"Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa" Yolanda Delgado Ediciones Baile del Sol, Colección Sitio de Fuego Tegeste, Tenerife, 2018
INCIDENCIAS
La escritura de Yolanda Delgado (las Palmas de Gran Canaria, 1957) fortalece un fuerte perfil literario que elige como estrategia más recurrente el relato. Con Estudios en Publicidad, Relaciones Públicas, y un quehacer laboral relacionado con la televisión y la gestión editorial, firmó en 2016 la compilación de relatos Puro cuento. Aquel volumen difundía un ideario ficcional basado en el realismo, pero siempre atento a sorprender el lado onírico de lo real, esos espacios de líneas difusas que amplían las apariencias sensoriales con líneas de sombras.
Abre su nueva entrega, también integrada en el catálogo de Baile del Sol, el relato que da título al libro “Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa”. El aserto enunciativo corresponde a un verdadero titular de prensa que siembra su significado entre la sugestión y el absurdo. Con él arranca su cuaderno de viaje por esta travesía argumental que deja entre las manos el sabor agrio de la convivencia. El itinerario de pareja tiende a la marejada y a una fuerte erosión de identidades que van minando el afán de seguir y convierten a los dos en ramas solitarias y desgajadas, quemadas por la intemperie.
Si en el relato inicial, la autora emplea el tono objetivo del narrador en tercera persona, la cercanía ficcional se acentúa cuando emplea el lenguaje directo del testigo. La estrategia permite percibir en el relato afinidades con lo biográfico, como sucede en “Cuando una tortuga y Primo Levi me salvaron”. El cuento adquiere la apariencia de un diario autobiográfico que introspecciona los baches diarios. Las secuencias textuales “son brochazos dispersos, pienso. Un cuadro de impresiones, la estela que dejan los días tras de sí, la vida en un collage, sin trama ni final, como los cuentos de Chéjov”.
El engarce narrativo contrasta asuntos argumentales y registros formales dispares para que se preserve de manera intacta el interés del lector; así se yuxtaponen cuentos líricos, como el de “¡Penélope no corras!”, donde la carga sentimental trasciende el relato de iniciación al desamparo; o la prosa casi ensayística de “El Efecto mariposa en la psique humana” que parece extraída de un informe científico. Junto a ellos el relato breve que hace de la ironía el chispazo final, que alza vuelo en el cierre, o ese monólogo interior de “Solos” que me parece uno de los mejores del conjunto. En él, un yo indagatorio repite las acciones aleatorias de lo rutinario mientras hace por dentro un repaso, casi balance, de su relación sentimental en el tiempo. Queda en su desembocadura un estado de extrañeza que solo concluye cuando la química de alguna pastilla convoca al sueño.
Junto al entrelazado de la pareja, otro venero fuerte del libro es la voz del recuerdo. Regresa como un bumerán aquella sensibilidad desplegada de la niñez, cuando todavía era posible la claridad del sol de mediodía. Un paréntesis existencial capaz de alojar la transición diaria entre los renglones de la cartilla Palau, o corregir torpezas con goma de borrar. Ejemplos de estos fragmentos cristalizados de lo autobiográfico son cuentos como “El bello durmiente”, “La cartilla de leer” o “Exploradores del aire”.
La diversidad alecciona. Hay humor, ironía, recuperación de la memoria histórica y del anecdotario cultural, leves microrrelatos y una entrevista apócrifa a James Joyce, que puede leerse como una entrevista al taller creativo en el que la escritora nos deja una buena pincelada de aseveraciones del máximo interés: “Lo corriente de la literatura nos conduce a la vida corriente. todo es vida y lenguaje… Lo que importa es cómo se cuenta la historia. las emociones que eres capaz de trasmitir”.
Yolanda Delgado añade al relato una visión rica y plural. Convierte al cuento en un espejo humedecido que muestra los difusos contornos de la existencia. En su superficie proliferan, como elementos de un escaparate, las asimetrías. Hay sitio para el trampantojo de algunos sueños y esa búsqueda del mañana en la que cada identidad quiere participar. Todos somos aleatorios transeúntes en el afán inútil de una vida perdida.
La historia surgió desde el momento en el que leyó la noticia en un periódico con el titular "Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa".
Eso le dio pie para construir un relato, al que se fueron añadiendo otros a un conjunto que se ha publicado bajo el sello de Baile del Sol.
Yolanda Delgado (Las Palmas, 1967), que ha trabajado como editorialista y documentalista, se considera una "persona indiscreta", y en referencia a esta serie de relatos titulados "Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fe a misa", estima que se pueden establecer diferentes estados. De un lado, "lo que he visto y también lo que oído", señala, además del bagaje que representan escritores como Joyce, Orwell o los soviéticos, "pero como soy muy pudorosa, de mí aparece poco".
El hecho de que se haya inclinado por el relato corto tiene que ver con su preferencia por la literatura rusa, "porque trabajé con esos textos en mi etapa de El País, donde establecí una relación muy directa con los cuentistas rusos, de los que aprendí que resultaba imprescindible utilizar las palabras necesarias".
Esta escritora se vale de la observación directa, del modo en el que hablan y se desenvuelven las personas, también del lenguaje, para armar sus historias, sobre las que dice que "han surgido de la propia realidad, porque no tengo tanta imaginación como para construirlas" y, en este sentido, manifiesta que los registros que le ofrece el día a día son tan ricos que de nada vale ir hasta la Luna en busca de escenarios diferentes.
El volumen de relatos que se condensan en este libro están jalonado con a presencia de mujeres y hombres en crisis, como de hecho se refleja en "Solos", también de jóvenes desorientados, como en el caso de "El tablero imperfecto del mundo", además de personas excluidas, que se percibe en la lectura de "Cuando una tortuga y Primo Levy me salvaron", así como de los inmigrantes que luchan para conservar y mantener su dignidad en tierras extrañas, en las líneas de "Baila la diosa en el ombligo de la Luna".
Pero también, en este compendio de relatos, la autora incorpora un conjunto de experiencias vividas que se encuentran íntimamente relacionadas con algunos autores a los que profesa una profunda admiración y que resultan perceptibles en títulos como "De hombres sin pantalones", así como los hábitos sociales corrompidos y llevados hasta el extremo del absurdo, como es el caso de "Comunicado urgente a la nación", además de algunas escenas que bien pudieran formar parte de un álbum familiar como "¡Ay!, Mama Iné", que en conjunto conforman un paisaje humano dominado por la ficción.
La voz de Yolanda Delgado, cargada de una ironía ciertamente melancólica y en ocasiones hasta mordaz, pero siempre directa y dirigida al epicentro del dolor, persiste en el engaño de intentar comprender nuestra sociedad, siempre esquinada, tan conmovedora, como también compleja en la que vivimos, pero de la que somos partícipes y responsables.
Yolanda Delgado: «Quiero incomodar, quiero hacer reír, quiero hacer sentir» Por DRAGARIA -10 julio, 2018
La grancanaria Yolanda Delgado considera que no es una escritora «rápida» y que «cada frase es un mundo de posibilidades». Le gusta guiar a otros autores que empiezan en su carrera literaria: «Es una de las experiencias más plenas que he tenido», señala. Otra de sus actividades es traducir, y añade que esto exige «ponerte en la piel del autor, con la responsabilidad añadida de expresar en tu idioma la misma intensidad, el tono, los matices, la intencionalidad con la que originalmente esos libros fueron escritos». En sus textos le gusta hacer uso del humor, «un ejercicio higiénico fundamental para conservar la salud». Acaba de publicar Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa (Baile del Sol, 2018), una colección de historias que reflejan su experiencia vital: la de una mujer que viaja desde los diez años por el mundo y que actualmente reside en Francia.
TRES CLAVES DE TU ÚLTIMO TRABAJO
El título del nuevo libro encabezaba una noticia de un periódico portugués. En esos 27 relatos heterogéneos hablo de situaciones cotidianas, pasiones literarias y recuerdos aparentemente autobiográficos. Rompo con la idea preconcebida de lo que entendemos por relato. Quiero incomodar, quiero hacer reír, quiero hacer sentir, comprender nuestra sociedad esquinada, compleja y conmovedora. Las mujeres y hombres de carne hueso son los protagonistas; la realidad y la memoria, mis mejores aliados.
¿QUÉ AUTOR O AUTORA TE INSPIRA?
Hannah Arendt, Agota Kristof, Unamuno, Mijaíl Bulgákov… La lista de autores a los que admiro es larga. Estos autores que nombro fueron víctimas de la sinrazón política, los cuatro supieron vencer las circunstancias, entre otras virtudes, gracias a la sinceridad, a la valentía y al humor. La risa salva a los rebeldes, a los que dicen no en el sentido camusiano.
— Una novela: me lo ponen muy difícil, pero como el pasado año fue el centenario del nacimiento de Juan Rulfo, quiero recordar Pedro Páramo. Rulfo escribió lo que tenía que escribir. Admiro a Rulfo. Voz propia, honestidad en su obra y silencio.
— Un cuento: hay un cuento de Chéjov, La tristeza, que cuando lo releo sigue conmoviéndome como la primera vez. Un viejo cochero acaba de perder a su único hijo. Intenta contárselo a alguien, soltar la pena, pero no encuentra quien escuche su historia. ¿No sucede ahora lo mismo? Otro relato que no querría dejar de mencionar es La lotería, de la norteamericana Shirley Jackson. Narra un episodio que transcurre en una pequeña comunidad. La crueldad está insinuada, va creciendo de forma sutil, solo cuando llegas al final, el horror te estalla en la cara. Simplemente, brutal.
— Un guion: Días de radio. La infancia, los amigos, la familia, las películas, los tebeos, los olores y los colores de una época anodina que Woody Allen consiguió hacerla extraordinaria. Admiro a los creadores que con los mimbres de una vida común, protagonizada por mujeres y hombres anónimos, son capaces de crear imágenes inolvidables. Eso debemos pensar de nosotros. Somos obras irrepetibles, y a pesar de todo, ¡qué bello es vivir! Ya he soltado el título de otra gran película.
PROYECTOS
Estoy en medio de una novela que espero llevar a buen término. Hay escritores que tienen la suerte de escribir rápido, no es mi caso. Soy lenta, le doy muchas vueltas a las palabras, a las posibilidades de sentido, a la forma. «Porque uno solo ha aprendido a dominar las palabras para decir lo que ya no tiene que decir», escribió T. S. Eliot.
¿QUÉ PERSONAJE DE DRAGARIA SERÍAS?
Ya que me invitan a quedarme en esta isla llena de sonidos hermosos, nacida del pecho de volcanes, donde nacen los dragos y los vientos alisios nos protegen del calor africano, me gustaría encargarme del faro. ¡Sería la farera de DRAGARIA!
Portada de ‘Antes de arrojarse al mar…’, de Yolanda Delgado.
Yolanda Delgado Batista (Las Palmas de Gran Canaria 1967) estudió Publicidad y Relaciones Públicas, y un máster en Biblioteconomía y Documentación en la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en televisión como documentalista, redactora, guionista y directora de contenidos. Colabora en distintas editoriales e instituciones culturales como traductora, editora literaria y lectora de manuscritos. Sus artículos periodísticos sobre temas culturales han aparecido en El perseguidor (suplemento de Diario de Avisos), Turia, Read Russia, Russia Beyond, Washington Post, Aventuras na Historia y Letras Libres. Actualmente vive en Francia. Ha publicado Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa (Baile del Sol, 2018),Puro cuento (Baile del Sol, 2016), Cambio de coche (relato en antología canario-mexicana, Baile del Sol, 2014) y Antología cortos de cine (Alfaguara infantil, 2003). (Blog).
Yolanda Delgado: «Escribo a fuego lento y con el corazón en
pelotas»
► «Cuando un
escritor que empieza me dice: voy a escribir una novela para ganar tal o cual
premio, lo primero que le aconsejo es que no escriba esa novela»
► «He conocido el desamor, el paro, la desesperanza, la enfermedad y la muerte.
De todo aquello logré salir»
El día que
conocí a Yolanda Delgado era su cumpleaños y daba una charla en la casa museo
de Pérez Galdós. Reconozco que fui porque un amigo me insistió hasta la
extenuación que no podía perdérmelo. Era un jueves, ¿cómo no?, y Las Palmas de
Gran Canaria rebosaba de actividad cultural —y toda a la misma hora, claro— y
no éramos muchos en la sala. Sin embargo, a los dos minutos de empezar a
hablar, para los que allí estábamos (y lo sé porque lo comentamos luego) solo
existía una persona en la tierra en ese momento: Yolanda Delgado Batista. Su
sentido del humor, su personalidad arrolladora, su voz y la cadencia de sus
palabras nos hipnotizaron a todos. A la mañana siguiente corrí a buscarLa
isla de las palabras, su único libro hasta entonces. Luego seguí su blog y,
cuando sacó su libro de cuentosPuro Cuentome afirmé en mi convencimiento: es una
escritora única y con ese carácter que hace que sus letras sean mágicas.
⇒ ¿Qué diferencia hay entre Yolanda
Delgado, autora deLa isla de las palabras desordenadas y la dePuro
cuento?
He ganado
cinco años de vida y setenta veces siete en sabiduría. Cuando me embarqué en la
novela, pasé tres años escribiendo solo por las noches. Entonces trabajaba en
televisión y el tiempo era limitado. Escribir La isla de las
palabras desordenadas implicó no ver a nadie, no hablar con
nadie, recluirme por completo y entregarme en cuerpo y alma a un proyecto que
tuvo un coste personal importante. No soy una escritora rápida, cada frase es
un mundo de posibilidades y en esa época no tenía ni la confianza ni la soltura
que he ido adquiriendo después. Cumplí con mi objetivo, sí. Acabé una novela de
la que me siento orgullosa, sí, pero tras ese libro hay otro libro de lo que
fue mi realidad mientras tanto. La novela se publicó y tuvo buenas críticas.
Recibí mensajes de algunos lectores que guardo como un tesoro. La sorpresa
desagradable fue que al editor se le olvidó cumplir el contrato. Un descuido lo
tiene cualquiera. Aun así, me quedo con la marea de personas y cosas buenas que
la novela trajo consigo. Ahora está en manos de otra editorial. De una forma u
otra volverá, como siempre vuelve uno a la isla. Continué escribiendo, por
supuesto, no sé hacer otra cosa, sabiendo que no era fácil que una editorial
distinta se interesara por un libro de relatos y además, de una autora
desconocida. Tras dos años de espera, en noviembre de 2016, se publicóPuro cuentoenBaile del Sol,
una editorial canaria, con proyección nacional que precisamente acaba de
cumplir 25 años. Este libro es un regalo y llegó en el momento preciso.
Cada libro es una conquista personal, un paso hacia adelante. Los que nacimos
en el año delboomliterario,
al tiempo queCien años de
SoledadyTres tristes
tigres, y que además, somos fruto delbaby boom,
tenemos todavía mucho que decir.
«LOS PROFESIONALES INDEPENDIENTES NO
PODEMOS DETENERNOS, CUALQUIER ENCARGO ES IMPORTANTE»
⇒ Trabajas como lectora,
traductora y editora literaria para editoriales, eres periodista, lectora
bulímica y aficionada al cine, ¿cuándo diablos escribes?
Los
profesionales independientes no podemos detenernos, cualquier encargo es
importante porque pagará la luz, los libros o el dentista de tus hijos. Si el
trabajo está relacionado con lo que te gusta, el disfrute es inmenso. Leer
obras inéditas es un privilegio, siempre aprendes algo nuevo, un excelente
indicador para saber cuáles son los temas que preocupan. Guiar a otros autores
que comienzan su proyecto literario es una de las experiencias más plenas que
he tenido. Traducir es otra actividad enriquecedora y apasionante. Exige
ponerte en la piel del autor, con la responsabilidad añadida de expresar en tu
idioma la misma intensidad, el tono, los matices, la intencionalidad con la que
originalmente esos libros fueron escritos. Espero que algún día, los
traductores en este país tengan el reconocimiento que merecen. En cuanto al
periodismo, al igual que otras profesiones relacionadas con la cultura, está
como está. Cuando llegan las pausas de trabajo, ojalá fueran menos,
escribes y escribes como si se te acabara el aire. Siempre he dicho que la
literatura me ha salvado de muchas circunstancias. Esta maldita y dulce
vocación ha sido siempre territorio de fronterizos, de personas inadaptadas. No
es un vestido que te puedas quitar o poner cuando quieres. Te levantas y tu
cabeza ha estado trabajando en la historia que tienes entre manos durante el
sueño. Mientras hablas con el pescadero registras ese gesto, ese matiz en la
voz, esa palabra que utilizarás en un quizás próximo diálogo; cocinas y
escribes, lees y escribes… No hay tregua. Y cuando llega la noche, las
emociones, los conflictos y las sorpresas del día tratas de volcarlas en la
escritura física. Nunca quedo satisfecha, pero si ese día escribo esa media
página que se acerca a lo que quería expresar… Ese instante, para quien lo haya
experimentado, sabe que es mágico.
⇒
Puro cuento se publicó en noviembre de 2016. Un libro de relatos que
muchos consideramos una de los mejores libro del pasado año. ¿Por qué tanto
tiempo?
Más o menos
lo he respondido al principio. En estos cinco años he bajado al subsuelo y he
tomado mis apuntes. He conocido el desamor, el paro, la desesperanza, la
enfermedad y la muerte. De todo aquello logré salir y ahora conozco lo que es
el estoicismo en carne propia. Sé quién soy, dónde estoy y qué es para mí lo
importante. He aprendido a perdonarme y a olvidar. Ahora sé lo que es amar y a
quién amo, a pesar de mis carencias. No está mal para un cursillo acelerado.
Este enriquecimiento personal se va destilando en la manera de contar. Escribo
a fuego lento y con el corazón en pelotas. Cada uno tiene su estilo. Puro cuentoson 32 novelas concentradas, muy
diferentes unas de otras, donde los personajes se cuentan entre ellos de qué va
este juego de vivir. El libro habla de gente corriente, pero también tiene
personajes conocidos comoStalinyTarzán,HemingwayyDos Passos,
que protagonizan situaciones inverosímiles y fantásticas. Entre bromas y veras,
he intentado acercarme a las dificultades que tenemos las personas que nos
movemos en un mundo convulso, a veces esquinado, y las complicaciones que
surgen a la hora de intentar comunicarnos con el otro, de romper el cristal de
esa soledad que rodea nuestra individualidad. El libro ha tenido bastantes
reseñas para tratarse de un libro de relatos. Como digo,Puro cuentosolo me trae cosas buenas. La
forma de contar esa historia, el lenguaje, el tono, la perspectiva y siempre el
humor es lo que representa para mí un reto.
«EL HUMOR ES UN EJERCICIO HIGIÉNICO
FUNDAMENTAL PARA CONSERVAR LA SALUD. HASTA EN LAS SITUACIONES MÁS DRAMÁTICAS
SURGE EL MOMENTO PURIFICADOR DE LA RISA»
⇒ Hablemos del humor…
Un ejercicio
higiénico fundamental para conservar la salud. Hasta en las situaciones más
dramáticas surge el momento purificador de la risa. Tiene la virtud de poner,
en cuestión de segundos, todo del revés. En mis historias, siempre que puedo,
intento provocar si no la risa, la sonrisa. Imagino que al otro lado, el lector
es mi cómplice al que le digo: Mira, lo sé, esto es una pena, pero venga,
emborrachémonos de risa para digerir este mal trago. La risa nos reconcilia con
el mundo.
⇒ Entendiendo que son estilos
diferentes, ¿qué es más difícil escribir para ti, novela o cuento?
El cuento es
como mirar una fotografía de unas personas desconocidas en un momento de íntima
violencia y que de pronto cobran vida, y hablan, y hacen cosas, pero sobre todo
callan. Los silencios, lo que el hijo no ve en el padre porque es incapaz o no
ha tenido el tiempo suficiente para aprender a ponerse en su piel, lo que el
padre piensa de su hijo, su poder de castración, sus prejuicios, la experiencia
de los años, el recuerdo de su juventud… Ese envoltorio oscuro que contamina la
comunicación, esas reacciones repetidas y manoseadas de quienes se aman o se
odian, las tienes que concentrar en un plano secuencia. ¿Qué es lo que ha
sucedido entre ese hombre y esa mujer para que no se hayan cruzado palabra ese
domingo? ¿Cómo empezó todo? ¿Qué relación les une? ¿Hacia dónde van juntos o
por separado? ¿Está todo dicho entre ellos o apenas han comenzado a hablar? Y
haces el esfuerzo de contagiar esa emoción en una frase, en una página, en
varias. Apenas hay trama y el final, si existe, lo inventa cada cual según su
propia experiencia, lo que ha vivido, lo que ha observado en otros como él. Ese
seísmo que destroza ilusiones, amores, que derivan en fracasos y mezquindades
cotidianas, que va al epicentro del dolor, ese temblor, si es capaz de provocar
una emoción, será un cuento bien contado. Cuando acabas, los personajes te
dicen: ¡Adiós y buena suerte!
⇒ ¿Nunca has escrito poesía o,
simplemente, no has considerado el momento de publicarla?
Escribo
poemas, pero son malos. La poesía, como la música, contagia el pulso íntimo de
lo que quiero expresar. Mi prosa tiene una raíz poética.
«VIAJAR REDIMENSIONA LAS PROPORCIONES
DE TU REALIDAD, SIEMPRE PEQUEÑA»
⇒ Naciste en Gran Canaria aunque vives
fuera y no paras de viajar. Los isleños tenemos una doble frontera que
traspasar: una física y otra psicológica. Desde tu experiencia, ¿viajar es
importante para crear?
El viaje en
mi vida, por razones profesionales de mi padre, comenzó como una especie de
exilio involuntario. Cambiamos unas cuantas veces de lugar y en cada uno había
que empezar la vida desde el principio. Un colegio nuevo, unos compañeros
distintos, unas costumbres e incluso un idioma diferente que había que
aprender. Cuando salí de Gran Canaria tenía diez años, fue la primera vez que
se me rompió el alma. Fue entonces cuando comencé a escribir un diario, allí
volqué toda mi rabia de niña a la que habían arrancado de raíz de un mundo
dichoso. Ahora, con perspectiva, lo que entonces me pareció horrible lo siento
como un regalo. Viajar redimensiona las proporciones de tu realidad, siempre
pequeña. En un sitio nuevo eres el forastero que acabará marchándose y esto te
brinda oportunidades increíbles, como encontrarte con personas que te confíen
secretos que sabes no confesarán nunca a los suyos. Cuando viajo, más que ir a
un museo, lo que de verdad me importa es vivir la cultura que respira, la
calle, el mercado, el rastrillo, el puerto pesquero, la romería, las
tradiciones, todo ese rumor escuchado en ruso, francés, árabe o gaélico, te
cuenta que eres de una patria que no tiene fronteras ni banderas desteñidas.
⇒ ¿Cuál es el mayor miedo que tiene
Yolanda Delgado?
Quien ha
soltado lastre, de lo primero que se libra es del miedo. Este paraliza, es
estéril y dañino. Pero si hay algo que no he podido superar es el sufrimiento y
la muerte de las personas que amo.
⇒ ¿Cuál es tu próximo proyecto?
Acabo de
entregar un nuevo libro de relatos a la editorial. Durante unos meses me armaré
de impaciencia. Mientras tanto, estoy documentándome sobreFélix Fénéon, un agitador cultural francés,
editor, periodista, crítico, anarquista y dandi, que promocionó trabajos de
escritores y pintores de fin de siglo, durante la famosaBelle Époque,
que de bella no tuvo nada. Había tanto desempleo, tanta inestabilidad política
y tanta pobreza como ahora. Un hombre muy interesante que hizo cuanto estuvo en
su mano para ser olvidado. Eso he dicho, ¡quería ser olvidado!, incluso dejó de
firmar sus obras. He estado recabando información que ha dado origen a un
artículo sobre el primerfotógrafo rusoque recorrió el imperio tomando
fotografíaspor vez primeraen color con una máquina inventada por
él mismo, autor además de los primeros retratos deLeón Tólstoi.
Proyectos siempre hay.
«LEÍ HACE POCO UNA FRASE QUE ES UN
PUÑETAZO DE VERDAD: LOS ESCRITORES X PREMIAN A LOS ESCRITORES Y QUE PREMIAN A
LOS ESCRITORES X»
⇒ ¿Qué importancia das a los premios
literarios?
Cuando un
escritor que empieza me dice: voy a escribir una novela para ganar tal o cual
premio, lo primero que le aconsejo es que no escriba esa novela sino la que de
verdad le arde en las entrañas. Esa es la que debe presentar a todos los
premios que le dé la gana, sabiendo que por delante tiene a 50 escritores
conocidos, la mayoría con agente, con las mismas ambiciones. Leí hace poco una
frase que es un puñetazo de verdad: los escritores X premian a los escritores Y
que premian a los escritores X. Hay ciertas empresas que sirven en bandeja el
premio de su sello editorial a ciertos personajes encantados de representar la
comedieta. No estoy descubriendo nada nuevo, pero es bueno tenerlo en cuenta.
Cuando estaba en televisión, algunas productoras ofrecían un pase privado de su
nueva película a ciertos críticos de primera fila. Tras la proyección se les
invitaba a almorzar en un buen restaurante. En todos los lares cuecen habas o
judiones y todos somos honestos hasta que llega el momento de
demostrarlo. El mejor premio literario para un escritor son los lectores
que se emocionan con tus libros; lo demás, nubes pasajeras.
⇒ ¿Qué no quisieras morirte sin haber escrito,
leído o vivido?
Mi futuro es
ahora, este momento en el que tú y yo estamos conversando, y en el que juntos
hemos construido un puente amplio y soleado al que, ojalá, otros se acerquen y
lo disfruten tanto como lo he disfrutado yo en tu compañía.Ojaláygraciasson las palabras favoritas de mi
diccionario personal. Ahora te digo: gracias, J. Ibrahim; y gracias,DRAGARIA.
Yolanda Delgado Batista(Las Palmas de Gran Canaria, 1927) es
escritora, guionista de televisión, periodista y editora. Estudió Publicidad y
Relaciones Públicas en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó en Canal+
y en Canal4 como documentalista y guionista de programas. Ha trabajado para la
Editorial Alfaguara como lectora, traductora y editora literaria. Actualmente
trabaja como periodista y editora del periódicoRussia beyond
the Headlines. Ha publicado La isla de las palabras desordenadas(Inaza editores, 2011) yPuro cuento(Baile del Sol, 2016). (Blog).
Cuando nací, la matrona encargada de darme las dos nalgadas para que rompiese a respirar, olvidó advertirle a mis padres que tuvieran cuidado conmigo, que en vez de un pan bajo el brazo, lo que traía su hija era un libro. A los tres años aprendí a leer y a escribir. Aquello a mis padres se les fue totalmente de las manos…
Escribo para detener el olvido en el tiempo, para aventar preguntas que surgen en este hábitat esquizofrénico que hemos creado los humanos. Es una necesidad casi biológica para sobrevivir en esta odisea apasionante, única y que sin remedio terminará en las profundidades de la nada. Se escribe casi siempre desde el desasosiego, cuando uno confiesa a los otros que "ya no se puede más"; una frase escrita desde el dolor con la que el escritor Cabrera Infante puso punto y final a esa maravillosa novela que es Tres Tristes Tigres.
Escribo para decir en voz alta que no estoy de acuerdo. Esa libertad que otorga la escritura es un talento valioso aunque el peaje de la solitud y la autoexigencia salga caro. Los escritores somos como Don Quijote, ese entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos.
2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?
Lo único que necesito en mi mesa de trabajo es el diccionario al que dedicó su vida María Moliner. Una mujer excepcional, filóloga y bibliotecaria. Perteneció a la generación de las primeras universitarias que dio la República. Después de la guerra incivilizada sufrió represalias políticas. Hacia el final de su vida, padeció una arteriosclerosis que la mató. Muchas veces, cuando consulto este diccionario, pienso en la generosidad y el esfuerzo de muchas personas que como María Moliner, han allanado la vida de los que hemos llegado después.
3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?
Mujer soy; apenas de la humanidad algo comprendo. Prefiero la realidad cotidiana a la ciencia ficción; los héroes de la paz, a los héroes de guerra. Esa marcha que organizaron el pasado mes de octubre mujeres palestinas y judías para exigir la paz en su tierra, para mí tiene más valor que un encuentro diplomático.
Como escribió Hannah Arendt: lo que quiero es comprender un mundo en el que una se siente apátrida.
4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?
Sigo el método del ruso Isaak Bábel: le doy vueltas a cada frase una y otra vez. Comienzo eliminando todas las palabras de las que puedo prescindir. Las palabras son muy astutas; la suciedad se esconde dentro de ellas. El relato lo dejo reposar dos o tres días. Luego vuelvo a examinarlo frase por frase… Recorto las frases y divido los párrafos. Como ve, mi método es muy rápido…
Componer, tachar, componer, tachar, tachar, hasta que la frase contenga la pura esencia. Aún así, siempre hay palabras semiescondidas que te hacen la puñeta. Casi nunca estoy satisfecha, pero es un aliciente imprescindible para continuar trabajando la materia del lenguaje.
5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?
El desorden fue el principio o el principio fue el desorden, pero poco a poco la historia se va recomponiendo sola. Los personajes me llevan de la mano adónde quieren y luego se despiden: "¡Gracias por el trayecto! Adiós y buena suerte". Es divertido y desesperante a la vez. Prefiero la técnica abierta que siguen los directores de documentales, por ejemplo. Tienen ante sí una historia que quieren contar, pero los protagonistas y las situaciones son reales, por tanto impredecibles. Las estructuras cerradas no encajan con mi carácter. Cada uno tiene su método; por fortuna no hay reglas fijas.
6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?
Siempre regreso a Joyce. Fue el primer escritor occidental que dirigió la corriente de la literatura a la vida corriente. Autores que quiero, admiro y releo hay muchísimos, y no solo novelistas: Tólstoy, Gógol, Bulgakov, Chéjov; Rulfo, Cabrera Infante, García Márquez, Juan José Arreola, Josefina Vicens; Kjell Askildsen, Knut Hamsun, Günter Grass, Hannah Arendt, Ingeborg Bachman, Ivo Andríc; Amoz Oz; Faulkner, Grace Paley, Shirley Jackson; Machado de Assis, Virgilio Ferreira, Miguel Torga, Clarice Lispector; George Orwell; Natsume Soseki; Flaubert, Romain Gary; Pérez Galdós; Ortega y Gasset, Juan Marsé, Muñoz Molina, Juan Cruz, Julio Llazamares… Me interesa mucho la literatura de Patricio Pron, Alejandro Madrigal, Rafael Gumucio o los canarios Santiago Gil y Carlos Cruz. Creo que más o menos se hace una idea.
Leo también mucha poesía, un buen antioxidante para el corazón: Marina Tsvetáieva, Ana Ajmátova, Edmond Jabés, Octavio Paz, José Régio, Mamud Darwish, Ángel González, Antonio Colinas, Joan Margarit, José Luis Morante o Inma Luna.
7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.
Puro cuento salió a la venta el pasado 18 de noviembre y está editado por Baile del Sol. Editorial canaria con distribución internacional, dirigida por Tito Expósito. Este mes de enero cumple 25 años de vida, nada menos.Esta obra supone mi segundo libro publicado, y en esta ocasión, he tenido la inmensa suerte de contar con la generosidad del escritor Julio Llamares, autor del prólogo. Puro cuento reúne 32 relatos cortos que indagan en el amor y el desamor, en los conflictos de la infancia y la adolescencia, en la esperanza, en el egoísmo humano y a veces, en la crueldad. Historias heterogéneas que hablan de Joyce, Dos Passos, Hemingway, Stalin o Tarzán, pero también de personas corrientes. He tratado de jugar con el lenguaje intentando que el lector acabe el cuento con una sonrisa, pese al drama narrado. Una mezcla de humor canario, británico, italiano, americano, argentino y ruso. Eso hay que leerlo para creerlo, ¡amigo!
Yolanda Delgado Batista (Las Palmas de Gran Canaria, 1967). Escritora, periodista, guionista de televisión y editora literaria. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Univ. Complutense de Madrid. Ha trabajado en Canal +, Cuatro como documentalista y guionista. Coordinó los contenidos de la TV del Ayto. de Madrid. Ha colaborado para distintas editoriales: Alfaguara, Tusquets, Círculo de Tiza como lectora, traductora y editora literaria. Fue editora de un suplemento internacional, Russia Beyond The Headlines, integrado en el diario El País.
Tiene un blog: La isla de San Borondón sobre arte y literatura.
En 2011 debutó en la arena literaria con La isla de las palabras desordenadas. Una novela en la que la escritora recurría a la memoría para desentrañar una historia familiar.
Puro cuento salió a la venta el pasado 18 de noviembre y está editado por Baile del Sol, 2016. Es el segundo libro publicado por la escritora canaria.
Yolanda Delgado Batista debutó en la arena literaria con La isla de las palabras desordenadas(2011), una novela armada con fragmentos, aparentemente dispersos, en la que recurría a la memoria para hurgar en las entrañas de una familia.
La isla de las palabras desordenadas conmovía, en ocasiones por la desnudez emocional que su autora transmitía a través de sus páginas. Página en las que algo latía, como algo late ahora en Puro cuento (colección Sitio de fuego, Baile del Sol, 2016)que es el segundo libro publicado por Yolanda Delgado y volumen que recopila 32 relatos que revelan a una escritora que se mueve, y muy bien, en el complejo territorio de las historias cortas.
La literatura española cuenta con excelentes cuentistas pero no ha sido un género en el que transite demasiado. Esta tendencia ha ido cambiando en los últimos años por lo que no es extraño apreciar en quienes lo practican, al relato nos referimos, que se inspiren en autores extranjeros que hicieron del cuento un arte.
Chejov y Maupassant son, a nuestro juicio, dos de los grandes maestros del cuento. De cuento cuando el cuento bucea en las emociones humana; cuando desvela estados de ánimo con una profundidad psicológica que no necesita de páginas y más páginas para mostrar el alma de los personajes. Después vinieron Borges, Fitzgerald, Carver, Cortázar y no sé cuántos más que han hecho del cuento un género mayor.
Las historias que se reúnen en Puro cuento son 32 relatos independientes que cuentan, cada uno de ellos, con voz propia. Si se abre el libro, el lector se adentrará en las tinieblas de una cárcel colombiana, se sumergirá en la cabeza de una anciana británica a través de una de sus cartas, así como conocerá la fama que obtuvieron las películas de Tarzán protagonizadas por Johnny Weissmüller en la Rusia de Stalin. Y son solo tres historias de las 32 que contiene un libro que marca un antes y un después en la producción literaria de Yolanda Delgado Batista.
Resulta grato comprobar cuando se leen estos puros cuentos puros que en la mayoría de ellos subyace un sentido del humor que suaviza el pecado que arrastran los personajes que protagonizan las historias.
Hay que escarbar, sin embargo, en cada una de ellas para encontrar la veta de la que emana ese sutil sentido de la ironía que la escritora, no sé si por capricho, se empeña en muchas ocasiones por ocultar, casi como si quisiera que fuera el propio lector quien hallara la clave más que cómica, divertida, que respiran estas piezas que, como destaca el escritor Julio Llamazares en el prólogo del libro, carecen de unidad, son cuentos, cuentos puros o puros cuentos.
Así que Puro cuento ofrece lo que anuncia en su título: un conjunto variopinto de relatos que tocan muchos palos, géneros, y bucea en una serie de personajes que si tienen algo en común es, más que su soledad (la soledad a fin de cuentas es el pequeño reino que se fabrican algunos), un sentido abisal de la individualidad. O de esforzarse en seguir siendo persona.
Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.