martes, 3 de diciembre de 2013

2013 de Poesía. Día 335. Miguel Ángel Curiel

Día 335. Miguel Ángel Curiel. Por donde pasa la poesía(2011)


SEMILLAS

Die Samens
¿schuppe?
Descamar.
La madre hace el pan.
El borde roto de la taza hiere el labio.
Mis palabras de cristal
se rompen en el cielo.
¡Pop corn!
Una lombriz partida se retuerce.
De una larga salen cuatro.
Como una palabra alemana
que querría decirlo todo
de sí misma
sólo con las letras.

lunes, 2 de diciembre de 2013

2013 de Poesía. Día 334. Javier Das

Día 334. Javier Das. Por donde pasa la poesía (2011)


HEMORRAGIA

Te fusilaban
y en tu partida de defunción
indicaban la causa de tu muerte

—hemorragia
cerebral—

Hemorragia sí,

pero os olvidasteis
de la causa,

las balas.


domingo, 1 de diciembre de 2013

sábado, 30 de noviembre de 2013

2013 de Poesía. Día 332. Esther Ramón

Día 332. Esther Ramón. Por donde pasa la poesía (2011)


RETARDAR LAS AVES
en este techo alzado
es un caer disperso
en las almenas,
recuperar el pulso
del corredor visionario,
palpando en silencio
los músculos dormidos
del castillo,
aprendiendo bajo la mesa,
uno tras otro,
sus nombres destensados,
el latir clandestino
del horizonte abierto
en tantos muros,
calzar las cavernas,
vestir las verdes
ranas que yacen
a un salto apenas
del estanque,
en la inmovilidad
de princesa dormida
de la casa,
en el descenso cercado
de helechos

de mis pájaros.


viernes, 29 de noviembre de 2013

2013 de Poesía. Día 331. Sebastián Vitola

Día 331. Sebastián Vitola. Por donde pasa la poesía (2011)


YO CHAMÁN, LLEVO pan incrustado en las encías,
orgulloso del poroto que me cuelga,
piltrafa, pescado, macaco del hombro donde caerse,
vivo o muerto en una plaza,
no tener más que una camisa, una silla un termómetro
una escalera.

Brujo yo, colérico, pronostico un tiempo bueno de ataúdes,
de laúdes y jolgorio funebrero.
No me importa si todos los niños que pasan por el Vaticano
les duele el ano, hago igual la procesión con un cono en
el frontal
y me azoto con la tele.

Creo, creo creo todavía y resucito,
atravieso una pared, toco un timbre un clítoris y lloro.
Mortal yo, sueño todavía sueño,
amo a lo vallejo y amo,
creo y qué más da, si a la cavernícola cuerva le da
por fecundar un cuervo creo, un tiempo, un cavernícola.


jueves, 28 de noviembre de 2013

El siglo de la gran prueba, Jorge Riechmann

Ariadna G. García 
Hay peligros que por más que nos acompañen desde hace años merecen que se nos adviertan contra ellos una y otra vez. Tal es su poder de destrucción. Jorge Riechmann lleva una vida literaria cumpliendo con rigor su misión de bandera roja en un playa de aguas revueltas; es verdad que puede resultar reiterativo, pero es que el mal contra el que nos apercibe no descansa, se limita a esperarnos. Sabe que nos precipitamos hacia a él. Además, nadie dice que todo el mundo deba leer la bibliografía completa de un autor. Su último ensayo poco aportará –desde un punto de vista ideológico– a los lectores habituales del poeta, sin embargo, constituye una buena plataforma para que aquellos que aún lo desconocen salten y se sumerjan en el ideario de uno de los autores más interesantes de la literatura española reciente.
El siglo de la gran prueba alerta contra el genocidio al que nos encaminamos por una mera cuestión numérica: no hay energía para los siete mil millones de habitantes de la Tierra. No, al menos, manteniendo nuestro actual modelo económico. Los estragos de esa masacre los estamos sintiendo ya y aquí. ¿Puede pararse la maquinaria que nos conduce al abismo? Sí. Su detención depende de nuestra voluntad. Y la poesía –nos dice Riechmann– debe contribuir al cambio, debe aproximar lo lejano a fin de establecer vínculos y de movilizar a la gente. La búsqueda de la empatía, de hecho, es una de las obsesiones del autor, que aconseja en su excelente bitácora (tratarde.org) que realicemos “ejercicios de estiramiento moral” para aumentar nuestra conciencia de especie.
En su último ensayo, Jorge Riechmann incluye una poética donde reflexiona sobre el papel de los escritores y el sentido de la cultura; así como un manual ascético con el que aboga por una existencia austera, tranquila y maravillada por el descubrimiento diario del mundo. Su libro se suma, así, a otras obras que en este 2013 proponen a los lectores una alternativa al capitalismo (Un futuro sin más, de Antonio Turiel; La vida simple, deSylvain Tesson; El último lapón, de Oliver Truc). Son muchos los escritores que perciben el próximo colapso civilizatorio, el “Gran Batacazo del Progreso”, y por esa razón, ahora más que nunca, tratan de que sus conciudadanos mediten sobre quiénes son, qué sociedad desean o qué podrían hacer para salvarse a sí mismos y salvar su hábitat. Riechmann, con sus preguntas, nos invita a la auto-crítica. Su lectura no es cómoda, pero es imprescindible. El siglo de la gran prueba pretende contribuir al cambio del paradigma de vida dominante, apoyado en la sociedad de consumo (Elisabeth Peredo) y sustentado por valores como la codicia, la individualidad, el egoísmo o la violencia. Reconoce la dificultad del intento, pero sabe que hay un margen para la esperanza: «La fuerza del sistema estriba todo en conseguir que nos rindamos por adelantado, sin tener siquiera que hacer uso efectivo de su tremenda fuerza. Nuestra oportunidad: no ceder en ese momento».

2013 de Poesía. Día 330. Antonio Méndez Rubio

Día 330. Antonio Méndez Rubio. Por donde pasa la poesía (2011)


¿De verdad que no te acordabas
de lo difícil que parecía escribir
con todas las letras,
                              hacer
como si en un hechizo se juntaran
unas palabras con otras
y, con los ojos más fuera que
dentro del mundo,
con la mano no apartada,
no sola,
saliendo ojalá indemne
de toda mi soledad?