miércoles, 28 de septiembre de 2011

Encuentro de Poesía La Ciudad en Llamas


Encuentro de Poesía La Ciudad en Llamas, que se celebrará en Gijón los próximos 29 y 30 de septiembre. El programa es:

Jueves 29 de septiembre

13:30 Concierto de Emilio de Benito (Taberna Malasaña, C/Begoña, 4)
18:30 Inauguración oficial a cargo de la organización y de las entidades financiadoras
19:00 Poesía en Llamas I: recital a cargo de Héctor Pérez Iglesias, Sara Torres Rodríguez de Castro y Juan Vico
20:00 Recital de Francisco Álvarez Velasco
00:00 Concierto de Las CasiCasiotone (Café Dam, C/San Agustín, 14)

Viernes 30 de septiembre

19:00 Poesía en Llamas II: recital a cargo de Rodrigo Olay, Erika Martínez y Miguel Ángel García Argüez
20:00 Recital de Mª Ángeles Pérez López
00:00 Concierto de Catarsis (Taberna Malasaña, C/Begoña, 4).

Todos los recitales tendrán lugar en la Sala de Conferencias del Centro de Cultura Antiguo Instituto.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Presentación de Memoria de las Piedras de Gabriel Cruz


23 de septiembre a las 20,00 h. en el Ateneo de La Laguna (Tenerife), presentación del libro MEMORIA DE LAS PIEDRAS, de Gabriel Cruz, en su segunda edición (Baile del Sol, 2011) y versión trilingüe, español, amazaigh y francés. Participan Lahbib Fouad, poeta, artista plástico y traductor del Instituto Real de Marruecos para la Cultura Amazigh; Coriolano González, poeta y profesor de Lengua y Literatura; y Miguel Ángel Alonso, poeta y dramaturgo.
Gabriel Cruz (La Laguna, 1954) es licenciado en Psicología por la Universidad de La Laguna. MEMORIA DE LAS PIEDRAS fue su primera obra publicada. Actualmente figura en diversas antologías y en 2008 publicó el libro de relatos Arráncame la vida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ficcionarium




Conocer a un nuevo buen escritor es siempre una enorme alegría, al menos para mí. Y si dicho escritor es además joven la alegría que experimento al conocer sus obras se multiplica, porque esto suele indicar que son mayores las posibilidades de que termine leyéndome dos, cuatro, diez, veinte libros suyos con el paso de los años. Me ocurrió con Pascual García, me ocurrió con Manuel Moyano y con unos pocos más. Ahora me ha ocurrido con el bilbaíno Fernando Palazuelos (1965), del que he podido leer la colección de relatos titulada Ficcionarium, que le publica hermosamente el sello tinerfeño Baile del Sol.
Ya desde su inicio se advierte que esta obra es muy prometedora, y que el lector encontrará en ella tanto excelencias literarias como finos detalles de humor. Así, cuando en La vitrina del geólogo nos explica la exposición de materiales que prepara un científico, lo que menos podemos imaginar es el curioso y rocambolesco origen de una de las piedras. El arca de Noé narra las divertidas vacilaciones del patriarca bíblico acerca de si llevar o no llevar termitas en su nave. Caballo de Troya nos cuenta las vicisitudes invisibles que acontecen a todos los soldados que se encuentran expectantes en el interior de la trampa, prestos a rendir la mítica ciudad. Linneo muestra no sólo la genialidad del botánico sueco, sino su mala uva y su extrema capacidad para el rencor. Contención de Gray explica la fatalidad que azotó a este inventor, que no consiguió patentar el teléfono antes que Graham Bell por dos horas de diferencia. Ojeriza es la simpática venganza senil de alguien cuyas tierras fueron expropiadas años atrás, y que se niega a aceptarlo con mansedumbre... Esta primera parte del tomo, que se conforma con 90 páginas de microrrelatos, es sencillamente fantástica.
La segunda parte, no menos excelente, se inicia con El retrato de Marie Van Cride, donde se nos instala en las obsesiones de un pintor que, tras pintar desnuda a su amante, se obsesiona con la idea de que el nuevo propietario del cuadro la va a gozar como él. Obsesión tiene como protagonista a un escritor que se ha quedado sin inspiración y que conoce a un anciano librero de viejo, que dispone en su casa de miles de fichas con argumentos literarios aprovechables. Vigilante nocturnose desarrolla dentro de un museo, de madrugada, y su protagonista es un empleado con unas aficiones y unas teorías pictóricas muy singulares. La vida desde abajo son las confesiones de un escritor que, en su juventud, robó sus poemas originales a un limpiabotas fallecido (adueñándose así de su talento).
Y la tercera parte se detiene en reflexiones más filosóficas o ensayísticas, que llevarán al lector a formularse preguntas sobre el ser humano, su destino o las trampas del tiempo. Se incluyen aquí perlas como Qué será de aquel muchacho (un niño que empujaba la silla de ruedas de su padre. Fernando Palazuelos se pregunta qué habrá sido de aquel chaval abnegado) o Criaturas (que versa sobre el mundo de la escritura y sus magias). Igual mérito, emocional y literario, tiene la pieza que lleva por título El mequetrefe (recuerdo de uno de sus viejos maestros de escuela, fascista, violento y atrabiliario, que gozaba pegando a los alumnos, entre ellos su propio hijo, al que ahora el narrador imagina convertido en pedagogo especializado en niños autistas).En suma, un volumen muy completo, que me anima a leer otras obras del escritor. Veo en su escaparate virtual de Internet (http://www.fpalazuelos.blogspot.com/) que ha realizado incursiones en el mundo de la novela (La trastienda azul, Pura chatarra, Las manos del ángel, Papeles de penumbra. Todas ellas publicadas por Lengua de Trapo), los relatos ilustrados (Designios. Diputación de Badajoz), el teatro (Billete a Vidanueva. Biblioteca Ciudad de Castellón) e incluso la poesía (La memoria de los esclavos. Baile del Sol). Hay, pues, donde elegir. Ya adelanto que, si no ocurre contratiempo, no van a pasar muchas semanas antes de que vuelva a dar noticias suyas en esta página de críticas. No andamos tan sobrados de buenos escritores como para permitirnos el lujo de conformarnos con una sola obra de uno que realmente brilla.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Sara, la poeta que viene para quedarse


Sara Herrera Peralta
Inma Luna – laRepúblicaCultural.es


De Sara conocía fotos, proyectos y poemas; París y fotos, ella jugando con la nieve, jugando con quien la mira; poemas y libros que van y vienen; libros y su sonrisa exploradora. Ahora conozco más de Sara Herrera Peralta y no sólo. Lo digo porque Shock, su nuevo poemario, retrata su cara, la tuya y la mía en una búsqueda llena de inquietud y desconcierto que se acerca y se aleja de la realidad de la cola del paro, el fútbol, los códigos de barras, el ginecólogo o el patio de recreo.
Todo poeta busca una manera de vengarse del mundo, dice Panero en una cita elegida por Sara. Ella no parece vengativa pero sí crítica, incómoda con el panorama que le ha tocado “A guantazos uno se despierta/ en medio de la nada:/ la Naturaleza es sádica”. La poeta sabe del miedo a no dar la talla en el absurdo “Mis manos no sudan porque el miedo/ ya me tapó la boca/ en otras colas y filas indias” y trae sus versos para “molestar”.
Dice ser una mujer mal inventada y así sabe tanto de la vida, de crecer en medio de un mundo incomprensible en el que lo que se valora es precisamente lo menos valioso.
Entre “el paro”, “el golpe” y “el gol”, la poeta discurre con la lupa en la mano, sacándole la entraña a lo inmediato y cuestionando el absurdo de algunos sinsabores cotidianos porque las pesadillas son a veces aviso surgido en la conciencia, reconoce Sara.
Me etiquetarán/ sé que lo harán/ sé que me etiquetarán” presiente en otro de sus poemas y, con la publicación de Shock, sin duda su etiqueta reconocerá que se trata de una de las voces jóvenes más interesantes de la poesía española actual.
Sara Herrera Peralta nació en Jerez de la Frontera en 1980 y ha publicado los poemarios La selva en que caí, De ida y vuelta, Sin cobertura, Provocatio (ya sólo por eso habría merecido protagonizar esta sección) y ahora Shock. Ha recibido un montón de premios y, además, se empeña en que todo el mundo lea, así que desde 2009 coordina el proyecto Yo también leo para el fomento de la lectura entre jóvenes.
Pasó parte de su infancia en Trebujena (Cádiz) y vivió en Jerez de la Frontera hasta los diecinueve años. Después ha vivido, estudiado y trabajado en distintas ciudades, como San Sebastián, Helsinki, Málaga o París, donde reside desde 2007.

Le hago algunas preguntas desde mi balcón hacia el suyo en París y sus respuestas llegan veloces y palmarias.
El paro, el golpe, el gol… ¿qué sabe de esto la poesía?
Lo que una quiera que sepa. La poesía bebe de muchas cosas, también de la música, del cine, de otros géneros literarios, de lo cotidiano, sí, también, en mi caso la poesía bebe a menudo de lo cotidiano, y por eso el paro, el golpe y el gol: los títulos de los tres capítulos de Shock, mi último poemario publicado, que acaba de aparecer en Baile del Sol.
¿… y qué sabe de poesía el ticket de la compra?
Utilicé tickets de compra también en Shock porque pocas cosas hoy en día nos resultan más familiares, aunque alguien no lo quiera. Compramos compulsivamente, a veces lo necesario, otras mucho más de lo que seguramente nos haría falta. Y mientras, y no es necesario irse lejos, hay quienes no tienen ni para llevarse algo a la boca. Utilizar los tickets de compra me parecía una buena forma de intentar transmitir lo que estaba queriendo hacer llegar al lector con este libro.
¿Hay que alejarse para tomar perspectiva, para encontrarse o para perderse?
Yo prefiero encontrarme, comprender, rescatarme, recuperarme, para seguir mirando al frente, aunque este mundo rápido nos haga a veces sentir la necesidad de perdernos, en cuyo caso prefiero la familia, todos los míos, el hogar, lo verdadero, antes que pedir un billete para huir a una isla paradisíaca.
¿De dónde sale tu voz poética, desde dónde?
No lo sé, no sé de dónde sale, sólo sé que escribo por necesidad y porque la poesía me parece una forma más de estar en el mundo.
¿Nos salvará la poesía del estado de shock?
Ojalá la poesía salvara, pero aunque no salve sí creo que alivia, que acerca, que acompaña, que hace que a veces todo escueza y todo duela un poco menos.
En los versos, ¿te quejas, reivindicas o expones?
Intento no quejarme, para eso ya están los que me aguantan. Me importa la poesía que trata de denunciar algo, que intenta hacer preguntas, que busca las respuestas, aunque nunca estén ahí. Me interesa el compromiso, y al final el tiempo nos pone a todos en algún sitio. Pero también creo que la poesía está ahí para celebrar la vida.
Yo también leo…
Es el nombre de un humilde proyecto que es posible gracias a la generosidad de más de veinte autores que escriben poesía, novela, relato, teatro… Lo pusimos en marcha para aportar nuestro granito de arena al fomento de la lectura entre los más jóvenes. Este año hemos celebrado la segunda edición, los participantes debían enviar una reseña del libro que estuvieran leyendo junto a una foto. El ganador o ganadora de cada edición recibe en su casa un lote de casi treinta libros firmados y dedicados por cada uno de sus autores. Este año la ganadora ha sido Uxue Juárez, una joven de 29 años residente en Pamplona. Tenemos un blog y una página de Facebook con casi 400 seguidores donde se puede encontrar toda la información.

Mi dedo en su llaga
Tres poemas de Shock, para que se pueda comprobar lo que dice Carmen Camacho en el prólogo: “ Hay pánicos que, por cotidianos y silentes, no dejan de ser hondos. Hay berridos hacia dentro, simas sin fin, llanto contenido o tragaderas. O peor aún: está el ya ni recordar en qué batalla nos rendimos sin porqué, ni dónde compramos la tensa calma, ni a qué viene esto de sonreír al verdugo desde la foto carné. No saber dónde empieza esta metástasis de nada. Grave es el shock”.
[Quien no duerme por la noche]
Podré decir cualquier cosa
y podremos guardar todos los archivos
posibles en nuestro PC como intentando
que la memoria histórica sobreviva a las tecnologías.
Ni iPod ni iTunes, el arte peligra
como peligran nuestras voces y el arte instintivo
de decir que somos quienes somos,
que estamos porque sobrevivimos.
Yo vine para quedarme
y voy a molestar lo máximo posible.
Avanzamos, sí, pero tenemos la conciencia de un mosquito.

[Ticket 2]
3 de febrero.
Único día del año que no compro nada.

[Habilidades]
La noche oscura viene a visitarme.
Alguien llama a la puerta.
Soy tu jefe. Amarillo el rostro
y oscura la tez,
enorme el bigote
(el lunar deforme).
 ¿Creías tú en los príncipes azules, nena?
Me dice con voz ronca.
Una vez pensé en Wall Street y en cómo
limpiarán allí los suelos de cobre y mármol,
en cómo construirán los pedidos y las esperanzas,
las solicitudes y los milagros.
Entre recetas y facturas, hamburguesas, perritos y
cafés en vasos de cartón,
lo comprendí.
Sexto sentido hilado, tejido como para embellecer,
hecho de tela de araña.
 El talento natural no se aprende en las escuelas.
http://www.larepublicacultural.es/article4650.html 

martes, 13 de septiembre de 2011

“Historias de este mundo”, de Matías Escalera Cordero


Por José Andrés Calvo Rodríguez.

Historias de este mundo es una colección de relatos justo sobre lo que su propio título índica, “nuestro mundo”; su temática es, pues, social, en sentido estricto, pues social es nuestra experiencia personal del mundo, y la vida que vivimos en él; y su carácter, decididamente intelectual, pues uno de sus propósitos fundamentales es, creo, despertarnos a los lectores de relatos y de literatura, en general, de nuestro sueño complaciente y adormecido. En esta obra, Matías Escalera Cordero nos da una literatura –y una “cultura literaria”– concebida como un vasto dominio de insatisfacción y búsqueda, en virtud de la cual, el relato se transforma en mecanismo crítico y expresionista, a un tiempo; desenmascarando, a menudo, la vertiente más inhóspita de la realidad que vivimos con descripciones, diálogos, narraciones y personajes que están al límite de lo insólito. La fórmula es muy sencilla: ante una realidad despiadada, los individuos se animalizan y se vuelven histriónicos, convirtiéndose la literatura en un cabaret que refleja sin compasión la lucha del hombre con la Historia y con el momento que le ha tocado vivir.

En esta nueva publicación, Matías Escalera Cordero consolida su estilo de escritura, ya presente en su monumental novela, Un mar invisible, que transita la vertiente material y descarnada del acto de escribir, asumiendo, a veces, un cierto punto de vista televisivo y cinematográfico, que caracteriza su ideología estética. Las concomitancias con el narrador frenético y culto de la filmografía de Quentin Tarantino son frecuentes en la mayoría de los relatos. El homenaje a la figura del payaso recuerda a Balada triste de trompeta, como se puede ver en el relato titulado Perdición; o, el eco de la frase más famosa de Sofía, la abuelita de Las chicas de oro: “Sicilia: corría el año…”, que reverbera en El arte oculto. También, se percibe la dualidad de los destinos que refleja Woody Allen en películas como Delitos y faltasMelinda y Melinda o Matchpoint, según se observa en relatos como Dos destinos ejemplares o Extremófilos. También, se experimenta en la lectura  la atmósfera enrarecida del Hitchcock televisivo, donde la voluntad de poder mueve a los individuos más allá de lo racional para conseguir sus deseos. Incluso, la parodia de la serie B sale a flote cuando los personajes tienen que hacer frente a lo que no comprenden o consideran que es un poder superior.

Conjuntamente a lo anterior, se percibe en todos los relatos una dolorosa insatisfacción que se manifiesta en diversas formas de violencia estética y poética, chocando lo sórdido y lo científico, la virtualidad con la realidad, con lo que se convierte el espacio literario en un campo de batalla donde luchan la manipulación y la verdad. La disputa entre la realidad y la visión mediatizada de la vida transporta al lector hacia un universo alienado que evoca el ambiente del primer David Cronenberg como en Inseparables oEl almuerzo desnudo.

Por todo esto, la lectura de Historias de este mundo exige un lector activo que disfrute tirando del hilo de la narración para descubrir la multiplicidad de dimensiones a las que conduce cada una de las historias contenidas en esta colección, porque cada pequeña historia es una parábola de la tragedia histórica que sufren anónimamente muchas víctimas de la fractura social que han motivado la globalización y la plusvalía del individualismo. Así, Matías Escalera Cordero lanza una flecha directamente a la conciencia del lector, que también es ciudadano, para mantenerle alerta frente a la cotidiana depredación que sufre el hombre a manos de los dueños de la Historia.