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viernes, 17 de diciembre de 2021

Reseña de A SUS NEGRAS ENTRAÑAS, de César Martín Ortiz en Plan VE

 

Hat-trick

Hay una especie de coletilla que creo haber leído en más de una ocasión en reseñas literarias, la de las “lecturas bien asimiladas”, que siempre me ha sonado a capotazo condescendiente de críticos literarios a autores primerizos en cuyas bienintencionadas obras aún se descubren brotes tiernos de Borges o Cortázar, de Carter o de Cheever. Sin embargo, y a pesar de que para mí, por esa razón, sea siempre una expresión en entredicho, no he dejado de acordarme de ella leyendo A sus negras entrañas, publicada por Baile del Sol, una de, como señala Gonzalo Hidalgo Bayal en la contraportada, “las tres grandes novelas que César Martín Ortiz (1958-2010) dejó inéditas a su muerte”.


Al leerla, en su libro primero se venían a la cabeza, por el aire de ciencia ficción, autores como Orwell, Bradbury o Stanislaw Lem, pero también novelas de campus como las de David Lodge o Tom Sharpe, para después, al pasar al segundo libro, la narración comenzarme a sonar a grandes escritores latinoamericanos como García Márquez, Vargas Llosa o, por mencionar uno más reciente, Rodrigo Rey Rosa, y, a partir de un determinado momento, en el análisis de la hipócrita mecánica del poder, al Miguel Espinosa de La fea burguesía o al de Reflexiones sobre Norteamérica y, siguiendo por este luminoso sendero, el de la reflexión téorica, a sentir ecos de clásicos de las ciencias sociales como La ética protestante y el espíritu del capitalismo de Max Weber o la Teoría de la clase ociosa de Thorstein Veblen. No digo que estas sean, necesariamente, lecturas de Martín Ortiz ni que estén presentes en A sus negras entrañas, y tampoco hablo de asimilación con el tono indulgente del crítico que ha descifrado la cocina de un relato o una novela. De lo que hablo, más que de asimilación, es de dominio, de poderío, de una narrativa contundente con la que Martín Ortiz parecía ser capaz de contarnos cualquier cosa y de hacerlo siempre con solvencia, y que le confiere un aire clásico con el que parece permitirse el lujo de mirarse y hablar de tú a tú con clásicos indiscutibles como los que he nombrado.

Pero tengo la impresión de haberme emocionado y de haberme saltado a la torera el objeto del libro para llegar, directamente, a las conclusiones, un objeto que, a la vista de los tan dispares referentes literarios que he dejado caer, podría resultar, de entrada, desconcertante. Citando de nuevo a Hidalgo Bayal, “A sus negras entrañas es una descripción combativa y dialéctica de los retorcidos métodos del poder y de la impune corrupción económica, lingüística y audiovisual con que establece, mantiene o distorsiona el orden social. […] Pero A sus negras entrañas también es la historia de una iniciación: aprender a sobrevivir —a vivir libre— en ese mundo”. Se trata, pues, de una novela que todavía podemos considerar distópica, pero que se acerca demasiado a nuestra realidad; en la que personajes como el profesor Linneus o Matías Pastrana, y antes que ellos el doctor Elizondo o Maria Sorensen, descubren la oscura matriz que se esconde detrás de todo, en la que la televisión, como medio de manipulación (me temo que Martín Ortíz no llegó a tiempo de vislumbrar el enorme potencial que en este sentido podía llegar a tener la red), juega un papel crucial, demoledor; y que, como lectores, nos hace sentir a menudo vértigo, la sensación de no saber muy bien adónde vamos, dónde vivimos.

Para terminar, no sé si esta tercera gran novela de César Martín Ortíz (las dos anteriores, por si hay algún despistado, fueron Necrosfera y De corazones y cerebros, a las que precedió, en la misma editorial, una magnífica colección de relatos, Cien centavos) nos acaba llevando o no a alguna parte, si en realidad no termina dejándonos perdidos, sin salida, pero lo que sí puedo afirmar es que es un placer seguirlo en su viaje hecho de palabras por una civilizada Quimérica de cartón piedra, por una selva sangrienta y revolucionaria o por una Europa desolada, desierta y llena de forajidos, pero también por sus lúcidas y a menudo mordaces consideraciones acerca de la realidad, y que creo que, se pierda o se encuentre al terminar, esté de acuerdo o discrepe, a ningún lector le acabará resultando indiferente esta novela.

 

A sus negras entrañas

César Martín Ortiz

Baile del Sol

25 euros

Texto de Juan Ramón Santos para su columna Con VE de Libro


https://planvex.es/web/2021/08/hat-trick/


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miércoles, 8 de diciembre de 2021

Reseña de A SUS NEGRAS ENTRAÑAS, de César Martín Ortiz en Devaneos

 




A sus negras entrañas (César Martín Ortiz)

A sus negras entrañas
César Martín Ortiz
Baile del Sol Ediciones
Año de publicación: 2021
584 páginas

A su muerte, César Martín Ortiz dejó sin publicar tres obras conclusas: Necrosfera, De corazones y cerebros y A sus negras entrañas. Acerca de De corazones y cerebros ya hablé en su día, con apasionamiento, pues me encantó. Necrosfera la tengo pendiente de leer. A sus negras entrañas, al igual que De corazones y cerebros es una novela espléndida, compuesta por cinco libros. En total casi 600 páginas. Novela que plantea distintos escenarios, a futuro, que bien pueden convertirse en bonos basura. Sobre la mesa, la libertad. En este futuro el poder mundial, descontada una Europa espectral, reside en su casi totalidad en Quimérica (toda la novela abunda en un sinfín de aliteraciones referidas a actores, políticos, directores de cine, dictadores, empresas…) empeñada en difundir y extender la libertad quimericana por todos los rincones del orbe. Libertad en manos, o encadenada, a un sistema neoliberal y ultracapitalista en el que el horizonte humano da de sí lo que da el Crédito vital de cada individuo, en un sistema económico en el que todo tiene un precio, todo es objeto de compra y venta y en el que las transacciones no remuneradas, al albur por ejemplo de la amistad son reprobadas; sistema económico y estilo de vida, que van de la mano, cuyo framework es la televisión, en el futuro holovisión, y así sobre ese escenario a un público anestesiado y entontecido con millones de horas de televisión en sus pupilas y cerebros colapsados les van haciendo un traje a medida, un traje que les calienta y abriga y los preserva de cuanto les rodea, en unas vidas que se ajustan a pies juntillas a los personajes de las series que ven en la ubicuas pantallas.

No sale por la tele porque sea real, sino que es real porque sale por la tele. La emisión de este reportaje chapucero establece la realidad, prueba la realidad. Las interpretaciones escépticas ya no deben luchar contra otra interpretación, sino contra la realidad establecida como tal, lo que las coloca en una posición de extrema debilidad. No importa que los escépticos sean más consistentes que los oficiales-ya ocurrió con el 11 de Septiembre-, puesto que no se permite oponer argumentos a argumentos, sino argumentos a una realidad instituida como algo que se demuestra a sí mismo. Sería como oponer argumentos a una montaña, y una montaña no desaparece a base de argumentos sino a base de dinamita.

A la muerte de César, internet aún estaba despuntando, pero el escenario aquí descrito se ajustaría bastante a la omnipotencia y ubicuidad de las redes, vertiendo millones de noticias falsas, creando contenidos vacíos, con campañas de desinformación y manipulación y sirviéndose de servicios en streaming para que el consumo audiovisual ficcional sea todavía más ingente, logrando limar las aristas un globo que cada vez se presenta más uniforme en cuanto a contenidos e ideologías. En la novela, Cuba ya forma parte del imperio quimericano, y todos aquellos movimientos insurgentes, son narcoterroristas, yihadistas, comunistas…: la encarnación del mal, que todo espectador, a las primeras de cambio y gracias a su vasta cultura televisiva sabrá apreciar con apenas un par de imágenes en sus pantallas.

Para diseccionar todo el entramado televisivo el autor se sirve del profesor Linneus, experto en Semántica televisiva. Los movimientos revolucionarios en defensa de la libertad corren a cargo de El Bárbaro Bilbao, el doctor Elizondo, Maria Sorensen, la Santa y su memoria es la memoria de las víctimas de las injusticias siempre invisibilizadas, intercambiables, vidas de saldo. Vidas a secas, que en sí mismas, como apunta César en las postrimerías de una novela que uno quisiera infinita, y en parte lo es, porque lo aquí planteado no deja de ser un lucha entre el bien y el mal, valen menos que la vida laboral, pues este parece ser el único atributo válido aprovechable en un sistema capitalista esquilmador, que escanea y reconoce al ser humano bajo esta única cualidad, desechando cualquier otra no evaluable económicamente, bajo esa dualidad enfermiza de right/wrong, apto/no apto. Pensamiento único y binario.

http://www.devaneos.com/literatura-espanola/a-sus-negras-entranas-cesar-martin-ortiz/

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