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martes, 8 de marzo de 2016

Reseña de STONER de John Williams en Libros Eris

Stoner…

… de John Williams.

La novela de John Williams, Stoner, cumple 50 años desde su edición en Estados Unidos y qué mejor manera de celebrarlo que publicando una edición especial.
Con más de 35.000 ejemplares vendidos en nuestro país y de 5.000 descargas de su edición digital, Baile del Sol se complace en contribuir a que los lectores españoles puedan continuar acercándose a la que la crítica ha calificado como “la novela perfecta”.
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ISBN 978-84-16320-99-8
Fecha de publicación 2015
Número de páginas 246
Traductor Antonio Díez
15,00 €

Sinopsis

El protagonista, William Stoner, crece en una granja en Missouri, sus padres le envían a la Universidad de Missouri para cursar estudios de agricultura. El estudio del soneto 73 de Shakespeare supone un punto de inflexión en su formación académica e influenciado por su profesor, Archer Sloane, Stoner abandona la agricultura por la literatura.
Después de recibir su doctorado durante la I Guerra Mundial, Stoner continúa en la Universidad como profesor ayudante de inglés. La novela sigue carrera de Stoner y sus entresijos laborales, su matrimonio, sus relaciones personales y, por encima de todo, su amor por la literatura.

El autor

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John Williams
John Williams (1922-1994) nació y se crió en el noreste de Texas. Después de desempeñar varios empleos en periódicos y estaciones de radio, Williams se enroló en el ejército en 1942. Varios años después de la Segunda Guerra Mundial fue a la Universidad de Denver, donde obtuvo su licenciatura en 1949. Durante este periodo publicó su primera novela, Nothing But the Night (1948), y su primera colección de poemas, The Broken Landscape (1949). En otoño de 1950 Williams se trasladó a la Universidad de Missouri, donde ejerció como profesor y obtuvo el doctorado en 1954. La segunda novela en publicarse fue Butcher’s Crossing (1960). Su segundo libro de poemas, The Necessary Lie se publicó en 1965, año en el que se convirtió en editor de la revista literaria University of Denver Quarterly, hasta 1970. Ese mismo año apareció su tercera novela, Stoner (Baile del Sol, 2010 – 2011 – 2012 – 2015 (5ª edición). Su última obra publicada, Augustus, fue ganadora del National Book Award de ficción en 1973. Tras jubilarse de la Universidad de Denver en 1986, Williams se trasladó con su mujer a Fayetteville, Arkansas, hasta su muerte el 3 de marzo de 1994. Una quinta novela, The Sleep Of Reason, quedó inacabada en el momento de su fallecimiento.

Mis impresiones

Tenía muchas ganas de leer esta novela desde que leí Butcher’s Crossing (editada por Lumen) hace un par de años. Butcher’s Crossing fue todo un descubrimiento, una grandísima novela, una inmensa sorpresa porque nunca había oído hablar del autor. John Williams era alguien que me interesaba tener presente.
Había leído que muchas críticas literarias reconocidas la calificaban de obra maestra. Un calificativo que de tan repetido va perdiendo fuerza poco a poco. El New York Times decía lo siguiente: “Stoner de John Williams es algo más que una gran novela, es una novela perfecta, bien contada y muy bien escrita, de manera conmovedora, que quita el aliento.” Después de esto, solo restaba ponerse a leer. Las expectativas estaban situadas en lo más alto del universo literario.
Que nadie se vaya a creer que se trata de un libro profundo en el sentido de que está lleno de introspección, de explicación de sentimientos, de ahondamiento y abundancia de relatos sobre motivaciones o dudas trascendentales en párrafos llenos de hondura psicológica. Stoner no es nada de eso, todo está ahí pero su forma y su estilo es el de la sencillez, el gran talento y el genio se reconoce precisamente en estos rasgos, la fluidez y la sobriedad. Una simple respuesta o un simple movimiento de un personaje lo dice todo y lo expone de una manera tan categórica como sea necesario para el momento narrativo.
La vida del personaje discurre con plena dedicación al amor a su trabajo, la literatura, la enseñanza y también a las personas, porque amar la literatura supone también amar la vida y a la gente. Aquellos versos de Shakespeare marcarán el rumbo de su vida “amar bien aquello que debes abandonar pronto”. La voz del poema sale de un hombre en la última fase de su vida que aconseja al hombre joven, el grito de alguien desesperado que sabe lo que va a perder. Este soneto cumple una función narrativa que va más allá de lo anecdótico, es algo más que el motivo por el cual Stoner pierde interés por la agricultura y toda su vida anterior y abraza las letras.
La mayoría de los personajes de la novelas son instrumentos del destino que alejan o impiden que el profesor alcance sus objetivos en la vida.
Stoner tiene las características personajes de los agricultores de la época, es paciente, honrado y sufrido. No es alguien que se ampare en la esperanza de algo mejor. Hoy leí que la esperanza es una broma del destino que te impide ver la realidad. Esto se le puede aplicar a Stoner, él reconoce y acepta su realidad y actúa en consecuencia.
Una novela que cala muy hondo, que es capaz de sacudirte y no serás capaz de olvidar.
Tengo a Paul Auster en un pedestal, y este escritor americano ensalzó la novela de una forma rotunda, así le pido a John Williams que se aúpe al pedestal, puede que estén todos un poco apretados ahí arriba, pero ése es, sin duda su lugar.
Nacho GO

miércoles, 18 de noviembre de 2015

STONER, de John Williams, edición 50 ANIVERSARIO


La novela de John Williams, Stoner, cumple 50 años desde su edición en Estados Unidos y qué mejor manera de celebrarlo que publicando una edición especial. 

Con más de 35.000 ejemplares vendidos en nuestro país y de 5.000 descargas de su edición digital, Baile del Sol se complace en contribuir a que los lectores españoles puedan  continuar acercándose a la que la crítica ha calificado como “la novela perfecta”.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Reseña de STONER en Cortado Doble

La de Stoner es una historia sencilla, sin misterios. Cuenta una vida, tan grande y tan anodina como cualquier vida. Y en ello reside su valor porque convierte en un personaje inolvidable a alguien tan vulgar como William Stoner.

A Stoner lo pienso como un regalo. Uno de los más grandes regalos que me han podido hacer, quizás el que más. Una de esas “joyas literarias” que tienes la suerte de que caiga en tus manos y, sin pretenderlo, dé inicio a un proceso de metamorfosis en quien lo lee; en este caso, yo.

A Stoner lo recuerdo con un sabor agridulce. Un libro devastador que provocó una de esas implosiones controladas que levantan polvo y escombros, y que son el comienzo necesario de una reconstrucción. Una reforma a futuro, de esas que “acojonan”, y que se inician con una catarsis. Pues para mi Stoner, fue, es, mi catarsis.

Una catarsis que el propio libro describe en William Stoner

       El señor Shakespeare le haba a través de trescientos años señor Stoner, ¿le escucha?

Esa pequeña advertencia, lanzada al aire, quizás sin ninguna esperanza, sin pretender nada, es la que da comienzo a la transformación del personaje, que para mi fue el centro de la historia, el punto de partida de una vida. Porque nacemos cuando nacemos, pero lo de vivir, no sólo va de respirar.

La transformación de Stoner describe la toma de conciencia de su propio “yo”, del espacio que ocupa y de la realidad de un ser, a la vez ajeno y propio
. Stoner se ve desde fuera a sí mismo, para ser consciente de quién es. Una “toma de conciencia” que trascendió al libro y se me clavó en mi propia consciencia, y me unió al personaje. A partir de ese momento, y a lo largo del libro, viví y sentí con el personaje, recorrí con él su vida, y lloré sus despedidas, como si fueran las mías.
Stoner de John Williams
Stoner de John Williams


La de Stoner es una historia sencilla, sin misterios. Habla de la miseria, de la pasión, de la felicidad y de las tristezas que se suceden en una vida. Cuenta una vida, tan dura y tan completa como cualquier vida. Tan grande y tan anodina como cualquier vida. Y en ello reside su valor, porque hace grande algo común, porque convierte en un personaje inolvidable a alguien tan vulgar como William Stoner.

Stoner para mi es Pasión, con mayúsculas.William Stoner posee una capacidad envidiable, con esa envidia que escuece y a veces hasta te quema en el estómago, para apasionarse con la vida y con las oportunidades que trae. La vida te da lo que te da, y de nosotros depende aprovecharlo; pues Stoner lo sabe hacer, y además me hizo plantearme cómo lo hacía yo, y ahí el inicio de la catarsis.

Stoner es Pasión porque vive el ahora, sin mirar más allá. Pero también es una historia de “dejar ir”. Un sentimiento ese de abrir la mano y aceptar los finales, que a menudo se puede confundir con la resignación, y que sin embargo en Stoner encuentra su explicación más sutil y exquisita.

Quizás la vida sea una sucesión de pasión y dejar ir, de vivir ahora y aceptar los finales, de aprender a amar y a decir adiós. Stoner cuenta ese proceso de aprendizaje y aceptación de la vida como es, sin pretensiones ni dramas.

Por todo esto, para mi Stoner ha sido un punto de inflexión, una obra de la que no podré desligarme jamás, y a la que sé que volveré a lo largo de los años, buscando ese refugio de pasión, esa lección del profesor para seguir aprendiendo a amar y a decir adiós.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Reseña de “Stoner”, de John Williams, en el blog de Sanz Irles

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De desgracia en desgracia; de fracaso en fracaso. ¡Léanla!
Con esta exhortación podría terminar la reseña, pero creo que es mi deber añadir algunos argumentos.
«Stoner», del tejano John Williams (1922-1944) es una novela que impresiona. Cuesta imaginar lectores que salgan indemnes de su lectura. Se la termina medio grogui, con  un ánimo que vacila entre el desconcierto y la zozobra, aunque tamizados por la engañosa blandura de una clase media provinciana. También se emerge de la angustia con la nítida sensación de haber leído una de las grandes novelas del siglo XX.
«Stoner» es una historia triste, desolada y desoladora, porque nos recuerda que la vida puede ser como la que se nos cuenta. Con la concisión que impone Twitter, hace pocas horas taquigrafié en@SanzIrles tres frases que podrían ser mi resumen: «Épica de la medianía; conmovedora pequeña grandeza de la decencia; estoicismo campesino ante la adversidad».
Se podría añadir otra: el Libro de Job de la Norteamérica sureña.
Este símil me permite, justamente, señalar lo que para mí constituye el gran intríngulis de la novela y su verdadero, pero secreto, tema: la fatalidad frente al libre albedrío.
¿Es Bill Stoner quien determina el curso de su vida al tomar determinadas decisiones? En una entrevista concedida por el autor, parecía abonarse esta idea, siquiera de manera indirecta, al afirmar John Williams que, en el fondo, Stoner había tenido una buena vida (o una vida buena: no recuerdo cómo lo dijo y ya sabemos que no es lo mismo, pero nos entendemos), pues había trabajado siempre en lo que amaba. El propio Stoner defiende su papel de hombre autónomo que decidió su suerte cuando, ya moribundo, conversa con su hija:
‘Poor Daddy, things haven’t been easy for you, have they?
He thought for a moment and then he said, ‘No. But I suppose I didn’t want them to be.’
—Pobre papa. Las cosas no han sido fáciles para ti, ¿verdad?
Y él, tras pensar unos segundos, dijo:
—No. Pero creo que no quise que lo fueran.
(Traducción propia).
Campus de Columbia (Misuri), donde transcurrió buena parte de la vida del protagonista.
Campus de Columbia (Misuri), donde transcurrió buena parte de la vida del protagonista.
Sin embargo, ni el autor ni el protagonista me convencen sobre este asunto. Es verdad que hay en Stoner una terquedad campesina y una decencia íntima que lo llevan a ser fiel a sus deseos y convicciones íntimas, pero la historia contada revela el peso inexorable del ambiente, de su tiempo, del entorno social y de los consabidos prejuicios de toda laya, una combinación letal que resulta de lo más próximo a las ideas clásicas de fatalidad y destino.
El asunto de cuán determinante es Stoner para su propia vida se complica por el hecho de que nos es presentado como constituido por una incurable timidez campesina, una asumida inferioridad social y, acaso, una aceptación resignada de su papel en la vida y su lugar en la sociedad. También está afectado por una gran torpeza emocional y una incapacidad, rasgo anglosajón y puritano, de manifestar sus sentimientos.
A veces tenemos la sensación de que Stoner asiste a su propia vida como un espectador desconcertado, confuso. Por eso no nos extraña que cuando llora en el entierro de su viejo profesor y amigo, Sloane, no sepa por qué está llorando. Esa perplejidad, esa confusión ante el devenir de su propia vida es una de las principales fuentes de la pesadumbre que constituye el tono general de esta novela.
No obstante, todo esto es parte del atractivo hipnótico del texto, que nos atrapa desla la primera página aunque resulte difícil comprender los motivos del protagonista y formarse una idea clara de cuánto hay de externo e incontrolable y cuánto de propias elecciones en las calamidades que le suceden página tras página.
El mismo Stoner, según el narrador (que, recordémoslo, es casi decimonónico y sabe de los personajes más que ellos mismos) duda de si mismo y de su verdadera identidad:
Sometimes he thought of himself as he had been a few years before and was astonished by the memory of that strange figure, brown and passive as the earth from which it had emerged.
A veces pensaba en sí mismo y en cómo era pocos años antes, y se quedaba asombrado ante el recuerdo de aquella extraña figura, parda y pasiva como la tierra de la que había surgido. (Traducción propia)
Su aturdimiento y su pasividad, que en alto grado definen su paso por este mundo, tienen un emotivo resumen en la escena en la que ve a su hija alejarse de él tras el banquete de boda. El inevitable toque sentimental no le resta nada al extraordinario párrafo:
Stoner watched them drive away from the house, and he could think of his daughter only as a very small girl who has once sat beside him in a distant room and looked at him with solemn delight, as a lovely child who long ago had died.
Stoner los miró alejarse de la casa en el coche y sólo pudo pensar en su hija como en la niñita que una vez se sentaba junto a él en una habitación lejana y lo miraba con solemne deleite, una preciosa niñita que ya había muerto hacía mucho. (Traducción propia)
John Williams
John Williams
Sin embargo, para contarnos la pesarosa vida del protagonista, John Williams eligió una técnica novelística antigua y simple: una trama lineal que, ¡oh, maravilla!, empieza por el principio y acaba por el final, y un narrador externo y ajeno a la historia, tradicional, omnisciente, que sabe lo que sienten y piensan sus personajes y nos lo cuenta sin empacho. Williams, no obstante, tiene la prudencia de limitar esa omnisciencia a lo indispensable, haciéndola tolerable a los lectores modernos. La arquitectura de la narración es límpida y evidente, como las del gran Simenon.
La prosa es soberbia, casi clásica, de las que invitan a releer oraciones y párrafos para saborear su equilibrio y sus envidiables engranajes: no hay ruidos sintácticos, se desliza a un ritmo pausado pero constante y mantiene una admirable unidad de tono, desde la primera página hasta la última. (Por eso me ha sorprendido que se deje llevar, a veces, hacia una adjetivación manida e innecesaria, como cuando se toma la molestia de decirnos que en una mesa había unos cuencos de «reluciente plata». Pero esta concesión al adjetivo superfluo no es grave y apenas molesta en medio de un texto que sabe ir creando un intenso clima emocional mediante oraciones y párrafos maravillosos).
Hay también una envidiable destreza y una gran intuición literaria en la presentación de detalles que, bajo una engañosa apariencia física o ambiental, son en realidad potentes marcadores psicológicos y hasta morales. Por ejemplo, cuando el retraído protagonista entra en la sala donde se celebrara una recepción y el narrador nos dice:
When he came into the room from the cold foyer the warmth pushed against him, as if to force him back…
John WilliamsCuando entró en el salón desde el frío vestíbulo, el calor lo empujó, como si quisiera hacerlo salir de nuevo… (Traducción propia).
La tremenda densidad psicológica y emocional de la novela no debería, empero, velarnos otras virtudes. La maestría literaria del autor se muestra en muchos momentos, como cuando exhibe sus pasmosas dotes de observación y síntesis para retratar —según quiere el cliché— la burguesa relación marital de los padres de ella:
Anger was days of courteous silence, and love was a word of courteous endearment.
El enfado eran días de educado silencio y el amor, una cortés palabra de afecto. (Traducción propia).
De la novela, relativamente corta, hay mucho, muchísimo más que podría decirse, pero no quiero que, al perderme en detalles y digresiones, se diluya lo principal: convencerlos de que la lean sin demora.
Sólo me cabe añadir que, al final de la historia, todo parece resumirse en la terrible pero autoirónica pregunta que martillea los pensamientos de Stoner en las últimas horas de su vida, antes de morir con un libro en sus manos:

miércoles, 12 de agosto de 2015

Stoner, de John Edward Williams. El libro sobre el hombre sometido

Julio Castro – La República Cultural.es

El año 1934, el británico James Hilton escribía una grandísima historia como es Adiós, Mr. Chips (Good-bye, Mr. Chips), donde un tímido, introvertido y apocado profesor de una institución escolar, debe enfrentarse a los niños, con los que no conecta, y difícilmente lograría superarse a sí mismo, salvo por la coyuntura de conocer a la que será su esposa, que cambia absolutamente su anodina vida personal y familiar.
De esa manera se resuelve el conflicto personal del protagonista en la novela de Hilton, y de esa manera se crea un texto que, además de la satisfacción y emoción del público en su momento, sirvió para dar lugar a diversas versiones cinematográficas y teatrales a lo largo de la historia, la más clásica de ellas dirigida por Sam Wood, con Robert Donat a cargo del personaje principal, estrenada en 1939.

El paralelismo divergente de Stoner y Chipping
El escritor y editor estadounidense John Edward Williams acomete una novela en 1960 en la que su personaje sufre un paralelismo con la vida de Chipping, el protagonista de la obra de Hilton, sólo que en este caso no llega a encontrar la línea en la que aquel se desvía de la ruta predefinida por sus orígenes y su carácter. Hablo de Stoner, uno de los trabajos más contundentes que llegaron a mis manos en los últimos años.
Al igual que en el caso de la otra novela, es el apellido del protagonista el que da título a la de Williams, en un efectismo de distanciamiento que ya parte del concepto de la denominación de los integrantes de las plantillas escolares y de sus alumnos, a partir del apellido, aunque con efectos y, supongo, intenciones diferentes.

¿El sello de la pobreza en Stoner?
William Stoner se debate entre el personaje invisible que no pretende nada en la vida, y un ser señalado por todo el mundo y marcado para no parecerse a él, para superarlo. Tras su infancia en una pobre familia granjera, tan anodina como el mismo personaje (“la casa había sido construida en una ubicación vulgar y los maderos sin pintar se combaban en torno al porche y a las puertas. Con los años había tomado los colores de la tierra seca –gris y marrón, a rayas blancas-”), condenado por el predeterminismo de la vida miserable a perpetuar los roles familiares, sus progenitores deciden dar un vuelco a la vida (por motivos puramente interesados), al enviarlo a estudiar agricultura, de manera que a su regreso logre transformar la explotación familiar en un lugar productivo “un representante del condado vino la semana pasada. Dice que tienen una nueva facultad en la Universidad de Columbia. La llaman Facultad de Agricultura. Dice que piensa que deberías ir. Serán cuatro años[…] El representante del condado dice que tienen nuevas ideas, formas de hacer las cosas que se enseñan en la universidad. Tal vez tenga razón”.
Las pretensiones familiares se verán truncadas, ya que el joven estudiante descubre la literatura y cambiará su propio rumbo en los estudios, así como en su posterior profesión que le convertirá en docente de una institución académica.
La cuestión no es el qué o el cómo del argumento, porque lo sorprendente de la construcción de esta novela se basa en la narración repleta de sucesos fallidos. De esta forma, el protagonista sale de la nada para llegar a un final que no interesará a su entorno, con un resultado muy parejo con el personaje: la historia no le recordará.

Una manera diferente de exponerse al público
Por si alguien piensa que el libro se basa en la sorpresa de la desgracia de un protagonista con mala suerte, y que aquí se está desvelando el argumento, la realidad es bien diferente. Para evitar esto, el autor se propone un reto, que es anunciar en las primeras páginas que escribe sobre una vida sin interés, un personaje sin logros, y una carrera sin éxitos. A partir de estos parámetros arranca una novela que cumple al cien por cien con esas expectativas, sin salirse del marco generado y llenando todo ese espacio, con una literatura que atrapará al público que la comience, sin llegar a comprender muy bien los motivos. Motivos que quizá tampoco es necesario plantearse en el recorrido de su lectura.
El autor, John Edward Williams, juega en realidad a rodear los objetivos de éxito de su personaje, dejando al azar la consecución de cualquier logro. La mejor manera de hacerlo es vaciar de deseos o ambiciones a Stoner, así que nunca llegue a obtener recompensa en lo que otros verían el éxito, ni fracaso allí donde ya se espera que fracase.
Si observáramos con cierto sentido del humor el recorrido histórico por esta ficticia biografía, encontraríamos equivalencias entre Stoner y un personaje a caballo entre Buster Keaton y Charles Chaplin: un gran perdedor sin importancia.
El constructo de Williams tiene mucho de la parodia que recoge al hombre medio de clase media, de la primera mitad del siglo XX, y resuelve su vida como la del ser domado desde el nacimiento, que acostumbra a seguir las líneas de un destino, más programado por la sociedad, que escrito por deidad alguna. En este sentido, podría parecernos incómodo, incluso insultante, la posibilidad de marcar a un individuo con la predeterminación de un destino inevitable, pero el hecho de exponer su vida como una biografía, salva al contenido de repetir el estilo de El Show de Truman, de Peter Weir, para transformarse en el trayecto personal de este individuo. Así, el resultante no marca a nadie, ni designa a gran parte de su propia sociedad como seres condenados a repetir ese recorrido, por desidia, por falta de interés, por limitación en las ambiciones, sino que se ve como “aquello que le ocurre a otro”.
Como digo, desde el primer momento anuncia la indiferencia que puede dejar el paso de una vida como la de Stoner por la universidad y por todo su universo vital, pero, sobre todo, propone al lector que deje atrás cualquier expectativa sobre la vida que se desarrolla en la novela, cosa que el lector, precisamente, no hará, viéndose involucrado en este desarrollo donde, poco a poco, se desgrana el sometimiento del hombre, hasta dejarlo por tierra. Y así nos lo describe en la primera página a partir de su entorno: “un estudiante cualquiera al que le viniera a la cabeza su nombre podría preguntarse tal vez quién fue William Stoner, pero rara vez llevará su curiosidad más allá de la pregunta casual. Los colegas de Stoner, que no le tenían particular estima cuando estaba vivo, ahora raramente hablaban de él; para los más viejos, su nombre era un recordatorio del final que nos espera a todos, y para los más jóvenes es meramente un sonido que no evoca ninguna sensación del pasado in ninguna identidad con la que ellos pudieran asociarse ni a sí mismos ni a sus carreras”.

Las raíces diferentes de los personajes
Por apurar las comparaciones entre estos personajes (primero paralelos y luego divergentes), me refiero al Chipping de Hilton y al Stoner de Williams, creo que hay dos visiones que hacen diferir los estilos y evoluciones de sus novelas, una es el de la posible influencia de Hilton, como un británico más cercano al mundo poético idealista de los aventureros hasta la primera mitad del XIX, que quieren relatar una historia que embauque y movilice la imaginación de su público lector, al estilo de un Kipling.
En tanto que la otra es la de Williams influido seguramente por una literatura más contemporánea, heredera de autores europeos, pero, sobre todo, de los escritores rusos y del propio Chéjov, del que fluye un devenir de los acontecimientos, que no ocurren por un motivo, o con una finalidad, sino porque están ahí las posibilidades y se presentan antes que otras diferentes.

Los apellidos y las retahílas de caídos en la guerra
Una guerra no sólo mata a unos cuantos miles o a unos cuantos cientos de miles de jóvenes. Mata algo en la gente que no puede recuperarse nunca”, le dice el profesor Archer Sloane a Stoner cuando hablan de alistamiento para la primera gran guerra europea. Es lo único en lo que coinciden en la visión entre ambos autores, ya que Hilton y Williams muestran una clara visión pacifista de sus textos, pero mientras el primero traduce en mártires que van recitándose en la escuela de Chipping, el segundo, cuyo personaje ve cómo sus compañeros y amigos van hacia la tragedia y nunca vuelven, al menos como tales, deja que un ligero velo de tinte de cobarde pase sobre el nombre de Stoner, a elección del lector.
Y aquí volvemos a los apellidos como importantes en el trato del ámbito académico, si recordamos al Mr. Chips de Sam Wood, y su escuela inscribiendo apellidos recitados uno tras otro cuando llegan las noticias, en tanto que este Stoner limita a unos pocos apellidos los que arriesgan su vida y le proponen alistarse.
No obstante, no deja de parecer curioso que Williams haga ese hincapié en la Primera Guerra Mundial, cuando le ha tocado vivir más próxima la Segunda. De donde podemos deducir varias posibilidades: una es la influencia del propio texto de Hilton, otra sería pensar en una mayor implicación (o no implicación) en la reciente guerra, que le hace hablar de ella de otra manera (“Los años inmediatamente posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial fueron sus mejores años de docencia y, en cierto modo, fueron los más felices de su vida. Veteranos de esa guerra llegaron al campus y lo transformaron, trayendo una calidad de vida que no había existido antes y una intensidad y una turbulencia que equivalían a una transformación”). Me parece más coherente pensar que la experiencia le conduce hacia el personaje dentro de su mundo, ajeno a los horrores que ocurren fuera de su limitada realidad y, siempre heredero de esos otros autores contemporáneos de finales del XIX, se aferra a lo cotidiano aunque el mundo se derrumbe detrás de la ventana.
Tras el personaje: un ser invadido por la literatura, asaltado por aquello que no conocía y que le arranca de un mundo lineal donde debe volver tras su bucle por la universidad, para situarle en otro, donde desgraciadamente sólo será capaz de percibir esa pasión y tratar de transmitirla. Seguramente su ausencia de oposición e iniciativa le dejan en un limbo donde quiere proponer pero sólo deja su libro como legado. Y sabiendo que las condiciones someten al hombre y le limitan, la cuestión que cabe preguntarse es ¿hasta dónde llega el pensamiento del ser humano si se libera?
Hace un par de años que me leí este estupendo texto, y aún sigue saliendo en el consciente y en el subconsciente de las literaturas y en lo gris de la vida.

sábado, 20 de junio de 2015

Stoner, la novela de John Williams, convertida hoy en éxito internacional, cumple 50 años y tendrá versión cinematográfica

La editorial la publicó en España en 2010



En diciembre del año 2010 en la editorial Baile del Sol publicamos la primera edición española de Stoner, de John Williams, una novela que en los últimos tiempos ha cosechado un grandísimo éxito internacional y de cuya primera publicación en Estados Unidos se cumplen ahora nada menos que 50 años.
El hecho de que una novela triunfe medio siglo después de haber sido escrita es un fenómeno francamente singular y que no solo ha tenido lugar en nuestro país sino que en Francia, Inglaterra, Holanda, Italia o Estados Unidos el éxito actual de Stoner parece imparable.
Por si todo esto fuera poco, acabamos de saber que la novela de John Williams está siendo adaptada al cine y será coproducida por Gran Bretaña y Estados Unidos.
Para una editorial como Baile del Sol la venta de más de 20.000 ejemplares de la novela –con cuatro ediciones y ocho reimpresiones- ha supuesto todo un revulsivo y estamos orgullosos de haber traído a nuestro país la obra de Williams que ha apasionado ya a miles de lectores. También contamos con la edición digital, de la que se han realizado por el momento cerca de 4.000 descargas.
En esta ocasión tuvimos olfato y consideramos que la obra merecía que apostásemos por ella con todos nuestros recursos, incluso con los que no teníamos ya que tuvimos que “recaudar” los más de 1.000 euros que costaban los derechos entre algunas personas amigas de la editorial. Resultó siendo una buena inversión para una editorial de nuestras características.
Han sido muchos los escritores de prestigio que han recomendado la lectura de esta sencilla, pero extraordinaria, historia, que relata la vida de un profesor universitario apasionado por la literatura. Entre los españoles Enrique Vila Matas la denominó “obra maestra ignorada”; el escritor argentino Rodrigo Fresán dijo: “Stoner es una obra maestra. Y punto”; mientras que  Luis Antonio de Villena recomendaba: “no debe perderse esta muy buena novela escrita con sabia economía de medios”. En el ámbito anglosajón
lo han alabado y recomendado autores de la talla de Ian McEwan, que lo considera “un descubrimiento extraordinario”, o Julian Barnes, que la calificaba en 2013 como “la novela que deberías leer”; Bret Easton Ellis, por su parte, calificó la prosa de Williams en Stoner de “magistral e hipnótica”.
También forma parte de las lecturas favoritas actores como Tom Hanks o Ethan Hauke, según sus últimas declaraciones.

Nos felicitamos pues por la celebración de estos 50 años de Stoner, un cincuentenario que llega con la novela en plena forma. En ese sentido queremos agradecer las recomendaciones que llevan a cabo los libreros y los propios lectores y que están propiciando que más de cuatro años después de su publicación Stoner permanezca aún en la mesa de novedades de muchas librerías.

martes, 16 de junio de 2015

El Recomendado del Mes (Junio 2015): “Stoner”

El Recomendado del Mes: Junio 2015
Se acerca el verano y con él los días de sol, piscina, terrazas, playa y, por supuesto, ¡lecturas! Este junio no puede faltar tampoco en Vadeletras nuestro Recomendado del Mes.
Stoner de John WilliamsDurante estas semanas he estado leyendo un libro que ha dejado una huella especial en mí por ofrecerme una historia sencilla y cotidiana, con un personaje melancólico y tierno, un hombre común al que la literatura le ha dado voz, y al que muchos podemos poner una cara concreta porque nos recuerda a ese profesor especial que nos dio clase y aún todavía apreciamos.
He tardado tiempo en dejar un hueco a este libro y el resultado ha sido una lectura maravillosa. Por esa sencillez que desprende la historia y por la magnífica construcción de un personaje realista y cotidiano, un ser humano común al que la literatura ensalza como si una cámara cinematográfica filmara la vida de alguien anónimo, nuestroLibro Recomendado del Mes de Junio es Stoner de John Williams y la editorial Baile del Sol.
La novela nos narra la vida de William Stoner, un muchacho nacido en 1891 y que es hijo de unos campesinos de Misuri. Un día sus padres deciden que lo mejor para Stoner es que vaya a la universidad, que estudie en la Facultad de Agricultura y pueda utilizar los nuevos métodos que aprenda para ayudar en el negocio familiar. No sin esfuerzo, William acabará yendo a la universidad, se alojará en casa de sus tíos a cambio de trabajar para ellos por el día, mientras que estudia por las noches. Pero, un buen día, la literatura se cruzará en su camino y hará que el curso de su vida dé un giro. Acabará siendo profesor asistente e impartiendo clases de literatura en la Universidad de Misuri, se casará, tendra una hija y vivirá las alegrías y las penas, las decepciones y frustraciones de cualquier ser humano.
La belleza de esta historia radica en que John Williams eleva una vida anodina y simple, la de un William Stoner que podría ser cualquiera de nosotros, a la excelencia literaria. Ya desde el principio de la crónica, su autor nos presenta al protagonista como un hombre común que pasó sin pena ni gloria por el mundo, un profesor como cualquier otro al que algunos estudiantes recordaban vagamente.
“Un estudiante cualquiera al que le viniera a la cabeza su nombre podría preguntarse tal vez quién fue William Stoner, pero rara vez llevará su curiosidad más allá de la pregunta casual. Los colegas de Stoner, que no le tenían particular estima cuando estaba vivo, ahora raramente hablaban de él; para los más viejos, su nombre era un recordatorio del final que nos espera a todos, y para los más jóvenes es meramente un sonido que no evoca ninguna sensación del pasado ni ninguna identidad con la que ellos pudieran asociarse ni a sí mismos ni a sus carreras”.
A través de estas páginas, acabaremos cogiendo cierto cariño a un personaje que no habríamos conocido si no hubiera sido gracias a la historia trazada por Williams. O que quizás ya conocemos porque, en el fondo, la vida de Stoner podría ser la vida de algún profesor que nos diera clase y que ya hemos olvidado.
Algunas veces nos sentiremos impotentes ante las injusticias que rodean la tranquila vida de Stoner: su matrimonio insatisfecho con Edith, una mujer que acabará amargándole la existencia; las eternas disputas y luchas por el poder en el seno de la universidad o el distanciamiento que acabará sufriendo con respecto a su hija Grace. Otras veces nos crisparemos ante ese aparente conformismo y la falta de lucha que parece adueñarse de Stoner, un miedo que parece atenazarle cada vez que debería dar un paso al frente.
Sin embargo, también veremos a un hombre que se ilusiona ante los pequeños grandes placeres: una charla sobre literatura ante sus alumnos, la dirección de una tesis o un momento de felicidad junto a alguna de las mujeres que ha conocido a lo largo de su vida.
“En su tierna juventud, Stoner había pensado en el amor como en una manera de existir absoluta a la que podría acceder si era afortunado; en su madurez había decidido que era el cielo de una religión falsa hacia el que se debía mirar con sosegado descreimiento, benévolo y crónico desprecio y desvergonzante nostalgia. Ahora, a su mediana edad, empezaba a entender que ni se trataba de un estado de gracia ni de una ilusión; lo veía como un acto humano de conversión, una condición inventada y modificada, minuto a minuto y día a día, por la voluntad y la inteligencia del corazón”.
¿Cómo he podido vivir tanto tiempo sin Stoner? Esta es la pregunta que me hago tras leer este libro. Porque la crónica de este hombre humilde que llega a profesor asistente es la de una vida normal con sus altibajos, como la de todos, y gracias a la literatura descubrimos que cualquier vida puede tener su encanto.
Stoner no es la crónica de la vida de una estrella de cine que parece siempre brillar entre glamour y autógrafos, es la historia de alguien que existió, que pasó por el mundo sin dejar una huella reseñable, pero que tuvo sus sueños y sus éxitos, su cara buena y su cara más amarga. Como las estrellas de cine.
Porque la literatura tambien puede servir de cámara y narrar – e inventar-, con palabras, esas vidas anónimas, como la de este profesor, amante de la literatura. Y gracias a la maravilla de hacer interesante la vida de un hombre común e inventar un personaje que podrían ser muchos tipos reales, Stoner de John Williams es nuestro Libro Recomendado del mes de Junio en Vadeletras.
A destacar: La excepcional construcción literaria del personaje de Stoner; traspasa la barrera de la ficción y parece alguien de carne y hueso.

miércoles, 13 de mayo de 2015

La curiosa historia de una obra de arte ignorada: ‘Stoner’

4º edición de Stoner.
4º edición de Stoner.
KAREN ESTÉVEZ | Santa Cruz de Tenerife
Los editores de la empresa canaria Baile del Soldescubrieron la obra del escritor estadounidense John Williams (1922-1994) por casualidad. Fue por el 2008, gracias a la entrevista que Anna Gavalda, la escritora francesa más vendida en el mundo, concedió al periódico El País a propósito de su última obra El consuelo. Al preguntarle sobre sus planes de futuro, Gavalda comentó que estaba trabajando en la traducción de un autor norteamericano. “Se trata de John Williams y su libro Stoner (1965)”, respondió. Era la primera vez, aseguró la autora, que pedía un capricho a su editorial, La Dilettante: “Que comprase los derechos de John Williams”.
Tito Expósito, uno de los editores de Baile del Sol y gran seguidor de la francesa, decidió hacer lo propio y compró también los derechos de la obra con el objetivo de traducirla al castellano, por un pálpito, guiado por su intuición. “Pensé que si a ella le gustó tanto ese libro y a mí me gustaba tanto ella, indudablemente me iba a gustar la historia”. Y así fue. Ya en el 2009, la editorial tinerfeña Baile del Sol era dueña de los derechos de la novelaStoner en España, una gran desconocida, aunque se publicó por primera vez en 1965, “en ese momento se vendieron unas 2.000 copias en todo Estados Unidos”. No tuvo suerte en un primer momento, y tampoco fue un éxito instantáneo cuando la editorial americana The New York Review of Books le dio una segunda oportunidad en el año 2003 reeditándola como un clásico de la literatura estadounidense. Las cifras no eran muy esperanzadoras.
Esa intuición, que los primeros meses parecía abocada al fracaso, le costó unos 1.000 euros. “Hicimos una vaquita entre amigos para pagar los adelantos de la obra”, reconoce Expósito. Ahora, los derechos de Stoner rondan los 40.000 euros. El que arriesga, gana, ya se sabe.
En pocos meses pasaron de la posibilidad de cerrar la editorial a tener estabilidad económica para varios años. “Hace un tiempo creíamos que la empresa iba a cerrar, porque se cortaron casi todas las ayudas públicas para la edición, no solo en Canarias, también a nivel nacional”, argumenta Tito. Stoner se ha convertido en una bombona de oxígeno para Baile del Sol, pero su éxito no llegó de la noche a la mañana. Es más, al principio fue un auténtico fracaso. “Cuando me hice con la obra no la conocía nadie. Publicamos nuestra primera edición en 2009 traducida por Antonio Díez Fernández, antes que lo hiciera La Dilettante -editorial francesa para la que trabaja Anna Gavalda-”, narra Expósito. Tuvieron que pasar más de seis meses para que la obra comenzara a venderse, y fue gracias a las críticas publicadas en El Mundo y El País.
El primer empujón lo dio El Mundo, que calificó el libro como “una obra de arte”. Entonces comenzaron a vender entre 200 y 300 ejemplares. En 2011, se publicó en El País una crítica que llevaba por título Obra maestra ignorada, firmada por Enrique Vila-Matas. Frases como “impresiona el modo de contar de John Williams, su fuerza inusitada para los dramas minúsculos”, mejoraron la imagen de la obra y también las ventas. De 300 ejemplares, pasaron a venderse entre 5.000 y 6.000 copias en España. Una fiebre que se mantiene hoy y que se extiende en el mundo. En Francia, Italia, Inglaterra y Holanda se ha convertido en una auténticobest seller. “En Holanda, por ejemplo, se han vendido más de 200.000 ejemplares y tienen hasta club de fans”, comparte Expósito.
John Williams.
John Williams.
Stoner ha sido, por consecuencia, un caso excepcional. Ignorada durante décadas y rescatada por la crítica literaria. “Se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en un maestro. Pero es una de las cosas más fascinantes que jamás he encontrado”, describió el propio Tom Hanks, actor y productor con dos premios Óscar por Forrest Gump yPhiladelphia, en Times. No es el único. Los blogs especializados en literatura y los medios de comunicación no dejan de alabarla. Todo un sueño para una pequeña empresa editorial canaria que compró un billete de lotería y resultó premiado.
1ª edición del libro.
1ª edición del libro.
DESDE TENERIFE
La editorial Baile del Sol fue primero una revista tinerfeña que ponía el acento en temas culturales y políticos. “Pero las revistas caducan en muy poco tiempo, así que dimos el salto a la edición de libros”. En ese momento, eran entre cinco y seis estudiantes de Filología de la Universidad de La Laguna con ganas de publicar sus obras. “Por eso, montamos la editorial. Al principio nos editábamos entre nosotros, en el 2002”, recuerda Tito Expósito. La paliza de la crisis, que ha dado de lleno a la industria cultural, ha dejado graves consecuencias en Baile del Sol. “Ahora mismo trabajamos solo dos editores y una tercera persona que nos ayuda con la publicidad en Madrid, donde tenemos un almacén”. Ya no tienen una oficina: trabajan desde casa. “Trabajamos en el digital, corregimos en nuestras tabletas, todo está en la Red, en la nube. Ahora curramos todo el día”.
Los dos editores toman este trabajo como un hobby, “esto no nos da de comer”. Ambos tienen otros empleos. Sin embargo, ese hobby se ha convertido en una fuente importante de ingresos. “Como empresa cultural, movemos mucho dinero. Nuestra facturación ahora , gracias a obras como Stoner, es de 60.000 euros. Tenemos más de 600 títulos y trabajamos con 100 autores vivos”, puntualiza. No es lo único que ha cambiado. La editorial trabajaba solo con autores canarios en un primer momento, ahora “el porcentaje de canarios apenas llega al 10%”. Esta bajada no significa que la literatura canaria sea peor o menos prolífica: “Queríamos salir del ombliguismo, además comenzaron a llegarnos obras muy interesantes desde la Península y Sudamérica”. Editan entre 40 y 60 libros al año, una gran mayoría sobre poesía alternativa, de conciencia, que toca temas sociales, “y por lo general, en Canarias siempre se ha hecho una poesía menos crítica”, confiesa.
Baile del Sol edita ahora en papel y apuesta fuertemente por el digital. “Stoner se ha descargado entre 3.000 y 4.000 veces ya. Lo bueno de este formato es que podemos vender en todo el mundo”, ejemplifica Expósito. La editorial cumple con las cifras publicadas recientemente por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de España. Según ellas, en Canarias hay una tendencia a traducir cada vez más libros de otros idiomas. “Nosotros tenemos una colección de Europa del Este y traducimos del serbio, del húngaro, del croata… y de África traducimos del inglés y el francés. África siempre ha sido una constante para esta editorial”, concluye.
La historia de Baile del Sol es única. Llena de sueños y grandes aspiraciones, la empresa apostó por un caballo que nadie quería y que acabó siendo ganador. Convirtiéndose en un ejemplo inspirador para otras pequeñas editoriales.