuando aconteció la Primavera de Praga en 1968, muchos profesores universitarios que no estaba de acuerdo con la invasión rusa no podían dar clases y mi profesor trabajó en ese periodo en Cuba, conocía muy bien América Latina y cuando acabó el comunismo nos dio clases de español, siempre nos hablaba de América Latina y me contagió el interés de conocer esos países”, recuerda.

Pilátová obtuvo una beca de estudios en Guanajuato, después viajó por toda América del Sur, obtuvo empleos de corresponsal y se desempeñó como profesora para las comunidades checas establecidas en Argentina y Brasil.

“También escribo novelas y libros para niños en las que reflejo algún tipo de experiencia nómada y otros mundos exóticos que están conectando con mi cultura porque muchos checos migraron a América Latina. Para mi país es necesaria esa conexión porque es un país chiquito, que estuvo cerrado durante 40 años, no podíamos viajar porque estaba prohibido, entonces América Latina es ahora una sede para conocer más horizontes”, señala.

— ¿Has realizado traducciones del español al checo?

— Mi primera traducción fue la novela Los creyentes, de Norma Lazo, que es una autora mexicana. Después del argentino Liniers, traduje todas sus historietas de Macanudo. He vivido tres años en Argentina y me pareció que Macanudo tiene mucho que ver con el humor checo pero nadie me lo creía hasta ahora que es todo un fenómeno en mi país.

El trabajo de Ricardo Siri, Liniers, fue reconocido el pasado 7 de diciembre con el Homenaje de Caricatura La Catrina, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

— ¿Has tenido contacto con Liniers?

— La primera vez que lo contacté fue en Buenos Aires y hablamos de cómo traducir unas cosas que parecían intraducibles, por ejemplo, tienen muchas menciones de la cultura pop de los años 50, entonces adapté eso al contexto checo y aparecen actrices de mi país, de la era del comunismo y claro, Liniers me lo permitió.

MIGRACIÓN Y RECONCILIACIÓN. Argentina y Brasil son los dos países de América Latina con mayor número de asentamientos checos, platica Markéta Pilátová.

“Nuestras migraciones, como siempre, son de dos tipos: económicas y políticas. Llegaron checos al norte de Argentina en los últimos años del siglo XIX para fundar pueblos. Después, cuando algunos judíos se exiliaron y comenzó el fascismo, hubo migraciones masivas, entonces las personas que pensaban que regresarían a Chequia porque había acabado la guerra, no pudieron volver ya que inició la dictadura comunista y perdieron todo porque los bienes se nacionalizaron”, explica la hispanista.

Con la Primavera de Praga una gran ola de checos se instaló en América Latina, agrega Pilátová, y las historias que resultaron le fascinaron.

“Como escritora estoy absorbiendo lo que las personas me cuentan y creo que en la inmigración tienes un tema muy existencialista porque dejar un país durante 40 años es muy duro, es toda una generación”, narra.

La autora señala el tema de reconciliación como uno de los que más le impactan.

“Salir de la República Checa no sólo era una cuestión de ir y no volver, sino de irse a costa de la familia, de mandar en exilio a los hijos mientras los padres, primos y tíos se quedaban porque cuando tu migrabas el régimen comunista castigaba a toda la familia, los metía a la cárcel, los mandaban a trabajar a las minas de uranio o no podían estudiar. Entonces tú hacías un futuro a costa de otros y cuando la gente pudo regresar a su país se enfrentó con la pregunta: cómo reconciliarse con quienes se quedaron y la pasaron mal”, indica.

En ese momento de dictaduras, comenta Pilátová, llegaron a Praga las traducciones de autores latinoamericanos.

“El llamado boom latinoamericano es muy conocido en mi país porque los traductores no podían traducir las obras anglosajonas, los checos se fijaron en América Latina porque la censura del comunismo no tenía problemas con esa parte del mundo. Conocemos bien las obras de Roberto Bolaño, Juan Rulfo, García Márquez”, destaca.

Sin embargo, añade, “los autores de hoy no tienen mucha repercusión porque hablan de las grandes ciudades, de la violencia, del narco y de cosas que preocupan a las sociedades latinoamericanas pero eso no tienen cómo conectar con el público de la República Checa porque ahora es un país sin violencia, sin muchas desigualdades sociales y no estamos confrontados tanto con la pobreza extrema porque tenemos un estado social”.

https://www.cronica.com.mx/notas-la_literatura_latinoamericana_conquista_la_republica_checa-1142091-2020#.XhDl-mrOFyA.twitter

jueves, 9 de enero de 2020

Entrevista a Edem Awumey en CRONICA.COM.MX

“El acceso a los libros desde muy joven cambió radicalmente mi vida”: Edem Awumey En entrevista, el escritor togolés Edem Awumey relata su despertar literario, las reflexiones que provocaron obras como El extranjero, de Albert Camus, y el impacto en su obra
“El acceso a los libros desde muy  joven cambió radicalmente mi vida”: Edem Awumey  | La Crónica de Hoy


Edem Awumey (Togo, 1975) es un escritor africano que en 2009 fue nominado al Premio Goncourt —el galardón más importante de las letras francesas— por su novela Los pies sucios, obra que se encuentra en español gracias a la editorial Baile del Sol, junto con dos novelas más escritas por este autor que aborda el tema del exilio y de la lucha contra la ceguera que genera la violencia.

Crónica presenta una entrevista con el togolés y también autor de Rose Déluge, Explicación de la noche, Tierno Monénembo: el romance del exilio y Mina entre las sombras, las cuales se promocionaron en la edición 33 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

“Nací en la capital de Togo y algo que cambió radicalmente mi vida fue que tuve acceso a los libros desde muy joven. Era un niño bastante tímido e introvertido y eso influyó mucho para que mi relación con los libros se fortaleciera”, narra.

Otro factor que determinó a Edem fue que en su escuela secundaria existía una amplia biblioteca, es decir, una excepción en Togo, país que fue llamado la “costa de los esclavos”, que vivió 38 años en dictadura y que después de la Primera Guerra Mundial dejó de ser colonia alemana para ser repartido entre Francia e Inglaterra.

“De repente, dentro de mis lecturas me encontré con el libro El extranjero, de Albert Camus, y reflexioné mucho tiempo sobre una frase que aparece cuando al protagonista le preguntan: ¿por qué mataste al árabe?, y éste responde: ‘por el sol’. Tenía 15 años y lo leí varias veces porque pensé que no había entendido y me preguntaba ¿por qué alguien puede matar por el sol?”, recuerda.

Después de varios años comprendió la frase, en el contexto de Togo de 1990 cuando el país inició un proceso de democratización.

“Muchas mujeres en Togo tuvieron que salir de casa y trabajar día tras día bajo el sol, hacer el esfuerzo de vender cosas en el mercado para alimentarnos y al final de cuentas, nosotros somos gracias al esfuerzo de ellas. Hubo mujeres que murieron bajo el sol”, señala.

Edem entendió la connotación del sol violento. “La represión fue algo que vivimos en el contexto político de 1990 en Togo, había dictadores que mantenían el poder a toda costa y que no nos permitían regresar a una verdadera democracia. En ese tiempo escribí mis primeros textos”.

Una de sus influencias fue el libro clásico para los africanos Los soles de las independencias, de Ahmadou Kourouma (Costa de Marfil, 1927-2003).

“Me gusta hablar del sol en plural, en tres facetas: el sol de la esperanza, el sol de la violencia y después el sol de la esperanza regresa con la resistencia. De hecho, regresando a la historia del personaje de El extranjero, de Camus, el reflejo del sol en el cuchillo que sostenía el árabe fue tal que lo cegó, entonces lo que intento en mis libros es deshacerme de ese sol tan violento”, expresa.

Awumey inició su carrera literaria en Togo y se fascinó por el movimiento de lo absurdo de Samuel Becket y Eugene Ionesco. Recibió la beca UNESCO-Aschberg, para ser escritor residente en Marnay-sur-Seine, Francia, después se mudó a Quebec ya que Togo continuaba con problemas de violencia política.

“Haciendo una comparación fácil con la obra Esperando a Godot, en el Togo de 1990 muchos jóvenes que se manifestaban nunca regresaban, muy pronto me di cuenta de dos verbos: ir y regresar que formarían parte de mi destino”.

INOCENCIA. Los pies sucios es una novela que cuenta el viaje del joven Askia del Golfo de Guinea a París en busca de su padre, recorrido en el que resuena la frase materna: “hemos estado en todos los caminos y por todas partes nos han llamado pies sucios”.

— ¿Somos sociedades de pies sucios?

— Cuando escribí el libro podía ver a la gente queriendo atravesar para ir hacia España, veía a la gente que caminaba días y días, esa gente por más que tuviera sus pensamientos frescos y llenos de esperanza, su cuerpo no estaría limpio, sólo se detenían para pedir dinero y comer.

“En ese momento pensé en otros tipos de pies, me acordé de mi infancia cuando jugábamos sin tener zapatos porque a nuestros papás no les alcanzaba para comprarnos unos, entonces teníamos los pies sucios de inocencia. Hoy seguimos con los pies sucios por diferentes razones y espero no sea por la pérdida de sueños”, responde.

— ¿Se puede escapar del destino?

— Podemos luchar para escapar. En mi obra siempre junto los conceptos de lucha y destino porque como decía Víctor Hugo: quien lucha, vive. Pienso lo mismo.

— ¿Cómo recibiste la noticia de tu nominación al Goncourt?

— Mi editor me dijo: busca tu nombre en Google; estás nominado al Premio Goncourt. Fue un momento en el que fui iluminado por una luz enceguecedora y es muy bonito tener esa luz, pero durante todo ese proceso evité caer en la ceguera.


jueves, 19 de diciembre de 2019

Reseña de LA MALA ENTRAÑA, de Elena Alonso Frayle en Un espacio para la emoción

martes, 10 de diciembre de 2019









LA MALA ENTRAÑA, Elena Alonso Frayle


Conocía el nombre de Elena Alonso Frayle por ser la ganadora de diversos certámenes de cuentos. El hecho de que este año su libro La mala entraña haya recibido el Premio Setenil, que se concede al mejor libro de cuentos editado en España, me ha llevado a adquirirlo. Lo he leído de un tirón y puedo decir que he disfrutado mucho. Sin duda, el aspecto que más me interesa es la capacidad para narrar las historias con una agilidad casi inusitada y una incuestionable facilidad para indagar en la materia psicológica y conductual de los personajes. Acabado el libro, tiene uno la sensación de que Elena Alonso es una escritora que aborda cuestiones cotidianas –turbias pasiones y extraños pensamientos– y las narra impecablemente. Diría que sabe capturar al lector con las primeras líneas y llevarlo hasta las últimas. Esta era –y recuerdo de memoria– una de las más eficaces cualidades que debía poseer un cuentista, según el maestro Horacio Quiroga. Y Elena Alonso sabe hacerlo.
         Bastaría con leer el cuento “La buena hija”,  ganador del LXVI Concurso Literario de “La Felguera” –certamen de incuestionado prestigio–, para comprobar por qué vale la pena leer estos relatos. No sin cierto temor, me atrevo a decir que este cuento es un relato excepcional, un cuento que plantea el sinsentido del terrorismo etarra y cuestiona el valor de los afectos en un mundo destruido por los odios. Es el cuento perfecto para expresar las secuelas de la violencia etarra, así como Patria de Aramburu es la obra que desvela esa anomalía histórica que muchos han padecido.
         Con una mayor ambición constructiva, en “La mujer promiscua”, la autora recrea dos mundos: por un lado, el declive creativo de un escritor que acude a Zagreb para dar una charla en el Instituto Cervantes; y, por otro, el impacto que su intérprete (Silvija) le produce: una mujer que aúna entereza y sensualidad, belleza y misterio, y que poco a poco le va descubriendo el origen de un secreto que oculta, un material narrativo que descubre las violaciones de todo tipo cometidas durante la guerra de los Balcanes, porque se trata de un dolor que necesita ser narrado.
         En “Misericordia” se combinan varios elementos temáticos: la exuberancia corporal de una bella mujer que amamanta a su hijo; sus fantasías sexuales en las que tienen cabida una extraña compasión hacia un discapacitado, que llega incluso a excitarla y a sentir que la culminación de ese deseo sería algo así como un ejemplo de misericordia y generosidad; y la tensión y el miedo que ella siente también ante la imprevisible obsesión de Jonás (el joven discapacitado), quien la desea. Estos aspectos, perfectamente encajados, van tensionando el argumento de un relato que se cierra con un final abierto.
         En “La calle de Mary Quant”, quizá uno de mis preferidos, asistimos a la frustración que siente una mujer al descubrir que un antiguo amante no la reconoce, o tal vez sea todo una confusión o un error de Mabel, una mujer casada y con dos hijas que aprovecha un fin de semana sola para invitar a su antiguo amante, un relevante filósofo. Ella asiste a escuchar la conferencia que Horacio va a impartir y decide invitarle a su casa a tomar un vino francés especialmente comprado para la ocasión. Pero Horacio no la reconoce ni recuerda nada, mientras al otro lado de la puerta se escucha la parada del ascensor que anuncia que Juan, el marido de Mabel, ha regresado de manera inesperada. Un final sugerente en un cuento en el que las palabras de Mabel pueden ser certeras: “A lo mejor todos vivimos equivocados con nuestros recuerdos y con la trama de añoranzas con la que fraguamos nuestros anhelos” (p. 167).
         El cuento que da título al libro, “La mala entraña”, es un ejercicio narrativo sobresaliente, pero basado en un argumento ciertamente vacuo: la conciencia del mal acaba apareciendo en unos personajes que se cuestionan el dolor que provocan sus reiteradas bromas y maldades.
         Con un estilo limpio y cuidado, ajeno a ciertas florituras estilísticas, desenreda los argumentos de sus relatos con una gran maestría. En el cuento que cierra el volumen, “El ojo de Dios”, se crea una atmósfera inquietante que sugiere un final trágico, si bien el elemento mágico de un “ojo” en el techo del baño introduce cierta polisemia en un final otra vez abierto. Además, desliza también algunos aciertos expresivos: “Enseguida se formaba una cordillera de espuma algodonosa sobre el lecho del agua, y a Irene le gustaba sumergirse hasta que le brotaban arrugas en las yemas de los dedos” (190).   
         Para quienes quieran saber más de esta escritora tan premiada, les recomiendo que consulten su cuidada página web: http://www.elenaalonsofrayle.com/