sábado, 31 de agosto de 2013

2013 de Poesía. Día 242. Juanjo Barral

Día 242. Juanjo Barral. 37 latidos (2000)



Rocío y no hubo más

Tenía yo poco uso de razón
por entonces,
un cuarto de kilo o así,
cuando una cría que era una tarde
camino de sus últimas consecuencias
me abrió una boca mía
virgen hasta entonces
de trece años y medio
con un beso de recibo
y despedida.

Duró un segundo
y varios días rumiándolo.

No he vuelto a verla.


viernes, 30 de agosto de 2013

2013 de Poesía. Día 241. Mada Alderete

Día 241. Mada Alderete. 23 Pandoras (2009)



NUNCA PODRÍA SER BUKOWSKI

no he bebido entero un güisqui
así que no podría ser como él
no sé qué se siente en la piel de un seductor
borracho, cansado y sucio
me hubiera cortado el pelo
olería a mandarina
y mi casa sería blanca
fíjate todo el tiempo que he perdido con un trapo
mientras él escribía sin parar
no soy partidaria de la violación
no me motiva
me importan las mujeres
no sólo como agujero y letrina
claro que no me cuelga nada entre las piernas
pidiendo una cuevita distinta a cada rato
eso influye bastante
tomo zumo en los bares
a veces té
y al tercer té me tiro al agua mineral
porque me excita demasiado
podría pasar cualquier cosa y no me quiero arriesgar
lo veis
soy miedosa
me asustaría ser como él
me dan miedo los perros y las noches en la calle
no sé vagar sola buscando cualquier sexo
ni sé donde venden drogas
ni cuánto valen
si acaso pudiera pagarlas
a veces veo sospechosos cuchicheando en corrillos
y no me acerco
como seguro haría él
corro en la otra dirección
en la que están los bebés
y los acuno encantada
les cuento inocentes historias
para nada bukoswkianas
nunca he amanecido llena de litros de cerveza
y bragas de olores desconocidos cerca de la cara
siempre he follado con los hombres de uno en uno
sin contar con los fantasmas
he sufrido pero no me daba por manchar todo y escribir
más bien por llorar
y ahora cambio de acera si veo un daño que me mira
es que soy una cobarde
y por no portarme mal
jamás existirán mis mejores escritos
eso sí
puedo invitaros mañana a bizcochos y abrazos



jueves, 29 de agosto de 2013

Quien mire hacia abajo, pierde, de Sara Herrera Peralta

Acabo de terminar el nuevo libro de poemas de Sara Herrera Peralta, Quien mire hacia abajo, pierde (si alguien siente que pongo el título demasiado y me repito es por el maldito SEO, que no sé qué es pero yo le hago caso) y vengo a trasmitir que a) es un buen libro b) por qué y c) que os lo leáis, que en realidad se podía decir todo en uno pero así con a)b) y c), queda como más posmoderno.
a) De Sara Herrera Peralta ya me había leído Provocatio y Mamá era Isla Lund al principio de todo. La verdad es que me gustaron, sobre todo el segundo, pero me parece a mí que con este último libro le ha dado una vuelta más a todo lo que escribe, lo ha integrado para crear un libro que funciona perfectamente y va más allá de lo esperado en muchos sentidos. Aparentemente Quien mire hacia abajo, pierde, es un viaje en tren desde Orry-la-Ville-Coye hasta Melun, dos pueblos del extrarradio parisino en lugares opuestos, es decir, para llegar de uno a otro hay que cruzar todo París. También es un viaje diario, el trayecto del hogar al trabajo, un viaje, pues, que no entronca con la aventura y el descubrimiento en sí, sino con la rutina.
b) La clave para mí está en que ese viaje no es el tema del libro, sino que es simplemente el significante, que actúa como bajo continuo para sobre él construir una serie de imágenes, miedos, ideas que son lo verdaderamente interesante. Quien mire hacia abajo, pierde es en realidad (y es aquí donde creo que la autora pega un salto) un canto a lo ignoto, a lo que no se dice, o no se sabe, o no queda claro.
… Se canta, siempre, de espaldas al mundo
como canta el hombre triste.
Se canta buscando un lugar,
una respuesta, un sonido,
un hueco.
como si el aire tuviera aún
un halo de certeza
Ni siquiera es alcanzar esos lugares de incertidumbre sino la búsqueda de esos lugares lo que importa. Una búsqueda tratada con cierta desesperanza, como se ha de tratar siempre la búsqueda, una búsqueda que surge de lo más prosaico de la rutina, la búsqueda interior, que es la de todos, la que compartimos, como el tren, cada mañana, a trabajar.
quien mire hacia abajo, pierdeCuando menos me atrae Sara Herrera Peralta es en su vertiente más social, que coincide con los momentos en los que su poesía se hace más obvia, como el poemaSurvilliers-Fosses o el poema Villeneuve-Saint-Georges o en versos como: no le tengo miedo al cáncer/ ni miedo a quedarme calva.
c) Leed este libro porque es el libro en el que la observación trasciende a la metafísica, a las preguntas que nos asustan, a nuestra condición de insignificantes seres todopoderoso, con capacidad de cambiarlo todo y nada, con la tristeza del que no tiene esperanza, pero también sin el miedo.
Yerres
Existe otro mundo
dentro de este mundo.
En los vagones los tristes y los sabios
parecen más tristes y más sabios
y se tiene siempre la paciencia
de los perdedores.
En cualquier vagón obsceno
se va a la deriva
y una generación se sucede
a otra:
son las ruinas sumergidas
mientras la vida continúa
allá fuera.

http://lavidapanoramica.org/quien-mire-hacia-abajo-pierde-de-sara-herrera-peralta/ 

2013 de Poesía. Día 240. Juan Ramón Barat

Día 240. Juan Ramón Barat. Por donde pasa la poesía (2011)


Blue Jeans

Estaba con vaqueros
en medio de la pista
moviéndose al compás de un viejo rock and roll
y una turba de tipos sudorosos y atléticos
jaleaba su baile, igual que una jauría
de lobos encelados.
Yo me hallaba en la barra
tomando un combinado de ron con nosequé
y miraba su culo
con los ojos un poco entrecerrados
por la mezcla del humo y el deseo.
Semejaba la escena
una danza animal y primitiva
y supe que la suerte estaba echada
pues en todas las tribus
las hembras siempre eligen al más fuerte.
Apuré el cubalibre que tenía de pronto
sabor a matarratas y a derrota
y me marché de allí
recordando la fábula de la zorra y las uvas.
Vagué por la ciudad
como un perro extraviado
entre contenedores y orines y tristeza.
No valía la pena —me decía a mí mismo—.
Seguro que, a la postre,
no era más que una puta.


miércoles, 28 de agosto de 2013

Entrevista a Isabel Bono

Isabel-Bono

Me gusta que los libros reposen para saber si han aguantado el paso del tiempo

A finales de 2012, la editorial Baile del Sol publica Brazos, Piernas, Cielo, de Isabel Bono, un conjunto de poemas que erosiona y fractura, que inserta dudas y preguntas en el entramado identitario de quien recibe el verso. Dividido en dos partes (“La chatarra del silencio” y “Distrito rojo”), Brazos, Piernas, Cielo propone ir más allá de la palabra, más allá de la idea, para construir una realidad vertical desde ese otro Yo medido frente al abismo, desde ese otro ángulo posible en el que se acumulan certezas y miedos no asumidos o desconocidos. Un preciso ejercicio de poesía a través del cual, Isabel Bono se calibra y codifica para proporcionar aliento al verso, a la vida.
Brazos, Piernas, Cielo es un poemario que escribes hace años pero que ve la luz a finales de 2012. ¿Qué relación mantienes, durante ese tiempo, con cada una de las piezas que conforman el poemario?
Normalmente escribo, guardo y olvido. Cuando doy por terminado un libro, lo imprimo, lo guardo en una carpeta y no vuelvo a leerlo. Intento que los poemas siguientes sean diferentes. Aunque no sé si lo consigo.
Y durante este transcurso, ¿el poema llega a mutar o, por el contrario, cambia la creadora?
Mis poemas mutan poco. Suelo escribirlos “al dictado”. Se me aparecen un par de palabras, un verso, y a partir de ahí tiro del hilo. Me gusta imaginar que tengo una madeja en el lugar del cerebro, una madeja con muchos cabos sueltos. Mi trabajo es encontrar esos cabos y tirar lentamente. Una vez fuera, tejo y podo. Una vez podado, lo guardo y lo olvido.  Una vez guardado y olvidado no suelo tocarlos más. A la hora de rescatarlos para publicar igual elimino alguna coma, pero sólo eso. No me gusta retocar los poemas ya escritos porque de algún modo dejan constancia de cómo era (yo) y cómo escribía. Para mí eso es importante, por eso quizá tardo también en publicar. Me gusta que los libros reposen para saber si han aguantado el paso del tiempo. Así, si eran malos, me alegro de no haberlos publicado. Y si eran medio buenos, dará igual que se publiquen ahora o dentro de cuarenta años.
brazos-bono
¿Qué suma o aporta este conjunto de poemas a tu trayectoria?
Me aporta ligereza. Con cada poema que escribo me quito un peso de encima. La ligereza me dura dos días, al tercero ya noto la madeja cargada de nuevo. A quien los lea, supongo que cada libro le aporta visión en 3D de mi universo poético -eso me suena raro hasta a mí, pero no sé explicarlo de otro modo-. Digamos que mi universo poético es uno y en cada libro intento mirar ese universo desde una perspectiva diferente. No sé si lo consigo, pero creo que esa sería mi intención última: asomarme un día y verlo todo entero.
El lenguaje que soporta los poemas muestra cierto gusto por la depuración, por dejar en los huesos a la palabra. Por dejar desnudo al poema para hacerlo más fuerte. ¿Cómo trabajas este asunto? ¿Qué te exige ese empleo del lenguaje?
Gamoneda te diría: Lupa y navaja. Yo me conformo con: Progresivas y tijera. La retórica no me interesa nada, los jueguecitos de palabras no me interesan nada, parecer ingenioso no me interesa nada. Desnudar no es fácil, yo sigo aprendiendo. Lo trabajo con dolor, porque siempre me sobra algo, me sobra “lo que hace bonito”, supuestamente. Supone renunciar a los fuegos artificiales. Prefiero el incendio.
Sobre la relación poeta/práctica poética, en Brazos, Piernas, Cielo, ¿hay más de responsabilidad de la acción poética o de observación ante lo que acontece?
Te diría que soy una inconsciente a la hora de escribir. El poeta como médium, dice Cees Nooteboom. Ole ahí. Observación ante lo que acontece, no sé, porque soy propensa al ensimismamiento sobre todo a la hora de escribir -mi madre me llevó al médico, de niña, porque decía que me quedaba demasiado rato “pensativa”-. Prefiero pensar que está en mi ADN a que soy una ombliguista en toda regla. Eso sí, soy responsable a la hora de publicar.  Si un poema no me gusta o me gusta regular: Delete. Tengo facilidad, sin duda es la más gastada del teclado.
bono_oteadora
La poética de Brazos piernas, cielo es múltiple y juega a engañar a quien sostenga el poemario. Hay movimiento, hay naturaleza, dolor y miedo. Amor y pasión. Hay mucho de fractura, ¿cómo mides cada uno de estos elementos en los diversos poemas?
¿Juega a engañar? No sé. Cuando vi el libro terminado pensé que la portada despistaba, porque parece una portada feliz que augura poemas felices. Mis amigas Inma Luna y Ana Pérez Cañamares lo definieron como: «Portada siniestra-feliz, como tú». Estoy de acuerdo. Más allá de eso no sé decir. No pienso en poéticas mientras escribo (ni después), ni siquiera tengo claro qué es una poética. Medir, no mido. Yo creo que cada uno tiene unos elementos (me temo que también vienen en el ADN) y es difícil escapar de ellos. Cuando me dicen que escribo poemas de amor, yo digo: ¿Y qué no es amor? Mis elementos son siempre los mismos: amor, dolor, ramas, pájaros, lluvia, charcos, hormigas, cosas que suelo tener a mano (una taza, una piedra), y las sombras que proyecta todo eso sobre mi mesa. No hay mucho más. Unos días hay hormigas y otros sólo dolor. No soy de medir, miro a mi alrededor, me ensimismo, y ya.
Otro gran elemento de Brazos, Piernas, Cielo es su condición de poemario que interroga a quien se enfrente al verso. ¿No te da cierto vértigo hablar tan de cerca, casi como un susurro, a la persona que se acerque al poemario?
Oh, ningún vértigo. Hablar muy de cerca, siempre. Si no, ¿para qué? Conseguir que quien lo está leyendo sienta que lo he escrito sólo para él/ella, que estoy hablando de su dolor, de sus sentimientos, no de los míos, que esas preguntas son suyas, no mías, que estoy a unos centímetros respirándole el poema al oído. Eso. Ojalá. Provocar vértigo, eso sí que me gustaría.
Y con ello, ¿buscas cuestionar o medir la realidad?
Creo que no. No sé qué busco. No sé si busco. Escribo por placer, mientras escribo no estoy en “la realidad”. Digo que ojalá provocara vértigo, pero eso lo pienso a posteriori, no mientras escribo. Escribo porque se me van los dedos a escribir, no pienso en nadie, no pienso ni en mí, ni en qué busco, ni qué encontraré si es que encuentro. Todo lo demás, todas las explicaciones, vienen después. Por eso, cuando alguien me pregunta si puede entrevistarme le digo que sí -y se lo agradezco-, porque me obliga a cuestionarme cosas que ni se me hubieran pasado por la cabeza. Por ejemplo: ¿Juega a engañar? Esta noche no duermo.
En este acontecer injusto, ¿es urgente el ejercicio de la poesía?
Bukowski decía: «Lo único que la gente pide son tres comidas decentes y un poco de sexo». Hemos llegado a un punto en el que es urgente procurar a todo el mundo tres comidas decentes. El sexo y la poesía pueden esperar.
 Nació en Málaga en 1964. Dice de sí misma: Cuanto más tiempo va pasando más simple y corta se vuelve mi biografía: Me levanto cada mañana, escribo lo que he soñado, me ocupo de la casa, escribo mails, barro la terraza, escribo poemas, leo, escribo. Los dos últimos títulos que he publicado son Pan comido (Bartleby, 2011) y Brazos piernas cielo (Baile del sol, 2012).

2013 de Poesía. Día 239. Isabel Bono

Día 239. Isabel Bono. 23 Pandoras (2009)


no detengas ahora la danza
el vértigo
los girasoles de tu vientre

danza

deja que el viento
despeine los tigres de tu razón
con sus dedos fugaces


martes, 27 de agosto de 2013

EL FONDO DE LOS CHARCOS. Recomendación literaria y entrevista al autor

por Paco Marín

Estamos frente a un libro culto y de culto. Será necesario cuando queramos consultar parte de la historia de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, sobre todo su historia cultural.
TÍTULO:     El fondo de los charcos
AUTOR:      Pedro Javier Hernández Velázquez
EDITA:        Baile del Sol (2011).
Me asalta la duda siguiente ¿acabo de leer una novela de serie negra, o he leído un libro de historia? En exactamente 390 páginas, hermosas y brillantes, hacemos un recorrido por la historia de Santa Cruz de Tenerife, sobre todo centrada en el pasado siglo XX.
He de confesar que su título y su portada, en un principio, me echaron para atrás. ¿Por qué?, no lo se y así se lo he hecho saber al autor. Cuando empiezo a leerla, reflexiono con el título: El fondo de los charcos y pienso que cuando vemos un charco, vemos la superficie del mismo. Normalmente no vemos el fondo y, la mayoría de las veces, ahí es donde está lo interesante.
Estructurada en 77 capítulos cortos y un epílogo. Abarca diferentes épocas (los años treinta y las décadas del último tercio del siglo XX y la época actual). Transcurre toda la novela en calles y plazas de una ciudad española, con nombres que sabemos pronunciar y conocemos (quién me conoce, sabe que revindico la novela negra española). Pienso que Pedro Javier ha puesto como excusa una trama de crímenes actuales para irnos contando la historia de la ciudad, fundamentalmente formada por  historias de la vida cultural tinerfeña –muy rica por cierto-.
Arranca en los días previos a la Guerra Civil  con dos protagonistas antagónicos: Francisco Franco y los miembros de la Gaceta del arte. Hay una reivindicación de aquellos miembros, por parte del autor, a saber: Oscar Domínguez, Eduardo Westerdhal, Domingo Pérez Minsk,… y Domingo López Torres  (el único que fue victima del “¿Glorioso Alzamiento Nacional?”).
Prisión de Fyffes, año 1937. Un poeta observa, a través de los barrotes surrealistas de su celda, una ciudad en tiempos de guerra que acepta en silencio que la fuerza de Muerte abone la tierra y dé carnada al mar.
Santa Cruz de Tenerife, setenta años después. Otros son los secuaces y abominables seres que brillan en nuestro tiempo de infinitas tribulaciones y oscuros lazaretos. La estrella de la vida ha sido desplazada, el cordero ha sido devorado por el lobo, y la imagen de El Señor de las Tribulaciones desaparece de su santuario hacia el fondo de un charco de tramas políticas, sociales y económicas de unas islas convertidas en un profundo vertedero. En una habitación, Héctor Vázquez espera la llegada de quién lo ha de asesinar mientras escucha a Bob Dylan. Su memoria y la del narrador omnisciente recorrerán los últimos noventa y siete días de la basura escondida. Y como no a mitad de camino un juguete amargo, una mujer.
Por un lado, tenemos una novela negra perfectamente contemporánea, en la que hay crímenes, desapariciones misteriosas, una investigación policial y un juego de conspiraciones y verdades a medias. Por el otro, hay una novela acerca de lo que se dio en llamar la Facción Surrealista de Tenerife, la vanguardia histórica que fue una de las punta de lanza del arte y la literatura de la II República Española, aglutinada en torno a Gaceta de Arte y que fue cercenada por el Golpe de Estado de 1936.
Toda la historia gira en torno a una familia perteneciente a la burguesía santacrucera, los Sonseca, cuyo patriarca es la bisagra entre los golpistas y la República, involucrado en el renacimiento cultural que prefigura la post modernidad en épocas de la Transición.
Novela que relata los primeros días de la guerra y una novela que es testigo de la transición. El nexo de unión de las distintas historias son dos hechos delictivos que habrán de ser investigados por Héctor Vázquez: el asesinato de Víctor Sonseca, nieto del patriarca de esa familia, y el robo de El señor de las tribulaciones, una valiosa talla que estuvo en manos de este último.
Héctor Vázquez tendrá que hacer frente a un fantasma del pasado que fue el viejo Antonio Sonseca, pero también a otros fantasmas bastante más corpóreos, como la abogada Carla Bernal, la viuda de Víctor, o la seductora y peligrosa Cristina Weber, una escritora y ladrona de obras de arte de ascendencia irlandesa.
En definitiva tenemos de todo, incluida la masonería. Lo más importante es lo que acabamos aprendiendo de la historia de Santa Cruz y de un movimiento cultural fundamental en el devenir de la misma. Toda la novela está salpicada de referencias musicales, literarias, sobre películas,… Lo dicho una novela muy completa. Un gran trabajo de Pedro Javier.
Pedro Javier Hernández Velázquez (Santa Cruz de Tenerife, martes 13 de agosto de 1968) Licenciado en Derecho por la Universidad de la Laguna y funcionario de carrera de la Administración Local.
Miembro Fundador de la Asociación Canaria de Escritores (ACAE).
Participó en el Programa CANARIAS LEE2012 con su obra Los días prometidos a la muerte.
Forma parte del programa Santa Cruz Ciudad leída con su obra El sueño de Goslar.
Finalista del XIII Premio Internacional Sexto Continente de Relato Negro 2012El eco de Cobain
Novela Finalista y Mención Especial del Premio LH Confidencial de Roca editorial 2013: Un camino a través del infierno.
Segundo Premio Concurso de relatos Ciudad del Rosario 2012: Cajonera City.
OBRA
Factotum (Editorial Benchomo 2005).
La identidad fragmentada (Editorial Benchomo 2007).
Los días prometidos a la muerte (Editorial IDEA-AGUERE, 2010).
G 21 Nuevos novelistas canarios (IDEA-AGUERE 2011).
El fondo de los charcos (Baile del Sol 2011).
El sueño de Goslar (Editorial IDEA-AGUERE, 2012).
Un camino a través del infierno (MAR EDITOR 2013).
Conocemos al autor a través de sus palabras…
¿Desde cuando y por qué es escritor?
Desde siempre fui lector. Llegué al mundo de la literatura, como la mayoría de mi generación, a través de la colección de tebeos Joyas Literarias Juveniles de Bruguera. Luego, sin darme cuenta, me vi con libros en las estanterías de las librerías y bibliotecas. Pero, sin duda, me empecé a creer que puedo ser un escritor cuando mi novela Un camino a través del infierno quedó finalista del LH Confidencial 2013. ¿El porqué? Porque me divierte, me evade recrear la realidad que palpo y contarla.
Defínase cómo escritor.
Honesto y arriesgado. Quizá porque la vida nos pide tomar riesgos ante situaciones denunciables, nos clama que tomemos partido y nos enfrentemos a todas estas lacras que amenazan con hundirnos.
¿Cuáles son sus autores favoritos?
Me gustan los hardboiled. Mickey Spillane y, especialmente, Hammett y MacDonald… Harlan Coben, Craig Russell. Ya ves, no soy nada original. En España, me puede Muñoz Molina, es fantástico y creíble. En Canarias, dentro de la literatura de género tenemos a primeros espadas como Santiago Gil, Alexis Ravelo, Pepe Correa, Pablo Martóin Carbajal o Víctor Álamo, entre otros.
¿Que está leyendo ahora mismo?
 A Ken Bruen y su Matanza de gitanos. Y tenía en espera una de Elmore Leonard, Fulgor de muerte. Grande Leonard, recientemente desparecido.
A la hora de escribir ¿cómo se documenta?
 El fondo de los charcos, novela por la que me estás haciendo este cuestionario, es sin dudarlo, la novela en la que más trabajo de documentación he empleado. Me obligó, bendita obligación, a releer muchas obras de la facción surrealista tinerfeña y obras a las que nunca había tenido acceso, por ejemplo la de Domingo López Torres. Las bibliotecas y la red son instrumentos básicos, para que un autor documente y haga creíble su ficción.
El título del libro, cuya reseña acompaña a esta entrevista, ¿de donde lo sacó? ¿Fue cosa suya o de la editorial?
 Las editoriales con las que he editado nunca han puesto pegas a los títulos de mis novelas. De hecho, la novela que acabo de concluir, saqué el título a “licitación” en las redes entre cinco que propuse. El fondo de los charcos, es un título una frase con un imponente contenido visual y está sacado de un verso de un poema de Domingo López Torres, llamado Diario de un sol de verano (*).
Con “El fondo de los charcos” ¿que ha pretendido poner en valor?
 Dar un golpe sobre la mesa para llamar la atención con un mensaje tan sencillo y tan sincero como que el mayor patrimonio de una sociedad es su memoria.
¿Ha querido contar, con la excusa de unos asesinatos actuales, la historia de Santa Cruz de Tenerife?
 Sí, es un trayecto de casi cuatrocientas páginas, a lo largo del Santa Cruz del siglo XX. Lo que fue y lo que pudo haber sido. La historia de una ciudad y de todos aquellas que la pisaron, que la vivieron. Un agradecimiento a mis mayores por saber comprenderla, quererla y aceptarla con sus virtudes y sus defectos.
¿El libro es único o hay alguna continuidad?
 Con El sueño de Goslar y El fondo de los charcos quise novelar, en clave negro-criminal, los dos acontecimientos culturales más importantes que sucedieron en las Islas del Sur en el siglo pasado. La exposición surrealista de mayo de 1935 que trajo a la bahía de Santa Cruz a Bretón y a su comitiva de surrealista franceses y a la exposición de esculturas en la calle que se desarrolló entre el invierno de 1973 y la primavera de 1974 que dejó esculturas eternas en las calles, ramblas, parques y plazas de la ciudad. Pero una por encima de todas: El guerrero de Goslar de Henry Moore. Entre los dos acontecimientos hay 40 años de distancia, una guerra y mucho olvido en medio, pero un nexo de unión: Gaceta de Arte. Un grupo que aglutinaba a personalidades como Eduardo Westerdahl, Domingo Pérez Minik, Emeterio Gutiérrez y Domingo López Torres, entre otros.
¿Cuanto hay de cierto y cuanto de ficción en su novela?
 Intento que lo que escribo se alimente de la realidad, de la tierra. Solo intento novelar lo que pasó y lo que está pasando.
¿Tiene alguna manía a la hora de escribir? Cuénteno alguna curiosidad personal, como escritor, que no haya contado antes.
 Sí. Cada vez que estoy metido en una historia y en un proyecto, me invaden más ideas que a veces me han llevado a reconsiderar lo que estoy escribiendo, y en ciertos casos me han allanado el camino para la siguiente obra. . ¿Algo que no haya contado antes? Que estoy aquí porque sinceramente me divierto y estoy conociendo gente interesante. El día que deje de divertirme, quizá me ponga a pintar.
¿En que está trabajando en la actualidad?
 En la figura de Sergio Leone. La tercera entrega del detective Mat Fernández.
¿Conoció o sabe quien era Ezequiel Pérez Plasencia, escritor natural de Tenerife?
Llevamos ya más de dos años con su ausencia. Todos querían a Ezequiel. No lo conocía personalmente, pero un gran migo suyo Eduardo García Rojas siempre me habla maravillas de él. Entiendo que ahí, en Cartagena, que fue su segunda patria lo tengáis también como uno de los vuestros, los canarios somos fáciles de querer.
Por último ¿que no le han preguntado nunca y le gustaría que lo hicieran? Plantee la pregunta y contéstela.
¿Qué podemos hacer frente a la situación actual? Comprender que el ciclo ha cambiado, cuanto antes nos demos cuenta será mejor para todos. No está sucediendo, como cantaba Dylan a finales de los sesenta, que las cosas están cambiando. No, las cosas ya han cambiado. ¿Qué hacer? Comenzar a caminar, aunque sea un camino a través del infierno. Porque no nos valen ni las instituciones, ni las estructuras socio-económicas que nos marcan el camino.

(*) Poema de donde nace el título del libro:
El RECTÁNGULO del muladar estaba orientado al Este.
 Por la mañana la portada de piedra se recortaba sobre el suelo y la cruz de madera que estaba sobre ella jugueteaba con suaves movimientos dentro de los charcos de orines. Los mulos al pasar la iban pisoteando. El hijo de Dios se había descolgado. Dentro, jugaba como en su nacimiento.
 Yo, en el pórtico, hacía hervir el estiércol,  que envolvía todo en un afrodisiaco de limón y canela.
 Las mulas tenían las caderas lustrosas y los dientes sombríos.
 El poema de los ojos tristes de las mulas sin potro va rodando por todo el aire tibio que yo traigo.
 En el agua que deja ver el fondo de los charcos nace la hierbabuena.
 En el agua color de chocolate nace la hierbamala; pero la hierbamala también es verde.
 Todos los burros adolescentes comen y saltan como locos sobre sus sombras. Yo sobre ellos.
 Un dios niño hace charquitos con el agua sucia y se metía dentro hasta ponerse negro y por eso tiene los ojos azules. Entonces yo, loco de júbilo, me metí también dentro de mi charco pequeño y empecé sin querer a ensuciar el color de las cosas.
                                                                                  Domingo López Torres
                                                     Del poemario “Diario de un sol de verano”

2013 de Poesía. Día 238. Francisco Croissier

Día 238. Francisco Croissier. Poemas [Selección 1979 - 2002] (2003)



POEMA PARA CUANDO TÚ VENGAS


Ahí fuera
el viento es un viejo canelo
                  perdido de sorimba

A veces se contenta
con asomar la cara
                   medio cansado 
por la ventana de mis papeles en desorden

otras en cambio
se queja
                es un recuerdo
           que va rajando el aire


         poniendo de baretas al silencio
         cuando estampa por las paredes
         todos esos fantasmas míos
                  a los que reconozco

Me los trae como un presentimiento

                          Como un gallo negro
                                   de pelea
revolviéndome la habitación
como dándole la vuelta a la tristeza
para que a sus espaldas mire de frente
                           a la tuya
y te la vea venir en una de ésas caminando
                           a la intemperie
                           de un beso clandestino

echando a temblar los relojes
                          de esas aceras de estas calles
                          a solas de ciudad
                          apagada en el invierno
                                   que no viniste

Y este día de hoy se marcha
                                        escorado
                           hacia tu nombre

en él van corriendo los barrancos
         con la alegría puesta
al lado de los lagartos nuestros

una nube cogiendo de la mano
la pregunta nítida y gigante de los niños
       estrellándose de pecho
contra el dietario de los traidores

dando pie para que ese mar urgente
          que te pasa por el teléfono
                 sea un ángel
                          mandando a mudar tiranos
                                  a la luna

Será todo esto
y los tejados que atardecen
         llenos de tu ausencia
lo que yo guarde
          entre otras cosas

          para cuando me ponga a esperarte 


lunes, 26 de agosto de 2013

2013 de Poesía. Día 237. Belén Reyes

Día 237. Belén Reyes. 23 Pandoras (2009)


Algo tengo que hacer.

Seducir a un polítco.
Secuestrar a mi amor.
Burlar ciertos escoltas.
Quemarme a lo bonzo.
ante mi casero.

Salir en telecinco.
Contarles en su argot
que esta casa es mi templo
y el sueldo no me llega
y el suelo no me basta.
Sólo las noches libres
para tejer respuestas.
Sólo las noches libres
para escribir navajas.

Me quedan los bolígrafos
los ojos de mi madre
la poesía ancha.

Pero algo he de hacer...
Suicidarme un poquito
quedarme embarazada.
Hacerme medio yonqui
ser, oficialmente marginada.

Y suena la olla exprés.
Como si me pensara...


domingo, 25 de agosto de 2013

2013 de Poesía. Día 236. Antoni Alomar

Día 236. Antoni Alomar. El Disco (2000)



Sueño con una película de Buñuel
un jarrón de flores lleno de espadas
un sombreo de copa paseando un perro rojo
Sueño que la muerte se enamora de una mesa de papeles falsos
Sueño para besar la mejilla
de lo que yo entiendo por vida
Después me tomo el pulso y vuelvo a soñar.


sábado, 24 de agosto de 2013

ENTRE EL RUIDO Y LA VIDA, de Alejandro Palomas

Baile del Sol, Tenerife, 2013 / 52 pág. / 10 €

Luis Fernández Zaurín


Alejandro Palomas es autor de cinco novelas, de las que dos han sido llevadas al teatro. No es extraño que su segundo libro de poesía tenga un componente narrativo. El sujeto poético es un "joven confuso", algo que se refleja en la primera parte: "Confundió el ruido /  con la vida". La segunda está formada por las observaciones de un "maduro consciente". Una voz le sugerirá que busque el amor, en el que solo hallará el desierto. Una serpiente le dará las verdades que necesita; al final, advertirá que ya no hay tiempo. Sugerente libro en el que no es fácil rastrear influencias poéticas: ¿algo de Neruda o de León Felipe? De sus otras influencias da una pista él mismo cuando dedica el libro a Rulfo, con quien coincide en que "los muertos den vida / a los sueños". Poemas de verso libre en los que el autor repite estructuras sintácticas. Poesía de corte meditativo de un autor dueño de un lenguaje intenso y depurado.

El Ciervo - Agosto-Octubre 2013

2013 de Poesía. Día 235. Tito Expósito

Día 235. Tito Expósito. Te doy una patada en la barriga que te saco las uñas de los dedos de los pies por los ojos (1999)


Una patada en la barriga
para que los prejuicios se te caigan hechos pedazos,
para que tu voz sea algo más que jirones
de sentimientos enclaustrados

Una patada en la barriga
para que dejes de gimotear ante los inconvenientes
para que tus ganas sean el estandarte
de lo que siempre has soñado

Una patada en la barriga
porque ya está bien de que te tragues sin masticar
lo que te han dado
intentando venderte un castillo sin blancanieves
sin enanitos encantados

Una patada en la barriga
porque han sido suficientes mentiras las que brotan
de las inmundas gargantas de políticos
falseadores de esperanzas

Una patada en la barriga
porque ya es hora de que las riendas
las lleven tus manos
la justicia deje de ser un sueño y el hambre,
un titular de los noticiarios

Una patada en la barriga
porque no queda tiempo
solo unos segundos
antes de que nos sellen el sentimiento.


viernes, 23 de agosto de 2013

2013 de Poesía. Día 234. Isabel Pérez Montalbán

Día 234. Isabel Pérez Montalbán. 23 Pandoras (2009)



SISTEMA

Compañera, tus uñas azules y no rojas:
Estudio de las falsas teorías.
Los adioses muy blancos como mares de nieve
y los negros perfiles, los sicarios del miedo.
Se retrasó la Historia, sentí el frío letal
del fracaso, la ruina, las vértebras cansadas.
Se necesitan cursos intensivos y largos
sobre el ciclo del hielo y su andamiaje,
para así contemplar los tanatorios
del hambre, las plegarias tan humildes
sin respuesta precisa desde los rascacielos.
Sólo existe un sistema, sin reglas ni principios,
que practica —algo torpe— el desescombro
que arroja de aplicar el salvajismo.
Se necesita química, terapia, indiferencia,
para no vomitar ni desmayarse
como lo haría un maldito cobarde.


jueves, 22 de agosto de 2013

2013 de Poesía. Día 233. Armando Alanís Pulido

Día 233. Armando Alanís Pulido. Tan lejos de Dios (2010)


La ciudad se parece a mis bolsillos
En cada esquina una pelea a muerte entre los semáforos y la prisa.
a veces tan vacía
a veces tan llena de todo, menos de lo importante
la ciudad se parece a mis bolsillos.


miércoles, 21 de agosto de 2013

La inmortalidad del cangrejo

Todos los canales de televisión ofrecen una y otra vez la misma imagen. Un avión acaba de estallar contra una torre. Al primer impacto le sucede el segundo y una inmensa nube de humo cubre la pantalla. Las víctimas se multiplican y es fácil intuir la existencia de una montaña de cuerpos sin vida en el interior de los edificios siniestrados. El mundo entero está pendiente de lo que queda de Manhattan y no puede levantar la vista de los escombros de las torres gemelas, convertidas ahora en gigantes caídos sin remedio.

El daño que el atentado causa no es sólo físico y sus efectos colaterales son más grandes de lo que en principio pudiera parecer. Sin ni siquiera sospecharlo, la sociedad se sitúa en la antesala de la crisis, una crisis que no es sólo económica. Los muertos son las víctimas directas, pero no son las únicas. Occidente entero se derrumba junto al mayor de sus símbolos y toda una generación se hunde al mismo tiempo que lo hacen las torres gemelas, quedando fundido su cadáver entre las ruinas, pasando a engrosar los escombros con la esperanza (ya inexistente) de que el futuro del mundo sea mejor que el presente. El cadáver de una generaciónque ha perdido toda posibilidad y ha quedado huérfana de perspectivas "justo cuando el mundo -postrado de rodillas- echa a andar hacia atrás".

Alfredo pertenece a esa generación. Tiene veintitres años, un novio mucho mayor que él, un trabajo que odia y una vida que se derrumba en lugar de construirse. Aborrece a sus padres, utiliza a sus amigos, desprecia todo y a todos (empezando por él mismo) y no encuentra ningún estímulo que le haga salir de esa sensación permanente de apatía. Le devora el egoísmo sin control que le lleva a exigir cada vez más a los que le rodean. Se despedaza a sí mismo casi con deleite y no se siente satisfecho hasta que inocula su veneno alrededor. 

Carlos, su pareja, se encuentra en Berlín, a miles de kilómetros de distancia. Les separa un vuelo que, por culpa de los atentados, es cada vez más difícil de tomar. Para colmo de males, algo va mal en su grupo de amigos. Yolanda da la voz de alarma: su novio Edu ha desaparecido. Es imposible que no haya dado señales de vida todavía, ya hace demasiado tiempo incluso tratándose de él.Edu es compañero de Alfredo desde la infancia, un poco calavera (o un mucho), pero aun así su mejor amigo. Merece que Alfredo dedique un esfuerzo en buscarle y en investigar qué hizo en los últimos tiempos, sobre todo teniendo en cuenta que así podrá satisfacer el morbo y la curiosidad.

Las torres gemelas se lo llevaron todo consigo dejando un solar arrasado y estéril. Un 11 de Septiembre el miedo se coló por las pantallas en las casas de la gente y con las imágenes de destrucción llegaron la pérdida de la inocencia y de la libertad.Alfredo es el mejor representante de "la generación cangrejil que se miró el ombligo, que se ve sin forma y sin ganas de tenerla, que se sufre a sí misma con la indolencia -el paso siempre atrás- de quienes no saben qué quieren ganar. De quienes han aprendido demasiado rápido lo fácil que es perder"





La inmortalidad del cangrejo (Fernando J. López)-Trabalibros

FICHA TÉCNICA:
Autor:Fernando J. López
Editorial:
Baile del Sol
ISBN: 978-84-15700-74-6
Número de páginas: 186
Género: Narrativa