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jueves, 9 de enero de 2020

Entrevista a Edem Awumey en CRONICA.COM.MX

“El acceso a los libros desde muy joven cambió radicalmente mi vida”: Edem Awumey En entrevista, el escritor togolés Edem Awumey relata su despertar literario, las reflexiones que provocaron obras como El extranjero, de Albert Camus, y el impacto en su obra
“El acceso a los libros desde muy  joven cambió radicalmente mi vida”: Edem Awumey  | La Crónica de Hoy


Edem Awumey (Togo, 1975) es un escritor africano que en 2009 fue nominado al Premio Goncourt —el galardón más importante de las letras francesas— por su novela Los pies sucios, obra que se encuentra en español gracias a la editorial Baile del Sol, junto con dos novelas más escritas por este autor que aborda el tema del exilio y de la lucha contra la ceguera que genera la violencia.

Crónica presenta una entrevista con el togolés y también autor de Rose Déluge, Explicación de la noche, Tierno Monénembo: el romance del exilio y Mina entre las sombras, las cuales se promocionaron en la edición 33 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

“Nací en la capital de Togo y algo que cambió radicalmente mi vida fue que tuve acceso a los libros desde muy joven. Era un niño bastante tímido e introvertido y eso influyó mucho para que mi relación con los libros se fortaleciera”, narra.

Otro factor que determinó a Edem fue que en su escuela secundaria existía una amplia biblioteca, es decir, una excepción en Togo, país que fue llamado la “costa de los esclavos”, que vivió 38 años en dictadura y que después de la Primera Guerra Mundial dejó de ser colonia alemana para ser repartido entre Francia e Inglaterra.

“De repente, dentro de mis lecturas me encontré con el libro El extranjero, de Albert Camus, y reflexioné mucho tiempo sobre una frase que aparece cuando al protagonista le preguntan: ¿por qué mataste al árabe?, y éste responde: ‘por el sol’. Tenía 15 años y lo leí varias veces porque pensé que no había entendido y me preguntaba ¿por qué alguien puede matar por el sol?”, recuerda.

Después de varios años comprendió la frase, en el contexto de Togo de 1990 cuando el país inició un proceso de democratización.

“Muchas mujeres en Togo tuvieron que salir de casa y trabajar día tras día bajo el sol, hacer el esfuerzo de vender cosas en el mercado para alimentarnos y al final de cuentas, nosotros somos gracias al esfuerzo de ellas. Hubo mujeres que murieron bajo el sol”, señala.

Edem entendió la connotación del sol violento. “La represión fue algo que vivimos en el contexto político de 1990 en Togo, había dictadores que mantenían el poder a toda costa y que no nos permitían regresar a una verdadera democracia. En ese tiempo escribí mis primeros textos”.

Una de sus influencias fue el libro clásico para los africanos Los soles de las independencias, de Ahmadou Kourouma (Costa de Marfil, 1927-2003).

“Me gusta hablar del sol en plural, en tres facetas: el sol de la esperanza, el sol de la violencia y después el sol de la esperanza regresa con la resistencia. De hecho, regresando a la historia del personaje de El extranjero, de Camus, el reflejo del sol en el cuchillo que sostenía el árabe fue tal que lo cegó, entonces lo que intento en mis libros es deshacerme de ese sol tan violento”, expresa.

Awumey inició su carrera literaria en Togo y se fascinó por el movimiento de lo absurdo de Samuel Becket y Eugene Ionesco. Recibió la beca UNESCO-Aschberg, para ser escritor residente en Marnay-sur-Seine, Francia, después se mudó a Quebec ya que Togo continuaba con problemas de violencia política.

“Haciendo una comparación fácil con la obra Esperando a Godot, en el Togo de 1990 muchos jóvenes que se manifestaban nunca regresaban, muy pronto me di cuenta de dos verbos: ir y regresar que formarían parte de mi destino”.

INOCENCIA. Los pies sucios es una novela que cuenta el viaje del joven Askia del Golfo de Guinea a París en busca de su padre, recorrido en el que resuena la frase materna: “hemos estado en todos los caminos y por todas partes nos han llamado pies sucios”.

— ¿Somos sociedades de pies sucios?

— Cuando escribí el libro podía ver a la gente queriendo atravesar para ir hacia España, veía a la gente que caminaba días y días, esa gente por más que tuviera sus pensamientos frescos y llenos de esperanza, su cuerpo no estaría limpio, sólo se detenían para pedir dinero y comer.

“En ese momento pensé en otros tipos de pies, me acordé de mi infancia cuando jugábamos sin tener zapatos porque a nuestros papás no les alcanzaba para comprarnos unos, entonces teníamos los pies sucios de inocencia. Hoy seguimos con los pies sucios por diferentes razones y espero no sea por la pérdida de sueños”, responde.

— ¿Se puede escapar del destino?

— Podemos luchar para escapar. En mi obra siempre junto los conceptos de lucha y destino porque como decía Víctor Hugo: quien lucha, vive. Pienso lo mismo.

— ¿Cómo recibiste la noticia de tu nominación al Goncourt?

— Mi editor me dijo: busca tu nombre en Google; estás nominado al Premio Goncourt. Fue un momento en el que fui iluminado por una luz enceguecedora y es muy bonito tener esa luz, pero durante todo ese proceso evité caer en la ceguera.


jueves, 2 de marzo de 2017

Reseña de Explicación de la noche, de Edem Awumey en El Buscalibros

Probablemente no ha sido el mejor momento de mi vida para leer este tipo de historia. Mi completa carencia de horas de sueño y esos dos seres pequeñitos que dependen de mí y me alegran el día no me permiten empaparme del sufrimiento y el dolor que te traen estas páginas. No solamente porque no me dejen leer más de media hora del tirón, que también, sino porque no soy capaz de ponerme en el lugar del protagonista. No comprendo la peor faceta del hombre porque tengo demasiado presente la mejor de ellas. No consigo empatizar con el sufrimiento extremo porque mi corazón está lleno de alegría. No puedo entender el dolor extremo que sigue sufriendo años después de la tragedia el protagonista porque estoy vomitando arco iris y unicornios de colores. Pero eso no significa que la historia no merezca la pena. Estamos acostumbrados a leer sobre las atrocidades que sufrieron los judíos o los esclavos. No nos sorprenden historias sobre niñas vendidas o malos tratos. Son historias que de tanto repetir ya no nos llaman la atención. Todos hemos llorado con El niño con el pijama de rayasPero ¿cuántos de nosotros somos capaces de imaginar una dictadura, con sus desapariciones y campos de concentración, en África? Ese continente olvidado del que solemos acordarnos solo cuando se habla de leones o elefantes, pero en el que sabemos que se concentran la mayor parte de los horrores que la humanidad puede cometer (y sufrir). Ito Baraka nos cuenta, desde su presente oscuro y tormentoso, sus recuerdos de una época en la que no conocía el sufrimiento y cómo su juventud e inocencia lo llevaron a lo más profundo del horror. Nos enseña que incluso en lo más profundo de la desesperación podemos encontrar un rayo de luz, en este caso escenificado como Koli Lem (su compañero de celda) y sus libros. Pero también nos recuerda que aquellos que han pasado por una situación tan traumática quedan marcados para siempre y la vida suele verse en tonos mucho más oscuros a partir de entonces. No leáis esta novela si no estáis dispuestos a abrazar el sufrimiento como propio. No se os ocurra ni mirarla si no os sentís capaces de abstraeros lo suficiente como para no dejar que os arrastre a las profundidades. Pero si os sentís con fuerza, adelante. Los libros tienen que desestructurarnos de vez en cuando, destrozar nuestras perfectamente amuebladas vidas y llevarnos a lo más profundo del abismo. Así volvemos más fuertes.
Explicación de la noche. Edem Awumey. Traducción de Iballa López Hernández. Baile del Sol. Tenerife, 2015. 170 páginas. 12 euros. Comprarlo en Amazon.

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https://elbuscalibros.com/explicacion-noche-edem-awumey-d4632cd1d54e#.75q5xu9k1

domingo, 4 de diciembre de 2016

Reseña de EXPLICACIÓN DE LA NOCHE de Edem Awumey en Afribuku

El exilio y la imposibilidad de ahuyentar los fantasmas del pasado

Alejandro de los Santos29 noviembre, 2016
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¿Cómo ahuyentar los fantasmas del pasado ante la ferocidad de una dictadura? Esto es lo que narra la novela Explicación de la noche del escritor togolés Edem Awumey, publicada en español este mismo año por la editorial Baile del SolEl exilio en tierras lejanas ante el impedimento de vivir en la tierra de origen se encuentra en el centro de esta obra, la quinta novela del autor, segunda traducida por la editorial canaria después de Los pies sucios.
Ito Baraka, el protagonista, trata de escribir una novela antes de morir en la que rememora la brutalidad de la tiranía que mal gobernaba su país, los días vividos entre la tortura y el cautiverio de la cárcel y la posterior huida hacia la irremediable opción del refugio en otro lugar que le permita continuar existiendo. Ito se ahoga a diario en vasos cargados de alcohol, que emborrachan el desasosiego que le asalta por haber abandonado su patria y por desconocer el devenir de sus compañeros de la universidad. Con ellos montaría una versión particular de la obra Fin de Partida de Samuel Beckett. En el texto del dramaturgo irlandés encuentran juntos las mismas caras y las mismas actitudes de los despojos sociales con los que tropiezan cada día en las calles de una capital del África tropical. Él y el grupo de actores principiantes deciden imprimir octavillas que esparcen por diferentes rincones de la ciudad con mensajes sacados directamente de la obra de Becket: “Nuestra tierra está minada por la estupidez y mancillada de sangre. De nuestro agujero se puede salir”, decía uno de los textos. Por semejante acción Ito es encarcelado y sometido a monstruosos episodios de tortura.
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Durante ese tiempo, Ito Baraka sofoca su desazón conversando con Koli Lem, un ciego con quien comparte celda. Durante la noche, mientras los guardias sucumben ante los efectos del alcohol, Koli le pide a Ito que le lea a los clásicos de la literatura universal. A Koli le faltan los ojos, a Ito la luz. El anciano se hace con un candil de la cocina y todas las noches recorren juntos una y otra vez las páginas de El maestro y MargaritaCien años de soledad, Todo se desmorona, El tambor de hojalata, Rayuela o El ruido y la furia. La literatura funciona como catarsis en todo momento, es el bálsamo que atenúa el dolor de las palizas, las páginas que explican la noche de los desaventurados que son tratados como ratas por aspirar a un futuro más libre.
El relato de Awumey deja pocos resquicios de luz para la esperanza. La narración es cruda, a semejanza de la vida que depara a quien se ve forzado a rehacer su vida en Canadá, en un entorno hostil dominado por el frío. El alcohol y la marihuana son dos válvulas de escape a las que recurre para escapar de los momentos de lucidez, para anestesiar el desaliento de quien parte sin billete de vuelta. La literatura, la escritura y la lectura de sus relatos le hacen sentirse más cerca de un mundo que puede contar porque un día pudo escapar. Ni si quiera la lealtad que muestra Kimi, mujer indígena abocada a la marginalidad, alivian los momentos de mayor ansiedad. Su compañera comparte igualmente el destierro dentro de una nación que se viste de multicultural pero que, al mismo tiempo, empuja con sordina a la separación de las familias indígenas y a la pérdida de referentes al llegar a la gran ciudad. Nos encontramos pues con dos exiliados internos que, pese al abuso de drogas y el sufrimiento, se consuelan con la simple compañía.
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“El exiliado, ese ser devorado por la historia… una historia cruenta. Ese desconocido. Ese ser que no tiene lugar en el mundo, ni geográfico, ni político, ni social, ni ontológico”, escribió María Zambrano, exiliada durante medio siglo fuera de España. Y  esa idea del ser engullido por la historia es la que prevalece en Explicación de la noche y en otras novelas sobre el exilio. Incluso enfrentándonos a situaciones de exilio diferentes se llega automáticamente a la misma conclusión. Podemos comparar a Ito Baraka con Emilia, protagonista de la novela Purgatorio del argentino Tomás Eloy Martínez, una mujer que después de 40 años de la desaparición de su marido, durante la dictadura de Videla, es incapaz de aceptar la muerte de su esposo, lo busca por diferentes países e imagina encontrarlo, lo siente en el cuerpo de otras personas. Ella exhala ilusión y esperanza, mientras que en Baraka sucede todo lo contrario. Pero, al fin y al cabo, estos dos personajes contrapuestos están marcados a sangre y fuego por la tiranía de las dictaduras, la desaparición y el exilio, interior o no.
Merece una especial mención la excelente traducción de Iballa López Hernández, quien hace de la lectura de Explicación de la noche un verdadero placer. Ya decía Édouard Glissant que la traducción es el arte de la aproximación, del encuentro con el Otro, que en este caso se daría con el propio autor. Fuera de calcos innecesarios, López Hernández interpreta el texto con una marcada personalidad, concertando un verdadero encuentro sobre el papel con el propio Awumey. Para un lector habituado a la lectura en la lengua original, la traducción siempre siembra una duda de la fidelidad en cuanto al texto original, el miedo a la pérdida de matices y del estilo del autor. Sin embargo, la riqueza de léxico empleada por la traductora hace que la lectura fluya y la obra de Awumey se convierta en una lectura obligada para los amantes de una literatura más que necesaria.
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explicacion-noche-libros-prohibidosPublicado por la editorial Baile del Sol
Colección África, 2015
170 páginas
Precio: 12 €

lunes, 21 de noviembre de 2016

Reseña de Explicación de la noche, de Edem Awumey en LaRepúblicaCultural.es

Explicación de la noche, de Edem Awumey

Rebeldía frente a la oscuridad del olvido

Publicado el Jueves 17 de noviembre de 2016, a las 00:03h


Título: Explicación de la noche
Autor: Edem Awumey
Traducción: Iballa López Hernández
Editorial: Baile del Sol (2016)
Formato: encuadernación tapa blanda con solapas; 170 pág.
ISBN: 9788416320752


Julio Castro – La República Cultural

La literatura africana (y me refiero ahora a la subsahariana), tiene su propia voz que, sin embargo, no deja de entrelazarse con los autores del norte. La manera de ver y de narrar es muy diferente, y es preciso adentrarse en un mundo diferente que en sus autores, no deja de sentir como cualquiera, pero que establece vías diferentes de manifestación. No hay paralelismos ni traslaciones, hay ojos y mentes diferentes, que elaboran su identidad desde estilos y vivencias muy distintas, pero con quienes compartimos estilos y puntos de vista.

No es posible establecer cuánta responsabilidad tiene Ito Baraka y el grupo de jóvenes amigos estudiantes, en la furia que se desencadena contra la población, o en los movimientos estudiantiles que ya estaban organizados. Pero lo cierto es que ellos, que tan sólo querían montar una obra de Samuel Beckett, deciden transgredir las normas escribiendo pequeños fragmentos de los textos de Final de partida, en un complejo símil que incitaría a la gente a pensar, a reaccionar o, en último caso, se entiende que a ver su montaje.

Samuel Beckett como guía de la realidad


Pero antes de eso, Ito Baraka, con su grupo de amigos, han decidido cómo harán su Final de partida, y hasta dónde alcanza el paralelismo con su mundo, con la forma en que desean ver el fin de su país tal y como es, y así esperan sentar a Clov y Hamm a finalizar el acto. Pero en su camino se cruzan sus propias ideas, y el deseo de hacer e intervenir antes que aguardar como sumisos Clov.

No hay traslación de los personajes de Beckett, salvo en la manera en que el propio Ito quiere convencerse en un momento dado, pensando en lo que finalmente depara a cada uno de los cuatro amigos. Sin embargo, la idea del autor togolés Edem Awumey, parece ir mucho más allá del fatalismo de Beckett, para trasladarlo a un necesario espíritu de lucha, como sugiere el personaje de Hamm, frente al consentimiento subyugado de Clov en Final de partida.

Los personajes de Samuel Beckett son siempre sorprendentes. En Final de partida (Fin de partie) rodea toda la escena de individuos que inducen al rechazo y al desprecio, pero que, sin embargo, en lo más profundo de su ser alojan una grandísima necesidad de piedad del lector o del espectador, porque no parece quedarles un solo sentimiento, salvo el del rencor. Así es el personaje de Nagg, viviendo en un cubo de basura, sometido a su hijo, que le habla de los miedos de la noche, y de la necesidad de existir, y de saber que se cuando se habla se es escuchado. Para eso necesita Hamm a sus padres, para eso somete también a Clov, porque su necesidad y su miedo son mayores que su dependencia. Así dice Nagg a su hijo antes de taparse en el cubo de basura en que habita: “Es natural. Después de todo soy tu padre. Es cierto que de no haber sido yo hubiera sido otro. Pero esto no es una excusa. (Pausa.) El rahat-lukum, por ejemplo, no existe, lo sabemos, pero me gusta más que nada en el mundo. Y un día te lo pediré, como pago a un favor, y tú me lo prometerás. Hay que vivir de acuerdo con la época. (Pausa.) ¿A quién llamabas por la noche cuando eras pequeño y tenías miedo de la noche? ¿A tu madre? No. A mí. Te dejábamos gritar. Después te alejábamos para poder dormir. (Pausa.) Dormía, como un rey, y tú me has despertado para que te escuchara. No era necesario, no tenías verdadera necesidad de que te escuchara. Por otra parte, no te escuché. (Pausa.) Espero que llegue el día en que tengas verdadera necesidad de que te escuche, y necesidad de entender mi voz, una voz. (Pausa.) Sí, espero vivir hasta entonces, para oírte llamar como cuando eras muy pequeño y tenías miedo, por la noche, y sea tu única esperanza”(1).

La represión en Togo como ejemplo


Es evidente que, si bien el autor pretende hacer que oculta el origen en que se desarrolla su vida de juventud, todo remite a los horrores de la dictadura de Togo. Allí, Ito y sus amigos estudian a la vez que ensayan su obra de teatro, y la vida, todo lo normal que puede ser en aquellas circunstancias, rodean a la familia, que aparece a lo largo de la primera mitad de la novela. También allí, el dueño de una imprenta decide ayudarles desde el momento en que se plantean transformar su ensayo en subversión, imaginando que por ese motivo nada pueden hacerles: “No nos harán nada, me repetía yo para mis adentros como una fórmula mágica que debía alejar definitivamente el miedo. El miedo, una mierda difícil de expulsar”, dice, porque ha escuchado a Sony Labou Tansi afirmando “… no debemos quedarnos callados, debemos hablar, ¡no nos harán nada!”. Craso error.

Las octavillas recogen breves textos como:
“- Pero qué ocurre? ¿qué ocurre?
- Algo sigue su curso
El descontento y la primavera siguen su curso”

El impresor, Gueule de Bois, les dice que no funcionará, porque es poesía inofensiva “te equivocas Gueule de Bois, la poesía nunca ha sido inofensiva”.

El autor como empeño del compromiso

El escritor africano, afincado en Canadá, tiene una literatura comprometida, en la que habla explícitamente de la persecución y la tortura, del exilio y la desaparición. Pese a su exilio en el Norte lejano, no abandona la idea de regresar una vez a su país, aunque el entorno que dibuja en esta novela, vaticina la asunción de una condena a la pérdida de su nación, que no de sus raíces ni de su identidad.

El personaje de Ito Baraka sufrirá el encierro y la tortura, su narración nos llevará a un universo casi irreal, en el que se debate entre el calor abrasador de la jornada en la sabana africana, con un sol que seca la vista y los ojos, el encierro en un espacio donde no se puede estar de pie ni tumbado, y la violencia sobre los prisioneros políticos y no políticos, que apenas describe, pero que cita.

En su narración está presente el entorno de la creencia en la magia africana, en el periplo de encierro de Ito Baraka, que más tarde sugerirá la mezcla con la de los indígenas americanos, cuando se entrecruza con Kimi Blue, una yonqui que le acompañará en el trayecto final de escribir su historia.

Awumey ha jugado al intersticio que existe entre la realidad y el sentimiento, reflejando a un escritor exiliado de su país africano tras huir de una muerte cierta, gracias a la fortuna y a la fatalidad. Los personajes, complejos y arduos, no son nada sin el núcleo del personaje de Koli Lem, donde concentra el daño sufrido por la represión, el viejo ciego que, en el encierro de la diminuta choza, ha logrado esconder libros que, obviamente, no puede leer, pero que son su esperanza para no morir. El destino de Ito en aquella reclusión será el de leerle cada noche al viejo, al que ve como un caminante de Giacometti. El anciano asume la responsabilidad de lograr encontrar una vía de escape para su lector, y ese tándem será la ligazón eterna entre ambos, más allá de su encuentro.

Ese lugar común en la noche, como punto de encuentro final, donde llegan todos, pero también el enorme lugar donde Ito puede encender una pequeña luz a escondidas con Koli, para leerle y releerle los libros que les salvan de la oscuridad de la violencia, de los malos tratos, de la muerte. La noche como lugar de llegada y punto final, pero también como lugar de encuentro.

El empeño de Sony Labou Tansí como revolución

La novela describe un camino tremendamente sinuoso y tortuoso para sus personajes, que quiere conducirnos a la necesidad de cumplimiento de su deuda por parte del protagonista. En cierto modo, Ito Baraka necesita de alguien que le asista en su enfermedad ya en Toronto, y que, sobre todo, le escuche para que su historia tenga auténtica existencia: casi como el Hamm de Samuel Beckett.

Al joven Ito parece darle fuego interior Sony Labou Tansí, pero Labou dice también en uno de sus poemas “Érase una vez / Pero por qué esta vez / muerte / que nos daña por dentro / Iros por favor / He pagado mi deuda al contado / con una mueca al pasar / he vencido la muerte / y la vida”(2). Así es esta historia, como ese pequeño fragmento del otro autor africano.


(1)“C’est normal. Apres tout je suis ton pere. Il est vrai que si ce n’avait pas ete moi c’aurait ete un autre. Mais ce n’est pas une excuse. (Un temps.) Le rahat-loukoum, par exemple, qui n’existe plus, nous le savons bien, je l ’aime plus que tout au monde. Et un jour je t’en demanderai, en contrepartie d’une complaisance, et tu m’en promettras. Il faut vivre avec son temps. (Un temps.) Qui appelais-tu, quand tu etais tout petit et avais peur, dans la nuit? Ta mere? Non. Moi. On te laissait crier. Puis on t’éloigna, pour pouvoir dormir. (Un temps.) Je dormais, j’étais comme un roi, et tu m’as fait réveiller pour que je t ’écoute. Ce n’était pas indispensable, tu n’avais pas vraiment besoin que je t’écoute. D ’ailleurs je ne t’ai pas écouté. (Un temps.) J’espère que le jour viendra où tu auras vraiment besoin que je t ’écoute, et besoin d’entendre ma voix, une voix. (Un temps.) Oui, j’espère que je vivrai jusque-là, pour t’entendre m’appeler comme lorsque tu étais tout petit, et avais peur, dans la nuit, et que j’étais ton seul espoir” (Fin de partie, de Samuel Beckett).

(2)“Il était un fois / Mais pourquoi cette fois / morte / qui fait mal en nous / Quittez s’il vous plaît / J’ai payé cash ma lourde / grimace de passer / j’ai vaincu la mort / et la vie” (Poème deux, Sony Labou Tansi)


viernes, 1 de julio de 2016

Reseña de Explicación de la noche, de Edem Awumey en Libros prohibidos


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Edem Awumey: Explicación de la noche

Título original: Explication de la Nuit
Año: 2013
Editorial: Les Éditions du Boréal / Baile del Sol (2015)
Traducción: Iballa López Hernández
Género: Novela
Valoración: Ovación
Cualquier parecido entre este relato ficticio y la realidad sería bastante interesante… y triste.
Si no fuera por el aviso que precede a esta novela, uno podría jurar durante su lectura que está ante el desgarrador testimonio de uno de los episodios más abominables de la historia de la crueldad humana, casi al nivel de esa voz necesaria e implacable de Primo Levi en Si esto es un hombre y su relato de la cotidianidad infernal del cautivo en el campo de exterminio de Monowitz. Sin embargo, como ya he dicho, este aviso previo nos pone, y menos mal, a una cierta distancia emocional del relato, pues de lo contrario la lectura de Explicación de la noche podría llegar a hacerse absolutamente insoportable (e inolvidable, como ocurre con el magistral texto del escritor turinés): tal es la fuerza de la voz narrativa de Edem Awumey, tal es el poderío de las imágenes que nos relata, tal es la impiedad hacia sus protagonistas en las poco más de 160 páginas que se extiende este novelón como la copa de un pino que Baile del Sol Ediciones ha publicado en su colección África.
La novela desarrolla alternativamente dos épocas en la vida de Ito Baraka. Por un lado está su patético presente en Canadá, donde es un hombre agonizante, enfermo de un cáncer terminal, que lucha cada segundo de su vida contra el terrible dolor al que se ve sometido su cuerpo. En los pasajes de esta época, puedes notar cómo sus huesos crujen unos contra otros como una máquina vieja desengrasada y estropeada, puedes sentir cómo le cuesta respirar y moverse a duras penas por las frías calles del Québec, con el único alimento de una botella de alcohol y el paupérrimo consuelo de una relación pluscuaimperfecta con Kimi Blue, una india yonki, otro fantasma al que le han arrebatado la patria y el futuro. En este hilo narrativo, Ito Baraka tiene un único objetivo antes de que la muerte le llegue por fin: terminar su libro.
El momento del balance en el que se cuentan los muertos y los supervivientes. Sin lugar a dudas, Ito Baraka forma parte de esta última categoría, esa raza de ilustres y tristes individuos que se han salvado de milagro y llevan heridas abiertas bajo la piel, atormentados por las noches de tortura y la espantosa metamorfosis de los cuerpos con los que convivían en el presidio, esas siluetas que se resecan y se achaparran con el tiempo, troncos con una nuez grande atada en un extremo, que hace pensar vagamente en una cabeza.
En las páginas de su libro, que se extiende en paralelo a la trama en Canadá, Ito Baraka rememora la otra época que se plasma en la novela. Se trata de ese pasado todavía más abyecto que el tristísimo presente que está viviendo: en ese tiempo evocado, Ito Baraka vive en su África natal, en un país sometido al yugo de una dictadura temible y, a la vez, temerosa de sus propios ciudadanos, temerosa de su libertad. Tanto, que por el sencillo hecho de organizar una serie de protestas de una intensidad muy leve, Ito acaba siendo enviado a un campo de concentración donde conocerá el horror, la vejación, el miedo, y a Koli Lem.
Koli Lem es el compañero de celda de Ito Baraka en el campo en el que es encerrado. Se trata de un hombre ciego a la fuerza y sabio, con quien Ito Baraka entabla una relación de amistad profunda y mutua necesidad, un algo que linda por momentos con el amor: durante los días y las noches que pasan juntos, entre episodios de miedo descarnado y sometimiento, Ito le lee a Koli los pasajes de los pocos libros que le dejan tener en la celda (durante toda la novela, las menciones a autores de la literatura universal son frecuentes: desde Beckett hasta García Lorca pasando por Albert Camus). En este diálogo hilvanado por la cultura, se consolida en Ito Baraka la idea motor de la novela: escribir su libro, su recuerdo a Koli Lem, su testimonio de la crueldad, su explicación de la noche.
“El rostro y la cabeza luminosa de Koli Lem traspasaban mis páginas, la cabeza descansaba en un cuerpo cada vez más enjuto, con las extremidades abiertas al andar. Y para mí, El hombre que camina de Giacometti era Koli, que camina por las calles de una ciudad presa del fuego como un cuerpo sin sepultura, camina hacia alguien, hacia un amigo que le ha prometido encontrarle una sepultura, que le ha dicho también: «Siempre te recordaré».”
Ovación para Edem Awumey por Explicación de la noche. Ovación por haber impregnado de lirismo el miedo y el asco y el dolor. Ovación por haberme tendido la trampa de la realidad en sus palabras, porque el testimonio de Ito Baraka es tan verosímil que uno puede perfectamente olvidarse de cualquier aviso previo, porque en cada página deExplicación de la noche uno puede encontrar innumerables motivos para seguir leyendo, aunque duela, porque esta novela duele, y eso dice mucho, y muy bueno, de ella.

miércoles, 9 de marzo de 2016

BOLETÍN Nº 1 FEBERO 2016

 
 
EXPLICACIÓN DE LA NOCHE, de Ewem Awumey
Ito Baraka se está muriendo. En Hull, lejos del sol, en la húmeda oscuridad de ese piso miserable que comparte con su compañera Kimi, india autóctona y yonqui. Pero antes de morir ha de terminar ese libro, esa novela en la que narra acontecimientos que transcurren en un país donde el sol abrasa. Abrasa la piel, abrasa el cerebro, abrasa la retina de aquellos a quienes se obliga a mirarlo sin pestañear. En un país en el que brilla asimismo otro sol, el de un dictador presa del miedo. Y cuando un dictador siente miedo no deja títere con cabeza. Empezando por esos jóvenes universitarios que hacen alarde de su libertad montando una obra de Beckett, y siguiendo por los viejos, que son, como bien es sabido, adivinos, magos, charlatanes y sobre todo hechiceros. ¿No es la magia la forma más peligrosa de sedición? Así es como Ito, en su celda, llegará a conocer a KoliLem, el ciego que nunca se separa de sus libros. En mitad de la noche más oscura, a través de las palabras intercambiadas, de la carne de ambos, serán el uno para el otro la única luz que exista.
 
Con esta cuarta novela, EdemAwumey confirma su inmenso talento como prosista y alcanza un dominio de la narración inigualado en el resto de su obra. Esta historia tremendamente dolorosa se nos presenta con una lengua magnífica que hace honor a la literatura de la que beben los personajes.» Sébastian, Librería Gallimard de Montreal
 
«Grave, trágica, dura, violenta pero escrita con un estilo febril y ardiente. Se roza la saturación poética, como si nunca fuese suficiente, nunca demasiado, pues es tanto lo que hay que decir, tan potente la carga de lo que ha de contarse.» DanielleLaurin, Le Devoir
 
«Edem Awumey ha escrito una novela dura y sensible... concreta a la par que filosófica.»Marie-Christine Blais, La Presse
«... un escritor con una pluma extremadamente potente.» Marie-France Bornais, Journal de Québec



Traductora: Iballa López Hernández
ISBN: 978-84-16320-75-2
Fecha de publicación: 2015
Número de páginas: 170
 Precio: 12€

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Edem Awumey

Lome, Togo (1975). Vive en Quebec (Canadá) desde 2005.
Port-Mélo (2005), Les pieds sales (2009) - LOS PIES SUCIOS (Tenerife, 2012), Rose déluge (2012), Explication de la nuit (2013) - EXPLICACIÓN DE LA NOCHE (Tenerife, 2015).

Reseña de EXPLICACIÓN DE LA NOCHE de Edem Awumey en LitERaFRicA

978841632075
Con esta novela la Editorial Baile del Sol publica el número 7 de su colección “África“, dirigida por Jorge Portland. Además, desde Tenerife, donde tiene su sede, ha editado también títulos de ensayo escritos por artistas africanos, como el trabajo de El Hadji Amadou Ndoyeo la colección “Macaronesia” que incluye la obra del caboverdiano Joaquim Arena.
Para agrandar nuestro conocimiento, “África” nos ha traído, hasta el momento, estos títulos: La estación del caos, de W.SoyinkaPasaje de lágrimas, de A.Waberi;GraceLand, de C.Abani, Los aromas esenciales, de Guita Jr. y Vínculos secretos de V.Sherif. Del togolés Edem Awumey ha publicado dos títulos. El primero fue Los pies sucios (2013) que a partir de una escritura luminosa nos hablaba de las geografías que se descubren a fuerza de necesidad desde la vivencia de los que están obligados a vagar sin remedio, desde África hasta Europa y después. El segundo esExplicación de la noche, texto a partir del cual Awumey nos interna en los acontecimientos que ocurrieron en un país donde el sol abrasa y que, sin embargo, ha sumergido a sus protagonistas en la oscuridad más absoluta.
Hubo un tiempo en el que manifestarse y levantarse servía para algo…¿dónde lo he leído?. Quizás en esta misma novela, no con estas palabras, con otras, pero viniendo a decir lo mismo. Quizás en otra obra, en muchas obras. Junto a esta, me viene también otra imagen, la marcha de cientos de personas que plantan cara, salen y se enfrentan, salen y gritan, salen y reclaman. Esa imagen trae unida una sensación vibrante, triunfal, gozosa, exultante. Se nos eleva el alma cuando vemos a la gente “tomar la calle” y con valentía exigir lo que les corresponde. Poco, muy poco, logramos saber sobre lo que viene después. Edem Awuney nos ayuda y nos interna en lo más profundo de esa noche (en este caso en la de la oscuridad total que lleva consigo una dictadura) que lleva aparejada la necesidad, la obligación que les surge a los que crecen en las calles del descontento frente a la represión, la tortura y la asfixia.
Ito Baraka agoniza de un cáncer y recuerda. Antes, hace veinte años, el joven Ito y sus amigos universitarios corrían delante del ejército, pequeñas moscas fáciles de abatir, intentando librarse de una bala perdida o de un porrazo en mitad del cráneo, un segundo antes, un segundo después y Final de partida. Creían, entonces, que todo era posible. E interpretaban a Beckett, teatro del absurdo, lo que irritaba al poder. En el camino se quedaron muchos, algunos terminaron en la cárcel, como él mismo, algunos se convirtieron también en traidores. Ito Baraka escribe un libro desde el principio de la novela y antes, impulsado por el aliento del viejo y ciego Koli Lem, “el hombre que camina” deslumbrado por el sol, que conoce muchas más tinieblas, con el que comparte celda y que no se separa de sus libros. La escritura y la lectura necesarias para sobrevivir, para recordarse, para morir.
Vuelve el exilio a ser uno de los protagonistas de esta obra poblada de seres que tras duras experiencias vitales (Ito, una dictadura en algún país africano, Kimi, su novia actual, la vida en una reserva india) tratan de encontrar una luz que les haga salir de las tinieblas, donde permanecen ya sin remedio. El amor como vía. La vida tal como era como solución.
Edem Awuney realiza una escritura absorbente y magnética. A pesar de que esta novela, desde mi punto de vista, finiquita las razones de las vidas de algunos personajes de una manera un tanto precipitada, su protagonista dolorido se agita con fuerza delante de nosotros evocando su pasado y su presente que sigue, como el de los pies sucios vagando, y en el caso de Ito además sumergido en las cloacas de la vida. La irracionalidad de un poder único que convierte a la época en peligrosa y que teme tanto a los estudiantes que interpretan obras de teatro, como a los ancianos acusados de brujería y a los “hombres voladores”, testigos y carne de tantas injusticias, que acaban desapareciendo sin saber qué ocurrió. Bucear en la explicación de las cosas es lo que nos ofrece el togolés. De una manera altamente bella, evocadora y profunda.
-El ganso, travesuras de críos, jugábamos en charcas limosas. El mejor momento era la noche. Después de la cena nos reuníamos en el centro del patio de los abuelos en torno a una hoguera grande. Las llamas doraban el bálago de los tejados mientras el abuelo nos contaba cuentos. (pág. 152)

Ficha:

  • Título original:  Explication de la nuit (2013)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Colección África. Baile del Sol (2015)
  • Traductora: Iballa López Hernández
  • Nº páginas: 167
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jueves, 16 de enero de 2014

Edem Awumey, la literatura del exilio

Javier Mantecón 15 enero, 2014
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La literatura africana parece que poco a poco está encontrando un pequeño rincón, minoritario, pero estable dentro de la escena globalizada a través de una nueva generación de escritores nacidos en los años 70. Como ocurre en muchas otras disciplinas artísticas, muchos de los literatos publican y en ocasiones viven, en países occidentales. La realidad es que la literatura y la lectura no consiguen permeabilizar en las sociedades africanas, más allá de su élite intelectual. Algunos expertos explican esta situación debido al alto grado de analfabetismo de la población, otros lo achacan a las escasas políticas públicas de fomento de la lectura. Lo cierto es que la gran mayoría de la literatura africana de calidad es editada en el extranjero, complicando en muchos localizar las obras de los autores en sus propios países de origen.
Edem Awumey partió de Togo en el año 2000 para descubrir el mundo, para vivir otras perspectivas. Su pronta afición a la lectura y su determinación le valieron para montar obras de teatro amateur en Lomé durante sus años de universitario pero fue a partir de su asentamiento en Canadá cuando comenzó a desarrollar su carrera profesional como escritor. Actual profesor de literatura francófona en la Universidad de Mcgill en Montreal, Awumey ha publicado desde 2006 cuatro novelas, Port – Mélo, que le valió el premio Gran Premio Literario de África Negra 2006, Los pies sucios, seleccionada en 2009 para el prestigioso premio Goncourt, Rose Déluge en 2011 y Explication de la Nuit en 2013. Por otro lado también satisfizo su propia faceta de investigador publicando el trabajo ensayístico Tierno Monénembo : la novela en el exilio (WVB, 2006) sobre la figura del gran autor guineano al que tanto admira.
Partiendo de una realidad turbulenta las novelas de Edem Awumey nos sumergen en la personalidad a priori simplista pero muy compleja de sus personajes. Siempre con la idea subyacente del exilio en cada uno de sus trabajos, Awumey utiliza formalmente un lenguaje escueto y directo en sus diálogos y más lírico en su prosa, acentuando la personalidad de unos personajes muy reales en un entorno literario. Tras el éxito cosechado durante estos últimos años con su obra, en la que recomendamos fervientemente bucear, Edem publica en 2013 su última referencia Explication de la Nuit, que aúna y perfecciona las cualidades de sus anteriores obras. Su calidad literaria y su discurso resultan tan atractivos que decidimos ponernos en contacto con él para discutir de manera más profunda sus inquietudes y perspectivas.
http://www.latiendadebailedelsol.org/4-awumey-edem-los-pies-sucios-.html

¿Cómo nació su interés por la literatura y la escritura?
Mi interés por la literatura proviene de un conjunto de factores. En un principio, una práctica precoz de la lectura que me permitió encontrarme a una edad temprana edad con los grandes clásicos africanos y franceses (Hamadou Hampaté, Senghor, Victor Hugo, Molière…), a continuación el hecho de que crecí en África en la década de 1990, durante la cual un buen número de países del África negra, entre motines, represiones y sangre, pasaron a supuestos regímenes democráticos completamente irreales. Este clima estimuló la aparición de una escena de teatro de urgencia y revuelta en todos estos países alimentado por escritores como Kossi Efoui, Kously Lamko, etc. Me influenció muchísimo este periodo histórico y literario.
¿Qué le aporta personalmente expresarse a través de las palabras?
A través de las palabras intento satisfacer un placer, el de la creación del texto en sí, de un texto bello. Pero escribir es también para mí el medio, caminando con mis personajes, de interrogar a la realidad y a la Historia para intentar comprenderla. Escribir se antoja pues como una búsqueda del sentido de las cosas, de las vidas, de las esperanzas. Es también una manera (modesta, espero) de decirle al mundo cómo lo veo, explicárselo a otros individuos. Es un acto de solidaridad.
Antes de partir de Togo, ¿formaba parte de la escena literaria de su país ?
No realmente. La escena literaria de los años cuando yo partí (en 2000) estaba esencialmente ocupada por el teatro. Seguí esta escena desarrollada principalmente en Lomé, pero esencialmente como espectador. Pude asistir igualmente a los debates de los dramaturgos de esta nueva generación, y aunque escribí dos obras de teatro en esa época de mi vida, no lo hice de manera profesional ni seria. Con un grupo de amigos de la Universidad de Lomé montamos La boutique à Mélo (La tienda en Melo), mi primera obra, pero siempre desde una perspectiva amateur. Por puro placer.
¿Cómo definiría la influencia de sus orígenes togoleses en su escritura,  si los ha identificado?
Pienso que, aunque hace más de catorce años que no vivo en Togo, sus gentes, su cultura, sus calles, sus caras y olores están siempre presentes en mi obra. En mis novelas, el espacio, el momento del recuerdo, transporta a menudo al lector a África. Los eventos que son decisivos en el desarrollo de los personajes en muchos casos tienen lugar allí. Mis personajes, en sus pensamientos, permanecen en África. Creo que en Explication de la nuit este hecho queda muy latente.
Pregunta obligada ¿Cuáles son sus escritores de referencia?
Gabriel García-Márquez, Tierno Monénembo, Kossi Efoui, António Lobo Antunes, Juan Rulfo…
Según usted, ¿por qué cree que sus libros están logrando conectar con el público general?
No creo que mis libros sean populares. Mis obras interesan un poco a la crítica y a ciertos lectores que tienen vínculos fuertes con África, porque, de una cierta manera, participan, como antes señalaba, en el futuro de la Historia, en el presente y en el futuro del continente africano. Es cierto también que estar seleccionado para el premio Goncourt en 2009 en Canadá por “Los pies sucios” me abrió a otro tipo de público más generalista.
Hablando de premios, usted recibió el Gran Premio Literario de África Negra en 2006. ¿Qué significó para usted recibir este premio?
Fue una sorpresa muy bonita porque acababa justo de publicar mi primera novela Port-Mélo en 2006. No puedo decir que merecía ese gran reconocimiento por un primer trabajo. Fue un bello gesto por una obra apenas en periodo de gestación. Pero también significaba para mí que a partir de ese momento mi trabajo se seguiría más de cerca, lo que es claramente positivo.
Sus historias están a menudo vinculadas a la personalidad de sus personajes quienes poseen una personalidad muy profunda, y habitualmente melancólica. ¿Qué hay de esos personajes en Edem Awumey?
Ante todo, cólera. La cólera porque podemos comprobar que muchos de los países de origen de mis personajes y de África viven en estados militares represivos. La cólera también acerca de lo difícil que es un vivir una vida allí: una lucha cotidiana por la supervivencia mientras que esos canallas se llenan los bolsillos. África se mantiene como un continente que posee un cruel abismo entre ricos y pobres, pero, donde también hay sitio para la esperanza. Porque allí, al igual que en otros lugares, hay hombres y mujeres que luchan por cambiar las cosas. Hay una juventud activa y valiente que quiere conquistar el mundo.
Desde 2005, usted vive en Canadá. ¿Este hecho ha influenciado su estilo?
No demasiado, aunque sí creo que vivir en Canadá sí ha hecho más complejo mi universo novelesco. La cultura, la Historia y la geografía norteamericanas se han mezclado con mi herencia africana y con aquello que aprendí en Europa, donde residí durante cinco años. Mi estilo sería pues, el fruto de mi cólera interior y de todo el bagaje de lecturas que he podido hacer. Aún así, es lógico que aparezcan palabras y expresiones norteamericanas de manera natural en mis novelas.
En sus obras, el exilio es siempre un tema recurrente. ¿Cómo vivió usted su exilio particular? ¿Cómo influenció sus historias?
Yo soy un exiliado por elección, por deseo de espacio y de saber. No puedo pues considerarme un exiliado en el sentido más doloroso del término, con esto quiero decir, que no me fui de mi país por razones políticas que pudieran impedirme volver. Pero, como todos los expatriados, he recorrido muchos caminos y vivido el paradigma que el exilio supone. Este debate constituye un elemento recurrente en mis libros. No he vivido un exilio realmente doloroso y de hecho creo que la posibilidad de vivir una suma de experiencias como las que yo he vivido me ha hecho más agudo y receptivo como artista.
Su manera de escribir podríamos decir que es muy precisa y al mismo tiempo cargada de significado. ¿Cree usted que este estilo ayuda al lector a implicarse en la profundidad de los personajes de sus novelas?
Digo muy a menudo que cada libro puede imponer al autor un estilo particular que se traduce en situaciones, luchas o emociones a las que el personaje se enfrenta. Intento estar lo más cerca de mi personaje esperando ser lo más convincente dentro del libro en el que él vive. Y si es posible, que el lector también se sienta más implicado e involucrado por el destino del personaje. Es una cuestión de estimular la humanidad de un dolor o de una ilusión.
Sus novelas nos ayudan a comprender algunos problemas políticos y sociales actuales a través de sus personajes. ¿Son éstos una extensión de su pensamiento político y social personal?
Es evidente que nuestros personajes son, en una cierta forma, portadores de nuestros sueños, convicciones y luchas.  Son la expresión de aquello que aceptamos y lo que no. Así pues, el acto de escribir, incluso si no surge ni se etiqueta desde una perspectiva política, es siempre político.
Port Mélo podría ser una buena analogía de la situación actual que vive Togo. ¿Piensa que ésta podría mejorar?
Si los diferentes actores políticos togoleses llegan a dejar de lado sus intereses personales, sí, creo que podríamos comenzar a entrever un cambio en Togo. Para ello se necesitaría buena fe y un sentido individual y colectivo del sacrificio. Sin embargo, hace más de veinte años que Togo intenta salir del túnel, hemos tenido tiempo suficiente para observar que muchos políticos son unos sinvergüenzas. Y es la población, el pueblo, quien continúa siendo la víctima de esta desvergüenza tropical.
En 2013 usted publicó su última novela Explication de la nuit con un éxito considerable. ¿Cree usted que la literatura africana puede ser atractiva para el público de otros continentes?
Creo que sí, con el tiempo, las letras africanas pueden conquistar una mejor audiencia fuera de su continente. Ya disfrutan de una relativa visibilidad en Europa a través de un cierto número de autores expatriados. Mi sueño es que podamos tanto en París, Londres o Montreal, hablar de un escritor que vive, trabaja y publica en Lomé o Yaundé. Pero esto no llegará en un futuro próximo desgraciadamente. Las problemáticas de las literaturas del Sur son parecidas en todo el mundo. Esto quiere decir que aquello que ha escrito un autor de San Luis en Senegal pueda suscitar interés en un lector de Chicago. Para que esto ocurra, se necesitará una mejor circulación de los textos.
De sus novelas, Los pies sucios es la única traducida al español. ¿Piensa que podremos encontrar en un futuro próximo sus otras novelas traducidas?
Eso espero. Sin embargo, este tipo de asuntos no dependen realmente de los autores. Si otros editores españoles o ingleses se interesan por estos libros, entonces sí, podrán traducirse en otras lenguas.