jueves, 14 de julio de 2016

Reseña de Anturios en el salón, de Juan R. Tramunt en El Escobillón

‘Anturios en el salón’, una novela de Juan R. Tramunt

Julio 4th, 2016
La última novela de Juan R. TramuntAnturios en el salón, está plagada de metáforas. Muchas de ellas, es probable, que de manera inconscientes, aunque es tarea del lector buscarlas e interpretarlas con el fin de sacar conclusiones y de hacer suyo el libro que tiene entre las manos.
Preocupado por adaptar los géneros al movimiento de su cintura, si en La piel de la lefaa se trataba de un thriller que terminaba dispersándose en una reflexión sobre la identidad ahora, en Anturios en el salón, propone un relato en clave fantástica y, a su manera, tan de política ficción como lo fue La piel de la lefaa ya que plantea como su protagonista –un hombre que lo ha perdido todo, y cuando se escribe todo es todo porque se trata de lo que más ama en el mundo: su mujer y su hija– decide regresar a una Gran Canarias despoblada porque sus habitantes han sido obligados a trasladarse a otras tierra ante la amenaza de la radioactividad. Solo se ha quedado en tierra una pequeña guarnición militar que vigila el territorio.
En esa isla abandonada quedan como testigos mudos de su pasado las casas y los edificios de sus ciudades y pueblos, así como jaurías de perros a los que la supervivencia ha agudizado el ingenio y algunos hombres y mujeres que escaparon al monte para no ser expulsados de la tierra en la que residen aunque apenas se da noticia de ellos en una novela que, resulta inevitable, evoca por el escenario en el que se desarrolla la acción de Pasa la tormenta, un libro deTomás Felipe, y título que presentaba una visión futurista y dantesca de la capital grancanaria no tan surrealista como pueda imaginar alguno, más si tenemos en cuenta cómo ha ido evolucionando social y políticamente la Unión Europea en los últimos años.
Anturios en el salón y Pasa la tormenta coinciden, además, en que uno de sus protagonistas es un inmigrante irregular subsahariano, un hombre que intenta buscarse la vida en territorio hostil y que sirve a su vez de metáfora o mejor símbolo para reivindicar un mundo sin amos ni esclavos, y sí en el que todos puedan vivir en paz. Un regreso, si se quiere, a una primitiva inocencia.
Los anturios de la novela de Tramunt son esas flores de colores brillantes que crecen en espiga y resultan realmente hermosas como objeto decorativo. De naturaleza tropical, los anturios adquieren expresividad simbólica en el relato porque su protagonista, que regresa al pueblo en el que vivió tras mentir a las autoridades de que padece una enfermedad terminal, los asocia con su hija y esposa, las dos mujeres de su vida que  desaparecieron de manera violenta y a las que intenta recuperar tras su regreso a la isla y a su vivienda. Una vivienda que, como en la excelente novela de Richard MathensonSoy leyenda, deja de ser su casa para transformarse en una fortaleza. Un castillo que lo proteja de las amenazas exteriores que ahora copan a sus anchas en ese nuevo mundo donde casi todo es sombra de lo que fue.
En este aspecto y a título personal, los mejores capítulos de este relato de supervivencia son aquellos en los que el personaje desafía el nuevo y hostil entorno en el que se mueve, saliendo airoso de estas pruebas. Resultan así significativos los momentos en los que describe cómo el protagonista es acosado por una jauría de perros salvajes y la manera que inventa para acabar con ellos.
Que este combate por la vida se cometa en un pueblo grancanario aumenta, más que resta, el interés por averiguar cómo va a salir de este problema al mismo tiempo que Juan R. Tramunt resalta, pero diseminándolo a lo largo del relato, el divorcio que lentamente siente el protagonista por la isla a la que ha regresado, pero no recuperado, y en la que una vez fue feliz… Este proceso de transformación resulta a la postre lo más interesante del relato. Un relato de aventuras que, a medida que va llegando a su final, cuenta con una redención muy similar a la de uno de los tres protagonistas, curiosamente el más anciano, de ese hoy clásico de la novela de aventuras que es El tesoro de Sierra Madre, de B. Traven.
Es Anturios en el salón una novela tremendamente original, y una fuente de reflexiones que invita a pensar en las debilidades que tiene la geografía que nos rodea ya que obliga a que la mayor parte del abastecimiento del archipiélago venga de fuera.
Que el protagonista intente en la novela vivir por su cuenta y riesgo solo pone de manifiesto lo difícil que resulta salir adelante en un territorio limitado como es el de una isla… Y sobre todo esto no es que hable solo la novela, pero sí que es uno de los grandes temas que aborda al mismo tiempo que se subraya el progresivo desarraigo que sufre el protagonista con un entorno que reconoce pero que ya no le pertenece o no considera suyo porque está vacío, y en el que casi parece que escucha risas y llantos fantasmas.
Los ecos de un mundo pasado que ya no volverán.
Saludos, un fantasma recorre Europa, desde este lado del ordenador

http://www.elescobillon.com/2016/07/anturios-en-el-salon-una-novela-de-juan-r-tramunt/

martes, 12 de julio de 2016

Reseña de 99X99 (Microrrelatos a medida), de Miguel Ángel Molina López en Todo Literatura

Miguel Ángel Molina López, "99X99 (Microrrelatos a medida)": Los candentes fogonazos del alma



La mirada del escritor, como la vida en sí misma, es una concatenación de actos y reflejos, en los que en unos y en otros nos vemos y nos reflejamos. Ese conjunto de miradas y destellos son los que componen cada uno de nuestros universos que, en ocasiones, pueden ser lánguidos y aburridos, pero en otros, cortos e intensos. Tan cortos e intensos como si todo se redujera a estar atentos a esos candentes fogonazos de vida que no son sino los fogonazos distraídos que de vez en vez emite el alma, esa parte invisible que nos dirige y nos nutre en el día a día.
99X99 (Microrrelatos a medida)Miguel Ángel Molina López ha elegido esa última versión de la vida y la escritura para presentarnos en "99x99 (Microrrelatos a medida)" esos candentes fogonazos del alma que, como escritor, sabe extraer de aquello que ve, condensándolo en minúsculas partes de vida o en pequeños detalles llenos de esencia, verdades y mentiras, aciertos y errores que, en su conjunto, conforman un conglomerado de micro-instantes del mundo actual, pues si de algo se nutre el caleidoscópico universo literario de Molina es de la variedad de vidas que, en su faceta creativa, extrae del anonimato, dando de esa forma luz y protagonismo al otro al que como norma general ignoramos, de tan metidos como estamos en nuestros propios problemas. Esa capacidad de abordar al otro, Molina la desarrolla a través de muchos de los temas más universales de la literatura, véase: el amor, los sueños, la conquista de la ansiada libertad, la repetición de los mismos errores o la sempiterna lucha por liberarse de la parte oscura que cada uno de nosotros tenemos.

En estas 99 micro historias plagadas de anti héroes, el autor de las mismas no se conforma con mostrarnos esa faceta más oscura de nuestra existencia, sino que ha afinado su puntería y nos ha relatado también historias con finales felices, sorprendentes o inimaginables, para de ese modo, ampliar el abanico de las posibilidades literarias y vitales que tratan de no caer en el fango de lo manido. En este sentido, Miguel Ángel Molina nos propone ese lado de la literatura que, quizá, sea el que mejor se adapta a las necesidades actuales del ser humano, siempre cargado de prisas y no dispuesto a hipotecar su tiempo más allá de lo estrictamente necesario, pues a través de estos 99 microrrelatos, podrá disfrutar —a la vez— de la esencia del ser humano y de la literatura sin necesidad de dejarse grandes cantidades de tiempo por el camino. Eso sí, para todos aquellos que piensan que un microrrelato es algo intrascendente y de lectura rápida, habría que avisarle que, al igual que en los textos más largos, estos micro instantes, también son aptos para releer y degustar con un cierto ritmo de mesura, pues sino el atracón de historias está asegurado. Así, entre un micro y otro, cabe la opción de repensar aquello que se ha leído antes de abordar la siguiente situación, pues como muy bien hace Miguel Ángel Molina en este libro, las historias saltan de un lado a otro del mundo y la vida para captar, en cada una de ellas, la esencia de aquello en lo que el narrador ha fijado su mirada, de ahí, lo de fogonazos del alma, pues todas y cada una de las historias de estos 99x99 microrrelatos a medida, pretenden sumergirnos en esa otra vida en apariencia, sólo en apariencia, gris, anónima o sin sentido o importancia. De ahí que la reivindicación que se produce en esta secuencia de microrrelatos sea la de la sorprendente y cómplice mirada del otro que, en este caso, no es sólo la del narrador, sino también la de aquel en el que éste ha depositado su mirada, como queriéndonos avisar de que las víctimas de nuestro olvido son el resultado de una mala partida de cartas, ésa que jugamos día a día sin apenas darnos cuenta.

viernes, 8 de julio de 2016

Reseña de Koundara de David Pérez Vega, en El Cultural

Koundara

David Pérez Vega

Baile de Sol. Tenerife, 2016. 190 páginas. 10€
ELENA COSTA | 01/07/2016 |  Edición impresa

David Pérez Vega
Narrador, poeta y bloguero de La ciudad sin cines (“uno de los blogs más innovadores que he leído” según Gonzalo Torné), David Pérez Vega (Madrid, 1974) traza a través de los relatos de Koundara una suerte de mapa del fracaso y el desconcierto. Da igual que nos encontremos en una aldea africana al pie del Kilimanjaro, en un almacén de ropa de Móstoles, en un barrio marginal de Londres o en plena Gran Vía: en todos ellos vagabundean los personajes de Pérez Vega, con sus frustraciones personales, sus desventuras laborales y sus secretas rendiciones. La mayoría comparte además con su autor cierta inestabilidad existencial y laboral, ya que Pérez Vega estudio Físicas, se cambió a Dirección de Empresas, trabajó como auditor de cuentas en una multinacional y hoy es profesor de economía y matemáticas, además de haber publicado varios libros de poesía y tres novelas.

Pérez Vega traza en estos relatos una suerte de mapa del fracaso, ya sea al pie del Kilimanjaro o en la Gran Vía
Dividido en dos secciones, “Viajes” y “Bajo determinadas circunstancias”, el volumen reune relatos de muy diversa extensión, unidos en ese atlas universal de la desesperanzaque tan bien representa “Acrópolis”. En este cuento, Eduardo, su protagonista, que abandonó con su pareja los estudios universitarios, se enfrenta al inminente cierre del almacén en el que trabaja mientras su mujer planea abandonar su puesto en una gestoría ante la competencia desalmada de sus “compañeros”. Mientras, al otro lado del espejo, les acompañan Carlos y Silvia, que han preferido sacrificar sus vidas por la prosperidad. “La balada de Upton Park” une a la incertidumbre y la derrota de Sebas un desopilante sentido del humor que le inmuniza de compañeras de piso altamente peligrosas (una le amenaza con un cuchillo, otra le grita que está maldito mientras se la llevan al psiquiátrico). Los relatos, auténticos bocados de realidad, retratan con talento una educación obsesionada por el dinero, parejas al borde del desahucio, alguna adolescencia perpetua, y una inabordable soledad.
 

miércoles, 6 de julio de 2016

Entrevista a Alberto García-Teresa en Zas! Madrid

‘La poesía tiene la posibilidad de estimular el cambio interior, imprescindible para generar una revolución social efectiva’

Emilia Lanzas
Alberto García-Teresa (Madrid, 1980) es doctor en Filología Hispánica con Poesía de la conciencia crítica (1987-2011). Ha publicado Para no ceder a la hipnosis. Crítica y revelación en la poesía de Jorge Riechmann,Disidentes. Antología de poetas críticos españoles yNovo mondo en kiaj koroj; recopilación en esperanto de poesía crítica actual española. Pertenece a la asamblea editora de Caja de resistencia. Revista de poesía crítica. Ha sido coordinador de la revista de crítica sobre ficción especulativa Hélice, coodirector de Jabberwock, antología anual de ensayos sobre literatura fantástica, y redactor jefe de la revista Solaris. Ha escrito y escribe crítica literaria y teatral en diferentes medios: Diagonal -en el cual ha coordinado la sección de «Libros»-, Culturamas -donde ha dirigido los contenidos de poesía-, Ínsula, Quaderni Ibero Americani, Quimera, Espéculo, Castilla. Estudios de literatura, Verba Hispanica, Literaturas.com, Nayagua, Zurgai, Artes Hoy, El Viejo Topo, Viento Sur, cnt, Rebelión, Adarve, La República Cultural, Ariadna-RC, Bibliópolis, Gigamesh o Prospectiva, entre otros. Es autor de los poemarios Hay que comerse el mundo a dentelladasOxígeno en lataPeripecias de la Brigada Poética en el reino de los autómatasAbrazando vértebras y, su último libro, sobre el que hablamos La casa sin ventanas (Baile del Sol, 2016).
VIVIMOS EN UN pasado mañana perpetuo.
El presente se deshace en cadenas
de aspiraciones.
No existe rastro,
pues el dibujo del polvo
se petrifica a cada instante.
Ningún camino parece llegar o partir
de la casa sin ventanas.
• • • •«Considero que es muy conveniente que sigamos trabajando en todas las líneas estéticas, con todas las herramientas de las que disponemos, para conseguir alcanzar ese objetivo de agitación y de confrontación al capitalismo»
•«La “poesía de la conciencia crítica” es un movimiento que pone de relieve una línea de trabajo antagonista desde la poesía, en el ámbito social, político y cultural que busca desenmascarar las falacias que logran el sometimiento en nuestra sociedad»
¿Utilizas el símbolo de “la casa sin ventanas” para representar a aquellas personas que viven en perpetúa ceguera y aislamiento; o alegorizas  la alienación de la vida burguesa y el sometimiento a la cotidianeidad?
La intención ha sido extraer todo el significado posible de esa metáfora a lo largo del volumen, potenciarlo, cargarlo y emplazar a la resonancia y cuánto lo llena de significado cada lectora y cada lector. En principio, parte del concepto de que estamos viviendo como si habitáramos una casa sin ventanas, relacionándonos y pensando el mundo como si viviéramos allí. Esto es, sin tener en cuenta lo que consideramos “lo exterior”, lo ajeno o lo que se relaciona con las/os otras/os. Desde ahí, la intención es ir abriéndolo todo lo posible, y entran entonces, por ejemplo, esas líneas que planteas tú. Se trata, en ese sentido, de una investigación en las posibilidades (expresivas, plásticas, de denuncia ideológica y ética) de esa imagen concreta. El poemario funciona como conjunto, en el que se apoyan unos textos en otros. Todas las piezas exploran cómo nos afecta y qué tipo de mundo construye esa casa sin ventanas. Así, busco ahondar en las implicaciones de ese concepto al mismo tiempo que pretendo plasmar la atmósfera asfixiante que un espacio como ese provocaría.
Tu poesía es, sobre todo, narrativa y doctrinal. ¿Crees que para llegar a un mayor número de personas, el mensaje tiene que responder a presupuestos gramaticales y significativos lo más objetivos posibles para propiciar su comprensibilidad?
No, se trata de una opción estética determinada que he tomado, pero no es excluyente. De hecho, considero que es muy conveniente que sigamos trabajando en todas las líneas estéticas, con todas las herramientas de las que disponemos, para conseguir alcanzar ese objetivo de agitación y de confrontación al capitalismo con el cual yo, como tantas/os otras/os poetas, nos proponemos con nuestra obra. Sí que resulta fundamental que analicemos todas las consecuencias, las posibilidades y las carencias (a nivel político y sociológico) de dichas opciones estéticas para que podamos incidir en ellas o contrarrestarlas. Pero creo, básicamente, que una poesía crítica debe apostar por recorrer todos los caminos posibles, con conciencia, insisto, de sus implicaciones y riesgos, para tratar de derrumbar esta sociedad a la vez que vamos construyendo otra.
Específicamente, en efecto, en La casa sin ventanas empleo un registro más narrativo que en otros poemarios. Mi intención ha sido desarrollar las contradicciones y las consecuencias de vivir en esa “casa sin ventanas” tratando de plasmar escenas y elementos cotidianos y cercanos, de ese entorno doméstico, que facilitaran el reconocimiento del público. De este modo, he pretendido  evidenciar y poner en evidencia cómo nos desenvolvemos en la sociedad propiciando un salto continuo del plano alegórico a la crítica sociopolítica y ética.
La poesía que creas en La casa sin ventanas, ¿potencia grados de conocimiento más que estados de emoción?
Probablemente. Pero ese conocimiento (del mundo, de nosotras/os mismas/os, de nuestra relación con los otros seres humanos y con los otros animales) también puede conllevar una emoción: desconcierto, desvelo, indignación y rabia tal vez… Sí que aspiro a ayudar (y ayudarme) a comprender mejor la sociedad (individual y colectivamente) para poder transformarla, pero ese trabajo de transformación irremediablemente contendrá, como toda acción, un componente emocional como base.
Eres uno de los principales referentes de la llamada «poesía de la conciencia crítica». ¿Qué representa? ¿Qué conexión tiene con la poesía social de los años 50 en cuanto a su uso como arma de combate?
La “poesía de la conciencia crítica” es un movimiento que pone de relieve una línea de trabajo antagonista desde la poesía, en el ámbito social, político y cultural que busca desenmascarar las falacias que logran el sometimiento en nuestra sociedad, remarcar las contradicciones del capitalismo y revelar las consecuencias últimas de su ideología y de su desarrollo material. Una de las potencias de la “poesía de la conciencia crítica” es su diversidad estética e ideológica, y también su descreimiento en que la poesía, por sí sola, pueda cambiar el mundo. De ahí su énfasis en cuestionar la sociedad, en lanzar interrogantes al público para que sean las/os lectoras/es quienes deban reflexionar y extraer sus conclusiones al respecto. De este modo, se pone de relieve otro tipo de relación política, que abandona la recepción pasiva y la domesticación: no se le ofrecen respuestas, sino que se le estimula para que avance desde esas dudas; esto es, para que intervenga de manera activa en la acción política.
En cuanto al movimiento de la “poesía social” de los años cincuenta y sesenta, existen bastantes diferencias con el movimiento de “poesía de la conciencia crítica”, algunas de base (lugar de enunciación, espacio referencial, tono, ámbito ideológico). Pero, sin duda, la “poesía social” constituye un nudo destacadísimo del hilo de poesía crítica, de la tradición de la disidencia poética, que, desde los primeros tiempos, ha ido formándose en las letras en castellano.
¿Confieres al lenguaje y a la literatura un poder transformador?
El lenguaje nos sirve para pensar y dar forma al mundo. Entonces, el lenguaje tiene una importancia fundamental para nuestra percepción y nuestra configuración del mundo. Por tanto, trabajar por transformar el lenguaje también constituye una vía para sentar las bases para una transformación material de la realidad. En cuanto a la literatura, en sí no altera la sociedad, pero sí puede cambiar a las personas, que son quienes tienen la capacidad y la potencia para ello.
En ese sentido, con una orientación antagonista, la poesía tiene la posibilidad de estimular el cambio interior, que resulta imprescindible para generar una revolución social efectiva. Al respecto, por ejemplo, puede producir cuestionamiento y  desestabilizar las certezas que nos ha instaurado el Poder, ayudarnos a complejizar nuestra percepción de la realidad para poder observarla de modo más veraz y actuar sobre ella, activar al público y favorecer su participación, reconstruir nuestra mirada del mundo o formular y reformular sentimientos, estrategias y problemas creados en esa tensión de la vivencia y de la lucha en un sistema de clases e, incluso, posibilitar la catarsis. También puede apostar por desmontar el lenguaje de la dominación y su discurso, construir y reconstruir vínculos y comunidad, nombrar la esperanza, enunciar el cambio y plasmar otro tipo de relaciones y de configuraciones sociales, fortalecer la empatía o recuperar y guardar la memoria disidente.
En definitiva, la poesía puede acompañar y construir antagonismo, colaborar en el trabajo revolucionario, extender la subversión y ayudarnos a comprender la realidad para lograr cambiarla.
Has declarado que «toda opción estética, todo mecanismo retórico, conlleva unas consecuencias políticas». ¿Por qué?
La comunicación tiene una dimensión política inherente en tanto que establece una relación entre dos personas (o una persona y un conjunto de ellas). Y la estética y la retórica son herramientas comunicativas. Hay que tener en cuenta qué tipo de relación con el receptor infiere cada opción estética, sobre todo cuando se está trabajando en una dirección política específica: de superioridad, de condescendencia, de respeto, a qué nivel cultural se dirige, a quién excluye, qué efectos produce determinada imaginería en determinados sectores, etc. Son riesgos y fortalezas, reitero, que debemos valorar porque, afortunadamente, no existe una fórmula perfecta. Todas nos abren oportunidades y nos restringen ámbitos. Pero debemos asumir sus consecuencias, ser responsables de lo que nuestros poemas revelan e implican y seguir cuestionándonos y cuestionando nuestra práctica poética para poder mejorar.
¿Es fiable y ética la disidencia poética sin militancia y sin lucha en el plano político y social?
No utilizaría esos términos, pero, si aspiramos a una transformación política radical de la realidad, la práctica poética es insuficiente.

lunes, 4 de julio de 2016

Reseña de La muñeca rusa de Juan Miguel Contreras en El Mar de Letras


"La muñeca rusa" es una lectura deliciosa, una novela corta que añade un éxito más al catálogo lleno de brillos de la editorial Baile del Sol. Como nos adelanta su título, se trata de una historia en la que las vidas de unos personajes influyen en otros y así sucesivamente, de modo que con el paso de los años siga de alguna forma latente aquello que vivieron otros.

También es una historia sobre locura y pasiones. Un agradable hallazgo escrito por Juan Miguel Contreras (Madrid, 1974), que ya ha publicado la novela “Cuando acabe el invierno” (homónima de la de Mary Ann Clark Bremer) en 2004 y también ha participado con éxito en algunos concursos de relatos.

Una sola decisión, y muchas vidas
El origen de la trama de esta novela se encuentra  en 1968, cuando las fuerzas del Pacto de Varsovia invaden Checoslovaquia. En ese momento, el protagonista, celador de un hospital, se preocupa por el bienestar de Irina, una de las pacientes del hospital psiquiátrico donde trabaja, de la que se ha enamorado.

A partir de este inicio tempestuoso, conocemos más a fondo a la frágil y misteriosa Irina y accederemos a los desagradables sucesos que le hicieron perder la cordura. Sufre manía persecutoria y teme que los agentes secretos que destrozaron su mundo vuelvan a por ella para seguir infligiéndole daño.

Todos desapareceremos sin dejar rastro, me dijo, todos desapareceremos y nada quedará de nosotros, pues así lo quiere ella. ¿Quién?, le pregunté. Irina se dio la vuelta y se desabrochó el pijama, dejando al descubierto su espalda. Tenía tatuada de manera un tanto torpe una Luna enorme y redonda, sonriente y llena de arañazos y cicatrices cubriéndole la totalidad de la espalda.

Esta novela explora la importancia que puede tener cualquier gesto nimio, cualquier pequeña decisión que tomemos sin darle importancia, para el devenir de nuestra vida y las implicaciones que puede tener en las vidas ajenas. Asistimos al paso de los años en unas pocas páginas y al modo en que aquello por lo que uno fue casi capaz de desvivirse ya es sólo una frágil colección de recuerdos que cabe en una caja de galletas deslucida.

La vida en una caja de galletas
Sin duda, la trama está muy bien construida y aunque de entrada parece ser un tanto compleja por la rareza de los acontecimientos y la prolongación en el tiempo durante generaciones, sin embargo es una lectura muy cómoda, con una prosa honesta y que mantiene el ritmo desde el principio.

Estoy haciendo bocetos para decidir cómo será la primera escultura que se llevará a la Luna.

Se aprecia un gusto especial por construir un libro a la altura del género, que quizá no sea una novela inolvidable pero que está repleta de frases que piden a gritos ser subrayadas, y fragmentos hermosos y delicados que transmiten el placer por un trabajo bien hecho.

Si uno se sitúa en el pellejo del protagonista principal, una vez que ha pasado el tiempo y recuerda su historia y cómo influyó una breve temporada de su juventud en el resto de su vida, es fácil que el lector se detenga a meditar al menos por un instante en su propia circunstancia, en las vidas ajenas que han marcado la suya y en los actos propios que han modificado el devenir de las personas de su entorno. Es así como la literatura nos convierte en mejores personas, y creemos sin duda que Juan Miguel Contreras transmite en “La muñeca rusa” un mensaje vitalista muy válido para los lectores afortunados que se atrevan a realizar un viaje espacial entre sus páginas.

http://elmardeletras.blogspot.com.es/2016/07/la-muneca-rusa-juan-miguel-contreras.html

viernes, 1 de julio de 2016

Reseña de Explicación de la noche, de Edem Awumey en Libros prohibidos


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Edem Awumey: Explicación de la noche

Título original: Explication de la Nuit
Año: 2013
Editorial: Les Éditions du Boréal / Baile del Sol (2015)
Traducción: Iballa López Hernández
Género: Novela
Valoración: Ovación
Cualquier parecido entre este relato ficticio y la realidad sería bastante interesante… y triste.
Si no fuera por el aviso que precede a esta novela, uno podría jurar durante su lectura que está ante el desgarrador testimonio de uno de los episodios más abominables de la historia de la crueldad humana, casi al nivel de esa voz necesaria e implacable de Primo Levi en Si esto es un hombre y su relato de la cotidianidad infernal del cautivo en el campo de exterminio de Monowitz. Sin embargo, como ya he dicho, este aviso previo nos pone, y menos mal, a una cierta distancia emocional del relato, pues de lo contrario la lectura de Explicación de la noche podría llegar a hacerse absolutamente insoportable (e inolvidable, como ocurre con el magistral texto del escritor turinés): tal es la fuerza de la voz narrativa de Edem Awumey, tal es el poderío de las imágenes que nos relata, tal es la impiedad hacia sus protagonistas en las poco más de 160 páginas que se extiende este novelón como la copa de un pino que Baile del Sol Ediciones ha publicado en su colección África.
La novela desarrolla alternativamente dos épocas en la vida de Ito Baraka. Por un lado está su patético presente en Canadá, donde es un hombre agonizante, enfermo de un cáncer terminal, que lucha cada segundo de su vida contra el terrible dolor al que se ve sometido su cuerpo. En los pasajes de esta época, puedes notar cómo sus huesos crujen unos contra otros como una máquina vieja desengrasada y estropeada, puedes sentir cómo le cuesta respirar y moverse a duras penas por las frías calles del Québec, con el único alimento de una botella de alcohol y el paupérrimo consuelo de una relación pluscuaimperfecta con Kimi Blue, una india yonki, otro fantasma al que le han arrebatado la patria y el futuro. En este hilo narrativo, Ito Baraka tiene un único objetivo antes de que la muerte le llegue por fin: terminar su libro.
El momento del balance en el que se cuentan los muertos y los supervivientes. Sin lugar a dudas, Ito Baraka forma parte de esta última categoría, esa raza de ilustres y tristes individuos que se han salvado de milagro y llevan heridas abiertas bajo la piel, atormentados por las noches de tortura y la espantosa metamorfosis de los cuerpos con los que convivían en el presidio, esas siluetas que se resecan y se achaparran con el tiempo, troncos con una nuez grande atada en un extremo, que hace pensar vagamente en una cabeza.
En las páginas de su libro, que se extiende en paralelo a la trama en Canadá, Ito Baraka rememora la otra época que se plasma en la novela. Se trata de ese pasado todavía más abyecto que el tristísimo presente que está viviendo: en ese tiempo evocado, Ito Baraka vive en su África natal, en un país sometido al yugo de una dictadura temible y, a la vez, temerosa de sus propios ciudadanos, temerosa de su libertad. Tanto, que por el sencillo hecho de organizar una serie de protestas de una intensidad muy leve, Ito acaba siendo enviado a un campo de concentración donde conocerá el horror, la vejación, el miedo, y a Koli Lem.
Koli Lem es el compañero de celda de Ito Baraka en el campo en el que es encerrado. Se trata de un hombre ciego a la fuerza y sabio, con quien Ito Baraka entabla una relación de amistad profunda y mutua necesidad, un algo que linda por momentos con el amor: durante los días y las noches que pasan juntos, entre episodios de miedo descarnado y sometimiento, Ito le lee a Koli los pasajes de los pocos libros que le dejan tener en la celda (durante toda la novela, las menciones a autores de la literatura universal son frecuentes: desde Beckett hasta García Lorca pasando por Albert Camus). En este diálogo hilvanado por la cultura, se consolida en Ito Baraka la idea motor de la novela: escribir su libro, su recuerdo a Koli Lem, su testimonio de la crueldad, su explicación de la noche.
“El rostro y la cabeza luminosa de Koli Lem traspasaban mis páginas, la cabeza descansaba en un cuerpo cada vez más enjuto, con las extremidades abiertas al andar. Y para mí, El hombre que camina de Giacometti era Koli, que camina por las calles de una ciudad presa del fuego como un cuerpo sin sepultura, camina hacia alguien, hacia un amigo que le ha prometido encontrarle una sepultura, que le ha dicho también: «Siempre te recordaré».”
Ovación para Edem Awumey por Explicación de la noche. Ovación por haber impregnado de lirismo el miedo y el asco y el dolor. Ovación por haberme tendido la trampa de la realidad en sus palabras, porque el testimonio de Ito Baraka es tan verosímil que uno puede perfectamente olvidarse de cualquier aviso previo, porque en cada página deExplicación de la noche uno puede encontrar innumerables motivos para seguir leyendo, aunque duela, porque esta novela duele, y eso dice mucho, y muy bueno, de ella.

miércoles, 29 de junio de 2016

Reseña de Últimos pasajes a la diferencia, de Bruno Marcos en La tormenta en un vaso


Baile del Sol, Tenerife, 2016, 70 pp. 10 €
José Miguel López-Astilleros 


Es muy frecuente escuchar a escritores que viajan, que no viajeros, denigrar el turismo (¡Qué lejos quedan escritores viajeros como Patrick Leigh Fermor o Bruce Chatwin, que vivían y escribían en movimiento!). Dicho juicio es aceptado por una parte de la intelectualidad de un modo acrítico. Esta es la gran originalidad del libro, que puede entenderse como una defensa del turismo, porque en opinión del autor tanto el turista como el viajero (Ambos son «seres en fuga, cada uno en la medida de sus posibilidades») buscan «lo diferente», tesis que matiza añadiendo que la mayor diferencia estriba en «el viaje a la pobreza» allá donde se encuentre, por gozar esta de una desgarrada sinceridad de la que carece la riqueza, que se torna falsa desde el mismo momento de adquirir tal condición. Otro argumento que demuestra que el viajero se ha convertido en turista consiste en aducir que el camino hacia el destino, parte fundamental del concepto clásico de viaje, ahora lo pasamos en el asiento de un avión, que en cuestión de horas nos acerca a cualquier parte del planeta. Por esta razón quizás no sea descabellado comenzar la lectura por el último artículo, en el cual pone las bases sobre las que construye su selección y observación, auque donde está situado oficia de conclusión inductiva.
El género al que pertenecen estas catorce piezas, aparte la ya comentada, está entre la crónica de viajes y la estampa. Fueron publicadas en distintos medios de comunicación, pero reunidas constituyen los gozosos y amenos ejemplos que confirman la tesis señalada. Todos están basados en los viajes realizados por el autor a la India, Bali, Nepal, Turquía, Nueva York, Venecia, París, Egipto, Marruecos y, de manera vicaria de la mano de Pierre Loti, a Angkor.
El punto de vista, pues, no deja nunca de ser el de un turista en busca de la diferencia, que cobra toda su intensidad al haber convertido su experiencia personal en arte a través de la literatura, alejándose diametralmente de lo que sería una guía de viajes. A ello contribuyen las vivaces descripciones de paisajes geográficos, urbanos y de seres humanos, donde los dos primeros sirven de escenario sobre el que se asientan los distintos personajes que se va encontrando a lo largo del camino, viejos, niños mendigos, vagabundos, etc., a quienes dedica una particular atención, porque en esta ocasión predomina la búsqueda de lo verdadero por encima de la belleza y lo tópico.
Otra de las virtudes de estos textos consiste en que sin escatimar referencias artísticas y literarias, la erudición nunca llega a asfixiar, como sucede en algunos artículos del gran Cunqueiro. Esto, unido a un estilo claro, muy gráfico (Al cementerio turco de Eyüp lo describe como «un sotobosque epigráfico que se derrama, ladera abajo, hasta la urbe.» y en ocasiones poético, hace que pueda ser disfrutado por todo tipo de lectores. Sin embargo, no renuncia a sugerir reflexiones profundas. A las ya señaladas hay que añadir la que surge cuando narra que en cada lugar compra como cualquier turista una lámina, grabado, fotografía o papiro, cuyas reproducciones encabezan los artículos, y que de modo breve su razonamiento sobre el significado de las mismas nos lleva a pensar acerca de la representación y sus falsedades, la realidad y la ficción. En otras ocasiones la reflexión sobreviene al plantear un interrogante que pudiera entenderse como opuesto al planteamiento sostenido; así en el viaje a Nueva York asume el pensamiento sobre tal ciudad mantenido porFederico García Lorca, Juan Ramón Jiménez o Paul Auster, para hacia el final preguntarse «¿Vivir sin raíces, sin mitología común, puede ser una oportunidad para ser libre?»
Últimos viajes a la diferencia es un libro de viajes que rompe con los tópicos al uso para ofrecer un concepto más contemporáneo, acercándose a quienes Bruno Marcos llama «los turistas felices», que somos casi todos los que tenemos el privilegio de viajar. Bienvenido sea este libro defensor sin complejos del turismo que ha permitido a amplias capas de la población acercarse al mundo, práctica reservada a unos pocos hasta el boom experimentado entre 1950 y 1970, por mucho que haya ingentes aspectos que mejorar en su desarrollo. Pero ante todo y sobre todo este libro es un itinerario al que el autor aplica su mirada de escritor y lo transforma en buena literatura.

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