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miércoles, 22 de abril de 2015

“MI VIDA CON POTLACH”, DE INMA LUNA

“Mi vida con Potlach”, de Inma Luna (Baile del Sol)
¡Vaya diario! Pobre Potlach. Un perro surgido de la nada, abandonado, aparece en el salón de Luis y Sonia, no sabemos si secuestrado o enviado por quien sea para proporcionar un asidero al propio Luis mientras se desmorona.
No nos damos cuenta. Los occidentales nos creemos muy listos. Pensamos que tomamos nuestras propias decisiones cuando siempre son otros quienes deciden por nosotros. (…) La respuesta no está en lo remoto sino en la cotidianeidad. Es ahí donde se tienen que trazar los perfiles de la existencia dejando que el espacio se ajuste a la necesidad, sin intentar llegar a conclusiones que están fuera de nuestro alcance, sin ser tan pretencioso.
Luis quiere caer. Decide que el resto del mundo no merece su compañía, excepto Potlach. Cree poder vivir esa vida e Imna Luna elige el diario como género para comprobar si será capaz de llevar a cabo su plan. Una elección interesante porque permite cierta libertad a la hora de contar lo que ocurre. Estamos sujetos a la capacidad de Luis (la que le dé la autora) de enfrentarse al papel según su estado de ánimo (o del nivel de acercamiento al inframundo) y podemos conceder ciertas licencias como períodos de ausencia. A cambio, exigimos que cada entrada sea memorable. En principio es un buen trato.
…sé que mucha culpa de aquello la tuvieron mis expectativas, mis elevadísimas expectativas respecto a la gente. La gente solo es gente y no está disponible. 
… estarían ahí si les necesitaba. Bueno, no lo pensaba verdaderamente, no son cosas sobre las que uno medite, solo se dan por hecho en la hora precisa.
El paso de Luis por la clínica psiquiátrica y sus comienzos fuera de ella conservan estas directrices, solo amenazadas por la entrada en escena de Noelia, con su madre y Guille como secundarios necesarios.
Una cuestión clara: esas ideas y planes perfectos en nuestra cabeza agonizan cuando se confrontan a la realidad, convertidas en meras ilusiones. El transcurrir de las páginas nos lleva a historias de custodias, redespertar social/sexual y algún que otro quiebro improbable. Se pasa de puntillas por errores donde se asumen escasas responsabilidades  y se llega a prescindir (a través de una trágica muerte de un personaje que poco parece importar y que comprometía el final feliz, convertida en villana culpable de casi todos los males)de secundarios molestos. Todo por encajar piezas, que nos devuelvan la ilusión, ahora que Potlach se ha ido después de cumplir con su cometido.
-Ya. ¿Y tú crees que permanecer inmóvil te salva de todo?, ¿crees que si tú no haces nada, el universo también se paraliza?
-…
-No sabes lo equivocado que estás, Luis. A ti lo que te pasa es que estás muerto de miedo.
Para la reflexión posterior, se abren tres vía de debate.
1º Estructura de diario
-A favor: da más libertad, permite avanzar a saltos. Rompe la linealidad, la relación causa-efecto, son pensamientos trasladados al papel y que se produzca esa traslación depende del estado de ánimo del escritor. Aporta veracidad, porque, en teoría, es un documento íntimo y engañarse a uno mismo es complicado. No significa necesariamente que lo contado sea cierto, pero sí que el escritor lo vea de ese modo.
-En contra: Se hace necesario que cada entrada sea memorable. Cada línea debe contar.
2º Interpretación del texto. Las pruebas de Inma Luna.
Ella misma nos reta. Solo ella puede expresar sus verdaderas intenciones. No es que sea realmente importante; el libro se hace nuestro cuando iniciamos la lectura. Ante Luis caben tres opciones, y todavía no sabemos cuál sería la más interesante:
-Estamos ante un cínico, descreído, alguien que ha perdido la fe en sí mismo y la humanidad y con razón.
-Un caprichoso egocéntrico, demasiado centrado en su propio ombligo, incapaz de ponerse en el lugar de otra persona.
-Alguien básicamente confundido. Con tendencia a charlas consigo mismo, en las que se refuta y acaba por darse la razón y al que el tiempo y contacto humano devuelven a la rueda.
3º ¿Qué pinta Potlach en todo esto?, ¿qué representa?, ¿es importante?
-La explicación obvia. Llega con la caída, sostiene en el fondo, acompaña en la subida y se va cuando todo vuelve a la “normalidad”.
-Podría ser Luis observándose a sí mismo. Su actitud sumisa, la aceptación de cualquier circunstancia y la fidelidad a una idea: abandonar todo contacto pero anhelar ese contacto al mismo tiempo.
-Su pérdida genera un ligero temblor, muy lejos de un terremoto registrable. Al fin y al cabo, y por muy duro que suene, es prescindible. Lo realmente importante es creer en la posibilidad de la vuelta, incluso para alguien como Luis.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Mi vida con Potlach: entrevista a Inma Luna


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“Mi vida con Potlach” es una de las sorpresas editoriales de los últimos meses. Se trata de una novela que se aleja rotundamente de la mediocridad habitual gracias a la profesionalidad de su autora y la falta de aspiraciones engoladas: difícilmente dejará indiferente a los lectores de buen criterio literario. Su autora, Inma Luna (Madrid, 1966), es periodista y antropóloga. Antes había publicado una gran cantidad de producción literaria, siendo esta su primera novela. Acaba de reeditar su primer poemario, “Divina”, también con Baile del Sol, y otro de sus poemarios más recientes es “Cosas extrañas que sin embargo ocurren”, a cargo de la editorial Cangrejo Pistolero (2013). Atendiendo a su producción en prosa, existe un libro de relatos titulado “Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero” (Baile del Sol, 2008).


Esta entrevista surge por la gran calidad de la novela que tenemos entre manos: “Mi vida con Potlach”. Después de leerla, estábamos deseando conocer a Inma y preguntarle acerca de un buen puñado de cuestiones. Su predisposición para concertar una cita y realizar la entrevista fue inmediata, y comprobamos en persona que su amabilidad es tan grande como la sonrisa que luce en todas sus fotografías. Nos citó en un local absolutamente encantador, y tras un té de nombre evocador y la mejor música de fondo, esto fue lo que nos contó:

“Mi vida con Potlach”, el proceso

Pregunta: En primer lugar, hasta ahora conocíamos su trayectoria literaria a través de sus relatos publicados, pero principalmente por su poesía, que además nos parece muy íntima, muy femenina y muy personal (que se aleja un tanto de la poesía narrativa)… ¿cómo surge ese salto a la novela, qué sucede?

Respuesta: Aparte de poesía, siempre he escrito también relatos: para mí, la diferencia esencial entre escribir poesía y narrativa está sobre todo en lo que hay de ficción en cada cosa. En la poesía no hay nada de ficción, es decir, todo lo que pongo sobre el papel es lo que realmente pienso, lo que siento. Quizá no todo lo experimento, pero sí es mi visión del mundo. Ahí no hay nada ficticio, no hay ningún personaje creado. Para eso me habían venido muy bien los relatos, había conocido muchos personajes muy interesantes.

P: No ha caído en la trampa del poeta que de pronto irrumpe en la narrativa escribiendo prosa lírica o incluyendo poemas entre los capítulos… ¡y queremos darle la enhorabuena por ello! ¿Cómo ha sido la experiencia escribiendo narrativa?

R: Yo tenía una idea en la cabeza: quería contar cómo a veces, aunque nos cerremos a las sorpresas que la vida nos depara, la vida se empeña en irnos cambiando ese trayecto: cómo era casi inevitable que la vida fuese cambiando el camino que tú has elegido. Pero no sabía con qué historia iba a explicar esto. Entonces, como no tenía experiencia en novela, al principio empecé a redactar esquemas, a pensar por capítulos, a hacer la dinámica que puedes encontrar en cualquier taller de cómo escribir una novela. Bueno, pues fui incapaz de funcionar así. Entonces, empecé a escribir de una manera más intuitiva, y en ese otro comienzo surgió Luis, el protagonista de la novela, que en principio yo no sabía ni siquiera si iba a ser un hombre, no lo tenía nada claro.
Pero de repente aparece esta voz y me resulta muy potente. Entonces me dejé llevar absolutamente. Y de verdad que ha sido un personaje agradecidísimo porque me ha contado muchas cosas. Ha habido mucha parte mágica, porque realmente me dejaba llevar. Tenía todas las facetas que yo necesitaba para contar esta historia: esa cierta paranoia, esos problemas que tiene, cómo intenta que su vida se convierta en una cuadrícula para salvarse del dolor… que en realidad es por lo que yo creo que a veces nos volvemos un poco inmóviles, porque creemos que cualquier paso que demos puede hacernos daño. Si no tuviésemos miedo al dolor seríamos mucho más osados. Necesité un trabajo de constancia, que es lo que requiere esto por contra de la poesía, (que para mí no requiere ningún esfuerzo).
Mi vida con Potlach
P: ¿Cómo describiría la experiencia al darle voz a un protagonista masculino?

R: Ha sido muy, muy, muy interesante porque en cada tesitura que Luis se encuentra yo tengo que pensar como él, y tengo que entender por qué él piensa así, por qué se relaciona de esa manera con las mujeres, qué le ha pasado para tener esos prejuicios cada vez que se enfrenta a una relación, qué miedos le atenazan y por qué… y ver esto desde un punto de vista masculino, cuando yo además he hecho una literatura muy femenina. Ponerme en la piel de Luis ha sido un ejercicio precioso, porque me ha servido a mí también de mucho. Ponerte en lugar del otro pero no de una manera paternalista. Y la verdad es que los lectores hombres me han dicho que le veían bastante real, que era un hombre sensible pero que no parecía algo impostado.

P: ¿Por qué le interesaba meterse en la piel de un personaje con problemas mentales? ¿Hay un por qué?

R: ¡Eso también fue cosa suya! (Risas). En principio tampoco tenía pensado que tuviese ningún problema mental. Me venía muy bien ese punto de inflexión en un momento de su vida, cómo él empieza con esa crisis brutal que tiene, para que se replantearse qué hacer. Ese aspecto es muy útil para indagar en esa mente, en su forma de ver la vida, y también para ver cómo se enfrenta a otra visión con la que él no está familiarizado, y sobre todo, cómo se da cuenta de que tiene sentimientos que desconocía: intentar ayudar a gente que no conoce, que le ayuden a él…

P: ¿En qué proyectos literarios está trabajando actualmente?

R: Estoy trabajando en otra novela, pero igual, con paso lento porque me cuesta, y además casi no corrijo, con lo cual cada página esta destilada absolutamente: tardo muchísimo en escribirla porque no me gusta lo superfluo en nada, ni en la poesía ni tampoco en la novela. No quiero contar cosas que no sean imprescindibles, por eso voy corrigiendo a la vez que escribo, el proceso es lento. Estoy escribiendo una novela que creo que tiene muy poco que ver con ésta tanto en el tono como en los personajes; quería en principio que fuese un poco más ligera porque ésta es un poco densa en algunas partes, pero… ¡no me está saliendo tampoco tan ligera como me gustaría! (Risas). También estoy haciendo un poemario que sacaré para el mes de julio con una editorial de Huelva que se llama Crecida.

Feminismo en la literatura

P: Actualmente existen movimientos de carácter feminista, de igualdad de géneros, tanto a nivel político y social como, concretamente, literario. Por ejemplo, se está presentando por muchas ciudades el documental “Se dice poeta” de Sofía Castañón, que reivindica la igualdad de la presencia femenina en todos los ámbitos de la industria de la literatura, y en el que participan escritoras de tu círculo y/o generación. ¿Se siente identificada con estos movimientos? ¿Ha tenido que luchar con más fuerza en alguna ocasión dentro del ámbito literario por ser mujer?

R: Yo he tenido mucha suerte: cuando he querido publicar, he publicado. He escrito mucho de siempre, pero no he querido publicar hasta muy tarde porque todo lo que había escrito no me parecía digno de ser publicado. El primer poemario lo presenté a un concurso y gané la publicación, del que ahora ha salido la segunda edición (“Nada para cenar”). A partir de ahí casi todo me lo han ido pidiendo las editoriales.
Ahora bien: ¿qué le pasa a una escritora?, ¿qué le pasa a una mujer en general? Lo mismo, la misma dinámica que podemos experimentar en cualquier otro campo pasa en la literatura. Casi siempre somos un grupo aparte. No hay todavía un campo abierto de hombres y mujeres en nada: están los hombres, que ocupan la parte genérica de cualquier cosa (del arte, de la literatura…), la parte masculina es la que puede interesar a todo el mundo, siempre nos encontramos con esa barrera.
Me preguntan: ¿tú escribes para mujeres? ¡Pues no, nunca en mi vida he escrito para mujeres! ¿Escribo como mujer? Pues claro, escribo como mujer como pinto como mujer, como aprieto un tornillo como mujer… todo lo que hago en mi vida lo hago como una mujer, y además no reniego de eso para nada. Y lo que siento y experimento no me planteo si es femenino, es que es mío y sale de mí. Pero es que creo que ningún hombre se plantea si lo que hace es masculino. El problema que veo es que todo lo masculino es genérico, como ocurre con el lenguaje, y luego está lo femenino, que casi siempre son intereses que sólo corresponden a una parte de la sociedad. Parece que lo femenino no interesa en general, con ese choque te encuentras siempre. Tenemos que tener una alarma constante.
Por ejemplo, yo noto que me invitan mucho a festivales, a recitales. Pero a mesas redondas me invitan a muy pocas, esas casi siempre son de hombres… ¡salvo que hablen de literatura femenina! Entonces sí me llaman. Estoy segura de que quien lo organiza ni siquiera se acuerda. Tenemos que estar alerta. A veces no sabría decir si es discriminación… que sí que lo es… a lo mejor no voluntaria, pero existe, y se percibe.
Mi trabajo no sólo va destinado a las mujeres: hablo de la vida, que nos interesa a todos, y hablo de la maternidad porque me parece una experiencia relevante, pero no sólo para las mujeres. Este tema sólo se utiliza a nivel universal cuando interesa, es decir, cuando se trata de comprar cosas: si te interesa que los padres tengan en cuenta que tienen que comprar. En general parece que la maternidad es una cosa de la mujer, tanto para bien como para mal. Si quien diese a luz fuese un hombre, ¿te imaginas?, ¡tendría todos los privilegios del mundo! Y la maternidad no es una debilidad: es lo que hace que el mundo siga. El hecho de que ahora esté de moda hablar de algunos temas feministas me parece maravilloso.
Oigo a muchas mujeres más jóvenes que yo: “Soy feminista, pero no radical”. ¡Pero es que tienes que ser radical hasta el máximo… radicalísima! Nos las cuelan, hay miles de cosas que no eres consciente que estás haciendo o te estás tragando en la tele y esto no tiene que ser así. Tenemos que ser muy radicales, claro que sí: muy radicales pero no en el sentido de ataque, es una cuestión de defensa.

Inma Luna

Cuestiones sociales, literarias y más

P: ¿A nivel global, qué opinión le merece el panorama literario actual de este país?

R: No estoy muy al tanto, pero lo que veo es que hay corrientes subterráneas, gente haciendo cosas que me parecen interesantes. De la literatura española contemporánea no me gusta casi nada. Hay excepciones, pero en general lo que llega a las librerías y lo que aparece en Babelia me parece malo, o por lo menos a mí no me interesa. Coordino un club de lectura y hemos leído cosas muy buenas y otras que te preguntas cómo se pueden publicar y vender durante tanto tiempo. Leímos “La alegría es un té contigo” de Mamen Sánchez… no puede estar peor escrito. Pero es que el último de Julia Navarro (que también lo leímos porque iba a venir a la librería) me pareció nefasto.
En poesía hay cosas que me encantan, y muchas son mujeres. Me encanta lo que están haciendo Ana Pérez Cañamares, Sofía Castañón, Sonia San Román… hay gente que está haciendo un trabajo muy bueno. Pero, ¿cómo está el panorama? Como todo, difícil, la cultura está en declive absolutamente. Luego hay grupúsculos semi mafiosos haciendo cosas de las que no participo, me muevo en ambientes mucho más gratificantes. La gente que he conocido en el campo de la literatura ha sido muy generosa conmigo.
Cuando me preguntan: “¿Vives de la poesía?”, digo: “Sí, vivo de la poesía porque es lo que me da la vida”. Recitar para la gente me encanta, porque hay un punto de conexión preciosa, es como un paso más del libro.

P: ¿Cuáles son sus principales referentes literarios?

R: Mi diosa es Clarice Lispector, es la escritora que más me gusta y más difícil me parece, pero siempre que la leo pienso: “Yo quiero hacer esto, quiero escribir con esta depuración”. Ella era una mujer que pensaba tanto en la literatura, que todo lo que ha escrito sobre literatura, yo lo firmaría. Es como si leyera lo que pienso, me encanta. Aparte, hay libros sueltos… me gusta volver a los libros de Juan Rulfo, “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”, que son dos libros deliciosos; Yasunari Kawabata también me gusta mucho; algunas cosas de Gioconda Belli me parecen muy interesantes, las manos comerciales, quizá. En poesía me gustan Jaime Sabines, Laya…

P: Una de las grandes cualidades que ennoblecen a algunos de los personajes principales de esta novela, es su generosidad sin fisuras, ¿cree que es una de las grandes taras de la sociedad, la falta de empatía y de generosidad entre las personas?

R: Creo que no está perdido, que hay gente muy generosa, lo que pasa es que no sabemos mucho de ella. Esa gente no llega a los medios de comunicación, se ve mucho más la suciedad que nos rodea, que en esa no hay ninguna empatía, efectivamente.
El otro día fui a una Caixa, tienen un cuaderno con los pisos que venden, lo cogí y estaba lleno de dramas: cada piso de esos se lo han quitado a una familia y lo venden por una miseria. Es tan triste ver eso… ¡que te lo ofrezca una entidad que está ganando millones y millones, y tenga ahí esa exhibición del dolor! Es terrible, es horroroso. Se lo dijimos al director, “Estos son los pisos que quitáis a la gente”. Claro, no saben qué decir porque no pueden justificar eso.
Pero entre esa gente que han echado de los pisos estoy segura de que a su alrededor hay gente generosa que les está ayudando a sobrevivir, porque si no, ¡estarían las calles llenas! Así, hay una red de gente que está ayudando a los que estos están destruyendo. Ayer oía que la gente sigue aguantando gracias a la economía sumergida… mentira, siguen aguantando gracias a las familias, de las pensiones de los ancianos, de los 500 euros de la pensión, esa persona, sus hijos y sus nietos. Si eso no es empatía y generosidad… Esa gentuza nos está robando y además quiere hacernos creer que la culpa es nuestra. Viendo estos agujeros, ¿cómo pueden decir que es inviable la renta básica de Podemos? ¡Suma, suma todo lo que has robado!

P: Esta novela nos transmite un gran mensaje de aliento, de la superación a pesar de las dificultades… ¿cuál es el mensaje principal que desea transmitir a los lectores?

R: Sobre todo me encantaría que pudiese ayudarnos a estar más abiertos a la vida. Aunque tiene momentos tristes, es esperanzadora. La sociedad está construida sobre unos cánones equivocados. Es un sistema que a veces se olvida de la persona, sólo mira lo superficial.
En la maternidad y la corresponsabilidad, ¿quién decide que una historia de una noche implique ya a dos personas de por vida? Es un tema muy interesante que va en paralelo a la novela. También estoy de acuerdo en lo que tú dices, es una novela de superación, y de descubrimiento. También de sentimientos. No hemos hablado de Potlach, pero no vamos a desvelar quién es… es un personaje que Luis no sabía que le iba a hacer tanta falta, y en realidad la novela es todo el tiempo que comparte con ese personaje, y cómo va formando parte de sí mismo. También es una novela de descubrimiento en ese sentido: cómo él descubre cómo pueden ser las mujeres, (no la que él tenía en su cabeza), cómo puede ser la gente, y cómo puede ser él mismo.
Todo le va haciendo a comprenderse a sí mismo para enfrentarse de otra manera al mundo. Creo que es una buena fórmula para todos: conocernos, entendernos, perdonarnos lo que nos tenemos que perdonar y tener esa visión un poco más relajada y optimista frente a lo que nos rodea.

Para saber más de Inma Luna, mantiene un blog de literatura y aquí encontramos una relación de su bibliografía.

miércoles, 5 de marzo de 2014

MI VIDA CON POTLACH, de Inma Luna

MI VIDA CON POTLACH

INMA LUNA

Editorial Baile del Sol, 2013

Inma Luna, nos presenta esta novela que se desarrolla con un narrador/protagonista, y nos cuenta en forma de diario lo que va ocurriendo en su vida. Cronológicamente se desarrolla en 16 meses, aunque no hay continuidad en los días que escribe el protagonista, así en esas anotaciones se nos va mostrando.
Mi vida con Potlach, me ha conmovido desde las primeras páginas. La historia de Luis, se hace real a medida que avanzas en la lectura. Luis, soy yo. Luis, es cualquiera que se deja atrapar por sus miedos, por un pasado guardado y enmascarado hasta el límite de prácticamente olvidarlo, pero que al final se impone con una fuerza arrasadora. Luis descubre otro mundo a raíz de sufrir un ataque de estrés, un clic en su cabeza que no estaba previsto, que no pudo controlar, le abre la puerta en la noche hacia ese mundo que permanecía oculto. Inma Luna, nos muestra a un personaje lleno de fobias, de manías, de auto imposiciones cuadriculadas, de exigencias límites para él mismo que le lleva a plantear un orden y rigor que raya con lo anormal. Va anotando en ese diario lo que siente, lo que sueña, la forma de mirar y de ver, la apatía y el hastío por la vida, el desencanto, el frío que no es capaz de quitarse de encima. Se deja llevar en ocasiones por la auto destrucción a la que se somete sin ser consciente de ello, manteniendo a raya los sentimientos que terminan por aflorar y terminan dominando. A través de esos sentimientos descubrimos las relaciones amorosas, de familia, de amistad, de compañeros de trabajo, de sexo, las clases sociales, las instituciones médicas, las residencias para mayores, la sociabilidad, lo vulgar, lo pijo, la época de crisis, el desempleo. El conjunto del que todos formamos parte en una escala con mayor o menor intensidad.
Al final, Luis, nos abre la puerta hacia un montón de reflexiones en las que nos vamos reconociendo y por eso empatizamos casi inmediatamente con el personaje y por supuesto con Potlach. 

Maravillosa novela que invito a leer.

Un fragmento:


“…No me gusta hablar ahora de ello. Ahora que sé cómo tienen que ser las cosas para evitar perderme en esas marañas. Ahora que tiro fuerte de las riendas y veo dónde hay que sellar las ventanas para que no entren los vientos jaleadores. No me gusta acordarme de las debilidades de la mente, pero sé que mucha culpa de aquello la tuvieron mis expectativas respecto a la gente. La gente es solo gente y no está disponible.

Yo pensaba ingenuamente, que contaba con ellos, que todos los que bebían mi vino, compartían mi casa y me cogían del hombro, estarían ahí si les necesitaba. Bueno, no lo pensaba verdaderamente, no son cosas sobre las que uno medite, solo se dan por hecho en la hora precisa.

Pues no fue así. La enfermedad, por ponerle algún nombre a aquello en la que me sumí, espanta. Los saltos al vacío son individuales, nadie te da la mano, no vaya a ser que la hostia resulte compartida. Entonces me di cuenta, allí, en mitad de lo más tenebroso, quizá…”

viernes, 31 de enero de 2014

Mi vida con Potlach



Ediciones Baile del Sol, Tenerife (España), 2013


«Mi Vida con Potlach» es la primera novela de la poeta Inma Luna, antropóloga y periodista madrileña, publicada en 2013 por la editorial tinerfeña Ediciones Baile del Sol.
Relato en forma de diario, iniciado por prescripción facultativa, cuyo protagonista, en puertas de la mediana edad, atraviesa una etapa crítica de su vida, un tiempo de cambios radicales. Luis es un excéntrico personaje, al borde mismo de la locura. Cuando su vida anterior se desmorona, y él mismo se vuelve un juguete roto, decide agarrarse al orden más estricto como tabla de salvación e iniciar una nueva vida.
Su singular remedio consiste en llevar una vida de eremita, pero no en una cueva, sino trabajando como contable en una inmobiliaria y viviendo en un desangelado barrio del extrarradio de Madrid. Sin más compañía que la de un perro, y decidido a esquivar el trato con las personas para evitar todo daño, se empeña en su propósito de tenerlo todo bajo control.

Blogs de INMA LUNA.






Esta novela, hecha de frases cortas, directas, con un lenguaje relativamente sencillo y moderada extensión -poco menos de 300 páginas-, engancha al lector con su poderoso arranque. Tiene forma de diario y su narrador y protagonista coinciden en la persona del estrambótico Luis, informático en una universidad de Madrid. Por prescripción facultativa empieza a escribir su diario en medio de la carísima calma de una clínica psiquiátrica de lujo.

El ritmo narrativo de «Mi Vida con Potlach» sufre importantes cambios. El diario de Luis se ralentiza o acelera de forma paralela a cómo evoluciona la vida de su autor, cuya trayectoria vital, en parte excepcional y en parte muy común, es decir, como una vida cualquiera, como todas las vidas, va desvelándose de forma muy paulatina.

Luis llevaba una vida aparentemente normal, lo que quiera que ello signifique y de pronto aquella, como su cabeza, se desmorona, revienta por la presión. El desencanto con el trabajo, la decepción en el amor, el estrés provocado por una vida a la que Luis parece no adaptarse o con la que no se conforma, el mundo, en general, al que encuentra absurdo y sin sentido, lo suman en “estrés patológico”. Tan parco y genérico diagnóstico tiene, sin embargo, un elevadísimo coste.

Su diario es inconstante, como el propio Luis. Se interrumpe durante largos períodos, en los que no obstante intuimos que no ocurren grandes cosas. De forma acorde con su hastío vital y extrema apatía, la escritura de Luis no se mantiene como un propósito constante y el hallazgo casual del ya olvidado diario da lugar a su reanudación.

En «Mi Vida con Potlach» hay una vida vieja y una vida nueva,  un antes y un después del internamiento de Luis, hasta cierto punto voluntario, y del que acaba dándose a sí mismo el alta. Se vuelve demasiado consciente de que a los médicos, como a los hoteleros, les beneficia, una prolongada estancia del paciente-huésped y, sobre todo, pierde la fe en la utilidad del tratamiento, entre otros descreimientos que le van llegando a nuestro protagonista en su avance por la vida. Llega a la conclusión de que sólo él puede curarse o salvarse a sí mismo.

Comienza una nueva vida, que es sin embargo una deliberada no vida, en la cual el narrador-protagonista quiere ante todo protegerse de un mundo que percibe insatisfactorio, amenazador y hostil. Pretende la salud, un mínimo equilibrio, imponiéndose un orden de tal calibre que paradójicamente pide a voces el adjetivo enfermizo. Sus mecanismos de defensa son el aislamiento, la rutina, el orden y la meticulosidad. Luis aspira a vivir como un eremita en medio de un inhóspito barrio obrero de la periferia de Madrid, y ejerciendo su nuevo oficio de contable en una inmobiliaria cochambrosa y en pleno hundimiento. A sus compañeros y jefes los encuentra en el fondo despreciables, por vulgares, imbéciles y alienados y, por ello, socialmente adaptados.

Pero se trata de una quimera, de un propósito imposible, delirante incluso. Como el agua o el aire, lo imprevisto, la relación con los otros, las emociones y sentimientos , encuentran indefectiblemente algún hueco por donde colarse. El tupperware ­­–fetiche del protagonista y motivo de la portada de la novela– es un objeto y el ser humano, que respira, que transpira, que produce fluidos y secreciones, come, digiere, huele, no puede emularlo. La risa, el llanto, la ira, los afectos, la excitación sexual terminan por hacer siempre su aparición en escena. Los humanos somos seres sociales, seamos o no individualmente sociables y somos, ante todo, sentimientos. Por mucho que se planifique sobrevienen siempre hechos o circunstancias imprevisibles e incontrolables que nos conducen, incluso a rastras, a lo que es propio de nuestra naturaleza. Vivir es sentir y lo de morir en vida no pasa de ser una frase hecha.

En «Mi Vida con Potlach», a través de las ideas, lúcidas y originales, e incluso tan excéntricas a menudo como el propio protagonista, asistimos a una disección poco misericordiosa de la sociedad entera, en la que se van desgranando aceradas opiniones, por completo alejadas de los tópicos y lugares comunes. El bisturí de Luis abarca cuestiones tan diversas como los tratamientos y clínicas psiquiátricos, las relaciones entre padres e hijos, el amor, el sexo, las relaciones del mundo del trabajo, tanto entre jefes y empleados, como entre compañeros, el abuso, la explotación, las diferencias económicas, la lucha de clases. Incluso el lenguaje y los argots merecen alguna reflexión, como por ejemplo la redicha cursilería de la correspondencia comercial y el perifrástico, críptico y eufemístico del ámbito administrativo y legal. El funcionamiento de la justicia, del Estado y de la burocracia, en general, también son objeto de la implacable y sincera observación de Luis, en el polo opuesto del pensamiento desiderativo (“wishful thinking”), lo políticamente correcto o la mentira piadosa. Esas visiones nos enfrentan al absurdo, la injusticia y la fealdad que frecuentemente nos rodean. Hay alguna que otra referencia incidental a la antropología, ligada a uno de los personajes esenciales en la vida de Luis. Y también reiteradas alusiones a las tareas domésticas, como la limpieza y la compra, con marcada reiteración a la cocina, pasión confesada de la autora, habilidad en la que el protagonista nos cuenta, por excepción y con no disimulado orgullo, su progreso.

Espigadas por las páginas de la novela se encuentran también referencias a esta época de crisis económica en que el empleo precario, el trabajo-basura, ha adquirido increíblemente la condición de privilegio. Lo que antes motivaba la protesta social, y cada cual trataba de evitar para sí  mismo como buenamente pudiese, es ahora considerado como un bien que debe protegerse con uñas y dientes, un bien envidiado y que mirado en retrospectiva por quienes lo han perdido y no tienen mucha esperanza de recuperar es añorado como una situación vital lindante con lo idílico. Algo a lo que adjetivar como basura parece un sacrilegio, un acto de ingratitud, una muestra de falta de sentido de la realidad y una prueba de intolerable insensibilidad hacia quienes ni siquiera tienen eso, ni parece que lo vayan a “conseguir”.

Luis es un juguete roto, un desencantado total, un derrotado por la vida. Al no esperar ya nada de ésta, al estar o considerarse, al menos, de vuelta de todo, no teme perder nada. Apenas tiene preocupaciones económicas. Su nivel de subsistencia, al menos, está prácticamente asegurado para el resto de sus días y carece por completo de ambiciones materiales. Todo eso, junto con su decisión de ser radicalmente asocial, lo sitúan en un plano que le permite opinar con libertad absoluta, sin miramientos, ni cortapisas. Es un frío observador de la realidad circundante. Muy a resguardo de las turbulentas aguas de la crisis económica y por completo indiferente a lo que los demás opinen de él, habla con la sinceridad del que ha abandonado la partido del juego social y ha decidido evitar todo fingimiento o, cuanto menos, con la crudeza de alguien convencido de que se encuentra en esa posición.

Pero surge la paradoja, la contradicción, el conflicto interior, ya que al mismo tiempo siente el aguijonazo de la envidia del hombre común. Anhela vivir sin pensar, sin cuestionárselo todo, el conformismo, la intrascendencia, la superficialidad. Querría zambullirse en la banalidad de los actos sociales repetidos y en las conversaciones vacuas que sin embargo sirven para llenar el vacío de la vida y para ahuyentar la angustia y el desasosiego que brotan de los pensamientos profundos. Luis es consciente, quizá exageradamente, de su diferencia y con frecuencia querría ser uno más, el hombre de la calle, uno del montón, no ser tan lúcido y consciente de todo. Íntimamente se duele de ser el que ve en un mundo en el que la masa ha optado por la ceguera. Le intriga cómo será eso de representar bien un papel en el gran teatro del mundo, actuar con convicción en la función de la vida, caminar como sabiendo a dónde va y no sin rumbo fijo. Se diría que añora ser actor, aunque sea de reparto y hasta mero figurante incluso, en vez del espectador, el observador, el antropólogo que interpreta al grupo humano o el biólogo que disecciona la rana y sabe ya lo que hay en su interior, el que ve lo que los otros parecen no ver o no querer ver.

No se respeta un juego en el que no se aspira a ganar nada, ni a divertirse siquiera. Hay en Luis claros elementos del anti-héroe, que por momentos recuerdan al célebre Ignatius J. Reilly de “La Conjura de los Necios”, aunque Luis tiene un núcleo de valores y de dignidad personal, alguna creencia en la persona concreta y no es rastrero, ni miserable, ni aprovechado. Incluso intuimos que por su aspecto físico debe resultar bastante atractivo para las mujeres, a pesar de su manifiesta ineptitud social, su desgana existencial, su carácter esquivo y su incapacidad para afrontar muchas situaciones de la vida corriente.

En «Mi Vida con Potlach» se desvela también el engaño de las apariencias, el timo o falsedad de la felicidad de anuncio, de revista de decoración, de fin de semana en “casa rural con encanto” y resulta que lo más bello, lo más deseable y necesario es lo intangible, lo que no puede comprarse, lo que se da y se recibe por generosidad o amor. En esta novela todo eso sucede, junto con a lo heroico cotidiano, esto es, el día a día de muchas personas abocadas a una vida muy dura y a la que Luis era antes completamente ajeno. El "milagro" ocurre en medio de la fealdad de un desangelado barrio del extrarradio de la gran ciudad, descuidado por las autoridades, y se manifiesta acompañado del defecto físico, de la minusvalía de algunos personajes. Personas que viven en la escasez de medios, en la estrechez física y económica, rodeados por lo vulgar, e incluso en situación de grave riesgo de perder lo más querido. Y ese riesgo lo encarnan quienes, a su vez, creen estar obrando bien, imbuidos de ese fetichismo de la imagen, del bienestar material como condición necesaria para una vida feliz y casi sinónimo de ésta. Con Luis vamos descubriendo la rapidez con que juzgamos y etiquetamos a los demás y la hostil desconfianza que nos genera todo aquello que desconocemos, frente a lo que reaccionamos nerviosamente, con un despectivo y airado rechazo apriorístico, como de niño al que le sobreviene una pataleta.

La novela puede quizás incurrir en algún que otro desliz hacia lo tópico, exhalar esporádicamente un cierto aire de enseñanza moral, así como perder momentáneamente cierta verosimilitud por la aparición de escenas rocambolescas, con un nítido olor a comedia cinematográfica. Asimismo, presenta algunas derivas o giros de guión cinematográfico de película romanticona, bastante previsibles y algunos personajes secundarios pueden resultar algo acartonados y estereotipados, como arquetipos o clichés de determinados ambientes, clases sociales, países o épocas. Pero lo estrambótico, lo grotesco y hasta esperpéntico también ocurre y muy rara vez se cuenta, cosa que sí hace esta novela, que relata varias de esas situaciones en las que para evitar el embarazo propio o el ajeno hacemos como que no vemos, como si jamás hubiesen ocurrido.

A mi juicio, la narración pierde algo de fuelle e interés en su conclusión respecto de su poderoso arranque y más que aceptable parte media o nudo. En su desenlace resulta menos genuina, como lastrada por algo de impostura frente a su autenticidad precedente; pero antes de ese desfallecimiento o ataque de dudas arquitectónicas de su autora ante el abanico de posibilidades -¿quién sabe?-, «Mi Vida con Potlach» se enriquece con un progresivo entrelazamiento de una pluralidad de historias que la van haciendo más compleja, crecientemente viva, como a su narrador-protagonista.

(Fotografía de Inma Luna, autora de "Mi Vida con Potlach")

Aunque en esto de la literatura todo es opinable y habrá, seguro, quienes hubieran preferido el mundo cerrado del diarista con su propio pensamiento o conciencia y la abstracción y generalidad de las experiencias vividas por el personaje, mediante su despersonalización, mediante la elipsis de su biografía y hasta de su identidad, al modo de algunos de los relatos de Kafka, por ejemplo. Diría que su autora, Inma Luna, ha coqueteado en algún momento con esa forma de contar una historia. Parece haber sentido la tentación de la supresión de toda información contingente y no esencial para la comprensión de los hechos, forma narrativa que genera misterio e intriga al lector; pero que después la ha abandonado, para entregarse a formas narrativas más convencionales, de mayor aceptación por el público contemporáneo, mediante la aclaración, la supresión de incertidumbres, el relleno de los vanos o lagunas; pero lo ha hecho sin caer, afortunadamente, en temáticas tópicas. La historia es muy original y tiene el valor de presentar una gama de personajes de grupos sociales y oficios de los que rara vez se ocupa la literatura (una limpiadora minusválida, una cajera de supermercado, un curandero inmigrante, los empleados de una inmobiliaria de barrio, etc.). Un verdadero contrapunto a la felicidad publicitaria de la era de la imagen. 

Tras haber descartado la autora esa forma narrativa, según esta conjetura, bien avanzada la novela se van desempolvando hechos bastante sorprendentes del pasado, que nos trasladan brevemente hasta el Berlín actual, al de los tiempos de la construcción del famoso muro, y también a la fría ciudad castellana de Burgos en los tiempos de la dictadura del General Franco. Esos hechos le hacen replantearse al lector varias de las asunciones que había realizado bastantes páginas atrás sobre el narrador-protagonista y algunos otros personajes cruciales en la vida del mismo, de forma que completado el puzle se produce una cierta reinterpretación del conjunto del relato. El lector se descubre jugando inopinadamente a psicoanalista y basando su interpretación de la forma de ser y el comportamiento del protagonista en las experiencias vividas durante su infancia.

Es muy probable que el lector de «Mi Vida con Potlach» se descubra a sí mismo acercándose y alejándose de Luis, alternativamente entendiéndolo a la perfección o no comprendiendo en absoluto su comportamiento; oscilando entre la identificación y la extrañeza; entre el rechazo y la comprensión; entre la lástima y hasta la envidia por el narrador-protagonista. El acierto en la construcción de este personaje constituye, qué duda cabe, una prueba de talento literario por parte de su creadora, Inma Luna.

Otra idea interesante, no sé si machista o feminista o si incluso ambas cosas a la vez, es el evidente paralelismo entre el ánimo de Luis y las reacciones de su pene. Su ánimo y su pene llevan vidas paralelas. Ambos pasan del abatimiento absoluto al resurgimiento, de la atonía a la excitación, a pesar de que el sexo es aparentemente muy secundario para Luis, así como en cuanto a su presencia cuantitativa en los hábitos y preocupaciones de casi todos los personajes que pululan por la novela. Pero una vez más las apariencias engañan. Hay  fuerzas que aunque ocultas siempre están ahí, en estado de latencia, y su influencia es crucial.



«Mi Vida con Potlach» —publicada en 2013 por la editorial canaria Ediciones Baile del Sol, ópera primera en el campo de la novela de Inma Luna, quien ya había publicado una colección de relatos cortos, titulada «Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero», pero que hasta el momento se ha dedicado de manera muy principal a la poesía— es una buena “inversión lectora”, expresión que por mercantil y reductora viene a ser a la literatura como “la marca España” a una nación entera; pero que ahí se queda, pues también el crítico desfallece, duda, y no da con la expresión que quisiera.

Se trata, en definitiva, de una narración que atrapa pronto al lector, que en su mayor parte lo incita a ir devorando páginas, y que en determinados pasajes o escenas resulta francamente divertida. A la vez, esta novela estimula su sentido crítico al ponerlo frente al espejo de nuestra colectiva aceptación, pasiva y confiada, de muchas cosas que tomamos por serias, fiables, lógicas, fundadas, como elementos de un orden necesario; pero que, miradas con ojos nuevos, con un poco de rigor y perspectiva, resultan absurdas, ilógicas, infundadas, contingentes o arbitrarias, en verdad partes de un conjunto más bien caótico y casual. Y, lo que es peor, con demasiada frecuencia ese supuesto orden social produce hechos o situaciones intolerables por su radical injusticia.

Es, por tanto, un prometedor debut en el campo de la narrativa larga, tal vez el despegue de una novelista de largo recorrido y altos vuelos, Inma Luna, a la que habrá que seguir de ahora en adelante con atenta mirada e interés. Tal y como le pasa a Luis de forma inopinada con una protagonista femenina, la visión de cuyo apetecible cuerpo, lo asalta y enardece en el más inoportuno de los momentos y en el menos erótico de los entornos; pero así es la vida y así se cuenta en “Mi Vida con Potlach». ¿No les parece?

jueves, 26 de diciembre de 2013

Narrativa para el fin de año

m-121dSTONER, John Williams. 978-84-15700-61-6. 15€
Descripción:
Novela.
Se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en un maestro. Pero es una de las cosas más fascinantes que jamás he encontrado." - Tom Hanks, Times
Impresiona el modo de contar de John Williams, su fuerza inusitada para los dramas minúsculos y para el recuento cotidiano de nuestras resignaciones y decepciones, y sorprende que Stoner, siendo la obra maestra que es, haya podido ser ignorada durante tanto tiempo. Enrique Vila-Matas. El País
"Stoner, es una obra maestra. Y punto." Rodrigo Fresán. ABC Cultural
Stoner se presenta como un canto a la dignidad de la vida, pese a sus miserias y a sus decepciones; como un himno a la belleza de los pequeños gestos; como una loa a los instantes de quietud y de paz.
Su lectura reconforta tanto que obligará a los hombres y mujeres a retomar las páginas del libro en cuanto se les presente la menor ocasión. No lo tengan a mano cuando cojan el coche, o se eternizarán en los semáforos… Ariadna G. García (Culturamas)
“Stoner de John Williams es algo más que una gran novela, es una novela perfecta, bien contada y muy bien escrita, de manera conmovedora, que quita el aliento." The New York Times Book Review
"El mejor libro que he leído en 2007 fue Stoner de John Williams. Es quizás el mejor libro que he leído en años." Stephen Elliott, The Believer
Algunas reseñas:
Sobre el autor:
johnwilliamswebJohn Williams (1922-1994) nació y se crio en el noreste de Texas. Después de desempeñar varios empleos en periódicos y estaciones de radio, Williams se enroló en el ejército en 1942. Varios años después de la Segunda Guerra Mundial fue a la Universidad de Denver, donde obtuvo su licenciatura en 1949, y su maestría en 1950. Durante este periodo publicó su primera novela, Nothing But the Night (1948), y su primera colección de poemas, The Broken Landscape (1949). En otoño de 1950 Williams fue a la Universidad de Missouri, donde ejerció como profesor y obtuvo el doctorado en 1954. La segunda novela en publicarse fue Butcher's Crossing (1960). Su segundo libro de poemas, The Necessary Lie se publicó en 1965, año en el que se convirtió en editor de la revista literaria University of Denver Quarterly, hasta 1970. Ese mismo año apareció su tercera novela, STONER (Tenerife, 2010 - 2011 - 2012 (4ª edición). Su última obra publicada, Augustus, fue ganadora del National Book Award de ficción en 1973. Tras jubilarse de la Universidad de Denver en 1986, Williams se trasladó con su mujer a Fayetteville, Arkansas, hasta su muerte el 3 de marzo de 1994. Una quinta novela, The Sleep Of Reason, quedó inacabada en el momento de su fallecimiento.


af5nGRACELAND, Chris Abani. 978-84-15700-69-2. 18€
Descripción:
Novela.
La extensa, pantanosa, cacofónica ciudad de Lagos, Nigeria, constituye el escenario de la historia de un adolescente imitador de Elvis llamado igual que su ídolo que espera abrirse camino fuera del gueto. Llena de matices, lírica y casi perfecta, esta es la extraordinaria historia de un hijo y su padre, y un examen de la Nigeria postcolonial, donde imperan los símbolos de la cultura estadounidense.
«El estilo intensamente visual de Abani y su sentido del humor convierten la desesperanza en esperanza.» —San Francisco Chronicle
«Extraordinario... Este libro funciona de forma magistral en dos sentidos. Como convincente y nada condescendiente reflejo de la vida en un suburbio pobre de Nigeria, y como visión tremendamente sincera de un mundo sesgado por la violencia fortuita, es maravilloso... Y a pesar de todos los horrores, también hay escenas tiernas en Graceland, y son mil veces mejores por no parecer sentimentales en absoluto... Encantador.» —THE NEW YORK TIMES BOOK REVIEW
Algunas reseñas:

abaniweb2Sobre el autor:
Chris Abani nació en Nigeria. Con dieciséis años publicó su primera novela, a causa de la cual sufrió una dura persecución política. Se exilió en 1991 y desde entonces ha vivido en Inglaterra y Estados Unidos. Su libro Daphne’s Lot es una colección de poesía por la que le otorgaron en 2003 el premio Lannan Literary Fellowship. GRACELAND (Tenerife, 2013) es su primer libro que se edita en castellano. También consiguió el PEN USA West Freedom to Write Award y el Prince Claus Award. Abani vive y enseña en Los Ángeles.


m-101bEL LIBRO DEL DESASOSIEGO, Fernando Pessoa. 978-84-15700-90-6. 20€
Descripción:
Sin duda una de las obras más personales, abiertas, inclasificables e imprescindibles de toda la literatura contemporánea, está compuesto por más de medio millar de fragmentos que operan de una manera caleidoscópica, abriéndonos a un mundo en el que la sensibilidad y la lucidez se hermanan para mostrarnos un universo de una extraordinaria complejidad humana, todo bajo la sombra tutelar de una ciudad, Lisboa, que lejos de ser un simple escenario, parece prestarle su alma a este libro magistral y extraordinario. La presente edición, preparada, traducida y ordenada por Manuel Moya, recoge la visión completa de un libro que figura sin discusión entre los clásicos del siglo XX.
Edición y traducción de Manuel Moya

Sobre el autor:
pessoawebFernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), traductor de cartas comerciales en la Baixa lisboeta, polemista, esotérico, ensayista político, literario y económico, poeta, padre de heterónimos, pero, sobre todas las cosas, soñador infatigable de Indias imposibles, es acaso una de las figuras más originales y fascinantes de todo el siglo XX. Aunque no publicó más que un libro de versos en vida, su sombra se extiende sobre todos los movimientos literarios y culturales de Portugal, a lo largo del siglo. Autor de heterónimos como Ricardo Reis, Alvaro de Campos, Alberto Caeiro o Bernardo Soares, personaje al que se le atribuye la autoría de EL LIBRO DEL DESASOSIEGO (Tenerife, 2010), Pessoa es, más que un escritor, una literatura.

m-151MI VIDA CON POTLACH, Inma Luna. 978-84-15700-86-9. 15€
Descripción:
Novela.
Tras una grave crisis, Luis decide aplicarse una terapia propia consistente en cuadricular su vida y desvincularse del resto de los seres humanos con el fin de mantenerse a salvo. Pero el destino es incontrolable y tozudo y, a pesar de sus esfuerzos por evitarlo, Luis se ve envuelto en una relación con una adolescente cajera de supermercado que le descubre cómo a veces la felicidad llega por los caminos más insospechados.
Mi vida con Potlach es el diario de un hombre que va cerrando puertas que la vida se empeña en volver a abrir.
“La novela de Inma Luna desenfunda los sentimientos del fondo del ropero, les da la vuelta, los limpia, los remienda, te viste de nuevo y te empuja a caminar”, Julio Castro, La República Cultural.
“A través de la mirada de Luis, Inma Luna realiza un irónico retrato de una sociedad marcada por las contradicciones”. Anna María Iglesia, Revista de Letras.
inmalunabnSobre la autora:
Inma Luna (Madrid, 1966) ha publicado los poemarios Existir no es otra cosa que estar fuera (L.U.P.I, 2012), NO ESTOY LIMPIA (Tenerife, 2011), EL CÍRCULO DE NEWTON (Tenerife, 2007), De ronda en ronda, antología itinerante de poetas españoles en México (Ediciones del Ermitaño –México- y Baile del Sol –Tenerife-, 2007) y Nada para cenar (LFC Ediciones, 2006). Ha participado así mismo en numerosas antologías poéticas [23 PANDORAS. POESÍA ALTERNATIVA ESPAÑOLA (Tenerife, 2009)] y de relatos [MUJERES CUENTISTAS. Antología de Relatos (Tenerife, 2009)], colabora además en medios de comunicación y revistas literarias.
Se estrena en solitario con LAS MUJERES NO TIENEN QUE MACHACAR CON AJOS SU CORAZÓN EN EL MORTERO (Tenerife, 2008 - 2ª edición, Tenerife, 2009 - 3ª edición, Tenerife, 2012) su primer volumen de relatos.
MI VIDA CON POTLACH (Tenerife, 2013) es su primera novela.
Mantiene los blogs:
De cerca nadie es normal  http://inmalunatica.blogspot.com/

m154CAÍDOS DEL SUELO, Ramón Betancor. 978-84-15700-36-4. 18€
Descripción:
Novela.
¿Hasta dónde estarías dispuesto a caer y dejar caer para que tus libros sean los más leídos, tus canciones las más escuchadas o tus cuadros los más admirados? ¿Qué harías si supieras de la existencia de una organización internacional que conoce el secreto para convertir en alimento los sentimientos de quienes les rodean y, de esta forma, crear obras de arte maravillosas? A través de estas páginas, hasta la fecha inéditas y ahora en tus manos, el escritor Mario Rojas nos descubre la cara oculta de un mundo que deslumbra a la misma velocidad y tiempo en que lo cubre todo de ceniza. Un relato que te atrapará a medida que vaya avanzando y en el que nada es lo que parece ni nadie es quien aparenta ser. Ni siquiera el propio protagonista de la historia.
“Él es uno de esos muchos escritores, que por suerte, para aquellos que viven por y para la literatura, no desisten en su empeño de dar motivos para refugiarse en la lectura”. El Mundo
“La notoriedad que alcanzó en Internet su personaje, Mario Rojas, le ha catapultado como novelista amateur con su obra Caídos del Suelo”. ABC
“Un libro que nace a través de una historia contada en internet. El escritor palmero le dio vida a un personaje que interactúa con los lectores”. Antena 3
“Internet se ha convertido en la herramienta con la que el periodista canario Ramón Betancor ha conseguido que su primera novela, “Caídos del Suelo”, sea leída en países como Estados Unidos o Rusia”. Radio Televisión Canaria.
“Totalmente recomendable” Desde un rincón del Sur.
Book tráiler:
ramonbetancorwebSobre el autor:
Ramón Betancor (Santa Cruz de La Palma, 1972), se define a sí mismo como periodista para poder vivir y escritor para evitar la muerte. En los últimos dieciocho años ha trabajado para diferentes medios de comunicación y agencias de noticias, tanto de Canarias como de ámbito nacional e internacional. CAÍDOS DEL SUELO (Tenerife, 2013) es su primera novela.

m-149LA INMORTALIDAD DEL CANGREJO, Fernando J. López. 978-84-15700-74-6. 12€
Descripción:
Novela.
Septiembre de 2001. Alfredo tiene veintitrés años, un novio que le dobla la edad y al que apenas ve, un trabajo basura que odia y una familia a la que no soporta.
La noche en que Álex, su mejor amigo, desaparece sin dejar rastro, se siente obligado a intentar dar con él. Su búsqueda lo llevará a adentrarse en una realidad cada vez más violenta y peligrosa, hasta que su mundo amenace con derrumbarse con la misma saña que las Torres del 11-S. Un mundo obcecado en ser cangrejo y donde los titulares ya nos anunciaban, sin que lo supiéramos, cuánto habríamos retrocedido diez años después.
“Fernando J. López traza un retrato del tiempo presente, el de una sociedad gravemente herida por un pasado que no ha sabido asumir y por un futuro que es incapaz de construir”. Anna María Iglesia, Revista de Letras.
“Es inevitable leer la obra de Fernando J. López y no sentir la herida de la inmortalidad del cangrejo, el silencio del arpa becqueriano. La lectura de estas 186 páginas, oscuras en tono pero de lenguaje directo y ligero, nos asesta certeramente la cuchillada catártica (con 23 puñaladas exactas) que viene a rasgar el negro velo de nuestro horizonte sombrío para señalarnos en la herida un camino de luz, la voz poderosa que pronuncia el sanador «levántate y anda»”. Ana Parrilla, Menú para bibliófagos.
Book tráiler:
fernandojlpoezwebSobre el autor:
Fernando J. López (Barcelona, 1977) Novelista, dramaturgo y profesor de Literatura. Con diecinueve años publicó su primera novela, In(h)armónicos (Premio Joven & Brillante) y comenzó su andadura como autor teatral. Desde entonces ha estrenado y publicado obras como Tour de force, El sexo que sucede, Darwin dice o Cuando fuimos dos.
En 2010 fue tercer finalista del Premio Nadal con La edad de la ira (Espasa), un thriller acerca de la homofobia y el bullying en las aulas actuales. Su trayectoria como novelista ha continuado con Las vidas que inventamos (Espasa), una historia sobre las mentiras y secretos de un matrimonio y El reino de las Tres Lunas (Alfaguara), su primera novela infantil-juvenil.
LA INMORTALIDAD DEL CANGREJO (Tenerife, 2013), una obra en la que retrata con crudeza el ambiente social, sexual, económico y político de principios del siglo XXI, es su última novela.

t22EL SIGLO DE LA GRAN PRUEBA, Jorge Riechmann. 978-84-15700-87-6. 12€
Descripción:
Ensayo.
Mercantilizarlo todo para valorizar el valor –y de camino destruir la naturaleza y la sociedad: ¿puede existir una forma de funcionamiento más insensata? Y sin embargo ésa es la ley que rige el desarrollo de la economía que padecemos, y la mayoría de la gente, con dosis variables de resignación y desesperanza, todavía parece aceptarlo. No faltan razones para pensar en los decenios que tenemos por delante como el Siglo de la Gran Prueba –la mayor a la que se ha enfrentado la humanidad en sus aproximadamente doscientos mil años de existencia. Entre las herramientas que cabe echar a la mochila o la alforja, a la hora de emprender ese aventurado viaje, la poesía, el pensamiento y las artes pueden ofrecer recursos de gran interés.
Entrevista a Jorge Riechmann:
jorgeriechmannwebSobre el autor:
Jorge Riechmann nació en Madrid en 1962. Se gana la vida con la docencia y la investigación, entre la tarea universitaria, la actividad con los movimientos sociales (ecologismo, movimiento sindical) y su trabajo de escritor. Es poeta, ensayista y traductor literario. En el año 2000 ganó el Premio Stendhal de traducción por su versión de Indagación de la base y de la cima de René Char, una de sus pasiones poéticas más constantes; también ha recibido varios premios de poesía, comenzando por el premio Hiperión 1987 por Cántico de la erosión. Ha colaborado en varios libros conjuntos con el profesor Francisco Fernández Buey, uno de los pensadores más lúcidos e intensos de la izquierda española. En esta editorial ha editado ANCIANO YA Y NONATO TODAVÍA (Tenerife, 2004), CON LOS OJOS ABIERTOS (Tenerife, 2007) y EL SIGLO DE LA GRAN PRUEBA (Tenerife, 2013). Participa en la antología ONCE POETAS CRÍTICOS EN LA POESÍA ESPAÑOLA RECIENTE (Tenerife, 2007).

m150aADIOS VAQUERO, Olja Savičević. 978-84-15700-76-0. 16€
Descripción:
Novela.
“Así. Llegué. ¡Sí, llegué! Volví a esta ciudad. El enorme cajón de sastre, fango y olivares, una maravilla de polvo, noches en la dejadez de la terraza del hotel Iliria, metales pesados en el aire, excrementos y pinos, los gatos y las escamas resbalosas de los peces en el dique grasiento y el mar tensado hasta noviembre, cuando comienzan a soplar los vientos.”
Con estas palabras, en verano de 200X, Ruzinava vuelve al pueblo costero y empieza la aventura de Adiós, vaquero, de Olja Savičević Ivančević: que el lector tire de las riendas, se acomode en la silla de montar, se coloque el sombrero sobre la frente, sea cool y digno porque acaba de adentrarse en una novela que entra en la leyenda.
Adiós, vaquero es una novela sobre la intolerancia y la violencia, sobre los otros y los diferentes —en este caso Danijel, el hermano de Ruzinava—, sobre los Hermanos Iroqueses, sobre las relaciones en una familia de la que quedaron la madre y dos hermanas, sobre una generación que se desintegra, el capitoste local de la transición Vrdovđek, los falsos héroes Ned Montgomery y Ángel con su armónica… sin lugar a dudas, estamos en el corazón de un western: tenemos la investigación de una muerte, un caballo de hierro en plena carrera, una carta misteriosa, correos electrónicos, la escritora señora 0, porno casero...
La narración pasa por fragmentos poéticos con la densidad del uranio y el aroma del cannabis, da saltos en el tiempo y el espacio y culmina en un desenlace completo de tiroteo y viaje.
oljasavicevicwebSobre la autora:
Olja Savičević Nació en Split (Croacia) en 1974, donde vive en la actualidad. Escribe poesía, prosa y artículos periodísticos. Su poemario Kucna pravila fue premio Kiklop al mejor libro de poesía del 2010. Su libro de relatos Nasmijati psa ha sido traducido a varios idiomas. Algunas de esos relatos han sido trasladados al cine. Su novela Adio kauboju (Adiós, vaquero), publicada en 2010, fue ganadora de los premios T-Portal A, a la mejor novela del año, y el Jure Kastelan. Ha sido traducida al alemán, esloveno y al inglés.

m152NO SMOKING, Raquel Morán. 978-84-15700-94-4. 15€
Descripción:
Novela.
La novela narra la historia de dos compañeros de trabajo, Lara y Teo, que se citan a las puertas del edificio de la empresa para la que trabajan a contarse cuentos y a fumar. Lara termina por enamorarse de Teo, y para ella las historias que cuenta a Teo son una manera de ganárselo, de conquistarlo; de Teo poco sabemos, salvo los pensamientos y reflexiones inconexos y peregrinos que salpican la novela, puesto que es Lara quien nos cuenta la historia en primera persona, la historia de la evolución de sus cuentos y de su amor por Teo. Hay también una segunda novela en la novela, que se van contando Lara y Teo por entregas, y que tiene como protagonistas a un niño y a un hombre en medio de una guerra de religión.
La novela intenta ser una reflexión sobre la naturaleza del amor y de la creación literaria y los numerosos puntos en común que les unen. También, sobre el clima de crispación  político-religiosa que vive el mundo de nuestros días.
raquelmoranwebSobre la autora:
Raquel Morán Sernández nació en Asturias, España, el 27 de marzo de 1969. Cursó estudios de Geografía e Historia. Dos años después se marchó a estudiar a Londres, en Inglaterra,  y ha terminado convirtiendo este país en su residencia permanente. En la actualidad, trabaja como profesora de francés y español en un Instituto de Secundaria en Londres, y reside en Ilford, Essex, con su marido y sus dos hijas. APOLO Y LOS CENTAUROS, Editorial Trafford, 2007, fue su primer libro publicado. También ha colaborado escribiendo reseñas y relatos para diversas revistas literarias. Ha publicado un relato corto, CAMBIO DE SENTIDO EN LA AUTOPISTA, en el libro de relatos EL AHORCADO Y OTROS CUENTOS FANTÁSTICOS, Ediciones Rubeo, 2010. Ha publicado en 2011 con su propio sello editorial, LittleAsturias Publishing Ltd., un libro sobre música indie en Manchester titulado MANCUNIANS AND MUSIC: TALES OF THE UNDERGROUND, THE INTERNET AND THE MANCHESTER MUSIC SCENE, 1998-2011. El libro se vende en Amazon. Se la puede contactar en su blog http://littleasturias.blogspot.co.uk