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viernes, 14 de noviembre de 2014

Karmelo C. Iribarren “La piel de la vida”

Karmelo C. Iribarren “La piel de la vida” (Baile del Sol 2013)

Karmelo C. Iribarren “La piel de la vida” (Baile del Sol 2013)

Hablar de Karmelo C. Iribarren va a resultar harto complicado si tomamos la premisa de que es un poeta que admiro, lo admiro muchísimo. Esta admiración por el donostiarra no es pasajera, es algo que se ha ido fraguando con el paso de los años, la profunda y concienzuda lectura de sus obras y sobre todo por esa capacidad de asombro que no deja de producirme con cada nuevo poemario que decide lanzar al aire.
Me gusta Karmelo por su poesía, la cual ha sido etiquetada de realismo sucio y minimalista, cosa que honestamente me da igual, me refiero a las etiquetas. Me gusta porque es humilde, sencilla, de la calle (sin caer en la pesadez que a estas alturas me produce el exceso de la poesía reivindicativa) y porque habla de él, sí de él, sin caer en el egocentrismo. No destacan sus poemas por ser recargados, por abusar del almíbar o por la presencia de figuras literarias. Iribarren sabe cómo debe hablarnos, usa el canal de comunicación de tal modo que incluso los no partidarios de la poesía se sentirán identificados en algún momento con alguno de los pasajes que nos narra, y digo bien cuando digo “nos narra”, su vida `vivida o malvivida´ según palabras deAbelardo Linares. Pero ojo, independientemente de que figuras de la literatura norteamericana sobrevuelen su cabeza, como CarverShepard Fante, ha logrado tener una fuerza propia que a día de hoy pocos poetas vivos, creo, pueden alardear de poseer.
Entrando en materia y dejando de lado la admiración/respeto que me produce este señor, quiero hablar de su último libro editado con Baile del Sol bajo el título “La piel de la vida”.
Se trata de un pequeño volumen de unas 60 páginas, que si uno dispone de tres cuartos de hora será capaz de leerlo de una sentada. Sin embargo hay un magnetismo especial que me impide dejar quieto este libro en los estantes de mi casa más de una semana. Sus poemas son como esas canciones melancólicas que a todos, sin excepción, se nos pegan en algún momento de la vida y nos acompañan el resto del trayecto. Canciones que de vez en cuando, y sin saber muy bien el motivo, nos gusta rescatar. Algo similar sucede, me sucede, con muchos versos de Karmelo, y estos últimos no son una excepción.
La estructura de “La piel de la vida” es sencilla. Tres partes, sin título, solo numeradas. El primer grupo de poemas son escenas cotidianas de su día a día, del día a día de cualquiera que él tiene la capacidad de transformar en algo sencillamente especial. Es una primera capa de su vida, de la vida de todos, nuestro día a día. Al ser todo contado desde la primera persona nos hace partícipes directos pero sin caer en el egocentrismo, algo ya mencionado más arriba. Como muestra un par de botones.

CREPUSCULAR
Tengo 53 años
y estoy aquí
mirando por la ventana
eso que sucede ahí fuera,
en el mundo,
como llevo haciéndolo
desde no recuerdo cuándo,
desde siempre.
Pero algo ha cambiado:
ya apenas tengo ganas
de moverme.

IMPOSIBLE BALANCE
Me levanté
a beber un vaso de agua.
                         Y allí,
a las tres de la madrugada,
con la vista clavada en el suelo
y el sonido de la nevera
como música de fondo,
sólo Dios sabrá por qué,
decidí hacer balance de mi vida.
Tuve suerte: el sueño
llegó enseguida.

Se hace evidente, cuando uno lee estos versos, el profundo poso de melancolía que todo lo envuelve, cosa que sigue sucediendo en la segunda parte bastante más corta en cuanto al número de poemas. Aquí se centra en el amor. Por supuesto nadie pondrá en duda que el amor es otra capa fundamental en la piel de la vida de todas las personas, entendiendo el amor en cualquiera de sus acepciones, sin embargo Iribarren nos habla de su propio concepto de amor como si fuesen tristes baladas otoñales.

PERDONA A ESTE LADRÓN
A veces
mi alma se acerca
hasta tu sueño,
y allí
-cuando no le ve nadie-
separa un poco
las pestañas
y te mira.
No soporta que te vayas
demasiado lejos,
ni dormida. 

ASÍ
Como el machetero
en la selva,
tu sonrisa
en mi tristeza. 

Llegamos al final y lo hacemos con dos únicos poemas. La tercera capa de su vida es el balance que él mismo hace de su recorrido literario con el paso de los años. Se cuestiona si todo lo aprendido, si todo sobre lo que ha trabajado en algún momento llegará a tener algún valor o no, si trascenderá.
GLORIA EFÍMERA
Ayer me vi
en una monumental
“Historia de la literatura española”.
Aparecía en una nota
al pie,
minúscula,
en cursiva,
como atravesando la página…
Tendré que mirar mañana,
-me dije-,
lo mismo ya no estoy.

No sé si me creerán cuando les digo que realmente me ha costado vomitar todo esto sin dejarme llevar en exceso por la admiración, y por supuesto lo que aún creo menos es en la posibilidad de que me haya acercado con profundidad a la poética de Karmelo C. Iribarren. Aún así sentía la necesidad, la imperante necesidad, de que este señor sea conocido y leído por más gente. Lo merece.

Ángel Muñoz Rodríguez

martes, 15 de abril de 2014

La piel de la vida, Karmelo Iribarren

Karmelo la piel de la vida

La piel de la vidaNo es Karmelo C. Iribarren precisamente un recién llegado al panorama de las letras españolas, le avala una sólida y personalísima trayectoria poética, una obra poética que ha sido respaldada por un número de lectores cada día creciente, no pudiendo obviarse las sucesivas ediciones que ha tenido su antología, La ciudad(Renacimiento, 2002 y 2008), y lo que hasta ahora son sus obras completas, Seguro que esta música te suena (Renacimiento, 2005 y 2012). La poesía de Karmelo C. Iribarren podría definirse como realismo minimalista, o realismo limpio, como una vez lo calificara Luis Antonio de Villena, llegando ese minimalismo tal vez a sus cotas más intensas, en su última entrega poética,La piel de la vida (Baile del Sol, 2013). Se abre este poemario con una cita del gran José Luis Parra, uno de los perdedores de la reciente historia de la literatura española, un enorme poeta que no tuvo el merecido reco-nocimiento en vida, para adentrarse en territorios que ya nos son comunes en la poesía de Iribarren, la felicidad, -o su ausencia-, ese don escaso que se nos otorga en muy raras ocasiones y que se agota rapidamente y que hay que saber administrar con sabiduría, para que la felicidad / no empiece / a terminarse…, afirma en “Pequeños grandes momentos”. El escenario de La piel de la vida, son esos días cotidianos, grises, iguales unos a otros, los días de entresemana, que son los que verdaderamente conforman nuestra existencia, pues los días de asueto sólo son un breve espejismo, un ligero descanso para que nos podamos enfrentar de nuevo a los días corrientes, esos que son los asesinos del amor. El paso del tiempo, no en vano el poeta tiene ya 53 años, como se recoge en “Crepusculario” y la soledad son dos de los ejes temáticos de La piel de la vida, Y he regresado cabizbajo aquí, / a mis palabras y la soledad, nos dice en “Nostálgico de azules”, un paisaje interior dominado por ese saberse solo en el mundo y con el único refugio de la poesía, -él tiene las playas del sur, yo la poesía, afirma refiriéndose al sol y a sí mismo.
Iribarren tal vez ha cambiado el escenario de los bares al que nos tenía acostumbrado por uno más íntimo, por el silencio del hogar, por el reloj de la cocina, el ruido de la nevera, donde se desarrollan los dramas cotidianos, todo aquello que pudo ser y no fue, donde se constatan el paso del tiempo y de los años, y sobre todo / lo que pudo ser…, escribe en “La lluvia”. Pero no se llega a los 53 años indemne, se tienen cicatrices, y muy hondas, de esa pelea que no perdona errores, ni concede segundas oportunidades, que es la vida, Que si sigo / pateando estas aceras, / no es por pura casualidad, afirma en La pelea, y desolador nos muestra Iribarren un futuro donde –ya muy viejo y solo-/sentado en un banco / empiezas a llorar, aunque el poeta vislumbre a veces, también, eseincesante / soñar con lo imposible, que tal vez nos ayuda en ese desolado oficio que a veces es el vivir. Soledad que se palpa en medio de las tardes vacías sin sentido, […] la tarde /-esa isla de tedio / a la deriva-, que desembocan en noches de soledad, en los cuartos baratos donde se hospedan los viajantes al lado de las carreteras comarcales, donde tampoco hoy / te espera nada, nadie.
Junto con el paso del tiempo y la soledad, el otro eje temático de este gran libro de poemas, es la presencia del amor, un sentimiento que se muestra tal vez como único consuelo entre tanta soledad, aunque sólo se vislumbre; el amor en forma de mirada que puede contener toda la belleza del mundo: en tus ojos / el temblor en el río de una rama / cuando un pájaro la deja…, un amor que se nos presenta en forma de deseo de ausencia, de voluntad de olvido, Para no pensar en ti, / me asomé a la ventana, a mirar / la tormenta. La mujer que, tal vez, puede devenir como sentido del mundo, como su más oculto significado; cuando se contempla una mujer desnuda en los primeros vislumbres del amanecer, justo ahí, el poeta nos dice que nos encontramos justo en el centro / del secreto del mundo. Una presencia del amor que es también deleite de la carne, rincones dulces donde adentrarse, donde los dedos son soberanos del goce y el deleite, donde son Pequeños cicerones / a los que seguir / por el salvaje territorio de la dulzura.
Pero el amor, si bien es pasión y deleite, también tiene su reverso tenebroso, el del olvido, donde quien es objeto de nuestra devoción, apenas puede ya esbozar un simple remedo de nuestro rostro en su memoria, como se enuncia, en ese poema, tal vez clara muestra de lo que la concisión y el minimalismo pueden llegar a conseguir en la poesía de Iribarren, me refiero, a “Pero en ti”, Como un recuerdo que no consigues / recordar. // Un día / no seré más que eso. // Pero en ti.
Es Karmelo C. Iribarren, un poeta que ya merece por motivos más que sobradamente demostrados, un lugar en la historia de la literatura española, sin embargo, él afirma en el poema final de La piel de la vida, “Gloria efimera”,que se ha visto en una monumental historia de la literatura, en una nota minúscula en cursiva, y lo afirma con la modestia que suele caracterizarle, quien posee el don de pensar la vida, como definió Ángel González a la poesía. Desconozco si tendrá un lugar en la historia de la literatura, eso son azares inciertos, en los que no siempre la calidad literaria asegura un puesto. Donde por supuesto lo tiene, y desde hace mucho, es en nuestro corazones.
Iribarren C., Karmelo. La piel de la vida, Tenerife: Ediciones de Baile del Sol, 2013, 64 páginas. 10 €

martes, 4 de marzo de 2014

La épica de la derrota


31.01.2014 | 01:39
La épica de la derrota
2013 ha sido un buen año para Karmelo C. Iribarren, ya que han coincidido en las librerías dos nuevos libros de poemas, Las luces interiores y La piel de la vida, que suponen un paso más allá dentro de lo que Luis Antonio de Villena denominó realismo limpio
En 2013, los lectores de Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959) han podido disfrutar de sus versos por partida doble, ya que en mayo salió de las prensas Las luces interiores y ahora acaba de publicarse La piel de la vida, una nueva entrega de esa poética de lo cotidiano que tan bien cultiva Iribarren, fiel a una línea estética y a una determinada forma de concebir la poesía.

La piel de la vida es una colección de cuarenta y dos composiciones breves de verso corto, agrupadas en tres series que, aunque no tienen título, sí marcan unas determinadas pautas temáticas. Todo el volumen se encuentra presidido por una cita de José Luis Parra. La primera parte reúne veintisiete piezas en las que el lector encuentra muchos de los motivos recurrentes de la poética iribarriana: el tren, un mendigo, el paisaje a través de la ventana, una moneda que cae en mitad de la noche, uno mismo frente al espejo, el pasado incierto y cambiante, el encuentro con un viejo amor del pasado, la fragilidad del verano...

Destacan, por ejemplo, los versos iniciales de Apunte estival (Una sola nube basta / para que el sol desaparezca), que recuerdan, en cierto modo, a las enseñanzas del maestro Yoda, cuando afirmaba que la oscuridad podía ser muy profunda, pero que bastaba una débil llama para mantenerla a raya.

Otra pieza magnífica de esta primera parte es Correspondencias, cuyo título dialoga con Baudelaire:Qué solo / envejece / el sol, // las tardes / de los domingos / de invierno, // en las callejuelas / de los pueblos... La lluvia, una vieja canción y los ya consabidos días normales (los asesinos / del amor) crean el contexto adecuado para un poema como Crepuscular, un autorretrato en verso del propio Iribarrren: Tengo 53 años / y estoy aquí / mirando por la ventana / eso que sucede ahí fuera, / en el mundo, / como llevo haciéndolo / desde no recuerdo cuándo, desde siempre. // Pero algo ha cambiado: / ya apenas tengo ganas / de moverme.

La segunda parte, que se inicia con una cita de Ru Lambert (Si a la vida le quitas el amor, / le estás quitando el sol al verano), es, en realidad, un pequeño cancionero amoroso compuesto por trece piezas, entre las que sobresalen Así (Como el machetero / en la selva, / tu sonrisa / en mi certeza) /,Detalle ineludible (A veces / se te desordena el pelo / de una manera que hace / que todo lo que esté sucediendo / en ese instante / pueda esperar) y Nocturno (De pie, / junto a la ventana, // mirando / la noche / a la luz / de la luna, // te recortabas / como la costa / del único país / del que no me iría / nunca).

En la última parte solo aparecen dos poemas, A modo de consuelo y Gloria efímera, que se centran en la percepción que el propio poeta tiene de su obra y de su pervivencia en la historia literaria. Hay cierto tono de derrota en A modo de consuelo, cuyos versos iniciales son muy rotundos: Las ruinas de lo que pudo ser, / a eso se reduce tu obra. Ahora bien, enseguida se abandona ese tono pesimista y se abren paso el humor y la ironía en los versos de Gloria efímeraAyer me vi / en una monumental / 'Historia de la literatura española'. // Aparecía en una nota / al pie, / minúscula, / en cursiva, / como atravesando la página... // Tendré que mirar mañana / –me dije–, / lo mismo ya no estoy.

En definitiva, Karmelo C. Iribarren ha conseguido, mediante los versos de La piel de la vida, transformar esa poética de lo cotidiano, esa celebración de lo pequeño y anecdótico, en una épica de la derrota.

KARMELO C. IRIBARREN
LA PIEL DE LA VIDA
TEGUESTE, BAILE DEL SOL, 2014. 64 PÁGINAS. 10 EUROS
http://www.diarioinformacion.com/arte-letras/2014/01/30/epica-derrota/1463483.html

jueves, 13 de febrero de 2014

Bailando con Karmelo Iribarren: "Mis poemas buscan la emoción perdurable de lo pequeño..."




http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=635&Itemid=427&catid=115Baile del Sol.- La piel de la vida parece asomarse a diferentes escenas vitales: el amor, la memoria, la pérdida, el paisaje, la cotidianidad…

Karmelo Iribarren.- En efecto, es una constante en mi poesía. Este libro está estructurado en tres partes –la vida, el amor, la literatura-, y eso podría llamar a engaño al principio, pero en el fondo, aunque cambie el envoltorio, dentro sigue habiendo lo de siempre: días que vienen y se van, y cómo nos dejan, y lo que se llevan…



BdS.- También advierte sobre la importancia, de lo minúsculo, los pequeños detalles, las cosas que, a simple vista, no parecen relevantes, ¿es la poesía un buen vehículo para ponerlas en su lugar?

K.I.- Es que yo dejo que las cosas me hablen, parto de lo “anecdótico” para llegar a lo “universal”. Algo que a primera vista parece “irrelevante” puede compendiar siglos de filosofía. Perder un autobús puede ser trágico, entrar en ese bar definitivo. Estamos, vivimos entre las cosas, entre los detalles, a centímetros del suelo. Mis poemas buscan la emoción perdurable de lo pequeño…



BdS.- La soledad es un eco también perceptible en muchos de los poemas, así como una cierta nostalgia por cosas no vividas, ¿es éste un poemario nostálgico?

K.I.- Es imposible no ponerse nostálgico, añorar incluso –o sobre todo- aquello que no fue. Cualquier vida es, al final, la historia de un fracaso. Un día, mirando la lluvia, hacemos inventario y… Pero no creo que este libro sea especialmente nostálgico, hay un poco de todo en estos poemas, los dedos tienen memoria, ven más profundamente que los ojos, la piel de la vida sigue dejándose acariciar… Ahí estamos.

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_content&view=article&id=605&itemid=426



BdS.- ¿Te dejas la piel en la poesía?

K.I.- Antes más que ahora, creo. Lo que se gana en oficio se pierde en osadía, como en la vida.


BdS.- ¿Cómo definirías tu lenguaje poético?

K.I.- Concentrado y directo como un disparo de ternura e inteligencia… Doy en el blanco pocas veces, pero cuando acierto hiero de por vida. Quien me probó lo sabe. (Cualquier cosa por citar a Lope).


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lunes, 27 de enero de 2014

La editorial Baile del Sol acaba de publicar los poemarios La piel de la vida y Libro de las invitaciones, de Karmelo Iribarren y Aitor Francos

El libro de Karmelo Iribarren nos acerca a este autor y su peculiar mirada al mundo que nos rodea, especialmente a ese entorno cercano de la cotidianidad que toca directamente nuestra piel en el roce de lo ordinario.
Los poemas desnudos y nítidos de Iribarren destacan en La piel de la vida lo que hace con nosotros la memoria, la nostalgia o el amor. Su voz reconocible nos lleva por caminos en los que la dureza y la dulzura aparecen en lo urbano y lo íntimo.

so170Míralo
El viento,
el que arranca los árboles de cuajo,
el que enfurece al mar,
el que arrasa las costas
sin clemencia,

sí, el mismo,
míralo ahora,

siguiéndote por la calle,
jugando con tu melena,

tonto perdido.

Sobre el autor:
San Sebastián (1959). OBRA: Bares y noches (Ateneo Obrero de Gijón, 1993), La condición urbana (Renacimiento,1995), Serie B (Renacimiento, 1998), Desde el fondo de la barra (Línea de fuego, 1999), La frontera y otros poemas (Renacimiento, 2005), Ola de frío (Renacimiento, 2007), Atravesando la noche (Huacanamo, 2009), Versos que el viento arrastra (El jinete azul, 2010), Otra ciudad, otra vida (Huacanamo, 2011), Las luces interiores (Renacimiento, 2013), LA PIEL DE LA VIDA (Tenerife, 2013). ANTOLOGÍAS: Gainontzekoa, kontuak dira (Erein, 2000), La ciudad (Renacimiento, 2002 y 2008), El tamaño de los sueños (Anaya, 2006), Un leve guiño de luz hacia la sombra (Ediciones 4de Agosto, Planeta Clandestino, 2011). POESÍA COMPLETA: Seguro que esta historia te suena (Renacimiento, 2005 y 2012)

Acerca de Libro de las invitaciones y de su autor nos dice la poeta Luna Miguel:
so-167Hay en su lírica algo no-lírico. Algo puramente cerebral y visceral -sí, esa conjunción aquí es posible- que nos desvela a un poeta que no mira a las cosas para ensalzarlas o celebrarlas por su belleza, sino para examinarlas, comprenderlas y, al fin, explicárnoslas. Así, su Libro de las invitaciones se convierte precisamente en eso, en una invitación al mundo que él degusta y nos entrega. Un mundo que ya no es un mundo sino una galaxia figurada, mullida, geométrica: sólo suya. Porque este es, en definitiva, el
libro de los homenajes. El libro y la enciclopedia. El libro de las versiones.
El libro de las citas. El libro del reconocimiento. El libro de Aitor Francos, inteligente y conciso, con esa voz heredera del último Valente, del mejor Lorenzo Oliván y de la más cruda Maillard. Invitados quedamos: aquí está la llave.

Clímax sexual
¿Vivir no era mirar?
Luis Rosales
Girando en la decrépita desgana
de arroparnos solos,
lo elegimos por reciprocidad:

ser
ese escollo con patas teóricas
para la explosión demográfica.

Sobre el autor: (Bilbao, 1986) Licenciado en Medicina, actualmente cursa la especialidad de Psiquiatría. Ha publicado Igloo (Ed. Renacimiento, Sevilla, 2011. XIV Premio Surcos), Un lugar en el que nunca he escrito (Renacimiento, 2013) y LIBRO DE LAS INVITACIONES (Tenerife, 2013). Ha aparecido en la antología Poetas Vascos en Castellano (Ed. Muelle de Uribitarte, 2009) y en publicaciones literarias como Ex-Libris o Nayagua. Colabora habitualmente con la revista Zurgai.

domingo, 22 de diciembre de 2013

2013 de Poesía. Día 356. Karmelo C. Iribarren

Día 356. Karmelo C. Iribarren. La piel de la vida (2013)



EL PASADO NO DEJA DE MOVERSE

Como esas piedras que levantamos
y debajo hay
otra vida,
oscura,
sinuosa,
             un día,
los hechos que creíamos inmutables,
empiezan a contarnos

otra historia...