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domingo, 4 de mayo de 2014
miércoles, 9 de octubre de 2013
TRATADO DE ORNITOLOGÍA de Antonio Jiménez Paz
Tratado de ornitología
Antonio Jiménez Paz
Baile del Sol, 2013.
79 pp.
10 euros
Tratado de ornitología no es el último libro publicado de Antonio Jiménez Paz, es una reedición. De hecho en el prólogo que realiza su primer editor, Ernesto Suárez, ya nos advierte de que estamos ante una reedición del libro 20 años después, como los tres mosqueteros. Comento este hecho porque no nos encontramos ante el libro posterior a Casi todo es mío (2008, reeditado en el 2010), ya comentado en este blog, y a pesar de Zoo sin fauna (2010) que es una antología personal y que contiene algún poema de este Tratado de ornitología.
A veces cuando se aborda una reedición hay la tentación de modificar el verso. Creo que no es este el caso y que se ha mantenido el conjunto, versos e imágenes. Así pues nos encontramos ante un libro del autor de hace veinte años. Pero del mismo modo ya se vislumbran diversas características que lo enlazan con textos posteriores: un afán de abarcar con pocas palabras por eso el verso es sucinto y tiene siempre diversas lecturas. En este caso es muy visible el uso de la paradoja porque las distintas lecturas dan lugar a ideas aparentemente fuera de lo que consideramos habitual:
(p.32) “Había un pájaro
que no sabía dónde
aguardan los árboles
que nunca vuelan”
o en:
(p.36) “ en el pío-pío
de un pájaro inclinado
al silencio”
o también en:
(p.61) “Pájaro sobre pájaro.
Así se construye un árbol.
Árbol sobre árbol.
Así se construye un nido”
Baste decir que su lenguaje, y, sobre todo, su uso, aparentemente cerrado, aparentemente dubitativo es sólo una excusa para buscar un lenguaje, un motivo para jugar con el lector. En este caso, y especialmente en este Tratado de ornitología, donde además se une la imagen, una imagen que aparentemente nada tiene que ver con el texto. Imágenes de cuerpos desnudos y de lucha mientras los textos hablan de pájaros.
En la contraportada José Ismael Gutiérrez habla del esencialismo de las palabras de Antonio Jiménez Paz, esencialismo en querer expresar mucho con poco, esencialismo que aborda la incertidumbre de la palabra y de su búsqueda. ¿Quizá no existe la palabra justa? ¿Quizá lo que no hay es una única forma de expresar una cosa sin quizá poder expresar la opuesta? ¿Qué propósito tiene el autor al incrementar esa incertidumbre no añadiendo títulos a sus poemas –exceptuando precisamente el último-?
Tratado de ornitología habla de pájaros. Los pájaros sugieren libertad, sugieren salir de lo habitual, aquí son también una excusa para hablar de otras cosas.
(p.19) “Hay pájaros que merecen versos.
Hay palabras
que en sus vuelos
no se deberían cruzar”
Y la imagen que sigue al texto es una invitación.
Y en esa excusa para hablar de otras cosas hay también un gesto de humor:
(p.25) “El sol no asoma
hasta que las aves
recién peinadas
se alinean sobre las ramas”
Y parece que también hay lugar para la crítica:
(p.29)”Algunos pájaros revolotean
golpeando un cuerpo tranquilo,
machucando el alfabeto
por un grito misericorde”
¿O es que acaso no hay personas, incluso escritores y poetas, que con sus palabras machucan el lenguaje?
Y frente a eso el autor no hace más que jugar una y otra vez con el lenguaje:
(p.35)” De tus mil y una noches
dame tres o cuatro para mis días”
Y del amor:
(p.35)“Podríamos jugar en serio,
podríamos hacerlo, mi amor,
de vez en cuando”
Al final uno acaba extrayendo pequeñas conclusiones vitales:
(p.42) “El cielo es un ensayo
general”
Y el pájaro parece sólo tener una única certidumbre: su vuelo.
(p.53) “Ave migratoria,
te veo llegar y partir”
Hasta la renuncia:
(p.54) “Vuélame tú”
jueves, 15 de agosto de 2013
2013 de Poesía. Día 226. Antonio Jiménez Paz
Día 226. Antonio Jiménez Paz. Tren de vida (2003)
Alguien me espía
y no localizo sus pasos.
Sus pasos me rondan
y no vislumbro su sombra.
Su sombra deambula
por alguna parte del mundo.
No conozco el mundo
y alguien me espía.
Tengo un ángel de la guarda
que es un idiota.
jueves, 9 de mayo de 2013
2013 de Poesía. Día 129. Antonio Jiménez Paz
Día 129. Antonio Jiménez Paz. Casi todo es mío (2008)
Nunca nací.De siempre me recuerdo
atravesando puertas,
pasando hojas,
viajando en tren.
domingo, 5 de mayo de 2013
Antonio Jiménez Paz, un poeta clásico y diferente
Que pasados casi veinte años, otra editorial tenga el inteligente y buen gusto de volver a editar un poemario, es síntoma de que ese autor y libro merecen la pena. Es el caso de Antonio Jiménez Paz y suTratado de ornitología, que ha editado Baile del Sol. En su prólogo, su anterior editor, Ernesto Suárez, nos avisa de cómo se gestó aquella primera edición en La calle de la costa, y los problemas que ya entonces tuvieron con la distribución de esta, de otros autores y obras. Es una pena, una injusticia, que libros que merecen ser leídos como éste, se topen con los obstáculos de la distribución. Y lo curioso es que ese fenómeno continúa ocurriendo no solo entre escritores insulares, también lo padecen los peninsulares y de otras latitudes. Se sobre edita en España y en el mundo, los procesos de selección editorial pierden calidad. A eso cabe sumar otra lacra: en países como España hay temor a publicar a autores con talento y sensibilidad en editoriales de prestigio, acomodadas a los autores ya consagrados. Y salvo algunas pequeñas o medianas editoriales dignas de mención, las otras están haciendo una labor de coedición que también está poniendo diques a que lo valioso emerja y vaya creciendo con armonía. Parte de la comunidad lectora también tiene que tomar consciencia sobre lo que está comprando y leyendo.
A esos y otros avatares se ha tenido que enfrentar Antonio Jiménez Paz con este poemario que os reseño y con el resto de su obra. Nos encontramos con un artista con una visión integral de la vida y del proceso creativo. Eso se manifiesta en esta obra, ya que se implicó entonces y ahora en todo el proceso de creación, edición, presentación y distribución. Seleccionó no solo su material lírico si no también las artísticas fotografías, se implicó en el diseño y en toda esa labor que supone relacionarse con distribuidores, libreros y público. A veces, hay personas que se extrañan de que un escritor vaya de un sitio a otro dando a conocer su obra: no es capricho ni ego, es, por un lado, la realidad cotidiana de difundirla cuando no se dispone de grandes medios de comunicación de la misma. Y, por otro, la necesidad de encontrarse cara a cara con los lectores, que si hay sensibilidad y nobleza por ambas partes, acaba enriqueciendo como personas. Y en esa interrelación, unos y otros pueden contribuir a mejorar la sociedad en la que conviven.
Tratado de ornitología es un canto al amor, al vivido y al soñado. A esas relaciones que por diferentes motivos se rompen cuando se viven. En versos como éstos…
De nada sirve mi treta,/saber de ti/si jamás nos han presentado,/pájaro de mis adentros.
… se aprecia una reminiscencia del amor platónico, ese deseado por algún detalle que se percibe en la otra persona, que en realidad no se conoce en la cercanía. Apenas unas páginas después, vislumbramos en otro poema, …
Podríamos jugar en serio,/podríamos hacerlo, mi amor,/de vez en cuando,/que no parezca pájaro/la vida.
… los problemas de anidamiento que aquella ave presenta, se escapa, no quiere compromiso. Y, a pesar de todo, en la composición siguiente, el poeta enamorado invoca a vivir aunque sean tres o cuatro noches de sus mil y una noches.
Esa concatenación de poemas, me lleva a pensar, ¿qué está pasando desde hace demasiado tiempo con la educación sentimental? ¿Qué sentido tiene amar a quien no te ama? Os dejo ahí la pregunta.
Porque tanto los malos como los errados amores, como toda vicisitud, pasan factura. Y he ahí que el poeta recurre a dormir, al sueño, hechos escritura, como terapia. A pesar de los sinsabores, se libera del tiempo de la coraza emocional. Con su pausa canaria en la piel comienza a otear el horizonte y a lanzar una serie de poemas en los que refleja ese deseo de volverse a enamorar. Si eso se produce, volverán la escritura y los colores en homenaje a la pareja. Ésta en el lenguaje de Jiménez Paz es sinónimo de equilibrio, al menos del deseado, lo que nos recuerda a Cernuda. Y como Bécquer, se percata de la fragilidad de la relación ante las propuestas y circunstancias de cada uno de los dos. Hay un elemento místico en su lírica, el cuerpo es jaula, y el alma es pájaro…
Caramba, amor,/cuán breve es el pájaro/de tu nombre.
En estos sencillos, sentidos y vividos versos, recuerda la temporalidad de nuestra vida que convirtió en un maestro a Jorge Manrique. Y el poeta tinerfeño asume la enorme carga de incertidumbre que la existencia implica. Se siente pájaro, vampiro, padece la alucinación del rayo, el estruendo del trueno. Se pregunta si Dios es un ave entre buitres. Invoca a la luz divina y su energía eterna. Los matices de este poemario llegan, invitan a hacerse preguntas y preguntar al propio poeta, OBLIGADO A SER PÁJARO, pero en realidad sintiéndose PAJARILLO.
Apreciados lectores del Rick´s Café, allá donde estéis, viendo mar, monte, ciudad o campo, pondrás poesía en tu vida leyendo a este poeta y poemario.
jueves, 25 de abril de 2013
Antonio Jiménez Paz: “Pobre de aquellos que prescindan de la filosofía”
El Rick´s Café se detiene a hablar y conocer más de cerca al poeta Antonio Jiménez Paz. Nos comenta del desasosiego que significa buscarse y también de la alegría de sentir que dos décadas después siente Tratado de ornitología como suyo. Habla claro sobre lo que piensa del tiempo que vivimos y goza de la ironía.
Han pasado casi veinte años desde la primera publicación de Tratado de ornitología, y ahora llega esta nueva edición por otra editorial.¿Qué sientes y piensas echando la vista atrás desde que comenzaste a escribirlo?
Aparte de pensar que casi veinte años apenas son nada, pienso y siento sin rubor alguno que ese libro continúa perteneciéndome, que no encuentro razones para descartarlo; al contrario, me sigo reconociendo al releerlo tanto tiempo después como su autor. Inauguró no sólo una forma determinada de llevar a puerto mi todavía tanteante forma de escribir y concebir la poesía, también la manera de idear un libro de poemas como una totalidad. Su fórmula, su estrategia, esa manera fragmentaria de construir un libro de poesía, donde la importancia no recae en cada uno de sus poemas sino en el conjunto del libro, no me resulta hoy ajena. La he seguido practicando. Creo que incluso es un libro que me enternece, pues me trae recuerdos de mí mismo veinte años atrás, de mi desasosiego por encontrar un modo distinto de entender la poesía. Sí, releyéndolo actualmente, y expresado con sinceridad, me parece que mantiene su validez tanto tiempo después. Quizá sea este conjunto de percepciones la razón para aceptar hoy en día una nueva edición. Sólo corregí uno de sus poemillas, al que le añadí un par de versos, dejando el resto intacto, incluso con la secuencia de sus fotos originales intercaladas, tal como fue concebido desde un principio. Esa incorporación de imágenes no es meramente ilustrativa, siempre pretendieron multiplicar, amplificar, dar una vuelta de tuerca más a su contenido. Nunca podré olvidar aquella primera edición, su diseño tramado entre el dueño de la imprenta y yo, encerrados y rodeados de linotipias por doquier, cómo entre los dos conseguimos madurar aquel manuscrito en todos los sentidos, hasta casi y sin querer convertirlo en una rareza bibliográfica. La única ventaja que pueda ahora tener esta nueva edición sea que el libro puede llegar a más público, si tenemos en cuenta que su versión original, una tirada numerada y casera, de bajo coste, tuvo una difusión muy reducida, casi sin salir de una isla... ¿Volvería a escribirlo? Rotundamente sí. Lo considero un libro clave en mi trayectoria poética.
¿Cómo han evolucionado la persona, el poeta, Antonio Jiménez Paz desde entonces?
Qué duda cabe que ese que en su carnet de identidad figura como Antonio Jiménez Paz ha madurado, que los años no pasan en balde, que hoy es más viejo que antes sin apenas darse ni cuenta... ¿Y el poeta Antonio Jiménez Paz también? Por supuesto, ambos son el mismo, dos caras de la misma moneda, se relacionan y tratan entre sí. A veces hasta conversan sentados en un banco.
¿Cómo era ese amigo al que dedicas este libro? ¿Qué te aportó?
En mis libros procuro que nada sea gratuito. Por tanto ni una dedicatoria o una cita poética que aparezca en cualquiera de mis libros son caprichos. Nada en mi caso es gratuito. Todo tiene un porqué, está pensado, tiene una razón de ser, aunque a veces no resulte muy evidente para el lector. Podré haber acertado o no, pero eso es otro tema... En este caso la cita es una clave más del libro que se suma a lo que en él mismo se pretende plasmar, se suma a esa totalidad significativa de la que te hablaba antes... No puedo describirte cómo era ese amigo por el que me preguntas porque en realidad no lo conocí. La dedicatoria tiene un valor simbólico, no es alguien personal relacionado con mi vida íntima. Pero tampoco es que sea un misterio. Esa dedicatoria podrá descifrarla quien pueda tener noticias de un joven escritor y fotógrafo francés que murió de sida en 1991, tres años antes de la aparición de este libro. Su nombre, Hervé Guibert. Resultaría muy fácil dar con la clave de la dedicatoria quien conozca su obra, o al menos el título de una de sus más famosas novelas que publicó antes de morir.
El título de esta obra es osado o, al menos, eso sugiere. ¿Cómo llegaste hasta ese título?
No sé si es un título osado o no. Sólo sé que fue el único título que me pareció se ajustaba a la totalidad del libro, de su proposición, tanto temática como de construcción. Es uno de esos títulos que cuando das con él te dices a ti mismo: “no puede ser otro”.
En el breve estudio introductorio que hace el anterior editor de Tratado de ornitología, Ernesto Suárez, comenta de los problemas de distribución que tienen los artistas canarios desde hace por lo menos tres décadas. Tú que eres también editor y gestor cultural, ¿qué no se ha hecho o no se ha permitido hacer desde las islas, España y Europa para superar esos problemas?
Me aburre este tema, me aburre la canariedad, me aburre la españolidad, me aburre la europeidad. Desde que tengo uso de razón poética pocas cosas, en el sentido que apuntas, han cambiado. O dicho de otra manera: en lo cultural, visto desde cualquiera de estas tres ópticas, todo no ha sido más que un timo. Nada ha mejorado nada, ni con dinero ni sin dinero. El creador, en términos generales, se ha quedado fuera de la mejora, si es que alguna vez la hubo o para algunos la hubo. Vamos, que si a alguien ha beneficiado el timo es a los propios timadores. ¿Quiénes son? Todo el mundo sabe quiénes son. Al menos sospecharlo. Sólo sé que yo no lo soy ni es nadie de mi familia.
¿Cuál es la influencia de tu formación filosófica en tu poesía y en tu vida diaria?
Más de la cuenta. Pobre de aquellos que prescindan de la filosofía, que no adquieran al menos unos conocimientos básicos, porque nacerán y morirán sin haberse enterado ni de la mitad de la misa. La filosofía no es otra cosa que abrirse a la capacidad de la lucidez, de permitirte de forma voluntaria la posibilidad de formularte preguntas y, por tanto, de atreverte a responderlas aunque no lo consigas. El ejercicio del intento es ya un gran aprendizaje. Qué importante es ya de por sí que el ser humano abra una interrogación en medio de su vida. La vida es breve, la filosofía interminable.
¿Qué te atrae del pensamiento y de la figura de Heidegger? Heidegger tiene un toque dramático excesivo en su construcción filosófica de la existencia. Evidentemente la vida es complicada. Es tan humano reír como llorar. Ahora bien, en tu discurrir diario se nota la influencia de la ironía y de la alegría para la vida propia del pueblo canario y español.
De Heidegger me interesan sus escritos más literarios. Mi visión del mundo es tal vez más dramática que la de Heidegger, si es que esto puede tener consistencia dicho así. Puede que donde no coincidamos es en su enrevesamiento expresivo. Yo soy mucho más volátil transcribiendo este tremendismo, menos cargante en la traducción del mundo como drama. Pero por esa sola afirmación suya de que “el problema de la filosofía no es la verdad sino el lenguaje” mereció que pasara a la historia del pensamiento. Pero claro, yo no soy más que un poeta filosofillo y aficionado, él fue un gran filósofo. Y de alguna manera un gran poeta a veces. Así que para un poeta como yo con escribir “dolor”ya basta, me es suficiente para resumir a menos de la mitad la obra de Heidegger... ¿Cómo es posible prescindir de la ironía y de la alegría para describir el existencialismo? La ironía y la alegría van incluidos dentro del mismo concepto de “dolor”, no son cosas aparte. Las incluye, como podríamos decir que el concepto “alegría” incluye el dolor y la ironía. El dolor no se manifiesta únicamente llorando. El dramatismo del mundo es inexpresable. En este sentido Heidegger se perdió un poco. Creo que Heidegger llegó a pensar que sí que era posible, que lo conseguiría. En este sentido fracasó. Pero claro, consiguió abrir una puerta clave con esa aportación fundamental que comentaba al principio. Creo que a él le faltó alguien que le contara un par de chistes de vez en cuando.
Lo de la alusión que tú haces a “pueblo canario y español” creo que aquí sobra. Yo no soy hombre de nacionalidades. Son definiciones que para mí no tienen ningún sentido, a no ser como meras referencias puntuales geográficas y en determinados contextos.
En este poema: De nada sirve mi treta,/saber de ti/si jamás nos han presentado,/ pájaro de mis adentros. Parece que se quiere conocer a alguien desde la intimidad. ¿Una especie de amor platónico?
Si esa es tu conclusión creo que no has entendido el poema. No te culpo. Muchas veces la sencillez verbal provoca más problemas de comprensión que la verborrea poética.
En otro poema comentas que los pájaros vuelan pero tienen problemas para anidar. ¿Pájaros con miedos al compromiso de ser pareja?
El único que tiene miedo al compromiso en pareja soy yo, el Antonio Jiménez Paz persona real. Los pájaros no tienen problemas para anidar. El pájaro con quien seriamente tiene problemas es con el cazador, ese estúpido ser humano.
Y en cambio, el siguiente poema es una invocación a ese pájaro con mil y una noches con el que se quiere compartir tres o cuatro.
¿No ves que juego? Mucha de mi poesía es juego de imágenes, aúno muchas en una. Tres o cuatro versos, y en mi caso sin títulos –sin apoyo alguno para el lector--, siempre son más que tres o cuatro versos. Ahí se incluye una referencia paratextual a “Las mil y una noches”, y luego juego. El “yo”en mi poesía no es un yo personal. Reconozco que mi lenguaje poético es ambiguo y que este hecho pueda dificultar una interpretación por parte del lector. Así que creo que lo más justo para ellos no es interpretarlos, sino dejarlos que te entren por un lado y te salgan por el otro, dejarlos que te traspasen sin detenerlos. Si lees el poema hoy tendrá un significado, mañana otro distinto. Son escurridizos. Pero la llovizna también lo es y nadie se preocupa por evitarla, por desentrañarla: la gracia está en “dejarse lloviznar”. Sabe que la llovizna es llovizna, que pasa. Así creo que son mis poemas, al menos los de este libro, donde la importancia–ya lo dije más arriba– es su totalidad.
Son el sueño y el dormir, ¿terapias frente a la cruda realidad?
No. Más bien creo que son derechos a reivindicar dentro de nuestra cruda realidad. Dormir bien: ¿habrá algo más saludable para el ser humano? El problema de soñar es que uno tenga pesadillas, pero bueno. La mejor terapia frente a la cruda realidad es contar con un estado del bienestar asegurado y consistente, mínimo si así lo quieres entender. Dentro de poco tendremos que pagar un impuesto hasta por soñar. Es lo que nos falta ya en esta sociedad cruel que alguien o algo está intentando adrede resquebrarla aún más.
En estos versos de otro poema: como el primer pájaro/que se me abrió de hojas. ¿Reflejas el dolor por el desamor y cierta actitud de resentimiento?
No, para nada. No tiene nada que ver con la pregunta que me formulas. Es el lector el que tiene que dotar al término “pájaro” de contenido... Y te ayudo: supón que en lugar de “pájaro” leemos “libro”. Pero allá cada uno. Este poemario (palabra que no me gusta mucho), por su misma propuesta estética, que al fin y al cabo es una propuesta estética del juego, está necesitado de un lector con un papel predominante para poder completar su sentido, cualquiera de sus sentidos posibles.
Caramba, amor,/cuán breve es el pájaro/ de tu nombre. ¿Por qué el amor es breve?
¿Que por qué es breve? Porque si no, no sería amor.
En todo el poemario, hay solo dos poemas que llevan título o encabezamiento. Uno, Obligado ser pájaro. El otro, Pajarillo.¿Qué te impulsó a esos matices?
Eso no es así, no. Sólo hay un poema en todo el libro que lleva título, y que es el último, el que lo cierra como colofón. Tal poema es el que humaniza el poemario, de tal manera que el tratado de ornitología anunciado no viene más que a tratar sobre el pájaro más tonto de todos: el ser humano, ése que precisamente sabe de antemano que no está dotado para volar, que su mayor logro es el fracaso.
Ese otro poema al que te refieres, y que está dentro –no sé ahora en qué página concreta del libro– no es un título. Es... es... es... ¿cómo te diría? Una especie de señal de tráfico, una indicación en medio del camino, un cartel en medio de la autopista, una orden. De ahí que aparezca en mayúsculas. Pero no es un título sino el primer verso del poemilla.
¿Por qué Dios es ave como los buitres? ¿Qué tipo de ave es?
Dios es ave porque de alguna manera se afirma de él que está en todas partes. Es decir, vuela. ¿Que qué tipo de ave es? La más carroñera de todas las existentes y pensables, con perdón para los buitres.
¿Qué tienen las pocas ciudades que hacen fiesta en honor a las aves? Nos puedes citar algunas.
Que suelen ser las más habitables y agradables. ¿Te imaginas que una ciudad instituya una fiesta cada vez que un pájaro cante? ¡Sería la repera! Y sus habitantes mucho más felices... Y no, no conozco ninguna, así que no te puedo citar una.
En tu blog, http://antoniojimenezpaz.blogspot.com.es/, podemos disfrutar de tu mirada llena de ironía con títulos de futuros poemas. Es una mirada hacia el universo cotidiano en el que vives. ¿Qué rayos de luz, además de tu visión irónica, aprecias en este mundo personal, familiar, mediática y socialmente en crisis?
Este blog es para mí un entretenimiento, donde conjugo algo tan vulgar como una foto de móvil sin tratamiento técnico alguno con un breve texto algo creativo, ambos de mi autoría. Viene a ser como un laboratorio experimental, con unos logros más que irregulares... En cuanto a tu pregunta, vaya por delante que para mí la ironía no es una defensa ante algo o alguien. Es un valor como el que más, y no sé bien por qué a veces en muy baja estima. Una cosa es ser irónico y otra “hacer el payaso”, con perdón hacia los payasos esta vez... ¿Que qué rayos de luz aprecio en este mundo personal, familiar, mediática y socialmente en crisis? Ninguno: esto que estamos viviendo va a convertirse en un agujero negro si continuamos permitiéndolo. Para empezar, no hay crisis en ninguna parte, esto de la crisis no es más que una farsa, un sustantivo amañado para ocultar lo que está sucediendo y que realmente es otra cosa. Pero me parece que gran parte de la ciudadanía es culpable de alguna manera, en el sentido de que se lo cree y permanece impasible. Y esto ya me parece muy grave... La poesía, en circunstancias como esta, apenas nos sirve para nada, por no decir que rotundamente para nada, tal vez en contra de lo que piensan muchos poetas.
Antonio, tú que también nos deleitas con tus entrevistas, sobre qué te gustaría hablar que no hayamos hablado.
No sabes cuánto te agradezco que no me hayas sacado algún tema. Gracias.
viernes, 5 de abril de 2013
Reseña: "Tratado de Ornitología" de Antonio Jiménez Paz

Sinopsis
Seguimos siendo tierra de poetas y el libro
Tratado de ornitología, de Antonio Jiménez Paz, es uno de los mejores textos
escritos en Canarias en los últimos años. Publicado en 1994, en La calle de la
costa, su fuerza se mantiene. “El amor es el hombre inacabado”, verso de Paul
Eluard, abre el poemario, ilustrado con imágenes de hombres desnudos en el
forcejeo de una lucha. El pájaro y el vuelo, el despegue sobre lo cotidiano, la
libertad de sentirse por encima de las normas viejas. Ya lo dice el autor:
“Rememoro / el paisaje increíblemente / hermoso. / Ah, los pájaros azules /
sobre un rapto de luz enamorada”.
Datos
Editorial: Baile del Sol
ISBN: 9788415700548
Páginas: 84
Precio: 10 €
Fecha de edición: 2013
Hoy vengo con una reseña del último libro de poesía que he leído. En esta
ocasión se trata de la reedición del poemario "Tratado de Ornitología" de
Antonio Jiménez Paz, casi 20 años después de que se editara por primera vez.
Aunque había leído poemas de Antonio Jiménez Paz, no conocía esta obra. La verdad es que me ha sorprendido gratamente. La he leído un montón de veces y mientras mas la leo mas me gusta. Encontramos una poesía que versa sobre un mismo motivo, los pájaros, aunque no siempre utilice esa palabra para referirse a las aves. Es un poemario lleno de ambigüedad en el que la imaginación del lector tiene un papel importante. Un ejemplo de ello son las fotografías de los distintos momentos de una lucha grecorromana que ha introducido el autor a lo largo del poemario. Con la particularidad de que los luchadores están desnudos. Son 12 las fotografías que encontramos, que según nos dice Ernesto Suárez en el prologo, fueron elegidas por el mismo poeta, llegando incluso a decidir en que lugar del mismo iría cada una. Con ellas la confusión está creada.
Por otro lado, los poemas son cortos, no tienen títulos y son ambiguos. Cuando te encuentras con alguna de las fotografías, intentas encontrar alguna relación con los poemas a los que acompaña. Evidentemente las interpretaciones son múltiples y creo que eso es precisamente lo que el autor ha querido hacer, jugar con el lector. Y que cada uno haga su propia lectura, le encuentre un significado y lo haga suyo.
Lo que no deja duda es que los poemas nos hablan de libertad, de romper las cadenas y volar, de dejar la jaula, de esperanza, de la caída en el intento. Sin olvidar la lucha creada entre los amantes. Para mí, el poema con el que cierra este poemario viene a ser la esencia del mismo y es el único poema con título.
Aunque había leído poemas de Antonio Jiménez Paz, no conocía esta obra. La verdad es que me ha sorprendido gratamente. La he leído un montón de veces y mientras mas la leo mas me gusta. Encontramos una poesía que versa sobre un mismo motivo, los pájaros, aunque no siempre utilice esa palabra para referirse a las aves. Es un poemario lleno de ambigüedad en el que la imaginación del lector tiene un papel importante. Un ejemplo de ello son las fotografías de los distintos momentos de una lucha grecorromana que ha introducido el autor a lo largo del poemario. Con la particularidad de que los luchadores están desnudos. Son 12 las fotografías que encontramos, que según nos dice Ernesto Suárez en el prologo, fueron elegidas por el mismo poeta, llegando incluso a decidir en que lugar del mismo iría cada una. Con ellas la confusión está creada.

Por otro lado, los poemas son cortos, no tienen títulos y son ambiguos. Cuando te encuentras con alguna de las fotografías, intentas encontrar alguna relación con los poemas a los que acompaña. Evidentemente las interpretaciones son múltiples y creo que eso es precisamente lo que el autor ha querido hacer, jugar con el lector. Y que cada uno haga su propia lectura, le encuentre un significado y lo haga suyo.
Lo que no deja duda es que los poemas nos hablan de libertad, de romper las cadenas y volar, de dejar la jaula, de esperanza, de la caída en el intento. Sin olvidar la lucha creada entre los amantes. Para mí, el poema con el que cierra este poemario viene a ser la esencia del mismo y es el único poema con título.
PAJARILLO
Yo quería volar
Cuando me enjutó
una energía para batir las alas,
yo batí mis alas.
Se esponjaron todas mis plumas
acelerando el batir de dos aspas
como torbellinos. Y salían de mi cuerpo
como también unas ansias gigantes
por levantar mis pies. Entonces,
yo quería volar.
Así empecé a sentirme levadizo,
amigo íntimo del espacio.
Cuando me hallaste aquel lunes
de bruces contra el suelo,
yo quería volar.
Cuando me enjutó
una energía para batir las alas,
yo batí mis alas.
Se esponjaron todas mis plumas
acelerando el batir de dos aspas
como torbellinos. Y salían de mi cuerpo
como también unas ansias gigantes
por levantar mis pies. Entonces,
yo quería volar.
Así empecé a sentirme levadizo,
amigo íntimo del espacio.
Cuando me hallaste aquel lunes
de bruces contra el suelo,
yo quería volar.
Siempre me gusta poner algunos poemas. Así que si quieren volar, abran las
alas y déjense llevar por estos pájaros.
Llegamos por el agua
y alcanzamos el aire como pájaros.
Somos aves,
mas nadie ha volado.
y alcanzamos el aire como pájaros.
Somos aves,
mas nadie ha volado.
Yo sería pájaro, mi amor.
Tú serías pájaro, tu amor.
Él sería pájaro, su amor.
Nosotros nos desplumaríamos.
Vosotros os desplumaríais.
Ellos se desplumarían.
Tú serías pájaro, tu amor.
Él sería pájaro, su amor.
Nosotros nos desplumaríamos.
Vosotros os desplumaríais.
Ellos se desplumarían.
Como un inocente pájaro
busca descansar sobre mi pecho
el amilanado corazón
siempre asfixiando dentro.
busca descansar sobre mi pecho
el amilanado corazón
siempre asfixiando dentro.
Quiero romper el mundo.
Por eso
me muerdo los pájaros.
Por eso
me muerdo los pájaros.
Aunque parezca del cielo,
no.
La clave del trino
se esconde en el cuerpecito
del pájaro.
Oh, cielos.
no.
La clave del trino
se esconde en el cuerpecito
del pájaro.
Oh, cielos.
miércoles, 30 de enero de 2013
Celebrando la reedición de Tratado de ornitología
El pasado fin de semana, el poeta Antonio Jiménez Paz, nacido en La Palma –la isla bonita–, afincado en Tenerife con predilección por la universal y mitológica La Laguna , nos ha anunciado la cubierta de su poemario Tratado de ornitología, editado por Baile del Sol. Esta obra está a punto de salir del horno editorial para que la deleitemos lectores, periodistas y toda aquella persona que ame la buena lectura. Pronto reseñaremos este libro y entrevistaremos a Antonio en el Rick´s Café. Pero, mientras tanto, vamos a ir dando unas pinceladas sobre este poemario y su autor. Se trata de una reedición diecinueve años después. La primera publicación de Tratado de ornitología acaeció en 1994 de la mano de La calle de la Costa. Cuando un autor, tiempo después recibe el interés de otra editorial por volver a publicar su obra, podemos afirmar que se trata de un caso que va camino de convertirse en un clásico. Lo bueno termina renaciendo y emergiendo a la superficie después de superar las circunstancias que rodean tanto la vida artística como el propio mundo editorial de las últimas dos décadas.
Varias casas editoriales tuvieron interés por reeditar este libro de Antonio hasta que las propuestas de Baile del Sol y del propio poeta convergieron. De hecho, Antonio tiene dentro de sí un excelente editor, a la espera de que su experiencia, saber hacer y contactos reciba un guiño inteligente del mundo empresarial cultural. Lleva la cultura impregnada en su vida desde que en su niñez comenzó a hacer lecturas públicas mientras gozaba contemplando danzar la barca marinera familiar sobre la hermosura del Atlántico canario.
Lo dicho, querida comunidad lectora del Rick´s Café, pronto tendremos al libro y al escritor con nosotros. Mientras os dejo un poema de Tratado de ornitología.
Amor mío,
canta ahora.
Hay un pájaro
examinador
en la ventana.
sábado, 26 de enero de 2013
2013 de Poesía. Día 26. Antonio Jiménez Paz
Día 26. Antonio Jiménez Paz. Tratado de ornitología (2013)
martes, 20 de marzo de 2012
Piedras en el camino
Casi todo es mío
Antonio Jiménez Paz
Ediciones Baile del Sol
Santa Cruz de Tenerife, 2008
83 páginas.
Antonio Jiménez Paz
Ediciones Baile del Sol
Santa Cruz de Tenerife, 2008
83 páginas.
El sendero en el que Pessoa se ve atravesado, en la primera página de este libro, es en el que la duda atormenta al caminante. Estas páginas son el lento deambular, de Antonio Jiménez, por ese recorrido del desasosiego que nos da la incertidumbre.
En este libro la tinta mancha las yemas de los dedos al pasar las páginas. Esas manchas no hacen sino evidenciar que las realidades no lo son tanto, “no se borra lo que uno quisiera”, dice. Antonio Jiménez ha escrito un manifiesto dubitativo en Casi todo es mío (Ediciones Baile del Sol, 2008). Sabe que ese “casi” no engloba apenas su nombre y que ese “todo” se diluye como una gota de absenta al contacto con un terrón de azúcar. Así son la mayoría de estos poemas, una gran oleada de sabor, penetrante y oloroso, que luego, al inminente chasqueo de la lengua, se convierte en un poso de preguntas, de verbos en subjuntivo, de adverbios, de adjetivos nada definitivos cargados de preguntas y de versos que no hacen más que certificar esa duda: “Me describo y no me consigo creíble”.
Del contacto con el otro, es de donde nace la única certidumbre de estos poemas: del roce caliente de la piel con otras pieles: con la piel del papel, con la piel de la piedra, con la piel de otros cuerpos (quizás los mismos, pero distintos): “Venimos frotándonos desde antes de los amaneceres”. Y ahí es donde talamos árboles que otrora sólo mirábamos, y donde se describen cosas que antes sólo se pensaban, todo bajo la sombra de un hombre que ya ha desaparecido, en favor del poeta –de uno o de muchos.
Por último, en la digestión poética de estas páginas aparece cierto hedonismo doloroso que ratifica circunstancias, actitudes, respuestas, mas poco creíbles todas ellas, y al mismo tiempo resuena de golpe una suerte de solución, cuasi definitiva: “entonces me borro”.
Jiménez (junto a sus cuerpos otros: el poeta, el lector, el crítico) caminan con un lastre a cuestas, hacia un lugar donde no tendrá que explicar ni quién, ni cómo se llama, el que ha pergeñado todas estas dudas: “Quién soy / no lo sé. / O innumerable”.
Desde la barrera de la lectura, quizás, lo más fácil sería sacar las herramientas de disección y comenzar a cortar cada verso, cada duda, y sacar de ella una explicación más o menos lógica, cartesiana, rebuscada entre otros versos conocidos de este autor, de sus libros, de sus lecturas, de sus no lecturas, de sus amigos, de sus querencias y de sus odios. Quedaríamos colocados así en un terreno poco dudoso, en donde, ridículamente sólo podríamos evidenciar ese verso que resuena como el gong en el dojo zen: “Voy delante de mi aunque detrás”.
“Pero nadie sabe por cuál página ando…”, advierte, y faltaría menos. Casi todo en este libro nos conduce a una calle sin salida, en la que el poeta ¿se queda? y sus versos lo trascienden, lo abandonan, lo dejan al azar de nacer de nuevo, de volver a escribir todas esas palabras, preguntas, verbos, adverbios, dudas: “Lo demás/piedras en el camino son”.
martes, 15 de febrero de 2011
La poesía es ya de por sí una “transformación” de algo. Antonio Jiménez Paz.
Una nueva entrevista, esta vez al poeta, crítico y ensayista.. en general, un gran escritor: Antonio Jiménez Paz. (Isla de la Palma, 1961)
Alguien me espía y no localizo sus pasos. Sus pasos me rondan y no vislumbro su sombra. Su sombra deambula por alguna parte del mundo. No conozco el mundo y alguien me espía. Tengo un ángel de la guarda que es un idiota. —0— Cuando escribo no sé quién soy ni conozco el apellido de las palabras. Saludo el sueño hilvanado en heridas y ausculto mi corazón babándose al límite de la escapada. Tal vez escribo mar sin hacer pie o tierra sin nada a la vista. No sé quién soy. Sólo que me quedo. (De “DIARIO DE LA DISTANCIA”)
De la distancia nadie quiere sus caderas. De la lejanía nadie sus ventanas. —0— Pasta de papel es mi epidermis. Nunca la cárcel será mi ruina. Las fogatas mi peligro. —0— Como un estudiante subrayo los párrafos de mi cuerpo, lo hallado misterioso o incompatible con algún sistema explicativo. Me describo y no me consigo creíble, digno de papel, apenas materia de libro. Entonces me borro. (De “CASI TODO ES MÍO”)
http://armapoetica.wordpress.com/2011/02/08/la-poesia-es-ya-de-por-si-una-%E2%80%9Ctransformacion%E2%80%9D-antonio-jimenez-paz/
¿Es necesaria la crítica o el compromiso sea social sea emocional, mental, temporal en la poesía actual?
Por supuesto que sí. Pero creo que la palabra clave de toda la pregunta tal como se me formula y a mi modo de ver es “compromiso”. A mí me parece que es el fundamento que debe o debería regir ya el hecho mismo de dedicarse a la escritura poética: compromiso del autor con su propia obra y, más que nada, para que pueda darse un compromiso entre su obra y el lector. Si hay fraude en alguna parte es en esta falta de idoneidad donde reside, de manera que quedará desvelado, a la luz del día, en ese posterior diálogo inexplicable entre lo que el autor elaboró y el lector capta… Luego, vendrá la segunda cara de todo esto, pero ya más que nada por añadidura, por la voluntad misma del propio poeta: que le aporte crítica social, emocional, mental o la que sea ya eso depende de las circunstancias particulares en las que el autor se vea insertado y de las intencionalidades que crea convenientes para su propia obra. Pero eso de que la poesía es capaz de salvar al mundo es como poco parte de un cuento chino… De todas formas siempre hay algo de crítica en cualquier escritura, sea esta más velada o más visible. No hay que darle demasiadas vueltas al asunto: el poema siempre nace como poco con una nota discordante dentro, nunca al margen de las problemáticas o conflictos sociales en que se ve envuelto el propio poeta. La poesía es ya de por sí una “transformación”de algo.
¿Crees que existe un “boom” poético en estos momentos o piensa que siempre ha sido así?
No creo que lo que está sucediendo sea parte de ningún tipo de “boom” poético. Siempre ha sido así… En todo caso -y suponiendo que sí se diera- de lo que deberíamos hablar es de un “boom” de la visibilidad poética, de la difusión de poetas y poemas que ha venido de la mano del auge y popularización de las nuevas tecnologías que han transformado no solo nuestra manera de estar presentes en el mundo y de relacionarnos sino también de promocionarnos, de darnos a conocer. Pero no olvidemos que también hemos conocido lo que se ha denominado como “boom” de la construcción, inmobiliario o de los precios, etc. Así que esa supuesta y sorprendente reproducción de poetas como setas por todas partes es simplemente fruto de nuestro “cambio climático” jeje. A todos los sectores, incluyendo al empresarial, les ha afectado… Los poetas siempre han estado siempre ahí: antes guardando sus libros en los cajones y dándoselos a conocer a su círculo de amigos más cercano y ahora lanzándolos a la estratosfera virtual… Pero a mi modo de ver esto no tiene importancia ninguna, o al menos no más de la que deberíamos darle. Ahora bien, si algo de positivo tiene este fenómeno es que se nos permite el acceso a conocer la obra producida en el más recóndito de los lugares de este mundo, asunto que ha desdibujado los límites regionalistas, tener noticias de otros hombres y mujeres que se dedican a escribir y publicar: en otras palabras, acceso ilimitado e inmediatez. Pero como dato negativo señalaríamos el posible hastío que pueda conllevar esta saturación de sobreinformación, quedándose finalmente uno con lo que más le interesa por las razones que sean y punto… Y continuando por esta estela reflexiva es muy posible que nos lleve a la frustración pues, pese a tanta visibilidad, es muy posible que la mayoría no seamos nunca vistos y sin despertar el interés de nadie. ¿Qué ocurre entonces? Que los juegos de poder son los mismos de siempre, no desaparecen como era de esperar, sino que únicamente “lo de siempre” se adapta a “lo nuevo”, eso sí, con traje cibernético… Pese a la democratización que debería suponer las redes, la mercadotecnia y los amiguismos se siguen encargando del trabajo sucio de siempre. El enemigo siempre ha estado ahí, antes y ahora, como los poetas. Entre lo positivo y lo negativo la Red puede convertir en poetas-reyes a los mayores petardos del mundo entero y alcanzar el puesto más alto de cualquier ranking literario. Por esto mismo dije, respondiendo a la primera cuestión, que lo trascendental reside en el compromiso de cada poeta con su obra. Él, y no otro, es el responsable de su obra y del destino de su vida, con éxito o sin él.
¿Cómo definirías tu línea de creación poética?
Apenas sé nada de mí mismo. ¡Cuánto menos, entonces, sobre mi línea de creación poética! Lo que hago es guiarme por las coincidencias así como por las discordancias entre lo que yo mismo pienso sobre lo que escribo y lo que me dicen los demás… Lo más que puedo decir de mi “linea de creación poética” a estas alturas es que participo de una estética ambigua, ecléctica y casi sin género, nunca unidireccionada, ya que mis poemas suelo construirlos dotándolos de distintos niveles de lectura, de tal manera que cualquier tipo de lector puede “entender algo” aunque en un principio parezca aparentemente indescifrable. Mis poemas participan tanto de elementos literarios como extraliterarios, mezclando lo intelectualoide con lo popular, incluso con lo que muchos consideran totalmente antipoético. Me interesa mucho la hermosura de su apariencia, pero también cierta suciedad por dentro… Otras de las características es la condensación de lo contenido y su discurso: me interesa decir mucho, más de la cuenta, en pocas palabras y a ser posible que no sean rebuscadas. Y si a mis libros publicados me atengo debo confesar que están construidos con una trama casi novelesca, argumentativa, con un punto de partida y otro de llegada. Sin embargo cuido que cada poema pueda ser aislado y mantenerse en pie por sí solo, al margen del significado coyuntural dentro de cada libro al que pertenece. De alguna forma, y con esto acabo, es que me gusta jugar con el lector, tenderle trampas, engañarlo, indicarle un camino cuando yo estoy caminando hacia otro lado. Me interesa mucho el juego de las intrigas y las sospechas, que cada uno concluya lo que quiera, pero haciéndole ver en última instancia al lector que siempre estará equivocado con su propia conclusión sobre lo que ha creído leer de lo que yo he escrito. Siempre será posible otra lectura.
¿Qué poesía reciente destacarías como lecturas necesarias?
No hay lecturas necesarias sino necesidad de lectura.
¿Crees necesario un recital poético junto a la publicación de una obra? ¿cuál es tu óptica en este punto de realizar perfomances a la hora de recitar?
Creo que en esta vida solo me ha faltado bailar una cumbia o la yenka para acaparar la atención de los que acuden a las presentaciones. Y ya estoy harto… Me gusta mucho leer para los demás: creo que es mi profesión ideal y frustrada. Bailar para vender ya no me excita.
¿Cómo definirías la relación entre editorial y autor?
En la mayoría de los casos la definiría como un túnel en el que te ves obligado a introducirte pero que una vez dentro te das cuenta que no tiene salida: ni vistas al mar ni a la montaña, ni siquiera a tu propia calle.
¿En una hipotética cumbre poética qué autor/a situarías en él?
A mi madre, que fue la que me parió: a la música que escuché en su vientre le debo como a nadie haberme dedicado a esto… De hecho, acabo de echar a andar un experimento libresco-virtual en base a una plantilla de blog, donde construyo una aventura en vivo y en directo y sin previos objetivos y que voy corrigiendo a la vista de todo el mundo, capitulándola y sin saber a dónde me llevará… Precisamente una de las personas homenajeadas en este experimento es mi propia madre. Su título: “ALGO MUY RARO ESTÁ OCURRIENDO” (antoniojimenezpaz.blogspot.com)… Ya no sé si soy poeta o qué carajo soy.
Por la vía académica, digamos, podemos llegar ahora a la literatura, o a la poesía. Dentro de esta fugaz actualidad, introducir el término poesía siempre parece algo extravagante. Cuando hablamos de poesía, ¿hablamos de algo nocturno, o es como hablar de cierto despertar de mentes adormecidas? ¿Aún está vigente el hecho de que la poesía es un sí en si mismo sin ningún tipo de aditamentos?
El papel de la “academia” no ha sido ni más ni menos que un invento que ha usado a la literatura, a la poesía (y en sentido lato, a cualquier actividad creativa) para demostrar sobre papeles oficiosos su propia razón de subsistencia y algunos poder vivir así de manera holgada… Pero si en el mundo algo sobra, más que los poetas malos incluso, es la falta de libertad para expresarse y permitir que los demás se expresen a su manera… Ante un buen libro de poemas la academia sobra, aunque ella insista en implantarse como necesidad, precisamente en base a toda la basura que se publica (eso argumenta) para discernir en base a unos parámetros absurdos cuando un lector por sí mismo sabe bien lo que le es válido y lo que no… Es lícito que cada uno acabe el fin de sus días dándose cuenta de que de todo lo que le rodeaba eligió lo peor del mundo.
POESÍAS
Amor mío,
canta ahora.
Hay un pájaro
examinador
en la ventana.
—0—
La polilla está contenta.
Alrededor de la bombilla
presume dar la vuelta al sol.
—0—
Soy una jaula.
Dentro,
un pájaro
que no vuela sin mí.
(De “TRATADO DE ORNITOLOGÍA”)
Alguien me espía y no localizo sus pasos. Sus pasos me rondan y no vislumbro su sombra. Su sombra deambula por alguna parte del mundo. No conozco el mundo y alguien me espía. Tengo un ángel de la guarda que es un idiota. —0— Cuando escribo no sé quién soy ni conozco el apellido de las palabras. Saludo el sueño hilvanado en heridas y ausculto mi corazón babándose al límite de la escapada. Tal vez escribo mar sin hacer pie o tierra sin nada a la vista. No sé quién soy. Sólo que me quedo. (De “DIARIO DE LA DISTANCIA”)
De la distancia nadie quiere sus caderas. De la lejanía nadie sus ventanas. —0— Pasta de papel es mi epidermis. Nunca la cárcel será mi ruina. Las fogatas mi peligro. —0— Como un estudiante subrayo los párrafos de mi cuerpo, lo hallado misterioso o incompatible con algún sistema explicativo. Me describo y no me consigo creíble, digno de papel, apenas materia de libro. Entonces me borro. (De “CASI TODO ES MÍO”)
http://armapoetica.wordpress.com/2011/02/08/la-poesia-es-ya-de-por-si-una-%E2%80%9Ctransformacion%E2%80%9D-antonio-jimenez-paz/
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