lunes, 21 de octubre de 2013

Bailando con Jorge Riechmann: "Ojalá que estas páginas puedan ayudar un poco a despertar"


Jorge Riechmann.- Yo diría que es el siglo de la Gran Prueba, con mayúsculas (y eso que soy de las personas que abogan por un uso muy morigerado de las mayúsculas…). Bastaría con evocar aquellas dos grandes dimensiones de la crisis ecológico-social que son el calentamiento climático y la crisis energética de nuestras sociedades petrodependientes… Vamos hacia un genocidio (un ecocidio que irá de consuno con un genocidio). Nuestra situación es análoga a la de Alemania en 1933, 1934, 1935… pero la catástrofe que viene es todavía peor. ¿Era posible entonces evitar la Shoah? ¿Es posible hoy, aún, evitar el ecocidio más genocidio hacia el que avanzamos a toda velocidad? No lo sabemos, pero nada más importante que intentarlo…

BdS.- ¿Es tiempo de reflexión o de acción?, ¿cómo se combinan?

JR.- Parafraseando al clásico, diríamos que acción sin reflexión es ciega, pero que la reflexión sin acción es pura filfa. He de decir que en los últimos tiempos la relación entre palabra y acción se me ha vuelto especialmente problemática. Estoy saturado -y asqueado- de discursos críticos completamente desconectados de las prácticas y las formas de existencia, y por desgracia lo vivo demasiado de cerca, en la universidad donde trabajo. Como colectivo, los universitarios estamos absoluta y lamentablemente por debajo de los requerimientos de este Siglo de la Gran Prueba que es el nuestro.

Un conocido experimento filosófico imaginario apela a la situación de un cerebro dentro de una cubeta (mantenido vivo y conectado a un simulador de realidad virtual). Me va pareciendo que la gran mayoría de los profesores universitarios españoles son, esencialmente, cerebros dentro de sus cubetas. Se imaginan que practican el pensamiento crítico, se imaginan que son de izquierdas, se imaginan que contribuyen a crear una sociedad mejor, se imaginan que sus elucubraciones tienen algún efecto en el mundo real, se imaginan que viven en el mundo real. Ah, esos cerebros confortablemente instalados en sus amnióticas cubetas…

BdS.- Poesía, filosofía, transgresión, ecología… ¿para qué?

JR.- “La ciencia como conocimiento transforma sólo al sujeto”, señalaba Manuel Sacristán; pero a través suyo, “indirectamente, puede transformar al mundo”. Lo mismo podríamos decir de la práctica de la poesía. Puede transformar al sujeto y de forma indirecta, a través de esos cambios, contribuir a transformar el mundo.

BdS.- Además del análisis o la propuesta, encontramos en el libro textos con cierta ironía, que provocan una media sonrisa…

JR.- Cerca del final del libro, en la página 159, podemos leer: ¿Cómo permanecer más o menos cuerdo en un entorno económico-político y sociocultural que es, no ya la irresponsabilidad organizada, sino la demencia santificada? Creo que hay dos claves. La primera es no agriarse el humor: no dejar de reír, seguir siendo capaces de sonreír y reír. La segunda es ser capaz de seguir luchando desde posiciones minoritarias. ¿Que estoy en una minoría del uno por ciento? Bien: ¿y qué? ¡Bienvenidos al combate...!



BdS.- También hay muchas referencias a pensadores clásicos y más recientes. ¿Llegan hoy al gran público esas reflexiones?, ¿sería importante que se escuchasen sus voces en momentos de desconcierto como los actuales?

JR.- Esta mañana recordaba a mis alumnos, en la asignatura de filosofía política que imparto en Cantoblanco, una carta de Nicolás Maquiavelo que dice: “Llegada la tarde, vuelvo a casa y entro en mi escritorio. En el umbral me despojo de la ropa de cada día, llena de fango y porquería, y me pongo paños reales y curiales. Vestido decentemente entro en las antiguas cortes de los antiguos hombres, donde --recibido por ellos amistosamente-- me alimento con aquella comida que es verdaderamente sólo mía y para la cual nací. No me avergüenzo de hablar con ellos y de preguntarles la razón de sus acciones, y ellos por su humanidad me responden; durante cuatro horas no siento pesar alguno, me olvido de todo afán, no temo la pobreza, no me acobarda la muerte; todo me transfiero en ellos.” Bueno, este diálogo con los muertos vivos, y también la conversación con nuestros contemporáneos, sigue siendo uno de los asuntos más serios que uno pueda emprender. La vida del pensamiento, y la de la literatura, se cifra sobre todo en estos diálogos.

BdS.- ¿Quién debería leer El siglo de la Gran Prueba y por qué?

Durante decenios, la sociedad iba siendo anestesiada a base de consumo e ideología capitalista. En dosis crecientes. Ahora están retirando la anestesia mientras la vivisección continúa --¡pero el cuerpo social sigue sin moverse! Se remueve un poco, abre los ojos y lanza una mirada de dolor y desamparo, vuelve a sumirse en la narcosis… Ojalá que esas páginas que ha lanzado Baile del Sol puedan ayudar un poco a despertar. Y convencer a quien despierte de que, para ese vivir difícil que nos espera en el siglo de la Gran Prueba, la poesía, el pensamiento y las artes pueden ofrecer recursos de gran interés.


2013 de Poesía. Día 292. Indalecio Ribelles

Día 292. Indalecio Ribelles. Manos (2002)


LIENZO VEDADO

En canal las muñecas
abiertas,
con la dulzura que corroe,
ofreciendo tus pasos el silencio de espalda.
Con las manos quedo bañadas en la sed,
apenas ritmo
en la retina
pinceladas ardientes
que abrasan el lienzo.
Ventana hacia ti
piedra que abrigas
sobre las rocas el tránsito
en pleno mar muerto.


domingo, 20 de octubre de 2013

PUBLICACIÓN DE CAÍDOS DEL SUELO DE EDITORIAL BAILE DEL SOL

El libro de hoy, nadie puede negarme que es, ante todo, original. Os presento Caídos del Suelo, de Ramón Betancor.

En estos tiempos donde todo está escrito, se cogen las viejas ideas y se transforman, o salen mil copias de algo que ha sido un total éxito; siempre viene bien un soplo de aire fresco y esta novela realmente lo es. ¿Os apetece leer algo diferente? No podéis perderos las siguientes líneas donde os dejo la sinopsis del libro en cuestión. Espero que llame vuestra atención.

¿Hasta dónde estarías dispuesto a caer y dejar caer para que tus libros sean los más leídos, tus canciones las más escuchadas o tus cuadros los más admirados? ¿Qué harías si supieras de la existencia de una organización internacional que conoce el secreto para convertir en alimento los sentimientos de quienes les rodean y, de esta forma, crear obras de arte maravillosas? 

A través del protagonista Mario Rojas descubriremos la cara oculta de un mundo que deslumbra a la misma velocidad y tiempo en que lo cubre todo de ceniza. Un relato que te atrapará a medida que vaya avanzando y en el que nada es lo que parece, ni nadie es quien aparenta ser. Ni siquiera el propio protagonista de la historia.

2013 de Poesía. Día 291. Armando Rivero

Día 291. Armando Rivero. El hombre que cosía camisas de fuerza [Alternativa] (2001)


EPÍLOGO DE SAL

¡Cuánta ternura hay en un hábito?
(Lo hermoso tiende a desfigurarse.)
Ahora que nuestros amigos no nos recuerdan,
mi valentía me dilatará hasta ti,
y podré darte la calma de las explicaciones.
Sufrí en la divisoria
  Desde tu presencia a este viaje de versos, y no te elegí.
Hoy intento capturarte con mis velas.

Aún quiero que seas viento.

No lamento lo que pierdo.

Me sirves para más versos.


sábado, 19 de octubre de 2013

“Los parasoles de Afrodita”, de Sofía Serra Giráldez



Título: Los parasoles de Afrodita
Autor: Sofía Serra Giráldez
Editorial: Baile del Sol
Páginas: 128
ISBN: 978-84-15700-91-3
Precio: 12€
Puedes comprarlo aquí

Siempre es una delicia leer a una artista con todas las letras. Y es que la autora del poemario ”Los parasoles de Afrodita”, Sofía Serra, es también fotógrafa y ya ha publicado varios libros de poemas e incluso una monografía sobre Francisco Meneses. Esto ya nos da una idea de la calidad de su obra.
En cada verso del poemario encontramos la mano de Afrodita en ellos, dulcificando a veces el amor, pero otras endureciéndolo, viendo cómo muere lentamente ante nuestros ojos. Pero sobre todo, unos sentimientos embellecidos, incluso esos sentimientos duros y crueles como son la muerte o el olvido.
Parece como si una densa niebla fuera cubriendo nuestra lectura a medida que avanzamos a través de las tres partes en las que se estructura el poemario (Llaga el alba, Cae el cielo, Los parasoles de Afrodita) Una niebla que nos hiela la sangre en ocasiones, no se sabe bien si por la tristeza que se percibe o por la belleza de sus versos. Porque en el arte, la belleza de la tristeza confunde muchas veces al espectador, y éste es un muy buen ejemplo de ello.

“Duermo, sueño:
fundido en negro”
Sofía Serra, en el poemario “Los Parasoles de Afrodita”

Sofía Serra Giráldez (Sevilla, 1962). Historiadora del Arte. Ama de casa. Escribe poesía con la luz y con la palabra, es decir, podría definirse como fotógrafa artística y poeta tal como comúnmente se conocen ambas actividades. Pero no le gustan las categorías. La misma Afrodita, que es la que habla en este poemario, le dio la clave del porqué: la costra dura de la nomenclatura, la teoría según la cual el Arte se hace posible, y por tanto la “traída” de la esencia a esta costra sobre la que vivimos y que el mismo hombre crea. ”Los Parasoles de Afrodita“ (Tenerife, 2013) fue escrito entre 2010 y 2012. Es autora además de La presencia por la ausencia (2005-2007) (Bohodón ediciones. 2010)  y de una selección de poemas escogidos de sus poemarios escritos entre 2009 y 2012 (Signos cantores, Linden Lane Press. 2012).  Tiene escritos la trilogía  Asesinos de almas (2002), Entreterras (2008), Son-ethos (2009), Canto para esta era (trilogía, 2009), Del bestiario de los inocentes, Nueva Biología (2010-11), la trilogía El hombre cuadrado (El muriente, La dosis y la desmedida y el hombre cuadrado)(2011-12) y el ciclo completo titulado Suroeste, que se compone de cuatro poemarios, Suroeste, La exploradora, Solenostemon y Los cabezos amarillos. Actualmente concibe La clave está en los árboles. Su producción fotográfica es igual de prolífica. Como historiadora del Arte tiene publicado la monografía: Francisco Meneses Osorio. Discípulo de Murillo (Colección, Arte Hispalense. Diputación de Sevilla. 1992) Su trabajo puede seguirse casi a diario en sus dos blogs principales, El cuarto claro (Poesía) y Meridiana claridad (Fotografía).

2013 de Poesía. Día 290. Francisco J. Macías

Día 290. Francisco J. Macías. Trazos crepusculares (2000)



¿Quién ha dicho
que Sarajevo es un símbolo,
cuando solo es una ruina,
un sangrante monumento
a la estupidez humana,
visitado a diario por miles de conciencias relajadas
cómodamente sentadas ante el televisor?




viernes, 18 de octubre de 2013

LA INMORTALIDAD DEL CANGREJO




Título:  LA INMORTALIDAD DEL CANGREJO
Autores:  Fernando J. López
ISBN-10(13):  978-84-15700-74-6
Editorial: Baile del Sol
Referencia: M-149
Fecha de publicación: 2013
Número de páginas: 186
Idioma: Español
Precio: 12  €

SINOPSIS

Septiembre de 2001.

Alfredo tiene veintitrés años, un novio que le dobla la edad y al que apenas ve, un trabajo basura que odia y una familia a la que no soporta.
La noche en que Álex, su mejor amigo, desaparece sin dejar rastro, se siente obligado a intentar dar con él. Su búsqueda lo llevará a adentrarse en una realidad cada vez más violenta y peligrosa, hasta que su mundo amenace con derrumbarse con la misma saña que las Torres del 11-S.
Un mundo obcecado en ser cangrejo y donde los titulares ya nos anunciaban, sin que lo supiéramos,cuánto habríamos retrocedido diez años después.



AUTOR

Fernando J.López, nacido en Barcelona en 1977.
Novelista, dramaturgo y profesor de Literatura. Con diecinueve años publicó su primera novela, "In(h)armónicos" (Premio Joven & Brillante) y comenzó su andadura como autor teatral. Desde entonces ha estrenado y publicado obras como "Tour de force", "El sexo que sucede", "Darwin dice" o "Cuando fuimos dos".
En 2010 fue finalista del Premio Nadal con "La edad de la ira" (Espasa), un thriller acerca de la homofobia y el bullying en las aulas actuales. Su trayectoria como novelista ha continuado con "Las vidas que inventamos" (Espasa), una historia sobre las mentiras y secretos de un matrimonio, y "El reino de las Tres Lunas"(Alfaguara), su primera novela infantil-juvenil.
"La inmortalidad del cangrejo" una obra en la que retrata con crudeza el ambiente social, sexual, económico y político de principios del siglo XXI, es su última novela.
  



MI OPINIÓN

Con una narrativa ágil, el autor, Fernando J.López, nos adentra en el ser del protagonista, Alfredo, un muchacho de 23 años, engullido en sus propios pensamientos cargados de cólera, odio, ingratitud, rencor, resentimiento e ira. 
Personaje asocial en un entorno familiar que no soporta y con quienes se ve obligado a convivir, dada su precariedad económica de la que es esclavo y en la que se ve sumergido por un continuo de trabajos basura. 
Estudiante de Derecho por imposición. Dramaturgo por vocación.
Individualista entre sus amistades. Sufre la desaparición y muerte de su amigo de la infancia, Edu, y decide investigar qué, cómo, y por qué ha sucedido, satisfaciendo así su curiosidad y su morbo, cosa que le sirve para encontrarse, también, así mismo, sin calcular los riesgos que ello conlleva.
Y egocéntrico en una relación de pareja en la que, su novio, Carlos, mayor que él, vive en Berlín, a miles de kilómetros de distancia, y sobre el que se cree con el derecho de exigirle cada vez más.
En resumen, un personaje con las preocupaciones y problemas habituales entre los jóvenes de su edad. Enfrentado con el mundo y consigo mismo, a quien destroza sin piedad llevándose por delante a todo aquel que lo rodea.
Y como telón de fondo el atentado del 11-S. Suceso que provocó que el miedo, a través de los televisores, tomase asiento en todos los hogares.

"La inmortalidad del cangrejo" es una novela negra, ácida, dura, en la cual nos encontramos con una sociedad y, sobre todo una juventud, una generación de hace más de 10 años pero que perfectamente podríamos adoptar a la presente, en la que la crisis, la soledad, y la precariedad llevan a no avanzar sino a dejarse arrastrar por un movimiento "acangrejado". Es una lectura realista, descarnada, enardecida y controvertida, que no deja indiferente y que te retiene hasta el final.