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jueves, 24 de marzo de 2011

Acantilados de Howth (David Pérez Vega)

Acantilados de Howth (David Pérez Vega)TITULO: Acantilados de Howth
AUTOR: David Pérez Vega
EDITORIAL: Baile del Sol 
ISBN: 978-84-15019-17-6
PAG: 188
PRECIO: 12€ 

CONTRAPORTADA:
Howth es un pueblo pesquero situado al norte de la bahía de Dublín. Las vistas que brinda un paseo por sus acantilados han sido descritas por el escritor H. G. Wells como de las más bellas del mundo. Para Ricardo, el narrador de esta historia, Howth supone además el punto de fuga hacía el que con frecuencia se evade su memoria y su nostalgia. 
Ricardo, doblemente licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en CC. Económicas, poeta casi por accidente, llegó a Dublín a punto de cumplir los veinticinco años con la idea de perfeccionar el inglés durante seis meses, sin saber que la ciudad y las personas que iba a conocer allí le atraparían durante más de dos años y medio. Ahora, con treinta años, contable en una empresa del Campo de las Naciones en Madrid, casado, aunque tal vez a punto de divorciarse, reflexiona sobre su vida y su pasado, sobre todo lo que dejó en Irlanda y sobre el transcurso del tiempo. 
Una novela sobre la juventud y su pérdida, sobre los momentos que vivimos sin saber que configurarán las claves de nuestro futuro. 

Hoy os traigo la reseña de un libro, seguramente desconocido para la mayoría. Yo lo descubrí por casualidad gracias a la estupenda reseñaque hizo Goizeder de él en su blog "Cuéntate la vida". Me pareció que la historia podría ser interesante, sonaba muy actual y a veces está muy bien leer sobre historias cotidianas, porque puedes reconocer en ellos parte de tu propia historia personal o la de gente cercana a uno.

Acantilados de Howth (David Pérez Vega)Bien, pues gracias al comentario que hice en el blog de Goizeder, su autor, se puso en contacto conmigo, ofreciéndome la posibilidad de mandármelo, sin obligación de leerlo o reseñarlo. Sin dudarlo le dije que sí y me lo envió con una bonita dedicatoria que podéis leer si pincháis sobre la fotografía para verla ampliada.  Gracias David. 
 (Por cierto el marcapáginas que veis en la foto es el que me acompañó durante su lectura y también fue otro regalo, pero en este caso de Sonia de El rincón del libro, que se dedica a hacerlos y le quedan así de bonitos).

Bien, pues en esta primera novela de David Pérez Vega, nos encontramos a Ricardo. La historia comienza el día del treinta cumpleaños de Ricardo, en realidad un día como otro cualquiera. Trabaja en una empresa situada en el Campo de las Naciones, en Madrid, como contable, donde no destaca especialmente, donde no tiene una especial amistad con ninguno de sus compañeros, simplemente intenta encajar y que todo vaya bien, donde mete muchas más horas de las debidas, con lo que al volver a casa día sí y día también se encuentra con los reproches de Isabel, su mujer, que cada vez le ve menos horas al día, haciendo que la comunicación entre ellos sea prácticamente inexistente, algo que a él parece importarle cada vez menos. 

La monotonía se ha instalado en su primer año de matrimonio, su círculo de amigos parece que se ha reducido al mínimo ya que prácticamente sólo salen con la "perfecta" hermana de su mujer y su "perfecto" novio. Son los únicos con los que Isabel parece encontrarse cómoda. De hecho da la sensación de que envidia a su hermana y quisiera ser ella y de paso que Ricardo fuera como su futuro cuñado. Siempre van a los mismos sitios y hacen las mismas cosas. Salida-cena-cine-comentario de la película y de vuelta a casa.

Está claro que no está pasando por su mejor momento personal y mientras vemos cómo las cosas entre él y su mujer se van desmoronando nos invitará a pasear por su pasado, saltando en el tiempo durante la narración de esta historia. Conoceremos un pasado que recuerda con nostalgia y donde podríamos aplicar aquello de que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Ricardo a falta de una carrera, estudió dos, alargando esa vida de eterno estudiante pero cuando las terminó y muchos de sus amigos ya empezaban a estabilizarse en sus puestos de trabajo, él decidió marcharse a Irlanda durante seis meses, con la excusa de mejorar su inglés y donde finalmente los días se fueron alargando hasta convertirse en dos años y medio fuera de Madrid.

Acantilados de Howth (David Pérez Vega)
Acantilados en Howth y estatua de James Joyce en O'Conell Street
Su estancia en Irlanda se convierte en una experiencia enriquecedora, no sólo trabaja en cualquier cosa que le sale y por el sueldo que sea (algo bastante impensable en Madrid) hasta encontrar un trabajo medianamente interesante, sino que conoce a multitud de personas de distintos países, también españoles, cambia de piso para mejorar siempre que tiene oportunidad y sobre todo conoce a Ula, una joven polaca con la que mantendrá una relación y que llegará a ser para él mucho más de lo que esperaba. Con ella se dará cuenta de lo que realmente desea en la vida, aunque quizás sea demasiado tarde cuando lo haga. Ula, la chica que trabaja como camarera en un Café de O'Connell Street, al lado de la estatua de James Joyce. Con ella compartirá lecturas (el libro está lleno de referencias literarias), visitas por la isla y sobre todo un día inolvidable en Howth, donde parece descubrir por fin qué es lo que quiere hacer con su vida.

Cuando Ricardo finalmente decide volver a Madrid, se encuentra con que la mayoría de sus amigos del barrio, sus compañeros de estudios, tienen ahora una vida muy distinta a la suya, se han estabilizado en sus relaciones personales y en sus trabajos, mientras que él debe volver a la casa de sus padres. Ya no es un adolescente en edad de salir de juergas cada noche, y al final se da cuenta de que acaba viviendo la vida que tan poco le apetecía cuando se marchó a Irlanda.

Acantilados de Howth (David Pérez Vega)
David Pérez Vega
Esta es una historia de personajes reales y cercanos. Ni hay un asesino acechando, ni ún código que descifrar, ni misterios que resolver. Es una historia de hoy día y de siempre, contada con melancolía y nostalgia de un tiempo pasado idealizado, la historia de un camino que nuestro protagonista no fue capaz de seguir y que le lanzó de vuelta a la vida de la que el quiso alejarse. Una historia que termina donde comienza.

Decía Goizeder en su reseña que no esperaba demasiado de este libro (supongo que por desconocer al autor) y sin embargo se encontró con una lectura que le entusiasmó. Yo, gracias a su reseña, esperaba que el libro me gustara y no me he equivocado. No ha sido difícil reconocer entre las historias de los personajes de este libro momentos de mi vida parecidos, o de amigos o conocidos. Sobre todo el momento en que has terminado tus estudios y entonces te tienes que plantear ¿Y ahora qué? ¿Qué se espera de mi ahora? ¿Empezar a trabajar, asentarte con tu pareja y empezar a pensar en un futuro común? Puede parecer una tontería pero es un momento delicado por el que tarde o temprano todos pasamos. A lo mejor los que aún estudiáis lo veis lejano, pero ese día llegará.

Os dejo un par de enlaces interesantes:
- Para leer la entrevista que le hizo Goizeder a David y conocerlo un poco más pincha Aqui
- El autor tiene también un blog de reseñas literarias llamado Desde la ciudad sin cines

Acantilados de Howth (David Pérez Vega)Fotografías utilizadas:
- de la autor: http://desdelaciudadsincines.blogspot.com/
- del libro:http://elblogdebailedelsol.blogspot.com/2010/12/acantilados-de-howth.html
- de Howth:http://travel.webshots.com/photo/2672346960032779116QBcBmi
- de la estatua: http://viajes.lapipadelindio.com/europa/irlanda/viajar-a-dublin-capital-irlandaAcantilados de Howth (David Pérez Vega)



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http://bitacorademislecturas.blogspot.com/2011/03/acantilados-de-howth-david-perez-vega.html

lunes, 14 de marzo de 2011

ACANTILADOS DE HOWTH, de David Pérez Vega



Acantilados de Howth es la primera novela publicada por David Pérez Vega, a quien, por otro lado vengo leyendo desde su blog literario, que ofrece una visión personal y entusiasta de lo que va leyendo, cosa digna de encomio, sobre todo el entusiasmo, entre el panorama predominante de acidez y menosprecio (simulado casi siempre) que abunda en muchos análisis o reflexiones literarias. Desde luego, transmite su efusión ante la lectura.
Su novela, en cambio, parece el envés de ese entusiasmo. El resabio más importante que deja es el de la apatía, el tedio, y la previsibilidad de las vidas de unos personajes que se aburren inmensamente en una sociedad decepcionante, castrante y sin salida. Se me viene a la cabeza la imagen de Bartebly, el genial y premonitorio personaje de Melville, asomado a la ventana y mirando fijamente hacia la cercana pared de ladrillo que acota su visión sin esperanza. Es la sensación que me producen las numerosas “pequeñas” vidas que se van desgranando a lo largo de la novela. Miran obcecadamente a un muro sin perspectiva, y el protagonista, algo más consciente, parece a veces sufrir por ello, y otras simplemente lo asimila como inevitable.
Esta generación que se nos muestra en su vivir más cotidiano, aquellos jóvenes licenciados por los 90 o posteriores, en una España de aparente pujanza económica ( aparente como ya todos archiconocemos) representa bien a las claras la saturación existencial y la miopía vital de una época de transición (económica,cultural) que se ha ido autodestruyendo con su falta de referentes y valores meritorios por los que moverse. Son jóvenes que opositan tristemente a plazas miserables, que consideran un logro pagar una hipoteca de 35 años en un barrio o pueblo perdido en el fin de la nada, que se desloman ciegamente en trabajos de “chaqueta y corbata”, que buscan “la mujer de su vida” para un matrimonio de compartir tedio televisivo y porciones de comida para llevar. Está plagada la novela de jóvenes que se desquitan de la rutina con las tremendas borracheras, porros y demás efusiones artificiales de fin de semana en los bares de polígonos y arrabales urbanos. Con los amigos que uno no ha escogido salvo por la inercia del azar de la infancia o de los estudios. Con los previsibles viajes de oferta de fin de semana. Con las osadas escapaditas de un erasmus. Son jóvenes-polilla que revolotean en torno a una misma lámpara y chocan una y otra vez contra su falso resplandor.
En este fresco de esa nuestra época (aún primitivamente internauta, no sé si para bien o para mal o para peor) se resuelven los distintos hilos de unas historias sencillas pero llenas de dramatismo en su inanidad. El personaje, que con 30 años añora su “juventud” y su “oportunidad” perdidas da vueltas sobre su particular historia en un ir y venir temporal . Las continuas analepsis superpuestas en la estructura de la novela contribuyen a esa sensación deambulatoria del pensamiento errático del frustrado Ricardo.
Pero una duda me queda sobre este reflexionar tipo “¿en qué momento se jodió todo?, (al estilo Zavalita de Vargas Llosa). ¿Realmente añora algo el protagonista? ¿realmente ha perdido alguna oportunidad de oro para escapar hacia algún perfect world? Personalmente pienso que no. Él mismo es consciente de que ha idealizado una época de su vida cuyo único valor parece ser la distancia temporal y espacial que pueden simbolizar la huida. Por ello puede constituirse en pequeño paraíso perdido. La juventud, el posible amor espontáneo, el desenfado y el vivir al día parecen ser la única isla (circunscrita a Irlanda, a un acantilado en concreto, con su horizonte neblinoso), el único recodo de respiro para un ser desterrado de sí mismo y de su entorno. No hay esperanza de redención para él, estará siempre al margen de las cosas. Salvo, quizá, la literatura (la cita final de Bolaño es la lucecita al fondo del túnel).
Otras cosas que destacaría de la novela: la sátira del concurso literario de provincias (muy “bolañesca”) y su lenguaje sin impostar. Requisito esto último para mostrar la desnudez de la vida mediocre en un mundo mediocre.


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Paquebote     Agapea

jueves, 10 de marzo de 2011

Entomología humana. Reseña de "Viaje del idiota" de Miguel Paz Cabanas


05.03.11 - ANTONIO PARRA/Semanario Literario - La Verdad

Santiago es un hombre que no puede alardear de triunfos, a los cuarenta años, separado y empleado de pompas fúnebres, no goza precisamente de la consideración de su familia. No obstante, decide pasar las vacaciones con su hija adolescente, como si en esa posible relación paterno filial estuviera escondida la panacea, y para colmo, su padre ha empezado a chatear con él, aunque con la peculiaridad de hacerlo desde el más allá.
Con estos predicamentos, Miguel Paz Cabanas regala al lector una intensa novela, intensa porque su autor es uno de esos escritores curiosos a los que les gusta observar, hacerse un millón de preguntas y luego empezar a plasmar en el papel lo visto, lo vivido, lo recordado, y casi hasta lo soñado. Su trayectoria como narrador no está avalada sólo por esa conducta de entomólogo humano, sino por numerosos galardones de relatos recibidos en España e incluso fuera de nuestras fronteras.
El equipaje narrativo, el viaje de Santiago y su hija, las conversaciones con el difunto padre, medio humorísticas medio existenciales, le conceden a la novela un ritmo constante pero no acelerado en exceso, como uno de esos ríos a los que no prestamos atención hasta que un otoño se desbordan. Cada una de las andanzas de Santiago -y no son pocas- le deposita frente a curiosos personajes, ambientes expresionistas o directamente del lumpen, viviendo situaciones esperpénticas o peligrosas que hacen de él una persona digna de lástima en ocasiones, pero también merecedora de simpatías.
Que nadie se confunda pensando encontrar una 'road movie' a la americana, o una reedición de ciertas carreteras secundarias, hay una declaración de vida, con sus periodos de lucidez y de sombras, con sus delirios y sus miserias, un camino que impulsa al protagonista a seguir caminando a la búsqueda de un lugar imposible, una quimera en la que reposar sin ser mirado por encima del hombro.

http://ababol.laverdad.es/libros/2202-entomologia-humana

Este libro lo puedes adquirir en:
Paquebote     Agapea       Librería Picasso

miércoles, 2 de marzo de 2011

Habitación desnuda. Poesía 1977-2007, de Uberto Stabile

Por Alberto García-Teresa/Culturamas
Habitación desnuda. Poesía 1977-2007
Uberto Stabile

Para Fernando Beltrán, Uberto Stabile es «el más beat de nuestros poetas». Le califica además de «poeta del riesgo, por tanto, pues arrumbada la experiencia como inevitable punto de llegada en el poder, no es fácil acertar».
Este volumen agrupa la poesía reunida de este escritor, impulsor de la edición independiente (lleva década y media dirigiendo los encuentros de EDITA en Huelva), de la poesía subterránea (a través de su trabajo en la desaparecida pero antológica Aullido o en sus pequeñas editoriales). Habitación desnuda, además de los diez poemarios publicados, dispuestos por orden cronológico de escritura, incluye 13 poemas inéditos, escritos a partir de 2000.
En la poética que cierra el libro, fechada en 2004, el autor determina que sus temas «son los de a pie, los temas universales, los temas del día a día, los del hombre y la mujer que me rodean». Igualmente, revela que «en el escenario de mi poesía actúan de la mano el tiempo fugitivo y el amor cumplido, la delincuencia del deseo y todas las contradicciones que hacen de mí un ser político y caótico». Finalmente, afirma que «me preocupa el mundo en el que vivo, el lugar donde lo habito y el amor con que lo hago».
Lo cierto es que la poesía de Stabile sortea las diferentes corrientes que han protagonizado la poesía española contemporánea, aunque toma elementos de varias de ellas: los escenarios urbanos y la nocturnidad de la «poesía de la experiencia» (pero sólo toma ese trasfondo, esa ambientación; en absoluto el talante nostálgico y conformista, el anclaje en la intimidad o el uso del monólogo dramático de aquella) o la denuncia social de la «poesía de la conciencia crítica», en una configuración claramente antagonista y callejera, a las que suma esa herencia de la literatura beat mencionada, muy poderosa en determinados tramos de su obra (no en vano, abundan las referencias a escritores estadounidenses, especialmente los beat, y también a otras manifestaciones culturales populares contemporáneas en sus textos).

A través de un lenguaje sencillo, recoge un discurso irreverente, insumiso: «desobedecer continuamente / toda orden, toda norma», postula. El escritor denuncia la hipocresía y la falsedad de la democracia y habla de una sociedad en decadencia («la nación está carcomida en la sociedad de los despachos»). Ataca el utilitarismo que practican los biempensantes, que «nos degradan la imaginación», y plasma entonces su intención de vivir con intensidad y autenticidad: «yo pediría un ferrocarril de cristal negro / sin frenos / sin límite de velocidad / para enterrarme en él / sin arrepentirme más de lo que ellos esperan que haga». De hecho, frente a actitudes acomodaticias, afirma que «concebimos la vida como un riesgo / al cual apostar lo más alto posible / y la felicidad fue todo o nada». Por ese motivo, se encuentra constantemente en su obra un enfrentamiento entre su manera de entender la vida y la de quienes detentan el poder, y ataca a quienes quieren controlarla (física, psicológica y políticamente). Con ello, arremete contra ese sucedáneo de vida que se vende y del cual se alardea desde el buen gusto burgués y enarbola la vitalidad como fuente de resistencia («nosotros tenemos la vida / contra tus condenas»); una vitalidad que se asocia a la exploración libérrima de sus posibilidades.
Además, destaca su actitud presentista, de cierta raíz hedonista: «desconfiábamos siempre de las grandes conciencias / y los compromisos a largo plazo, / preferíamos destrozarnos los oídos / con la electricidad de las guitarras / antes que corear las consignas de los profetas», escribe en 1983. Sin embargo, más adelante matizará esa perspectiva: «ahora que no tengo veinte años / ni prisa por vivir deprisa», revela en 2000.
Por otra parte, llama la atención la ironía que despliega en ocasiones, cuando transcribe los discursos de las gentes adineradas, mediante la cual queda al descubierto su doble moral, su egoísmo y su afán de evasión.
El poeta recorre y recoge la geografía de las ciudades, trasladando los paisajes urbanos («nuestro tesoro está en la calle», sentencia) con especial atención a lo que sucede en la noche y en los bares que la pueblan. No en vano, su segundo poemario se titula Hermosas escenas de la noche y otro De kategorías. Neón para una poética de las ciudades. Y sobre la importancia de los bares, es representativo el título de otro de ellos, Las edades del alcohol, el cual se centra en ese aspecto.
Las relaciones amorosas van cobrando un papel más predominante en su poesía conforme pasa el tiempo. En ellas, se resalta el apartado sensual, el del deseo («no permitas que el amor sea eterno», pide), y se suele abordar desde el recuerdo, desde la soledad y el anhelo.
Aparte del verso libre, en la obra de Stabile se presentan varios poemas en prosa, así como un extenso poema dividido en 233 fragmentos muy breves, algunos de ellos aforismos, de carácter más filosófico (como «mejor vivir con sed que morir ahogado»).

Por otro lado, se debe resaltar Empire Eleison, un libro escrito en 1984 que supone un aparte en su trayectoria, y que resulta su poemario más original y potente. Sostenido por un aliento alucinatorio, rompe con su estética callejera, aunque sigue siendo la urbe moderna (o ya posmoderna) su eje. Está formado por largos poemas, de gran intensidad, en los que se cruzan referencias budistas con referencias al orden mundial, vertebrados por repeticiones. En él, además, se hace más patente la influencia de Ginsberg. Stabile entonces abandona el marcado localismo anterior para atender a lo que ocurre en el mundo, despliega su mirada hacia la globalización, poniendo en relación toda la muerte que se produce en él. Así, pretende dejar en evidencia el cacareado progreso de la humanidad al ilustrar la miseria y el sufrimiento que existe por todo el planeta, en el cual la tecnología es más dominadora que liberadora («frente a las pantallas / he visto los cadáveres mantener / fija la mirada»).
Dedicada a la vida y a su radical inmersión en ella, la obra de Uberto Stabile recoge los planteamientos de una generación desubicada, que quiere alejar la poesía de los ecos culturalistas y acercarla a donde bulle el calor, la risa y la falta de convencionalismos sociales. No en vano, su planteamiento se condensa en «no culturalizar la vida / vitalizar la cultura».
Habitación desnuda. Poesía 1977-2007
Uberto Stabile
316 páginas
Baile del Sol, 2008
ISBN: 978-84-96687-80-6


http://ubertostabile.blogspot.com/

http://www.culturamas.es/blog/2011/02/28/50966/

Este libro lo puedes adquirir en:

miércoles, 23 de febrero de 2011

Conversando en diferido con FERNANDO PALAZUELOS

Tienes una poética sobre la microficción.

De todos mis libros, éste es el único en el que he abordado una narrativa tan breve. Pero me gusta ponerme a prueba, adentrarme en nuevos retos. Tras escribir cuatro novelas, teatro y poesía, ha sido un placer aventurarme en este terreno, en el que lo lúdico se ha entremezclado con la historia, la literatura, el mito... Además de este juego híbrido, está la voz, la necesidad interior de “ver” el mundo con una mirada poética, también crítica, en muchas ocasiones desmitificadora y llena de humor. Es un libro con el que he disfrutado y en el que el lector puede adentrarse como quiera, abriendo sus páginas al azar, avanzando de atrás para adelante, consultando o no el índice... Mi intención es no dejar indiferente al lector y hacerle percibir la presencia humana en este planeta de un modo distinto.

¿Cómo te van llegando los microrrelatos, sales a buscarlos o te van encontrando?

Creo que dentro de la diversidad de temáticas del libro hay una unidad que aglutina todas sus páginas, sobre todo una pretensión jocosa, un anhelo de disfrutar de la literatura. De todos los temas, unos pocos llegaron a mí por casualidad; pero la mayoría los he buscado, indagando en mi propio imaginario, en mis recuerdos, en mis gustos. El libro pretende contagiar algo (espero que no algo vírico), acaso una especie de sed por preguntarse las cosas, por cuestionar el mundo.



 



¿Cuál es tu técnica de trabajo sobre los textos hiperbreves?

Es difícil, incluso para el propio autor, rebobinar y averiguar cómo y por qué surge un tema para un relato. La imaginación es prima hermana del inconsciente. Pero donde sí actúa uno con plena premeditación es en la técnica, en el tono, en el lenguaje. El mayor reto al trabajar con textos breves es el de la eficacia y la concisión. En ocasiones el lector puede preguntarse: Si este cuento tiene veinte líneas y ya he leído quince, ¿cómo diantre puede acabar? Se trata de redondear una historia con las menos piezas posibles, y sobre todo, sugerir, dejar un poso entre líneas para que la imaginación del lector construya en su mente con los colores que uno le ha ofrecido. En mi caso, que huyo de lo críptico como de la peste, ha sido un reto muy interesante. Sugerir e incitar: esto es cuanto le pido a un texto mío que aspire a ser incluido en un libro.

¿Te documentas para escribir microrrelatos? En los verídicos hay un trabajo de informarse para luego escribir…

En muchos de ellos he necesitado datos, en efecto, pero he evitado construir un libro destinado a demostrar erudición. Al contrario; he intentado compartir. Al conocer una anécdota potente, ¿no siente uno la poderosa necesidad de contársela a alguien? Algo así me ha sucedido con algunos hechos, o con mi particular visión de algunos otros.

¿Qué les dirías a los que tienen al género hiperbreve como insustancial o poco literario?

No soy un experto lector de este género, pero que intenten sostener esa idea tras haber leído algunas delicias de, por ejemplo, Manganelli o Cortázar. Quienes se preocupan tanto de etiquetar la literatura posiblemente se enfrascan en algo tan absurdo como empaquetar vasos de agua de distintos colores. Las fronteras entre géneros y los límites de algunos cánones estéticos son dos de las líneas más divertidas de traspasar. De hecho, en Ficcionarium hay algunos textos breves que no son relatos; son, agárrense los puristas, “ensayos hiperbreves”.

Al final del libro hay una relación de los cuentos ficticios, híbridos y verídicos ¿Por qué no nos dejaste con la intriga? Yo por lo menos decidí no leerla toda, que es una opción…

Dudé respecto a si cada relato debía tener junto al título una marca que aclarara su carácter verídico o no. Opté por arrojar luz sobre esto sólo en el índice, con la idea de que quien no desee saberlo disfrute del libro a su gusto. En cierto modo me tentó mucho dejar la duda en el aire, pero sentía lástima de algunos personajes reales, que me pedían a gritos este resquicio al que sujetarse (por ejemplo Maria Reiche).

¿Cuándo se enteró Fernando Palazuelos que quería ser escritor?

Parece absurdo, pero me percaté de ello dos años después de terminar mi primera novela. La guardé en un cajón sin que la viera nadie. Pasado ese tiempo, a raíz de un premio por un relato, decidí enviar la novela a un concurso. El libro gustó. Ganó tres premios en un año. Entonces comencé a preguntarme en serio qué tenía la literatura que tanto me cautivaba, no ya solo como lector, sino también como creador. Por otro lado, a los veinte años abandoné mis estudios de arte. Lo hice bastante decepcionado con la universidad en la que estaba matriculado. Unos años más tarde descubrí que la literatura me ofrecía un campo idóneo para mi creatividad.

Para entrar en tu universo literario ¿qué libro tuyo nos recomiendas?

Todos son criaturas nacidas de mi entraña, y es difícil decantarse. Tal vez mi primera novela, La trastienda azul, o la cuarta, Pura chatarra, que no es muy extensa y es muy emotiva (según dicen).



 



Recomiéndanos un par de libros.

Mañana elegiría otros dos distintos, y pasado mañana otros, seguramente, porque es muy difícil decantarse. Pero hoy se me ocurren estos: El palacio de los sueños, de Kadaré, y La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig.

“Sueño visionario” es un texto que me maravilló ¿qué sueña Fernando Palazuelos sobre el futuro del libro?

Como muchos otros autores y lectores amantes del papel impreso, estoy a la expectativa. Viendo lo que está sucediendo con el mundo de la música, el asunto da pavor. Sentiría una tristeza inmensa si el libro de papel desapareciera, engullido por este vertiginoso ritmo del progreso tecnológico. Temo que la versión real de la novela de Bradbury pueda llegar a ser peor incluso. En lugar del fuego, del que el destino sólo librará a unos pocos, a los libros de papel tal vez les aguarde otro horror: el vacío. Desde hace tiempo tengo un relato hiperbreve en la mente, aún pendiente de ponerlo por escrito. Podría ser momento de ponerlo en palabras. Su borrador podría ser éste:

“En un futuro no muy lejano, el patrimonio escrito del mundo ha sido escaneado, todas las bibliotecas han sido desmanteladas, en las librerías se vende abono para los invernaderos de los tejados y millones de páginas han sido recicladas para fabricar teclados ecológicos. Un día un informático experto en virus sofisticados encuentra un terrible troyano denominado Qwerty-451. Lo mantiene aislado y lo estudia durante semanas, sorprendido de su complejidad y de su potencial destructor, latencia letal que se activará al de un año de ser creado. Con el fin de lograr un antivirus eficaz lo analiza con cautela, como si se tratara de la cepa de la viruela. No obstante, al manipularlo comete un error. El virus se activa. Pronto se extiende por la red. En cuestión de días las hemerotecas virtuales se corrompen, los registros documentales se deshacen como comidos por una enfermedad incontenible, y toda la literatura digital del planeta, presente y pretérita, se descompone, dejando un vacío que nadie sabe cómo aliviar.”

 
Título:Ficcionarium
Pedro Crenes Castro/La Biblioteca Imaginaria
Autor: Fernando Palazuelos
Editorial: Baile del Sol
Págs: 198
Precio: 14 €

Hay quien desprecia la ficción brevísima, el microrrelato o minificción (sírvanse ustedes del nombre que quieran) por tenerla como un oficio necio y lastrante que solo demuestra la pereza o la torpeza del escritor. Nada más lejos de la realidad. Lo bueno si breve ya se sabe pero lo breve si brevísimo pues… buenísimo.
Eso es lo que pasa con este magnífico libro de Fernando Palazuelos (Bilbao, 1965) “Ficcionarium” (Ediciones Baile del Sol, 2010) que es un hito en su carrera literaria. Un escritor de novelas, teatro y poesía se sienta ante los microrrelatos con el propósito de disfrutar escribiendo y deleitar con el resultado como hacen los buenos escritores.
“Ficcionarium” tiene tres partes (en la segunda las ficciones son más extensas) que abarcan periodos distintos de la escritura de los relatos. La verdad es que, te metas por donde te metas, seguro saldrás picado e infectado por algo que, creo yo, se llama ganas de vivir y de reír. Porque los cuentos de “Ficcionarium” aspiran a hacernos pensar deleitando como dije antes. Y es que el autor nos ofrece, para los que se animen a mirar atrás un índice que muestra que cuentos son verídicos, pura ficción o un híbrido entre ambas. Yo les sugiero que no lo lean hasta el final y luego les propongo un juego: adivinar, intuir a cual categoría corresponde cada uno. Los resultados les sorprenderán y sobre todo les dará una medida de la calidad del oficio del autor.
Siempre es complejo elegir de entre tantos buenos microrrelatos unos pocos para hablar de ellos pero querría mencionar cuatro de ellos.
“Torre de Babel” dibuja en su brevedad la típica confusión que es metáfora social y diagnóstico de nuestra circunstancia. Cada uno oye lo que quiere, o lo que le parece.
“Georges Simenon” es un homenaje y retrato de uno de los grandes escritores europeos del siglo pasado. Infectado, qué casualidad, por el virus de la imaginación.
“El castigo de Pavlov” es una pequeña genialidad que aporta un dato muy escondido de la vida del fisiólogo ruso al que tanto le debemos todos, saliva más saliva menos.
Luego está mi favorito, “Sueño visionario”, que consigue unir con pocas líneas y con una densidad poética precisa pasado y futuro en un sueño para construir un texto que da para pensar y disfrutar.
Sin lugar a dudas Fernando Palazuelos ha superado el reto: ha conseguido someter  la brevedad con resultados muy buenos, ha conseguido dominar el lenguaje para que los textos en su brevedad de concha escondan las melodías de un mar poderoso de olas. Porque no es simple escribir microficción y quien crea lo contrario se engaña.
Un descubrimiento feliz este Ficcionarium que es una excelente puerta para entrar en el universo literario de Fernando Palazuelos que le hará pasar un rato “buenísimo” por lo brevísimo de sus textos que no deben leerse  con excesiva rapidez: los buenos microrrelatos necesitan e invitan a la relectura, que es la reacción natural al asombro ante un texto brillante.

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martes, 22 de febrero de 2011

ACANTILADOS DE HOWTH. David Pérez Vega

Cuando en el siglo XV nuestro gran poeta Jorge Manrique escribió sus «Coplas a la muerte de su padre», ya nos legó unos versos inmortales sobre la esencia humana: “cómo, a nuestro parecer / cualquiera tiempo pasado / fue mejor”.

Y es que siempre que evocamos alguna etapa anterior a nuestro presente, especialmente si hace referencia a cuando éramos más jóvenes, el paraíso se extiende por nuestros recuerdos, borrando lo peor e idealizando los buenos momentos. Estas evocaciones comienzan a hacerse habituales, sobre todo, cuando pasamos la barrera psicológica de los 30 años.

Esta es la base sobre la que David Pérez construye esta novela. El viaje interior que realiza Ricardo, el protagonista, tras un momento de crisis (el abandono de su mujer apenas un año después de haberse casado) ilustra ese situarse frente al espejo para empezar a comprenderse a uno mismo, pues, lo que en un principio podría resultar un problema se convierte, casi sin darse cuenta, en una liberación.

Porque Ricardo acude a su memoria para encontrarse, y por encima de todos sus recuerdos, está Irlanda. Buscando entre sus experiencias en Irlanda, en un ir y venir que se refleja en los títulos de cada capítulo (que hacen referencia a las ciudades donde transcurren), Ricardo se da cuenta de lo que quiere:

"Fue algo gradual. Isabel no estaba en casa y yo me evadía, sobre todo al irme a dormir en la cama agrandada; y, como otros cuentan ovejas, yo contaba los días en Dublín, unos días edulcorados tal vez por el paso del tiempo” (p.178).

Y a esto ayuda también el recuerdo de la cima de su felicidad irlandesa, la mañana de domingo en los acantilados de Howth, pues aquella mañana supondría el culmen de la alegría y el inicio de un final.

Así, lo que en un principio podría considerarse una historia pesimista, a veces trágica, otras emotiva, se transforma en un mensaje positivo y optimista, que recuerda a aquel otro de Albert Einstein que consideraba las épocas de crisis como oportunidades para evolucionar. El “cualquier tiempo pasado fue mejor” pasa a ser un “lo mejor está por venir” en la vida de Ricardo.

Novela perfectamente en sintonía con su tiempo, que refleja de forma minuciosa y efectiva una parte de nuestra sociedad actual muy interesante, el lector que acompaña a Ricardo se ve forzado a realizar las mismas auto-reflexiones del protagonista, algo que siempre resulta saludable.

Raúl Rubio Millares/La Biblioteca Imaginaria

 Título: Acantilados de Howth
Autor: David Pérez Vega
Editorial: Baile del sol
Págs: 188
Precio: 12 €


http://www.labibliotecaimaginaria.es/page10.php?post=977


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lunes, 21 de febrero de 2011

Antonio Orihuela: “Escribir sobre la alegría es lo más difícil del mundo”

Por Pedro Crenes Castro | Destacados | 19.02.11
Conversamos con Antonio Orihuela, una de las voces  que más tienen que decir dentro de la poesía española contemporánea. Trabaja ahora en un ensayo que verá la luz muy pronto y es un entusiasta de las letras, la cultura y claro está, la poesía con mayúscula.
Rotundidad de lo breve. Así defino yo este poemario tuyo. ¿Cómo has llegado a este tan difícil equilibro entre imagen, ritmo y palabras?
Pues no sabría bien qué decirte… pero espero que todo lo que escribo surja de esa síntesis. Me alegra saber que en este libro, a tu juicio, eso está conseguido. Saber que la editorial Baile del Sol vuelve a apostar por él, sacando una segunda edición, lo que ya es difícil en un libro de poesía, me pone tras la pista de que algo bueno han debido ver en él los lectores.
Tengo mi teoría, aparte de la cita de José Mª Parreño, pero ¿puedes explicarnos el título del poemario, Narración de la llovizna?
El título hace referencia a la lluvia como hecho poético, como realidad y como metáfora del pasado, que tal vez sea su parte más fértil, en él la lluvia se vuelve trasunto de un refrescar la memoria, de un limpiar con ella los muchos errores, sanar desde ella las heridas, los cortes, los trazos de la pasión, y festejar bajo ella la vida.
¿Es este un poemario otoñal en la vida del poeta o todavía te quedan primaveras?
Biológicamente estoy, desde luego, comenzando el otoño de mi vida, y desde esa certeza trataré por todos los medios de prolongar la primavera que yo entiendo como un continuar abierto al asombro, a la ilusión y a las ganas de seguir trabajando en lo que creo.
Según el poema de la página 93 ¿es el dolor un mejor hilo para volver a la memoria o la alegría también es un hilo válido?
El dolor es un hilo delicado, desde luego, tienes que tener cuidado con él, mantenerlo tenso y saber que está ahí, siempre al acecho… El poemario con estas prácticas intenta conjurarlo, sanarlo y en la medida de lo posible, darlo por cerrado, transformarlo en un dolor que ya no duela. Escribir sobre la alegría es lo más difícil del mundo, yo creo que a lo más que me he acercado es a escribir sobre un alegre dolor.
¿Cuándo nació Narración de la llovizna como libro y que criterio seguiste para ir sumándole poemas?
Se venía gestando desde el año 2000 y en el 2003 decidí darlo por cerrado, lo envié a una entonces desconocida y juvenil editorial canaria que había conocido en los EDITA, los encuentros de editores y escritores de Punta Umbría (Huelva) que lleva organizando Uberto Stabile desde hace más de quince años, y poco después lo publicaron ellos. El criterio que seguí para elaborar el libro fue ir desgajando, de lo que entonces estaba escribiendo, aquellos poemas que veía que no encajaban en otro libro en el que andaba: La ciudad de las croquetas congeladas, que también publicó Baile del Sol unos años después. Digamos que la dimensión pública de La ciudad de las croquetas congeladas contrastaba con los textos que finalmente engrosaron Narración de la llovizna, donde lo íntimo adquiría una potencia autónoma difícil conciliar más que consigo misma. A pesar de esto, continúo defendiendo que también lo privado, lo íntimo y lo personal es político, pero tenía claro que el ritmo y el tono estaban agrupando mi producción de esos años en dos libros distintos.
La cita de Manolo, el conductor del autobús, me llevó directo a Los heraldos negros de Vallejo, “hay golpes en la vida…” ¿qué opinas?
En efecto, eres el primero que percibe esta relación. Como poeta estoy siempre especialmente atento a lo que la voz del pueblo se deja hablar, y en esta ocasión, fue Manolo, el señor que conducía el autobús que nos traía de vuelta a casa después de un viaje de fin de curso con los alumnos del instituto el que provocó este pequeño satori, esta iluminación que recrea para mí, y para cualquier otro lector atento, los versos de Vallejo… Manolo se refería, claro está, al alboroto que los niños iban montando en el autobús a medida que nos acercábamos a casa, ellos habían pasado uno de los ritos de tránsito más hermoso, esa excursión que suele ser la primera que uno hace de adolescente y que, a veces, significa tantas cosas: alejarse del ámbito protector de lo familiar, explorar lugares desconocidos, enamorarse tal vez por primera vez, compartir con los amigos una aventura especial, etc. También es el fin del instituto y con él de la adolescencia, y el comienzo de algo que no se sabe bien a dónde los llevará: la universidad, el trabajo, la vida adulta, en suma, de algo que empieza a asomar y con lo llegarán, como decía Manolo, “los golpes”, las revelaciones, las frustraciones, los hallazgos maravillosos… Me pareció entonces que ningún chamán podría haber dispuesto mejor a sus neófitos para asumir la entrada en la vida adulta que Manolo con ese verso suelto… El conductor del autobús de la vida nos preparaba para el porvenir, con acento andaluz cerrado, y nos dejaba el regalo de este mantra maravilloso: “Niño, tené cuidao con loh gorpe”… El resto del conjuro es un deseo, dar, darse, no esperar demasiado, alegrarse por los regalos recibidos y no preocuparse demasiado de nada porque de todos modos el viaje se terminará antes o después, tarde o temprano.
En la sección “La muerte” incluyes el poema Un país a nuestro dolor. ¿Es la vuelta del exilio una especie de muerte, un suerte de pérdida de algo?
Sí, en efecto, el exilio es una especie de muerte, y volver genera una extrañeza inmensa; es la desazón del desubicado, y aceptarlo así es la única manera de permanecer en ese lugar sin volverse loco, con algo de sentido del por qué está uno allí si ya no es tu lugar sino otra cosa que tampoco termina de ser distinta.
¿Cómo ves el panorama poético español y latinoamericano?
Del panorama español me apena el ver cómo las mejores voces y los mejores libros son sistemáticamente ninguneados y silenciados mientras que lo que se promociona desde los medios es la mediocridad en verso y el clientelismo más rastrero. Es triste que poemarios como La marcha de 150 millones de Enrique Falcón, En las tierras de Goliat de David González, Las aventuras de Imperio Sevilla de Daniel Macías Díaz, Tierrafirmista de Eladio Orta, Con los ojos abiertos de Jorge Riechmann, Campo Nublo de Antidio Cabal, Con el paso cambiado de Bernardo Santos, Tres mil días y un cuervo de Juan Sánchez Amorós, La línea de fuego de Uberto Stabile o Estrategias y métodos para la composición de rompecabezas de José María Cumbreño, todos ellos recientemente publicados, no tengan ningún eco, cuando son diez apuestas fundamentales no solo de escritura, sino del querer vivir de otra manera.
El panorama actual de la poesía latinoamericana, sinceramente, me es bastante desconocido, apenas llevo unos años interesándome vivamente por la literatura mexicana, sobre todo la que se hace en las grandes ciudades del centro y el norte del país, que creo que, sin menospreciar lo que se esté haciendo en otros lugares, es la que he visto con más posibilidades de trascender su ámbito local y conectar con una sensibilidad poética más radical y crítica, también más moderna y arriesgada, más innovadora y fresca. Ahí hay un filón de nuevas voces y nuevas maneras de decir que me interesan vivamente. El año pasado conseguí editar una antología “21 balas” que se ha editado en España y en México a la vez, es un adelanto de lo que comento, hecha tras la lectura de obra de más de mil seiscientos poetas mexicanos. También Uberto Stabile prepara otra, magnífica, sobre poesía norteña Del otro lado, que recomiendo busquen en cuanto salga.
¿En qué trabaja ahora Antonio Orihuela?
Ahora mismo estoy corrigiendo pruebas de mi último libro, que vuelve a ser, después de casi quince años, de investigación, un libro en el que he buceado por las entrañas del franquismo, sus archivos, sus aparatos represivos, judiciales y carcelarios, sus asesinatos, sus fosas o el incalculable daño psíquico que consiguió hacer en una clase obrera que no ha vuelto a levantar cabeza desde la guerra y, cómo no, por la voz dormida de la memoria personal para reconstruir con todo ello la historia de un pueblo… los que lo han examinado dicen que también se puede leer como una novela coral, no sé, tal vez, la verdad es que por sus páginas dialogan o rememoran aquel tiempo de ignominia más de quinientas personas. Espero presentarlo a finales de abril, se titulará Moguer, 1936.
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domingo, 20 de febrero de 2011

Hay que comerse el mundo a dentelladas

Mié, 16/02/2011 - 16:42 — Patapalo
Reseña del poemario de Alberto García-Teresa publicado por Ediciones Baile del Sol

 Hay que comerse el mundo a dentelladas es un compendio de poemas vitalista y, a la vez, duro. No cae en ese optimismo del pesimista mal informado pero, al mismo tiempo, no es derrotista, sino arrojado. Se compone de poemas que tocan lo grande del ser humano desde lo pequeño, que inspiran un sentimiento positivo y feroz al mismo tiempo, unas ganas de mirar de frente a la bestia y apretar los dientes con decisión.
¿Cuál es esa bestia? Nosotros mismos, la sociedad que creamos y que nos devora, la propia humanidad, la inercia que nos arrastra. La poesía encerrada en Hay que comerse el mundo a dentelladas tiene un toque muy urbano. La ciudad contemporánea es el telón de fondo, el motor y la protagonista, en cierta medida y al mismo tiempo, de los versos que se nos presentan. Pero no se trata de un ente abstracto, sino de una presencia cercana y ominosa. En ella vivimos, evolucionamos, a veces nos ahogamos, y su proximidad no le resta un ápice de fuerza.
Este libro tiene, además, un detalle que me ha impactado sobremanera: se apercibe sincero. Uno tiene la impresión, al leerlo, de dos cosas: que se ha escrito a pecho descubierto y que no se ha escrito por escribir, sino apoyándose en experiencias y sentimientos viscerales. Se puede comulgar con la rabia vital que encierra en mayor o menor medida, pero es difícil no verla agazapada en sus páginas.
El estilo de Alberto García-Teresa es asequible y rico al mismo tiempo. Como si fuera la única vestimenta adecuada para el drama humano que nos presenta, es cercana, sencilla hasta cierto punto, pero al mismo tiempo rica, precisa, capaz de hacer soñar y vibrar al lector. Es una escritura muy equilibrada, intensa y depurada.
El resultado es un libro de poesía que deja poso, adecuado tanto para los amantes de la lírica como para los que no se atreven, por lo general, con ella. Resulta sorprendente la aparente facilidad con la que el autor nos transporta, nos conmina a abrir los ojos y a comernos ese mundo que nos rodea como si fuéramos lobos hambrientos. Al menos, sentiremos el impulso de abrir la boca, aunque solo sea para gritar.


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sábado, 19 de febrero de 2011

Cuando los libros nos salvan la vida

Análisis Digital/Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor y profesor de Lengua y Literatura 
 
Si la semana pasada reseñábamos un libro sobre la secundaria, hoy la protagonista es la vida universitaria en la novela Stoner, de John Williams –Ediciones Baile del Sol-

Se trata de una novela recuperada gracias a Dios del olvido, en la que con prosa magistral –aquí abrimos un pequeño inciso para elogiar la excelente labor de traducción de Antonio Díez Fernández- se nos relata, o más bien retrata, el mundo universitario estadounidense de principios del Siglo XX.

En cuanto a los motivos para leer Stoner, me parece que sobran. Si alguno de nuestros lectores se ha animado con La edad de la ira, la novela que hoy nos ocupa le va a suponer un contraste notable. Sólo por eso, por ver cómo ha evolucionado la enseñanza en cien años, ya merece la pena.

Otro de los motivos es la historia de desamor que sirve de hilo conductor a la trama. Solemos reclamar una buena historia de amor que nos tenga elevados, pero qué profundidad, qué sensibilidad no nos aportará una buena historia que narre el desencuentro de dos personas que han decidido compartir sus vidas. En el fondo, quizá esto sea lo que da fuerza a la obra, y la hace tan actual a los lectores de hoy.

Y cómo se encuentra la felicidad en este contexto. Stoner lo tiene claro, se enamora de su trabajo, de sus clases de Literatura Inglesa, esta novela es todo un manual de cómo salir adelante en las situaciones más lamentables. Evidentemente, motivo más que sobrado también éste, para disfrutar de su lectura.

No está de más, de vez en cuando leer autores y obras americanos, orientales, o árabes, algo que se salga del sota, caballo y rey de las Letras Europeas. En este caso, John Williams, autor al que confieso que no conocía, aporta una prosa muy bien construida, que nos ayudará a aproximarnos a la Letras Americanas del Norte, cosa que nos enriquecerá culturalmente, y nos servirá para expandir nuestras miras.

En el aspecto formal se trata de un libro de 242 páginas, correctamente presentado, pero de los que hay que buscar. Me refiero a que no es el típico libro que se compra porque la cubierta es atractiva. A cambio, como decimos, el contenido es más que recomendable.

Si a nuestro célebre Alonso de Quijano los libros le hicieron perder la cabeza, Stoner hoy les devuelve a ellos su valor, la estabilidad, la compañía, el saber, el enriquecimiento, el refugio necesario para un hombre solitario. Por eso hoy les animamos a comprar un libro.



http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=51887&idNodo=-5

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viernes, 18 de febrero de 2011

Arturo Borra, "Umbrales de naufragio"



Supervivencia

.
Sobrevivir al frío:
sobrellevarlo, entibiar rincones
entumecidos con el recuerdo de tarde
al fin entregada al sol, cuando
alguien trae una infancia de la mano
que regresa
cuando todos se han ido.
.
Arturo Borra
.
.
El náufrago, a vueltas del abismo, se derrumba en palabras, a orillas del silencio que es Isla, soledad del superviviente. ¿Qué impulsa su escritura? ¿a quiénes dirige sus mensajes en una botella? No es ya sólo su salvación, sino la necesidad de los otros, de su nos+otros que han desaparecido o están todavía en los umbrales del naufragio los que nombra, los que dictan una caligrafía arenosa y espumeante, como ese mezclarse sonoro de las aguas y la arena en la playa desconcertante del ahora. Un ahora de los exiliados, un ahora que tiene hambre y rutea hacia una imposible laridad sin expoliados, sin vencidos, sin ciudadanos de tercera clase, sin esclavitud, razismo, desprecio. Lo inhospito sacude páginas, como huesos sin manto. Pero no lo derrumba, aún no. El poema se aproxima no sólo a cubrir los anhelos de una miel imposible, sino el primer frío acuciante del desamparo.

La poesía de Arturo Borra (Argentina, 1972) es sensible hasta lo impronunciable con la suerte desaforada de los emigrantes, de los desplazados por cualquier causa de su región de nacimiento y vida familiar, a otras tierras. El extranjero es pues, un yo poético que circunda y habla en muchos de sus poemas, de honda raíz reflexiva y crítico cuestionamiento de las políticas contra los pobres que se practican en gran parte del mundo.
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¿Puede la poesía ser anatomía de la Historia, testamento de los apátridas, reencuentro entre la utopía y la practicabilidad de otras maneras de convivencia y organización social? ¿Qué papel le toca jugar al extranjero en un tiempo dónde son más los removidos de su tierra y dónde la mezcla de culturas y gentes está conspirando a favor de una esperanza sostenible en los vínculos con los distintos a mi? La lectura que Borra dibuja del presente no es especialmente optimista a este respecto. "Detrás, la estela de lo vivido / tiembla.//" reconoce el poeta, que llevan los naufragos en su más hondo pulso, una tormenta, en su abisal ser, un naufragio que les acompaña donde vayan, como un estigma que no sólo ellos sienten, sino que la comunidad no nativa ni común vee en ellos. Aún así, pese a la consistencia del desierto, hay una clave vital, una resistencia innegociable que deviene de una fuerte autoexigencia de conocerse, de reconocerse y de comprender el mundo observándolo, meditando, apostando por un pensamiento tenaz y crítico que ponga las cosas en su sitio, desenmascaré las falsedades de los estereotipos y los prejuicios y nos posibilite para un diálogo y una restitución de la identidad.
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Leer este poemario, no tranquilizará, no acomodará ni regalará paraisos de consolación. Eso si, habré un pasillo entre lo negado y lo por cultivar, entre la soledad marginal y la dignidad del diferente, entre la civilización del pensamiento único y la heterodoxia que socializa y confraterniza contrarios, extraños, en una pluralidad y complementariedad que es el mayor tesoro de nuestra especia y futura supervivencia. Umbrales del naufrafio dice del hoy, y apertura un mañana inmediato más justo, sostenible, amable. Aunque cueste tener que naufragar una y otra vez en su intento.
.
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Víktor Gómez,
Una relectura en las orillas para la poética de las diásporas de Arturo Borra (I)
-


-.
. POEMA DEL HAMBRE
- .
No parace que quepa, hoy en día,
otra poesía más que la que diga el hambre.
.
Chantal Maillard
- -
Preguntás como se conjuga la palabbra
'hambre' en un poema. Pero un poema
sin hambre no es. No todos saben que el hambre 
es poema, que no hay

palabra que salve de la desnutrición que rompe
los cuerpos.
Es cierto que la palabra 'hambre' no
es
 todavía cuerpo hambriento. Apenas un poema
la menciona avergüenza de delgadez
(pero quien conjuga 
no puede conformarse con la plenitud

de lo inexistente)..Un poema sin hambre es palabra desdentada,
altar de sacrificios. 
La palabra
 'hambre' no llena el poema: lo abandona
desnutrido hasta la médula, socava
su manta, la geometría del 
equilibrio.
.El hambre muerde tanto silencio y 
por hambre se escribe:
-
-para ofrecer el vientre . . .


. .
--
CEGUERA

. .
No es que las cosas sean transparentes 
y la mirada enturbiara lo que reposa
 
en su espera.
 . 
-
La ceguera es anatomía de la mirada
 
y sn embargo

hay resquicios de la luz que no sucumben 
en trayectos de lo imperceptible.

Se mira desde el fragmento; se ensaya 
en la penumbra.

-
-. . .-
OTRA ESCALA
 
.

.
¿Me dejaré caer?
.
¿Qué otra playa 
rescatará este naufragio

que llevo a bordo?
.
Detrás la estela de lo vivido
tiembla.
.
.
-
TAMBIÉN VIAJAN

las heridas también viajan
por regiones innombrables
que en los precipicios te nombran
con la furia de las flores en manos de la noche
y esa ternura de vientre ofrecido a los labios.

.. .
. Arturo Borra Umbrales del naufragio,
Ed. Baile del Sol, 2010


http://viktorgomez.blogspot.com/2011/02/arturo-borra-umbrales-del-naufragio-ed.html

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