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miércoles, 4 de octubre de 2017
domingo, 25 de mayo de 2014
La poeta Sonia San Román posa con su nuevo libro. «La idea primera sí que surge del instinto pero cada poema tiene una reflexión muy grande»
- 25 may. 2014
- Diario de La Rioja
- :: DIEGO MARÍN A
Se dio a conocer literariamente en el 2004 con el cuaderno de poesía ‘De tripas, corazón’, una breve colección de poemas frescos, directos y crudos que cuatro años después se convirtieron en el libro ‘Planeta de poliuretano’. Ahora publica su cuarto libro de poesía, ‘Anillos de Saturno’ (Baile del Sol –Tenerife–, 2014), que presentó ayer en la librería La Plaquette. Sonia San Román Olmos (Logroño, 1976), licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja, continúa con su línea poética clara, de ajuste de cuentas con la propia existencia, pero en la que ahora se añade un matiz elemental: la maternidad. «Dejar de ser hija/a golpe de machete/para poder ser madre», escribe en uno de sus poemas. –Lo primero que llama la atención del libro es una destacada concepción maternal en su temática. ¿Es así, esto ha empujado a la escritura de poemas? –En buena parte del libro, así es. No solo porque me interesara hablar de maternidad como hecho concreto sino porque quería indagar en el cambio de perspectiva con respecto al mundo y a uno mismo que este hecho nos supone a los seres humanos. –El primer verso: «Querer ser el reflejo invertido del padre». ¿Cambia su mentalidad al ser madre? –Ya lo creo. En la base, una sigue siendo la misma pero cambian las prioridades, aumentan los miedos, afloran los instintos... –El título, ‘Anillos de Saturno’, ¿debemos entender que hace referencia a la mitología, al mito de que Saturno devoró a sus hijos? ¿Por qué ha elegido esta referencia? –Porque la figura de Saturno contiene dos conceptos que he trabajado mucho en el libro y que me interesaban especialmente: el paterno, el de la generación en el poder que intenta que la nueva no ocupe su lugar y el del paso del tiempo lineal que nos acerca hacia la muerte. Con los anillos he querido darle el contrapunto. Reflejar el paso del tiempo amable, el de los ciclos, el que nos hace creer que siempre estaremos aquí de alguna forma porque todo se perpetúa o porque todo vuelve. Y, con ambos elementos juntos (el cíclico y el lineal), crear tensión y armonía al mismo tiempo. –Tampoco rompe con su línea poética anterior, aún hay mucho ajuste de cuentas, ¿no? –Quizás la continuidad que se percibe con respecto a los libros anteriores no sea ya por una necesidad de ajustar cuentas sino más porque siento que esa es mi voz y que me siento cómoda escribiendo desde ahí. Aún así he trabajado en líneas muy diferentes a las de libros anteriores, como en la búsqueda de metáforas dentro de lo onírico que luego he ensamblado con elementos más cotidianos. –Y, por supuesto, amor, pero un amor instintivo, cercano a lo salvaje. ¿Es así? –La maternidad te afila los instintos y te conecta con tu parte más animal. El amor, como instinto primario, no se libra de ese afilado. De hecho se convierte en el motor, en la solución, en la única salida. Pero no solo hablo de amor hacia los hijos propios o hacia la familia de uno, sino de un amor más difícil, el que va dirigido hacia los otros, el que nos reconcilia con el mundo. –Todo el libro parece escrito bajo el instinto entre humano, maternal, animal... –La idea primera sí que surge del instinto pero cada poema tiene una dosis de reflexión y de trabajo muy grande en la que procuro que las palabras no le quiten fuerza ni emoción.
martes, 13 de mayo de 2014
Sonia San Román ha publicado 'Anillos de Saturno', su cuarto poemario y el más personal
S.- ¿Qué es ‘Anillos de Saturno? ¿Si abrimos sus páginas y comenzamos a leerlo qué no vamos a encontrar?
Es mi cuarto poemario y creo que es uno de los lugares donde más se puede encontrar de mí. En los libros anteriores había cosas, pero creo que aquí, en ‘Anillos de Saturno’, es donde más se escarba. Ya tenía zanjas abiertas en libros anteriores, pero aquí he seguido profundizando. Así que nos podemos encontrar con zanjas muy personales, pero también procuro hacer poemas en los que esa parte personal puede ser también de todos. Es decir, que no sea sólo vomitar emociones, sino que si tú lo lees también puedas conectar con lo que estás leyendo.
S.- ¿Es un poemario introspectivo, pero que busca empatía con el lector?
Sí, eso es. Igual es un poco pretencioso decir que
busca lo universal, pero eso es. Es buscar en lo particular lo común. He
indagado en heridas, en aspectos, que a lo mejor sí que me causaron cierto run
run por dentro y me gusta desenmascarar qué era lo que también nos lo podía
causar a todos como sociedad, qué causaba ese run run. Así que puedes
encontrarte poemas que son muy personales, pero también otros con un mayor
toque social. Precisamente, por lo que cuento, porque en esa búsqueda a lo
mejor encuentro aspectos comunes, a lo mejor encuentro un pulso que no es sólo
mío, sino que es un latido que compartimos unos cuantos.
S.- Por un lado hablas de reflexión interior, pero el título del poemario, de alguna manera, habla de un lugar lejano…
Me gusta jugar con las paradojas. No pensaba con la relación con el espacio, pero sí quería jugar con dos conceptos relativos al tiempo. Saturno, como el tiempo que nos devora, que nos acerca más a la muerte, el tiempo lineal, con el que no podemos luchar y, por otro lado, lo circular, ese tiempo amable, ese tiempo que tiene un toque eufemístico, el de los ciclos, el de vuelve la primavera, el que nos hace sentirnos inmortales. De alguna manera, había querido jugar con eso. Por otro lado, también juego con una faceta generacional o familiar del padre que quiere devorar a los hijos pero que finalmente es devorado. Con la idea de Saturno hago referencia a lo generacional y también al tiempo.
S.- ¿Juego también de contradicciones?
Bueno, en el fondo me sé contradictoria; creo todos en el fondo. La propia vida tiene esas contradicciones. El festejar los ciclos, las estaciones, que parece que todo vuelve, que nada cambia, pero en el fondo hay un tiempo implacable que va avanzando… Esa contradicción con la que tenemos que vivir es la que pretendo reflejar y para hacerlo he escavado un poquito en mí misma.
S.- Quienes han leído ‘Anillos de Saturno’ hablan de un nuevo camino en tus poemas, de haber soltado lastre, incluso… hasta la amputación…
Sí, se refiere a un poema que habla de ‘soltar lastre hasta la amputación’. Habla de eso que estamos comentando, de cuando uno intenta moverse dentro de los engranajes familiares o sociales, cuando sabe que tiene que ocupar determinado espacio pero el anterior no sabe retirarse… pues eso, que uno también tiene que saber soltar lastre, saber cuáles son las raíces buenas, como con los árboles… ese soltar lastre es también, un poco, saber avanzar.
S.- … y un nuevo camino en tu poesía…
Sí, incluso desde el aspecto técnico. Sí que es verdad que igual mis primeros poemarios era más prosaicos y aunque sí que me gusta el lenguaje sencillo, las palabras sencillas, está vez quizá he creado metáforas más potentes, muchas veces oníricas, incluso alucinaciones. En este sentido me ha influido mucho la poetisa Isabel Bono. Tiene un blog maravilloso, ‘Espuma de las noches’, en el que ella construye poemas en prosa con lo que ha soñado la noche anterior. Ella me sugirió "coge un cuaderno, póntelo en la mesilla, y esas imágenes del sueño apúntalas, que algunas te servirán para poemas". En ese sentido, José Hierro, que lo he estado trabajando durante 2012 realizando una antología homenaje, tiene también apartado poético muy interesante de alucinaciones. Me interesaba, porque a veces intentamos decir con palabras cosas, pero a veces las palabras también nos engañan. Entonces, el sueño con esas metáforas tan potentes es capaz de decir lo que algunas palabras no son capaces. Son imágenes más potentes y me ha gustado trabajar con ese tipo de imágenes.
S.- Por un lado hablas de reflexión interior, pero el título del poemario, de alguna manera, habla de un lugar lejano…
Me gusta jugar con las paradojas. No pensaba con la relación con el espacio, pero sí quería jugar con dos conceptos relativos al tiempo. Saturno, como el tiempo que nos devora, que nos acerca más a la muerte, el tiempo lineal, con el que no podemos luchar y, por otro lado, lo circular, ese tiempo amable, ese tiempo que tiene un toque eufemístico, el de los ciclos, el de vuelve la primavera, el que nos hace sentirnos inmortales. De alguna manera, había querido jugar con eso. Por otro lado, también juego con una faceta generacional o familiar del padre que quiere devorar a los hijos pero que finalmente es devorado. Con la idea de Saturno hago referencia a lo generacional y también al tiempo.
S.- ¿Juego también de contradicciones?
Bueno, en el fondo me sé contradictoria; creo todos en el fondo. La propia vida tiene esas contradicciones. El festejar los ciclos, las estaciones, que parece que todo vuelve, que nada cambia, pero en el fondo hay un tiempo implacable que va avanzando… Esa contradicción con la que tenemos que vivir es la que pretendo reflejar y para hacerlo he escavado un poquito en mí misma.
S.- Quienes han leído ‘Anillos de Saturno’ hablan de un nuevo camino en tus poemas, de haber soltado lastre, incluso… hasta la amputación…
Sí, se refiere a un poema que habla de ‘soltar lastre hasta la amputación’. Habla de eso que estamos comentando, de cuando uno intenta moverse dentro de los engranajes familiares o sociales, cuando sabe que tiene que ocupar determinado espacio pero el anterior no sabe retirarse… pues eso, que uno también tiene que saber soltar lastre, saber cuáles son las raíces buenas, como con los árboles… ese soltar lastre es también, un poco, saber avanzar.
S.- … y un nuevo camino en tu poesía…
Sí, incluso desde el aspecto técnico. Sí que es verdad que igual mis primeros poemarios era más prosaicos y aunque sí que me gusta el lenguaje sencillo, las palabras sencillas, está vez quizá he creado metáforas más potentes, muchas veces oníricas, incluso alucinaciones. En este sentido me ha influido mucho la poetisa Isabel Bono. Tiene un blog maravilloso, ‘Espuma de las noches’, en el que ella construye poemas en prosa con lo que ha soñado la noche anterior. Ella me sugirió "coge un cuaderno, póntelo en la mesilla, y esas imágenes del sueño apúntalas, que algunas te servirán para poemas". En ese sentido, José Hierro, que lo he estado trabajando durante 2012 realizando una antología homenaje, tiene también apartado poético muy interesante de alucinaciones. Me interesaba, porque a veces intentamos decir con palabras cosas, pero a veces las palabras también nos engañan. Entonces, el sueño con esas metáforas tan potentes es capaz de decir lo que algunas palabras no son capaces. Son imágenes más potentes y me ha gustado trabajar con ese tipo de imágenes.
S.- Al hilo de lo que cuentas, ¿Cuál es la
evolución que percibes entre tus primeros poemarios y ‘Anillos de Saturno’?
Para empezar, hay una diferencia vital porque yo
no soy la misma que escribí aquellos libros…no sé si por suerte o por
desgracia…, pero la evolución también está ahí. Por lo tanto, si yo, que soy el
filtro por el que pasan todas esas sensaciones, que soy la antena, el
catalizador, no soy la misma… pues difícilmente puede tener mis poemas el mismo
estilo, aunque sí que hay parte de mí parecida a la del comienzo. Hay muchas
más lecturas, vivencias nuevas, me he ido alimentando, me he ido enriqueciendo,
y he realizado una búsqueda todavía mayor. Son cincos años de trabajo y creo
que se tiene que notar.S.- ¿Por qué escribes? ¿Cuándo comienzas a escribir?
… creo que es una enfermedad… creo que si dejara de hacerlo enfermaría… Lo hago por sobrevivir, porque necesito quitarme de dentro muchas cosas. Poeta no es sólo el que escribe. Hay cineastas que son poetas, hay fotógrafos que son verdaderos poetas, yo creo que soy simplemente un catalizador, un filtro, una antena, que está abierta para hacer visible lo que es prácticamente invisible y utilizo como herramienta la palabra. Soy un filtro y cuando llegas a filtrar tanto tienes ese atasco y con ese atasco es con el que hay que construir el poema al final. Hay que hacer poesía de esos acumulados de realidad y cotidianidad, con esos pequeños detalles que parecen invisibles es con los que hay que tratar de construir poemas.
S.- Igual es exagerado, pero escuchándote da la impresión de que ese proceso creativo del que hablas tiene algo de doloroso, ¿no?
No lo sé en el caso de los demás poetas, pero en el mío, a veces, sí. A veces, el hecho de haber construido un poema resulta una liberación. Te sacas algo, te vacías, te abres y cuando estás abierto das mucho de ti. Por eso, te advertía que soy muy pudorosa en las entrevistas porque los poemarios son tan íntimos, hay mucho de mí ahí, es desnudarte.
S.- ¿Concluir, finalizar un poema, verlo terminado, es terapéutico, es medicinal para ese dolor del que hablabas?
Sí, muchas veces sí. Otras, pasado un tiempo, no te reconoces en el poema. En los primeros poemarios sucede así, no soy la misma persona que hace diez años cuando escribí el primero. Ahora lo lees y dices ¡Madre mía!, como ha pasado el tiempo, ya no escribiría esto. Sí es cierto que terminar un poema tiene mucho de liberador, no me atrevería a decir terapéutico porque estaríamos rozando los libros de autoayuda, pero sí es liberador, como si te extirparas ese acumulado. En el fondo, es como dicen los chinos, el ojo sólo ve lo que busca. Tu sí que andas buscando en la realidad algún tipo de cosas con las que conectas, por tus raíces, por tu pasado, por tus vivencias, por tus lecturas, por tus dolores o por tus alegrías…. Andas buscando ese tipo de cosas con las que conectas, pero sí que es verdad que buscas tanto que luego es necesario vaciarte y que mejor cosa que vaciarte con el arte. A otros les da por hacer guerras, invadir países…
S.- ¿… supone también un descanso?
Sí. Sí, sí, descansas, descansas.
S.- Los poetas acostumbráis a participar en recitales en los que leéis vuestros poemas. Por un lado es la presentación de la obra, pero también, por otro, está la exposición personal. ¿Cómo llevas ese mostrarte?
Es complicado porque cuando la gente se entera de que has publicado otro libro piensa que estás súper feliz, súper orgullosa de ti misma… y yo me encuentro al contrario, tengo una sensación de vértigo, de estar en la orilla del abismo y de decir sí, por un lado estoy feliz porque he reunido una serie de poemas de los que me siento orgullosa, pero también me siento muy expuesta, es muy impúdico el hecho de mostrarse tanto. Creo que en el momento en que se produce la comunicación con el lector, en el momento en que, por ejemplo, alguien te escribe y compruebas que la conexión poética se ha producido, eso te produce felicidad. Compruebas que has conectado, que les has arañado por dentro y entonces, ya ha merecido la pena. Pero sí, el exponerte, produce un vértigo bastante importante.
S.- ¿Cómo interpretas las reacciones de los lectores a tus poemas?
Suele ser muy agradable. Depende de quien venga también; aduladores hay muchos. Me creo la crítica que tiene también un pelín de negativo. Ese lector que te dice que a pesar de algunos poemas no me han dicho nada, este, este otro y este, sí que me han gustado y me han parecido muy potentes. Con esa crítica que me quedo, la que valora, la que me da una de cal y otra de arena, con la que me aporta argumentos que se ve que son fruto de la lectura. Hay es cuando digo, que bien, se ha producido la comunicación.
S.- Ese tipo de crítica es también una pista, ¿no? Supongo que resulta muy complicado creer que alguien te diga me ha gustado tu poemario desde el primer poema hasta el último, más teniendo en cuenta, como dices, que ‘Anillos de Saturno’ es muy personal…
Claro. Valoras cuando compruebas que ha habido una lectura, cuando alguien te dice me gusta más la última parte del poemario, me parece la mejor y, sin embargo, a otro lector, le gusta más la primera parte. Claro, cada uno somos hijos de un padre y una madre y el poemario es bastante diverso, incluso en extensión de los poemas y temática, maternidad, lo social… cada uno ve lo que busca…
S.- También es cierto que vivimos un momento en que lo que tiene que ver con lo social nos llama más la atención…
Sí, nos toca más la fibra. Lo buscamos, necesitamos encontrar compañeros de viaje en estos tiempos revueltos. Así surgen antologías como ‘En legítima defensa’, de Bartleby, en la que también he participado y cuya temática es totalmente social. Aborda cómo están viviendo los poetas estos tiempos. Si eres poeta de tu tiempo tienes que reflejarlo de alguna forma.
S.- Y llegados a ese punto, ¿Cómo están viviendo los poetas estos tiempos?
Deberíamos meternos en el barro, pero pienso que debemos huir de lo panfletario. Hay quien cree que el mensaje justifica ya el poema, que vale con que el mensaje sea muy justo. Pienso que hay que saber construir un poema, estás haciendo una obra de arte, tienes que cuidar las expresiones. Intentar decir lo mismo, pero cuidándolo.
S.- Coincide contigo el poeta Abraham Gragera, que
pasó hace unas semanas por las Jornadas de Poesía en Castellano…
Claro, es que a veces la poesía social cuando la oyes dices, lo comparto, pero ¿dónde está el poema? Tiene que haber un equilibrio entre la buena construcción del poema y el mensaje, entre la forma y el fondo. No se puede descuidar la forma; me parece imprescindible porque sino la poesía se pierde.
S.- ¿Qué importancia le concedes a las redes sociales como canal de expresión para la poesía, para un poeta?
Yo soy muy fan de las redes sociales. Sobre todo, como nexo de unión con otras personas que están haciendo lo mismo que tu, te conectan con compañeros, te conectan con lectores, es también una manera de potenciar tu obra y promocionarla. Me parece una plataforma estupenda. He conocido a muchísima gente que quizá no hubiera podido descubrir en una librería porque han publicado en editoriales pequeñas o marginales que las distribuidoras no las han hecho llegar aquí. Así he llegado a sus poemas y los he podido leer. Las redes me parecen algo fantástico, en ese sentido.
S.- ¿Al comenzar a escribir tenías claro que tu camino era la poesía?
Sí, sí. Sí, el camino ha sido la poesía desde niña. Mi bisabuela es la que me metió el virus. Ella hacía versos. No sé ni siquiera había llegado a terminar la escuela. Había nacido a finales del XIX, pero tenía una gran capacidad para hacer versos. Cuando llegaban los cumpleaños o cualquier celebración familiar, ella te regalaba un poema. Cuando yo tuve edad de leer y capacidad de recitar, me utilizaba de rapsoda. Ese virus lo tengo desde la infancia y aunque alguna vez he escrito relatos me encuentro mucho más cómoda en la poesía. Es que no lo puedo remediar, es lo que gusta.
S.- ¿Una poeta lee sólo poesía?
No, no, leo de todo. Soy profesora de Lengua y Literatura y tengo que leer de todo por mi trabajo, pero también por places. Sí es cierto que leo más poesía porque también aprendo mucho. Veo las herramientas de otros y a veces digo… yo quiero escribir así.
S.- Y como profesora de Lengua y Literatura… la poesía siempre ha sido algo que producía cierto miedo en el colegio, en el instituto…
Normal, se enseña falta.
S.- Igual que sucede con otras artes, ¿no sería más adecuado en vez de iniciar el temario por los clásicos, que provocan cierto temor, hacerlo por poetas contemporáneos e ir buscando las referencias con los clásicos hasta hacerlos atractivos a la lectura?
Es lo que pienso. No sé quien lo dijo, pero llevaba mucha razón: “Empezar a enseñar poesía por los clásicos es como en matemáticas, empezar por las derivadas en vez de por las tablas de multiplicar”. Claro, los chavales llegan asustados a la poesía. Primera vez que ven un poema, venga a analizarlo, a encontrar las metáforas de Garcilaso o de Góngora…. No entienden nada… es mejor empezar con poetas contemporáneos, con imágenes más sencillas que las que se encuentran en las metáforas de los clásicos…
S.- Eso permite luego ir hacia atrás en el tiempo, hacia los clásicos…
Por supuesto. Es un entrenamiento. No le puedes pedir a un chaval de quince años que aún no ha escarbado en su propia persona, que entienda una metáfora sobre el paso del tiempo o sobre la muerte… Hay que ofrecer un lenguaje más próximo a su tiempo, con metáforas que puedan comprender, que trabajen su sensibilidad, que pique ese gusanillo… pero empezar por Góngora… A mí me encanta Góngora, pero porque llevo muchas lecturas ya. No puedes mostrar a los chavales la imagen de que el poeta es alguien que vive en el Parnaso y escupe versos…
Claro, es que a veces la poesía social cuando la oyes dices, lo comparto, pero ¿dónde está el poema? Tiene que haber un equilibrio entre la buena construcción del poema y el mensaje, entre la forma y el fondo. No se puede descuidar la forma; me parece imprescindible porque sino la poesía se pierde.
S.- ¿Qué importancia le concedes a las redes sociales como canal de expresión para la poesía, para un poeta?
Yo soy muy fan de las redes sociales. Sobre todo, como nexo de unión con otras personas que están haciendo lo mismo que tu, te conectan con compañeros, te conectan con lectores, es también una manera de potenciar tu obra y promocionarla. Me parece una plataforma estupenda. He conocido a muchísima gente que quizá no hubiera podido descubrir en una librería porque han publicado en editoriales pequeñas o marginales que las distribuidoras no las han hecho llegar aquí. Así he llegado a sus poemas y los he podido leer. Las redes me parecen algo fantástico, en ese sentido.
S.- ¿Al comenzar a escribir tenías claro que tu camino era la poesía?
Sí, sí. Sí, el camino ha sido la poesía desde niña. Mi bisabuela es la que me metió el virus. Ella hacía versos. No sé ni siquiera había llegado a terminar la escuela. Había nacido a finales del XIX, pero tenía una gran capacidad para hacer versos. Cuando llegaban los cumpleaños o cualquier celebración familiar, ella te regalaba un poema. Cuando yo tuve edad de leer y capacidad de recitar, me utilizaba de rapsoda. Ese virus lo tengo desde la infancia y aunque alguna vez he escrito relatos me encuentro mucho más cómoda en la poesía. Es que no lo puedo remediar, es lo que gusta.
S.- ¿Una poeta lee sólo poesía?
No, no, leo de todo. Soy profesora de Lengua y Literatura y tengo que leer de todo por mi trabajo, pero también por places. Sí es cierto que leo más poesía porque también aprendo mucho. Veo las herramientas de otros y a veces digo… yo quiero escribir así.
S.- Y como profesora de Lengua y Literatura… la poesía siempre ha sido algo que producía cierto miedo en el colegio, en el instituto…
Normal, se enseña falta.
S.- Igual que sucede con otras artes, ¿no sería más adecuado en vez de iniciar el temario por los clásicos, que provocan cierto temor, hacerlo por poetas contemporáneos e ir buscando las referencias con los clásicos hasta hacerlos atractivos a la lectura?
Es lo que pienso. No sé quien lo dijo, pero llevaba mucha razón: “Empezar a enseñar poesía por los clásicos es como en matemáticas, empezar por las derivadas en vez de por las tablas de multiplicar”. Claro, los chavales llegan asustados a la poesía. Primera vez que ven un poema, venga a analizarlo, a encontrar las metáforas de Garcilaso o de Góngora…. No entienden nada… es mejor empezar con poetas contemporáneos, con imágenes más sencillas que las que se encuentran en las metáforas de los clásicos…
S.- Eso permite luego ir hacia atrás en el tiempo, hacia los clásicos…
Por supuesto. Es un entrenamiento. No le puedes pedir a un chaval de quince años que aún no ha escarbado en su propia persona, que entienda una metáfora sobre el paso del tiempo o sobre la muerte… Hay que ofrecer un lenguaje más próximo a su tiempo, con metáforas que puedan comprender, que trabajen su sensibilidad, que pique ese gusanillo… pero empezar por Góngora… A mí me encanta Góngora, pero porque llevo muchas lecturas ya. No puedes mostrar a los chavales la imagen de que el poeta es alguien que vive en el Parnaso y escupe versos…
miércoles, 30 de abril de 2014
Anillos de Saturno (Sonia San Román) (Reseña)
“Me dedico a vivir y a rescatar cuadernos mientras duermes ese sueño ligero de los niños que nacen viejos por culpa del pensar inquieto de sus madres”, nos dice Sonia en ese camino poético que nace en el hecho de reconocerse hija, atravesar realidades, miedos y enseñanzas, y dar origen a una nueva vida.
Anillos de Saturno, es la contraposición de generaciones, un hilo conductor, donde el hijo devora al padre, para ejercer, en este caso, la maternidad, soltar lastre y entrelazar a su alrededor a una nueva familia. “Soltar todo el lastre hasta la amputación.”
En esta senda, el miedo es combatido con amor, con la fuerza de creer en uno mismo, en el futuro, con miedo al miedo, con esa dosis necesaria para mantenernos despiertos frente a las nieblas incrustadas en esta sociedad, en un país que esconde su pasado e intenta negarnos el futuro. “Eres un trozo de acantilado de carne y miedo expuesto a las olas y al viento del norte.”
Una travesía sin paréntesis donde descansar, “Tú, Sísifo empujando maletas por ciudades empinadas sin completar el ciclo”. Una espiral que no cesa, donde el tiempo es un barco que hincha sus velas y empuja siempre hacia el futuro.
“¿Qué te pasa?
La realidad.”
* *
No querer repetir
y saberse eco.
He aquí el dolor
de ser madre.
y saberse eco.
He aquí el dolor
de ser madre.
* *
Situó el eje de mi tiempo
en centro de mí
y tiro de la balanza
para no juzgar
y encontrar el equilibrio
con los brazos.
Miro hacia adelante,
con miedo al miedo
y a otras cosas que,
aunque nimias
me van paralizando
en el centro de una escuela cuerda
a veinte metros de altura.
Escucho cada sonido estridente
como una alarma
de este precioso instante terrible.
en centro de mí
y tiro de la balanza
para no juzgar
y encontrar el equilibrio
con los brazos.
Miro hacia adelante,
con miedo al miedo
y a otras cosas que,
aunque nimias
me van paralizando
en el centro de una escuela cuerda
a veinte metros de altura.
Escucho cada sonido estridente
como una alarma
de este precioso instante terrible.
El lenguaje confirma que estoy en lo cierto
y me recuerdo que el presente
también es un regalo.
y me recuerdo que el presente
también es un regalo.
Soy capaz de escucharlo todo.
Algunas voces me animan a avanzar.
Las risas me turban.
Ansío confiar pero hay demasiado ruido.
Algunas voces me animan a avanzar.
Las risas me turban.
Ansío confiar pero hay demasiado ruido.
Oigo las interferencias del pasado.
Primero son leve susurro
luego, se sobreponen
con su oscura nube de tormenta.
Como un trueno.
Primero son leve susurro
luego, se sobreponen
con su oscura nube de tormenta.
Como un trueno.
Y ya no oigo las campanas.
* *
Explotan las bombas.
A mi alrededor
se cruzan los cuchillos
con los abrazos.
se cruzan los cuchillos
con los abrazos.
Ninguno es para mí
pero la piel sangra
con tacto de caricia.
pero la piel sangra
con tacto de caricia.
Sigo.
lunes, 7 de abril de 2014
SONIA SAN ROMÁN. ANILLOS DE SATURNO
NOTAS DE LECTURA 1. SONIA SAN ROMÁN. ANILLOS DE SATURNO
Escribe Steiner en Gramáticas de la creación que «Desde la Antigüedad clásica, la faceta nocturna de la soledad creadora ha sido emblemáticamente representada por Saturno, por la caracterización del poeta y del artista como “saturninos”. Nacido bajo un astro sin luz, habita en la melancolía», pero yo no encuentro mucha melancolía en Anillos de Saturno (Baile de sol, 2014), el nuevo libro de Sonia San Román (Logroño, 1976) sino tensión interna, compromiso moral (perceptible desde una de las citas que encabezan el libro, la de Albert Camus), rebeldía ante el status quo social y económico, ternura y solidaridad. Sonia entiende la poesía como una tabla de salvación personal en la que las incertidumbres vitales quedan expuestas al escrutinio del yo, salen a la luz, se vuelven visibles y con ello mensurables, comprensibles, pero también la entiende como un medio de revelación en el que los detalles más insignificantes de la vida cotidiana adquieren una importancia esencial. Carmen Beltrán escribe en el atinado prólogo del libro que ese «deseo de subrayar lo pequeño, lo no evidente, la dignidad de los engranajes ocultos que nos sostienen» es perceptible en toda su escritura. Esas anécdotas van tejiendo una red que nos atrapa apenas sin darnos cuenta. La construcción de los poemas está sujeta a una serie de repeticiones léxicas y semánticas que, como si fuera un truco de magia, maravillan al lector, igual que el hermoso efecto arcoíris que produce el sol cuando percute sobre los anillos de Saturno. Tal vez sea la experiencia de la maternidad la que entreteje la urdimbre de la escritura. De un modo u otro, está muy presente en muchos versos, por ejemplo: «No querer repetir/ y saberse eco./ He aquí el dolor/ de ser madre» o estos otros: «Dejar de ser hija/ a golpe de machete/ para poder ser madre». Por pura lógica, esa experiencia supone un cambio sustancial en la vida, en el orden de prioridades a la que estaba sujeta. El instinto de protección se ha exacerbado y con él, la conciencia de su propia identidad, una identidad que, cuando los versos retornan al pasado, estaba acaso demasiado sujeta a la opinión de los otros. Ahora, por el contrario, la poeta es consciente de ser quien es y del lugar que ocupa en el mundo. La experiencia, aunque dolorosa en ocasiones, la ha fortalecido, y es fortaleza es la que trasmiten estos versos desnudos, sinceros, convincentes: «Mi voluntad reverdece en esta tarde/ mojándome los pies/ y, en tus pies mojados,/ me tumbo a echar raíces». No quiero dejar de señalar además el conflicto subyacente entre la realidad y el sueño, o la alucinación, tan ponderada por José Hierro (San Román coordinó el año 2012 una antología-homenaje a Hierro, publicada por Ediciones 4 de agosto). La desesperanzada conclusión es que la realidad acaba imponiéndose a los sueños, «la realidad se burla/ de mi búsqueda…// Y yo, tan lejos de todo/ me encuentro a mí». Sonia San Román no rehúye la denuncia social o la perversidad histórica. El país al que su hijo asoma la cabeza «aún tiene bisabuelos tirados en la cuneta…», es un país— no es un problema de geografía, sino de genealogía— de gente interesada, injusta y desmemoriada, pero quedan resquicios, posibilidades de amor y de transformación, por eso conmina a su hijo a sembrar amor «en las cunetas, en los caminos,/ en los olivares, en los cimientos abandonados/ de los abuelos que creyeron/ en el cuento de la lechera/ y planta letras/ junto a corazones». A esas verídicas posibilidades se aferra Sonia, y sus lectores con ella.
lunes, 24 de marzo de 2014
Bailando con Sonia San Román: "Me empeño en optar por la esperanza como fuente de dignidad y alegría"
Baile del Sol.- ¿Qué recorrido poético
tiene Anillos de Saturno?
Sonia San Román.- El de una espiral que se
expande. Los poemas del comienzo del libro parten de un germen que se encuentra
en lo más íntimo, en lo particular pero que acaban cargándose de experiencias y
de matices hasta tocar temas universales.
BdS.- Este es un poemario con dos
miradas perceptibles, una hacia el interior y otra hacia afuera –al tiempo
pasado y al presente-, ¿de qué forma se cruzan estas miradas?
S.SR.- Es un libro planteado a dos
niveles: por un lado, el paso del tiempo y el necesario y sano avance vital; y
por otro, las aguas estancadas en las que nos movemos como sociedad por culpa
de esa otra crisis en la que estamos inmersos: la generacional, en la que las
viejas estructuras caducas no permiten asomar ideas nuevas.
En cuanto a tu pregunta
sobre el cruce de miradas pienso que es la experiencia de la maternidad la que
provoca un punto de inflexión en el libro: el pasado aparece a través de las
vivencias como hija, como nieta, como madre frustrada; la transición hacia el
presente a través de los poemas de ruptura, de suelta de lastre y de dolor; y
el presente y el futuro solapados a través de los poemas en los que el tú
poético son el hijo ya nacido o los compañeros de viaje.
BdS.- La familia, el amor, los
vértigos, el lastre…, ¿haces balance en Anillos de Saturno?
S.SR.- Sí, creo que ha habido
balance vital y literario detrás de cada uno de mis libros. Todos han partido
de experiencias vitales de no ficción sobre las que he reflexionado, he
ahondado y, posteriormente nombrado para construir otra realidad distinta que
es el poema.
BdS.- ¿Cómo dirías que ha
evolucionado tu poética?
S.SR.- En cuanto a los temas, la
evolución ha ido paralela a lo vital aunque mantengo ese afán por interpretar
el mundo a través de la observación y el descifrado de las formas más simples y
cotidianas del individuo. El cambio quizá más visible se haya producido en el
empleo del lenguaje. En mis primeros libros eran frecuentes las expresiones
coloquiales o los juegos de palabras y ahora, a pesar de que sigo prefiriendo
el léxico asequible, cuido más la forma. También en este último libro hay una
búsqueda más intensa de la metáfora a través de palabras sencillas.
BdS.- ¿Te ayuda la poesía a
obtener respuestas o más bien a hacerte preguntas?
S.SR.- La poesía es una vía de
doble sentido plagada de bifurcaciones. Ayuda a vislumbrar las respuestas y,
cuando están delante, plantea cuestiones nuevas. La poesía es un excelente
ejercicio de introspección y de análisis que nunca deja de crecer en
profundidad.
BdS.- ¿De qué forma contemplas
la condición humana en este libro, con esperanza o con resignación?
S.SR.- A pesar de la realidad, me empeño en optar por la esperanza. En la esperanza como obligación moral que sirva como motor de avance tanto en la experiencia vital individual como en nuestro papel como integrantes de la sociedad. En la esperanza como fuente de la dignidad y la alegría.
S.SR.- A pesar de la realidad, me empeño en optar por la esperanza. En la esperanza como obligación moral que sirva como motor de avance tanto en la experiencia vital individual como en nuestro papel como integrantes de la sociedad. En la esperanza como fuente de la dignidad y la alegría.
martes, 11 de marzo de 2014
Anillos de Saturno, el nuevo poemario de Sonia San Román
Estos poemas en los que aparece el amor como medida de las cosas, la familia como legado y el desconcierto vital como espacio en el que ir avanzando, nos muestran el quehacer certero de una poeta madura y con la voz más clara que puede surgir de los momentos turbios.
Explotan las bombas.
A mi alrededor
se cruzan los cuchillos
con los abrazos.
Ninguno es para mí
pero la piel sangra
con tacto de caricia.
Sigo.
Como editora ha coordinado los libros Strigoi, 25 poemas vampíricos. Un homenaje a Bram Stoker y Hay caminos, antología-homenaje a José Hierro (Ed. del 4 de agosto, 2012) y Yo tenía tres modos de pensar (ciudades, ríos y rock and roll), Antología poética de Benjamín Prado.
También ha participado en numerosas antologías poéticas u obras colectivas comoHablando en plata, antología de 17 poetas españoles (Ed. Homoscriptum, México 2005), 23 Pandoras (Baile del sol, 2009), Planetario, siete poetas desde el Planeta Clandestino (Ediciones del 4 de agosto, 2009), Beatitud, visiones de la Generación Beat (Ediciones Baladí, 2011) o Mujeres en su tinta (Ed. Atemporia y Universidad Nacional Autónoma de México).
viernes, 26 de abril de 2013
2013 de Poesía. Día 116. Sonia San Román
Día 116. Sonia San Román. 23 Pandoras (2009)
BLANCANIEVES
A Blancanieves la mató su madre
(Diario El Mundo. 02 de octubre de 2003)
Me sorprende que todos os empeñéis
en ser mis madrastras,
mis enanitos,
mis espejitos mágicos,
mis manzanas venenosas.
Soy la Blancanieves negra
inmune a vuestro cianuro,
que escupe
a esos príncipes perfectos
plastificados y púberes.
Soy la Blancanieves
menstruante,
la princesita preñada,
la impúdica y casquivana
Blancanieves de taberna.
La niña despierta,
mientras se hace la dormida.
La Blancanieves
de látigo húngaro,
de katana japonesa
y de puño americano.
La Blancanieves con metralleta.
La princesa de la voz agria,
la de los gritos duros,
la de la cerveza amarga.
Blancanieves sin madrastra,
sin príncipe,
sin enanos.
sábado, 30 de julio de 2011
VII Agosto clandestino

Jueves, 4 de agosto. IRJ (Logroño), 20.00 horas.
Karmelo C. Iribarren
Presentan Pablo Casares y Carmen Beltrán.
Jueves, 11 de agosto.IRJ (Logroño), 20.00 horas.
Carmen Camacho
Miguel Ángel García Argüez
Presenta Odón Serón.
Sábado, 13 de agosto. El Patio Del Camino (Navarrete), 20.00 horas.
Presentación del libro
Nubes con la mente. Tributo a Love of Lesbian
Con la presencia de los autores: Carmen Beltrán, Enrique Cabezón, Octavio Gómez Milián y Odón Serón.
Jueves, 18 de agosto. IRJ (Logroño), 20.00 horas.
Javier Lostalé
Mar Benegas
Presentador por confirmar.
Viernes, 19 de agosto. Bar Riff (Logroño), 20.00 horas.
Jesús Ge
César Lladó
Presenta Sonia San Román.
Jueves, 25 de agosto. IRJ (Logroño), 20.00 horas.
Antonio Méndez Rubio
Ángel Paniagua
Presenta Jorge Salmerón.
Sábado, 27 de agosto. Manos Para Que Os Quiero (Logroño), 20.00 horas.
Presentación del libro
Ahora. 11 poetas en el 2011
Con la presencia de los autores: Lucía Azpeitia Ortiz, Adriana Bañares Camacho, L.B.S., Gabriela Collado, Aitor Cuervo Taboada, Matilde de las Rivas, Nerea Ferrez, Bosko I., Iván Mendoza Marrodán, Laura Monzón Echeverría e Ignacio Pérez Lasanta.
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