Baile
del Sol.- ¿Cómo definirías los relatos de Venerada Virginia?
Eduvigis Hernández.-
Constituyen una suerte de “homenajes y divertimentos” inspirados en la
narrativa que me atrae y con algún guiño cinematográfico, elementos cómplices
en la larga amistad que compartí con Dolores Campos-Herrero, a quien va
dedicado este libro.
BdS.- ¿Cuál
podría ser su hilo conductor?
EH.- Pienso
que el hecho de albergar algún elemento irreal o inexplicable que se inserta en
una lógica aparente. No se trata de literatura fantástica, pero quizá las
historias bordean una continua sensación de extrañeza.
BdS.- Muchas
de las historias resultan inquietantes, ¿cómo consigues generar esa atmósfera?
EH.- No
lo sé, esa valoración queda del lado de los lectores. Por especular con esa
posibilidad, tal vez porque los sucesos ocurren con cierta naturalidad, con
cercanía al devenir cotidiano de cada personaje.
BdS.- También
está muy presente el mundo literario, escritores y libros pueblan algunas de
las historias, ¿qué nos puedes comentar al respecto?
EH.- Que
me considero una lectora que escribe porque no puede evitarlo, porque es un
acto reflejo motivado en principio por el propio gusto de la lectura. En ese
sentido, se trataría de un acto de agradecimiento hacia algunos autores que
admiro: Ruth Rendell, Patricia Highsmith, Guy de Maupassant, Paul Auster,
Robert Louis Stevenson, Henry James, y por encima de todo, Virginia Woolf.
"No se trata de literatura fantástica, pero quizá las historias bordean una continua sensación de extrañeza".
BdS.- ¿Por
qué Virginia Woolf?
EH.- Porque
desde que la leí por primera vez, a los dieciocho años, se ha convertido en lo
que llamo “mi debilidad”. Para mí es un verdadero placer releer sus obras, casi
podría decir que las colecciono, ya que busco distintas traducciones, y mi
máxima aspiración continúa siendo poder leerla algún día en su idioma original
(aunque me moriré sin haberlo conseguido, seguro). El relato que da título al
libro es un intento de reflejar esta veneración, y pretende ser también un
reconocimiento a la supervivencia de las palabras.
BdS.- ¿Qué
te parece lo esencial para construir un buen relato?
EH.- El
tono. Encontrar el adecuado a lo que se cuenta y mantenerlo hasta el final. Por
esto me parece esencial leer y releer lo escrito en voz alta, comprobar la
“melodía” del texto, las pausas, los ascensos y caídas.
BdS.- ¿De
dónde surgen tus historias?, ¿imaginación, observación, qué consideras más
importante?
EH.- Creo
que toda creación es una suma de imaginación y memoria, a lo que se añade
aquello que se observa con “todos los sentidos”: lo que se lee, lo que vemos y
escuchamos, los olores y sabores, lo que nos dicen y lo que no… Balzac decía
que el artista es poseedor de una segunda mirada que penetra más allá de la
mirada común, que descubre otras cosas. Para mí la bendición/maldición que
supone esta inquietud de escribir consiste en gran parte en dejarse poseer por
esa segunda mirada inevitable.
BdS.- ¿Qué
te gusta leer?
EH.- De
todo, aunque, eso sí, dentro de un orden. Desde siempre leo novelas y relatos.
Desde hace un tiempo también ensayo y poesía, aunque no tanto como quisiera. Lo
cierto es que cada vez me intereso más por los textos (y los libros) breves.
Disfruto muchísimo con las grandes y extensas novelas del s. XIX, pero no veo
motivos para publicar ahora un libro de seiscientas páginas.
BdS.- ¿Estás
trabajando en algún nuevo proyecto literario?
EH.- Bueno,
me tomo mi tiempo para escribir y mucho más para publicar. Lo mío es recopilar
material pasados unos años. Sí, hay por ahí un par de proyectos: uno con textos
breves y una biografía novelada (o algo similar).
"En muchas historias de amor hay una muerte simbólica. No creo que tenga razón, pero lo pienso como artista", explica Sami Tchak (Togo, 1960), virando el rostro escarificado hacia su audiencia. Parece que les pida permiso, educadamente, para opinar sobre su propia obra. Lo hace en un español lento, que se demora buscando la palabra precisa. Lo aprendió en Cuba, en la calle, de otros africanos. Lo desempolva para la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria y el club de lectura de Casa África, donde ayer presentaba su novela La fiesta de las máscaras.
El escritor togolés Sami Tchak en la mediateca de Casa África. PEPE MILLO
Sadamba Tcha-Koura (Sami Tchak) pasó la larga tarde de ayer dividido entre la carpa Macondo del parque de San Telmo y la sede de Casa África, exponiendo las claves de esta breve obra, que apenas llega al centenar de páginas y que combina lo poético y lo crudo, como el puñetazo de una mano forrada con un guante de terciopelo. Publicada recientemente por Casa África, hay quienes la consideran una obra menor a la sombra de la aclamada Puta vida, también publicada en español por una editorial hoy extinta.
Sami Tchak tiene la mirada dulce, la voz serena, el pelo parcheado de canas y las manos móviles, suspendidas perpetuamente en el aire. Enjunto y amable, contradice su reputación de enfant terrible de la literatura contemporánea con unas maneras corteses y el evidente deseo de intercambiar opiniones con sus lectores. Su fama de escritor subversivo, extremo, escandaloso incluso, le persigue hasta aquí sin alcanzarle. La conversación desnuda su obra de artificios para dejar a la vista sólo el esqueleto de denuncia política y social, el mensaje que quiere pasarnos.
Lo más obvio de La fiesta de las máscaras puede ser, precisamente, su voluntad de desmarcarse de la acidez y el humor de Puta vida. En sus conversaciones con la prensa, se declara un inveterado pesimista, que nos ve capaces de repetir lo peor de la historia desde el Holocausto y el genocidio ruandés hasta el infinito y más allá. También explica que se considera heredero de Sigmund Freud, con el que comparte la idea de que el sexo es la pulsión que todo lo explica y justifica.
Tchak se dice obsesionado por la oscuridad que portamos dentro, por las sombras de la condición humana. En esta breve novela intenta desentrañar toda la complejidad de las relaciones entre dinero, poder y cuerpo y extrapola un microcosmos de relaciones de poder desde el contexto familiar hasta el de las élites gobernantes corruptas y un país al completo.
Tragedia
La fiesta de las máscaras es una pura tragedia, narrada con desmesura y urgencia, en la que la muerte siempre está presente.
Tchak escribió la novela hace 13 años, situándola en un territorio imaginario y un tiempo indeterminado. "La historia funciona como una tragedia griega a puerta cerrada", se justifica. "No necesito fecha, no necesito muchas precisiones. Hay cosas que pasan en un país latinoamericano que podría ser un país africano". Dice que le interesa lo universal, no algo exclusivo de unas fronteras o un momento concreto de la historia.
Marcan el paso del texto una banda sonora en la que brillan Catherine Lara o Boy George y el recurso a las figuras de Reinaldo Arenas, José Lezama Lima, Marguerite Yourcenar o Marcel Proust. También el cine tinta las páginas de Tchak. "Me encanta el cine y mientras escribía esta obra, veía una película que me influyó mucho, Ese oscuro objeto de deseo, de Buñuel", señala. "Carla, la protagonista, que hace con los hombres su voluntad, tiene que ver con la protagonista de Buñuel. La forma en que se desenvuelve la historia tiene que ver un poco con esa película también. Avanzamos y volvemos para atrás para saber qué pasó antes y comprender lo que va a pasar".
El contrapunto de Carla es Carlos, su hermano menor y la voz que nos narra la historia. Incómodo en una piel que habita a pesar de sí mismo, homosexual, celoso de su hermana, traumatizado por un padre que le desprecia y no le considera un hombre, Carlos busca instintivamente la muerte hasta toparse con ella en el momento en que roza apenas, con la punta de los dedos, la felicidad. Comprendemos su lamento de camino a esa muerte anunciada, a machetazos, a la orilla de una suerte de Laguna Estigia. Todo nos va llevando hacia una desgracia ineludible.
"La homosexualidad es un tema complicado en muchos países africanos", reconoce Tchak. "En Senegal, por ejemplo, es muy difícil hablar de ella. Traté de hacer una descripción muy indirecta, no hablar directamente de la homosexualidad, pero es uno de los temas centrales de la novela. Me interesa a partir de la lectura de autores como Reinaldo Arenas, Lezama Lima o Fernando Vallejo, con La virgen de los sicarios".
Por otra parte, las mujeres de Tchak se sitúan en este mundo difuso y tropicalizado en función de sus relaciones con los hombres. "Los hombres tienen una posición de dominio, las mujeres son dominadas", constata el autor, refiriéndose a una realidad que va de Togo a México, pasando por India o Rusia. "Lo más fácil para que una mujer alcance el poder es que mantenga una relación con los hombres que tienen el poder".
En este contexto, la violencia de género se convierte en una especie de parábola para describir una sociedad que acepta lo inaceptable con una facilidad pasmosa. Sobre todo, entre las mujeres. "La madre prepara a su hija para aceptar lo que ella aceptó de su marido. Hay un problema de independencia financiera e intelectual de las mujeres en mi país y eso las fuerza a hacer todo lo que quiere el hombre del que dependen", apunta.
Sociólogo de formación, Tchak avanza que sus investigaciones le conducen a sus novelas, proponiéndole temas que van desde la agricultura en Burkina Faso a la prostitución en Colombia. Precisamente en Cali, Colombia, y gracias a un estudiante de la ciudad que hizo una tesis sobre él, se gesta el proyecto de traducción y publicación de tres de sus obras.
La fiesta de las máscaras le sorprendió triunfando en Argelia, país al que el escritor ha viajado ocho veces en la última década y cuyo ministerio de Cultura apostó por publicar tres de sus novelas y repartirlas en tiradas de 2.500 ejemplares por las bibliotecas del país. Ese éxito le sorprendió porque, en general, sus obras están condenadas al exilio europeo o a los campus africanos, de los que casi no salen.
Tchak se sabe lectura minoritaria, carne de tesis muy especializada, poco africano para el paladar de muchos. Es un autor con el que puede ser complicado conectar. Los temas que le escogen y la forma en que los aborda despiertan pasiones. Buenas y malas. Sin embargo, él prosigue su camino entre ensayos y novelas, obsesionado por esa condición humana que se le escapa de las páginas, incapaz de juzgar a otro ser humano y consciente de que en él también conviven la peor y la mejor de las posibilidades.
Esta tarde continúa el programa africano de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, con la ecuatoguineana Trifonia Melibea Obono y su novela La bastarda. Mañana, viernes, el nigeriano Ade Akinfenwa presentará su texto Poesís y refranes yoruba, y cerrará prácticamente la feria, el domingo por la mañana, Federico Vivanco, de la mano de su recopilación de cuentos y poemas Ellas (también) cuentan.
EL AFRICANO UNIVERSAL
A Sami Tchak no le interesa cercar con coordenadas físicas o temporales sus historias. La fiesta de las máscaras tiene algo de Togo, algo de Francia, algo de Colombia y todo de universal.
El propio Tchak vive desde hace tres décadas en Francia, donde se siente libre para expresarse como mejor convenga a su espíritu algo sombrío y pesimista. Reconoce que su lengua es el francés, que le sirve para explicarse y explicar el mundo y sin el que se sentiría mudo. También afirma que son los grandes autores latinoamericanos los que mejor escriben sobre África y cita a García Márquez, Bioy Casares, Alejo Carpentier o Lezama Lima como maestros a la hora de describir lo que se pudre en los trópicos. "Hablan mejor de África que los escritores africanos", asegura, antes de poner como ejemplo El otoño del patriarca, donde siente que García Márquez habla mejor de Togo que él mismo.
"En Togo o Benín, hay una parte de la población que viene de Brasil. Nuestro primer presidente, Sylvanus Olympio, venía de Brasil. Así que hay una conexión muy directa entre mi país y América, además de la conexión que tengo con la literatura", añade.
Tchak reinvidica con agradecimiento y orgullo la huella de García Márquez, Rulfo, Bioy Casares. "Lo que me interesa más es su manera de fundir la realidad con lo extraordinario", precisa. "Y mi escritura también sirve para dar las gracias a todos los autores que me influyen".
El escritor grancanario Juan R. Tramunt, autor de ´Anturios en el salón´.LA PROVINCIA / DLP
El escritor Juan Ramón Tramunt (Gran Canaria,
1955) traza en 'Anturios en el salón' (Baile del Sol, 2016) una distopía
que sitúa a Canarias en el año 2021 en un escenario de despoblamiento
total, provocado por una emisión de radiactividad que desencadena un
accidente en una central nuclear en el sur de Marruecos. Desde este
punto de partida, Tramunt reflexiona sobre la frágil situación en el
Archipiélago y sobre la naturaleza humana ante la realidad del
desarraigo y la supervivencia.
¿Cómo germinó la idea de proyectar en una novela un Archipiélago canario despoblado ante una catástrofe nuclear?
La
idea de esta novela surgió a raíz de leer la noticia de que Marruecos
tenía pensado construir una central nuclear en sus costas, a unos 200
kilómetros del Archipiélago canario. Entonces, todavía estaba muy fresco
el accidente nuclear en Fukushima y pensé que, con una central nuclear
en esa zona sísmica, donde en 1960 hubo un terremoto que destruyó la
ciudad de Agadir, podría reproducirse una situación muy parecida a la de
Fukushima, donde tuvieron que desalojar un radio de 100 kilómetros a la
redonda. ¡Y eso teniendo en cuenta que Japón es uno de los países
tecnológicamente más avanzados del mundo! Si esto ocurriera en esa
central nuclear que prevé construir Marruecos, la posibilidad de que
haya que desalojar medio Archipiélago no es tan fantasiosa o irreal: es
una posibilidad.
En ese sentido, ¿su novela cumple la máxima de las distopías, que plantean escenarios ficticios lejanos, pero posibles?
Exactamente. Por eso, antes que apocalíptica, yo diría que Anturios en el salón
es más bien realista y, en ningún caso, fantasiosa. Mi novela
transcurre en ese escenario en el que se ha construido esa central
nuclear y donde ha habido un atentado terrorista
que la ha destruido, provocando una emisión de radiactividad en la
zona. Entonces es cuando hay un decreto del Gobierno central para
desalojar la provincia de Las Palmas, empezando por Lanzarote y
Fuerteventura. Y en ese contexto se sitúa mi personaje y toda su
reflexión a lo largo de 240 páginas en torno a distintas situaciones,
donde el ciudadano común realmente no tiene nada que decir, ni que
opinar.
¿En qué medida ha querido llamar la atención sobre la vulnerabilidad de las Islas y sus malas políticas de sostenibilidad?
Ahí
está la reflexión: si se supone que Canarias es un paraíso, ¿por qué
estamos en una situación de tal fragilidad? Ni siquiera hace falta
proyectarse en el escenario de la central nuclear: actualmente, somos
dos millones de habitantes en Canarias, pero el 95% del abastecimiento y
de los enseres que utilizamos para sobrevivir procede del exterior.
¿Qué pasaría si, por una cuestión política, de guerras o de terrorismo,
se interrumpe ese flujo? ¿Qué hacen dos millones de habitantes en una
tierra donde se ha abandonado la agricultura y la ganadería, y donde la
pesca está siempre en entredicho? Esta es una realidad que existe hoy.
¿En
qué medida el protagonista que construye en la novela es una proyección
de su propio desencantamiento hacia estas irregularidades en Canarias?
Evidentemente,
mi personaje no es yo; pero, a veces, tanto al imaginar sensaciones
como al describir lugares, tiendo a basarme en mi vida. En algunos
casos, los aspectos coinciden y algunos sentimientos que transmite el
protagonista se corresponden con dudas e inquietudes personales. En ese
sentido, la literatura da para mucho. ¿También quiso trazar, a través de las digresiones de su protagonista, una reflexión sobre la condición humana?
Claro.
Y del hecho de que nos acostumbramos a vivir contando con que dos
calles más allá tenemos un supermercado o que, si tenemos alguna herida,
podemos acudir a un centro de salud. Entonces, yo planteo la vida de un
personaje que no puede contar con nada de eso y, sencillamente, tiene
que buscarse la vida y tiene que levantarse cada mañana sabiendo que
tiene que conseguir lo que va a comer hoy. Esa es un poco la idea.
Por tanto, ¿su objetivo es provocar al lector para que reflexione sobre esta "ficción posible"?
Por
supuesto, porque el lector se va a ver identificado con esta novela y
le va a resultar verosímil. Sin ir más lejos, hace poco tuvimos la
crisis de las prospecciones petrolíferas y los especialistas negaban que
pudiera darse una fuga de crudo. Pero una fuga de crudo ocurrió en el
golfo de México, en Estados Unidos, por la British Petroleum, y
estamos hablando de la costa del otro país más avanzado del mundo.
Entonces, ¿por qué no puede pasar en Canarias? ¡Claro que puede pasar! Y
si hubiera una emisión de crudo de esas características y llegara a
Lanzarote, donde no se puede desalar el agua, las consecuencias serían
terribles: el turismo se iría y apenas podríamos autoabastecernos.
Claro, estas cosas no son posibles hasta que ocurren.
Con
todo, además de escritor, usted uno de los editores al frente del sello
Puentepalo, ¿cuándo reiniciará su actividad editorial?
La
editorial se tomó un descanso durante unos meses, pero ya tenemos
proyectado un relanzamiento para después del verano, con tres volúmenes
de autores para acompañar esta nueva puesta en escena, con humildad e
ilusión.
Yolanda Delgado: «Escribo a fuego lento y con el corazón en
pelotas»
► «Cuando un
escritor que empieza me dice: voy a escribir una novela para ganar tal o cual
premio, lo primero que le aconsejo es que no escriba esa novela»
► «He conocido el desamor, el paro, la desesperanza, la enfermedad y la muerte.
De todo aquello logré salir»
El día que
conocí a Yolanda Delgado era su cumpleaños y daba una charla en la casa museo
de Pérez Galdós. Reconozco que fui porque un amigo me insistió hasta la
extenuación que no podía perdérmelo. Era un jueves, ¿cómo no?, y Las Palmas de
Gran Canaria rebosaba de actividad cultural —y toda a la misma hora, claro— y
no éramos muchos en la sala. Sin embargo, a los dos minutos de empezar a
hablar, para los que allí estábamos (y lo sé porque lo comentamos luego) solo
existía una persona en la tierra en ese momento: Yolanda Delgado Batista. Su
sentido del humor, su personalidad arrolladora, su voz y la cadencia de sus
palabras nos hipnotizaron a todos. A la mañana siguiente corrí a buscarLa
isla de las palabras, su único libro hasta entonces. Luego seguí su blog y,
cuando sacó su libro de cuentosPuro Cuentome afirmé en mi convencimiento: es una
escritora única y con ese carácter que hace que sus letras sean mágicas.
⇒ ¿Qué diferencia hay entre Yolanda
Delgado, autora deLa isla de las palabras desordenadas y la dePuro
cuento?
He ganado
cinco años de vida y setenta veces siete en sabiduría. Cuando me embarqué en la
novela, pasé tres años escribiendo solo por las noches. Entonces trabajaba en
televisión y el tiempo era limitado. Escribir La isla de las
palabras desordenadas implicó no ver a nadie, no hablar con
nadie, recluirme por completo y entregarme en cuerpo y alma a un proyecto que
tuvo un coste personal importante. No soy una escritora rápida, cada frase es
un mundo de posibilidades y en esa época no tenía ni la confianza ni la soltura
que he ido adquiriendo después. Cumplí con mi objetivo, sí. Acabé una novela de
la que me siento orgullosa, sí, pero tras ese libro hay otro libro de lo que
fue mi realidad mientras tanto. La novela se publicó y tuvo buenas críticas.
Recibí mensajes de algunos lectores que guardo como un tesoro. La sorpresa
desagradable fue que al editor se le olvidó cumplir el contrato. Un descuido lo
tiene cualquiera. Aun así, me quedo con la marea de personas y cosas buenas que
la novela trajo consigo. Ahora está en manos de otra editorial. De una forma u
otra volverá, como siempre vuelve uno a la isla. Continué escribiendo, por
supuesto, no sé hacer otra cosa, sabiendo que no era fácil que una editorial
distinta se interesara por un libro de relatos y además, de una autora
desconocida. Tras dos años de espera, en noviembre de 2016, se publicóPuro cuentoenBaile del Sol,
una editorial canaria, con proyección nacional que precisamente acaba de
cumplir 25 años. Este libro es un regalo y llegó en el momento preciso.
Cada libro es una conquista personal, un paso hacia adelante. Los que nacimos
en el año delboomliterario,
al tiempo queCien años de
SoledadyTres tristes
tigres, y que además, somos fruto delbaby boom,
tenemos todavía mucho que decir.
«LOS PROFESIONALES INDEPENDIENTES NO
PODEMOS DETENERNOS, CUALQUIER ENCARGO ES IMPORTANTE»
⇒ Trabajas como lectora,
traductora y editora literaria para editoriales, eres periodista, lectora
bulímica y aficionada al cine, ¿cuándo diablos escribes?
Los
profesionales independientes no podemos detenernos, cualquier encargo es
importante porque pagará la luz, los libros o el dentista de tus hijos. Si el
trabajo está relacionado con lo que te gusta, el disfrute es inmenso. Leer
obras inéditas es un privilegio, siempre aprendes algo nuevo, un excelente
indicador para saber cuáles son los temas que preocupan. Guiar a otros autores
que comienzan su proyecto literario es una de las experiencias más plenas que
he tenido. Traducir es otra actividad enriquecedora y apasionante. Exige
ponerte en la piel del autor, con la responsabilidad añadida de expresar en tu
idioma la misma intensidad, el tono, los matices, la intencionalidad con la que
originalmente esos libros fueron escritos. Espero que algún día, los
traductores en este país tengan el reconocimiento que merecen. En cuanto al
periodismo, al igual que otras profesiones relacionadas con la cultura, está
como está. Cuando llegan las pausas de trabajo, ojalá fueran menos,
escribes y escribes como si se te acabara el aire. Siempre he dicho que la
literatura me ha salvado de muchas circunstancias. Esta maldita y dulce
vocación ha sido siempre territorio de fronterizos, de personas inadaptadas. No
es un vestido que te puedas quitar o poner cuando quieres. Te levantas y tu
cabeza ha estado trabajando en la historia que tienes entre manos durante el
sueño. Mientras hablas con el pescadero registras ese gesto, ese matiz en la
voz, esa palabra que utilizarás en un quizás próximo diálogo; cocinas y
escribes, lees y escribes… No hay tregua. Y cuando llega la noche, las
emociones, los conflictos y las sorpresas del día tratas de volcarlas en la
escritura física. Nunca quedo satisfecha, pero si ese día escribo esa media
página que se acerca a lo que quería expresar… Ese instante, para quien lo haya
experimentado, sabe que es mágico.
⇒
Puro cuento se publicó en noviembre de 2016. Un libro de relatos que
muchos consideramos una de los mejores libro del pasado año. ¿Por qué tanto
tiempo?
Más o menos
lo he respondido al principio. En estos cinco años he bajado al subsuelo y he
tomado mis apuntes. He conocido el desamor, el paro, la desesperanza, la
enfermedad y la muerte. De todo aquello logré salir y ahora conozco lo que es
el estoicismo en carne propia. Sé quién soy, dónde estoy y qué es para mí lo
importante. He aprendido a perdonarme y a olvidar. Ahora sé lo que es amar y a
quién amo, a pesar de mis carencias. No está mal para un cursillo acelerado.
Este enriquecimiento personal se va destilando en la manera de contar. Escribo
a fuego lento y con el corazón en pelotas. Cada uno tiene su estilo. Puro cuentoson 32 novelas concentradas, muy
diferentes unas de otras, donde los personajes se cuentan entre ellos de qué va
este juego de vivir. El libro habla de gente corriente, pero también tiene
personajes conocidos comoStalinyTarzán,HemingwayyDos Passos,
que protagonizan situaciones inverosímiles y fantásticas. Entre bromas y veras,
he intentado acercarme a las dificultades que tenemos las personas que nos
movemos en un mundo convulso, a veces esquinado, y las complicaciones que
surgen a la hora de intentar comunicarnos con el otro, de romper el cristal de
esa soledad que rodea nuestra individualidad. El libro ha tenido bastantes
reseñas para tratarse de un libro de relatos. Como digo,Puro cuentosolo me trae cosas buenas. La
forma de contar esa historia, el lenguaje, el tono, la perspectiva y siempre el
humor es lo que representa para mí un reto.
«EL HUMOR ES UN EJERCICIO HIGIÉNICO
FUNDAMENTAL PARA CONSERVAR LA SALUD. HASTA EN LAS SITUACIONES MÁS DRAMÁTICAS
SURGE EL MOMENTO PURIFICADOR DE LA RISA»
⇒ Hablemos del humor…
Un ejercicio
higiénico fundamental para conservar la salud. Hasta en las situaciones más
dramáticas surge el momento purificador de la risa. Tiene la virtud de poner,
en cuestión de segundos, todo del revés. En mis historias, siempre que puedo,
intento provocar si no la risa, la sonrisa. Imagino que al otro lado, el lector
es mi cómplice al que le digo: Mira, lo sé, esto es una pena, pero venga,
emborrachémonos de risa para digerir este mal trago. La risa nos reconcilia con
el mundo.
⇒ Entendiendo que son estilos
diferentes, ¿qué es más difícil escribir para ti, novela o cuento?
El cuento es
como mirar una fotografía de unas personas desconocidas en un momento de íntima
violencia y que de pronto cobran vida, y hablan, y hacen cosas, pero sobre todo
callan. Los silencios, lo que el hijo no ve en el padre porque es incapaz o no
ha tenido el tiempo suficiente para aprender a ponerse en su piel, lo que el
padre piensa de su hijo, su poder de castración, sus prejuicios, la experiencia
de los años, el recuerdo de su juventud… Ese envoltorio oscuro que contamina la
comunicación, esas reacciones repetidas y manoseadas de quienes se aman o se
odian, las tienes que concentrar en un plano secuencia. ¿Qué es lo que ha
sucedido entre ese hombre y esa mujer para que no se hayan cruzado palabra ese
domingo? ¿Cómo empezó todo? ¿Qué relación les une? ¿Hacia dónde van juntos o
por separado? ¿Está todo dicho entre ellos o apenas han comenzado a hablar? Y
haces el esfuerzo de contagiar esa emoción en una frase, en una página, en
varias. Apenas hay trama y el final, si existe, lo inventa cada cual según su
propia experiencia, lo que ha vivido, lo que ha observado en otros como él. Ese
seísmo que destroza ilusiones, amores, que derivan en fracasos y mezquindades
cotidianas, que va al epicentro del dolor, ese temblor, si es capaz de provocar
una emoción, será un cuento bien contado. Cuando acabas, los personajes te
dicen: ¡Adiós y buena suerte!
⇒ ¿Nunca has escrito poesía o,
simplemente, no has considerado el momento de publicarla?
Escribo
poemas, pero son malos. La poesía, como la música, contagia el pulso íntimo de
lo que quiero expresar. Mi prosa tiene una raíz poética.
«VIAJAR REDIMENSIONA LAS PROPORCIONES
DE TU REALIDAD, SIEMPRE PEQUEÑA»
⇒ Naciste en Gran Canaria aunque vives
fuera y no paras de viajar. Los isleños tenemos una doble frontera que
traspasar: una física y otra psicológica. Desde tu experiencia, ¿viajar es
importante para crear?
El viaje en
mi vida, por razones profesionales de mi padre, comenzó como una especie de
exilio involuntario. Cambiamos unas cuantas veces de lugar y en cada uno había
que empezar la vida desde el principio. Un colegio nuevo, unos compañeros
distintos, unas costumbres e incluso un idioma diferente que había que
aprender. Cuando salí de Gran Canaria tenía diez años, fue la primera vez que
se me rompió el alma. Fue entonces cuando comencé a escribir un diario, allí
volqué toda mi rabia de niña a la que habían arrancado de raíz de un mundo
dichoso. Ahora, con perspectiva, lo que entonces me pareció horrible lo siento
como un regalo. Viajar redimensiona las proporciones de tu realidad, siempre
pequeña. En un sitio nuevo eres el forastero que acabará marchándose y esto te
brinda oportunidades increíbles, como encontrarte con personas que te confíen
secretos que sabes no confesarán nunca a los suyos. Cuando viajo, más que ir a
un museo, lo que de verdad me importa es vivir la cultura que respira, la
calle, el mercado, el rastrillo, el puerto pesquero, la romería, las
tradiciones, todo ese rumor escuchado en ruso, francés, árabe o gaélico, te
cuenta que eres de una patria que no tiene fronteras ni banderas desteñidas.
⇒ ¿Cuál es el mayor miedo que tiene
Yolanda Delgado?
Quien ha
soltado lastre, de lo primero que se libra es del miedo. Este paraliza, es
estéril y dañino. Pero si hay algo que no he podido superar es el sufrimiento y
la muerte de las personas que amo.
⇒ ¿Cuál es tu próximo proyecto?
Acabo de
entregar un nuevo libro de relatos a la editorial. Durante unos meses me armaré
de impaciencia. Mientras tanto, estoy documentándome sobreFélix Fénéon, un agitador cultural francés,
editor, periodista, crítico, anarquista y dandi, que promocionó trabajos de
escritores y pintores de fin de siglo, durante la famosaBelle Époque,
que de bella no tuvo nada. Había tanto desempleo, tanta inestabilidad política
y tanta pobreza como ahora. Un hombre muy interesante que hizo cuanto estuvo en
su mano para ser olvidado. Eso he dicho, ¡quería ser olvidado!, incluso dejó de
firmar sus obras. He estado recabando información que ha dado origen a un
artículo sobre el primerfotógrafo rusoque recorrió el imperio tomando
fotografíaspor vez primeraen color con una máquina inventada por
él mismo, autor además de los primeros retratos deLeón Tólstoi.
Proyectos siempre hay.
«LEÍ HACE POCO UNA FRASE QUE ES UN
PUÑETAZO DE VERDAD: LOS ESCRITORES X PREMIAN A LOS ESCRITORES Y QUE PREMIAN A
LOS ESCRITORES X»
⇒ ¿Qué importancia das a los premios
literarios?
Cuando un
escritor que empieza me dice: voy a escribir una novela para ganar tal o cual
premio, lo primero que le aconsejo es que no escriba esa novela sino la que de
verdad le arde en las entrañas. Esa es la que debe presentar a todos los
premios que le dé la gana, sabiendo que por delante tiene a 50 escritores
conocidos, la mayoría con agente, con las mismas ambiciones. Leí hace poco una
frase que es un puñetazo de verdad: los escritores X premian a los escritores Y
que premian a los escritores X. Hay ciertas empresas que sirven en bandeja el
premio de su sello editorial a ciertos personajes encantados de representar la
comedieta. No estoy descubriendo nada nuevo, pero es bueno tenerlo en cuenta.
Cuando estaba en televisión, algunas productoras ofrecían un pase privado de su
nueva película a ciertos críticos de primera fila. Tras la proyección se les
invitaba a almorzar en un buen restaurante. En todos los lares cuecen habas o
judiones y todos somos honestos hasta que llega el momento de
demostrarlo. El mejor premio literario para un escritor son los lectores
que se emocionan con tus libros; lo demás, nubes pasajeras.
⇒ ¿Qué no quisieras morirte sin haber escrito,
leído o vivido?
Mi futuro es
ahora, este momento en el que tú y yo estamos conversando, y en el que juntos
hemos construido un puente amplio y soleado al que, ojalá, otros se acerquen y
lo disfruten tanto como lo he disfrutado yo en tu compañía.Ojaláygraciasson las palabras favoritas de mi
diccionario personal. Ahora te digo: gracias, J. Ibrahim; y gracias,DRAGARIA.
Yolanda Delgado Batista(Las Palmas de Gran Canaria, 1927) es
escritora, guionista de televisión, periodista y editora. Estudió Publicidad y
Relaciones Públicas en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó en Canal+
y en Canal4 como documentalista y guionista de programas. Ha trabajado para la
Editorial Alfaguara como lectora, traductora y editora literaria. Actualmente
trabaja como periodista y editora del periódicoRussia beyond
the Headlines. Ha publicado La isla de las palabras desordenadas(Inaza editores, 2011) yPuro cuento(Baile del Sol, 2016). (Blog).
Hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Raquel Morán, autora de Caín volvería a matarte mañana, una novela que solo por su título llama la atención pero que además promete hacer disfrutar a todos sus lectores. Aquí tenéis la entrevista completa.
¿Qué historia se esconde entre las páginas de Caín volvería a matarte mañana?
La premisa principal es la de cómo un hombre bueno puede condenarse si comete un solo acto de maldad y un hombre que ha cometido un sinfín de actos deshonestos puede, con un solo acto noble, redimirse. Creé dos personajes principales, Eduardo Novales, el hombre bueno, y Pedro Argüelles, el hombre no exactamente malo, pero maleado por la vida, y los enfrenté en una casa de campo asturiana una tarde de septiembre. En el primer borrador que escribí de la novela, en el 2003, no había episodios violentos, salvo ocasionales referencias a la vida de delito de Argüelles en Londres. En el segundo borrador, sin embargo, que comencé sobre el 2006, decidí explayarme sobre la naturaleza del mal en abstracto y, por ello, en la novela hay bastantes episodios desagradables. También quería ambientar una de mis novelas en Asturias, de donde vengo.
¿Cuál es su esencia?
La novela es una reflexión sobre la naturaleza de la crueldad humana: ¿es el hombre bueno o malo por naturaleza o ‘se hace’? Yo parto de la idea de que hay muchos hombres buenos por el mundo que lo son por inercia, porque nunca se les pone en la encrucijada de hacer algo malo ni tienen una vida dura que les obligue a realizar cosas deshonestas. La moralidad del Hombre debe ser tentada para saber que existe, ¿o no?
¿Cuál es el punto de vista de cada uno de sus protagonistas?
Hay tres protagonistas principales: Pedro Argüelles, el supuesto Caín de la novela, un asturiano que ha vivido en Inglaterra y que pasó varios años en prisión por asesinar a un joven en Londres; el doctor Eduardo Novales, también asturiano, hijo de doctor, nieto de doctor, un hombre al que el éxito le sobreviene de una manera inevitable, casi por obligación, es el Abel de la historia, y la mujer de Eduardo, Merche, que es, tal vez, el personaje más creíble, el más complejo y, por eso mismo, el menos fácil de comprender de la novela. Merche es un puente entre los dos hombres, con componentes tanto de Caín como de Abel. Y durante la novela Caín y Abel juegan a cambiarse la camisa y, sí, uno mata al otro.
¿Qué estilo tiene este libro?
La historia está contada simultáneamente por los tres protagonistas, la historia de los tres va tejiendo la novela, con lo que el lector sabe cómo o qué piensa cada uno de ellos. Mi prosa no es rebuscada ni florida, escribo con un estilo seco y directo que debe mucho a los autores anglosajones.
¿Cuáles son tus autores de referencia?
Antes de ponerme a escribir Caín… leía a Graham Greene, a John Steinbeck, a Irish Murdoch y a Ernest Hemingway. Su lirismo es más de contenido que de forma y su estilo es prágmatico, nada rebuscado. De los españoles, me quedo con el Llamazares de ‘Luna de lobos’, por ejemplo.
¿A qué tipo de lectores va dirigida esta historia?
La novela pertenece a la colección Serie Negra de la editorial Baile del Sol, puede que guste a lectores que necesitan leer algo que no sea novela histórica, puede que guste a lectores que leen mucha novela negra, no lo sé, al final la novela no es sino una historia de amor hacia un país –dos países-, y un paraíso perdido en la juventud de los tres personajes principales.
¿Por qué deberíamos animarnos a leer esta novela?
Porque no hay hombre ni mujer que, considerándose siempre tan noble como Abel, no haya sentido alguna vez, en alguna ocasión, la tentación de soñar que es Caín y que puede herir como él. ¿Brad Pitt o Marlon Brando? Si tu respuesta es Marlon Brando, te gustará mi novela.
Desde Libros que voy Leyendo queremos agradecer a Raquel esta entrevista y le deseamos la mejor de la suertes en su promoción.