Día 110. Déborah Vukušić. Perversiones y ternuras (2009)
CASCOS AZULES
a david gonzález
jugando a la guerra
los chicos me enseñaron
a tirar piedras
construir patines
y levantarme
la falda por dinero
No está mal dejar lo mejor para el final, como hace unos días en el recital de poesía Inverso que, en las Naves del Matadero de Madrid, reunía a editoriales y poetas, entre l@s cuales, Sofía Castañón, Deborah Vukusic e Inma Luna. Lo cierto es que hubiese preferido que las tres poetas estuvieran al comienzo de la sesión, porque me parece que hay muchos solemnes aburridos en estas historias, que no acaban de salir al mundo exterior para darse cuenta de que hay otras vidas y otros ritmos que los que se esconden en los estantes de sus propias librerías. Y no hablo tanto del contenido (que a veces también), como de la vitalidad de encontrar la propia poesía (la escrita, la recitada y la vital), con la de gentes que no toman la palabra (la escrita, me refiero ahora), o no la hacen pública, pero sí quieren escuchar y conectar con quienes poseen ese ritmo poético que son capaces de expresar.
Los que no había podido presenciar aún eran los ritmos y las formas de las otras dos poetas, tan distintas, pero tan interesantes a la vez. Porque Sofía Castañón sí que estaba recogida entre las páginas de esta misma revista y, precisamente, de la mano de las Provocaciones poéticas de las que se encarga Inma Luna. Creo que sus poemas están en ese entorno en el que lo personal trasciende todo para convertirse en un espacio de encuentro colectivo, y así trata de hacerlo esa noche, y aunque parece que arranca un tanto distante, al poco estás dentro de su propio discurso, o te está mirando fijamente cuando separa los ojos de su texto, o te traslada a la proyección que se encuentra a su espalda, en ocasiones tan dura con sus poemas. Y no me importa decir que me sobra que esté con el teléfono de moda en la mano leyendo en él, porque, por ejemplo, cuando hace una pausa, uno no sabe si es parte de su recital o bien no le está cargando el aparato. Tampoco creo imprescindibles las proyecciones que a veces parecen plato principal, pero sí es verdad que pueden tener su gran interés en segundo plano, así que en esta ocasión me divido entre una y otra opinión. Es que creo que la persona, la que escribe (ha escrito), la que dice sus textos, tiene una gran importancia como para que nos salgamos de ella y veamos una “peli”: prefiero ser capaz de cerrar los ojos, escuchar, y poder regresar de vez en cuando. Bueno, con Sofía Castaón sí es posible, aunque traiga los periféricos acompañando su poesía.
Deborah Vukusic es muy diferente (como decía antes, las tres lo son, a lo mejor por eso me parece que he hecho una noche muy rica, porque son tres poetas muy diversas y capaces de mantenerme sobrevolando el momento de sus textos en directo), y es diferente en el sentido de que le sobra todo menos la gente: apenas se aguanta las ganas de “contar lo suyo”, es un manojo de emociones que, si no me equivoco, sigue siendo igual fuera de allí. Su sentido dramático está allí, como también estaba en Sofía, como también está en Inma, pero cada una en su estilo. Deborah nos asalta con unos textos autobiográficos o parcialmente autobiográficos. Estamos en plena guerra de Croacia y Serbia, o más bien en los restos de la guerra, y no puedo dejar de recordar lo de Bertolt Brecht en Madre Coraje: “El miedo de verdad llega con la paz, porque entonces tienen que pagar lo que han perdido”. No por el tono de ella, al contrario, que a veces parece que cuenta un chascarrillo dentro de una tragedia, que asume como suya, como familiar, como aventura pero como consecuencia de una aventura, sea propia, sea ajena. Tengo la sensación de encontrarme ante una gran cuentacuentos, ante una especie de relato épico de tarde de invierno y chimenea, que escucharía toda la noche, si no fuera por la impaciencia de una noche de poesía, en la que todo prosigue. Tendré que seguir leyendo a Deborah, o ir a donde me lea, que seguro que es más divertido.Entre dos mundos, por su nacimiento, podríamos decir que entre dos patrias, y por sus afectos; no es posible querer a quien se jacta del dolor causado, pero tampoco sabemos odiarle, los poemas que van desgranando su historia y la propia historia de su país, son abrumadoramente como disparos a la ingenuidad. Para decirnos que no. Que no hay justificación para la sangre, para el dolor, para el desarraigo, para los daños colaterales- pienso en los poemas hablando de sus amigos muertos, por ejemplo-.
Mujeres cuentistas
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Varias autoras
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Reseña de Miguel Baquero/El Heraldo del Henares
Publicado por la editorial Baile del Sol, el volumen Mujeres cuentistas reúne cuentos de ocho autoras jóvenes españolas, nacidas entre 1966 y 1979, muchas de las cuales alternan su actividad literaria entre el relato y la poesía. Los cuentos que componen este heterogéneo volumen abarcan desde el relato largo e intimista al hiperbreve de lenguaje cortante y sucinto; desde la estructura clásica a formas más experimentales de narrar. Con todo ello se conforma un muy interesante libro que ilustrará al lector tanto sobre las diversas inquietudes y formas de expresión que actualmente preocupan a los escritores (en este caso, escritoras) como de la calidad que, en variadas formas, lucha por persistir en el tan mecanizado paisaje de la literatura actual. Porque, con los naturales altibajos propios de esta antologías, el factor común que se presenta en todos los cuentos de Mujeres cuentistas es el de narrar con autenticidad, buscando una pulsión y un compromiso propios al margen de las imposiciones comerciales que, podría decirse, hacen de la literatura una mercancía. Tal vez por ello se advierte, en mayor o menor grado, en todas estas jóvenes autoras, un interés por “ficcionar” la expresión, por hacer cuentos acerca de la escritura. Bastante son los relatos, como hoy se dice, metaliterarios, cuentos que parten de las palabras, del libro, o de la escritura y tras levantar el vuelo acaban volviendo a él. Igualmente se aprecia en estas jóvenes escritores un deseo, ciertamente saludable (el mejor deseo, realmente, que puede mover a un autor joven) por cambiar y actualizar los referentes, por revisar los patrones habituales para adaptarlos a los nuevos tiempos. Así, son varios los cuentos en que se cita a los actores de cine más actuales, a los grupos de rock que hoy día marcan la música, a canciones que dirigen la poesía hacia nuevos caminos. También se utilizan formas y modismos enraizados con el lenguaje del ciberespacio. Muchas de las autoras, de hecho, administran o han administrado espacios digitales y se manejan con soltura en el mundo blogger. En resumen, las cuentistas reunidas en esta antología de relatos, Mujeres cuentistas, publicada por la Editorial Baile del Sol, constituyen un excelente y significativo conjunto de gran interés por cuanto, a través de ellas, el lector puede formarse una idea del mundo literario que le rodea (que late al fondo de todos esos best-sellers que pueblan las librerías) y del mundo literario que está por venir. Mujeres cuentistas – Editorial Baile del Sol – 228 páginas – Cuentos de Inés Matute, Inma Luna, Ángeles Jurado, Ana Pérez Cañamares, Rosana Popelka, Marina Sanmartín, Deborah Vukusic y Carmen Camacho |