martes, 3 de marzo de 2015

Las ruinas, una novela de Xandru Fernández

m162Las ruinas es el título de la novela que el autor asturiano Xandru Fernández acaba de publicar en Baile del Sol.
Con unos personajes tan humanos que parecen salirse de las páginas del libro Xandru
Fernández nos sumerge en una historia que conecta 1937 con 2002. En la primera fecha, un caza alemán se estrella en un remoto valle asturiano y en la más reciente un petrolero griego se hunde frente a las costas gallegas.
Aunque los protagonistas de Las ruinascuriosamente no son testigos directos de ninguno de los dos hechos reseñados, o cierto es que sus vidas se inscriben entre ambas tragedias. Así, el autor se centra en tres hermanos, un poblado minero y sesenta y cinco años de decadencia y resistencia, además de algo que ocurrió en un día de febrero de 1980.
Llena de diálogos que se convierten en el mejor retrato de los personajes, la obra del asturiano nos atrapa en su laberinto de emociones humanas, de memoria, de dolor y de relaciones familiares.
Las ruinas se publicó por primera vez en asturiano en 2004 y fue reeditada en 2011. Obtuvo el Premio de la Crítica de la Asociación de Escritores Asturianos y fue seleccionada como una de las diez grandes obras de la literatura asturiana del último medio siglo.


Sobre el autor:
xandruweb2Xandru Fernández nació en Turón (Asturias) en 1970. En 1990 publicó su primera novela, escrita en lengua asturiana, como el resto de su obra hasta el momento. Ganó en 1993 el Premio Xosefa Xovellanos de novela con El club de los inocentes, y repitió galardón en 1999 con El suañu de los páxaros de sable y en 2011 con El príncipe derviche. Con Les ruines(2004) [LAS RUINAS (Tenerife, 2014)] y La banda sonora del paraísu (2006) obtuvo el Premio de la Crítica a la mejor novela en lengua asturiana. Es autor también de varios libros de relatos y de poesía, y de numerosas traducciones (Kafka, Dürrenmatt, Rilke, Nietzsche) tanto al asturiano como al castellano.

lunes, 2 de marzo de 2015

Itinerario nº2 – John Williams-Shaskespeare (Stoner)

stoner Supongo que debo escribir historias por alguna razón. Que si lo estoy haciendo es por que me empuja una motivación profunda al menos para mí, por una necesidad. Les aseguro que no hay muchas razones por las que los escritores debamos perder el tiempo escribiendo historias, sumirnos en esa extraña conciencia de la ficción, sufrir sus contradicciones y retos constantes, la soledad y la falta de sentido aparente si concebimos con algún rigor éste oficio. Eso es algo que llevo demasiados años pensando: en la inutilidad de la escritura en un mundo paulatinamente más y más analfabeto respecto al texto. Ni soy agorero ni pesimista. El entusiasmo de cualquier historia necesaria que deben contar los escritores es un acto de enorme optimismo en sí mismo. No se puede utilizar cualquier otro adjetivo más allá de ese entusiasmo con el que celebramos la repetición de la tradición literaria y sus empecinados intentos de aportar algo más. Los pueblos se han alfabetizado masivamente al menos en occidente, pero el proceso, como una conspiración, se ha tecnificado y especializado en una compleja división de saberes sesgados y delimitados por el lenguaje de cada disciplina, ciencia, terapia u ocupación. El texto comienza a ser un misterio para las mayorías a pesar del masivo acceso de las nuevas generaciones al saber del mundo. No se entiende la profundidad del texto en la medida en que la información y la inmediata y superficial comunicación han copado, dirigida por las grandes marcas del siglo XXI (televisiones, redes sociales, buscadores, instantáneos mensajes e imágenes y proclamas reducidas a cincuenta caracteres y un puñado de fotografías y vídeos), la realidad de la tierra, y en concreto se diluye la poderosa y sabia ambigüedad evocadora y simbólica, metafórica y narrativa, moral, de la literatura. Y sin embargo los escritores prosiguen. Tal vez anhelen convertirse en misterio, en alma, en halo o en religión. No puedo saberlo. El tiempo parece mudo más allá del pitido de un aparato electrónico que anuncia un breve párrafo de palabras reducidas y mal escritas, donde el titular devora al texto, y a pesar de ello, a pesar del silencio, se sigue escribiendo así, como intentó escribir Shakespeare o Dostoiesvki, cada cual con sus circunstancias vitales. Parece que los escritores no están en sus cabales, que no vale la pena, que las historias que algunos escriben son demasiado dolorosas y costosas para la mínima recompensa a obtener. Y aún así quieren seguir escribiendo esas historias, y no siempre por ego, sino por un extraño deseo. Tal vez sea eso, el deseo de lo humano incontrolable y desmedido, alocado e irracional, imposible de erradicar. Desean continuar navegando por la dureza de las palabras y sus intrincados significados, por la profunda herencia de la literatura, tan vieja como el lenguaje.
        Esas historias. Una como la que yo quiero escribir por todas esas causas irracionales e inexplicables.
        Y entonces empiezo a leer esta mañana fría de invierno el libro que mi amigo Gonzo, en Singapur ahora por extrañas razones y afectos irrenunciables, me recomendó antes de marcharse, Stoner de John Williams, y me encuentro con un verso de Shakespeare que cambió la vida del protagonista de la novela, de William Stoner.
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En aquella época del año puedes contemplar en mi,

cuando las hojas amarillas, ninguna ya o algunas, cuelgan

de esas ramas que se agitan frente al frío,

desnudos coros ruinosos en los que tarde cantaban dulces pájaros. 

En mí ves el ocaso de aquel día

después de que la puesta de sol se funda en poniente;

por la negra noche arrebatada,

la otra cara de la Muerte, que condena al descanso. 

En mí ves el resplandor de aquel fuego,

el que sobre las cenizas de su juventud yace,

como el lecho de muerte en que ha de expirar,

consumido por aquello que le alimentaba.

Esto percibes, lo que hace tu amor más fuerte,

amar bien aquello que debes abandonar pronto. 

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         El joven Stoner es hijo de granjeros pobres norteamericanos de principios del siglo pasado. Estudia ingeniera agrícola por el esfuerzo de su padre, que comprende la necesidad de incrementar la rentabilidad de las tierras y explotar cultivos más productivos. En el aula, el profesor de literatura Sloane, que parece “enseñar su tarea con aparente desdén y apatía, como si percibiera que entre su conocimiento y lo que podía decir hubiera un abismo tan profundo que no merecía la pena hacer ningún esfuerzo para cruzarlo“, va a recitar ese poema de William Shakespeare, escrito trescientos años antes, y preguntará después a los alumnos por lo que les sugiere.
       Cuando leo la frase entrecomillada en la que John Williams describe al profesor, encuentro una buena definición de la literatura que he leído y pretendido muchos años, sin darme cuenta, sin saber lo que le sucederá después a Stoner. Se refiere a algo que aporta un conocimiento misterioso y profundo que no es posible explicar con palabras corrientes a ese grupo de alumnos que Sloan tiene delante, sino sólo comunicarse en el milagro de su propia esencia, en el destino de quienes leen con atención. Por eso Sloane, viejo sabio desmedido y huraño, al menos en estas primeras páginas, posee ese desdén, ese malestar extraño ante el proceso de enseñar a los alumnos el significado de ese secreto. Es consciente de que a veces roza el orden inaccesible del mundo, pero vuelve sin remedio a la ignorancia cotidiana a los pocos minutos
          ¿Cómo explicar eso a quien no le interesa la literatura en apariencia más allá de una nota en un panel de resultados académicos o de los créditos universitarios que complementan una carrera?
         Tras leer el poema Sloane pregunta al azar a dos alumnos, pero se detiene en el tercero con mayor insistencia. Inquiere a Stoner a fin de que explique qué le dice el poema, y al joven granjero no le salen las palabras. Entonces John Williams describe un fenómeno fascinante, un acercamiento al sentido de este antiguo arte vigente mientras exista la humanidad casi sin que el lector lo perciba.
         Stoner contiene el aliento. Lo expulsa suavemente. Desvía la mirada de Sloane como si no fuera con él esa pregunta que el profesor le hace, pero mira la luz que entra por el amplio ventanal y el rostro de sus compañeros. Comprende que la luz del sol de la mañana se une al efecto extraño y profundo del poema, y provoca una iluminación que quizá sólo él perciba y que parece no ya surgir de los rayos de sol que se cuelan por los cristales del aula, sino de las caras de los alumnos mismo, rompiendo la oscuridad anodina que a menudo ve en todos ellos. Contempla con asombro el pestañeo de uno de sus compañeros, y se maravilla ante “una sombra delgada” que cae “sobre una mejilla cuya parte inferior” ha recogido la luz del sol. Advierte que sus dedos se están soltando de su firme agarre al escritorio. Se fija en sus manos, en lo morenas que están, “en la intrincada manera en que las uñas” se adaptan “al romo final de los dedos”. Presiente incluso la sangre fluir invisible a través de sus diminutas venas y arterias, como pulsan delicadamente “las yemas de los dedos a través de su cuerpo.
        Un poco más adelante, el profesor Sloan hará una proposición a Stoner que, junto con el efecto de ese poema de Shakespeare, guiará su destino sean cual sean las consecuencias. Hablará de la intensa fascinación de un poema escrito por un poeta muerto tres siglos atrás capaz de describir tanto tiempo después el estado decadente y otoñal, a punto del invierno, de la vejez y su sentido. Un canto sobrio y veraz sobre la vida. Algo que tal vez se podrá expresar en la brevedad de muchas formas de comunicación pero difícilmente con la belleza y la exactitud, con el conocimiento profundo y esencial sobre lo humano eterno guarecido en el poema de Shakespeare.
John-Williams3_b_web____

       “Esto percibes, lo que hace tu amor más fuerte/ amar bien aquello que debes abandonar pronto”
          John Williams, sesenta años antes de que yo lea Stoner y ese poema, encontró una razón mas allá de lo racional para escribir su novela. Algo que me comunicó Gonzo poco antes de irse hace apenas unas semanas a Singapur. Una esencia que mi amigo pensó como un regalo valioso que a mí -al menos a mí y a él- podía servirme. Tal vez el mismo aliento que llevó al escritor norteamericano a concluir su extraordinaria novela.
       Pero no encontrarán su sabiduría en este blog, tampoco en ninguna frase entresacada de la novela repetida hasta la saciedad en twitter o en un posteo de facebook o unas fotografías de Pinterest o Instagram. Para adentrarse en su sabiduría es necesario leer Stoner, cada una de sus páginas y párrafos, a solas, sin sonidos digitales ni interrupciones. Un lector adentrándose en el lenguaje que construye la historia de ficción. Un intento de encontrar en el fondo un sentido al oficio de construir novelas, poemas, textos literarios, a este absurdo e irrenunciable deseo de escribir. Ese secreto placer lleno del inexplicable conocimiento que constituye la literatura, que sirve para vivir, lleno del placer de su estremecedor alumbramiento, lleno de aquello que todavía nos pertenece.
COPYRIGHT JIMARINO
Stoner (1)

jueves, 26 de febrero de 2015

Inma Luna revisa su infancia y madurez en el poemario `Divina´

Inma Luna durante su último recital en A pie de página. Foto: L. Fraile
Inma Luna durante su último recital en A pie de página. Foto: L. Fraile


La librería A pie de página volverá a recibir este viernes a esta poeta madrileña, que acudirá para presentar esta obra editada por Baile del Sol
Laura Fraile
Valladolid
Un ajuste de cuentas consigo misma. De esta forma define la poeta y periodista Inma Luna a `Divina´, su último poemario, una obra que pretende reconciliarla con la niña, la madre y la esposa adolescente que fue. El punto de partida de este libro fue el hallazgo de uno de sus cuadernos de Religión. "El que me encontré es de cuando tenía 11 años. Al ojearlo me sorprendió ver cosas que permitían que me identificara con la persona que soy ahora. Sin embargo, también había muchas correcciones impuestas por la educación que recibía tanto en el colegio como en casa y que fueron cambiando la semilla de mujer que yo era. Sentí que necesitaba hacer una revisión de todo eso y ver cuándo me había rendido y optado por caminos que de otra forma no hubiera elegido", explica esta poeta.
Precedido por citas de autoras como Alejandra Pizarnik o Anne Sexton, este poemario comienza refiriéndose a la primera etapa de escolarización de Inma, en la que ésta estuvo en un colegio de monjas. Su relato es el de una niñez de pérdidas (se me olvidó jugar con las hormigas, acariciar a la serpiente, improvisar canciones... narra en `Extravíos´) y represiones (todo lo interesante ocurría en otro lado, por eso nos prohibieron mirar por las ventanas, escribe después en `Privadas´). Esta represión continuaría con la ejercida sobre su propio cuerpo. "Renovaron entonces los uniformes, holgándolos, engrosando la tela, desajustando el talle, desdibujando a las mujeres que pujábamos por ser", narra en otro de sus poemas.
A pesar de que en sus versos hay un cierto dolor y resentimiento, Inma reconoce que no recuerda esos años como una etapa terrible. "No es un libro rencoroso. En realidad, es un ajuste de cuentas conmigo por no haber sabido rebelarme. Aunque recrimino ese tipo de educación, no juzgo a las personas que actuaron así porque ellas también tuvieron una educación represora", aclara. Esa etapa de niñez y adolescencia en la que aprendió a subirse al tejado, en la que no la dejaban jugar con los chicos o en la que, como escribe en otro de sus poemas, hicieron picadillo su intimidad, hubo algunos resquicios desde los que poder seguir respirando. "Los míos eran la literatura y la escritura, aunque por encima de todo acabó siendo el amor, que es lo que más me ha salvado en la vida", reconoce.
Este poemario también recoge su embarazo y las reacciones que suscitó entre la gente más cercana. "Quisieron hablarme de sexo al enterarse de mi embarazo y ni siquiera entonces supieron cómo hacerlo, así que me obligaron a casarme para evitar el tema", escribe. Los poemas que acompañan a esta etapa hablan del miedo a los espejos y a unos vaqueros que ya no había manera de abrochar, pero también de la falta de libertad. "No me dejaron elegir el vestido de novia, el peinado, el ramo", narra Inma Luna, describiendo con ello un "pack" en el que a continuación se van sumando el sí quiero, el párroco, la iglesia y el novio.
"Todo esto eran cosas de las que sentía que tenía que escribir, aunque no he sido consciente de ello hasta hace poco", reconoce. "No me atrevía a enfrentarme a todo esto. Tenía miedo de que desembocara en un proceso doloroso, pero al final no lo fue en absoluto. Los poemas tienen un tono de ironía y sentido del humor que me han facilitado la escritura. También hay una cierta distancia", continúa esta poeta, quien asegura que ante todo ha sido un libro liberador.
Sus poemas están acompañados de una serie de ilustraciones y fotografías de la artista plásticaLoreto Rodera. "No podían complementarse mejor con los versos", indica Inma. Asimismo, este libro incluye varias citas de `La Divina Comedia´ que acaban convirtiéndose en el hilo conductor de todo el poemario. "Lo leí de pequeña, cuando tenía 12 años, y recuerdo que me entusiasmó. El recorrido por los infiernos, el purgatorio y los cielos que hizo Dante se convierte en mi libro en un camino paralelo a mi recorrido emocional", explica.
`Divina´ ha sido publicado por la editorial canaria Baile del Sol, en la que ya figuran otros de sus libros como `No estoy limpia´, `El círculo de Newton´ o `Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero´. Después de su presentación en la librería A pie de página, que comenzará a las 20 horas de la tarde, Inma acudirá al bar El Desierto Rojo, donde ha sido invitada para seguir recitando en compañía del grupo Susurros a pleno pulmón. A lo largo del mes de marzo la esperan nuevas citas en las que podrá continuar dando a conocer esta obra, como la que la permitirá estar el día 7 en Zaragoza, el 12 en Las Palmas de Gran Canaria, el 13 en Tenerife o el 20 en Logroño, en esta ocasión dentro de la programación del festival Voces del Extremo.
Durante el mes de julio Inma prevé publicar un nuevo poemario. "Aún no tiene título, pero incluirá poemas breves en los que hablaré de la relación con la naturaleza y con las raíces. En ellos también quiero reflejar un proceso vital en el que me encuentro, en el que camino entre la tristeza y un nuevo impulso vital", adelanta. En este momento Inma también está trabajando en su segunda novela, tarea que compagina con la dinamización de unos talleres de escritura destinados a adolescentes y adultos que semanalmente se organizan desde la librería Punto y coma de Leganés. Además, esta poeta ha creado un blog gastronómico llamado `La salsa de la vida´, tema al que identifica como otra de sus pasiones.

viernes, 20 de febrero de 2015

Tres poemarios para días de frío

Baile del Sol ha publicado recientemente tres poemarios que resultan especialmente adecuados para estos días de frío. Se trata de Icebergs, de Regina Salcedo Irurzun; Preparados para la nieve, de Safrika; y Pisadas en la nieve sucia, cuyo autor es Ismael Cabezas.
Curiosamente los tres poetas se valen de la cara más gélida de la naturaleza para mostrarnos su visión poética de diferentes aspectos vitales.

so181En Iceberg, Regina Salcedo Irurzun, nos lleva, con un verso pulcro y rítmico, a través de paisajes efímeros que nos asoman al desasosiego de la limitada naturaleza humana. Es una tontería, siendo uno iceberg, querer echar amarras, nos advierte Salcedo a este respecto; y nos habla también de horizontes que arden alejándose de la concreción,  de camas febriles que nos espantan, o de algo marchito que fluye de los dedos como imagen de esa interacción ansiosa con lo que nos rodea.
Icebergs es el primer poemario publicado por Regina Salcedo Irurzun (Pamplona, 1972), que desde hace años mantiene el blog de poesía Poemas de una muerta vivientezombiedelasletras.blogspot.com.


El último libro de poemas de Safrika, Preparados para la nieve, nos asoma de modo casi fotográfico a escenas de disección bajo la luz fría de la nieve. Con notas que so183suenan a la mejor literatura norteamericana, Safrika parece pasearse por mínimas representaciones de vida cotidiana y convertirlas en la exquisita trascendencia de lo que dura una instantánea. Sin maquillaje sobre ella misma ni sobre los demás, nos presenta las relaciones humanas, tan complejas y llenas de matices, con una suerte de simplificación desgarradora que parece poner, sin contemplaciones, a cada uno en su sitio.
Safrika (Patricia Rodríguez Calpe) nació en 1976 en Valencia. Ha publicado en diversos fanzines y revistas. Participó en los libros colectivos Estaciones Desnudas (Editorial Cocó 2007) Poesía para bacterias (Cuerdos de Atar 2007) Qué nos han hecho (Isla Varia, 2008), Hank Over un homenaje a Charles Bukowski (Caballo de Troya, 2008) y 23 PANDORAS. POESÍA ALTERNATIVA ESPAÑOLA (Baile del Sol, Tenerife, 2009). Blog: Balas bajo los párpados www.safrika.blogspot.com. Coordina junto con Arturo Méndez el fanzine digital Karavana www.karavanazine.blogspot.com. Ha editado los poemarios PILLS (FÁCIL). POEMAS DE LA ÚLTIMA SEMANA EN CASA (Baile del Sol, Tenerife, 2008) y PREPARADOS PARA LA NIEVE (Baile del Sol, Tenerife, 2014).

so182Pisadas en la nieve sucia es el título que recoge los poemas de Ismael Cabezas. También con la nieve como referente, nos encontramos en esta ocasión con una mirada crítica al sistema que nos convierte en excluidos. Personajes con los que nos cruzamos a diario o quizá constituyen nuestro mismo reflejo pueblan las páginas de este poemario que mezcla nostalgia de pasado con nostalgia de un futuro que no parece que nos vaya a deparar nada mejor; un panorama de nieve sucia por el que, a pesar de todo, continuamos caminando, todo eso que a veces,/ como las lágrimas y la sangre, /hemos acordado en llamar vida, dice el poeta.
Ismael Cabezas, (La Línea de la Concepción, 1969) ha publicado los siguientes libros de poemas: La herencia bastarda de los días(1999), Breve tratado de melancolía (2001), Premio “Arte Joven de Poesía” del Ayuntamiento de Madrid, En mitad de ninguna parte(2002), accésit al Premio “Creación Literaria” del Ayuntamiento de Madrid, El otoño del solitario (2003), Paisaje para un ciego(2008), seleccionado para el Premio Andalucía de la Crítica de 2009 y PISADAS EN LA NIEVE SUCIA(Baile del Sol, Tenerife, 2014).

miércoles, 18 de febrero de 2015

Divina conciencia

Antonio Luis Ginés 14/02/2015


La poesía como modo de enfocar toda una serie de situaciones, de plantearlas mostrando al lector esa postura del yo frente a la tensión que provoca una reacción ante una realidad adversa.
Así, Inma Luna, haciendo uso de una sencillez expresiva descarnada, marca una senda por la que va a transitar esa voz: "A oscuras / nos van inoculando el miedo..." y por la que tendrá que ir transitando el lector sin mucha dificultad, adentrándose en una atmósfera que se va volviendo densa, oscura por momentos, y que mantiene cierta tensión poética. Dominio del yo, situándose hacia atrás y luego recuperando el hilo de un presente hondamente marcado por ese pasado, viviendo el ahora --sobre todo a partir de la mitad del libro-- sin perder de vista la huella de esas vivencias.
Perfilando con claridad los límites y las fronteras, el bien y el mal, el sueño y la realidad... mostrándonos que en las pequeñas cosas y detalles pueden hallarse las grandes cuestiones: "Todo lo interesante / ocurría en otro lado. / Por eso nos prohibieron / mirar por las ventanas". La belleza, tan cerca, tan lejos, aparece por los resquicios, pero la conciencia tardía de no haber podido alcanzarla es un sentimiento de pérdida irremediable que persevera a lo largo y ancho del poemario, pero sin rencor, sacando a flote con luminosidad toda la experiencia, el recuerdo significativo como un todo necesario para madurar hacia el ahora.
Las ilustraciones de Loreto Rodera, sugerentes y cargadas de símbolos, proponen una ambientación que no coarta la propuesta de la palabra, sino que la amplía y proyecta.
La conciencia de una voz femenina --sin caer en apologías-- que reclama su propio espacio, aunque el dolor aparezca e insista en cubrirlo todo, la fuerza de la niña, de la madre, de la esposa joven, delimita claramente ese territorio por el que se nos invita a transitar y a habitarlo con ese mismo sentimiento de experiencia vital que forja, curte y revitaliza el sentido de estar vivo, cuando se reflexiona sobre él y se le da un encaje adecuado. De esa manera, el infierno que puede representar la búsqueda --inconsciente-- de la libertad y el placer cuando éstas se cortan desde el primer brote --el posterior fingimiento dentro de una sociedad, un contexto-- adquiere una dimensión dura, pero sin perder el referente del instante vivido y de lo que supone de positivo.
'Divina'. Autora: Inma Luna. Edita: Baile del sol. Tenerife, 2014

jueves, 12 de febrero de 2015

"La poesía es don o castigo, necesidad y hasta alimento"

Desde su primer poemario "El ojo entornado" (1996) hasta la última entrega ,"Los posos de la sed" (2014), el poeta palmero Ricardo Hernández ha ido definiendo un estilo propio. 


Bien pronto se sintió cautivado por las palabras y sus juegos. Ricardo Hernández Bravo (El Paso, La Palma, 1966) ha ido atesorando desde entonces una rica y singular producción, entre poemarios y relatos breves, que se jalonan con la concesión de premios y su presencia en las antologías que compilan a los escritores canarios.

Desde el primer poemario que alumbró, "El ojo entornado" (1996), a los últimos versos que entrega, que agrupa en "Los posos de la sed" (2014), han transcurrido dieciocho años de una prolija y trabajada producción, una obra que alcanza ya a definirse con "estilo propio", condición que, sin embargo, admite no se llega a percibir en su verdadera dimensión "hasta que va pasando el tiempo".

Este palmero, que oficia como docente, impartiendo la asignatura de Lengua y Literatura en centros de enseñanza de la Isla, cree que "para quien nace con llamémoslo este don, o acaso castigo, la creación literaria representa un alimento, prácticamente una necesidad" y, en ese diálogo, precisa cómo "a la vez también te nutres de ella". A partir de ahí se suceden los hallazgos, los chispazos, los encuentros...

Y conocida esta condición es entonces cuando el poeta -ese ser de natural solitario- recoge "los comentarios de otros, caso de los críticos, de los compañeros...", y de esa manera aprende a "reconocerse" un poco más adentro.

De ahí ciertas constantes en su poesía, por ejemplo una tendencia manifiesta a "lo visual y a lo pictórico", quizá como consecuencia de su predilección por la lectura de los haiku japoneses, esa búsqueda constante de la síntesis. "Desde la imagen me propongo llegar a la visión poética".

El mar también representa una presencia que acompaña el ideario de los poetas insulares, pero en el caso de Ricardo se traduce desde la doble condición de "un elemento que aísla, pero también comunica", en la línea del discurso del intelectual Domingo Pérez Minik y su búsqueda por caracterizar los rasgos del insular.

"Para mí, el mar no representa un encierro, sino un espacio de paz y liberación, de infinito... algo abierto a lo otro".

Cuando reflexiona sobre qué razones podrían explicar la proliferación de voces poéticas que se da en el Archipiélago, Ricardo no acierta a dar un argumento objetivable y sin embargo considera que "la influencia del paisaje resulta evidente; esa orografía tan apabullante", la naturaleza como otro de sus recursos, contemplada desde la "admiración".

Otro rasgo de la obra de Ricardo Hernández está ligado al uso de palabras que, en algunos casos, son "neologismos" o bien voces recogidas del acervo popular y que "definen algo que no sé expresar de otra manera", como denominar "guardorio" a los objetos inútiles, "además del componente nostálgico que encierran".

Desde su perspectiva se están perdiendo, sobre todo, las características del medio rural, "sustituidas por otros registros y un léxico distinto que resulta un empobrecimiento". Acaso, plantea el poeta, se debería "intentar la combinación del lenguaje moderno con el antiguo".

De su experiencia en el ámbito docente, Ricardo Hernández desmiente el axioma de que los jóvenes no se implican en su formación y, por el contrario, sostiene que " admiten muy bien la poesía". En este mismo renglón advierte que "el sistema es lo que falla, en su idea de hacer comprender el lenguaje literario a los alumnos a través de un sistema teórico".

Es más, en sus años de docencia ha podido constatar "que no solo descubren que les gusta la poesía, sino que también son capaces de comunicar a partir de ese lenguaje, de ese registro y lo hacen suyo".

Y después de tantas ingratitudes, del desgaste del tiempo, descubre que se emociona y ese entusiasmo le procura el aliento para continuar, más allá de los posos de la sed.


Autor: Ricardo Hernández Bravo.

Título: "Los posos de la sed"

Editorial: Baile del sol

Género: Poesía



http://eldia.es/cultura/2015-02-11/30-poesia-es-don-castigo-necesidad-alimento.htm

martes, 10 de febrero de 2015

El mono en el espejo, una novela psicológica sobre la identidad, de Xabier López López

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El mono en el espejo es el título de la inquietante novela del autor coruñés Xabier López López, con la que obtuvo el Premio Lueiro Rey de Novela Curta y resultó Finalista del Premio Arcebispo San Clemente de Lectores Novos 2002. Traducida ahora del gallego al castellano por Marta García Seoane, Baile del Sol acaba de publicarla en su colección de Narrativa.
Con una personalísima prosa, el autor nos acerca a una historia que comienza como un relato costumbrista, con la aparición de un niño perdido en una playa, que es amparado por un solitario profesor de literatura. A partir de ahí, la novela va adquiriendo tintes psicológicos, a ratos existencialistas, que convierten su lectura en una turbadora mirada hacia el interior de la condición humana y de los miedos que nos acechan.
Deslizándose con una cadencia muy particular hacia un desenlace del todo inesperado, El mono en el espejocontiene una alta carga simbólica en la que se dan cita las emociones más contradictorias hasta concluir en el casi terrorífico encuentro con lo inexplicable.
Sobre la novela han dicho las críticas:

“La carta de presentación de un autor de culto” (F. Martínez Bouzas, EL CORREO GALLEGO).

“Un estudio psicológico y sociológico que, en un arriesgado mortal sin red, nos hace aterrizar de repente en el terror que mantiene, agudiza y redimensiona toda su carga simbólica”.
(X.M. Eyré, A NOSA TERRA)


xavierlopezwebXabier López López (Bergondo, A Coruña, 1974) reside en Betanzos desde comienzos de los años 90, donde participa activamente en el asociacionismo cultural de base, y es autor de las siguientes obras: NOVELA: Doutor Deus. SOTELO BLANCO 1999.­ O caderno. SOTELO BLANCO 2001, Premio Risco de Literatura Fantástica 2001.­ O mono no espello. SOTELO BLANCO 2002 [EL MONO EN EL ESPEJO (Tenerife, 2014)], Premio Lueiro Rey de Novela Curta, Finalista Premio Arcebispo San Clemente de Lectores Novos 2002.­ A estraña estrela. EDITORIAL GALAXIA 2003, Finalista Premio Losada Diéguez 2003; traducida al portugués como A estranha estrela. Deriva Editores, Porto 2004.­ A vida que nos mata. EDITORIAL ALAXIA 2003, Premio García Barros, finalista premio Novela Europea Casino de Santiago, Premio de Crítica española 2003; traducida al español como La vida que nos mata, EDITORIAL FUNAMBULISTA, Madrid­ Trinta e dous dentes. EDITORIAL GALAXIA Vigo 2007,Finalista Premio Torrente Ballester 2006.­1989, BIBLOS CLUBE DE LECTORES 2013.­ Cadeas, EDICIÓNS XERAIS DE GALICIA, Premio Xerais de Novela 2013.­ Olympia ring, 1934 EDITORIAL GALAXIA 2014;traducida al español por EDITORIAL GREGAL.RELATOS. En volumen colectivo:­ Ollos verdes/Ojos verdes en Trece por Docena, VVAA.CABALLO DE TROYA, RANDOM HOUSEMONDADORI,Barcelona 2005.­ Cartier­París en Manuel Lueiro Rey (1916­1990)­A liberdadeferida, VVAA EDICIÓNS XERAIS DE GALICIA, 2013.En volumen individual:­ Os libros prestados, EDITORIAL GALAXIA 2010. Como TRADUCTOR: A Filla do Filosófo, (vvtt), Elena Poniatowska, EDITORIALGALAXIA 2009.