jueves, 17 de enero de 2013

2013 de Poesía. Día 17. Coriolano González Montañez

Día 17. Coriolano González Montañez. El viaje (2002)


Hubo un tiempo
donde la leyenda y el mito
brotaban de los labios del creador
de historias
como una misma realidad tan semejante
como el amor y el odio.

Y fue entonces cuando,
a medida que las palabras
se unían unas a otras
como un rosario de arenas,
se engendraba un mundo de la nada,
un silencio de la razón.

Cada cosa fue llamada por su nombre,
pero aquéllas más terribles
fueron calladas para siempre,
aunque todavía caminan sigilosas
en los abismos del sueño.

Pero nada ni nadie es eterno
para recordar el primer sonido
que inquietó la noche,
porque todos olvidaron hace milenios
que un primer hombre lloró
y sus lágrimas,
ya resecas sobre la tierra,
crearon los volcanes
y el aullido de los perros.


miércoles, 16 de enero de 2013

“Brazos, piernas, cielo”, de Isabel Bono

Por  | Destacados | 14.01.13
Brazos, piernas, cielo. Isabel Bono
Baile del Sol (Tenerife, 2012)
Me explicaron hace poco, a propósito del arte de la coctelería, que para elaborar un gin-tonic cualquier ginebra podría servir, pero para crear el rey de los cócteles, el dry martini, hacía falta una ginebra realmente buena. Es bien sabido que el resultado final de un buen cóctel le debe tanto al modo de preparación como a la calidad de los ingredientes empleados. Y, sin duda, el combinado o la poesía que destila la malagueña Isabel Bono es siempre de una calidad excepcional.
En Brazos, piernas, cielo, recientemente aparecido en Baile del Sol, el poema es sugerencia, no jaula que encierra lo que dice, sino puerta abierta; es un sabor esencial y liberador, un aroma sin aditamentos que se expande, y podemos paladearlo como un auténtico dry martini en el que intensidad y esencialidad casan perfectamente.
Isabel Bono desnuda los poemas, los peina, les quita absolutamente todo lo que sobra, todo lo que adorna mal. Ciertamente, menos es más, y lo que no añade estorba, así que la poeta trabaja el vaciado en una poesía en la que consigue expresar al máximo con el mínimo de elementos; incluso empleando una narratividad de situaciones mínimas, que no nimias, que expresan sensibilidad y sensaciones.
El libro se divide en dos partes “La chatarra del silencio” y “Distrito rojo”. La primera es una narración del paso del tiempo, la existencia y el miedo a la pérdida:
desde el principio lo sabes
vas a caer
También, en la noche, el sueño de la vida es luz que crea o borra las formas, los objetos, los paisajes, los recuerdos, a veces de forma caprichosa.
Y, en la segunda parte, encontramos una observación activa del mundo, así como la conciencia de la escritura:
mientras tanto
mi casa dispara
minúsculas garamond catorce
a un paisaje renovado por el fuego
También se expresa el dolor como posibilidad existencial, como conjura y rabia más allá de los miedos que nos pueda producir ese mismo dolor: las calles, la violencia, el insomnio, lo desconocido. Y conjurar, asimismo, todas las posibilidades de una existencia que, al fin, se reducen a la única vida que nos ha tocado vivir:
si sólo hubiera una calle
que nos llevara
sin atajos
sin trampas
sin ceremonias
Isabel Bono elabora, de nuevo, una combinación perfecta de forma y fondo, un cóctel perfecto con esteBrazos, piernas, cielo; y su lectura deja un excelente e intenso sabor en la boca que irá dejando poso y ascendiendo lentamente, hasta dejar nuestras mentes impregnadas de su aroma esencial.

2013 de Poesía. Día 16. Ángela Ramos


Día 16. Ángela Ramos. A destiempo (2007)


INTERVALOS NOCTURNOS

Del ayer
sólo nos separa
el abismo de las noches.

La vida
es un ayer que se prolonga
en las mañanas.

El tiempo es nuestro invento.

La noche, una palabra.


martes, 15 de enero de 2013

2013 de Poesía. Día 15. Déborah Vukušić


Día 15. Déborah Vukušić. Guerra de identidad (2009)


vestida de novia cadáver para mi pasado

croacia
aparece y desaparece
como cuando era niña

soy una secuencia ralentizada
el barro salpica el vestido de mi primera comunión
me mancha la cara
me agujerea hasta el hueso

corazón rojo latente en la orilla oscura
rojo con cuadros blancos

vuelvo a no saber quien soy
y a no querer
a no querer

si mis ojos dejan de llorar
puede que vea con claridad

croacia
aparece y desaparece

el libro que leía antes de dormir
cae y me despierta
me lavo el sudor de la nuca
me miro
y sólo me veo
si acaso un poco más vieja

vuelvo a la cama pero estoy desvelada

así que
me visto la armadura para ir a trabajar


lunes, 14 de enero de 2013

Mi poesía va contra la Babilonia del control y la manipulación

‘De la penumbra a la luz’, titula José Ángel Barrueco el prólogo del nuevo libro de Vicente Muñoz para relatar el paso del círculo del infierno al celestial. Y aunque el poeta acuda al consul de ‘Bajo el volcán’ y prometa que su tabla de salvación es el amor, sabe que la única manera de salir de la tiniebla es escribir sobre ella.


cristina fanjul | león 14/01/2013
No para, no descansa. Utilizando a uno de los dioses de su trinidad literaria, podríamos decir que Vicente Muñoz nunca abandona la carretera, su particular camino literario. Apenas dos meses después de presentarCanciones de la gran deriva, lanza el poemario Animales perdidos, una particular revisión posmoderna de La Divina Comedia en la que, confiesa, fue el amor el que le liberó del infierno.
—¿Ha tenido algún Virgilio en esta particular ‘Divina Comedia’?
—Supongo que, más que nunca, mis escritores de cabecera: Thomas Bernhard, Céline, Jack Kerouac, Raymond Carver, William Burroughs, Malcolm Lowry, etc, que me han acompañado todo el viaje. Y también otros más cercanos: David González, José Ángel Barrueco, Xen Rabanal, Gsús Bonilla, Patxi Irurzun y muchos otros colegas del gremio que siempre han estado ahí, apoyándome y recorriendo a mi lado el camino. Animales perdidosarranca, como bien dice Barrueco en el prólogo, en un pozo: una ruptura sentimental dolorosa y una larga etapa de soledad y concienciación, en la que la lectura y la escritura, además de mi familia y amigos, fueron el mejor consuelo. Unos y otros, efectivamente, fueron mis guías en este período y a ellos está dedicado el poemario.
—¿Quién es su Beatriz?
—Mi actual pareja, sin duda, que me acompaña desde hace ya tiempo. Ella me ayudó a recuperar la fe en muchas cosas y a ella está dedicada al completo la tercera parte del libro, Cielo, que sirve de desenlace y epílogo al viaje que describe el poemario.
—¿Cuándo vislumbró el cartel de ‘Abandonad toda esperanza’?
—Al comenzar, con cuarenta años, una nueva vida. Me costó mucho adaptarme, tuve que cambiar de vivienda y de hábitos y enfrentarme solo a la vida y al mundo, y eso llevó su esfuerzo y su tiempo y me hizo ver las cosas con otro prisma distinto, comprender el verdadero significado de la soledad y readaptarme a las nuevas circunstancias con lo que entonces tenía a mano: mi familia, mis amigos y, muy en especial, la escritura, que para mí es una manera de exorcizar mis fantasmas y miedos.
—¿Cómo fue su descubrimiento de la trinidad ‘beat’? ¿Cómo te influyó y qué queda de ellos en tu poesía?
—A través de On the road, de Jack Kerouac, aproximadamente a los veinte años. Luego vinieron Aullido, de Ginsberg, El almuerzo desnudo, de Burroughs, Gasolina, de Corso, etc, etc. Desde entonces no he dejado de hacerme con todo lo que ha caído en mis manos suyo, en especial de Kerouac, que es con el que más me identifico, hasta el punto de rendirles recientemente un homenaje en una antología titulada Beatitud: Visiones de la Beat Generation (Ediciones Baladí, 2011), que coordiné con el poeta Ignacio Escuín. Creo que mi escritura, y más en concreto mi poesía, les debe mucho: la metáfora del camino y del movimiento como liberación, la rebeldía contra lo establecido, el lenguaje como virus (a ello dedico un poema), los ambientes marginales, la emotividad, el sentido crítico y la fe en la iluminación del hombre, todo ello presente siempre de un modo u otro en mi escritura.
—¿Sólo el amor redime de la vida?
—Supongo que cada persona opinará de una manera distinta, pero yo creo sinceramente que sí, que el amor redime, que sana y que cura, y que sin él, como afirmaba una y otra vez Malcolm Lowry en Bajo el volcán, no se puede vivir.
—¿Cuál es su Babilonia?
—La sociedad capitalista en la que estamos viviendo, hipócrita, decadente y podrida, que ha condenado a la soledad y al extrañamiento a sus individuos, a fuerza de hacerles mirarse únicamente a su ombligo sin darse cuenta de las ataduras y servidumbres que les impone el poder. Contra esa Babilonia, contra el control y la manipulación, va mi poesía.
—¿Por qué dedicar un poema a Celine?
—Simplemente porque le considero uno de los mejores escritores del pasado siglo y admiro profundamente su obra. Por eso, y por ser la oveja más negra del redil, de cualquier redil, eterno nihilista insumiso.
—¿Cómo fue su particular viaje al final de la noche?
—Una época solitaria y oscura, de examen de conciencia e introversión, que me sirvió, pese a todo, para conocerme un poco más y aprender de mis debilidades y errores.
—¿Cree, como decía Foucalt, que no somos reales?
—Foucalt habla del hombre como sujeto de experimentación, sometido a diversas relaciones y estructuras de poder. En tal sentido, obviamente, no somos reales, sino partes un todo teledirigido y controlado por una sociedad disciplinaria, de la cual somos un simple engranaje. En términos filosóficos su teoría, desde mi punto de vista, es acertada. En términos poéticos, sin embargo, es más bien una metáfora, como metáfora es también este poemario, Animales perdidos, que demuestra que pese a ser microestructuras, también podemos ser, si nos concienciamos, señores y dueños de nuestro destino.
—¿Cuándo llegó a puerto?
—A este puerto, en el que ahora me encuentro, llegué al aceptarme a mí mismo como tal, con mis defectos y virtudes, con mis fracasos y errores, pero consciente de mí mismo y de mis limitaciones. A partir de entonces, de esa aceptación personal, pudieron aceptarme también los demás. Una cuestión simple de fe.
http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/mi-poesia-va-contra-babilonia-del-control-y-manipulacion-_760089.html

2013 de Poesía. Día 14. Roque Dalton


Día 14. Roque Dalton. Un libro rojo para Lenin (2004)



LA VERDAD ES CONCRETA

(I)
Tú le diste un corazón de carne y sangre a la verdad
pero nos advertiste que funcionaba
como una bomba de tiempo
o como una manzana.

Que podría servir para volar la maquinaria del odio
pero que también se podría podrir.

(II)
¡Ay de los que creen que porque la verdad es concreta
ella es sólo como una piedra, como un bloque de hormigón
o un ladrillo!

Una bicicleta,
un jet,
una astronave,
son cosas concretas como la verdad.

Lo mismo que un rompecabezas.
Y un combate cuerpo a cuerpo.