viernes, 6 de mayo de 2016

Reseña de Anestesia, de Inaxio Goldarecena en el blog de Carlos Alcorta

inaxio
INAXIO GOLDARACENA. ANESTESIA. COLECCIÓN SITIO DE FUEGO. BAILE DEL SOL EDICIONES.
Del navarro Inaxio Goldaracena apenas conocíamos unos pocos poemas leídos en antologías, como En legítima defensa, publicada por Bartleby en 2014 oPoesía antidisturbios, editada por Amargord en 2015, pero en su haber, cuenta además con dos poemarios premiados en sendos certámenes y que, sin embargo, permanecen inéditos: Laberinto de sueños (Premio Elvira Castañón de 2009) y Piel sin fronteras (Premio NajilNaaman de 2010).
Es, por tanto, Anestesia el primer libro que uno tiene la oportunidad de leer en su integridad y lo primero que debo resaltar es la cuidada arquitectura del volumen, dividido en cinco partes que guardan una unidad exquisita entre ellos. Pero, sin duda, lo que más me ha llamado la atención es el marcado estoicismo, la desolación que se va gestando a medida que leemos los poemas, una sensación que se trasmite desde el primer poema, que comienza con estos significativos versos: «Malherido/ por el puño de la vida,/ cierras los ojos/ e intentas dormir». El inequívoco tono confesional de estos versos se me mitigado por la ironía, una ironía que ayudará al poeta a salir indemne de muchos de los agravios con los que el destino le sanciona, como ocurre con el poema titulado «Nighthawks (Edward Hopper, 1942)» o en «Funeral», que finaliza con esta estrofa: «Más tarde,/ el dolor se ha repartido/ como un pastel», pero también por la ausencia de un discurso narrativo sin fisuras. La expresión es deliberadamente amputada, así se logra envolver con un halo misterioso tanto lo dicho como lo sugerido.
El insomnio crea un mundo paralelo, parecido al del sonámbulo, un mundo al que ni los somníferos pueden ponerle coto, acaso un mundo que guarde alguna similitud con la amnesia, porque, como escribe en el poema que lleva por título esa misma palabras, «Amnesia»: «El silencio/ oculta un dolor más profundo./ El vacío sujeta las piernas». La noche se convierte así en un lugar propicio para la introspección y el autoanálisis, aunque ese estado al que aludíamos acaso no sea el más adecuado para realizar un examen de conciencia. El poema que da titulo al libro, «Anestesia», lo deja suficientemente explícito: «…en la habitación,/ rodeado de nadie,/ esperando el comienzo/ de cualquier programa/ para pulsar off/ en el botón de pensar». El fraseo elíptico, la realidad construida a base de fragmentos, la identidad a punto de disolverse en un vaco sin forma, el periscopio del tiempo saliendo a la superficie para observar como la realidad se descompone y un discurso que mantiene en equilibrio la crudeza del sentir con la contención expresiva son características de una poesía que merece el concurso de un mayor número de lectores. Estamos seguros de que Anestesia encontrará su camino plagado de cómplices.

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