Edem Awumey. Fuente: www.lapresse.ca
“-Bueno, ¿y los viajes? Cuenta. Porque tú eres una chalupa azotada
por el viento de los viajes”. Sí, así es Askia, una “chalupa azotada por
el viento de los viajes”. Sin embargo, esta definición está, en
Los pies sucios,
exenta de cualquier rastro del romanticismo, del atractivo de la
aventura. Es más bien, una maldición. El propio Askia lo dice, él y los
suyos están malditos por el camino, condenados a vagar por el mundo sin
posibilidad de detenerse, son el polvo de los senderos que no puede
aferrarse a la piedra. Esa es la historia que cuenta el togolés
Edem Awumey, en su segunda novela,
Los pies sucios, publicada en español por la editorial
Baile del sol. Askia es un joven que misteriosamente ha llegado a Paris desde el Golfo de Guinea,
persiguiendo la no menos misteriosa figura de Sidi Ben Sylla Mohammed, su padre.
Los pies sucios retrata el punto de encuentro en un lugar y un
tiempo de un grupo de incansables viajeros, desde Askia, el taxista
africanos errante, hasta Olia, la fotógrafa búlgara tan frágil como
obstinada; desde Petite-Guinée, el mercenario que descubrió demasiado
tarde que su verdadero amor estaba en África, hasta Ali de Puerto Said,
el castañero que quería enseñar poesía. Todos ellos persiguen fantasmas,
cada uno los suyos, como el propio Sidi que guía los pasos de Askia y
que tan pronto se materializan en una realidad absolutamente tangible,
como se desvanecen dejando apenas un imperceptible rastro.
Askia acaba por comprender, en esta etapa de su viaje, las
advertencias y los consejos de su madre: el camino es, en realidad, una
maldición y ellos, “los pies sucios”, son condenados a vagar sin un
destino claro porque, en realidad el viaje es su destino. “Los pies
sucios” son casi una especie en sí mismos, que se extiende en todo el
planeta y que se prolonga a lo largo de la historia. Lo único que ocurre
en la historia del escritor togolés afincado en Canadá es que algunos
de esos caminos se encuentran.
Awumey narra, a menudo, como si escribiese un guión y por ello las
descripciones minuciosas de los detalles nimios y de las situaciones se
componen de frases cortas, sin verbo, siquiera. Son pinceladas que
dibujan cuadros en los que no necesariamente la acción es lo importante,
pero tampoco se alardea con el lenguaje. Los flases que forman el
dibujo, sin embargo, generan un resultado que resulta muy gráfico y que
facilitan que el lector se imagine claramente las escenas.
El camino, el viaje, el recorrido que narra Awumey a través de Askia
es en realidad una historia de exilio. No en vano, ese es el tema de la
actividad investigadora del autor, la literatura del exilio, con el que
se doctoró. El propio autor tiene una prolongada historia de exilio,
nacido y diplomado en Lomé, la capital togolesa, Awumey completó sus
estudios en París. Acabó trasladándose a una zona fronteriza en la que
parece encontrarse cómodo, concretamente el límite entre el Canadá
francófono y el anglófono. El novelista togolés tuvo un pequeño momento
de gloria, primero al recibir en 2006 el
Grand prix littéraire d’Afrique noire por su primera novela,
Port-Mélo; y después, precisamente, cuando su
Los pies sucios (
Les pieds sales, en la versión original) fue preseleccionada para el
premio Renaudot, en 2009. Sin embargo,
los buenos augurios de la euforia mediática
no se cumplieron en el momento inmediatamente posterior. El autor
parece moverse más cómodamente en la tranquilidad y la serenidad que en
el torbellino del éxito inmediato.
El de Awumey es un concepto del exilio que de alguna manera lo tiñe
todo. Y de ahí, seguramente una referencia a Télemaco, el hijo de
Ulises, al que asemeja con el protagonista de
Los pies sucios, al
menos en la preocupación por la búsqueda del padre. Así el exilio está
en la historia, pero también en el escenario. La narración se desarrolla
en la noche parisina, pero una noche desprovista de idealismo, es una
noche cruda, áspera y, sobre todo, oscura, como el mismo protagonista
reconoce, al margen de que algunos de los personajes secundarios puedan
empeñarse en arrojar un poco de luz (y de ilusión). A través de Askia,
Awumey se mueve entre los personajes que se encuentran en la periferia
de la sociedad, los solitarios, a menudo abandonados, los de los pies
sucios, los que están en la cuneta del camino. Askia recorre las calles
de un París nada imaginario en el que arden los edificios abandonados y
ocupados por inmigrantes (
como ocurrió hace menos de diez años) y los cabezas rapadas se empeñan en ser los enviados para “limpiar” las calles de la ciudad.
La búsqueda de Askia, su experiencia de exilio, sus relaciones
personales, sus vivencias en las cloacas de la ciudad, van tomando poco a
poco un cierto sabor de novela negra. Awumey va suministrando en
pequeñas dosis pinceladas de un misterio y una acción que apoya a la
propia trama en el objetivo de hacerse cautivadora y sobrecogedora.
Los pies sucios es un auténtico puzle de letras, pero también
de imágenes, de lugares e, incluso, de notas musicales. Hay, como ya
hemos dicho un toque de la
Odisea, pero también hay una pizca del
Pedro Páramo de Juan Rulfo o del mismo Don Quijote de Cervantes. Y
además flota la música de Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, de Duke
Ellington o de Miles Davis, aparecen las fotos de los escritores del
Renacimiento de Harlem, junto a una obra de Modigliani. Y los pasos
llevan en un momento u otro desde Nioro, hasta Groenlandia, pasando por
Biafra, Kamchatka, Lima, Recife o un larguísimo etcétera de ciudades,
para converger en París. París, una ciudad inclemente pero de la que no
se puede escapar; una mala ciudad para esconderse, pero en la que todo
se desarrolla y todo termina.
En
una entrevista
con motivo de su última novela Awumey atribuye a uno de sus personajes
unos sentimientos que nos hacen pensar en rasgos muy autobiográficos:
Dice del protagonista de esa obra que “escribe para intentar pintar un
África que no es ni la guerra ni las playas hermosas, un África que vive
entre esos dos extremos. Y escribe para explicar su propia oscuridad…”.
Obras de Edem Awumey
-
Port-Mélo, 2006.
-
Les pieds sales, 2009. En español:
Los pies sucios, 2012.
-
Rose déluge, 2012.
-
Explication de la nuit, 2013.
http://www.wiriko.org/wiriko/los-pies-sucios-de-edem-awumey-y-la-maldicion-del-camino/