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lunes, 14 de junio de 2021

Reseña de GEOMETRÍA DEL AZAR, de Fernando Palazuelos en Librario íntimo


Geometría del azar









Todos nos hemos interrogado alguna vez sobre las peculiaridades del azar y sobre su actuación y presencia en nuestra vida. ¿Qué porcentaje de cuanto somos está ocasionado por lo arbitrario? Basta que detengamos el pensamiento durante unos minutos en esa pregunta para que comencemos a detectar los hilos (que pronto se abrazan formando cuerdas, y finalmente devienen maromas) del azar, fabricando nuestro origen, nuestro sendero y acaso nuestro futuro. Aquel día en que nuestra abuela decidió entrar en la tienda donde conoció a su futuro marido fue determinante para que nosotros estemos ahora leyendo estas palabras. La casualidad hizo que nuestro padre fuera destinado a hacer el servicio militar en el pueblo donde terminaría encontrando a nuestra madre. La extracción de aquella bolita en las oposiciones hizo que aprobásemos y pudiéramos casarnos por fin. Seguro que todos disponemos de infinidad de ejemplos similares, ante los que no sabemos si sonreír, pensar en Dios, inquietarnos o, simplemente, quedar en silencio.

El escritor Fernando Palazuelos recopila en su volumen Geometría del azar (que publica hermosamente Baile del Sol) un ramillete de historias familiares que, unidas a un glorioso conjunto de citas extraídas de libros (poéticos y filosóficos), nos permiten pasear por terrenos llenos de asombro y sentido del humor: un imposible pero certero lanzamiento de tomate ocurrido en su infancia; un lapsus telefónico que adquiere dimensiones sorprendentes años más tarde; la casualidad de conocer a Fernando Iwasaki y descubrir que su prima y él fueron novios, mil años antes; el amigo que nació en un barco llamado Marchamalo y terminó casándose y viviendo en un pueblo del mismo nombre; viejas fotografías que, de modo casi fantástico, terminan mostrando a personas claves de su ayer… Y todo ello servido con una prosa elegante, convincente y bella, que convierte la aventura de leer este libro en un auténtico placer.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Entrevista con Fernando Palazuelos sobre su nueva novela FUNÁMBULOS CIEGOS

¿Cómo definirías esta novela?

Es una fábula. Trata de poner en palabras algo que es imposible de comprender. El autismo es un universo paralelo, una dimensión que está muy relacionada, simbólicamente, con ese otro ámbito del otro lado del espejo que son la literatura y otras modalidades artísticas. No me refiero a los autores, sino al cosmos de lo imaginario, a esa otra realidad. Para penetrar en los misterios cifrados del mundo quizá sólo es útil la mirada sensible y el poder mágico de una metáfora.

¿Cuál es el argumento?

Un psicopedagogo se traslada a un pueblo del sur para trabajar con niños autistas. A través de su diario vemos su modo de entender esa misión, pero descubrimos también que en su vida hay una clara senda de reconstrucción. Ése es el segundo tema del libro: el afán de superación de alguien que sabe que nadie es perfecto.
 
Una vez más se cumple una premisa ya firme en tu carrera literaria; tu gran apertura temática y de estilos. Escribes novela, relatos, poesía y teatro, incluso has realizado las ilustraciones de tus libros de narraciones breves. ¿Cuál es la razón de plantearte así la creación?

Evito el camino trillado. Cada proyecto ha de atraerme y cautivarme por completo. No comienzo a escribir de lo que sé y domino, sino de aquello que en principio desconozco. Indago, profundizo y comparto. Es el proceso lo que me enriquece. Reflexiono sobre un tema, y por ello busco el camino adecuado para cada libro o cada obra teatral, un sendero único, distinto de las vías usadas en otras obras.

¿No es arriesgado trabajar así?

Claro. Pero ahí reside mi satisfacción. Cada proyecto es un nuevo desafío. Invito al lector a que se sitúe a mi lado y se pregunte cuestiones hondas, asuntos que nos conciernen como seres humanos. Trabajo mucho los textos para dejar páginas lo más pulidas y sensatas posible.

¿Por qué ese interés por siete niños autistas?

En el humilde barrio de viviendas sociales en el que crecí, en un entorno de unos pocos portales había siete muchachos con retraso mental o con síndrome de Down. Desde niño sentí simpatía y lástima por este tipo de personas. Eran niños grandes, seres inocentes y vulnerables. También había dos hermanos que estuvieron en mi clase, dos niños que nacieron con una malformación congénita y apenas podían caminar. Para sostenerse de pie tenían que llevar unos aparatosos hierros atados a las piernas con correas. Crecí con una honda pena por personas que por algún designio del azar sufrían cierto tipo de tara. Era cuestión de tiempo que en algún momento decidiera escribir sobre seres tan especiales.

Has confesado que el proceso de creación de este libro ha sido muy largo.

Sí. Es cierto. Escribí una de mis novelas en seis meses, otras en año y medio. En este caso lo delicado del tema me ha hecho invertir doce años. Evidentemente he dejado reposar el texto larguísimas temporadas, preparando obras de teatro y libros muy distintos. De cuando en cuando retomaba el proyecto y de nuevo lo dejaba reposar, para conseguir distancia y objetividad. En cierto momento llegó a ser finalista en dos certámenes literarios. En lugar de tomar eso como un signo desfavorable, lo tomé por el lado optimista. Hay esencia, pensé; tengo la oportunidad de pulir y mejorar el texto para lograr lo que pretendo. Kurt Vonnegut escribió más de dos mil folios para al final elegir las doscientas páginas que consideró definitivas para su magnífica novela Matadero Cinco. En mi caso necesitaba pulir lo más posible para que el libro fuera una visión realista, pero cargada de ternura y sensibilidad.

Algunos críticos han señalado que tus libros ahondan de un modo muy emotivo en la esencia humana. ¿Qué hay de eso en Funámbulos ciegos?

Quizás sea el libro más tierno que haya escrito hasta ahora. El gran problema era el peligro de caer en la ñoñería. Mi plan era crear una historia realista y conmovedora, aun sin que ofreciera soluciones a un asunto que no tiene explicación. El lector ha de sacar sus propias conclusiones. Con sus sentimientos y emociones remata la esencia del libro. El lector es inteligente. No sólo permite que las metáforas y el lenguaje de los silencios penetren en su cerebro, sino que se siente encendido por dentro cuando descubre sentimientos y empatía.


¿Hay en el libro algún otro elemento narrativo que destacarías?

Por supuesto hay muchos temas que subyacen: la duda respecto a la existencia o no del destino, la fe o el escepticismo, la paternidad, la dedicación de un psicopedagogo, la necesidad del ser humano de buscar explicaciones tangibles para hechos que no puede comprender... Y claro, también hay un secreto, la particular mochila del protagonista, cuya personalidad vamos conociendo poco a poco.

No es un libro para desgajar datos clínicos. Se intuye que la pretensión de la novela es ofrecer una visión tierna, casi poética, de una realidad muy difícil. No obstante, hay algunas anécdotas muy interesantes, por ejemplo la de una niña que nunca ha hablado.

Sí, la página que lleva por título La voz de Ana. Quizá a algún lector le parezca una osada licencia de la imaginación, algo increíble o al menos muy poco probable en el mundo real. Pero precisamente ese pasaje está inspirado en un hecho verídico experimentado por el terapeuta Bruno Bettelheim.

Una última pregunta. ¿La portada es obra tuya?


Sí, suelo diseñarlas yo. Es un capricho personal, y en esta ocasión reconozco que no ha sido nada fácil. Recuerdo la leyenda china del artista al que el emperador le encargó pintar un cangrejo, el mejor cangrejo jamás pintado. De vez en cuando el mandatario le preguntaba por el trabajo, pero el artista le daba largas. Diez años dedicó a pensar cómo realizar el encargo, trabajo que finalmente realizó de un solo trazo, en un gesto o impulso medido. Si el proceso de maduración del libro ha sido largo, también lo ha sido éste: he tardado esos mismos doce años en lograr condensar en una imagen la esencia del libro. De vez en cuando pensaba en ello. Y al final, cuando la visualicé mentalmente, la confeccioné en unas dos horas. Ha merecido la pena esperar. A mí me parece sugerente y sutil, emotiva pero a la vez con un informal toque de simpatía.

martes, 13 de agosto de 2013

Recomendación literaria por Paco Marín: “Geometría del azar”

Lectura muy interesante para aquellos que creen a pies juntillas en el libre albedrío del destino y para los que no creen, también.
TÍTULO:     Geometría del azar

AUTOR:      Fernando Palazuelos
                  Ilustrado por el autor.

EDITA:       Baile del Sol (2012).
Estamos frente a un libro en el que el azar (supuestamente) es el protagonista, o tal vez la casualidad, o quizás lo fortuito, la causalidad… estoy convencido que todas y cada una de dichas expresiones las encontramos en sus páginas.
Veamos que dice el diccionario de la RAE (vigésima primera edición) de esas palabras:
Azar: Casualidad, caso fortuito.
Casualidad: Combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar.
Fortuito: Que sucede inopinada y casualmente.
Causalidad: Causa, origen, principio. Ley en virtud de la cual se producen efectos.
En base a todo esto el autor crea una serie de relatos “¿ficticios?” sobre situaciones donde el azar está presente.
El libro está dividido en tres partes (La danza del poliedroLa lentitud del péndulo y La rúbrica del azar), la primera y la tercera se basan en la casualidad más fortuita, si bien es cierto que en la tercera parte me parece vislumbrar una casualidad más inesperada. La segunda parte del libro parece la más interesante. Esta parte se centra, como indica el título, en el tiempo, en las relaciones entre el ahora, o el antes, y el después. Palazuelos plantea a través de estos cuentos lo inevitable del reloj de la vida. Allí donde hay un “tic” (causa) habrá un “tac” (efecto) en el futuro que complete ese movimiento pendular. El paso del tiempo hace que se cierre el círculo de algo que sucedió.
Parece como si el autor dudara del ser, del destino y del futuro. Se aferra a lo fortuito e inesperado, dos espectros que casi siempre sentimos, sin saber por qué, sobre nosotros.
Impregnadas todas las historias (un total de 33) de un fondo filosófico; hay que detenerse en cada uno de ellos y reflexionar sobre lo leído.
Cada parte se inicia con una reflexión general y a continuación pone en valor cada relato:
La danza del poliedro, encabeza 15 relatos. La lentitud del péndulo, lidera 7 y La rúbrica del azar, está al frente de 11. Todo coronado por un Epílogo.
En el año 1997 leí un libro titulado El fin de las certidumbres de Ilya Prigogine (Taurus) en el que se propugnaba una ruptura con la linealidad del devenir, el determinismo, las direcciones del tiempo… Podría completar los relatos de la obra de Palazuelos otra expresión, incertidumbre. Por lo que el futuro está abierto a la creatividad, a las bifurcaciones y descubrir que no hay una dirección única. Un buen complemento para Geometría del azar.

Fernando Palazuelos (Bilbao, 1965) multidisciplinar ha penetrado en la fotografía, el diseño, el dibujo, la pintura y la escultura. En la literatura ha publicado una quincena de relatos en prensa, suplementos y antologías. Sus publicaciones son, entre otras, La trastienda azul (Lengua de Trapo, 1998), galardonada con varios premios, como el Torrente Ballester. Papeles de penumbra (LdT, 2001). La memoria de los esclavos, poemario con ilustraciones del autor (Baile del Sol, 2010). Geometría del azar (Baile del Sol, 2012), finalista del Premio Setenil 2012. Lo más reciente es Zapatos en la arena, incluida en un pack de creación llamado Proyecto Coelacanthus Biscayensis.

sábado, 30 de marzo de 2013

2013 de Poesía. Día 89. Fernando Palazuelos

2013 de Poesía. Día 89. Fernando Palazuelos. La memoria de los esclavos (2010)



Defensor de la palabra

Cuando la palabra no basta
y la ira nos llena de blasfemias
y ensucia las entrañas.
Cuando la voz viva cae en el silencio
del desprecio y
en el vacío más negro.
Cuando la palabra no alimenta,
ni dibuja,
ni sigue el cauce del alma.
Cuando la nostalgia es un brillo
pintado en el ojo humano.
Cuando parece perdida
la guerra que vence invariablemente el poder
y su progreso infectado de euforia.
Cuando la palabra no es suficiente
y nuestra lengua se aflige por
no dibujar mariposas.
Cuando el defensor anónimo
percibe inservible su lanza y derrama
su tinta-antídoto en la tarima.
Parece, ya,
demasiado tarde.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Geometria del azar de Fernando Palazuelos


By Revista Factor Crítico | noviembre 21, 2012 at 8:00 am | No comments | cuentoMiguel Carreira | Tags: Baile del solFernando Palazuelos


por Miguel Carreira


En algún momento habrá que agradecer a Baile del Sol —y semejantes— la labor editorial que hacen en este país, una labor que pasa por desmentir que la cultura de un país coincida exactamente con la industria cultural existente. Hay movimientos que crecen en los bordes. No es cierto que el siglo XX inventase el underground. Lo que inventó fue una industria cultural lo suficientemente potente como para abarcar una buena parte de la cultura visible y como para definir una zona de sombra, lo suficientemente amplia y densa como para que zambullirse en ella exija cierta dosis de coraje.

Porque, aunque la industria cultural no represente toda la cultura de un país, sí es cierto que la salud de la industria condiciona la salud de la cultura, y que el trabajo de editoriales como Baile del Sol permiten que podamos hablar de otra industria, de una pequeña industria que vive en los márgenes de la sombra y que resiste publicando a autores jóvenes en castellano (difícil y meritorio) en géneros como el cuento (aún más difícil y aún más meritorio). Géneros y autores que no tienen —algunos quizá todavía lo tendrán— un hueco en el panorama editorial y que ya no tienen la posibilidad de acceder a medios que, otrora, les fueron otorgados. Las publicaciones periódicas, por ejemplo.

Fernando Palazuelos lleva a cabo en Geometría del azar una investigación sobre lo casual y sobre el azar. El juego de palabras sería algo así como que el azar que se investiga aquí es la causa de lo casual. Para esta investigación se apoya en dos géneros y, al hacerlo, plantea una definición negativa de un tercero. Por un lado, las narraciones se presentan en forma de cuento. Son narraciones breves y autónomas que, mantienen a un único personaje —el mismo Palazuelos— que va creciendo a lo largo de los relatos, enhebrándolos para crear un libro que juega con los límites genéricos entre la ficción y las memorias.

Hay que añadir la inclusión de un tercer género —el ensayístico— cuya inclusión en el libro no resulta tan llamativa desde un punto de vista, digamos, técnico, ya que los textos ensayísticos figuran aparte. Sin embargo, es en estos textos donde se hace explícita la definición negativa de este tercer género, ya que entiende la novela como un artefacto en el que la acción de los personajes debe estar regida por la causalidad, lo cual justificaría el uso del relato breve como un lugar donde lo arbitrario tendría mejor acomodo. El juego, al final, resulta algo más complejo que una simple oposición novela-causalidad/cuento-casualidad. Evoca, como digo, una cierta concepción de lo novelesco y nos recuerda a aquellas teorías de Propp sobre el papel de lo arbitrario en las narraciones breves.

Nuestra relación con el azar, en una época en el que la ciencia monopoliza el paradigma de verdad, forzosamente tiene que ser distinta a la que con él mantenían los antiguos. Es muy pertinente la comparación que aporta Palazuelos en el prólogo de esta Geometría del azar, que nos recuerda que, durante la Edad Media, el azar fue vetado por el cristianismo, porque acusaba un defecto en la extensión de la omnipotencia de Dios. Lo azaroso, en última instancia, era para los teólogos fruto de un designio —es decir, que no era azar—, aunque el sentido de dicho designio permaneciese oscuro.

La ciencia moderna, por el contrario, también desestima el azar como factor, pero este no desaparece del todo. La ciencia todavía tiene que echar mano de él —o no lo puede descartar— para explicar la formación del universo o el origen de las primeras proteínas. El azar, entonces, no queda abolido, sino extrañamente encumbrado al puesto de motor originario, un lugar que, en otro tiempo, le correspondió a las deidades. Ahora la ciencia lucha por reducir al máximo el campo de acción del azar, lucha contra el elemento que cierra su propio sistema y se convierte en algo así como una religión imposible, que busca destruir a su propio dios.

Pero tanto la ciencia como la teología no dejan de ser sistemas con los que nos entendemos con el mundo a un nivel intelectual, y que resultan menos operantes en el terreno cotidiano. Podríamos decir que el azar, en el terreno de los instintos y de las reacciones, se libera de las ataduras de los sistemas. Si una moneda cae siete veces por la misma cara, especialmente si eso sirve para dilucidar alguna cuestión importante, como quién baja la basura o de qué color va a ser el coche, la primera impresión será casi siempre de sorpresa. Luego llegará el socorro de la razón, que le explicará al simplón que todos llevamos a flor de piel que todo puede pasar, que cada lanzamiento, en el fondo, tiene las mismas posibilidades de terminar con uno u otro lado de la moneda. Pero, esto son explicaciones de la razón. A primer golpe de vista, nos dejamos llevar por la maravilla. Atribuimos al segundo lanzamiento algo del primero. Si la primera moneda sale cara, nos resulta irresistible sentir que en la segunda hay menos posibilidades de que se repita. El azar tiene un espacio muy pequeño en el intelecto, pero campa cómodamente en esos lodos de los que surgen las supersticiones.



factor-critico-geometria-del-azar-sliderGeometria del azar
Fernando Palazuelos
Baile del sol
ISBN:978-84-15019-90-9
2012
146 pp

lunes, 1 de octubre de 2012

Geometría del azar - Fernando Palazuelos


Por segundo año consecutivo la obra de Fernando Palazuelos consigue, por méritos propios, entrar a formar parte de los diez finalistas del Premio Setenil. Si el anterior año lo hacía con Ficcionarium, libro de microrrelatos, este año el finalista es el título que nos ocupa.

Este último libro de Palazuelos gira en torno al azar, a la casualidad, a lo fortuito. A través de experiencias que vivió el propio autor, no sabemos si enmascarándolas de ficción o no (ni importa) el escritor bilbaíno construye una serie de relatos, o crónicas, de diversas situaciones donde el azar es el protagonista.

Dividido en tres partes (La danza del poliedro, La lentitud del péndulo y La rúbrica del azar), la primera y la tercera se basa en la casualidad más fortuita, si bien es cierto que en la tercera parte me parece vislumbrar una casualidad más inesperada. La segunda parte del libro me parece la más interesante. Esta parte se centra, como indica el título, en el tiempo, en las relaciones entre el ahora, o el antes, y el después. Palazuelos plantea a través de estos cuentos lo inevitable del reloj de la vida. Allí donde hay un "tic" habrá un "tac" en el futuro que complete ese movimiento pendular. El paso del tiempo hace que se cierre el círculo de algo que sucedió.

Más allá de las historias que cuenta Palazuelos, con una gran capacidad para narrar, lo que me parece más importante en este libro es, por un lado, las conjeturas que va desarrollando a lo largo del libro a modo de introducción a las tres partes en las que se divide, más el epílogo; de otro lado, el poso filosófico que rezuma sus páginas. De poco sirven estos cuentos si no te detienes en cada uno de ellos para reflexionar sobre ellos, sobre el azar, sobre el tiempo, sobre la vida.

http://conlmayuscula.blogspot.com.es/2012/09/geometria-del-azar-fernando-palazuelos.html

martes, 12 de junio de 2012

Presentación en Bilbao de GEOGRAFIA DEL AZAR y de INFRAMUNDOS


Geometría del azar, de Fernando Palazuelos


LIBRO.Geometría del azarFERNANDO PALAZUELOS
Geometría del azar (BAILE DEL SOL)   197 páginas
¡Qué magnífico escritor Fernando Palazuelos (Bilbao, 1965! Un hombre dotado para el arte de narrar, que se atreve además con todo. Ha escrito novelas –La trastienda azul, Papeles de penumbra, Las manos del ángel-, libros de relatos -Ficcionarium-, poesía –La memoria de los esclavos- e incluso teatro –Billete a Vidanueva, Kraken, Fatum-. Con Geometría del azar continúa experimentando en el mundo del relato corto. Y lo hace bajo un principio interesante: una especie de diario personal, repleto de experiencias donde el autor se pregunta por los hechos de la ciencia y por los sucesos casuales. El resultado es curioso, se mueve entre la realidad y la fantasía, entre la reflexión y la risa. Estamos ante un brillante tratado sobre el azar, pero un tratado profundamente literario, juguetón y misterioso. Los caminos del Señor son inescrutables, los del talento también.

lunes, 4 de junio de 2012

'Geometría del azar', lo nuevo de Palazuelos

Fernando Palazuelos, Geometría del azarGeometría del azar es el nuevo libro de relatos que el escritor Fernando Palazuelosha publicado con la editorial canaria Baile del Sol. "¿Qué es lo casual? ¿Qué lo define o limita? ¿Somos hijos del azar? Estas preguntas y otras muchas se agazapan en este singular texto híbrido, una especie de libro de bitácora dedicado a los sucesos casuales y a los hechos paralelos. Sus páginas estimulan la perplejidad, la reflexión y la risa. Con eficacia narrativa Palazuelos ha elaborado un texto ameno y conciso; un placentero recorrido por la duda del ser, del destino y del futuro; una comedia personal (a la vez que cósmica) acerca de lo fortuito y lo inesperado, esos dos espectros que a menudo sentimos pulular sobre nosotros". La obra del escritor bilbaíno está compuesta por cuatro novelas: La trastienda azul (Lengua de Trapo, 1998; «Premio Torrente Ballester»; «Premio Ciudad de La Laguna» y «Premio Tigre Juan» a la mejor ópera prima del año); Papeles de penumbra (Lengua de Trapo, 2001); Las manos del ángel (Lengua de Trapo, 2006, «Premio de Narrativa Vicente Blasco Ibáñez», y Pura chatarra («XXXVIII Premio de novela breve Ciudad de Barbastro 2007»); por los volúmenes de relatosFICCIONARIUM (Tenerife, 2010) y GEOMETRÍA DEL AZAR (Tenerife, 2011); por la obras teatrales Billete a Vidanueva «Premio Nacional de Teatro Castelló a Escena» e IANUA CAELI (La puerta del cielo) (Tenerife, 2008) y el poemario LA MEMORIA DE LOS ESCLAVOS (Tenerife, 2010).


http://escritoresvascos.com/de-libros/2765-geometria-del-azar-lo-nuevo-de-palazuelos

martes, 10 de enero de 2012

Ficcionarium - Fernando Palazuelos


Casi un centenar de microrrelatos y seis cuentos de mediana extensión componen este libro del escritor bilbaíno Fernando Palazuelos. Tiene, a mi modo de ver, mucho de juego la parte de los microrrelatos, de taller de experimentación. Dije en una entrada muy reciente que no era amante de los microficciones pero reconozco que es en este campo, seguido del cuento, donde los autores más arriesgan, donde más buscan nuevas formas de expresión. Otra cosa es el resultado final.

Da la sensación de que el autor se ha divertido mucho montando estas dos partes (la parte primera y tercera del libro). Y quiere que nosotros, en cuanto a lector, también juguemos. Para ello ha creado un índice al final donde nos indica, en cada caso, si la microficción es verídica, ficcional o híbrida. Así, descubrimos que muchos hechos inverosímiles de la historia son reales y otros, que parecen auténticos, son pura invención. Este me parece un gran acierto del libro, la creación de ficciones partiendo de la Historia, pero dándoles un giro y fantaseando con otro futuro. Al fin y al cabo la Historia no es objetiva y depende mucho del autor que nos la cuente.

En cuanto a los seis relatos, integrados en la segunda parte del libro, todos giran en torno a la creación. Tienen estos cuentos un aire borgeano: la biblioteca inmensa e inabarcable de Obsesión o el cierto tono ensayístico en Vigilante nocturno, con sus universo paralelo incluido. Los personajes, asimismo, están muy bien construídos, el limpiabotas de La vida desde abajo o el ascensorista deEl hombre que pudo pisar la luna me parecen de una profundidad admirable, más aún teniendo en cuenta de que no son los protagonistas absolutos de los respectivos cuentos si no, más bien, los catalizadores de la acción.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ficcionarium




Conocer a un nuevo buen escritor es siempre una enorme alegría, al menos para mí. Y si dicho escritor es además joven la alegría que experimento al conocer sus obras se multiplica, porque esto suele indicar que son mayores las posibilidades de que termine leyéndome dos, cuatro, diez, veinte libros suyos con el paso de los años. Me ocurrió con Pascual García, me ocurrió con Manuel Moyano y con unos pocos más. Ahora me ha ocurrido con el bilbaíno Fernando Palazuelos (1965), del que he podido leer la colección de relatos titulada Ficcionarium, que le publica hermosamente el sello tinerfeño Baile del Sol.
Ya desde su inicio se advierte que esta obra es muy prometedora, y que el lector encontrará en ella tanto excelencias literarias como finos detalles de humor. Así, cuando en La vitrina del geólogo nos explica la exposición de materiales que prepara un científico, lo que menos podemos imaginar es el curioso y rocambolesco origen de una de las piedras. El arca de Noé narra las divertidas vacilaciones del patriarca bíblico acerca de si llevar o no llevar termitas en su nave. Caballo de Troya nos cuenta las vicisitudes invisibles que acontecen a todos los soldados que se encuentran expectantes en el interior de la trampa, prestos a rendir la mítica ciudad. Linneo muestra no sólo la genialidad del botánico sueco, sino su mala uva y su extrema capacidad para el rencor. Contención de Gray explica la fatalidad que azotó a este inventor, que no consiguió patentar el teléfono antes que Graham Bell por dos horas de diferencia. Ojeriza es la simpática venganza senil de alguien cuyas tierras fueron expropiadas años atrás, y que se niega a aceptarlo con mansedumbre... Esta primera parte del tomo, que se conforma con 90 páginas de microrrelatos, es sencillamente fantástica.
La segunda parte, no menos excelente, se inicia con El retrato de Marie Van Cride, donde se nos instala en las obsesiones de un pintor que, tras pintar desnuda a su amante, se obsesiona con la idea de que el nuevo propietario del cuadro la va a gozar como él. Obsesión tiene como protagonista a un escritor que se ha quedado sin inspiración y que conoce a un anciano librero de viejo, que dispone en su casa de miles de fichas con argumentos literarios aprovechables. Vigilante nocturnose desarrolla dentro de un museo, de madrugada, y su protagonista es un empleado con unas aficiones y unas teorías pictóricas muy singulares. La vida desde abajo son las confesiones de un escritor que, en su juventud, robó sus poemas originales a un limpiabotas fallecido (adueñándose así de su talento).
Y la tercera parte se detiene en reflexiones más filosóficas o ensayísticas, que llevarán al lector a formularse preguntas sobre el ser humano, su destino o las trampas del tiempo. Se incluyen aquí perlas como Qué será de aquel muchacho (un niño que empujaba la silla de ruedas de su padre. Fernando Palazuelos se pregunta qué habrá sido de aquel chaval abnegado) o Criaturas (que versa sobre el mundo de la escritura y sus magias). Igual mérito, emocional y literario, tiene la pieza que lleva por título El mequetrefe (recuerdo de uno de sus viejos maestros de escuela, fascista, violento y atrabiliario, que gozaba pegando a los alumnos, entre ellos su propio hijo, al que ahora el narrador imagina convertido en pedagogo especializado en niños autistas).En suma, un volumen muy completo, que me anima a leer otras obras del escritor. Veo en su escaparate virtual de Internet (http://www.fpalazuelos.blogspot.com/) que ha realizado incursiones en el mundo de la novela (La trastienda azul, Pura chatarra, Las manos del ángel, Papeles de penumbra. Todas ellas publicadas por Lengua de Trapo), los relatos ilustrados (Designios. Diputación de Badajoz), el teatro (Billete a Vidanueva. Biblioteca Ciudad de Castellón) e incluso la poesía (La memoria de los esclavos. Baile del Sol). Hay, pues, donde elegir. Ya adelanto que, si no ocurre contratiempo, no van a pasar muchas semanas antes de que vuelva a dar noticias suyas en esta página de críticas. No andamos tan sobrados de buenos escritores como para permitirnos el lujo de conformarnos con una sola obra de uno que realmente brilla.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Conversando en diferido con FERNANDO PALAZUELOS

Tienes una poética sobre la microficción.

De todos mis libros, éste es el único en el que he abordado una narrativa tan breve. Pero me gusta ponerme a prueba, adentrarme en nuevos retos. Tras escribir cuatro novelas, teatro y poesía, ha sido un placer aventurarme en este terreno, en el que lo lúdico se ha entremezclado con la historia, la literatura, el mito... Además de este juego híbrido, está la voz, la necesidad interior de “ver” el mundo con una mirada poética, también crítica, en muchas ocasiones desmitificadora y llena de humor. Es un libro con el que he disfrutado y en el que el lector puede adentrarse como quiera, abriendo sus páginas al azar, avanzando de atrás para adelante, consultando o no el índice... Mi intención es no dejar indiferente al lector y hacerle percibir la presencia humana en este planeta de un modo distinto.

¿Cómo te van llegando los microrrelatos, sales a buscarlos o te van encontrando?

Creo que dentro de la diversidad de temáticas del libro hay una unidad que aglutina todas sus páginas, sobre todo una pretensión jocosa, un anhelo de disfrutar de la literatura. De todos los temas, unos pocos llegaron a mí por casualidad; pero la mayoría los he buscado, indagando en mi propio imaginario, en mis recuerdos, en mis gustos. El libro pretende contagiar algo (espero que no algo vírico), acaso una especie de sed por preguntarse las cosas, por cuestionar el mundo.



 



¿Cuál es tu técnica de trabajo sobre los textos hiperbreves?

Es difícil, incluso para el propio autor, rebobinar y averiguar cómo y por qué surge un tema para un relato. La imaginación es prima hermana del inconsciente. Pero donde sí actúa uno con plena premeditación es en la técnica, en el tono, en el lenguaje. El mayor reto al trabajar con textos breves es el de la eficacia y la concisión. En ocasiones el lector puede preguntarse: Si este cuento tiene veinte líneas y ya he leído quince, ¿cómo diantre puede acabar? Se trata de redondear una historia con las menos piezas posibles, y sobre todo, sugerir, dejar un poso entre líneas para que la imaginación del lector construya en su mente con los colores que uno le ha ofrecido. En mi caso, que huyo de lo críptico como de la peste, ha sido un reto muy interesante. Sugerir e incitar: esto es cuanto le pido a un texto mío que aspire a ser incluido en un libro.

¿Te documentas para escribir microrrelatos? En los verídicos hay un trabajo de informarse para luego escribir…

En muchos de ellos he necesitado datos, en efecto, pero he evitado construir un libro destinado a demostrar erudición. Al contrario; he intentado compartir. Al conocer una anécdota potente, ¿no siente uno la poderosa necesidad de contársela a alguien? Algo así me ha sucedido con algunos hechos, o con mi particular visión de algunos otros.

¿Qué les dirías a los que tienen al género hiperbreve como insustancial o poco literario?

No soy un experto lector de este género, pero que intenten sostener esa idea tras haber leído algunas delicias de, por ejemplo, Manganelli o Cortázar. Quienes se preocupan tanto de etiquetar la literatura posiblemente se enfrascan en algo tan absurdo como empaquetar vasos de agua de distintos colores. Las fronteras entre géneros y los límites de algunos cánones estéticos son dos de las líneas más divertidas de traspasar. De hecho, en Ficcionarium hay algunos textos breves que no son relatos; son, agárrense los puristas, “ensayos hiperbreves”.

Al final del libro hay una relación de los cuentos ficticios, híbridos y verídicos ¿Por qué no nos dejaste con la intriga? Yo por lo menos decidí no leerla toda, que es una opción…

Dudé respecto a si cada relato debía tener junto al título una marca que aclarara su carácter verídico o no. Opté por arrojar luz sobre esto sólo en el índice, con la idea de que quien no desee saberlo disfrute del libro a su gusto. En cierto modo me tentó mucho dejar la duda en el aire, pero sentía lástima de algunos personajes reales, que me pedían a gritos este resquicio al que sujetarse (por ejemplo Maria Reiche).

¿Cuándo se enteró Fernando Palazuelos que quería ser escritor?

Parece absurdo, pero me percaté de ello dos años después de terminar mi primera novela. La guardé en un cajón sin que la viera nadie. Pasado ese tiempo, a raíz de un premio por un relato, decidí enviar la novela a un concurso. El libro gustó. Ganó tres premios en un año. Entonces comencé a preguntarme en serio qué tenía la literatura que tanto me cautivaba, no ya solo como lector, sino también como creador. Por otro lado, a los veinte años abandoné mis estudios de arte. Lo hice bastante decepcionado con la universidad en la que estaba matriculado. Unos años más tarde descubrí que la literatura me ofrecía un campo idóneo para mi creatividad.

Para entrar en tu universo literario ¿qué libro tuyo nos recomiendas?

Todos son criaturas nacidas de mi entraña, y es difícil decantarse. Tal vez mi primera novela, La trastienda azul, o la cuarta, Pura chatarra, que no es muy extensa y es muy emotiva (según dicen).



 



Recomiéndanos un par de libros.

Mañana elegiría otros dos distintos, y pasado mañana otros, seguramente, porque es muy difícil decantarse. Pero hoy se me ocurren estos: El palacio de los sueños, de Kadaré, y La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig.

“Sueño visionario” es un texto que me maravilló ¿qué sueña Fernando Palazuelos sobre el futuro del libro?

Como muchos otros autores y lectores amantes del papel impreso, estoy a la expectativa. Viendo lo que está sucediendo con el mundo de la música, el asunto da pavor. Sentiría una tristeza inmensa si el libro de papel desapareciera, engullido por este vertiginoso ritmo del progreso tecnológico. Temo que la versión real de la novela de Bradbury pueda llegar a ser peor incluso. En lugar del fuego, del que el destino sólo librará a unos pocos, a los libros de papel tal vez les aguarde otro horror: el vacío. Desde hace tiempo tengo un relato hiperbreve en la mente, aún pendiente de ponerlo por escrito. Podría ser momento de ponerlo en palabras. Su borrador podría ser éste:

“En un futuro no muy lejano, el patrimonio escrito del mundo ha sido escaneado, todas las bibliotecas han sido desmanteladas, en las librerías se vende abono para los invernaderos de los tejados y millones de páginas han sido recicladas para fabricar teclados ecológicos. Un día un informático experto en virus sofisticados encuentra un terrible troyano denominado Qwerty-451. Lo mantiene aislado y lo estudia durante semanas, sorprendido de su complejidad y de su potencial destructor, latencia letal que se activará al de un año de ser creado. Con el fin de lograr un antivirus eficaz lo analiza con cautela, como si se tratara de la cepa de la viruela. No obstante, al manipularlo comete un error. El virus se activa. Pronto se extiende por la red. En cuestión de días las hemerotecas virtuales se corrompen, los registros documentales se deshacen como comidos por una enfermedad incontenible, y toda la literatura digital del planeta, presente y pretérita, se descompone, dejando un vacío que nadie sabe cómo aliviar.”

 
Título:Ficcionarium
Pedro Crenes Castro/La Biblioteca Imaginaria
Autor: Fernando Palazuelos
Editorial: Baile del Sol
Págs: 198
Precio: 14 €

Hay quien desprecia la ficción brevísima, el microrrelato o minificción (sírvanse ustedes del nombre que quieran) por tenerla como un oficio necio y lastrante que solo demuestra la pereza o la torpeza del escritor. Nada más lejos de la realidad. Lo bueno si breve ya se sabe pero lo breve si brevísimo pues… buenísimo.
Eso es lo que pasa con este magnífico libro de Fernando Palazuelos (Bilbao, 1965) “Ficcionarium” (Ediciones Baile del Sol, 2010) que es un hito en su carrera literaria. Un escritor de novelas, teatro y poesía se sienta ante los microrrelatos con el propósito de disfrutar escribiendo y deleitar con el resultado como hacen los buenos escritores.
“Ficcionarium” tiene tres partes (en la segunda las ficciones son más extensas) que abarcan periodos distintos de la escritura de los relatos. La verdad es que, te metas por donde te metas, seguro saldrás picado e infectado por algo que, creo yo, se llama ganas de vivir y de reír. Porque los cuentos de “Ficcionarium” aspiran a hacernos pensar deleitando como dije antes. Y es que el autor nos ofrece, para los que se animen a mirar atrás un índice que muestra que cuentos son verídicos, pura ficción o un híbrido entre ambas. Yo les sugiero que no lo lean hasta el final y luego les propongo un juego: adivinar, intuir a cual categoría corresponde cada uno. Los resultados les sorprenderán y sobre todo les dará una medida de la calidad del oficio del autor.
Siempre es complejo elegir de entre tantos buenos microrrelatos unos pocos para hablar de ellos pero querría mencionar cuatro de ellos.
“Torre de Babel” dibuja en su brevedad la típica confusión que es metáfora social y diagnóstico de nuestra circunstancia. Cada uno oye lo que quiere, o lo que le parece.
“Georges Simenon” es un homenaje y retrato de uno de los grandes escritores europeos del siglo pasado. Infectado, qué casualidad, por el virus de la imaginación.
“El castigo de Pavlov” es una pequeña genialidad que aporta un dato muy escondido de la vida del fisiólogo ruso al que tanto le debemos todos, saliva más saliva menos.
Luego está mi favorito, “Sueño visionario”, que consigue unir con pocas líneas y con una densidad poética precisa pasado y futuro en un sueño para construir un texto que da para pensar y disfrutar.
Sin lugar a dudas Fernando Palazuelos ha superado el reto: ha conseguido someter  la brevedad con resultados muy buenos, ha conseguido dominar el lenguaje para que los textos en su brevedad de concha escondan las melodías de un mar poderoso de olas. Porque no es simple escribir microficción y quien crea lo contrario se engaña.
Un descubrimiento feliz este Ficcionarium que es una excelente puerta para entrar en el universo literario de Fernando Palazuelos que le hará pasar un rato “buenísimo” por lo brevísimo de sus textos que no deben leerse  con excesiva rapidez: los buenos microrrelatos necesitan e invitan a la relectura, que es la reacción natural al asombro ante un texto brillante.

Este libro lo puedes adquirir en:
Paquebote     Agapea       Librería Picasso

martes, 11 de enero de 2011

El viento de una historia. Ficcionarium de Fernando Palazuelos

El viento de una historia


Pedro Tellería/Mugalari -Diario GARA
30 diciembre 2010

Fernando Palazuelos (Bilbao, 1965) continúa en su constante y discreta dedicación a la literatura. Tras publicar La memoria de los esclavos la primavera pasada, Baile del Sol edita ahora Ficcionarium. Premiado como narrador y dramaturgo, y con incursiones en la poesía, Palazuelos ha facturado un libro personal: un compendio de textos breves y en general narrativos que, ambientados en distintas épocas, tienen como idea-motor el juego entre ficción, realidad, historia y azar. Reconoce el autor deudas e inspiración al final del volumen. Borges, por ejemplo, pero también Monterroso o el vasco Ugarte. Detrás de todos está el relato y el más moderno, y a veces sobreexplotado, microrrelato.

Palazuelos ha dividido el volumen en tres partes y ha clasificado los textos en verídicos, híbridos y ficticios. Buena parte alberga personajes históricos como Bonaparte, Charlie Parker, Nabucodonosor o Ampère, para los que el bilbaíno confecciona un traje ficticio que los disfraza de personajes literarios.

Me gustan varias cosas de Ficcionarium. En primer lugar está la oportunidad de disfrutar de un autor cada vez más seguro de su oficio, que ahora demuestra inquietudes librescas tras pasar por la poesía solidaria en La memoria… o plantearse asuntos teológicos en Ianua Caeli. En segundo lugar, la propia concepción del libro, que sugiere múltiples formas de lectura. Lo he leído de corrido, pero me gustaría pararme en cada texto aislado. Y tal vez intente una tercera lectura según la clasificación del autor.

Otra virtud es la parte central del libro, compuesta por seis relatos que compartiendo temática e intención resultan autónomos en ambiente. Aquí Palazuelos demuestra arte para el relato de media extensión y sorprende por su capacidad para la recreación histórica (en “El retrato de Marie Van Cride” viajamos al tiempo de la vanguardia artística), la taracea erudita y la aprensión del detalle.

Por su parte, muchos textos breves recrean acontecimientos de la Antigüedad con amenidad y un giro innovador. Sorprende la versatilidad del escritor para viajar de Persia a Suiza pasando por épocas tan fascinantes como la era de los inventos técnicos, la de los descubrimientos arqueológicos o el futuro. 

Libro grato Ficcionarium. Hay precedentes, claro, como el barcelonés Perucho o, en los clásicos castellanos, el humanista Mejía y su miscelánea Silva de varia lección. Quizá estemos ante un subgénero dentro de un género. Alguien verá ejercicios de estilo antes que pura creación. Da igual. Los textos de Palazuelos agradan y enseñan, al tiempo que hacen pensar en la paradoja nunca resulta de la relación entre Historia y ficción. Los cronistas escribieron más para disculpar a sus reyes que en honor a la verdad. Aristóteles habló del “como si fuera” para referirse a la narración ficticia. Libros como Ficcionarium siguen recordando que lo hermoso es narrar y leer lo narrado, y no preguntarse por la veracidad de las palabras. De hecho, ¿qué diferencia hay entre los textos verídicos de Palazuelos y los ficticios? No acudiré yo a una biblioteca para averiguarlo. Me dejo llevar, como ingenuo lector, por el viento de una historia.


FICHA DE LA OBRA RESEÑADA

Autor: Fernando Palazuelos
Título: Ficcionarium
Editorial: Baile del Sol
Número de páginas: 198
Precio: 14 €

sábado, 4 de septiembre de 2010

Los que están llegando: "Ficcionarium" de Fernando Palazuelos





M-117. Narrativa. 2010.198 páginas. ISBN: 978-84-15019-19-0. 14 €.


¿Puede escribirse un relato de una sola frase? ¿Es lícito reinterpretar sucesos de la Historia? ¿Puede un par de páginas encerrar un ensayo? Un dilema que le asalta al tenaz Noé, la obsesión de un pintor francés que retocaba sus cuadros hasta el delirio, el recorrido de un asteroide que cae en la Tierra... Todo tiene cabida en este inventario de ficciones, porque en realidad la vida es un abanico de posibilidades, el mismísimo laboratorio del azar.
Ficcionarium es un viaje a través del ingenio y el humor, una aventura jocosa destinada a desmitificar y a anular trascendencias. En definitiva, un libro distendido capaz de hacer disfrutar y de estimular la relectura.

De las anteriores obras de Fernando Palazuelos se ha dicho:

Palazuelos muestra verdaderas dotes para reconstruir los ambientes y moldear la psicología de los personajes (El País).

Un buen contador de historias. Apunta alto, y demuestra su talento. Habrá que seguirle los pasos (El Cultural).

Palazuelos confirma su fama de impecable y exigente narrador, como ya demostrara en sus anteriores entregas (Diario Público).

Un joven autor que posee cualidades para afianzar una sólida carrera literaria (Abc).

Hondura literaria, alejada de lo comercial. Palazuelos tiene talento, imaginación y una gran habilidad para proponer tramas complejas y poco convencionales (Revista Reseña).