jueves, 1 de mayo de 2014

John Williams nació en Texas en agosto de 1922. Su vida no es precisamente la de una estrella de la literatura, de hecho seguramente su nombre sonará más por ser homónimo del compositor de la banda sonora de Star Wars. Pero ese cierto anonimato es también una de las características de los rincones donde las sorpresas se encuentran. Están ahí, pasan desapercibidos, pero encierran maravillas o grandes secretos. Esto es lo que sucede con sus cuatro novelas y el par de poemarios que constituyen su modesto pero importante legado.
Sus seis trabajos se concentran entre 1948 y 1973: Nothing but the NightThe Broken LandscapeButcher’s CrossingThe Necessary LieStoner, y Augustus. Sólo las dos últimas cuentan con traducción al español, aunque Augustus ha cambiado su nombre por el de El hijo de César. Pero por ahora nos centraremos en la novela Stoner esa a la que Enrique Vila-Matas calificó como una “obra maestra ignorada”.  La experiencia en el campo de combate que forma parte de la biografía del autor contrasta con lo sencillo de la historia de William Stoner que es justamente a la que nos enfrentamos en el libro. El personaje principal de la novela nació y creció en una granja en Missouri hasta que se matriculó en la Facultad de Agricultura con la finalidad de aprender nuevas y mejores formas de trabajar la tierra; empresa truncada por un fortuito encuentro que le haría seguir el camino de las letras. Y aquí se enuncia ya la constante del relato: ensayo y error, un perfecto retrato de la vida humana. No hay batallas espectaculares ni grandes prodigios de la magia, sino decisiones (casi siempre equivocadas) de un individuo nacido a finales del XIX cuyo mayor logro fue haber estado en el momento histórico justo para ser nombrado profesor asistente en la Universidad de Missouri.
“Nunca ascendió más allá del grado de profesor asistente y unos pocos estudiantes le recordaban vagamente después de haber ido a sus clases”. Y aún así la vida del profesor Stoner nos atrapa y nos conmueve a cada instante. ¿Será que es más sencillo reconocerse e identificarse en este tono gris, es decir, medio? John Williams tiene la magnifica virtud de relatar los episodios cotidianos de manera que podamos encontrar en su palidez un destello de universalidad. Un hombre sencillo de valores campestres, apegado a la tradición, logra despertar un sentimiento bastante olvidado en nuestros días: el que sigue al reconocimiento de las buenas costumbres, el cálido cobijo de una acción bondadosa que no desemboca siempre en la recompensa que se esperaría. En una palabra, la compasión y la ternura ante una vida que, sin ser extraordinaria, resulta ejemplar.
No se trata de un texto moralizante, sino de un desfile de personajes perfectamente construidos, que van mostrando los distintos rostros de lo humano. El del cansado campesino y su vida que pasa bajo el látigo del sol, el de la esposa resignada y resentida, el del profesor ejemplar y modelo, el del oportunista, el conquistador mujeriego, el del celo profesional, el del la tortura moral, el del padre responsable, el del hartazgo en un contexto de guerra… Todos ellos desde la simplicidad que se encuentra en los muros del hogar y del trabajo, pues los escenarios son casi siempre éstos. El amor en sus distintas facetas, la honestidad, la justicia y la lealtad encuentran un perfecto retrato en esta historia que no les muestra en modo fastuoso o exacerbado, sino simple y cercano. Quizá por ello resulte tan difícil el no añorar la posibilidad de encontrarse cara a cara con un personaje como Stoner. Aunque hablemos un profesor de mediana calidad en cuya vida no ha acontecido nada fuera de lo ordinario. Un perfecto ejemplo del individuo melancólico que me hace recordar el lamento de Don Quijote al abandonar Barcelona:
Lo que te sé decir es que no hay fortuna en el mundo, ni las cosas que en él suceden, buenas o malas que sean, vienen acaso, sino por particular providencia de los cielos, y de aquí viene lo que suele decirse: que cada uno es artífice de su ventura.
John Williams toma la vida, su propia ventura en rica mezcla de ficción, y arma un relato en el que muestra la bella complejidad que cualquiera de nosotros puede encontrar en el gris de la propia existencia. Sin grandes promesas ni sobresaltos, Stoner conmueve, emociona y muestra que no es necesario contar con una obra extensa para derrochar calidad. Novela altamente recomendable que, como su protagonista, ha vivido injustamente en el anonimato durante mucho tiempo. Una oportunidad para mirarse en el espejo de lo cotidiano. Lejos del contexto de su homónimo compositor con guerras estelares, superhéroes, peligrosos tiburones o cazadores de tesoros, el escritor John Williams nos brinda una auténtica obra maestra con esta novela que, si te llegas a topar con ella, te recomiendo que no la dejes pasar.

miércoles, 30 de abril de 2014

Anillos de Saturno (Sonia San Román) (Reseña)

“Me dedico a vivir y a rescatar cuadernos mientras duermes ese sueño ligero de los niños que nacen viejos por culpa del pensar inquieto de sus madres”, nos dice Sonia en ese camino poético que nace en el hecho de reconocerse hija, atravesar realidades, miedos y enseñanzas, y dar origen a una nueva vida.
Anillos de Saturno, es la contraposición de generaciones, un hilo conductor, donde el hijo devora al padre, para ejercer, en este caso, la maternidad, soltar lastre y entrelazar a su alrededor a una nueva familia. “Soltar todo el lastre hasta la amputación.”
En esta senda, el miedo es combatido con amor, con la fuerza de creer en uno mismo, en el futuro, con miedo al miedo, con esa dosis necesaria para mantenernos despiertos frente a las nieblas incrustadas en esta sociedad, en un país que esconde su pasado e intenta negarnos el futuro. “Eres un trozo de acantilado de carne y miedo expuesto a las olas y al viento del norte.”
Una travesía sin paréntesis donde descansar, “Tú, Sísifo empujando maletas por ciudades empinadas sin completar el ciclo”. Una espiral que no cesa, donde el tiempo es un barco que hincha sus velas y empuja siempre hacia el futuro.
“¿Qué te pasa?
La realidad.”
* *
No querer repetir
y saberse eco.
He aquí el dolor
de ser madre.
* *
Situó el eje de mi tiempo
en centro de mí
y tiro de la balanza
para no juzgar
y encontrar el equilibrio
con los brazos.
Miro hacia adelante,
con miedo al miedo
y a otras cosas que,
aunque nimias
me van paralizando
en el centro de una escuela cuerda
a veinte metros de altura.
Escucho cada sonido estridente
como una alarma
de este precioso instante terrible.
El lenguaje confirma que estoy en lo cierto
y me recuerdo que el presente
también es un regalo.
Soy capaz de escucharlo todo.
Algunas voces me animan a avanzar.
Las risas me turban.
Ansío confiar pero hay demasiado ruido.
Oigo las interferencias del pasado.
Primero son leve susurro
luego, se sobreponen
con su oscura nube de tormenta.
Como un trueno.
Y ya no oigo las campanas.
* *
Explotan las bombas.
A mi alrededor
se cruzan los cuchillos
con los abrazos.
Ninguno es para mí
pero la piel sangra
con tacto de caricia.
Sigo.

domingo, 20 de abril de 2014

"Stoner" - John Williams


Compré esta novela en mi última visita a la capital de España y lo empecé en el viaje de vuelta, y si no llega a ser porque la luz fue desapareciendo, lo mismo lo acabo en es mismo viaje... 

A pesar de ser Stoner una novela que que no cuenta nada especial, engancha. No encontraréis grandes aventuras, ni una vida llena de altibajos, ya lo dice Tom Hanks :"Se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en un maestro. Pero es una de las cosas más fascinantes que jamás he encontrado"  Os pongo su cita porque me parece una buena sinopsis. 

Stoner es un personaje pausado, tranquilo, paciente, que acepta su destino pero a la vez intenta superarse continuamente. Lo mejor de esta historia es que encontramos a un personaje corriente, pero a la vez muy especial. Seguiremos la vida de Stoner desde joven, cuando deja su casa y cambia su trabajo en el campo por los libros. Su padre quiere que estudie en la nueva Facultad de Agricultura para que vuelva más tarde a sus tierras y pueda sacar más provecho de ellas con sus nuevos conocimientos sobre la tierra. Aunque de origen muy pobre, su familia consigue enviarlo con mucho esfuerzo a la universidad, cosa que Stoner acepta si más ceremonia, y más por obligación que por interés por el estudio. Pero la Universidad y uno de sus profesores, Sloane, lo deslumbran, y sin saber muy bien como se ve arrastrado por el poder de los libros y la literatura. 

A partir de ahí, acompañaremos a Stoner durante su vida, sus amores, su trabajo, sus amigos y enemigos. Podríamos calificarlo de personaje gris, pero es que a la vez es fascinante. Sé que pensaréis que eso no es posible, pero lo es. En multitud de situaciones te saca de quicio y no entiendes esa pasividad suya, pero a la vez, lo entiendes. Lo sé, no estoy aclarando nada. Bueno, algo sí dejaré claro: Stoner, de John Williams, merece ser leída. Ha sido un descubrimiento, una de las novelas que más me han enganchado este año y me robó horas de sueño. Que consiga eso sin grandes enigmas, sin acción, sin tensión sexual, sin amores imposibles.. creo que no es fácil. 


"Una guerra no sólo mata a unos cuantos miles o a unos cuantos cientos de miles de jóvenes. Mata algo en la gente que no puede recuperarse nunca"


"Wlliam Stoner aprendió (...) que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra"

viernes, 18 de abril de 2014

El siglo de la gran prueba

"La regla de vida que me doy a mí mismo: 1. aceptarse. 2. Hacerse cargo (asumir las responsabilidades que nos tocan). 3. Aumentar el cociente 'acciones autotélicas (que son fines en sí mismas)/ acciones instrumentales'. 4. Recibir lo que adviene como si fuera un regalo (porque lo es). 5. Estar ahí".
(Jorge Riechmann)

Vivir despiertos y conscientes no es una tarea nada fácil. Sin embargo, es la mejor manera de orientarnos hacia lo que los clásicos llamaban una "vida buena". No se trataría de buscar la perfección, sino de "evitar lo peor". No se trataría de lograr lo mejor ("lógica de maximización"), sino de contentarse con lo suficientemente bueno ("lógica de satisfacción"). Detenerse, desandar, desacostumbrar, dejar fluir, son actitudes que desactivan "la monstruosa rueda de la acumulación de capital".

Abrir los ojos y hacerse cargo, y pensar que, aunque ya no existan certezas absolutas, no debe resultarnos indiferente la cuestión de la verdad, la cuestión de lo real, dentro de la cual se encuentra la trascendente cuestión del otro y todas sus implicaciones morales. El hombre es un ser limitado, pero dentro de esta limitación hay suficiente espacio para elegir, para pelear, y hacerlo con esperanza pero sin autoengaño, con pensamiento activo e indagador y no desiderativo. Y en este proceso, y como somos seres de lenguaje, usar la poesía y la filosofía para decir "nuestra propia palabra" contra los secuestradores de la razón y los productores de contenidos de conciencia. La condición humana es trágica, se trata de vivir luchando para asumir al final una inapelable derrota, renunciando al "ethos postmoderno" que asume esa derrota y se regodea en ella sin haber empezado a luchar.

Jorge Riechmann es un hombre que da clases de filosofía y escribe poemas y que forma parte de ese colectivo de gente que jamás viajaría a Marte. Escribe para tratar de entender y así ayudarse a sí mismo y, de rebote, a los demás y jamás herviría un huevo duro de una vez, pudiendo usar esa energía para hervir cuatro. Aboga por una cultura que persiga la libertad, el amor y la poesía y no la mayor fotodepilación para el mayor número de personas. Lleva medio siglo tratando de aprender a leer, enseña aprendiendo y suele acompañar a sus alumnos hasta que ellos mismos formulan sus propias preguntas filosóficas. Proclama a Sísifo y albarón de Münchhausen como los santos patrones laicos de nuestra sociedad actual y es consciente de que, como ensayista y poeta, no regala felicidad a sus lectores, cosa que sí son capaces de hacer los novelistas. Le fascinan por igual los senos de las jóvenes y las manchas pardas en el dorso de las manos de las señoras y se autoconstruye día a día haciendo una labor más de bricolage que de ingeniería. No se aburre nunca, toma distancia de su preciosísimo ego e intenta siempre fracasar bien. Se le puede encontrar en algún café acogedor junto a una amplia ventana con vistas a la calle, sentado en una mesita de mármol con un cuaderno mientras garabatea aforismos haikus.
Enviado Por: Andrés Hombrebueno
OTROS LIBROS DE ESTE AUTOR:

Necesitar, desear, vivir

El común de los mortales

Futuralgia (Poesía 1979-2000)

El socialismo puede llegar solo en bicicleta

Con los ojos abiertos

Anciano ya y nonato todavía

miércoles, 16 de abril de 2014

Reseña de No Smoking, de Raquel Morán

Una novela muy bien llevada a cabo y con muchos aciertos de estructura, en esta novela que son dos, y que mantiene el interés en todos sus personajes.

no smoking


Si algo nos gusta en la literatura es que hable de ella misma; novelas en las que las que una novela es el centro de la acción, personajes que leen, que escriben, que se adentran en otros libros, personajes que salen de un libro para que leamos lo que les ocurre en el libro que a su vez leemos… ¿será porque nos sentimos identificados con personajes con los que compartimos la pasión por la lectura? ¿Es, quizás, que la ficción dentro de la ficción es un doble regalo? ¿Sentimos que leemos y descubrimos es historia dentro de la historia al mismo tiempo que los personajes?
En No Smoking Lara y Teo se convierten en una de esas amistades fomentadas, como es tan común hoy en día, por la legislación antitabaco. Trabajadores de la misma empresa que se encuentran en el exterior de la oficina para fumar en sus descansos y comienzan a inventarse, y contarse el uno al otro como entretenimiento, historias, narraciones, bajo la premisa de no ponerlas nunca por escrito, que sean efímeras y orales. Así la protagonista y narradora irá adentrándose en el mundo de la ficción e historia a historia intentará llegar a conocer al Teo que se oculta tras los relatos que inventa para ella, para ellos.
Esto nos permite saltar de la historia de nuestros protagonistas a las historias de sus protagonistas, los que idean en esos encuentros en horario de oficina. Tanto con relatos breves e independientes, como con una narración larga que co-crean durante el otoño-invierno, Raquel Morán nos irá sumergiendo en diferentes historias en estas ficciones dentro de la ficción principal.
Si la novela ya es moderna en su planteamiento y ágil en su desarrollo, la inclusión de esta literatura interna la hace más dinámica, los saltos de la narración principal a las narraciones internas no entorpecen, se agradecen, y el hecho de tener dos novelas en una, duplica la intriga y el deseo de alcanzar una conclusión.
Raquel Morán ha conseguido entregarnos una novela muy bien llevada a cabo y con muchos aciertos de estructura, en esta novela que son dos, y que mantiene el interés en todos sus personajes, es de especial mención la lectura que podemos hacer sobre el tema de la historia secundaria, situada en futuro catastrofista no muy lejano al presente de la novela principal, y probablemente un futuro que si no probable, si plausible en nuestra realidad.
Interesante y hasta cierto punto arriesgada por las múltiples líneas narrativas que conllevan así temáticas variadas, pero una elección que está bien resuelta y encaja en el conjunto de la novela.



Entrevista a Raquel Morán

Entrevista Raquel Morán


Raquel Morán (Oviedo, 1969): Licenciada en Geografía e Historia, es profesora de francés y español de Secundaria en Londres, ha publicado varios relatos y un ensayo, Mancunians and Music: Tales of the Underground, the Internet and the Manchester Music Scene. Su primera novela, No Smoking, se publicó el año pasado en la editorial Baile del Sol. Su blog es littleasturias.


 ¿Cómo se te ocurrió la idea de integrar diferentes historias dentro de la novela?
La patética realidad es que las dos novelas nacieron como historias diferentes: la novela secundaria, la de la huida del niño Dino y de Teo hacia Burdeos en mitad de una guerra de religión entre estados musulmanes y estados laicos comenzó a gestarse a primeros del 2005, y pretendía ser una suerte de epopeya, del estilo de Les Misérables o Guerra y Paz. Yo no soy ese tipo de escritora, me aburro enseguida cuando comienzo a imaginar más de cinco personajes, les olvido los nombres, y el tipo de cosas que escribo no tienen nada que ver con lo que nos contaba Clarín en La Regenta –qué más quisiera, que escribir como mi paisano–. Guardé esa novela sin título durante unos meses y comencé a escribir otra, con el título de No Smoking y en la que dos jóvenes se iban a citar a las puertas de la empresa para la que trabajaban nada más que a fumar y contarse historias, a retarse cuál contaba la historia más interesante.
Como a mí no me gusta desechar nada de lo que escribo, me propuse «empotrar» (embed) la historia del Dino en la de No Smoking, así que los protagonistas de No Smoking se contasen la historia del Dino por entregas. Lo que vincula las dos historias, es la dicotomía actual que parece existir en nuestros días entre Oriente y Occidente, laicismo e islamismo.
Al fin y al cabo, una de las pocas cosas que me ha salido redonda en No Smoking es la admisión de que los contadores (nosotros, los escritores) llevamos una vida de lo más aburrida y los que en realidad viven vidas interesantes son los personajes.


¿Fue un reto escribir una historia con varias narrativas internas?
No, puesto que las escribí como novelas separadas: yo sabía adónde se dirigían el Dino y su amigo Teo, y también sabía lo que iba a pasarles a Lara y a su Teo. Lo único que costó un poco de trabajo fue en dónde «meter» exactamente cada capítulo.
Siempre hay un grado de «experimentación» con la estructura de mis novelas. Es que me aburro fácilmente: si puedo ir de A a B pasando por el punto C, no voy directa.


La protagonista desea a Teo, pero no es capaz de dar el primer paso, ¿consideras ese comportamiento algo propio de su género o de la sociedad actual?
Yo creo que las cartas están sobre la mesa, boca arriba, desde el primer día. El primero que se da cuenta de que es objeto de deseo por parte de otra persona es el propio objeto de deseo. Teo sabe que Lara está enamorada, pero es incapaz de corresponder: ¿debido a su enfermedad?, ¿debido a que, simplemente, Lara no es su tipo?, ¿debido a que, en realidad, hay otra mujer, en algún lado?
Yo quería jugar, reflexionando sobre la relación entre Teo y Lara, entre los puntos en común que existen entre la creación artística y el enamorarse: la obsesión que ciega, la idealización del objeto deseado, cómo el amor nos hace mejores personas –la escritura también, si es buena-, cómo el amor embellece nuestras vidas –la escritura también, si es buena–…
Lara no es una mujer chapada a la antigua y ha tenido relaciones anteriores, pero todo el mundo espera a que se presente la mejor ocasión para lanzarse al agua, el ‘momento mágico’, y esta nunca se presenta, sólo se presentan historias. Y, ¿no son algunas de nuestras mejores historias de amor meramente platónicas? Mira la miga que dio en Citizen Kane la chica del vestido blanco…


La novela tiene un presente algo convulso y sugiere un futuro pesimista, ¿es algo que compartes?
Ay, aquí yo tengo que ir con pies de plomo, la novela se ha quedado un pelín desfasada, porque, cuando yo la empecé, a primeros del 2005, los atentados de Madrid habían ocurrido menos de un año antes, los de Londres iban a ocurrir en julio del 2005 y habían pasado solamente tres años desde los de las Torres Gemelas. Los prisioneros de Guantánamo, los vuelos secretos de la CIA torturando a miembros prominentes de Al Qaeda, la busca y captura de Bin Laden, la invasión de Iraq… todo estaba muy fresco en las páginas de los periódicos. Está claro que hay una guerra no declarada contra ciertos países y grupos islamistas muy intransigentes, y es cierto que la principal ‘amenaza de los Estados laicos de Occidente’ ahora vendría del Próximo Oriente y no de Rusia y sus aliados. ¿Qué puedo decir? En Gran Bretaña la población de religión musulmana es un porcentaje importante de la población total, y la educación británica –lo sé por propia experiencia– y el gobierno británico están haciendo un gran trabajo promoviendo la tolerancia religiosa y el respeto a otras culturas; se trabaja mucho por erradicar la «islamofobia» de la sociedad británica. Pero la política francesa o la española no son tan activas en promover el respeto hacia otras religiones y culturas, eso lo vemos todos.
Pero la dicotomía en el mundo de hoy existe; fíjate en las luchas entre cristianos y musulmanes en Sudán y el centro de África.


Escribes desde otro país ¿le ves algún inconveniente?
Escribo en español con un estilo un poco anglosajón, si te das cuenta. Esto tiene sus inconvenientes y sus ventajas: cuando uno vive en otro país, no es ni del país en que nació ni del país en el que vive. Yo ni soy ya del país de mis padres ni lo soy del de mis hijas, la ventaja es que me permite ver todo con ojos de «outsider», de extranjera. Y eso he intentado plasmarlo en No Smoking, porque, ¿en qué ciudad viven Teo y Lara? Puede ser Londres o puede ser otra ciudad.
Al final, volvemos a lo mismo: el único país desde el que un escritor escribe es su mente, su imaginación.


  • La novela narra la historia de dos compañeros de trabajo, Lara y Teo, que se citan a las puertas del edificio de la empresa para la que trabajan a contarse cuentos y a fumar.

    Lara termina por enamorarse de Teo, y para ella las historias que cuenta a Teo son una manera de ganárselo, de conquistarlo; de Teo poco sabemos, salvo los pensamientos y reflexiones inconexos y peregrinos que salpican la novela, puesto que es Lara quien nos cuenta la historia en primera persona, la historia de la evolución de sus cuentos y de su amor por Teo. Hay también una segunda novela en la novela, que se van contando Lara y Teo por entregas, y que tiene como protagonistas a un niño y a un hombre en medio de una guerra de religión.

    Intenta ser una reflexión sobre la naturaleza del amor y de la creación literaria y los numerosos puntos en común que les unen. También, sobre el clima de crispación político-religiosa que vive el mundo de nuestros días.



    martes, 15 de abril de 2014

    La piel de la vida, Karmelo Iribarren

    Karmelo la piel de la vida

    La piel de la vidaNo es Karmelo C. Iribarren precisamente un recién llegado al panorama de las letras españolas, le avala una sólida y personalísima trayectoria poética, una obra poética que ha sido respaldada por un número de lectores cada día creciente, no pudiendo obviarse las sucesivas ediciones que ha tenido su antología, La ciudad(Renacimiento, 2002 y 2008), y lo que hasta ahora son sus obras completas, Seguro que esta música te suena (Renacimiento, 2005 y 2012). La poesía de Karmelo C. Iribarren podría definirse como realismo minimalista, o realismo limpio, como una vez lo calificara Luis Antonio de Villena, llegando ese minimalismo tal vez a sus cotas más intensas, en su última entrega poética,La piel de la vida (Baile del Sol, 2013). Se abre este poemario con una cita del gran José Luis Parra, uno de los perdedores de la reciente historia de la literatura española, un enorme poeta que no tuvo el merecido reco-nocimiento en vida, para adentrarse en territorios que ya nos son comunes en la poesía de Iribarren, la felicidad, -o su ausencia-, ese don escaso que se nos otorga en muy raras ocasiones y que se agota rapidamente y que hay que saber administrar con sabiduría, para que la felicidad / no empiece / a terminarse…, afirma en “Pequeños grandes momentos”. El escenario de La piel de la vida, son esos días cotidianos, grises, iguales unos a otros, los días de entresemana, que son los que verdaderamente conforman nuestra existencia, pues los días de asueto sólo son un breve espejismo, un ligero descanso para que nos podamos enfrentar de nuevo a los días corrientes, esos que son los asesinos del amor. El paso del tiempo, no en vano el poeta tiene ya 53 años, como se recoge en “Crepusculario” y la soledad son dos de los ejes temáticos de La piel de la vida, Y he regresado cabizbajo aquí, / a mis palabras y la soledad, nos dice en “Nostálgico de azules”, un paisaje interior dominado por ese saberse solo en el mundo y con el único refugio de la poesía, -él tiene las playas del sur, yo la poesía, afirma refiriéndose al sol y a sí mismo.
    Iribarren tal vez ha cambiado el escenario de los bares al que nos tenía acostumbrado por uno más íntimo, por el silencio del hogar, por el reloj de la cocina, el ruido de la nevera, donde se desarrollan los dramas cotidianos, todo aquello que pudo ser y no fue, donde se constatan el paso del tiempo y de los años, y sobre todo / lo que pudo ser…, escribe en “La lluvia”. Pero no se llega a los 53 años indemne, se tienen cicatrices, y muy hondas, de esa pelea que no perdona errores, ni concede segundas oportunidades, que es la vida, Que si sigo / pateando estas aceras, / no es por pura casualidad, afirma en La pelea, y desolador nos muestra Iribarren un futuro donde –ya muy viejo y solo-/sentado en un banco / empiezas a llorar, aunque el poeta vislumbre a veces, también, eseincesante / soñar con lo imposible, que tal vez nos ayuda en ese desolado oficio que a veces es el vivir. Soledad que se palpa en medio de las tardes vacías sin sentido, […] la tarde /-esa isla de tedio / a la deriva-, que desembocan en noches de soledad, en los cuartos baratos donde se hospedan los viajantes al lado de las carreteras comarcales, donde tampoco hoy / te espera nada, nadie.
    Junto con el paso del tiempo y la soledad, el otro eje temático de este gran libro de poemas, es la presencia del amor, un sentimiento que se muestra tal vez como único consuelo entre tanta soledad, aunque sólo se vislumbre; el amor en forma de mirada que puede contener toda la belleza del mundo: en tus ojos / el temblor en el río de una rama / cuando un pájaro la deja…, un amor que se nos presenta en forma de deseo de ausencia, de voluntad de olvido, Para no pensar en ti, / me asomé a la ventana, a mirar / la tormenta. La mujer que, tal vez, puede devenir como sentido del mundo, como su más oculto significado; cuando se contempla una mujer desnuda en los primeros vislumbres del amanecer, justo ahí, el poeta nos dice que nos encontramos justo en el centro / del secreto del mundo. Una presencia del amor que es también deleite de la carne, rincones dulces donde adentrarse, donde los dedos son soberanos del goce y el deleite, donde son Pequeños cicerones / a los que seguir / por el salvaje territorio de la dulzura.
    Pero el amor, si bien es pasión y deleite, también tiene su reverso tenebroso, el del olvido, donde quien es objeto de nuestra devoción, apenas puede ya esbozar un simple remedo de nuestro rostro en su memoria, como se enuncia, en ese poema, tal vez clara muestra de lo que la concisión y el minimalismo pueden llegar a conseguir en la poesía de Iribarren, me refiero, a “Pero en ti”, Como un recuerdo que no consigues / recordar. // Un día / no seré más que eso. // Pero en ti.
    Es Karmelo C. Iribarren, un poeta que ya merece por motivos más que sobradamente demostrados, un lugar en la historia de la literatura española, sin embargo, él afirma en el poema final de La piel de la vida, “Gloria efimera”,que se ha visto en una monumental historia de la literatura, en una nota minúscula en cursiva, y lo afirma con la modestia que suele caracterizarle, quien posee el don de pensar la vida, como definió Ángel González a la poesía. Desconozco si tendrá un lugar en la historia de la literatura, eso son azares inciertos, en los que no siempre la calidad literaria asegura un puesto. Donde por supuesto lo tiene, y desde hace mucho, es en nuestro corazones.
    Iribarren C., Karmelo. La piel de la vida, Tenerife: Ediciones de Baile del Sol, 2013, 64 páginas. 10 €