miércoles, 8 de diciembre de 2021

Reseña de A SUS NEGRAS ENTRAÑAS, de César Martín Ortiz en Devaneos

 




A sus negras entrañas (César Martín Ortiz)

A sus negras entrañas
César Martín Ortiz
Baile del Sol Ediciones
Año de publicación: 2021
584 páginas

A su muerte, César Martín Ortiz dejó sin publicar tres obras conclusas: Necrosfera, De corazones y cerebros y A sus negras entrañas. Acerca de De corazones y cerebros ya hablé en su día, con apasionamiento, pues me encantó. Necrosfera la tengo pendiente de leer. A sus negras entrañas, al igual que De corazones y cerebros es una novela espléndida, compuesta por cinco libros. En total casi 600 páginas. Novela que plantea distintos escenarios, a futuro, que bien pueden convertirse en bonos basura. Sobre la mesa, la libertad. En este futuro el poder mundial, descontada una Europa espectral, reside en su casi totalidad en Quimérica (toda la novela abunda en un sinfín de aliteraciones referidas a actores, políticos, directores de cine, dictadores, empresas…) empeñada en difundir y extender la libertad quimericana por todos los rincones del orbe. Libertad en manos, o encadenada, a un sistema neoliberal y ultracapitalista en el que el horizonte humano da de sí lo que da el Crédito vital de cada individuo, en un sistema económico en el que todo tiene un precio, todo es objeto de compra y venta y en el que las transacciones no remuneradas, al albur por ejemplo de la amistad son reprobadas; sistema económico y estilo de vida, que van de la mano, cuyo framework es la televisión, en el futuro holovisión, y así sobre ese escenario a un público anestesiado y entontecido con millones de horas de televisión en sus pupilas y cerebros colapsados les van haciendo un traje a medida, un traje que les calienta y abriga y los preserva de cuanto les rodea, en unas vidas que se ajustan a pies juntillas a los personajes de las series que ven en la ubicuas pantallas.

No sale por la tele porque sea real, sino que es real porque sale por la tele. La emisión de este reportaje chapucero establece la realidad, prueba la realidad. Las interpretaciones escépticas ya no deben luchar contra otra interpretación, sino contra la realidad establecida como tal, lo que las coloca en una posición de extrema debilidad. No importa que los escépticos sean más consistentes que los oficiales-ya ocurrió con el 11 de Septiembre-, puesto que no se permite oponer argumentos a argumentos, sino argumentos a una realidad instituida como algo que se demuestra a sí mismo. Sería como oponer argumentos a una montaña, y una montaña no desaparece a base de argumentos sino a base de dinamita.

A la muerte de César, internet aún estaba despuntando, pero el escenario aquí descrito se ajustaría bastante a la omnipotencia y ubicuidad de las redes, vertiendo millones de noticias falsas, creando contenidos vacíos, con campañas de desinformación y manipulación y sirviéndose de servicios en streaming para que el consumo audiovisual ficcional sea todavía más ingente, logrando limar las aristas un globo que cada vez se presenta más uniforme en cuanto a contenidos e ideologías. En la novela, Cuba ya forma parte del imperio quimericano, y todos aquellos movimientos insurgentes, son narcoterroristas, yihadistas, comunistas…: la encarnación del mal, que todo espectador, a las primeras de cambio y gracias a su vasta cultura televisiva sabrá apreciar con apenas un par de imágenes en sus pantallas.

Para diseccionar todo el entramado televisivo el autor se sirve del profesor Linneus, experto en Semántica televisiva. Los movimientos revolucionarios en defensa de la libertad corren a cargo de El Bárbaro Bilbao, el doctor Elizondo, Maria Sorensen, la Santa y su memoria es la memoria de las víctimas de las injusticias siempre invisibilizadas, intercambiables, vidas de saldo. Vidas a secas, que en sí mismas, como apunta César en las postrimerías de una novela que uno quisiera infinita, y en parte lo es, porque lo aquí planteado no deja de ser un lucha entre el bien y el mal, valen menos que la vida laboral, pues este parece ser el único atributo válido aprovechable en un sistema capitalista esquilmador, que escanea y reconoce al ser humano bajo esta única cualidad, desechando cualquier otra no evaluable económicamente, bajo esa dualidad enfermiza de right/wrong, apto/no apto. Pensamiento único y binario.

http://www.devaneos.com/literatura-espanola/a-sus-negras-entranas-cesar-martin-ortiz/

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martes, 7 de diciembre de 2021

Reseña de MAR DE VARNA, de Álvaro Hernando Fraile en Puentes de Papel

ALVARO HERNANDO FREILE. MAR DE VARNA

Mar de Varna
Álvaro Hernando Freile
Editorial Baile del Sol, Colección Poesía
Tegueste, Tenerife, Canarias, 2021

 

EN UN NO LUGAR

   La mirada lírica de Álvaro Hernando Freile (Madrid, 1971), maestro, periodista y antropólogo, abre ventanas al presente en 2016 cuando publicó su primer libro de poemas, Mantras para bailar, en la editorial de Chicago Pandora Lobo Press. Se ha expandido en un lapso muy breve ya que en apenas cinco años han visto la luz tres entregas, Ex-clavo (2018), Chicago-Express (2019) y la salida más reciente Mar de Varna. Esta trayectoria de paso firme se completa con la participación en algunas antologías colectivas y con incursiones en el relato breve.
   Álvaro Hernando Freile anticipa el transcurso del libro con una nota prologal, tras el poblado registro de gratitudes, que sondea la condición de ser desde el no ser: “Mi vida es un no lugar (…) La no persona que soy está atravesada por un mar que nunca he pisado”. Desde esa asunción de la paradoja como condición definitoria del estar y de la poesía como territorio de convivencia entre identidad, imaginación y deseo –como escribiera en su manifiesto por un no lugar Juan Carlos Mestre- , se yuxtaponen los cuatro apartados que componen el poemario. El primero “Mar de Varna” acoge en su afán acumulativo “los momentos que nos devuelven la identidad”. Los espejos interiores muestran un magma cambiante en el que se deshilvana lo que fuimos y se diluye lo que queremos ser. La percepción reubica en puntos concretos; establece cercanías y distancias con elementos del espacio; todos alientan espejismos, difunden brotes renovados de ese viaje interior hecho de sensaciones y recuerdos. El discurrir impulsa un pensamiento sumergido que tiende puentes entre el ayer hecho de ausencias y el presente, un silencio que busca ruta en un fluir remansado, donde solo es certeza la posesión callada de lo transitorio: “El conocimiento es una efímera victoria, / una propensión más a darse / de la mano con la muerte”.
  El imprevisible vuelo de imágenes convierte la poética personal en una travesía intangible que asume los signos del afuera y su caligrafía de indefinición y finitud: “Poemas que son bandada / de aves temerosas, / símiles gregarios / de los que emigran cuando el frío acecha”. En los trazos del poema buscan salida la sensación crepuscular del exilio y el verbo indeciso de destellos, cuyos significados se velan. La sensibilidad disemina paisajes afectivos. Es un patrimonio de luz deshecha donde se tienden las incertidumbres del acontecer, esas experiencias por las que la mirada inocente de la epifanía permuta en madurez. La geografía ubica el enclave portuario de Varna en Bulgaria y remite a un topónimo con un patrimonio histórico notable; pero el sustantivo funciona en el poema como un lugar lejano, casi ideal, cuya claridad vence a lo oscuro y es capaz de doblegar el tiempo a través de una identidad soñada, dispuesta al deseo y la intensidad emotiva. La composición en prosa poética “De agua” cierra el apartado inicial con un texto introspectivo; la vida en cada instante profundiza en las pérdidas, marca la soledad como un entorno en el que encuentra sitio una sed que no puede apagarse. Poco a poco, los lugares del pasado son vestigios, signos expuestos que aspiran a sobrevivir entre la incansable zozobra del olvido tras haber cumplido su ciclo de permanencia: “La vida os seca, / os mira a los ojos y os los cierra, / devolviendo con su mano el pudor al cadáver, impidiendo que el alma escape por el vidrio / inanimado y transparente de unos ojos mudos”. 
  Lo transcurrido pervive en un reguero de imágenes en el que se asienta la soledad de la memoria. En el apartado “Tapias” se despliegan los lugares de tránsito que convierten el pasado en una senda de regreso. Los poemas insuflan vida a un rastro icónico que expande sus formas desde el ayer, desde aquella tapia que llevaba al colegio como una distancia rutinaria, hecha de desconchones y miedos. El verso adquiere una clara función evocativa, se hace reflexión y reflejo de lo transitorio, como si el tabique desconchado, ese muro que limitaba centros y periferias, fuera también un límite entre el pasado y el ahora, entre la tierra fértil y el descampado que precede al bosque: “Pensamos el dolor como una idea. / Pensamos el tránsito como un lugar desde el que morar / cuando todos los alrededores cambian”.
   La lución latina “Ab imo pectore” (Desde el fondo de mi pecho) describe ese lugar interno donde lo fugitivo permanece. En los poemas, la voz del sujeto recuerda el camino transitado con un tono intimista en el que resulta reconocible un amplio sustrato sentimental. Se trata de vencer el miedo de un niño asustado, de sumar pasos a otros pasos que dan impulso a la cronología vital. Nada se pierde, solo desaparece sumergido, rompe vínculos previsibles para asumir un legado de óxido y herrumbre, de sombría desolación: “Desaparecer es un impacto que la belleza perdona y absuelve”. La palabra “Holocausto” contiene una semántica repleta de efectos secundarios. Descubre una perspectiva tenebrosa sobre las constantes temáticas del apartado como si los versos reflejaran una quiebra emocional, que recobra el paso en el poema “Ab imo pectore” en el que se hace fuerte el recuerdo del padre y su fragilidad. Con una sugerente cercanía discursiva y ritmo fragmentado, que equilibra los ángulos biográficos, el poema “Tragaluz” define con precisión la soledad ensimismada que hace del tiempo un diario introspectivo.
  En el tramo final “Cicatrices” se percibe un deambular caótico que da pie al sarcasmo y la ironía, así sucede en el poema “La cadena Trófica” que alivia el truculento hilván narrativo con la benevolencia del humor. Solo así es soportable el tiempo y su rumor desangelado que nos advierte que la vida es un lugar que va perdiendo el sitio, que se asoma al abismo y corta sus enlaces con la cordura. Que hace de la rabia y las sombras puntos de fuga, una nueva normalidad que ha cercenado la luz azul del mediodía para cancelar abrazos y hacer de lo diario un encierro sin luz.
   Mar de Varna opta por el tacto áspero de lo desapacible. Elige como cierre un recuerdo al  maestro del nihilismo existencial Emil Cioran y como marco habitual de los poemas la sugestión de una realidad precaria que multiplica el vasto territorio de la soledad. Los poemas divagan, merodean, advierten que solo después del caos llega el orden.    
 
 JOSÉ LUIS MORANTE



lunes, 6 de diciembre de 2021

Reseña de QUIZÁS EN OTOÑO, de Consuleo López-Zuriaga en Anika entre libros

Quizás en otoño

Ficha realizada por: Ysabel M.
Quizás en otoño

Título: Quizás en otoño
Título Original: (Quizás en otoño, 2021)
Autor: Consuelo López-Zuriaga
Editorial: Baile Del Sol
Colección: Narrativa


Copyright:

© Del texto, Consuelo López-Zuriaga.

© Para esta edición, Baile del Sol.

© Ilustración de cubierta, Zaida Escobar.

© 2021, Ediciones del Sol.

Edición: 1ª Edición: 2021
ISBN: 9788418699016
Tapa: Blanda
Etiquetas: superación contemporánea derechos humanos drama intimista narrativa literatura española Madrid México novela corta relaciones personales cáncer Mallorca emociones sentimientos activistas pareja enfermedades terminales Extremadura

Nº de páginas: 165 


Argumento:

Claudia regresa a España tras haber vivido un largo tiempo en México. Hace 10 años que está con Mauricio, ambos se quieren, pero están convencidos de que este tiempo que han pasado separados ha sido lo mejor. Claudia regresa dispuesta a continuar su carrera y su relación con Mauricio, pero una noticia inesperada les pondrá a prueba.


Opinión:

No me cansaré de repetirlo, muchas veces te llevas grandes sorpresas entre los nuevos autores que están apareciendo en el panorama literario español. Uno de ellos es Consuelo López-Zuriaga, autora madrileña, a la que he podido conocer a través de su novela "Quizás en otoño", la ha publicado la editorial Baile de Sol y, con ella, quedó finalista en el Premio Nadal 2021.

A mí me ha gustado mucho. Es una novela de sentimientos y sensaciones. La trama gira en torno a Claudia y Mauricio, ambos son pareja desde hace 10 años. Un acontecimiento inesperado va a hacer que sus vidas den un giro radical. Bueno, más que sus vidas, la relación entre ambos. A Mauricio le detectan un cáncer renal. Como podéis imaginar, el impacto de la noticia es grande para ambos. Pero, pese a esta noticia, "Quizás en otoño" no es un drama. Hay momentos trágicos y desesperantes para los personajes, pero la autora no se regocija en ello. Me ha gustado la forma en la que trata este tema. Sin quitarle su importancia, no ahonda en un dramatismo exagerado.

Esta enfermedad es lo que pone a prueba, y definitiva, la relación entre Claudia y Mauricio. Una situación en la que pueden verse reflejado muchos lectores. Cómo lo afrontan, la actitud que toman, es real. Tanto Claudia como Mauricio son personajes creíbles por esta naturalidad que tienen. Ninguno de los dos oculta sus sentimientos. La reacción de miedo, de susto por parte de Mauricio es natural, lo mismo que la de Claudia. Este es el mensaje que transmite la novela. Los dos son los personajes principales. Todos están muy bien definidos y desarrollados.

"Quizás en otoño" está muy bien narrada y escrita. Es una novela para leer despacio. Consuelo López-Zuriaga tiene un estilo pausado, descriptivo, en el que trata de mostrar los sentimientos de los personajes, por eso es una novela intimista en la que, además, hay otro subtema como telón de fondo: la violación de Derechos Humanos. Tanto Claudia como Mauricio son activistas y trabajan en organismos que defienden los Derechos Humanos. Hay un episodio protagonizado por Rashida que aporta otro enfoque a la historia. Hecho que te hace ver que, aunque haya desgracias o problemas, siempre hay algo que lo supera. Este episodio es el que hace que el lector se enfade por la situación. No es un añadido sin más, sino que tiene su peso en la trama que se está desarrollando.

Todo ello hace que sea una novela muy recomendable. Es una historia muy humana y de calidad.



Ysabel M.


domingo, 5 de diciembre de 2021

Reseña de IDEALISTAS (la casta del orgasmo), de Eduardo Delgado Montelongo en El Escribidor

Idealistas (la casta del orgasmo), una novela de Eduardo Delgado Montelongo

Eduardo Delgado Montelongo es una de las voces más interesantes de su generación (la nacida en los años 80) porque al margen de experimentalismos literarios, que también y sobre todo en su última novela Idealistas (la casta del orgasmo), su preocupación es la de contar historias. Historias con cierta aliento beat en su interesante libro de viajes Cuaderno afortunado, o inclinarse al género de la aventura en Johanna, una aproximación a la literatura de piratas.

Tras varios años de silencio, el escritor reaparece en el panorama literario con Idealistas (la casta del orgasmo), una experiencia que publica Baile del Sol en su colección Narrativa y, leído lo leído, probablemente sea el libro más ambicioso de Delgado Montelongo hasta la fecha ya que pretende resumir la Historia del Archipiélago y en concreto la de Tenerife a partir de un relato en el que se mezcla mucho de fantástico con poco de realismo. Para hacerlo, reúne un rico y variado repertorio de herramientas.

Por un lado, estructura el libro en tres grandes partes: Fulgor (Las vidas del patriarca); Desmesura (La gesta del Nieto) y Exaltación (Profecía de la bisnieta) con la que pretende sintetizar, y de paso rendir homenaje, a la historia de un archipiélago y de una isla reinterpretando su tradición. Tradición con la que no polemiza ni critica sino que narra y adapta a las intenciones de su relato porque pese a sus fisuras (y la novela tiene algunas, no es fácil domar un texto que supera las 250 páginas) está claro que uno de los objetivos del texto fue el de mezclar verdad y ficción, evocar pasado, presente y futuro por muy alternativos que puedan resultar.

Como otros de sus libros, Idealistas (la casta del orgasmo) se lee muy bien aunque en contra de otras experiencias literarias del mismo autor no terminen de estar unidas las páginas con las que levanta la que consideramos, se reitera, su obra más ambiciosa hasta la fecha. Se tiene la tentación, una vez se llega al final, que el cuerpo que lleva dentro no está demasiado bien armado. Que algo falla, que algo dentro no funciona, que las ambiciones que llevaron a Delgado Montelongo a escribir esta novela terminaron por rebasarlo. El libro incluye, no obstante, tres capítulos que incluso podrían leerse de manera independiente aunque todas las historias que concentra estén unidas por un mismo vínculo que no es otro que el familiar.

Las historias del patriarca se desarrollan durante la matanza y victoria de Acentejo (según unos y no otros) y la batalla que libraron los británicos al mando de Nelson contra Santa Cruz de Tenerife en julio de 1797, entre otros momentos estelares de la Historia de Tenerife y del archipiélago porque lo que golpea a una isla termina por golpearlas a todas. Casi es como si los trozos de tierra volcánica que flotan a este lado del Atlántico formaran parte de un todo pese a que en la superficie se traten de territorios que se observan unos a otros pero que mantienen su independencia, sus maneras de ser, por la frontera de agua que los divide.

La segunda parte adquiere un tono más realista y por ello quizá resulte el texto donde mejor se observa el talento de un escritor que noquea a los lectores cuando sabe librase de prejuicios, sacudirse ambiciones desmedidas y centrarse en lo que de verdad quiere contar y transmitir a quien lo lea. No es un trabajo fácil, pero creo que con el tiempo la literatura de Eduardo Delgado madurará como maduran todas las cosas, lo que convertirá sus libros en experiencias con un acabado certero algo que, de momento, no encuentro bien urdido en Idealistas (la casta del orgasmo).

La última parte de la novela, La profecía de la bisnieta es un poco una vuelta al principio y un intento de explicar las dos entregas anteriores recurriendo para ello a un lenguaje a medio camino entre lo científico y lo realista. No hacía falta esta incorporación con la que quiere poner punto y final a un relato que se lee, o debería de leerse, de manera independiente pero en el que no encuentro apenas muchos de los destellos que sí descubrí en anteriores trabajos literarios de su autor. Una voz honesta y muy preocupada por encontrar unidad en el archipiélago en el que nació pero en el que ahora no vive, Canarias, y que volcó en Cuaderno afortunado y la capacidad que tiene el canario de adaptarse en otros espacios geográficos sin olvidar nunca de donde viene. De cuáles son sus raíces, de cómo los vientos de la Historia y de la familia terminan por definir nuestro carácter y sed de aventuras (su caso) o de recogimiento, de encerrarse en sí mismo como suele pasar entre los que decidieron quedarse en casa, en la isla, en ese diminuto universo que les parece el mundo entero.

Pese a sus inseguridades, creo que solo por proponer este debate Idealistas (la casta del orgasmo) debería de tenerse en cuenta y leerse como una novela que, sin renunciar al entretenimiento, tiene mensaje y, al mismo tiempo, plantea preguntas como ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿nos han contado bien nuestro pasado común? Y son solo un puñado de cuestiones que me asaltaron mientras leía, ora gratamente sorprendido, ora no tanto, una novela que supone un punto y aparte en la narrativa de Eduardo Delgado Montelongo, una de las voces más interesantes e inquietas de su generación.

Saludos, nubes que presagian lluvia, desde este lado del ordenador

http://www.elescobillon.com/2021/11/idealistas-la-casta-del-orgasmo-una-novela-de-eduardo-delgado-montelongo/

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sábado, 4 de diciembre de 2021

Reseña de LO JUSTO, de Victoria Pelayo Rapado en La Nueva Crónica

  

Trufas negras

Literatura José Ignacio García comenta el libro de Victoria Pelayo Rapado 'Lo justo'


 ‘Lo justo’
Victoria Pelayo Rapado
Editorial Baile del Sol

Narrativa breve

170 páginas
10,40 euros

Aprovechando que la estación otoñal es temporada propicia para los amantes de la micología, caigo en la cuenta de que la tarea del buscador de setas y la del crítico literario son con frecuencia coincidentes.

Si el primero tiene que escarbar entre la hojarasca de los bosques o las tamujas de los pinares para encontrar los hongos o los níscalos más apreciados, el crítico tiene que rebuscar entre el sinfín de libros que recibe semanalmente para descubrir auténticas joyas que merezcan ser compartidas con sus lectores.

Así –como el mayor logro de un micólogo avezado es hallar trufas donde, como máximo, aspiraba a arrancar de la tierra los más tersos boletus– el crítico rescata sus trufas negras entre las pilas de libros que recibe, y a veces lo hace de forma milagrosa o porque, como dice la canción, el destino se pone de su parte.

El libro del que quiero hablarles hoy es una de esas trufas negras que se quedan oprimidas durante meses entre volúmenes galardonados y otros que exigen prioridad en la reseña, dada la exigente pujanza de los mastodónticos sellos editoriales que los publican y distribuyen.

Aun así, a veces se dan milagros, y el crítico se topa por accidente con trufas como estas, que una vez desempolvadas difunden su aroma embriagador, ese perfume omnipresente que obliga a sumirse en la lectura para celebrar, desde las primeras páginas, que ha descubierto un suculentísimo manjar literario.

Debo entonar el mea culpa y no alardear tanto de mi buen olfato, ya que enseguida debería haberme alertado el dato de que el anterior libro de relatos de Victoria Pelayo Rapado, ‘Malos días’, fue finalista del Premio Setenil en 2019. Ese simple detalle, el de figurar en la nómina de candidatos al premio de narrativa breve más prestigioso que se convoca cada año en nuestro país, debería haber sido suficiente para intuir que me enfrentaba a una cuentista de primer orden, a la que quizás no hubiera conocido nunca si su libro ‘Lo justo’, publicado por la humilde e independiente editorial canaria Baile del Sol, no hubiera aparecido misteriosamente un día en mi buzón, apechugado entre otro par de envíos refrendados por grandes multinacionales del sector.

Pero esta colección de nueve cuentos esperó su momento; quizás porque su autora, zamorana de origen y extremeña de adopción, atesora virtudes inherentes a ambos territorios como son la paciencia, la confianza y el amor depositados en su escritura.

‘Lo justo’ hace honor a su título. Las protagonistas de las nueve historias buscan, de alguna manera, hacer justicia, poner las cosas en su sitio, aunque en algunos casos esa ordenación sirva finalmente para desbaratar vidas, convivencias o recuerdos.

Hijas, madres, abuelas, esposas, amigas, cuñadas o amantes; niñas, adolescentes, jóvenes, maduras o ancianas. De todo hay en este espléndido harén femenino que, como si fuera una representación teatral –que, por cierto, también se da en el libro, y sus protagonistas masculinos son la excepción a la regla general–, interpretan argumentos dramáticos, que resultan siempre conmovedores y que en ocasiones rozan lo trágico o lo espeluznante, aunque estén revestidos por una pátina de anestésica ternura.

Victoria Pelayo Rapado logra un efecto imantador desde el primer párrafo de cada cuento. Y eso, a pesar de que en la mayoría, aparentemente, no pasa nada enseguida ni se vislumbra lo que sucederá más adelante, cuando las ollas en que cuecen los relatos adquieran presión y, cuando se destapen, el guiso definitivo sea muy diferente de lo que el lector se venía barruntando hasta entonces.

La autora recurre a numerosas herramientas para conseguir su objetivo de concitar inmediatamente la atención del lector. La prosa impecable, la tensión narrativa, las descripciones detalladas, los retratos de las protagonistas, el conflictivo contraste en las personalidades, las ambientaciones perturbadoras, la importancia que da a los nombres –la niña que va a morir a manos de un violador no cesaba de musitar el suyo como inútil arma defensiva y disuasoria; una abuela singulariza su dolor pensando en Alba y en Blanca, sus nietas desaparecidas; un matrimonio, Isabel e Israel, acaso no tengan muchas más afinidades que el parecido de sus respectivas nomenclaturas– o los escenarios nítidos y diáfanos son fundamentales a la hora de cerrar esos nueve dramas existenciales ubicados en escenarios y tiempos imprecisos, aunque cercanos.

A partir de sus planteamientos, en cada uno de los relatos la autora somete a juicio a temas determinados, como el sentimiento de culpa que no se mitiga con el paso del tiempo, el dolor por una pérdida que ese mismo tiempo no es capaz de aliviar, la perplejidad ante un suicidio inexplicable, la perspectiva de perdonar o, al menos, de comprender a un asesino muchos años después de cometer un crimen abyecto, la lucha por no caer en el olvido, cueste lo que cueste, o la disyuntiva de seguir adelante con matrimonios sin expectativas o la venganza llevada a su extremo más absoluto, el que hace dudar entre sofocar incendios arquitectónicos o pasionales.

Además, todos los nudos gordianos se enmarañan a partir de un mantra colectivo: eso no traerá nada bueno. Un leitmotiv certero en lo narrado y absolutamente erróneo en lo literario, ya que los cuentos no dejan de aportar bondades, por crueles y dolorosas y recapituladoras que resulten para el lector.

Habla Victoria Pelayo de «la fugacidad de la memoria» en uno de sus cuentos, pero muchos de sus personajes no desfallecen jamás en su lucha contra el olvido. Algo similar me sucede a mí con cuatro o cinco de los relatos recopilados en este libro. Estoy seguro de que dentro de algunos años, cuando mi memoria haga balance de las mejores ficciones breves que ha leído nunca, el drama de la abuela demente que utiliza cuadernos y dibujos para recordar a sus nietas, o la hija torturada por un criminal sentimiento de culpabilidad, o la esposa aparentemente vulgar o vulnerable que se enfrenta a una decisión y a unos secuestradores, o la amante pirómana, o la madre incapaz de perdonar al asesino de su hija, o el duelo entre un actor y alguien que oculta su anonimato entre el público asistente a la representación, permanecerán en mi recuerdo, como el delicado aroma de esas trufas negras que, en nuestro paladar, siempre conseguirán esquivar las acometidas del olvido.

José Ignacio García es escritor, crítico literario y coordinador del proyecto cultural ‘Contamos la Navidad’.


viernes, 3 de diciembre de 2021

Reseña de ATIS TIRMA, de Ulises Martín Hernández en Canarias7

'Atis Tirma' o el final trágico de la sociedad aborigen de Gran Canaria, 1483

OPINIÓN

Es una gran novela sobre una parte -trágica y apesadumbrada- de la historia de las Islas Canarias, particularmente de Gran Canaria, en el umbral de su Modernidad y que además me ha instruido y sobrecogido.

FERNANDO MARTÍN GALÁNLa Laguna


En este tiempo del principio de la postpandemia Covid, nos llega al mundo de la cultura en Canarias una obra literaria especial, una novela histórica sorprendente. Hoy vivimos en el siglo XXI de la era cristiana y hace 543 años en aquella isla se vivió una hecatombe humana sin paliativos. De esto es de lo que trata el argumento de la novela del historiador y escritor Ulises Martín Hernández.

El autor es un canario vecino de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, que ha tenido en su formación tres titulaciones por la Universidad de aquella ciudad: como Maestro Nacional de Enseñanza Primaria, licenciado en Historia y en Pedagogía. Además ha logrado culminar dos tesis de doctorado en Historia y en Pedagogía.

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Desde hace más de veinte años Ulises Martín eligió recorrer un camino diferenciado respecto a su ocupación en la Enseñanza y en la producción de estudios históricos, que le encaminó hacia la creación de obras de narrativa literaria sobre temas históricos relacionados con nuestras islas.

Con 'Atis Tirma' el escritor ha llegado a cotas de un versado narrador. Se estrenó en esas lides en 1999 publicando 'Episodios históricos del Puerto de la Cruz' y desde 2004 ha conseguido sacar a la luz seis libros de narrativa histórica y legendaria en la colección 'Canarias Memoria Atlántica', de Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife.

Ahora en una prestigiosa editorial con sede en Tegueste (Tenerife) –Baile del Sol Ediciones– se imprime esta acendrada publicación digna de toda alabanza, por lo que manifestamos nuestro mayor reconocimiento a dicha firma y a su director Tito Expósito.

Una buena novela es una obra de arte literario y este libro lo es. Trata del traumático parto del pueblo prehistórico de Canaria hacia su destino en la Historia. Pero se sustancia en un relato que va más allá de los crudos hechos bélicos y de la encarnación de sus actores principales, encuadrado en el lustro 1478-1483. Y es que también están operativas importantes entidades como la Corte real itinerante de la reina Isabel II y su marido Fernando II, los Reyes Católicos, impulsores de la etapa final de la reconquista cristiana del reino de Granada. Paralelamente la Corona castellana estaba en la perseverancia de su plan por acabar la dominación total de Canarias, para consolidarla como un espacio realengo pues como archipiélago africano era estratégicamente crucial ante las pretensiones expansionistas del vecino reino de Portugal por África y el Atlántico. También, de paso, quedaba encaminado el sometimiento final de las restantes dos islas, La Palma y Tenerife, que se culminaría en 1496 y así se llagaba al fin de la prehistoria de este archipiélago.

En la carátula del libro se dice: «Varias han sido las propuestas literarias que han evocado este acontecimiento, reproduciendo con mayor o menor fortuna los acontecimientos históricos y los móviles de sus protagonistas» y cierto es. En el caso de 'Atis Tirma' uno de los valores que la distingue y como gran mérito del autor, historiador profesional, es el pulcro rigor histórico de los hechos, de los personajes, las geografías y las circunstancias ciertas que concurrieron. En ese sentido es un disfrute, conforme se avanza la lectura, el estar asistiendo al revivir real de aquel mundo de lejano pasado de Canarias. En los sucesivos capítulos se palpa un volver a la vida de aquellos seres, de aquel pueblo aborigen y de la hueste de gente de guerra que quedaron en el olvido a causa del paso de los siglos. Con esta novela el lector se ve seducido al resucitarse el comienzo de la historia de Gran Canaria y de la fundación de la ciudad de Las Palmas, que tuvo lugar con la guerra de conquista castellana. Los capítulos logran mantener al lector dentro de una tensión emocional muy atractiva.

'Atis Tirma' es verdaderamente un microuniverso en el que sucesos, personajes, familias, reyes, soldados, pastores, frailes, aborígenes, autoridades, conquistadores del común, sueños, traiciones, victorias, viajes, ceremonias, vida cotidiana, amores... se suceden en medio de una existencia que discurría al mismo tiempo tanto en la pequeña isla de Canaria —en el Real de Las Palmas y en las montañas y barrancos— como en los lejanos lugares de la península ibérica y del Mediterráneo relacionados con ella.

Esta novela nos llega en un tiempo muy oportuno. Y es que, por fortuna, Gran Canaria en su conjunto ha llegado hasta nosotros como un gran escenario teatral donde se hallan visibles y bien presentados testimonios de enorme valor sobre la cultura aborigen prehispánica. Esta isla ha tenido la sabiduría y el acierto de lograr conservarlos.

A los que lleguen a leer esta novela les puedo asegurar que los lugares, recuerdos o estaciones prehispánicas que hoy se conservan en la isla, como el recientemente declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco de Risco Caído y su paisaje cultural vecino, los almogarenes de Bentayga o Tirma, el Museo y Parque Arqueológico de Cueva Pintada en Gáldar, el Cenobio de Valerón, el parque arqueológico del Maipés de Agaete, las fortalezas de Santa Lucía de Tirajana, etcétera o el mismo Museo Canario, el monumento a Bentejui del escultor Manuel Bethencourt Santana en el parque Doramas de Las Palmas, etcétera se entenderán y se gozarán con mucha más intensidad y con una nueva luz clarificadora que explicará mejor lo que esos lugares o legados significaron para los antiguos isleños.

'Atis Tirma' requiere ser leída con cuidadosa atención. Deslumbra por la fluidez de las acciones con que discurre su argumento, por la claridad narrativa con que queda abordada una realidad histórica que siempre ha estado muy enmarañada en sus datos, por su elevado tono en calidad estética literaria, su muy cuidada riqueza de léxico culto y por el dominio de una prosa poética que en muchas ocasiones es elevadamente sugerente. En suma, se asiste a la contemplación de cuadros de paisajes de vida coetáneos y sucesivos, que se dieron en Gran Canaria, Lanzarote o La Gomera o en Castilla y Portugal o en Roma.

«Mientras duró el paroxismo, los dos canarios permanecieron inmóviles, distantes, contemplando impotentes la escena. Luego, por fin, cuando el tumulto cesó, ellos y la multitud sobrecogida cruzaron alguna mirada embarazosa, esquiva, y todos constataron que ya no había nada que hacer, que el entendimiento era imposible porque nada memorable podían compartir y ningún lenguaje los habría reconciliado. Después, murmurando, el faycán escupió dos veces y les dio la espalda: ya se había despedido de los muertos ideales, de los entrañables y los admirados, de los amusnau y los artistas, de los amantes de dios y los capitanes, de los enamorados y los optimistas, de los pastores de la cumbre y los gigantes, de los brujos y los perlos, de los poetas geniales y los suicidas, de los limpios de corazón y los condenados a muerte... de todos ellos, su último heredero. Arrogante, Ventehuí, el más digno y breve de los guanartemes, le siguió los pasos sin volver la vista atrás, con el pensamiento poseído por la imagen de su rival, el desleal recompensado, descubriendo, aunque tarde, que la honra es privilegio de los hombres y pocas veces de los pueblos. Desencanto, amargura, despecho, repugnancia... ¿Qué emoción recorrió entonces sus entrañas? Acaso fue una suma de todas ellas. ¡Pero, qué importa!, más tarde o más temprano el hombre se enfrenta solo a su destino.

En más de una ocasión los había tentado la gloria, el rito, el vuelo. Sonrieron por el cristalino recuerdo de Guanhaben, por la memoria del temerario Caitafa y la de todos los que alguna vez habían expiado culpas ajenas: ¿para qué otra cosa sirven los héroes? Había llegado el momento. Se tomaron de la mano y, como era costumbre de los viejos, caminaron erguidos hasta el brocal del abismo. Sonrieron de nuevo, lloraron incluso: de pronto había florecido el miedo, ¿qué otra cosa podían esperar? Solo eran hombres —cosa de la carne, pensaron—, dos seres proscritos. Tragaron saliva, un trago amargo, y sonrieron por última vez al verse solos, los dos, en su clamorosa soledad —¡Aquel maldito nudo atravesado en la garganta!— y se abrazaron con un ímpetu rabioso, la vida toda vertida en el abrazo: —¡Se acabó! —dijeron, y entonces, en el último instante, los invadió un frenesí, una embriaguez, el valor que ya volvía—: ¡Ohh dios! —en nada se piensa, el cuerpo tiembla, los llama el vacío, sus labios exclaman:

—¡Atis Tirma! ¡Atis Tirma! ¡Atis Tirma! —y volaron... alto, lento... vuelan, aún vuelan».

Para mí es una gran novela sobre una parte —trágica y apesadumbrada— de la historia de las Islas Canarias, particularmente de Gran Canaria, en el umbral de su Modernidad y que además me ha instruido a la vez que me ha sobrecogido en diversos pasajes, por lo estremecedor en unas ocasiones y por lo resplandeciente en otras.

Y es que el tema que se aborda no es nada insignificante, se trata de la controvertida cuestión atemporal que podría resumirse en seis palabras: la marcha imparable del existir humano.

Acérquese a 'Atis Tirma', le complacerá y enriquecerá.

https://www.canarias7.es/cultura/atis-tirma-final-20211121185233-nt.html

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jueves, 2 de diciembre de 2021

Reseñas de QUIZÁS EN OTOÑO, de Consuelo López-Zuriaga en BABELIO

 


Es un libro duro, de sentimientos, emociones, decisiones, adversidades, que no te deja indiferente. Con una prosa que vuela según vas leyendo en la que quieres seguir para ver qué pasa, que se decide de cómo seguir la vida, de cómo te cambia y dónde nada va cómo estaba planeado. De la diferencia entre la vida y la muerte. El éxito laboral. La ciudad y el campo. Vivir teniendo derechos humanos o no tenerlos. Morir y hacerlo dignamente. Perseguir la felicidad o tenerla. Plantearse que es la vida antes de no tenerla. Un libro que a pesar de sus 165 páginas plantea un montón de temas que darían para más de un debate y por supuesto para muchas reflexiones. Prefiero dejar mis impresiones a decir de qué va porque para mí dar el argumento sería revelar parte de la historia. Lo mejor leerla y juzgar uno mismo. No deja indiferente y eso es lo bueno de leer un libro.

 21 noviembre 2021