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jueves, 28 de febrero de 2019

Reseña de ANTES DE ARROJARSE AL MAR, LA SEÑORA BROWN FUE A MISA, de Yolanda Delgado en el blog Puentes de Papel

YOLANDA DELGADO. "ANTES DE ARROJARSE AL MAR, LA SEÑORA BROWN FUE A MISA"

"Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa"
Yolanda Delgado
Ediciones Baile del Sol, Colección Sitio de Fuego
Tegeste, Tenerife, 2018


INCIDENCIAS


   La escritura de Yolanda Delgado (las Palmas de Gran Canaria, 1957) fortalece un fuerte perfil literario que elige como estrategia más recurrente el relato. Con Estudios en Publicidad, Relaciones Públicas, y un quehacer laboral relacionado con la televisión y la gestión editorial, firmó en 2016 la compilación de relatos Puro cuento. Aquel volumen difundía un ideario ficcional basado en el realismo, pero siempre atento a sorprender el lado onírico de lo real, esos espacios de líneas difusas que amplían las apariencias sensoriales con líneas de sombras.  
  Abre su nueva entrega, también integrada en el catálogo de Baile del Sol, el relato que da título al libro “Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa”. El aserto enunciativo corresponde a un verdadero titular de prensa que siembra su significado entre la sugestión y el absurdo. Con él arranca su cuaderno de viaje por esta travesía argumental que deja entre las manos el sabor agrio de la convivencia. El itinerario de pareja tiende a la marejada y a una fuerte erosión de identidades que van minando el afán de seguir y convierten a los dos en ramas solitarias y desgajadas, quemadas por la intemperie.
  Si en el relato inicial, la autora emplea el tono objetivo del narrador en tercera persona, la cercanía ficcional se acentúa cuando emplea el lenguaje directo del testigo. La estrategia permite percibir en el relato afinidades con lo biográfico, como sucede en “Cuando una tortuga y Primo Levi me salvaron”. El cuento adquiere la apariencia de un diario autobiográfico que introspecciona los baches diarios. Las secuencias textuales “son brochazos dispersos, pienso. Un cuadro de impresiones, la estela que dejan los días tras de sí, la vida en un collage, sin trama ni final, como los cuentos de Chéjov”.
  El engarce narrativo contrasta asuntos argumentales y registros formales dispares para que se preserve de manera intacta el interés del lector; así se yuxtaponen cuentos líricos, como el de “¡Penélope no corras!”, donde la carga sentimental trasciende el relato de iniciación al desamparo; o la prosa casi ensayística de “El Efecto mariposa en la psique humana” que parece extraída de un informe científico. Junto a ellos el relato breve que hace de la ironía el chispazo final, que alza vuelo en el cierre, o ese monólogo interior de “Solos” que me parece uno de los mejores del conjunto. En él, un yo indagatorio repite las acciones aleatorias de lo rutinario mientras hace por dentro un repaso, casi balance, de su relación sentimental en el tiempo. Queda en su desembocadura un estado de extrañeza que solo concluye cuando la química de alguna pastilla convoca al sueño.
  Junto al entrelazado de la pareja, otro venero fuerte del libro es la voz del recuerdo. Regresa como un bumerán aquella sensibilidad desplegada de la niñez, cuando todavía era posible la claridad del sol de mediodía. Un paréntesis existencial capaz de alojar la transición diaria entre los renglones de la cartilla Palau, o corregir torpezas con goma de borrar. Ejemplos de estos fragmentos cristalizados de lo autobiográfico son cuentos como “El bello durmiente”, “La cartilla de leer” o “Exploradores del aire”.
   La diversidad alecciona. Hay humor, ironía, recuperación de la memoria histórica y del anecdotario cultural, leves microrrelatos y una entrevista apócrifa a James Joyce, que puede leerse como una entrevista al taller creativo en el que la escritora nos deja una buena pincelada de aseveraciones del máximo interés: “Lo corriente de la literatura nos conduce a la vida corriente. todo es vida y lenguaje… Lo que importa es cómo se cuenta la historia. las emociones que eres capaz de trasmitir”.  
  Yolanda Delgado añade al relato una visión rica y plural. Convierte al cuento en un espejo humedecido que muestra los difusos contornos de la existencia. En su superficie proliferan, como elementos de un escaparate, las asimetrías. Hay sitio para el trampantojo de algunos sueños y esa búsqueda del mañana en la que cada identidad quiere participar. Todos somos aleatorios transeúntes en el afán inútil de una vida perdida.


domingo, 29 de julio de 2018

Reseñas de "Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa" en El Día




Unas historias del día a día


Yolanda Delgado reúne un conjunto de relatos en los que refleja, desde la simple observación, los comportamientos humanos en su dimensión humana.

El Día  
25/jul/18 6:09 AM

  

La historia surgió desde el momento en el que leyó la noticia en un periódico con el titular "Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa".

Eso le dio pie para construir un relato, al que se fueron añadiendo otros a un conjunto que se ha publicado bajo el sello de Baile del Sol.


Yolanda Delgado (Las Palmas, 1967), que ha trabajado como editorialista y documentalista, se considera una "persona indiscreta", y en referencia a esta serie de relatos titulados "Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fe a misa", estima que se pueden establecer diferentes estados. De un lado, "lo que he visto y también lo que oído", señala, además del bagaje que representan escritores como Joyce, Orwell o los soviéticos, "pero como soy muy pudorosa, de mí aparece poco".

El hecho de que se haya inclinado por el relato corto tiene que ver con su preferencia por la literatura rusa, "porque trabajé con esos textos en mi etapa de El País, donde establecí una relación muy directa con los cuentistas rusos, de los que aprendí que resultaba imprescindible utilizar las palabras necesarias".

Esta escritora se vale de la observación directa, del modo en el que hablan y se desenvuelven las personas, también del lenguaje, para armar sus historias, sobre las que dice que "han surgido de la propia realidad, porque no tengo tanta imaginación como para construirlas" y, en este sentido, manifiesta que los registros que le ofrece el día a día son tan ricos que de nada vale ir hasta la Luna en busca de escenarios diferentes.

El volumen de relatos que se condensan en este libro están jalonado con a presencia de mujeres y hombres en crisis, como de hecho se refleja en "Solos", también de jóvenes desorientados, como en el caso de "El tablero imperfecto del mundo", además de personas excluidas, que se percibe en la lectura de "Cuando una tortuga y Primo Levy me salvaron", así como de los inmigrantes que luchan para conservar y mantener su dignidad en tierras extrañas, en las líneas de "Baila la diosa en el ombligo de la Luna".

Pero también, en este compendio de relatos, la autora incorpora un conjunto de experiencias vividas que se encuentran íntimamente relacionadas con algunos autores a los que profesa una profunda admiración y que resultan perceptibles en títulos como "De hombres sin pantalones", así como los hábitos sociales corrompidos y llevados hasta el extremo del absurdo, como es el caso de "Comunicado urgente a la nación", además de algunas escenas que bien pudieran formar parte de un álbum familiar como "¡Ay!, Mama Iné", que en conjunto conforman un paisaje humano dominado por la ficción.

La voz de Yolanda Delgado, cargada de una ironía ciertamente melancólica y en ocasiones hasta mordaz, pero siempre directa y dirigida al epicentro del dolor, persiste en el engaño de intentar comprender nuestra sociedad, siempre esquinada, tan conmovedora, como también compleja en la que vivimos, pero de la que somos partícipes y responsables.


jueves, 12 de julio de 2018

Entrevista a Yolanda Delgado en Dragaria


Yolanda Delgado: «Quiero incomodar, quiero hacer reír, quiero hacer sentir»
Por DRAGARIA -10 julio, 2018

La grancanaria Yolanda Delgado considera que no es una escritora «rápida» y que «cada frase es un mundo de posibilidades». Le gusta guiar a otros autores que empiezan en su carrera literaria: «Es una de las experiencias más plenas que he tenido», señala. Otra de sus actividades es traducir, y añade que esto exige «ponerte en la piel del autor, con la responsabilidad añadida de expresar en tu idioma la misma intensidad, el tono, los matices, la intencionalidad con la que originalmente esos libros fueron escritos». En sus textos le gusta hacer uso del humor, «un ejercicio higiénico fundamental para conservar la salud». Acaba de publicar Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa (Baile del Sol, 2018), una colección de historias que reflejan su experiencia vital: la de una mujer que viaja desde los diez años por el mundo y que actualmente reside en Francia.

TRES CLAVES DE TU ÚLTIMO TRABAJO

El título del nuevo libro encabezaba una noticia de un periódico portugués. En esos 27 relatos heterogéneos hablo de situaciones cotidianas, pasiones literarias y recuerdos aparentemente autobiográficos. Rompo con la idea preconcebida de lo que entendemos por relato. Quiero incomodar, quiero hacer reír, quiero hacer sentir, comprender nuestra sociedad esquinada, compleja y conmovedora. Las mujeres y hombres de carne hueso son los protagonistas; la realidad y la memoria, mis mejores aliados.

¿QUÉ AUTOR O AUTORA TE INSPIRA?

Hannah ArendtAgota KristofUnamuno, Mijaíl Bulgákov… La lista de autores a los que admiro es larga. Estos autores que nombro fueron víctimas de la sinrazón política, los cuatro supieron vencer las circunstancias, entre otras virtudes, gracias a la sinceridad, a la valentía y al humor. La risa salva a los rebeldes, a los que dicen no en el sentido camusiano.

UN POEMA, UNA NOVELA, UN CUENTO

— Un poema: Tus hijos se cortan las manos Margaret Atwood es una gran poeta.
— Una novela: me lo ponen muy difícil, pero como el pasado año fue el centenario del nacimiento de Juan Rulfo, quiero recordar Pedro Páramo. Rulfo escribió lo que tenía que escribir. Admiro a Rulfo. Voz propia, honestidad en su obra y silencio.
— Un cuento: hay un cuento de ChéjovLa tristeza, que cuando lo releo sigue conmoviéndome como la primera vez. Un viejo cochero acaba de perder a su único hijo. Intenta contárselo a alguien, soltar la pena, pero no encuentra quien escuche su historia. ¿No sucede ahora lo mismo? Otro relato que no querría dejar de mencionar es La lotería, de la norteamericana Shirley Jackson. Narra un episodio que transcurre en una pequeña comunidad. La crueldad está insinuada, va creciendo de forma sutil, solo cuando llegas al final, el horror te estalla en la cara. Simplemente, brutal.

UNA OBRA DE TEATRO, UN GUION CINEMATOGRÁFICO

— Una obra de teatro: el teatro es Shakespeare.
— Un guion: Días de radio. La infancia, los amigos, la familia, las películas, los tebeos, los olores y los colores de una época anodina que Woody Allen consiguió hacerla extraordinaria. Admiro a los creadores que con los mimbres de una vida común, protagonizada por mujeres y hombres anónimos, son capaces de crear imágenes inolvidables. Eso debemos pensar de nosotros. Somos obras irrepetibles, y a pesar de todo, ¡qué bello es vivir! Ya he soltado el título de otra gran película.

PROYECTOS

Estoy en medio de una novela que espero llevar a buen término. Hay escritores que tienen la suerte de escribir rápido, no es mi caso. Soy lenta, le doy muchas vueltas a las palabras, a las posibilidades de sentido, a la forma. «Porque uno solo ha aprendido a dominar las palabras para decir lo que ya no tiene que decir», escribió T. S. Eliot.

¿QUÉ PERSONAJE DE DRAGARIA SERÍAS?

Ya que me invitan a quedarme en esta isla llena de sonidos hermosos, nacida del pecho de volcanes, donde nacen los dragos y los vientos alisios nos protegen del calor africano, me gustaría encargarme del faro. ¡Sería la farera de DRAGARIA!

Portada de ‘Antes de arrojarse al mar…’, de Yolanda Delgado.
Yolanda Delgado Batista (Las Palmas de Gran Canaria 1967) estudió Publicidad y Relaciones Públicas, y un máster en Biblioteconomía y Documentación en la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en televisión como documentalista, redactora, guionista y directora de contenidos. Colabora en distintas editoriales e instituciones culturales como traductora, editora literaria y lectora de manuscritos. Sus artículos periodísticos sobre temas culturales han aparecido en El perseguidor (suplemento de Diario de Avisos), Turia, Read Russia, Russia BeyondWashington Post, Aventuras na Historia y Letras Libres. Actualmente vive en Francia. Ha publicado Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa (Baile del Sol, 2018),Puro cuento (Baile del Sol, 2016), Cambio de coche (relato en antología canario-mexicana, Baile del Sol, 2014) y Antología cortos de cine (Alfaguara infantil, 2003). (Blog).