viernes, 30 de noviembre de 2012

Acantilados de Howth - David Pérez Vega (2010)


Sinopsis 

Howth es un pueblo pesquero situado al norte de la bahía de Dublín. Las vistas que brinda un paseo por sus acantilados han sido descritas por el escritor H. G. Wells como de las más bellas del mundo. Para Ricardo, el narrador de esta historia, Howth supone además el punto de fuga hacia el que con frecuencia se evade su memoria y su nostalgia. 

Ricardo, doblemente licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en CC. Económicas, poeta casi por accidente, llegó a Dublín a punto de cumplir los veinticinco años con la idea de perfeccionar el inglés durante seis meses, sin saber que la ciudad y las personas que iba a conocer allí le atraparían durante más de dos años y medio. Ahora, con treinta años, contable en una empresa del Campo de las Naciones en Madrid, casado, aunque tal vez a punto de divorciarse, reflexiona sobre su vida y su pasado, sobre todo lo que dejó en Irlanda y sobre el transcurso del tiempo.

Una novela sobre la juventud y su pérdida, sobre los momentos que vivimos sin saber que configurarán las claves de nuestro futuro.


-----
David narra aquellos momentos que vivió Ricardo en su juventud, llenos de situaciones que apenas se disfrutan cuando están sucediendo, pero que no se borran fácilmente de nuestra memoria y que vuelven a nosotros cuando menos lo esperamos.

Ricardo nos da a conocer su manera de pensar y sus vivencias, esos detalles en los que sentirnos identificados y, que nos harán reflexionar o simplemente rebuscar en nuestros recuerdos, para realizar un ejercicio de no olvido y cerrar episodios que todavía tenemos abiertos. 

Porque aunque sea la vida de Ricardo, también puede ser la nuestra. Al menos a mí, me ha hecho recordar rincones olvidados y silencios que contribuyeron a que tomase decisiones. A todos nos pasa que cuando llegamos a una determinada edad o, algún hecho de nuestra vida llega de manera fortuita, nos paramos a realizar balance de tiempos pasados.

Su relación con Isabel, deteriorada por los años, marcarán ese espacio necesario para recordar tiempos mejores y analizarlos, y para descubrir el porqué del fracaso e iniciar un nuevo camino en el que descubrir de nuevo a sus amigos y todas aquellas cosas que le hacían feliz.

El tiempo que transcurre en Dublín donde cualquier trabajo es bueno y, al que sin embargo, no accederíamos ni de lejos en España, hace que establezca similitudes con el entorno actual, en el que los nuevos licenciados tienen que salir a probar suerte, a seguir aprendiendo, o simplemente a realizar las tareas que aquí ni siquiera les ofrecen; una aventura que Ricardo y cualquiera que la haya realizado, seguro nos recomiendan.

Escrito de manera sencilla y sin dejar nada en el tintero, David realiza una amplia narración de un periodo de la vida del protagonista, que bien podría ser la de cualquiera de nosotros.

Gracias David


jueves, 29 de noviembre de 2012

Matías Escalera Cordero: “Historias de este mundo”


Baile del Sol, 2011. 216 páginas. ISBN: 978-84-15019-59-6

26 noviembre, 2012 por
Matías Escalera Cordero ofrece en Historias de este mundo una literatura compleja, que parte, en muchas ocasiones, de planteamientos experimentales, y que, finalmente, subvierte las estructuras clásicas del relato. Bajo ese expresivo título, la treintena de piezas que componen el volumen ponen de manifiesto un mundo conflictivo a través de procedimientos formales que demandan la intervención del lector (en el texto y en la realidad); que le exigen que avance de la pasividad a la acción.
Una de las características más sobresalientes del libro constituye la extraordinaria versatilidad que demuestra su autor. Escalera Cordero explora registros, géneros y sistemas narrativos muy diferentes. Así, construye un volumen riquísimo, como el collage de la cubierta (obra del propio escritor).
En ese sentido, Escalera Cordero lleva a cabo un enfrentamiento con la concepción canónica del relato, y emplea el texto como un campo de tensión entre sus elementos, los planos de conciencia que se solapan o la yuxtaposición de textos que lo constituyen, desentendiéndose del argumento. Es más; retuerce el concepto de trama puesto que apela a contextos que el lector ya conoce. Sus cuentos, entonces, aportan sólo especificidad, concreción, a sucesos que el lector sitúa y completa. No revelan, sino que formulan.
Resulta frecuente el uso de estructuras rizomáticas, fragmentarias, paralelísticas. De hecho, se descubre cierto impulso poético en ello (no debemos olvidar que Matías Escalera Cordero también ha publicado dos poemarios, Grito y realidad y Pero no islas, junto a una novela, Un mar invisible, y una obra de teatro: El refugio). Además, en su prosa se registran numerosos oraciones interrumpidas y abundantes insertos, que puntualizan, desabsolutizan las afirmaciones o también incluso las contradicen. Esto, a su vez, contribuye a aumentar el fragmentarismo.
Por otra parte, tal y como revela el propio escritor en la nota introductoria, el libro trata de «mostrar (…) el dolor de los débiles». Las historias se centran, por lo general, en las víctimas de la injusticia, de episodios de gran dolor, violencia y humillación: asesinados en la Guerra Civil Española, masacrados en los campos de exterminio nazis, desparecidos por la dictadura argentina, víctimas de la explotación laboral, violencia económica o de la exclusión social. En los relatos se pone de manifiesto cómo la vida surge en las condiciones más adversas. Por tanto, aporta elementos de esperanza, que permiten al lector respirar en los asfixiantes escenarios que el autor plasma. Además, destacan las constantes referencias metaliterarias, de música y arte, en continuos guiños y homenajes, y cierta ironía que despunta en gran número de textos.
Con todo, Matías Escalera Cordero construye un volumen sumamente interesante, cuyas piezas deben observarse como parte de un conjunto para que adquiera auténtica dimensión su verdadera apuesta.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Geometria del azar de Fernando Palazuelos


By Revista Factor Crítico | noviembre 21, 2012 at 8:00 am | No comments | cuentoMiguel Carreira | Tags: Baile del solFernando Palazuelos


por Miguel Carreira


En algún momento habrá que agradecer a Baile del Sol —y semejantes— la labor editorial que hacen en este país, una labor que pasa por desmentir que la cultura de un país coincida exactamente con la industria cultural existente. Hay movimientos que crecen en los bordes. No es cierto que el siglo XX inventase el underground. Lo que inventó fue una industria cultural lo suficientemente potente como para abarcar una buena parte de la cultura visible y como para definir una zona de sombra, lo suficientemente amplia y densa como para que zambullirse en ella exija cierta dosis de coraje.

Porque, aunque la industria cultural no represente toda la cultura de un país, sí es cierto que la salud de la industria condiciona la salud de la cultura, y que el trabajo de editoriales como Baile del Sol permiten que podamos hablar de otra industria, de una pequeña industria que vive en los márgenes de la sombra y que resiste publicando a autores jóvenes en castellano (difícil y meritorio) en géneros como el cuento (aún más difícil y aún más meritorio). Géneros y autores que no tienen —algunos quizá todavía lo tendrán— un hueco en el panorama editorial y que ya no tienen la posibilidad de acceder a medios que, otrora, les fueron otorgados. Las publicaciones periódicas, por ejemplo.

Fernando Palazuelos lleva a cabo en Geometría del azar una investigación sobre lo casual y sobre el azar. El juego de palabras sería algo así como que el azar que se investiga aquí es la causa de lo casual. Para esta investigación se apoya en dos géneros y, al hacerlo, plantea una definición negativa de un tercero. Por un lado, las narraciones se presentan en forma de cuento. Son narraciones breves y autónomas que, mantienen a un único personaje —el mismo Palazuelos— que va creciendo a lo largo de los relatos, enhebrándolos para crear un libro que juega con los límites genéricos entre la ficción y las memorias.

Hay que añadir la inclusión de un tercer género —el ensayístico— cuya inclusión en el libro no resulta tan llamativa desde un punto de vista, digamos, técnico, ya que los textos ensayísticos figuran aparte. Sin embargo, es en estos textos donde se hace explícita la definición negativa de este tercer género, ya que entiende la novela como un artefacto en el que la acción de los personajes debe estar regida por la causalidad, lo cual justificaría el uso del relato breve como un lugar donde lo arbitrario tendría mejor acomodo. El juego, al final, resulta algo más complejo que una simple oposición novela-causalidad/cuento-casualidad. Evoca, como digo, una cierta concepción de lo novelesco y nos recuerda a aquellas teorías de Propp sobre el papel de lo arbitrario en las narraciones breves.

Nuestra relación con el azar, en una época en el que la ciencia monopoliza el paradigma de verdad, forzosamente tiene que ser distinta a la que con él mantenían los antiguos. Es muy pertinente la comparación que aporta Palazuelos en el prólogo de esta Geometría del azar, que nos recuerda que, durante la Edad Media, el azar fue vetado por el cristianismo, porque acusaba un defecto en la extensión de la omnipotencia de Dios. Lo azaroso, en última instancia, era para los teólogos fruto de un designio —es decir, que no era azar—, aunque el sentido de dicho designio permaneciese oscuro.

La ciencia moderna, por el contrario, también desestima el azar como factor, pero este no desaparece del todo. La ciencia todavía tiene que echar mano de él —o no lo puede descartar— para explicar la formación del universo o el origen de las primeras proteínas. El azar, entonces, no queda abolido, sino extrañamente encumbrado al puesto de motor originario, un lugar que, en otro tiempo, le correspondió a las deidades. Ahora la ciencia lucha por reducir al máximo el campo de acción del azar, lucha contra el elemento que cierra su propio sistema y se convierte en algo así como una religión imposible, que busca destruir a su propio dios.

Pero tanto la ciencia como la teología no dejan de ser sistemas con los que nos entendemos con el mundo a un nivel intelectual, y que resultan menos operantes en el terreno cotidiano. Podríamos decir que el azar, en el terreno de los instintos y de las reacciones, se libera de las ataduras de los sistemas. Si una moneda cae siete veces por la misma cara, especialmente si eso sirve para dilucidar alguna cuestión importante, como quién baja la basura o de qué color va a ser el coche, la primera impresión será casi siempre de sorpresa. Luego llegará el socorro de la razón, que le explicará al simplón que todos llevamos a flor de piel que todo puede pasar, que cada lanzamiento, en el fondo, tiene las mismas posibilidades de terminar con uno u otro lado de la moneda. Pero, esto son explicaciones de la razón. A primer golpe de vista, nos dejamos llevar por la maravilla. Atribuimos al segundo lanzamiento algo del primero. Si la primera moneda sale cara, nos resulta irresistible sentir que en la segunda hay menos posibilidades de que se repita. El azar tiene un espacio muy pequeño en el intelecto, pero campa cómodamente en esos lodos de los que surgen las supersticiones.



factor-critico-geometria-del-azar-sliderGeometria del azar
Fernando Palazuelos
Baile del sol
ISBN:978-84-15019-90-9
2012
146 pp

lunes, 19 de noviembre de 2012

ACANTILADOS DE HOWTH


ACANTILADOS DE HOWTH
Howth es un pueblo pesquero situado al norte de la bahía deDublín. Las vistas que brinda un paseo por sus acantilados han sido descritas por el escritor H. G. Wellscomo de las más bellas del mundo. Para Ricardo, el narrador de esta historia, Howth supone además el punto de fuga hacia el que con frecuencia se evade su memoria y su nostalgia.

Ricardo, doblemente licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en CC. Económicas, poeta casi por accidente, llegó aDublín a punto de cumplir los veinticinco años con la idea de perfeccionar el inglés durante seis meses, sin saber que la ciudad y las personas que iba a conocer allí le atraparían durante más de dos años y medio. Ahora, con treinta años, contable en una empresa del Campo de las Naciones en Madrid, casado, aunque tal vez a punto de divorciarse, reflexiona sobre su vida y su pasado, sobre todo lo que dejó en Irlanda y sobre el transcurso del tiempo.
Una novela sobre la juventud y su pérdida, sobre los momentos que vivimos sin saber que configurarán las claves de nuestro futuro.

«—¡Vaya horitas…! ¿Qué haces en la oficina?…¿Es que no puedes venir antes?. Ya te dije que esta tarde teníamos lo de la cocina y al final ha tenido que venir mi padre a ayudarme, como siempre…Y tú por ahí fuera, siempre fuera, vete a saber dónde
Todo empieza en 2005, el día del treinta cumpleaños de Ricardo, nuestro protagonista, en el Campo de las Naciones, en Madrid, en donde trabajaba de contable en una empresa hasta altas horas de la noche. Su regalo iba a ser especial. Ricardo estaba casado con Isabel. Estaban recién casados, puede decirse, pues era su primer año de matrimonio pero algo no funcionaba, y su mujer tomó esa decisión. Se iba a vivir unos días a casa de sus padres para aclarar sus ideas y decidir si  seguiría adelante con su matrimonio.

Ricardo vuelve a encontrarse solo. Esa recién estrenada soledad le hace pensar y reflexionar sobre lo que le había ocurrido en estos últimos meses con su esposa para que llegaran a esa situación, a ese alejamiento. Ricardo, entonces, nos va poniendo en antecedentes. Mediante saltos en el tiempo vamos conociendo retazos de su vida pasada. Sus amigos de Móstoles con los que salía por Alcorcón o se acercaban hasta Madrid. El viaje que hizo con ellos a Ámsterdam. Cómo conoció a Isabel. Pero también afloran recuerdos de sus años de estudiante, unos años que para él eran de transición y que los quería aprovechar lo máximo posible. No quería entrar tan pronto en un mundo de traje y corbata, como ellos le llamaban, con las ataduras que suponían: un trabajo al que acudir todos los días, una familia, una hipoteca. Esos años de estudiante los quiso prolongar con una estancia en Dublín para perfeccionar el inglés. Una estancia que en principio iba a ser de seis meses pero que se dilataron dos años más. Dublín lo había conquistado. Se había convertido en un dublinés más. Su idiosincrasia, sus pubs, sus bicicletas para moverse por la ciudad, su clima de una continua lluvia y de un cielo gris lo habían embrujado.

Ricardo recordaba esos meses que pasó en la ciudad de James Joyce, en la ciudad del río Liffey pero también recordaba, sobre todo, a una chica, a Ula, que había sido la causa de que su estancia en tierras irlandesas se demorase más de lo previsto. Ula y los acantilados de Howth. Unos acantilados que mostraban un paisaje increíble y a los que había acudido varias veces, solo o en compañía de su chica. Pero llegó un día en el que ella no respondió a sus llamadas. Sus compañeras de piso le habían comentado que se había ido a su país y no sabían si iba a volver. Ula e Isabel. ¿Era él, entonces, el culpable de lo que ambas le abandonaran?

En la empresa del Campo de las Naciones solía trabajar muchas horas. Él era contable y solía pasar desapercibido en su trabajo. La relación con sus compañeros era la justa y necesaria. Pero cuando hacía falta todos echaban una mano como ocurría en este caso. Había una auditoría y el trabajo se acumulaba. Los compañeros del equipo entonces formaban una piña, incluido Navarro, el jefe, y Gonzalo, el becario. En la oficina trabajaba Conchi, la acosada laboral, a la que ninguneaban continuamente pero ella lo soportaba con estoicidad porque sabía que querían su carta de dimisión.

Esta situación no le pasaba en Dublín, pensaba Ricardo. En Dublín, a parte de perfeccionar su inglés, buscaba trabajos por medio de las ETT. Así era cómo se ganaba la vida. Unas veces limpiando almacenes, otras haciendo sándwiches o en lo que fuera. Ese era el mundo de la inmigración. Y así conoció a inmigrantes de otros países, españoles incluidos, como Andrés, el asturiano, o Ula, su Ula.  Decidió que ya era hora de ir subiendo escalafones laborales, que ya iba siendo hora de trabajar en algo más serio. Lo emplearon en IBM y más tarde, ya con traje y corbata, en una empresa en la que llevaba la contabilidad con países de habla hispana.

Todos estos recuerdos David Pérez Vega los refleja con un lenguaje cuidado, un lenguaje diría que casi poético. Un lenguaje y un ritmo en la narración que no decaen y nos mantienen entretenidos con su lectura y por haber elaborado unos personajes con los que nos familiarizaremos pronto y nos sentiremos identificados en alguno de ellos.

Acantilados de Howth es una historia cotidiana con unos personajes cotidianos. Sin duda, un relato de 184 páginas que recomiendo para su lectura.

El autor:

David Pérez Vega (Madrid, 1974) empezó a estudiar Ciencias Físicas. Cuando se le quedaron cortos los espacios de dimensiones infinitas de Hilbert, decidió cambiarse a Administración y Dirección de Empresas. Llegó a trabajar como auditor de cuentas en una conocida multinacional, pero, a pesar de la propaganda que aseguraba que la suya era la mejor empresa del mundo, pronto llegó a la conclusión de que cenar un sándwich extraído de una máquina a las doce de la noche sobre un ordenador no podía ser el éxito. Actualmente da clases de Economía y Matemáticas en bachiller y secundaria.
Tiene editados un poemario Siempre nos quedará Casablanca (Tenerife, 2011) y la novela Acantilados de Howth (Tenerife, 2010).

Título: Acantilados de Howth
Autor: David Pérez Vega
Editorial: Baile del Sol
Fotografía cubierta: Sergio Pérez
Fotografía autor: Almudena Ligero
ISBN: 9788415019176
Nº Páginas: 184

domingo, 18 de noviembre de 2012

Olvidar el olvido, de Patricio Rascón



Alberto García-Teresa – laRepúblicaCultural.es

Comparte Patricio Rascón una poesía de corte narrativo, casi exenta de metáforas, que juega con los símbolos, hasta el punto de que, consciente de su registro, afirma que escribe “poemas sin poesía”. En cualquier caso, el autor ubica toda la tensión de los textos en sus cierres, que consisten a veces en giros sorpresivos.

Desde esa base, Olvidar el olvido se compone de versos de denuncia, muy críticos con la sociedad de consumo, y especialmente con la asimilación de su ideología por parte de los trabajadores; momentos en los que mantiene una gran beligerancia su discurso. Al respecto, proclama la traición de los grandes sindicatos a los obreros. También arremete contra la sumisión, y, de hecho, introduce un componente de autocrítica, y asume la responsabilidad que le corresponde en ese sentido: “Perecería fuera de mi jaula”. El poeta manifiesta las dudas y las contradicciones de trabajar como guardia de seguridad en un hotel de lujo y una estación de transportes. De hecho, el volumen se divide en tres partes: Hotel, Estación, y Otros lugares (además de un Apéndice). En esos espacios se ubican los poemas, que parten de la observación de elementos concretos y de personas en esos entornos. Cuenta conversaciones que oye, noticias que lee, sucesos que acontecen… Así, constituye una poesía atenta a lo que pasa alrededor aunque se enuncia desde el “yo”. Patricio Rascón extrae lecturas globales de la sociedad, y construye una radiografía sociológica del presente. Por tanto, se trata de versos que se escriben de y desde la explotación laboral.

Por otra parte, estas piezas se intercalan con otras, plasmadas en cursiva, que hablan desde el recuerdo de la infancia y de la adolescencia, más anclados en las relaciones personales y familiares, pero en lo que se extrae, igualmente, conclusiones generales sobre nuestro mundo y sus pobladores.

Con todo, los textos de Olvidar el olvido revelan una poesía desesperanzada, abatida por el sufrimiento y la desigualdad social, donde el autor bascula entre la rabia, la indignación, y el abatimiento: “No intento encontrarle / Sentido a la vida”.

viernes, 16 de noviembre de 2012

El silencio entre las palabras de Juan Enrique Soto, texto presentación Librería Gil, Santander, 18 de Octubre de 2012


A través de diecinueve capítulos, el autor Juan Enrique Soto, nos introduce en el pasado de unos hechos que ocurrieron hace treinta años, en un pequeño pueblo andaluz y en unos sucesos que el protagonista Carmelo, al principio, desconoce. Un pasado que busca con afán y que se materializa en la figura paterna que no tiene rostro. Piensa en su padre Paco, de la siguiente manera:

“Un ser etéreo que adquiere forma en los labios de los demás pero que no tiene cuerpo ante sus ojos”:

El personaje principal, Carmelo, regresa desde París. Será reconocido como el hijo de Paco, el de Francia. Es abogado y busca el retiro en ese lugar apartado para preparar las oposiciones. Quiere ser juez. No obstante, le mueve un poderoso motivo, desea buscar en esa Andalucía fantasmagórica, susurrante entre los olivos, la infancia, la figura de su padre, un periodo de su vida en esa tierra que en palabras del conductor, don Pablo, es una “bonita tierra” “pero dura como un padre”.

Carmelo exclamará en el primer capítulo: “¡No hay más que olivos en este infierno de paisaje!”.

Comentando una posible ubicación geográfica más o menos real dónde se desarrollaron los acontecimientos, el autor me aclaró lo siguiente:

“El pueblo realmente no existe, pero en mi imaginación siempre estuvo en el monte de Jaén”.

Con una descripción en la que se mezcla el entorno, y el clima de tensión que invadirá a los personajes vinculados al lugar, el narrador nos catapulta al epicentro de la acción. Con una técnica artística que oscila entre el collage y la instalación, nos sume en la siguiente escena:

“Desde allí, el pueblo parecía una pelota de papel que se empieza a desliar, pero uno se da cuenta que no merece la pena el esfuerzo y lo arroja finalmente a la papelera”.

Continúa la descripción del enclave, haciéndonos partícipes, envolviéndonos en un halo de misterio que es el leitmotiv de toda la obra. El tiempo transcurrido hasta ahora es silencio, temor en labios de la madre de Carmelo.

“Un lugar pequeño, apretado en un mar de espacio polvoriento que negaría en voz alta historias de vecinos, supersticiones y silencios piadosos, pero que susurraría secretos en corros íntimos, conspiradores y despiadados alrededor de la mesa camilla o sentados en sillas de anea al sol, en un patio vestido con macetas verdes o a la entrada de misa de las diez, entre cuchicheos de luto riguroso”.

El lugar es sólo el marco que acoge unos hechos, como marco lo será también, Comala en Pedro Páramo del jalisciense Juan Rulfo. Se trata de un espacio que podría localizarse en cualquier punto de España, un pueblo que ha creado el inconsciente colectivo de unos personajes que reviven su dolor, sólo que en la novela de Juan Enrique hay una puerta abierta a la esperanza, al futuro. El ambiente que refleja este libro de Juan Enrique, es el del caciquismo en los pueblos allá por los años treinta. Los odios y rivalidades que sirvieron para justificar ideologías. Ideologías marcadas por el silencio de los héroes y la palabra y los hechos violentos de los más cobardes.

Carmelo va en busca de ese padre desconocido y eso es lo que me evocó el recuerdo de la obra de Juan Rulfo, Pedro Páramo. El protagonista es el hijo pródigo que vuelve a la casa y se encuentra con el pasado que le recibe con los brazos abiertos. Un pasado del que emana el secreto y la tragedia y que ha permanecido inmóvil, como lo corrobora la fotografía que el autor ha elegido para la portada y que en una atenta lectura del relato, podemos descubrir que tiene mucho que ver con las acciones de El silencio entre las palabras. En una conversación con el autor, me comunica que:

“La fotografía es real y es la inspiración del texto. Es la foto de los padres de mi suegro y de ella me llamó la atención el costumbrismo de la época, con el hombre sentado y orgulloso y la mujer de pie ligeramente detrás, dejando claro los papeles de cada sexo según la idea de la época. Son jóvenes y de mirada limpia, parecen buena gente. Un detalle fue muy especial para mí, aunque en la portada no se aprecia del todo. El hombre, que va de traje, tiene las botas sucias de polvo y eso que es una foto de estudio y el fotógrafo debería de haberlo cuidado. Me daba la sensación de ser un hombre ajeno a las apariencias, más de acción y decisión que de imagen.

Una de mis principales fuentes de inspiración, si no la mayor, es a partir de imágenes. Cuando una imagen me atrae, como es el caso del retrato, me pregunto ¿qué me sugiere esta imagen? Normalmente, sólo tengo que poner la pluma sobre el papel y surge algo. En este caso, me surgió la historia del silencio, que fue unida, no me preguntes cómo llegué hasta ahí porque no lo sabría contestar, a la historia de procreación de la abeja reina que alguien me contó una vez. De algún modo, capté cierto paralelismo entre la organización de la vida de las abejas y la del caciquismo de los pueblos de la España profunda en los años treinta. Todo fue redondo en cuanto apareció en la historia el personaje antagonista, don Héctor”.

Tenemos pues varios aspectos que destacar en estas palabras de Juan Enrique Soto:

1. Que la novela tiene mucho de guión cinematográfico. Es posible imaginarse en cada momento la escena en la que se mueven los personajes y en la que suceden los acontecimientos. La imaginación del lector discurre pareja a las palabras del autor que crea una atmósfera que respiramos en cada capítulo. Importancia pues de la imagen mental, sumamente cuidada y trasladada al receptor.

2. La fotografía de la portada fuente inspiradora del libro, tendrá gran importancia, no sólo en la aparición de dos nuevos personajes cuya identidad no se desvela hasta los últimos capítulos, sino que además, será de una importancia capital para el desenlace del relato.

En una entrevista al escritor José Saramago, entrevista de Guadalupe Alonso y José Gordon para la revista “Nueva Época”, se le preguntaba sobre su proceso de creación. José Saramago explicó la gestación de la novela, La Caverna. El proceso fue de esta forma: había escrito un folio y como la novela no estaba madura no pensó más en ella. Después de un año y una serie de viajes, obtuvo dos imágenes que actuaron de embrión de la misma. La primera imagen la obtiene en Portugal, viniendo del norte de Lisboa. En la carretera se encuentra con un gran andamio publicitario. Un anuncio enorme y horrible. En ese anuncio se informaba de que se abriría un gran centro comercial. Dice Saramago:”Me imaginé una enorme excavación, como si fueran los cimientos de un edificio”. Entonces, pensó en escribir algo que se llamara El centro. Al día siguiente, hablando con su editor, se dio cuenta de que realmente, la idea que quería transmitir, era la de la caverna del mito platónico.

Todo esto no era suficiente. El centro comercial, no aparecería en la novela escrita, hasta el final del relato. Le faltaba más. Continúa explicando Saramago en la mencionada conversación:

“después tuve que viajar a Brasil y en Río de Janeiro visité un museo de artesanía donde se mostraban veinte o treinta mil figuras de arcilla de un gran coleccionista francés. De ahí surgió el contrapunto del centro comercial, es decir, la alfarería, el trabajo artesanal; a partir de este segundo embrión se empezó a estructurar la novela, los personajes y todo lo demás”.

Este ejemplo sirve para ilustrar todos los elementos que pueden intervenir en la concepción de una novela.

3. Un tercer aspecto que quería destacar de las palabras del autor que nos reúne esta tarde para hablar de su novela, es que la fotografía le conduce al mutismo, al secreto, idea que subyace en todo el discurso y que va acrecentando el interés del lector por alcanzar las últimas páginas. La intriga nos conduce hasta el final de la obra, pero esa historia sin saber por qué, según se desprende de las anteriores afirmaciones de Juan Enrique, transcurre paralela a la historia de la procreación de la abeja reina que alguien le contó una vez. Ya tenemos pues, el segundo embrión que necesitaba para crear a uno de los personajes más conmovedores de la novela, Gervasio. Hay verdugos y víctimas, cazadores y presas, pero Gervasio es el que produce más compasión, la semilla que hace germinar el relato. Gervasio explica el comportamiento humano a través del comportamiento animal, a través del comportamiento de las abejas. Juan Enrique Soto nos demuestra que aquí se dan cita sus dos pasiones: la Literatura y la Psicología y en este caso la Etología que es la rama de la biología y de la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales.

En el capítulo “Cazadores y presas”, hablando de Gervasio, el narrador afirma que:

“Para Gervasio, el mundo de las abejas servía como modelo para comprender el de los hombres. Era su modo de entender lo que él y los de su entorno hacían y pensaban. Y así, todo tenía un orden, una explicación y un sentido”.

En el capítulo décimo tercero, titulado “Tonterías”, sabremos que:

“Gervasio vivía en el mundo de los humanos, pero ese mundo le había tratado con excesiva crueldad. Por ello, buscó y encontró amparo en el mundo de las abejas y con el mundo de los insectos se explicaba el de las personas”;”era una operación tan complicada que sólo un trastornado podría realizarla”.

La estructura del relato es ordenada, calculada. En el primer capítulo “Andalucía, entre olivos, agosto de 1966. La llegada”, obtenemos las referencias espaciales y temporales necesarias y escuchamos la voz de Carmelo. En el segundo capítulo “El escorzo” ya tenemos a su antagonista, Don Héctor, el padrino de Carmelo, el cacique que tanto eco ha tenido en la narrativa de posguerra. Don Héctor “reconoció cuál era la más efectiva de sus técnicas para eliminar malestares de conciencia”. “Sólo quien está libre de escrúpulos puede vivir sin remordimientos,”.Esta novela ha traído a mi memoria Los santos inocentes de Miguel Delibes (1981) y al personaje retrasado Azarías. Gervasio con sus colmenas, Azarías con su “milana bonita”. Comenta Andrés Trapiello en el prólogo a las obras completas de Miguel Delibes a propósito de Los santos inocentes:

“El suyo es en cierto modo una variante más o menos lírica de la España negra y profunda, con sus cazadores, sus agrarios, sus menestrales humildes de ciudad, los pobres diablos de la pequeña burguesía, los infelices burgueses de una ciudad provinciana…”

Y más adelante Trapiello escribe que:

“Asistir a la desiguales relaciones entre amos y criados, la opulencia, paternalismo y arrogancia de aquéllos y la miseria, resignación y servilismo de éstos, produce no sólo bochorno moral sino un desagarro estético aún mayor cuando pensamos que todo lo que se narra ocurre en la España de los años sesenta del pasado siglo y no, como cabría pensar, en los tenebrosos tiempos en los que el señor disfrutaba del derecho de pernada entre los siervos”.

En la novela de Juan Enrique, Gervasio, hace su aparición en el tercer capítulo, “Las colmenas”. Gervasio tiene momentos de lucidez y de locura producto de una experiencia traumática. Cuando tiene momentos de cordura como en el capítulo “Ataque de cordura”, “era consciente de sí mismo como la mayoría de los hombres no se atreven a ser”, según el narrador testigo de los hechos. Su locura dejaba “a la vista un desastroso resultado, aquella vaina de insecto humano que mal vivía cada uno de sus días”. Pero es a través de este personaje, como asistimos a una metáfora continuada en las ciento cincuenta y tres páginas que componen la novela. Un símil que se sostiene ininterrumpidamente a lo largo de la obra y que deja un poso de notable lirismo. Gervasio es también el soporte de que el comportamiento humano es insondable y de este modo, nos lo hace sentir el novelista, cuando además de su retrato, nos ofrece otras consideraciones sobre el ser humano en general y la suma de identidades que encierra. Escribe de Gervasio:

“Aquel cuerpecillo, aunque pequeño, lo componían varios Gervasios y había espacio para todos. Algunos tuvo la oportunidad de descubrirlos, otros quedarían en la intimidad del viejo loco y que, sin duda, los unos junto a los otros, ayudaron a sobrevivir a un hombre complejo en un cuerpo de niño, no muy diferente del resto de los seres humanos, que son uno y mil al mismo tiempo y muchos de sus yoes permanecen escondidos para los demás, como un tesoro o una maldición y otros son mostrados o regalados o vendidos, pero todos conforman el mismo ser tanto más complejo cuantos más yoes, tanto más inextricables cuanto más se poseen”.

No menos complejo, es el inexplicable comportamiento de Marta, la mujer de don Héctor, víctima de sus actos brutales que emerge como figura conciliadora entre Héctor y los demás. Desea aparentar normalidad y dejar de lado el pasado, los hechos ocurridos hace treinta años, pero su silencio, otra vez más ese silencio abrumador se acaba quebrando.

Podemos concluir diciendo que, utilizando como argumento una sencilla historia, Juan Enrique Soto asienta la base para una trama bien perfilada. Coincide con Delibes en los extremos patológicos que posee don Héctor y aquel señorito loco por la caza de Los santos inocentes. Ambos personajes responden a unas circunstancias. Viven una asfixia vital que demanda sangre y odio. Que encaja perfectamente en el naturalismo de la película La cinta blanca. Así se explican las acciones humanas. Algo que desemboca en barbarie no es una suma de casualidades sino algo que se respira calladamente en las actitudes y que un día revienta y sale a la luz.

La tesis de la novela no aborda las ideologías enfrentadas que desembocaron en la guerra civil sino que rescata las miserias humanas, los odios, envidias y rivalidades que desencadenaron en los pueblos, hechos sangrientos.

El trasfondo ideológico se concentra en tres de los personajes secundarios, El padre Agustín que introduce referencias a la religión. A través de Marta, sabemos que fue “capellán castrense durante nuestra guerra”. El padre Agustín confirma a Carmelo que:

“sólo uno de cada diez de los rojos rechazaba los últimos sacramentos antes de ser ejecutados por los oficiales nacionales”.

Y también que:

“Los rojos masacraron a los siervos de la Iglesia”.

El aspecto cultural y rebelde encarna la figura de Cosme, el maestro, quien opina que solo la cultura hace libre al hombre. Cosme equilibra la balanza al sopesar la dureza de las afirmaciones del religioso. Todos, el alcalde Remigio, al servicio del cacique don Héctor; el maestro Cosme que luchaba contra su miedo por formar parte del partido comunista y por publicar artículos sobre poetas víctimas de la guerra o del exilio, acciones que se desvanecían sin tomar cuerpo; el cura, se crean su propio papel, su mentira y no son más que cobardes que actúan sumisamente y que algún día creyeron que iban a luchar por sus ideas, pero no lo hicieron. Ahora en el presente su sentido de culpabilidad les hace luchar con falacias. Por Gervasio sabemos la verdad. Conoce los secretos de todos, que el cura nunca fue capellán militar y que el miedo y la necesidad de salvar la vida le llevaron a blasfemar. Carmelo disculpa la flaqueza humana.

Para finalizar, destacaría que es una novela que expresa la capacidad de contradicción del hombre. Nos muestra cómo vive doblegado por el peso de ésta. La forma en que asimila las oposiciones y se muestra como si no existieran en su interior. Vivimos para interpretar un papel y somos máscaras que ocultan el rostro en este escenario calderoniano que es el mundo. La aparición de Reme en los capítulos finales, es una puerta abierta al futuro. Es un personaje que se convierte en símbolo. La luz al final del pozo. El carácter firme que les faltaba a todos.

Felicitaciones a Juan Enrique Soto por esta nueva novela y que sea el camino hacia otros grandes éxitos literarios.


Marisa Campo Martínez


Librería Gil, Santander, 18 de Octubre de 2012

viernes, 9 de noviembre de 2012

Rabanal y sus versos torean a la vida




Vamos a completar la semana en el Rick´s Café, reseñando la obra poética de Luis Miguel Rabanal,Música para torpes, Ediciones Baile del Sol. Comienza su poemario Rabanal con fuerza, avisando del contubernio entre los políticos y los medios de comunicación, que tanta incidencia está teniendo en los tiempos que vivimos. La imagen que el poeta construye es muy sintomática, nos advierte del griterío político. Gritan aquí y allá, a ambos lados del Atlántico. Los que ya somos conscientes de las consecuencias de los gritos, sabemos que tras ellos se esconden el vacío de ideas, de propuestas y de capacidad de vertebrar acuerdos. Gritan porque no saben escuchar ni quieren. Abre y cierra esta obra poética Luis Miguel con este asunto, lo que muestra, por un lado, la coherencia y el acierto suyo a la hora de estructurar el poemario. Y, por otro, la necesidad que tenemos la ciudadanía de liberarnos de esa opresión en que se ha convertido la clase política, los partidos, que solo buscan sus intereses, y que han tejido toda una maraña para influir torpe y maniqueamente en cualquier asunto humano. Libertad, proclamemos y luchemos por nuestra libertad frente a la tiranía de la partitocracia.
        La apuesta editorial de Baile del Sol Ediciones, que ya ha cumplido dos décadas, de lo cual nos alegramos, es artesanal. Música para torpes también atrae por la belleza de su cubierta, sobre fondo de color lila un par de caracolas marinas. El diseño y la presentación de los poemas invitan a su lectura, la fuente utilizada es bella y leíble, el adorno en la paginación una muestra del buen gusto estético. Da gusto así abrir un libro, leerlo y tenerlo en la biblioteca personal o colectiva.
        Y conforme vamos pasando página, y transitamos de un poema a otro, los temas con pausa se van sucediendo. El amor y el desamor es otra fuente de inspiración para Rabanal, que lo aborda con total compromiso. No deja afuera ninguna de las etapas del ciclo amoroso ni los matices que ellas presentan. Con esa cualidad que tienen los buenos poetas, de radiografiarnos los instantes de la vida, parte del “… cieno más triste” de quien acaba de terminar una relación para a partir de ahí ir viajando a lo largo de ese periodo catártico que todo amor roto ha de vivir. Nos propone la música de Ben Webster como recurso terapéutico válido ante el luto amoroso. Y escuchando esa otra poesía que es la música auténtica se detiene a plantearnos los momentos últimos de toda relación sentimental. En ese detalle Rabanal muestra la profundidad de su mirada y nos abre la mente y el alma a dos preguntas: la primera, cómo se viven esos momentos postreros cuando el dolor del desamor está vivo. La segunda, cómo se vive cuando el desamor ya se ha superado.
        Pero Luis Miguel Rabanal continúa con sus versos adentrándose en esto que es vivir, y aborda otro tema decisivo en la vida de cualquier persona. Con su poema Vértigos nos recuerda la fragilidad de la persona y de su vida. Invita a abrir los ojos, a meditar a través de la mirada en los asuntos decisivos de nuestra existencia. Y mira también en la mirada de los otros, con quienes se convive o se coexiste. Es ahí cuando su poesía lanza una visión crítica hacia la falta de compromiso de aquellos que se olvidan de quienes le tendieron la mano cuando lo necesitaron. De aquellos que se olvidan de sus muertos. A través de esa serie de poemas, Rabanal afronta con torería uno de los asuntos más claramente abandonados por mucha gente en nuestro tiempo: la muerte como realidad de la vida. Por cierto, el filósofo Julián Marías en su obra ya nos avisaba de este error humano que se estaba propagando como una enfermedad personal y social. No tenerla presente implica no prepararse para afrontarla. Podemos decir que quienes sí lo hacen, tienen la capacidad de llegar a ese momento último de la vida propia o de algún ser querido con una sensibilidad llena de paz. Prueba, prueben a comprobarlo por ti mismo, por vosotros mismos.
        Tras leer esa serie de poemas de Música para torpes una serie de cuestiones se nos vienen a la mente y al espíritu. Quien no emplea la memoria para aprender y para mirar hacia delante, siendo consciente de esa vivencia que es la defunción, ¿hasta que punto se está auto engañando y con ello está resistiéndose a ser libre y a crecer como persona?
Con un guiño espiritual cargado de simbolismo, nos habla Rabanal del poder de liberación de la Última cena. Ahora que el fin de semana está llamando a nuestra puerta, sírvete buena poesía para gozarlo de la mano de la obra de Luis Miguel Rabanal.

martes, 6 de noviembre de 2012

La asociación SILA denuncia que el Gobierno de Canarias se apropia de forma indebida del nombre y del proyecto del Salón del Libro Africano



·        SILA, Salón Internacional del Libro Africano, es un proyecto de cooperación de carácter tricontinental, creado en el año 2008 que contó con el apoyo unánime del Parlamento de Canarias
·        La Asociación SILA cree que determinados miembros del Gobierno de Canarias podrían estar incurriendo en un delito de prevaricación.
·        La Asociación SILA denunciará en Europa la situación creada.


La asociación SILA, propietaria de la marca y de la propiedad intelectual del proyecto Salón Internacional del Libro Africano [SILA], ha visto vulnerados los objetivos del mismo de forma reiterada por el Gobierno de Canarias, que ha incumplido de forma sistemática, en las últimas fechas, tanto los acuerdos pactados por ambas partes como la legalidad vigente.

A pesar de que la asociación SILA se ha visto obligada a ponerse en contacto con quienes están utilizando el nombre y los fondos europeos con el fin de desvirtuar el proyecto y ha enviado, la semana pasada, escritos a la Consejera de Cultura y los Directores Generales de Relaciones con Africa y de Cooperación Cultural y Patrimonio del Gobierno de Canarias, instando a dicha Institución a cumplir la legalidad, el Gobierno ha permitido la puesta en marcha de un plagio de dicho Salón a la Fundación Canaria Farrah – LFD UTE, de Las Palmas de Gran Canaria, que también ha obrado aún conociendo el incumplimiento de la legalidad.

El proyecto SILA, cuya idea y marca está registrada por dicha asociación en el Registro de Marcas del Ministerio de Industria, celebró su primera edición en el año 2008, con el apoyo del Gobierno de Canarias, Casa África y Cabildo Insular de Tenerife; en el año 2009, SILA se trasladó al Puerto de la Cruz, contando con el apoyo del consistorio de la ciudad, y en el año 2010 se incorporaron los fondos del AECID [Agencia Española de Cooperación Internacional] y del Ministerio de Cultura de España. Finalmente, en el año 2011, el Gobierno de Canarias propuso a SILA presentar este proyecto ante la Unión Europea con el fin de captar fondos y fortalecer el mismo, debido a la importancia que este proyecto adquirió para la Comunicad Autónoma, ayuda que la Unión Europea concedió.

Sin embargo, durante este año 2012, la asociación SILA, ha visto como se pretenden desvirtuar los objetivos básicos del proyecto, con un concurso público –de entrada viciado- que no contemplaba varios de los principios básicos del proyecto, (que sigue siendo propiedad de la asociación SILA), fundamentales para alcanzar y cumplir con los objetivos marcados y poder cumplir con los requisitos de la Unión Europea, y, por tanto no se respetaba la marca SILA tal y como esta fue creada y concebida.

La actuación del Gobierno, ha invalidado los acuerdos suscritos, previamente, por la asociación SILA con el Ministerio de Cultura del país invitado, Marruecos, así como con el Ministerio de Cultura de España y con el Cabildo Insular de Tenerife.

La actitud del Gobierno de Canarias lesiona gravemente la imagen del Salón  y propicia la apropiación y uso indebido de la marca, que había logrado hacerse un nombre de relieve internacional. Además, pone en peligro la recepción, por parte del Gobierno de Canarias, de los fondos que aporta Europa para esta iniciativa única en el mundo, para la promoción del libro africano, que, desde Tenerife, situaba a la comunidad autónoma de Canarias como una referencia internacional en el sector profesional del libro y la edición.

Durante estos años de trabajo se habían alcanzado una serie de acuerdos con instituciones de otros países africanos y con la Alianza Internacional de Editores, sirviendo de plataforma para escritores del continente africano y como impulso para la puesta en marcha de pequeñas ferias y encuentros del libro en países africanos: Mozambique, Guinea Bissau y Angola entre otros.

La última edición de SILA 2011, contó con más de un centenar de invitados, entre los que destacó la figura del escritor Juan Goytisolo, y representantes de varios ministerios de cultura y dirección del libro de Senegal, Benin o el propio ministerio de Cultura de Marruecos, donde ya se comenzó a trabajar en lo que sería la presencia del país y su cultura como país invitado de honor para este año, cuestión esta, que queda recogida por los fondos Feder.

La 3ª edición de SILA, celebrada en 2011, fue inaugurada por el Presidente de Canarias, Paulino Rivero, quien alabó la iniciativa privada a la hora de poner en marcha proyectos de cooperación internacional para el Archipiélago, que ha supuesto creación de economía y desarrollo para el sector, así como de difusión de las diversas identidades y de la interculturalidad.

Con la problemática suscitada no sólo se pierden fondos europeos para la cultura en Canarias, sino que se paralizan proyectos ya en marcha y consolidados, como la presencia de Canarias en ferias internacionales del libro, ayudas a la traducción de textos canarios y africanos, la posibilidad que Canarias continúe siendo sede de congresos internacionales de carácter profesional sobre el libro y la edición.

La Asociación SILA, seguirá trabajando para poner en marcha la edición de 2013.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Entrevista: Gonzalo Arostegui Lasarte nos habla de su blog, su rock y sus novelas


Ragged Glory, además de ser uno de los mejores discos del "Tío" Neil Young, es el nombre que Gonzalo Aróstegui Lasarteeligió para bautizar su blog, un espacio en el que el rock se mezcla con el jazz, y ambos con la narrativa mas audaz y romántica, mas lírica y épica de todas cuantas decoran las entradas de esta blogosfera de la que todos somos una pequeña gran familia de intensos y freakys, (y a mucha honra además), formando un sencillo desde el punto de vista estético pero ornamental como pocos, desde el punto de vista didáctico, rincón de peregrinaje online de todo tipo de melómanos sedientos de conocer, de saber, de aprender mas y mas... Gonzalo es de los que pueden "enseñar" conocimientos en sus contenidos y dar pinceladas de autentica literatura gracias a la perfecta formación, casi arquitectónica de sus textos, brillantes y contenidos.

Y es que algo tenía que haber detrás de un tío que escribía tan bien, yo en muchas ocasiones flipaba embargado de emoción y envidia (nada sana, eso no existe), ¡Joder como escribe este tío!... ¡Claro que escribe bien!, como que el cabrito es escritor, escritor y de los buenos como un servidor ha podido comprobar hace apenas unas semanas tras la lectura de su segunda novela, la mas que recomendable "En Los Antípodas Del Día", de la que podéis encontrar la crónica que lleno de orgullo y aún con los ecos de sus personajes bulliendo en mi cabeza, publique en esta santa casa hace unas pocas semanas, pinchando AQUÍ.

La emoción continua tras recibir de manos de un "inoportuno" aunque dirigente cartero la que supuso su ópera prima "Madrid 3", enviada además por el autor en un gesto que me conmueve y me llena de sano (esto si existe) orgullo.

Hoy tenemos la oportunidad de conocer un poco mejor a Gonzalo Aróstegui Lasarte, conocerlo como amante de la música, como escritor, como blogero y un poco seguro que también como ser humano excepcional que me consta que es. Por todo ello es de recibo darle las gracias a Gonzalo por tomarse la molestia de contestar a las preguntas de un tipo tan soso como Addison de Witt, que además es la primera vez en su vida que hace una entrevista a nadie. Veremos como sale.

Muchas gracias Gonzalo por prestarte a darnos replica a las preguntas que ardo en deseos de hacerte.


Tu novela "En los Antípodas del Día" lleva ya unos meses publicada en la pequeña editorial Baile del Sol,
- ¿Cuales son tus impresiones sobre todo lo referente a la promoción y distribución de la novela por parte de la editorial?


Hombre, la editorial es pequeña y hace lo que puede. La tirada es de 1200 ejemplares, no muy grande, pero yo estoy agradecido a Baile del Sol por haber querido publicar una novela que no era fácil que viera la luz, pues habla del oscuro mundo empresarial con nombres y apellidos.

- La presentaste en la Feria del Libro de Madrid. ¿Que tal la experiencia?, ¿como se vive la feria desde el otro lado de las mesas?, ¿Tuviste ocasión de conocer a algún autor consagrado?, ¿Recibiste algún consejo o recomendación de alguno de ellos?, ¿Sirve para lanzar una novela el participar en la feria, a un escritor que intenta abrirse camino en el mundo literario, o esta "diseñada" para el lucimiento y promoción de los autores mas estelares?, y finalmente ¿Como fue el tema ventas en la Feria, contento?


La experiencia estuvo muy bien. No conocí a nadie consagrado, pero sí firmé cerca de dos escritores que me gustan mucho: Javier Marías y Eduardo Mendoza. Yo diría que la feria está diseñada, como dices, para vender libros de autores ya consagrados, pero siempre ayuda. Quiero decir que es mejor estar que no. En cuanto a lo de las ventas, fue bastante bien, no me puedo quejar.

- Yo me hice con el libro por medio de la red, creo que tu novela esta presente en alguna librería, ¿en cuales? y ¿Es difícil conseguir que una librería o cadena de librerías, supermercados etc... se decidan a colocar tu libro en tienda?, debe ser emocionante ver tu obra compartiendo espacio con otras de autores conocidos por el gran público y coleccionistas de "Best-Sellers".

Pues está en varias, entre ellas La Casa del Libro y El Corte Inglés, pero cada sucursal es la que decide cuándo y en qué estanterías lo pone. Cuando publiqué Madrid 3, mi primera novela, me emocionó mucho verla en La Casa del Libro de Madrid, la verdad, pero ahora me ha emocionado especialmente contemplarla en Escolar y Mayo, una pequeña librería de Carabanchel, el barrio en el que vivo. Por cierto, en Euskal Herria creo que se puede adquirir en las librerías Elkar.

Vamos con la novela, con esa fantástica "En los Antípodas del Día". Hay varias cosas que me han llamado poderosamente la atención, una de ellas es la fuerza arrolladora del personaje protagonista, de Rafael, es un personaje brutal, real hasta el límite y que mantiene la atención del lector en todo momento. Y creo que la clave es la forma en la que esta tratado, en primera persona... pero en primera persona de forma total, en primera persona y hecho con abandono por ti como autor, sin trampas, sin escondites ni atajos, al menos visibles, lo tratas en primera persona y lo haces a "tumba abierta", como si fueses tu mismo quien te derramas gota a gota sobre las páginas del libro.
- ¿Hasta que punto Rafa es Gonzalo o viceversa?,


Muchas gracias. Es una pregunta muy difícil de contestar, porque cualquier escritor deja algo de él hasta en los personajes más secundarios. En Los Antípodas quise que la ficción fuese de la mano del testimonio laboral, obrero. La parte estrictamente laboral de la novela es auténtica (el nombre de las empresas, de los sindicatos, las anécdotas que se cuentan, el trabajo nocturno, etc.), pero la forma en que Rafael la vive no tiene por qué coincidir en todo con la manera que yo lo hice. En cuanto a la vida personal del protagonista, es pura ficción. No obstante, siempre se inventa en base a cosas vividas o escuchadas, claro. De todos modos, y como te decía, era para mí muy importante dejar constancia del degradante universo del trabajo basura, expresión que a este paso se va a convertir en una tautología.

- Me da la sensación de que el tratamiento de Rafa puede resultar incluso catártico, como si entregándote a este personaje, además de crear un soberbio rol, te sirviera de terapia para asesinar "fantasmas" del pasado... ¿Hay algo de esto en la elaboración del personaje y de la novela?, o simplemente ¿utilizas recursos narrativos para la creación del personaje?


Sí, tienes razón. Cuando trabajaba en el turno de noche, comencé mi experiencia sindical, junto con un compañero. Ha sido una experiencia que me ha enriquecido mucho, pero también me ha hecho mucho daño. Curiosamente, los ataques más duros que he sufrido no han sido de la patronal, sino de la CGT. Por otra parte, tuve muy mala suerte con mis superiores, que me (nos) machacan vivo. Todo eso ha quedado reflejado en la novela, no lo voy a negar, pero, al mismo tiempo, el protagonista, Rafael, es una creación literaria, no Aróstegui Lasarte.

- Es interesante también la presencia de los personajes satélites a Rafael, son tan reales como el, ¿Hasta que punto son reales?, llama la atención lo cercanos que son esos personajes, como los padres de Celso, Raquel, el omnipresente Juan Carlos, el propio Celso, y esos personajes sórdidos como Rodrigo o Justina que tanto abundan en las empresas de este y me imagino que todos los países, ¿como se consigue darles forma tan definida sin apenas "historia" en su texto, como se les dota de esa fuerza, de ese veneno???


Con mucha mala hostia, ja ja ja. No, en serio, las personas que rodean a Rafael son, como éste, ficción, pero en el caso de Rodrigo o Justina tienen su base en seres humanos muy poco recomendables. No sé si están tan bien construidos como tú dices, te agradezco tus palabras. Lo que intentaba es conformarlos mediante pequeñas pinceladas lo más expresivas posibles, fuertes, quizá hasta exageradas.

- En la novela además se advierte un repaso a la historia de unos años, en la frontera del cambio de siglo, ¿Esta hecho a modo novela histórica, vista desde el punto de vista particular de Rafael?, una especie de ensayo histórico-ideológico de una época importante de la historia española y mundial.

No aspiraba a ello, la verdad. Una vez hecha y publicada, la novela pertenece a los lectores, tu opinión y tu interpretación son tan válidas o más que la mía. El libro transcurre entre 1998 y 2003, un periodo crucial por el ataque a las torres de Nueva York y las represalias posteriores, que llegan hasta hoy. Pero también porque el neoliberalismo se siente a gusto, recogiendo lo sembrado por Ronald Reagan, Margaret Thatcher o Juan Pablo II, seres siniestros donde los haya. La novela está situada en ese marco concreto, y la absoluta degeneración del mundo del trabajo (y de sus significados clásicos) que sufre Rafael está totalmente relacionada con la desregulación en todos los terrenos —excepto el policial y el militar— a los que aspira un capitalismo salvaje y desaforado. Reconozco cierto flirteo con el ensayo; sin embargo, lo más importante para mí era escribir una historia divertida y honesta que no huyera de complejidades y contradicciones.

- El rock tiene una presencia clave en la novela, ¿que significa el rock para Rafael?, ¿Y para Gonzalo Aróstegui?

Para Rafael, creo, es un forma de hermandad; sin embargo, conforme crece se va dando cuenta que en eso hay mucho de pose, de estupidez. En cuanto a mí, es una parte importante de mi vida en lo estrictamente musical, nadie más alejado que yo del fanatismo por los grupos o las estrellas. Lo que sí me gusta es el objeto físico, el CD o el vinilo, tengo una buena colección de ambos.

-Volviendo a Rafael, al terminar la novela no pude dejar de interesarme por la actualidad de ese personaje, ¿Como es Rafael hoy, en las actuales circunstancias de crisis mundial, en el actual estado de cosas, en el actual ambiente?, el personaje da la sensación de tener mucho recorrido, ¿No te has planteado seguir trabajándole?, quiero decir, que la historia de Rafael continúe después de la última página de "En los Antípodas del Día", ¿Como le fue?, y ¿Con quien?, descubramos si alguna vez estuvo enamorado de Raquel... no sé me da pena no saber mas de él, ¿puede haber continuación?, que no digo segunda parte.


No habrá continuación, lo siento. No sé cómo sería Rafael hoy, hay gente que con los años da unos bandazos de órdago, así que podemos especular mucho sin dar con la respuesta adecuada. Imagino que cada lector puede suponer una cosa u otra.

- Y Gonzalo Aróstegui Lasarte??? que planes tiene, que ideas, que proyectos después de esta novela, después de Rafa... ¿Para cuando una nueva novela?...

Ahí si puedo hablar, ja ja ja. Tengo acabado mi tercer libro, de relatos, y acabo de empezar a moverlo, espero poder encontrar una editorial que se apiade de mí. Es un libro que me ha costado varios años y está dividido en tres partes, cada una con una serie de relatos. Lo de la novela, no lo sé, tengo una idea para una, ya veremos.

- Imagino que vivir de escribir debe ser peliagudo, ¿quien vive de esto?, y ¿que tal se vive?, ¿Te lo planteas?, una carrera delante del folio, tu modo único de vida, ¿No significa esto perder la libertad que te dá el escribir cuando tienes algo que comunicar, el tener que hacerlo como tu profesión, por obligación incluso estomacal, no hace perder libertad y pasión a algo tan bello como escribir?, ¿merecería la pena?...


Vivir de la escritura lo hacen muy pocos autores, mira Kafka o Pessoa. Yo no me lo planteo, aunque tampoco lo desecho. Lo que dices de la libertad es para mí esencial, y es posible que no mereciese la pena. Más que “bello”, como tú lo calificas, para mí escribir es inevitable. Además, doy la misma importancia a las entradas del blog que a los textos largos como las novelas.

- ¿Y Gonzalo que lee en la intimidad?, ¿que autores le influyen?, ¿que autor o autores le han cambiado la vida? Si ha habido algo de eso claro...

En la intimidad, en el parque o en el Metro… Hombre, tanto como cambiar la vida, no sé. La lectura de Nietzsche, El malestar en la cultura, de Freud, ¿Qué es la propiedad?, de Proudhon, o El mito de la cruzada de Franco, de H. R. Southworth, por ejemplo y diferentes motivos, me causó una honda impresión en su momento. Admiro mucho la obra de Rafael Sánchez Ferlosio como ensayista y la de Plutarco. ¿Novelistas? Cervantes, Proust, Carpentier, Mujica Lainez, Benet, Conrad, Baroja, Flaubert, Hammett, Tolstói, Queneau, Perec, Faulkner, Céline, Melville, Stevenson, Ellroy… La lista sería mucho más larga, pido perdón a los que me dejo, aunque ya no estén entre nosotros.

- Y para terminar háblanos un poco de Ragged Glory, por qué ese nombre, que le debes al blog y que te debe el a ti, ¿que conclusiones sacas de mantener un blog de tanta calidad? cuales son los pros y los contras, las satisfacciones y los sacrificios, imagino que piensas seguir con él.

Gracias por lo de la calidad, Addison. El blog lo comencé a escribir a finales de 2008, espoleado por mi hermano Álvaro, un gran amante del hard rock de los ochenta. El nombre de Ragged Glory tiene varias razones: es el primer disco sobre el que escribí, mi favorito de Neil Young (y uno de mis preferidos de todos los tiempos) y su título tiene cierta ironía, o así lo veo, con la que me identifico.

- De política no quiero hablar, conozco tus ideas y la mayoría las comparto, estamos muy hartos de todo y lo de la política si te parece lo dejamos para otro día, pero si quieres decir algo, con toda la libertad, adelante!!!

Digamos simplemente que los programas electorales están para cumplirse. Y desear que la huelga del 14 de noviembre sea secundada por la mayoría de trabajadores españoles.

Mucha suerte amigo mio en todo lo que inicies, te lo mereces y los que te apreciamos merecemos continuar disfrutando de tu vibrante prosa y tu agresivo estilo narrativo, perfecto y directo y de mas novelas tan fantásticas como esta extraordinaria "En los Antípodas del Día". Muchas gracias y espero no haber sido muy pelma, es la primera vez que hago una entrevista a alguien y quizás sea la última, me alegro de que haya sido a ti, a un gran escritor y musicólogo. Muchas gracias.

Gracias a ti.

http://rockmorebyaddisondewitt.blogspot.com.es/2012/10/entrevista-gonzalo-arostegui-lasarte.html

viernes, 2 de noviembre de 2012

Noches árticas: Ana Vidal Egea


Pedro Medina



Este mes leímos una novela que anduvimos buscando por mucho tiempo, pero nos fue imposible encontrarla en las librerías de Miami —falta que les hace este buen libro, por cierto— hasta que, finalmente, Amazon la puso en formato E-Book. A la autora, Ana Vidal Egea, no es necesario hacerle mayor presentación. Sus datos biográficos se encuentran un click más arriba, en la sección Escritores Invitados – Estados Unidos, y si se quiere conocer una poco más de ella, hay que leer Noches árticas, su primera novela, una historia biográfica en la que la autora nos cuenta su experiencia en Finlandia durante el tiempo que hizo su tesis doctoral en Literatura.
A ella la despide su novio en un aeropuerto de España, la acompaña hasta verla perderse en el hormiguero de gente que arrastra maletas rumbo a la puerta de embarque, y en Finlandia, ese país frío y ajeno, conoce a “un joven alto, muy delgado, de ojos grandes, brillantes, oceánicos. El pelo oscuro, corto y revuelto, los labios carnosos y la boca grande”… Adriano. Las tardes de café y libros y las noches de bares entre estos dos jóvenes no tardarán en llevar su amistad hacia una relación dependiente y obsesa, incluso mórbida, cuyo freno al desencadenamiento de los insitintos será la desviación sexual de Adriano. Estas últimas líneas que escribe la autora antes de poner el punto final representan perfectamente todo lo que encierran las páginas de la historia: “Abandoné Finlandia con la certeza de no volver ahí jamás. No decir nada acerca de lo que hice ahí, de lo que sentí, de lo que callé”.
Noches árticas es una novela que se lee de una sola sentada, pero no por ligera sino por atrapante. La gran artífice de esta obra es la prosa poética. La autora ha sabido valerse de ella para crear una atmósfera muy intensa y potente entre sus páginas:
Solo podemos permitirnos matar con el pensamiento. Nuestro mundo está lleno de gente muerta. La memoria es un cementerio con el que nos alimentamos para seguir viviendo. Nos volvemos desmemoriados cuando no queremos existir más.
Yo creo que en el fondo el amor debe ser una lucha constante y larga en la que nadie venza.
Yo creo que el cuerpo es la mayor parte de las veces una exhibición de nuestra debilidad que no podemos esconder.
Los meses, los años que se fueron desnudando, las líneas de sus manos, el humo en la habitación, el colchón en el suelo, sus discos, los bancos de madera, mis cuadernos, el café de las mañanas. Cada vez se hacía más atroz el miedo a estar tan mezclados y olvidarnos de quiénes éramos antes de ser nosotros.
¿Qué le hubiéramos cambiado a Noches árticas? Pensamos en un mayor desarrollo al conflicto de la relación entre la protagonista y el novio que dejó en España. Si bien él resulta un personaje secundario, nos parece que este punto queda un poco débil. De esta manera quizás hubiera cambiado ese aire algo visceral que se respira a veces en la novela por otro un poco más literario. Y, además, hubiera servido para sacar al lector un poco de la misma escena constante entre la protagonista y Adriano. Así y todo, Noches árticas es, definitivamente, un muy buen debut de esta escritora española.