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sábado, 4 de noviembre de 2017
miércoles, 11 de enero de 2017
Bailando con Cecilia Domínguez Luis: "Pido cuentas a un dios que nos han impuesto, sin posibilidad de ponerlo en cuestión".
Baile del Sol.- ¿Cómo surge Profesión
de fe?
Cecilia Domínguez Luis.- Surge como una necesidad de un “ajuste de cuentas”, una desacralización de
una doctrina establecida e impuesta, un poner en cuestión las llamadas Sagradas
Escrituras. Surge también, como todo lo que escribo, como una búsqueda
interior, en un territorio que es el de mi propia conciencia.
BdS.- ¿Se trata de un
desafío contra Dios o contra nuestra forma de vida?
CDL.- Es, ante todo una revisión desde la duda, desde la rebeldía y la negación
del dios de la violencia y la muerte, reconociendo la responsabilidad de la
caída en el engaño, para, a partir de ahí, y desde un territorio propio, como
si de un propósito de enmienda se tratara, intentar crear un mundo que esté por
encima de esa realidad divina y humana que rechazo. Más que desafío es, en todo
caso, un diálogo que establezco con un dios que no existe, o que si existe está
mudo, no se le escucha. Un dios que desde que dijo “Fiat” enmudeció y nos ha
dejado sin respuestas.
BdS.- Los versos recogen
injusticias y justificaciones, ¿es la poesía una buena herramienta para poner en
tela de juicio el comportamiento humano?
CDL.- La poesía es, sobre todo, una herramienta de reflexión, sobre uno mismo y
sobre la realidad que lo rodea y una llamada a la propia conciencia que parece
perdida en el marasmo de los días. La poesía pone en tela de juicio hasta a
ella misma y no cree en las verdades absolutas. Por otra parte, el compromiso
de la poesía, considerándola no solo una actividad de la conciencia sino
comunicación, debe ser con unas ideas generales que tengan mucho que ver con
los derechos del hombre, pero no con unas ideas determinadas.
BdS.- ¿La fe mueve montañas?
CDL.- Siguiendo con mi yo irreverente, a esta pregunta podría contestar que, para
mover montañas, mejor coger una pala.
BdS.- En el diálogo con ese creador del que parece negarse la existencia, la poeta, sin embargo, le pide cuentas sobre sus decisiones, ¿es así?
CDL.- Diría más bien que pido cuentas a un dios que nos han impuesto, sin
posibilidad de ponerlo en cuestión. Un dios al que, desde luego, no busco, por
más que lo parezca, porque ese dios o la idea de ese dios, solo podré
descubrirlo y recrearlo dentro de mí misma. Y es que ese dios, con su
inexistencia, me obliga, en cierta manera a buscar más allá de las cosas y, a
través del proceso creativo, encontrarle -o al menos intentarlo- un sentido
trascendental a la existencia.
BdS.-¿Cuánto hay en la fe
de miedo a la soledad?
CDL.- Si la pregunta se refiere a la fe en Dios (se puede creer en otras cosas,
mucho más humanas), desde luego se basa, a mi entender, en una necesidad de
asidero, al enfrentarnos con realidades incuestionables como la muerte. Por eso
creamos a dios, aunque no sea precisamente a nuestra imagen y semejanza, sino a
nuestra conveniencia y por nuestros temores.
"El poeta, una vez creada su realidad, comprueba que su deseo va más allá de lo creado, y regresa a su inicial desasosiego".
BdS.- ¿Hasta
qué punto continúa siendo la teocracia una realidad?
CDL.- El Vaticano es un claro ejemplo de teocracia y, además, de teocracia
absoluta, donde el Papa es reconocido, internacionalmente como jefe de Estado.
Otro ejemplo, el Estado islámico y sus ayatolas o el Dalai-lama. Todos ejercen
un poder que va más allá de la religión, justificándola de mil y una maneras, a
cual más peregrina.
BdS- ¿La ausencia de un
dios responsabiliza al ser humano de sus actos?
CDL.- Con dios o sin dios el hombre es responsable de sus actos. Lo que pasa que
dios es una buena excusa para justificar determinados comportamientos, por lo
general, poco éticos y humanos.
BdS.- ¿Qué
ha supuesto para ti esta experiencia poética?
CDL.- Ha supuesto un paso más en el camino de intentar conocerme a mí misma, a
mis demonios y también, por qué no, a mis días claros, única manera de intentar
conocer y, sobre todo, comprender la realidad en la que vivo.
BdS.- ¿Qué tienen en común la poesía y
la filosofía a la hora de plantearse el sentido de la vida?
CDL.- Tanto los filósofos como los poetas se caracterizan por ser seres
insatisfechos. El filósofo, una vez halladas las respuestas a sus preguntas,
comprende que eso es solo una parte del camino, y le surgen nuevos
interrogantes que lo inquietan y lo mueven a actuar. El poeta, una vez creada
su realidad, comprueba que su deseo va más allá de lo creado, y regresa a su
inicial desasosiego.
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miércoles, 4 de diciembre de 2013
Crónica de una tarde cualquiera: a propósito de Bestiario de Cecilia Domínguez
Y ha sido una tarde cualquiera que tuve ocasión de sumirme en el Universo poético de Cecilia Domínguez llevada de la mano por ella misma, que como si de un un arrullo se tratara, desgranó con su voz propia, sin redundar ni un ápice porque la voz de Cecilia es hoy más propia que nunca, desgranó, digo, media docena de poemas dejando pasmada a toda la concurrencia, con motivo de la Cartografía Poética que organiza la librería de mujeres de Santa Cruz de Tenerife , iba acompañada de Margarita Santana, otra encantadora de serpientes, pero de su obra ya me ocupé en otra ocasión.¹ Hoy quiero compartir mi emoción y celebrar al mismo tiempo con las y los lectores de este blog mi suerte por poder disfrutar de una poeta de este calibre en vivo y en directo.
Adquirí en la librería su libro Bestiario² y no veía la hora de regresar a casa para sumergirme en una convulsiva lectura del mismo, tal fue el deseo y el interés que la autora despertó en mí en su breve intervención.
Y me adentré en su Bestiario donde las termitas invisibles pueden morder a placer porque las mesas de noche apenas vigilan, ya no importa, los huesos no se ofenden ni se inquietan y la termita-rutina puede devorar lo que va quedando.
Y la hormiga laboriosa y disciplinada , me recuerda inevitablemente a la mujer, laboriosa, trabajadora, poeta, madre que después de tanto observar la hormiga y al no encontrar respuestas decide salirse de la fila para goce nuestro, que la disfrutamos hoy más plena que nunca.
Y al grillo cargado de nostalgia ¿quién no le ha pedido al grillo sus alas alguna vez para “volver al tiempo”, que dejamos abandonado “sobre el agua” Como hace Cecilia? Lo hemos hecho todos en un entrañable ejercicio de la memoria de veranos inconfesables, menos mal que está la cigarra, tan certera, dictaminando, es cierto Cecilia, “Toda la vida/cabe en un solo verano”.
Sospechamos del componente filosófico de la poesía de Cecilia Domínguez o del componente poético de las preguntas filosóficas de la poeta, que, tal y como dice la autora, contestando a una pregunta del maestro de ceremonias del acto, es la misma cosa y es que si la poesía no interroga, no indaga en la naturaleza humana, igual que la filosofía, no es poesía, las dos disciplinas son como hermanas siamesas condenadas a ir juntas a todas partes. Y no hay respuestas solo preguntas a cuál más tozuda , así es como la mosca que insiste a pesar de todo en darse golpes contra el cristal “que cree aire”, es un resumen escueto duro y descarnado de la existencia, en un somero verso.
Y qué decir de la rata, que nos muerde donde nos duele, tan vulnerables somos, que la rata sabe dejarnos intacto “el miedo y la certeza”.
Que gran maestra de la vida es esta poeta que nos enseña con tanta sencillez que la realidad importa mucho menos que el deseo, cuando el perro “se creía caballo” “pues llevaba el deseo/de un niño sobre el lomo”.
No se fía del cordero y le ruega que si es León la devore de un bocado, le teme más al desengaño que a la muerte, será porque de todas las muertes la de la inocencia es la peor de todas.
No le gustan las palomas, en eso coincidimos, pero yo recién descubro porque no me gustan, Cecilia ha puesto el foco encima de esta aversión mía, las palomas destruyen las piedras, las cosas bellas creada por la humanidad, Venecia, Notre Dame, igual que nosotros, que destruimos todo lo que tenemos, todo lo que alcanzamos, no me gustan de tanto como se me asemejan.
Y qué me dicen de ese dialogo con la estrella de mar, qué corazón o qué mente puede ser indiferente a esa sutil belleza de preguntarle a la estrella de mar si le concede deseos a las olas o los peces leen en ella su destino.
No cabe duda Cecilia todos somos un poco como el cangrejo, lo has intuido, y a veces marchamos hacia atrás “por si aún es tiempo”.
Y con el pez origen y la morena me despido de ti Cecilia, ese pez origen nos da la sal impulsora de la vida y el secreto deseo de volar, y a la morena “serpentina señora” le cuentas que bastó tu canto para que llegara a ti el tritón deseado y yo te creo.
jueves, 12 de septiembre de 2013
2013 de Poesía. Día 254. Cecilia Domínguez Luis
Día 254. Cecilia Domínguez Luis. Azogue (2004)
Dentro del agua, el tiempo se desdobla
igual que los racimos
que hacen posible la claridad del árbol.
Me visita el incendio.
Todavía conservo ese aire de máscara
que me dejó la luz al mediodía.
Me es dado contemplar avenidas, desiertos.
Pañuelos en bandadas pasan bajo las nubes,
dejándome en los ojos
ese rastro que dejan todas las cosas que me son ajenas.
Y también este rostro desdoblado
que responde a mi nombre, se ajeniza,
mientras muere la tarde
en el ala de un pájaro.
domingo, 12 de mayo de 2013
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