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domingo, 26 de mayo de 2013

En los antípodas del día, por Gonzalo Aróstegui Lasarte

Editorial Baile del Sol. 231 páginas. 1ª edición de 2012.
La primera persona que me habló de En los antípodas del día fue mi amigo el escritor mexicano Federico Guzmán Rubio. La había visto (si no recuerdo mal) en la mesa de novedades de la librería Antonio Machado, había leído las primeras páginas y le había parecido que prometían. Me preguntó si yo tenía esta novela de Gonzalo Aróstegui Lasarte (Pamplona, 1971), porque al fin y al cabo compartimos editorial y tengo un trato cercano con los editores. En realidad, hasta que no la mencionó él yo no había oído hablar de este libro, busqué información sobre él en internet y descubrí que Gonzalo Aróstegui mantiene un blog especializado en música moderna, muy recomendable para aficionados, llamado Ragged Glory (ver AQUÍ). Me informé sobre qué trataba su libro –el mundo laboral en España– y cuando tuve que hacer un pedido de ejemplares de mi propia novela a Baile del Sol, les compré también (a precio de autor) unas cuantas de sus novedades. Entre ellas estaba En los antípodas del día.
Primera sorpresa del libro: aunque nos parezca más correcto las antípodas, en realidad antípodas es masculino (lo he consultado en la rae.es).
Me apeteció leer este libro a continuación de Yo, precario porque ambos tratan un tema común: el mercado laboral español. Lo narrado por Javier López Menacho en Yo, precario hace referencia a una realidad muy cercana al momento de la publicación del libro y al de mi lectura, al situar su acción en el año 2012 (o como muy temprano en 2011), y a las penurias laborales a las que se enfrentan los jóvenes en España a raíz de la crisis de 2008. En los antípodas del día, Rafael Hernández Gutiérrez –que parece un trasunto novelado del propio autor– nos habla de su trabajo nocturno como teleoperador de la empresa Vía Digital desde diciembre de 1998 hasta finales de 2003.
Gonzalo Aróstegui ha nacido en 1971 y Javier López Menacho en 1982; casi una generación los separa; pero la lectura de ambos libros me ha confirmado algo que ya sabía: el trabajo precario para los licenciados universitarios en España no empezó con la crisis de 2008. Parece que más de uno se ha olvidado ya de la existencia de las ETT del 2000; del amigo que cobraba la mitad de su sueldo en un sobre y cuando le decía al empresario que con su nómina legal un banco nunca le iba a conceder una hipoteca para comprar una casa, el empresario le respondía: no te preocupes, que ya ha pasado, tú vas al banco, le enseñas la nómina y una carta que te firmamos nosotros con lo que cobras en negro y el banco te concede la hipoteca; del amigo que no se movió del sitio durante años pero que cambiaba cada año y medio (tras cumplir tres contratos de seis meses) de empresa (la misma empresa dada de alta con tres nombres) y así no tenía nunca un contrato fijo; del colegio privado que te dejaba todos los veranos en el paro aunque lo legal fuesen como mucho tres... Yo no me he olvidado de esa España del 2000 previa a la crisis (tierra del ladrillo y la especulación) y Gonzalo Aróstegui tampoco.
Rafael Hernández tiene veinticinco años y, al acabar la carrera de Filosofía, quiere escribir una tesis sobre el nacionalismo. Pero también desea no tener que pedir más dinero a su madre para salir a tomar algo con sus amigos y decide buscarse un trabajo. A finales de 1998 en España lo más normal era que un licenciado en Filosofía del barrio de Carabanchel encontrase trabajo de teleoperador. Poco después de empezar acabará en el turno de noche, donde principalmente se dedicará a atender a señores que desean contratar el visionado de una película porno o bien que tienen dudas sobre sus facturas televisivas a las tres de la mañana.
A diferencia de Yo, precario, En los antípodas del día no sólo habla del mundo laboral; la vida familiar, del barrio o de pareja tendrán su importancia en las páginas del libro. Y en este sentido podría afirmar que En los antípodas del día tiene más cuerpo como novela que las simpáticas crónicas de Yo, precario.
Rafael tiene un trabajo que no le permite dejar la casa de sus padres, pero empieza a salir con la atractiva hermana menor de uno de sus mejores amigos. Ahora tiene dinero para poder pagarse sus gastos, pero menos tiempo libre para avanzar en su tesis. Al principio de la novela Aróstegui empleaba el recurso de insertar las notas que Rafa va tomando para sus tesis entre las páginas de su narración; recurso que queda abandonado según el narrador va dejando de lado su tesis y adentrándose en el mundo de la noche.
Raquel, la novia de Rafa, intenta convencerle para que deje su trabajo de teleoperador nocturno, pero En los antípodas del día, además de una denuncia de una situación laboral precaria (escasos sueldos, contratos interpuestos entre ETTs y empresas filiales, jefes arbitrarios, exigencia de tareas no correspondientes al puesto...), también es la historia de una fascinación: la de la Noche. “Por la noche no hay jefes”, se justifica Rafa en la página 78; pero en la página 181 ya afirma: “A estas alturas del partido yo ya me había transubstanciado en vampiro y la luz del día me molestaba”; y en la 214: “Era la droga Noche, que controlaba mi sistema nervioso para hacerme actuar a su antojo”.
Otro de los temas de En los antípodas del día es el del paso de la indolencia de la juventud a la decepción de la vida adulta. “Era el HORROR que se acercaba, pero esta vez en forma adulta” (página 139). El grupo de amigos de Rafa está formado por cuatro personas, una amistad cimentada por la pasión musical: “Los cuatro formábamos una piña que parecía indestructible unida por el ritual –quizá infantil, pero mágico– del rock and roll” (pág. 139). Y en gran medida En los antípodas del día es una novela musical, que reivindica la fuerza de la música como seña de identidad personal. El narrador cita a escritores, pero rara vez se describe a sí mismo leyendo; recuerdo una única escena en la que Rafa se describe leyendo, y dice algo así: “Fui al salón y abrí un libro”; en cambio la música escuchada en casa o en los conciertos está profusamente documentada. Y a pesar de esta pasión, Rafa empieza a sentir que las conversaciones sobre los grupos musicales se repiten, que sus amigos le consideran un pedante si cita a alguno de los filósofos que ha estudiado en su carrera, que debería haber algo más y no sabe dónde.
Y por supuesto, En los antípodas del día es una novela sobre el trabajo. Por experiencia sé que, a pesar de que uno piense que en la empresa en la que está se comenten los mayores atropellos del mundo, y que le muerdan las ganas de denunciarlo públicamente, para un lector ajeno a ese entorno laboral las descripciones de ETTs, contratos fraudulentos, abusos en las tareas impuestas pueden resultar tediosas. Aróstegui también parece darse cuenta de este problema, y centra su descripción del trabajo en las consecuencias que éste tiene sobre su vida privada, y en las relaciones humanas que se establecen en él. Y así nos va a hablar principalmente de las actitudes que toman las personas en las empresas (miedo al despido, servilismo...) o las transformaciones que van a sufrir en cuanto tienen un mínimo de poder. Además de hablarnos de la lucha sindical y de las reivindicaciones legales, de las pequeñas derrotas y victorias del trabajo. “Era el individualismo atroz que nos rodea” (pág. 199).
Con el estilo ocurre algo curioso: la voz narrativa es la de un chico de Carabanchel que ejerce de chico de Carabanchel, y al que por tanto le gusta narrar con un lenguaje muy cercano al oral; y que además desconfía del lenguaje formal, que le parece un disfraz para no hablar claro. Esto escribe, por ejemplo, en la página 37: “Multidifusión lo llaman ellos; jeta, los demás”, y en la 216: “Difuminándose en el ámbito de infantiles subjetividades (léase pataletas)”. Hacia este lenguaje oral parece conducirle el hecho de que el personaje desconfía de lo aprendido en los libros: “El problema es ¿qué son los principios si te atenazan en la práctica con su ostentosidad teórica? O mejor: ¿para qué sirven? No hay respuesta, pero queda claro que la vida (‘la realidad’) hace aguas frente a la teoría” (pág. 225); pero algo sí que ha quedado de sus estudios de filosofía (éste es el hecho curioso del que hablaba al principio del párrafo), y es la tendencia a hacer razonamientos continuamente matizados por frases subordinadas, que en algunos casos le llevan al abuso de paréntesis, corchetes o guiones; un claro ejemplo me ha parecido este párrafo de la página 24: “Yo no le contestaba, pues su lógica estaba tan alejada de la mía, y al mismo tiempo tan enraizada en su naturaleza –era la base de todo su comportamiento (o quizás ese comportamiento había conformado una lógica a la que intentaba dotar de un carácter retroactivo [o a la que ya había dotado] que, aunque falso y envenenado, se impusiera como definitivo), heredado de generaciones educadas en el (¡oh, maldito cristianismo!) dolor, la carencia, y la contención, pero también en la trampa, el engaño y la cínica brutalidad–, que cualquier intento de mi parte de –no ya de hacerle cambiar de opinión, no, eso era imposible– explicarle mi punto de vista –si es que tenía alguno– habría resultado baldío”.
A pesar de algunos titubeos verbales, exceso de oralidad por un lado, con un pequeño abuso de las frases hechas –lo que queda, en todo caso, justificado por la voz narrativa elegida– y algún párrafo (como el descrito más arriba) un tanto farragoso, la lectura de En los antípodas del día se me ha hecho agradable por la cercanía que sentía hacia el protagonista de la historia (hablar en Madrid de Carabanchel o de Móstoles es hablar de lugares parecidos): Rafa podía haber sido un chico de mi barrio. También por la conexión que he sentido con el contexto social e histórico del libro. Se describe, por ejemplo, una visita a la sede de Comisiones Obreras cerca de la plaza de Neptuno, que yo he tenido que realizar de una forma tan similar a Rafa, que sólo he podido sentir empatía hacia él. Así que voy a reivindicar la lectura de este tipo de literatura cercana y vital que es En los antípodas del día.

 http://desdelaciudadsincines.blogspot.com.es/2013/05/en-los-antipodas-del-dia-por-gonzalo.html

viernes, 3 de mayo de 2013

ASÍ NOS VÁ




GONZALO ARÓSTEGUI LASARTE    "En los antípodas del día"
A través de mi conexión bloguera musical descubro al autor de ésta su segunda novela, publicada en 2012 por "Ediciones Baile del Sol" de Sta. Cruz de Tenerife. Gonzalo Aróstegui, además de navarro residente en Madrid desde hace mucho tiempo (lo cual es un plus de linaje), es escritor y un excelente especialista en música contemporánea (rock y jazz fundamentalmente). Ha colaborado igualmente con la revista Ruta 66, como cronista cinematográfico, y lleva el timón de un muy recomendado blog musical titulado http://raggedglory.blogspot.com/
 
La novela plantea, de forma directa y cruda, la dicotomía vital del protagonista, Rafael Hernández, un joven de Carabanchel, recién licenciado en Filosofía, y que se mueve básicamente entre su exacerbado amor por el rock and roll, fiel de la balanza que le aporta los momentos más intensos -personal y colectívamente- y los avatares y penurias de un trabajo precario como teleoperador de marketing telefónico, el otro apartado vital que le trae por la calle de la amargura. Entre ambos mundos transitan distintos personajes, compañeros de aventurás lúdicas unos, más proclives a acompañar a Rafael en su desahogo orgánico (cervezas, drogas, sexo, lo típico de lo convencionalmente asociado a la pasarela roquera), otros,  los que coinciden en las distintas empresas de telemarketing donde Rafael presta sus servicios, personajes que están bastante bien definidos, quizás mejor que los colegas de juergas que no dejan de ser protagonistas como grupo, apartados de una personalidad más individualizada e impactante. (Tampoco sería justo dejar que asomaran un poco la cabeza de este grupo algún personaje como el de Raquel, su novia, y Juan Carlos, colega de la cuadrilla que elige otras vías de escape).
 
Como decía anteriormente, me atraen bastante más los personajes con los que Rafael se topa en su entorno laboral y, sobre todo, con aquellos con los que tiene que convivir durante su etapa en el turno de noche de la empresa. Pasan por sus páginas personajes de todo pelaje; compañeros sin más, amorfos individuos incapaces de mojarse por nada, otros más comprometidos que se enfrentan de cara a situaciones claramente injustas, aquellos que encrespados en el oportunismos del ascenso muestran a las claras su faz más vil y rastrera, los últimos,  que ya ascendidos juegan claramente dentro del marco político de los ejecutivos de nivel. Hay también espacio para los representantes sindicales y, en la última parte de la novela, se desarrollan en su campo de acción e influencia los últimos acontecimientos laborales del protagonista. Se nota, en definitiva, el buen grado de observación del autor que, este humilde comentarista, reconoce como datos más que fiables al haber estado trabajando en una gran empresa durante los últimos veinte años de su vida.
 
Sea lo explicado el motivo, que lo es, "Los antípodas del día" no será exclusivamente del agrado de los lectores amantes del rock, dadas las copiosas referencias a discos, grupos, conciertos, garitos y conversaciones que sobre el tema se suceden continuamente, si no también se amoldará al gusto de todos aquellos que busquen entre sus páginas un fiel reflejo de lo que ha sido la vida en España para una generación desencantada. Aquella que, bien preparada académicamente, se enfrenta al inicio del nuevo siglo XXI con sus ilusiones de engarzarse en un entorno laboral y social adecuado y que, lejos de ocurrir así, se ve inmersa en la más canalla manipulación empresarial y falta de futuro como consecuencia. Así eran las cosas entonces, y así siguen más de una década después...
 
Del personaje principal Rafael, queda al final una interesante conclusión. La primera relativa a lo que en principio parecía ser una apuesta arriesgada, pero proclive a dar un valor añadido a la novela, y que era su intención de completar una tesis de final de carrera sobre el "nacionalismo " y trascribirla como parte de la novela. A las pocas páginas el autor decide no utilizar esta variante narrativa y, según mi ipinión, priva al lector de un contrapeso que bien pudiera haber jugado un papel más enriquecedor del libro. La segunda hace referenvia a lo que podríamos llamar la "vampirización" del personaje principal. Su entrada y consolidación en el turno nocturno de la empresa cambia su carácter . Acaba por convertirse, después de cuatro años, en un ser de La Noche y queda finalmente el sabor amargo de que estamos ante otro personaje distinto, aquel que se enfrenta ante su descoloque vital sin soluciones en la mano.

martes, 26 de marzo de 2013

En los antípodas del día. Gonzalo Aróstegui Lasarte


En los antípodas del día entro en mi vida gracias a su llamativa portada (es verdad los que comentan que los libros muchas veces por su portada entran). Con un título enigmático, una sinopsis  que me resulto muy interesante y que muestra a las claras lo que vamos a encontrar me deje llevar por este libro hasta disfrutarlo lacónicamente.




Título: En los antípodas del día
 
Autor: Gonzalo Aróstegui Lasarte
 
Genero: Narrativa-Novela
  

Año: 2012
Editorial: Baile del sol
Páginas: 234
ISBN: 978-84-15019-93-0



Madrid. Finales del siglo XX. Rafael Hernández es un joven recién licenciado en Filosofía que —obviamente— no encuentra trabajo relacionado con sus estudios. Cansado de pedir dinero a sus padres, decide ponerse a trabajar como teleoperador para ir tirando, y lo que, en principio, parece ser una escapatoria temporal, se convierte en más de cuatro años trabajando en el turno de noche contratado consecutivamente por tres empresas diferentes para atender a los clientes de una misma televisión digital de pago. Conocerá así Rafael los contratos temporales, los fatídicos cargos intermedios, la lucha sindical y todo tipo de miserias (y glorias) laborales que se puedan imaginar relacionadas con el telemarketing, en concreto, y con la precariedad en la empresas, en general. El trabajo nocturno le absorberá hasta tal punto que afectará a sus relaciones íntimas y dejará apartada la tesis sobre el nacionalismo que pretende desarrollar. Rafael se hará mayor, pero no perderá la pasión por la música rock que le une a sus amigos, aunque al crecer e incorporarse al mercado laboral se dará cuenta de la complejidad de la realidad, de lo fácil que es hablar y lo difícil que es actuar y tomar decisiones. Narrada en primera persona con dureza, ironía y mucho sentido del humor, la historia de Rafael es, tan patética como divertida, la de tantos jóvenes (y no tan jóvenes) explotados por un salario miserable que creen en un futuro mejor que no acaba de llegar. Una historia normalmente silenciada que aquí se revela en toda su cruel extensión, sin olvidar los matices y contradicciones que marcan cualquier actividad humana.
Sinopsis facilitada por la editorial.
El autor:
Gonzalo Aróstegui Lasarte Pamplona 1971) cuyos apellidos revelan que como mínimo nació en Navarra, aunque lleva media vida siendo o residiendo en Madrid se estreno en el mundo literario con su opera prima Madrid3 (2004). En lo que se le conoce de su desempeño por el mundo, ha sido cronista cinematográfico eventual de la Revista Ruta 66. En la actualidad desarrolla un blog (Ragged Glory)de bastante categoría desde mi punto de vista en el que analiza discos de jazz y de rock 
Si te interesa la música puedes aprender mucho con sus comentarios aquí

Impresiones:
Su portada me llamó de inmediato la atención, un llamativo fondo rojo y sobre él un martillo cruzándose con unos cascos de teleoperador con su pinganillo. Le dí la vuelta al libro y tras leer su sinopsis el flechazo fue inmediato, quería leer ese libro y sabía que sería un libro de los que disfrutas y reflexionas con su lectura, no sabía que me iba a encontrar entre sus páginas pero si que no me dejaría indiferente. Hoy al cerrar el libro siento la agradable sensación de saber que no me equivocaba. Un libro que me ha recordado un pasado, un presente y un futuro, antiguos compañeros, y un futuro maquillado con falsas promesas o mejoras reales, pero que no deja de ser la misma miseria humana de siempre.
No estamos hablando de la Biblia, ni del mejor libro del mundo, pero sin lugar a dudas estamos ante una magnifica crítica a todo, bien escrita, aportando reflexiones simples, profundas o a mitad de camino entre la desesperación hecha monotonía y la protesta encubierta presentada a modo de historia. Creo que es un libro que merece la pena leer sobre todo en estos tiempos de crisis que corren, porque hacer reflexionar y aunque la historia puede o no puede gustar, lo que quiere expresar es "evangelio" del día a día del sistema laboral español y de como puede llegar a influir en la vida de las personas.
Ya desde el comienzo nos empezamos a dar cuenta, de que iremos de la mano de un protagonista Rafael, licenciado en filosofía y teleoperador del turno de noche de una gran empresa de televisión por cable, contará su historia en primera persona con un lenguaje irónico  sincero, soez de tarde en tarde pero nada mas lejos de como lo haría una persona normal y corriente de la calle, donde de vez en cuando gusta de incluir disertaciones sobre su tesis, sus propios pensamientos sobre el nacionalismo, la filosofía aplicada a la realidad de la vida. No debemos dejar que nos aparten de la historia estas libertades que el autor se toma, aunque por favor es de obligado cumplimiento no dejarlas escapar, pensar en ellas que nunca viene mal ejercitar el pensamiento más allá de lo que lo hacemos con nuestras cosas diarias porque hablando de su tesis, muy interesante y recomendable el tema de los nacionalismos y su forma de razonarlos, aunque desde mi punto de vista tenga una visión distinta a la de él. Estas continuas alusiones a frases y sentencias de filósofos irán intercaladas entre su vida laboral y su intento por componer una tesis  de la cual seremos testigos mudos de su estancamiento en playas lejanas del compromiso por realizarla. 
Llegados a este punto, creo que ya empieza a notarse el cierto cariño que profeso a este libro y quizás convenga antes de continuar, desnudar mis verdaderas razones. He visto  mi vida reflejada en el libro y ha sido como si alguien gritara al mundo lo que en su día o incluso hoy yo no he podido. Una parte de mi vida anterior mientras terminaba la carrera y buscaba dinero fácil trabajando en los bares, se desarrollo en el mundo del telemarketing más oscuro y profundo. Promesas de un empleo fijo,en un verano trabajando duro, privándome del disfrute estival porque cada mañana me encerraba en un cubículo de una pequeña habitación junto con  un numeroso grupo de personas. Grandes carteles que te animaban en un principio y te exigían cuando los plazos llegaban a su fin, la cantidad que tenías que vender. Con un salario super básico, rozando el salario mínimo requerido, sin pausas para el descanso visual (pvd), firmando la renuncia a la mediación de un sindicato ante cualquier conflicto y no rigiendote por ningún convenio. Ese fue mi bautismo como teleoperador. Podéis prever el final, se termino el verano, con ello los meses de más venta y aunque cumplí con los objetivos  me dieron la patada.
Por tanto este libro relata lo que puede ser la historia de miles y miles de estudiantes universitarios (hablo de este grupo, porque es el caso que nos muestra la historia, que nadie se sienta excluido)que han sufrido en sus carnes al agarrarse a un trabajo con cierta oferta en el mercado laboral, presas del nerviosismo de una edad, una carrera terminada y poco futuro, en un horizonte laboral de un país, con muchas medidas y recortes a tomar pero pocas soluciones que aportar.
Bravo Gonzalo, con un lenguaje directo, sin pelos en la lengua has descrito de una forma amena y sincera el a,b,c de este mundo. Empresas subcontratadas por empresas multinacionales donde el trabajador se queda en tierra de nadie y sus protestas no tienen eco puesto que su situación o sus condiciones, raras veces se ven reflejadas con claridad. Transcurriendo en las ultimas décadas del siglo XX, recordaremos algunos de los acontecimientos que más nos impactaron en aquellos años.
La guerra interna entre pertenecer al margen de todo, ser el abanderado de tus derechos o venderte a la empresa por un mendrugo de pan que sacie o alivie tus condiciones. Ser martillo antes que yunque, no saber si tendrás un mañana en la empresa, pero cuando te das cuenta llevas cuatro años y has firmado 17 renovaciones o ampliaciones. Como te afecta a tu vida social, a tu estado de animo, a tus relaciones lo que en un principio parecía que iba a ser momentáneo y que con el paso del tiempo, acostumbrarte a un sueldo y la falta de tiempo para organizarte y buscar algo mejor, llega a convertirte en un naufrago en una isla desierta.
Se trata de un libro que habla de la vida misma, la razón, el método choca y se diluye con el fanatismo gamberro y desenfadado de un protagonista que nos enseñara mucho de la condición humana, del trabajo temporal, de la verdadera realidad de los sindicatos, todo ello eso sí, entre concierto y concierto de rock and roll. Porque si algo tengo claro en estos últimos meses es que, mientras más me alejo por involuntariedad propia de la música, más se encargan los propios libros de acercarme a ella. Nuevamente y van tres, cuatro tal vez, un nuevo libro que despliega ante mí todo un catalogo musical del que me es imposible evadirme y no anotar y buscar como suena, que tal son. así que sois musiqueros otra razón más para perderos entre sus páginas.
Adelantándonos a su final, decir de él  que no sorprende de tan real que llega a ser, y sin giros extraños nos lleva a un desenlace que estaba casi cantado desde que nos metimos en faena. Si bien esto no le resta calidad, tampoco lo hace ser sobresaliente, desgraciadamente lo importante es lo que te hace sentir y el reflejo de comos son las cosas porque la historia es más de lo mismo en este país,donde estos abusos se han convertido en algo normal y ya no son ninguna novedad que de tan normal que se han convertido estos abusos.
Se han hecho libros de anécdotas sobre las vivencias de maestros, guardias civiles, médicos  enfermeras, etc, ya era hora de que el mundo del telemarketing con el que hoy en día tenemos un contacto o una experiencia casi a diario saltara a la palestra con un relato de sus entresijos. y creo que Gonzalo nos trae una muy buena muestra.
Permitirme una aclaración.  Hablando con algunos compañeros sobre el libro que estaba leyendo me comentaron que en su título había un error al usar el articulo los en lugar de las para referirse a antípodas.En un principio yo también creí que se trataba de una errata o fallo de expresión por lo que decidí investigar dando como resultado esto.
En Geografia, el antípoda o los antípodas (del griego anti: "opuesto" y pous, podós: "pie, del pie") es el lugar de la superficie terrestre diametralmente  opuesto a otro lado; es decir, el lugar de la superficie terrestre más alejado. Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), el DRAE, un antípoda o perieco es un habitante del globo terrestre que, con respecto a otro, mora en un lugar diametralmente opuesto. 
Por lo tanto antípodas es masculino, solventada la duda por mi parte.

viernes, 11 de enero de 2013

"En los antípodas del día". Gonzalo Aróstegui Lasarte


"Sé que no estoy en mi juicio y que me falta inspiración. Todo me saca de quicio ¡qué desilusión! Odio salir a la calle, hiede la televisión, el rocanroll es un arte ¡qué desilusión! Es sólo una canción y me siento mejor (bis) Soy compañero de nadie y viajo solo en mi vagón, no encuentro un soplo de aire ¡qué desilusión! Soy pregonero del negro y tengo en cama la opinión, sé que no existe el infierno ¡qué desilusión! Es sólo una canción y me siento mejor"

Antípoda es masculino. Se dice "los antípodas". No conozco a nadie que lo diga bien. Es dificil hablar de ciertos libros, uno no sabe por dónde empezar. Yo he acabado "En los antípodas del día" de Gonzalo Aróstegui Lasarte, dueño y señor de Ragged Glory y escritor meritorio a raíz del gancho al hígado que me tiene confundido un par de días después de haber cerrado el libro. He de evitar las referencias, los espejos que entre las líneas iba encontrando y que me metían más de lo aconsejable en la historia. Hay libros que son reales. Rara vez la literatura lo es. Pero este libro lo es. Es real, y creo que eso es lo mejor que puedo decir de él. Es real y es paradigmático, es mito y es historia, a la vez, y eso lo hace grande. Ahora empezaré con las referencias, por eso de explicarme.

"Te tiras cinco años estudiando Filosofía en la universidad, asentando tu espíritu la ferralla epistemológica que te forma, te informa y te conforma, y cuando llega la hora de aplicarle el hormigón, aquella no es capaz de aguantar la embestida para la que -según todos los cálculos estructurales- estaba preparada." (pág 225)

Que yo haya trabajado de teleoperador (http://elcaimansincopado.blogspot.com.es/2010/09/vis-vis-entre-patadas-al-balon-y_07.html), que yo haya estudiado filosofía, que yo haya tenido gloriosas borracheras con Edu, Iván, Loic, Ramón y Sergio, que yo... no importa... nada importa salvo lo que hay en este libro...
Si Fernando León de Aranoa o Benito Zambrano buscaran un guión potente, lo encontrarían en este libro (de hecho, deberían buscarlo en este libro). Pero debería adaptarlo Azcona con el propio Aróstegui para que no se perdiera nada. Azcona no se debería haber muerto nunca, como Berlanga, como nunca debería morirse Rosendo Mercado, pero ese es otro tema, o no... Si Nick Hornby viviese en Carabanchel y en vez de jugar a ser progre lo fuese de verdad, habría escrito algo parecido a esta novela. No quiero resumirlo, no creo que lo hiciera bien. Pero hay personajes, y aunque el libro esté narrado en primera persona, todos están dibujados, con trazo más o menos fuerte, pero con una precisión y belleza increibles. A veces lees libros que están hechos a medida, y tu no lo sabes, ni lo buscas, simplemente lees y lees, pasas páginas y ríes, asientes, lloras, sufres, te ves y ves, sobre todo ves. Ves lo que ha sido un trozo de nuestra historia que nadie ve ni quiere ver. Los ochenta tuvieron sus directores de cine, plagado de cierto costumbrismo acaramelado, también su literatura, su música (eso descontado). Los noventa también, pero aquí todo era demasiado cartón piedra, sobre todo en este país, España, tan dado a insultantes anuncios vomitivos de campofrío cuando las cosas van mal y a la vácua modernez de Fangoria cuando van bien. No me gustó "Historias del Kronen", ni en papel ni en celuloide. La transición al nuevo siglo no tuvo, a mi entender, su cronista, o al menos no sin que apareciese barnizado con cierta pelusilla autocondescendiente. Y ahora llega Gonzalo Aróstegui y planta a un personaje, una foto, una polaroid, un retrato baconiano de todos esos hijos de trabajadores que en 1998 vadeaban la veintena acercándose a la treintena, esa primera generación perdida, soberbiamente preparada, culta a su pesar, cínica y heroica, y lo llama Rafael Hernández, Y Celso, y Jaume pero podría llamarse Iván Pérez, o Ramón Fernández... Y lo presenta como es, como son, como somos, fuimos y acaso seremos, y narra, a pesar de la primera persona, con una certeza desoladora. Coge a Holden Caufield y ponle las ropas de Max Estrella, hazle tener la apariencia de Josele Santiago y el regusto de un Bertold Brecht en pleno monólogo después de un concierto de Iggy Pop... Ese es Rafael Hernández, y en los antípodas del día será su viaje al fin de la noche, una radiografía sublime de esa generación proletaria que fue a la universidad y que, con el año 2000 sobre sus cabezas, se encontraron con que su mundo había desaparecido, o sería más certero decir que se encontraron con que no había lugar para ellos en el mundo que creían habitar, y que no eran más que eso, proles, y que en vez de con 18 o 19, iban a sentir en sus carnes la explotación y la toma de conciencia de clase acercándose peligrosamente a la treintena. Su corazón de las tinieblas fue darse cuenta de que sus pilares: el rock, los libros, los amigos (la fraternidad), los bares, nada valía, nada permanecía, sino todo lo contrario, se desmoronaba en sus manos. La noche, LA NOCHE, ese turno donde Rafa vive y se gana la vida, aparece entonces como esa venda que poco a poco cae de su cara y le deja ver dónde está, aunque él crea que el sueño, el cansancio, sea el colchón que amortigua su amargura, esa que aparece cuando dejas de intuir y realmente sabes que no hay solución. En "En los antípodas del día" uno se ríe, sonríe mejor, pero la mueca no desaparece, en la novela de Aróstegui, al igual que en la vida, en el día a día, uno espera el próximo concierto, la próxima quedada con los colegas, la próxima juerga para descargar un poco de peso, para poder seguir el relato hasta ese final que intuyes que el autor no edulcorará (sorry Hornby), porque este es un libro real, una apuesta tan ética como estética. La radiografía no sólo es el blanco y negro sino que tiene carne, tiene color y calor... Me encantó lo que dijo Lu en su blog sobre este libro. Lu siempre es increiblemente certera y cercana en sus opiniones, a veces la veía en Raquel... "...plasma la realidad del trabajo precario y las increíbles tragaeras que muchas personas demuestran tener a la hora de mantener un puesto de trabajo que no es, ni mucho menos, el que deseaba conseguir cuando estudiaba. También recoge los frustrantes intentos de escribir una tesis sobre el nacionalismo y mantener las relaciones personales con amigos o con la pareja trabajando en horario nocturno, vamos, misión imposible. Pero bueno, aunque la realidad del protagonista sea así de jodida, tampoco es un libro para echarse a llorar. Hace tiempo, escuchando a David Trueba en una mesa redonda sobre guiones cinematográficos, tuve que darle la razón cuando se puso a "criticar" a Ken Loach. A ver, tampoco es que lo pusiera a parir, pero se quejaba del rollo victimista de sus personajes, de la continua tristeza, del énfasis puesto siempre en lo negativo y en lo dramático. Dijo algo así como que los parados también se ríen, toman cervezas y follan, sólo que Ken Loach no enseñaba eso en sus películas. Pues bien, en el libro de Gonzalo el protagonista tiene motivos para quejarse, pero se queja mojándose (como debe ser), y además se ríe, toma cervezas, va a conciertos y folla. Como la vida misma."

A pesar de lo que digan los suplementos culturales, lo blogs más cool y visitados, cercanos a los randomboys o a los círculos de poder, es enormemente reconfortante saber que se editan libros como el de Aróstegui Lasarte.

Dale al play, sube el volumen y canta; después llama tus amigos y sal a buscar este libro...



jueves, 20 de diciembre de 2012

Lu recomienda... En los antípodas del día



Si todavía no habéis escrito la carta a los reyes magos, os recomiendo que metáis en ella este libro de Gonzalo. No sé hasta qué punto es autobiográfico, pero me ha gustado leerlo y me quedo con ganas de hacerle tres o cuatro preguntas, con una cerveza por delante, a poder ser. No sólo plasma la realidad del trabajo precario y las increíbles tragaeras que muchas personas demuestran tener a la hora de mantener un puesto de trabajo que no es, ni mucho menos, el que deseaba conseguir cuando estudiaba. También recoge los frustrantes intentos de escribir una tesis sobre el nacionalismo y mantener las relaciones personales con amigos o con la pareja trabajando en horario nocturno, vamos, misión imposible. Pero bueno, aunque la realidad del protagonista sea así de jodida, tampoco es un libro para echarse a llorar. Hace tiempo, escuchando a David Trueba en una mesa redonda sobre guiones cinematográficos, tuve que darle la razón cuando se puso a "criticar" a Ken Loach. A ver, tampoco es que lo pusiera a parir, pero se quejaba del rollo victimista de sus personajes, de la continua tristeza, del énfasis puesto siempre en lo negativo y en lo dramático. Dijo algo así como que los parados también se ríen, toman cervezas y follan, sólo que Ken Loach no enseñaba eso en sus películas. Pues bien, en el libro de Gonzalo el protagonista tiene motivos para quejarse, pero se queja mojándose (como debe ser), y además se ríe, toma cervezas, va a conciertos y folla. Como la vida misma.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Entrevista: Gonzalo Arostegui Lasarte nos habla de su blog, su rock y sus novelas


Ragged Glory, además de ser uno de los mejores discos del "Tío" Neil Young, es el nombre que Gonzalo Aróstegui Lasarteeligió para bautizar su blog, un espacio en el que el rock se mezcla con el jazz, y ambos con la narrativa mas audaz y romántica, mas lírica y épica de todas cuantas decoran las entradas de esta blogosfera de la que todos somos una pequeña gran familia de intensos y freakys, (y a mucha honra además), formando un sencillo desde el punto de vista estético pero ornamental como pocos, desde el punto de vista didáctico, rincón de peregrinaje online de todo tipo de melómanos sedientos de conocer, de saber, de aprender mas y mas... Gonzalo es de los que pueden "enseñar" conocimientos en sus contenidos y dar pinceladas de autentica literatura gracias a la perfecta formación, casi arquitectónica de sus textos, brillantes y contenidos.

Y es que algo tenía que haber detrás de un tío que escribía tan bien, yo en muchas ocasiones flipaba embargado de emoción y envidia (nada sana, eso no existe), ¡Joder como escribe este tío!... ¡Claro que escribe bien!, como que el cabrito es escritor, escritor y de los buenos como un servidor ha podido comprobar hace apenas unas semanas tras la lectura de su segunda novela, la mas que recomendable "En Los Antípodas Del Día", de la que podéis encontrar la crónica que lleno de orgullo y aún con los ecos de sus personajes bulliendo en mi cabeza, publique en esta santa casa hace unas pocas semanas, pinchando AQUÍ.

La emoción continua tras recibir de manos de un "inoportuno" aunque dirigente cartero la que supuso su ópera prima "Madrid 3", enviada además por el autor en un gesto que me conmueve y me llena de sano (esto si existe) orgullo.

Hoy tenemos la oportunidad de conocer un poco mejor a Gonzalo Aróstegui Lasarte, conocerlo como amante de la música, como escritor, como blogero y un poco seguro que también como ser humano excepcional que me consta que es. Por todo ello es de recibo darle las gracias a Gonzalo por tomarse la molestia de contestar a las preguntas de un tipo tan soso como Addison de Witt, que además es la primera vez en su vida que hace una entrevista a nadie. Veremos como sale.

Muchas gracias Gonzalo por prestarte a darnos replica a las preguntas que ardo en deseos de hacerte.


Tu novela "En los Antípodas del Día" lleva ya unos meses publicada en la pequeña editorial Baile del Sol,
- ¿Cuales son tus impresiones sobre todo lo referente a la promoción y distribución de la novela por parte de la editorial?


Hombre, la editorial es pequeña y hace lo que puede. La tirada es de 1200 ejemplares, no muy grande, pero yo estoy agradecido a Baile del Sol por haber querido publicar una novela que no era fácil que viera la luz, pues habla del oscuro mundo empresarial con nombres y apellidos.

- La presentaste en la Feria del Libro de Madrid. ¿Que tal la experiencia?, ¿como se vive la feria desde el otro lado de las mesas?, ¿Tuviste ocasión de conocer a algún autor consagrado?, ¿Recibiste algún consejo o recomendación de alguno de ellos?, ¿Sirve para lanzar una novela el participar en la feria, a un escritor que intenta abrirse camino en el mundo literario, o esta "diseñada" para el lucimiento y promoción de los autores mas estelares?, y finalmente ¿Como fue el tema ventas en la Feria, contento?


La experiencia estuvo muy bien. No conocí a nadie consagrado, pero sí firmé cerca de dos escritores que me gustan mucho: Javier Marías y Eduardo Mendoza. Yo diría que la feria está diseñada, como dices, para vender libros de autores ya consagrados, pero siempre ayuda. Quiero decir que es mejor estar que no. En cuanto a lo de las ventas, fue bastante bien, no me puedo quejar.

- Yo me hice con el libro por medio de la red, creo que tu novela esta presente en alguna librería, ¿en cuales? y ¿Es difícil conseguir que una librería o cadena de librerías, supermercados etc... se decidan a colocar tu libro en tienda?, debe ser emocionante ver tu obra compartiendo espacio con otras de autores conocidos por el gran público y coleccionistas de "Best-Sellers".

Pues está en varias, entre ellas La Casa del Libro y El Corte Inglés, pero cada sucursal es la que decide cuándo y en qué estanterías lo pone. Cuando publiqué Madrid 3, mi primera novela, me emocionó mucho verla en La Casa del Libro de Madrid, la verdad, pero ahora me ha emocionado especialmente contemplarla en Escolar y Mayo, una pequeña librería de Carabanchel, el barrio en el que vivo. Por cierto, en Euskal Herria creo que se puede adquirir en las librerías Elkar.

Vamos con la novela, con esa fantástica "En los Antípodas del Día". Hay varias cosas que me han llamado poderosamente la atención, una de ellas es la fuerza arrolladora del personaje protagonista, de Rafael, es un personaje brutal, real hasta el límite y que mantiene la atención del lector en todo momento. Y creo que la clave es la forma en la que esta tratado, en primera persona... pero en primera persona de forma total, en primera persona y hecho con abandono por ti como autor, sin trampas, sin escondites ni atajos, al menos visibles, lo tratas en primera persona y lo haces a "tumba abierta", como si fueses tu mismo quien te derramas gota a gota sobre las páginas del libro.
- ¿Hasta que punto Rafa es Gonzalo o viceversa?,


Muchas gracias. Es una pregunta muy difícil de contestar, porque cualquier escritor deja algo de él hasta en los personajes más secundarios. En Los Antípodas quise que la ficción fuese de la mano del testimonio laboral, obrero. La parte estrictamente laboral de la novela es auténtica (el nombre de las empresas, de los sindicatos, las anécdotas que se cuentan, el trabajo nocturno, etc.), pero la forma en que Rafael la vive no tiene por qué coincidir en todo con la manera que yo lo hice. En cuanto a la vida personal del protagonista, es pura ficción. No obstante, siempre se inventa en base a cosas vividas o escuchadas, claro. De todos modos, y como te decía, era para mí muy importante dejar constancia del degradante universo del trabajo basura, expresión que a este paso se va a convertir en una tautología.

- Me da la sensación de que el tratamiento de Rafa puede resultar incluso catártico, como si entregándote a este personaje, además de crear un soberbio rol, te sirviera de terapia para asesinar "fantasmas" del pasado... ¿Hay algo de esto en la elaboración del personaje y de la novela?, o simplemente ¿utilizas recursos narrativos para la creación del personaje?


Sí, tienes razón. Cuando trabajaba en el turno de noche, comencé mi experiencia sindical, junto con un compañero. Ha sido una experiencia que me ha enriquecido mucho, pero también me ha hecho mucho daño. Curiosamente, los ataques más duros que he sufrido no han sido de la patronal, sino de la CGT. Por otra parte, tuve muy mala suerte con mis superiores, que me (nos) machacan vivo. Todo eso ha quedado reflejado en la novela, no lo voy a negar, pero, al mismo tiempo, el protagonista, Rafael, es una creación literaria, no Aróstegui Lasarte.

- Es interesante también la presencia de los personajes satélites a Rafael, son tan reales como el, ¿Hasta que punto son reales?, llama la atención lo cercanos que son esos personajes, como los padres de Celso, Raquel, el omnipresente Juan Carlos, el propio Celso, y esos personajes sórdidos como Rodrigo o Justina que tanto abundan en las empresas de este y me imagino que todos los países, ¿como se consigue darles forma tan definida sin apenas "historia" en su texto, como se les dota de esa fuerza, de ese veneno???


Con mucha mala hostia, ja ja ja. No, en serio, las personas que rodean a Rafael son, como éste, ficción, pero en el caso de Rodrigo o Justina tienen su base en seres humanos muy poco recomendables. No sé si están tan bien construidos como tú dices, te agradezco tus palabras. Lo que intentaba es conformarlos mediante pequeñas pinceladas lo más expresivas posibles, fuertes, quizá hasta exageradas.

- En la novela además se advierte un repaso a la historia de unos años, en la frontera del cambio de siglo, ¿Esta hecho a modo novela histórica, vista desde el punto de vista particular de Rafael?, una especie de ensayo histórico-ideológico de una época importante de la historia española y mundial.

No aspiraba a ello, la verdad. Una vez hecha y publicada, la novela pertenece a los lectores, tu opinión y tu interpretación son tan válidas o más que la mía. El libro transcurre entre 1998 y 2003, un periodo crucial por el ataque a las torres de Nueva York y las represalias posteriores, que llegan hasta hoy. Pero también porque el neoliberalismo se siente a gusto, recogiendo lo sembrado por Ronald Reagan, Margaret Thatcher o Juan Pablo II, seres siniestros donde los haya. La novela está situada en ese marco concreto, y la absoluta degeneración del mundo del trabajo (y de sus significados clásicos) que sufre Rafael está totalmente relacionada con la desregulación en todos los terrenos —excepto el policial y el militar— a los que aspira un capitalismo salvaje y desaforado. Reconozco cierto flirteo con el ensayo; sin embargo, lo más importante para mí era escribir una historia divertida y honesta que no huyera de complejidades y contradicciones.

- El rock tiene una presencia clave en la novela, ¿que significa el rock para Rafael?, ¿Y para Gonzalo Aróstegui?

Para Rafael, creo, es un forma de hermandad; sin embargo, conforme crece se va dando cuenta que en eso hay mucho de pose, de estupidez. En cuanto a mí, es una parte importante de mi vida en lo estrictamente musical, nadie más alejado que yo del fanatismo por los grupos o las estrellas. Lo que sí me gusta es el objeto físico, el CD o el vinilo, tengo una buena colección de ambos.

-Volviendo a Rafael, al terminar la novela no pude dejar de interesarme por la actualidad de ese personaje, ¿Como es Rafael hoy, en las actuales circunstancias de crisis mundial, en el actual estado de cosas, en el actual ambiente?, el personaje da la sensación de tener mucho recorrido, ¿No te has planteado seguir trabajándole?, quiero decir, que la historia de Rafael continúe después de la última página de "En los Antípodas del Día", ¿Como le fue?, y ¿Con quien?, descubramos si alguna vez estuvo enamorado de Raquel... no sé me da pena no saber mas de él, ¿puede haber continuación?, que no digo segunda parte.


No habrá continuación, lo siento. No sé cómo sería Rafael hoy, hay gente que con los años da unos bandazos de órdago, así que podemos especular mucho sin dar con la respuesta adecuada. Imagino que cada lector puede suponer una cosa u otra.

- Y Gonzalo Aróstegui Lasarte??? que planes tiene, que ideas, que proyectos después de esta novela, después de Rafa... ¿Para cuando una nueva novela?...

Ahí si puedo hablar, ja ja ja. Tengo acabado mi tercer libro, de relatos, y acabo de empezar a moverlo, espero poder encontrar una editorial que se apiade de mí. Es un libro que me ha costado varios años y está dividido en tres partes, cada una con una serie de relatos. Lo de la novela, no lo sé, tengo una idea para una, ya veremos.

- Imagino que vivir de escribir debe ser peliagudo, ¿quien vive de esto?, y ¿que tal se vive?, ¿Te lo planteas?, una carrera delante del folio, tu modo único de vida, ¿No significa esto perder la libertad que te dá el escribir cuando tienes algo que comunicar, el tener que hacerlo como tu profesión, por obligación incluso estomacal, no hace perder libertad y pasión a algo tan bello como escribir?, ¿merecería la pena?...


Vivir de la escritura lo hacen muy pocos autores, mira Kafka o Pessoa. Yo no me lo planteo, aunque tampoco lo desecho. Lo que dices de la libertad es para mí esencial, y es posible que no mereciese la pena. Más que “bello”, como tú lo calificas, para mí escribir es inevitable. Además, doy la misma importancia a las entradas del blog que a los textos largos como las novelas.

- ¿Y Gonzalo que lee en la intimidad?, ¿que autores le influyen?, ¿que autor o autores le han cambiado la vida? Si ha habido algo de eso claro...

En la intimidad, en el parque o en el Metro… Hombre, tanto como cambiar la vida, no sé. La lectura de Nietzsche, El malestar en la cultura, de Freud, ¿Qué es la propiedad?, de Proudhon, o El mito de la cruzada de Franco, de H. R. Southworth, por ejemplo y diferentes motivos, me causó una honda impresión en su momento. Admiro mucho la obra de Rafael Sánchez Ferlosio como ensayista y la de Plutarco. ¿Novelistas? Cervantes, Proust, Carpentier, Mujica Lainez, Benet, Conrad, Baroja, Flaubert, Hammett, Tolstói, Queneau, Perec, Faulkner, Céline, Melville, Stevenson, Ellroy… La lista sería mucho más larga, pido perdón a los que me dejo, aunque ya no estén entre nosotros.

- Y para terminar háblanos un poco de Ragged Glory, por qué ese nombre, que le debes al blog y que te debe el a ti, ¿que conclusiones sacas de mantener un blog de tanta calidad? cuales son los pros y los contras, las satisfacciones y los sacrificios, imagino que piensas seguir con él.

Gracias por lo de la calidad, Addison. El blog lo comencé a escribir a finales de 2008, espoleado por mi hermano Álvaro, un gran amante del hard rock de los ochenta. El nombre de Ragged Glory tiene varias razones: es el primer disco sobre el que escribí, mi favorito de Neil Young (y uno de mis preferidos de todos los tiempos) y su título tiene cierta ironía, o así lo veo, con la que me identifico.

- De política no quiero hablar, conozco tus ideas y la mayoría las comparto, estamos muy hartos de todo y lo de la política si te parece lo dejamos para otro día, pero si quieres decir algo, con toda la libertad, adelante!!!

Digamos simplemente que los programas electorales están para cumplirse. Y desear que la huelga del 14 de noviembre sea secundada por la mayoría de trabajadores españoles.

Mucha suerte amigo mio en todo lo que inicies, te lo mereces y los que te apreciamos merecemos continuar disfrutando de tu vibrante prosa y tu agresivo estilo narrativo, perfecto y directo y de mas novelas tan fantásticas como esta extraordinaria "En los Antípodas del Día". Muchas gracias y espero no haber sido muy pelma, es la primera vez que hago una entrevista a alguien y quizás sea la última, me alegro de que haya sido a ti, a un gran escritor y musicólogo. Muchas gracias.

Gracias a ti.

http://rockmorebyaddisondewitt.blogspot.com.es/2012/10/entrevista-gonzalo-arostegui-lasarte.html

viernes, 28 de septiembre de 2012

... And Libros By Addison de Witt - "En los Antípodas del Día" - Gonzalo Arostegui Lasarte

Os comentaba el otro día que en el nacimiento de esta bitácora, era  mi intención hablar de otras cosas además de música, otras cosas como cine o literatura. En ocho meses no lo había hecho y ha sido el premio guzzer el que me ha hecho reaccionar y hacer lo que desde un principio me propuse y que fue razón fundamental para introducir en el título del blog ese "And More".
Ahora puedo decir, que si bien me arrepiento de haber tardado en iniciar un post hablando de cine, no es el caso en lo que ocupa a libros, pues esta tardanza, debida, como en el caso del cine, a mi holgazanería, ha hecho posible que pueda empezar con la novela que ocupará estas lineas, y que ha sido publicada meses después de mi debut como blogger, se trata de la segunda novela de nuestro colega, el admirado y célebre Gonzalo Arostegui Lasarte, como sabéis responsable de un brillante blog llamado, nada menos, que Ragged Glory, y que si no conocéis tenéis la oportunidad de desfacer el entuerto pinchando aquí.
Como sabéis los que soléis pasaros por aquí, soy dado a las historias, así que os contaré una sobre mis costumbres veraniegas en cuanto a literatura.
Hace algunos lustros, en el año 1985 mas exactamente, a finales de julio o primeros de agosto mi hermano y yo disfrutábamos de las vacaciones en el pueblo donde creció nuestro padre y vivió nuestra abuela, un pueblo cerca de León llamado Armunia, el primer o segundo día tocaba visita a unos primos me mi padre, bastante queridos por mis progenitores, y, que si en aquella adolescencia mía tan caracterizada por la pedantería yo no podía aguantar, hoy les recuerdo, muertos ya ambos miembros del matrimonio, con franca simpatía.
Aquel año, cosa rara en mi, no lleve ningún libro al pueblo y no tenía nada en proyecto, comentado este echo en casa de los mencionados primos, el varón, el bueno de Matías, me dijo.
- En este cuarto hay un montón de libros que aquí nadie lee, miralos y llevate los que quieras.- Dicho y hecho, los ojee y me llamó la atención que había un montón de novelas de bolsillo, antiquísimas, de Agatha Christie, yo ya la había leído en alguna ocasión y siempre me gustó, así que cogí 4 o 5 y me las llevé a casa de la abuela y esa misma noche empecé con una de ellas, mas exactamente con "Muerte en tres actos".
Desde ese día, el veraneo en León tenía como punto de coincidencia año tras año la lectura nocturna de novelas de la Christie, de echo, mi gran colección de novelas de la gran escritora británica esta adquirida casi en su totalidad en una librería de la capital leonesa que recientemente he descubierto con gran disgusto que ya no existe y que ha sido sustituida por una tienda de telefonía móvil.
Todos los años de mi vida desde entonces las vacaciones han empezado con la lectura de una novela de la dama del misterio, muchas veces re-lectura, era como la inauguración oficial de mis vacaciones, y esperaba con ansia la llegada del momento de encontrarme con mi camarada Poirot o enfrentarme a mis contradicciones con la no siempre simpática Miss Marple.
Y así a sido hasta este año...porque este año, Don Gonzalo ha sustituido a doña Agatha, ha roto una tradición, y estoy encantado de que así haya sido, las tradiciones están para eso, para romperlas antes o después, y si la ruptura merece la pena, pues mejor que mejor.
lo único pues que me queda por decir es: "Adios Mrs. Christie...Hola Don Gonzalo".
y una vez terminada la lectura de la mencionada obra: "En los Antípodas del Día", no se me ocurre mejor manera de comenzar la andadura de los libros por el blog que con esta novela de nuestro querido colega.

 Este es uno de los rincones dedicados a leer esta estupenda novela.



El que la escribió:

Gonzalo Aróstegui Lasarte.
Pamplona, 1971.
Actualmente y desde los últimos veinte años vive en Madrid.
Es autor de la novela "Madrid 3", publicada en 2004.
Ha sido cronista cinematográfico eventual de la revista "Ruta 66".
Es responsable del blog Ragged Glory,
(http://raggedglory.blogspot.com7), en el que se dedica a desmenuzar con pasión discos de rock y jazz.
Tiene también escritos bastantes relatos y poemas que no han visto la luz.
"En los Antípodas del Día" es su segunda novela.

Lo que pasa:

Finales del siglo XX, Rafael Hernández es un joven recién licenciado en Filosofía que, obviamente, no encuentra trabajo relacionado con sus estudios. Cansado de pedir dinero a sus padres, decide ponerse a trabajar como teleoperador para ir tirando, y lo que en principio, parece ser una escapatoria temporal, se convierte en más de cuatro años trabajando en el turno de noche contratado consecutivamente por tres empresas diferentes para atender a los clientes de una misma televisión digital de pago. Conocerá así los contratos temporales, los fatídicos cargos intermedios, la lucha sindical y todo tipo de miserias (y glorias) laborales que se pueden imaginar relacionadas con el telemarketing...

Lo que piensa Addison:

Desde la primera frase, Gonzalo Aróstegui Lasarte, pone las cartas sobre la mesa en lo que respecta a su novela, y las pone con toda franqueza, con valiente y cruda franqueza... tanto es así que las muestra vueltas del revés, dejándonos ver el reverso de las mismas para que podamos comprobar que estos naipes no están marcados, que son los que son. Según avanza la lectura, el autor va volteando las cartas mostrando sin tapujos ni complejos los anversos de las mismas, hasta que desglosa toda la baraja, que termina sobre el tapete, boca arriba, expuesta libre y deshinibida ante nuestros ojos abiertos y sorprendidos.
Contada en primera persona, nuevamente desalojados de la narración elementos como el complejo o el prejuicio, y empleando un lenguaje sencillo, que nos lleva a gran velocidad a través del cerebro, la entrepierna, el oído (para el rock), y el gaznate del protagonista, quien nos conduce por los vericuetos de la problemática real de un licenciado de una carrera "sin salida", que atrapado en un trabajo frustrante va descubriendo como con la llegada de la treintena, desaparecen las antiguas concepciones vitales que hasta hacía poco formaban los cimientos de lo que esperaba fuese su futuro.
así descubre como los amigos, cada vez son menos héroes para convertirse en adultos, los sueños cada vez están mas sujetos a las exigencias del mercado y en consecuencia de la cartera, el amor cada vez tiene mas que ver con la psicología y la pedagogía y menos con el sudor y el esperma, el rock mas con el arte y menos con la actitud... en definitiva, que la vida no es el tránsito rápido, divertido y emocionante que esperaba (golpes que todos nos hemos llevado).
El choque de la realidad, de su realidad con sus ideales es traumático también, comprobando ante su incredulidad que gana la primera batalla tras batalla, y que un trato, aunque sea malo, es mejor que un juicio...
valores como el compañerismo o la empatía, no tienen cabida en un mundo laboral que engulle todo valor que a su paso se interpone, dejándolo en la sombra de cualquier esquina tras la sucia defecación del mismo.
Los amigos, cada vez mas desconocidos, la costumbre, cada vez mas apalancada en el interior de su ser, y el inexorable paso del tiempo hacen de Rafael, (así se llama el Caballero Andante de esta novela) un joven, aún joven, lleno de dudas y contradicciones que aunque consciente de ellas, no sabe como combatir, quizás no tiene agallas para combatir.
Para narrar todo esto, Gonzalo Aróstegui Lasarte hace un uso de la ironía realmente excepcional, ironía en las mas de las ocasiones ácida, dolorosa incluso, pero también con ataques cómicos de envergadura, como el primer capitulo, relato hilarante que a un servidor le recuerda al Mendoza mas inspirado de sus relatos de los setenta u ochenta.
No se casa Don Gonzalo con sutilezas ni con diatribas a la hora de exponer hechos, personajes o sentimientos. Trata con justicia las debilidades humanas no envenenando el lenguaje y narra con brillantez escenas costumbristas en conciertos de rock, borracheras nocturnas a lomos del alcohol y los porros o conversaciones taciturnas en los aburridos turnos de noche con compañeros de todo tinte dramático... o cómico.
Y así la novela avanza fluida, ágil y cómoda para la lectura, interesante y adictiva, incómoda en lo que atañe a lo mucho que, en ocasiones, te ves reflejado, y preferirías no verte... Una novela con los pies en el suelo, que habla de gente real, de la gente que nos rodea, seguramente de nosotros mismos, y que lo hace desde un prima valeroso, irónico, frío y en ocasiones divertido, jocoso, casi humillántemente jocoso.
En resumen, estupendo relato, real, en el que además se mezclan disquisiciones filosóficas sobre otros temas como el nacionalismo (reflejado en las notas que para una tesis que no termina de empezar reune Rafael), el rock and roll, la política internacional...
Novela visceral, quizás (esto es una impresión personal), catártica y sobre todo interesantísima sobre la gente, las debilidades y necesidades de la gente, de la gente real, de la que vale la pena para lo bueno y lo malo, una excelente novela que me agrada de modo supremo verme en libertad de recomendar sinceramente, como un ejercicio de reflexión y entretenimiento excepcional que constituye su lectura.
Felicito a Gonzalo desde aquí y espero que no esa esta la última escala de su andadura como novelista, pues es evidente que podemos esperar cosas tan interesantes como esta "En los Antípodas del Día" del talento y "valor" del joven escritor madrileño Gonzalo Aróstegui Lasarte.

viernes, 1 de junio de 2012