jueves, 30 de septiembre de 2010

Liber: Crónica II

30/09/2010
Sin parar.
Todo el día.
El stand muy bien situado, lo que en cierto modo ha dado mucho juego.
Visitas de los distribuidores, nuevas propuestas para trabajar con librerías, el cierre de un acuerdo para distribuir nuestros libros por Europa... de repente todo parece fácil.
Amigos que te encuentras -José Mari Esparza de Txalaparta puso la nota de humor-, visitas rápidas y cierre de agenda.
Ya tenemos los días casi completos para Frankfurt.
A veces paras, y dices, estoy aquí, y es de verdad.

Los amigos que pasaron hace unos días por el SILA que también nos visitan, Martín Gómez, Silvano Gozzer, Alberto Vicente, hablo también con Javier Jiménez, les proponemos que organicen ellos unas jornadas el próximo año. Cerramos el acuerdo con un trueque, una visita, un paseo por la isla. Nos gusta la idea.

Pasan agentes, traductores, distribuidores y bibliotecarios, interesados por el SILA. Cumplimos los objetivos, abrimos caminos.

Felices y agotados.
Una imagen vale más que mil palabras.

Liber - Crónica I

29/09/2010
Empezamos la mañana con un piquete delante de la cafetería donde tan tranquilamente tomábamos café. Imaginábamos que quizás, en la entrada del recinto, algún otro nos estaba esperando. Nada más lejos. Al salir, después de 10 horas de encierro, no pudimos más que reirnos: nadie nos esperaba.
Y es que al sector cultural, a este encuentro de profesionales del libro, lo ignoran hasta los piquetes. La primera vez que tenemos presencia-stand en LIBER.
Una experiencia nueva. Un nuevo experimento. Un nuevo intento.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los que vendrán: VIOLETA Y OTRAS COSAS PRIMERAS de José Manuel Hernández

M-29. Narrativa, Relatos. 2010. 144 páginas. Ilustraciones de Conchy Franchy. 4ª Edición. ISBN: 978-84-15019-32-9. 12 €.


DIOS UNO
Fue maravilloso, una experiencia divina, casi mística.
Esto es el paraíso, le dijo. La mujer, desnuda y en la cama, sonrió.
Él se puso sus hábitos de franciscano descalzo y abandonó el prostíbulo.
Nunca había estado tan cerca de Dios.



BESO UNO, O CÓMO SE DESEMBRUJÓ LA PRINCESA
La princesa estaba embrujada. Dormía hasta que llegase un 
príncipe de veinte años, pelo negro y ojos verdes. Llegó. La besó s
e despertó. Los ojos y el corazón de la princesa estuvieron 
a punto de estallar.

Le dio las gracias, cogió su caballo y se fue para casarse 
con el hijo del molinero, de quien estaba enamorada.


VIOLETA
El amor es ciego, le dijo un amigo.
Pensó mucho en esto y al final, cuando vio a Violeta, cerró los ojos y la amó.


DESCUBRIMIENTO
Al final, me doy cuenta que escribir es la más cómoda de las resistencias. Pero resistencia al fin y al cabo.



...



Tejer las palabras para que comprendan por qué Violeta existe. Ése es el complejo trabajo que le toca a este hombre de manos largas y grandes orejas, que de tanto escuchar terminó hablando de sí mismo, al menos en el cincuenta por ciento de los casos. Quieto se quedó frente a la espesa blancura del papel blanco y pensando descubrió que estas cosas primeras no son más que el espejo de una infancia mágica, llena de juegos callejeros, y de los amigos que, de joven, le iniciaron en el lento aprendizaje de la dignidad, y de las Islas que lo parieron y lo llenaron de veredas verdes y de las escudillas de amor, que de tanto llenarlas acabaron rebosándose y esparciéndose por toda su casa, que en este caso es sólo su propia existencia. Usando unas lonas gastadas, estuvo este hombre andando y halló a los poetas y a los libros que creía que se habían quedado en el olvido. Impensadamente se le salieron todos los aprendizajes y se fueron colocando con la alegría del desorden, compartiendo espacio con estrellas y lunas que alumbran su corazoncito rojo. Es así que le robó unos versos a Neruda para hacerle un regalo a dos jóvenes amantes o puso en boca de la poesía zapatista las palabras de un Benedetti que sigue asombrándolo o se descubrió en el lenguaje insurgente y tierno del Subcomandante. Repasó sus escritos a medida que iban naciendo a la luz y comprobó que lo que decían, aún siendo suyo, tenía palabras de miles de lecturas que, ahora se da cuenta, se quedaron trabadas en su memoria. Ocupó el tiempo de los últimos trescientos sesenta y cinco soles en escribir lo que quería decir y no lo que ustedes quisieran oír. Meciendo las palabras, para que descansaran, acurrucadas en su aplastada barriga, este hombre revivió sus amores de antes y siguió viviendo los de ahora. Ubre a ubre fue ordeñando todos los besos, pues dibujándolos se quedarían siempre con él. Jugueteando con sus manos que saltaban de la a hasta la p y volvían, con cierta rapidez, de nuevo a la a, fue levantando un muro fuerte que aislara al ostracismo. En esas circunstancias, las amantes y los amigos se volvieron cuentos. Recolectó sus viajes y sus causas y comprendió que podía sonreírse con los absurdos que no esconden más que metáforas. Despacito fue desenredando la madeja de sus afectos y cogiendo nalgas con sus manos. Enternecido por las voces de una piel morena, se mojó en la arena rubia de un desierto por conquistar y de una esperanza que se cubre de melfas negras y verdes y naranjas y rojas... y también de melfas libres. Miró incansable por la ventana y descubrió el árbol de los nísperos y la enredadera espesa que cubre la canal del molino viejo. Estuvo así tiempo, hasta que decidió dedicar sus escritos al padre que lo engendró y a la madre tierna que los parió, a este hombre y a la mujer que un día es pelirroja y otro rubia y, al siguiente, nada más que castaño. Navegando por mares de resistencia decidió, por último, que su puesto estaba junto al ejército de hormiguitas que, lentamente, van horadando al mundo. Todas las palabras que estaban por el aire también se unieron al frenético trabajo del hormiguero. Así, laborando sin pausa, es que nació Violeta y el resto de las cosas primeras que, nada más crecer, se encadenaron a las voces de la rebeldía.

martes, 21 de septiembre de 2010

Presentación del libro "Una casa mal amueblada" de Samir Delgado

• Una casa mal amueblada, es un libro reivindicativo que ofrece una selección de materiales juveniles y alternativos escritos durante los últimos años bajo el vértigo de la más rabiosa actualidad, reuniendo entre sus páginas el conjunto de artículos periodísticos publicados en los espacios digitales y la prensa escrita insular, junto a notas de viaje, poemas y conferencias que conjugan el valor del compromiso político y la pasión por la literatura


El próximo viernes 24 de septiembre, a partir de las 20:00 horas, en el Café del Libro “La Comedia” sito en la calle Pérez Galdós, 35 en Las Palmas de Gran Canaria, se presentará el libro de Samir Delgado, "Una casa mal amueblada". El libro editado por Baile del Sol fue presentado públicamente en la Casa de Canarias de Madrid, el Ateneo de La Laguna y el XV Festival Internacional de Poesía de La Habana.

"Una casa mal amueblada es una visión alternativa y juvenil sobre la actualidad cultural, política y ecológica hecha desde el archipiélago canario, aportando una crítica alternativa hacia el modelo de desarrollo de las islas y una llamamiento a la toma de conciencia sobre el futuro de Canarias en tiempos de crisis"

Samir Delgado (1978). Joven autor canario, de padre libanés y madre canaria. Participa activamente en los movimientos sociales de las islas, desarrollando experiencias de teatro social, radio comunitaria y ediciones alternativas. Como gestor cultural es fundador del Encuentro Internacional de Literatura “3 Orillas”. En el año 2009 fue invitado al II Encuentro de Jóvenes Escritores del Cabildo de Tenerife y el Forom des Langues du Monde en la ciudad francesa de Toulouse. Han sido traducidos poemas suyos a varios idiomas. Ha publicado: De Guajara a Tafira. Travesías del movimiento estudiantil canarioÚltima postal desde Canarias (Traducido al portugués para Cabo Verde). Canarias al Sur. Trilogía global de la ciudad turística y El monte se quema. Un Libro contra el fuego.  

lunes, 20 de septiembre de 2010

Los que vendrán: ENTRE ORIENTALES Y ATLANTES. Antología de relatos uruguayo-canaria

M-118. Narrativa, Relatos. 2010. 208 páginas. ISBN: 978-84-15019-29-9. 14 €.

Tejer con mano serena pero decidida, puede lograr que el hilo se entrecruce. No es más que el remoto antecedente de las estampas y dibujos elaborados por el artista M.C. Escher, y entonces surge el literario amanecer de dos coincidencias, la de Uruguay y Canarias, duras pieles curtidas por hábiles manos. Quienes se entregaron al viejo oficio de escribir fueron conscientes de un inevitable tránsito: del campo a la ciudad. Realidad que Entre Orientales y Atlantes. Antología de relatos uruguayo-canaria reúne relatos de escritores uruguayos y canarios, y en los que se aborda el amor, el sexo y la muerte, el boxeo, la frialdad contradictoria de quienes pretenden controlar, los aborígenes y conquistadores, intemperies marginales, negros relatos estremecedores o el alienante absurdo urbano, entre otros. Si el cuento encontró en Uruguay a excelentes valedores como Horacio Quiroga, Felisberto Hernández y Juan Carlos Onetti, exponiendo el primero su Decálogo del buen cuentista, en Canarias, invertebrada comarca, pujante en cuanto a imaginar literarias anticipaciones con respecto a otros próximos rincones del idioma, han existido y existen magníficos tejedores de letras como Benito Pérez Galdós, Luis y Agustín Millares Cubas, Alonso Quesada, Isaac de Vega, Antonio Bermejo o Luis Alemany, quienes concibieron ayer y hoy atrevidos soportes de lo imaginario. En éste libro, Claudia Amengual, Jorge Majfud, Hugo Fontana, Lauro Marauda, Luis Marcelo Pérez, Carlos Montero, Leonardo Cabrera, Sergio Capurro, Nedy Varela, Gustavo Esmoris, José Rivero Vivas, José Manuel Hernández, Gabriel Cruz Barreto, Javier Hernández Velázquez, Juan Royo Iranzo, Eduardo Delgado Montelongo, Ángeles Jurado, Antonio Lozano, Víctor Ramírez y Agustín Díaz Pacheco, parecen simbolizar estampas y dibujos ideados por M. C. Escher, osado compositor de geometrías, y toda una serie de crónicas permanentemente insomnes que palpitan para vencer distancias y tender sugerentes y siempre necesarios retos al lector.



Una orilla de esta antología

La narrativa uruguaya tiene una gran tradición en lo que se refiere al cuento. Aproximadamente hasta la década de los 50 del siglo pasado, el cuento predominó sobre la novela, algo que comenzó a cambiar a partir de los años 60, pese a lo cual, el cuento continuó teniendo un lugar central dentro del panorama literario del Uruguay. El predominio de las temáticas camperas dejó su lugar, ya entrado el siglo XX, a nuevas líneas estéticas que corrieron el escenario hacia la ciudad —un dato para nada menor—, siendo su principal impulsor Juan Carlos Onetti, que si bien es reconocido como el más grande novelista uruguayo, no perdía el pulso a la hora de escribir cuentos. Este tránsito no fue, obviamente, ni casual ni ajeno al contexto socio
económico y político que vivía la región, en su interrelación con las grandes metrópolis. En el Uruguay de principios del siglo XX, como en el resto de América Latina, la rápida expansión del capitalismo fue terminando con formas de producción que aún convivían con la nueva economía. Así, el capitalismo pasa de forma de producción «a dominante» —donde debe convivir con otras formas arcaicas, que actuaban como freno al nivel productivo de las nuevas tecnologías— «a hegemónico», constituyéndose en la única forma de producción. El poder económico, y por consecuencia el político, se trasladan desde el campo a la capital. Montevideo, crecida en torno a uno de los mejores puertos naturales de la región, se constituye rápidamente
en el corazón económico y financiero del Uruguay. Ante estos cambios, la literatura no podía permanecer por fuera de esa nueva realidad, la cual de todas maneras no se traslada mecánicamente y en forma inmediata a nuestras letras sino que demora algunos años en comenzar a ejercer una influencia visible, siendo la denominada «generación del 45» quien tiene el papel histórico de impulsar este cambio de escenario, siendo el cuento su principal herramienta. (De hecho, El pozo, una de las obras más célebres de Onetti, considerada como ese punto de inflexión donde la narrativa uruguaya pasa de campesina a urbana, sigue siendo difícil de clasificar para la crítica, que no logra ponerse de acuerdo en si se trata de una novela corta o un cuento largo.) Había sido Onetti, justamente, desde el semanario Marcha, quien atacara esa forma de realismo campesino hasta entonces predominante en nuestra literatura. Se puede afirmar que a partir de esa  transformación el cuento uruguayo alcanza una madurez que lo trae hasta nuestros días, siendo sus principales referentes históricos tres escritores, en especial: Horacio Quiroga, Felisberto Hernández y el propio Onetti. (Quiroga, incluso, fue un estudioso de esta forma de relato, sobre el que dejó un pequeño ensayo que
aún hoy mantiene su frescura y vigencia, al que llamó «Decálogo del perfecto cuentista»). A partir de allí numerosos y muy talentosos escritores han nutrido el panorama nacional del cuento, entre los que podemos destacar, además de los antes mencionados, los nombres ya conocidos de Juan José Morosoli, Julio Da Rosa, Mario Arregui, Carlos Martínez Moreno, Armonía Sommers, L.S. Garini, Selva Márquez, José Pedro Díaz, Cristina Peri Rossi, Sylvia Lago, Héctor Galmés, Mario Levrero, Miguel Ángel Campodónico, Julio César Castro y Mario Benedetti, hasta llegar a los más recientes, como es el caso de Ruben D´Alba, Hugo Fontana, Rafael Courtousie, Lauro Marauda, Jorge Majfud, Leonardo Cabrera, Claudia Amengual, y Horacio Cavallo, algunos de los cuales integran esta antología. Los autores seleccionados para la misma lo han sido de una forma subjetiva, como siempre sucede, de manera inevitable, cuando se hace este tipo de trabajos. Pero dentro de esa elección caprichosa, se ha tratado de dar un panorama variado del cuento actual en Uruguay, que como se sabe está muy ligado a los canarios por la fuerte emigración de éstos hacia nuestro país; en esta nómina de escritores hay mujeres y hombres, jóvenes y no tanto, autores muy conocidos y otros que hacen sus primeras armas. Con oficio y probada eficacia, estos creadores diversos en temática y estilo pueden dar un panorama, al menos parcial, del cuento uruguayo de hoy. Los invitamos a leerlos y sacar sus propias conclusiones.

Gustavo Esmoris



El Salón del Libro Africano se suma a la celebración del Día Internacional de la Bibliodiversidad


El Salón Internacional del Libro Africano se suma la celebración de 'El Día B', una iniciativa que bajo el lema 'Por un mundo más bibliodiverso' ha sido propuesto por la Alianza Internacional de Editores Independientes.
De este modo la jornada se celebra este 21 de septiembre para "llamar la atención sobre la circulación de los libros como objetos, como portadores de ideas y como bienes culturales". El día B se celebrará de manera simultánea en distintos países con sueltas de libros, picnics poéticos, charlas y conferencias y la emisión de un video-minuto sobre la importancia de la edición independiente para la pluralidad de obras, autores y opiniones.
Con esta celebración, la Alianza Internacional de Editores Independientes quiere advertir sobre el creciente fenómeno de globalización editorial, defendiendo el concepto Bibliodiversidad como "diversidad cultural aplicada al libro" y necesariamente ligada a la actividad de las editoriales independientes.
La Alianza anima al lector a defender "esta diversidad cultural del libro", amenazada cada vez más por "la concentración financiera del sector editorial, dominado por grandes grupos que poseen los recursos económicos, los medios de comunicación y los mecanismos de difusión".
La elección del 21 de septiembre como El Día B tiene un gran componente simbólico: es el día de la primavera en el Hemisferio Sur, una estación que evoca "épocas templadas, variedad, contraste de colores, vigor, florecimiento, reverdecimiento, transición, amor, perfume, el anuncio de lo nuevo".
La editorial Baile del Sol forma parte de la red hispanohablante de la Alianza Internacional de Editores Independientes. El Salón Internacional del Libro Africano, es un claro ejemplo de esa defensa de la independencia editorial, del trabajo del pequeño y mediano editor y con ello, de la libertad de expresión. La Librería SILA celebra El Día B facilitando al lector el acceso a los títulos publicados por pequeñas editoriales africanas con escasa presencia en España.
Del 22 al 26 de septiembre en el Castillo San Felipe del Puerto de la Cruz (Tenerife) esta librería portátil alimentada con títulos aportados por los participantes, ofrece al lector curioso un panorama literario diverso y desconocido, y por eso mismo rico y fascinante.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Los que están llegando: GRANATE de Helena Junyent

SO-125. Poesía. 2010. 110 páginas. ISBN: 978-84-15019-18-3. 10 €.


¿radiación...? ¿color...?
¿de mí?
sombra en la niebla
cuerpo de niebla
en la niebla acuchillada
de mí
gotas en el cuello del alba



sería para mí más que un placer
¡el placer!
ardernos festín del descenso
abalanzándonos feria eternal
hacia el barranco de los excesos
que terminan en inicio
avalancha
del fundirnos alud
mordiendo el crisol
de esos descarríos que nos deliran
combustible a la kermés
heroica de los amantes locos



—propuesta—
cuando temiendo el final
acuden como buitres las sombras
preguntándose qué te queda
propongo tengamos fe en el origen aquél
del cuando
ávidas del letargo en lo cumplido
volvieron a resbalar culebras por la boca
rastro mojado del que va a morir
y aun con todo pendiente nada propuesto
en el aliento que le queda
vivifícase soplo
cumplido animal de fuego



Enlaces de interés:
http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=3709
http://www.diariodeibiza.es/opinion/2010/05/29/opinion-poesia-dhelena-junyent/413015.html

jueves, 16 de septiembre de 2010

Los que llegaron: DE QUÉ NOS ENAMORAMOS de Roman Simić



DE-2. Narrativa. 2008. Traducción de: Gloria Blazanovic. 252 páginas. ISBN: 978-84-96687-72-1. 20 €.

Con un estilo cristalino y envolvente, los cuentos de Roman Simić bucean en la vida cotidiana de sus personajes para sacar a la superficie aquello que más les define: dudas, miedos, espe-ranzas, silencios... Como toda buena literatura, una vez cerrado el libro, sus historias te siguen acompañando y te reconfortan cuando más lo necesitas. 


Jordi Punti




Nadie como Roman Simić para describir con dolor, rapidez e ironía el paisaje humano de postguerra en ese lugar que hasta hace algunos años llamábamos Yugoslavia. No sólo porque como todo croata ha vivido la guerra en primera persona (es decir, con suficiente lucidez como para después no-narrarla), sino, porque en De qué nos enamoramos ha sabido prescindir de todo odio y mostrarnos el momento en que el hombre se convierte en animal, sujeto extraño ante sí mismo. Y para esto, no sólo ha echado mano a experiencias propias, a personajes que se mueven perversamente entre Zadar y Nuevo Zagreb o a chistes sobre el reconocido arte naiv croata –tan elogiado por el nacionalismo político de los años 90–. Sino, que ha echado mano al estilo. Uno concentrado y ligero, que no se demora en concesiones, y muchas veces deja gran parte de la información debajo, tal y como le gustaba a Hemingway explicar su teoría del iceberg. Uno afilado, como si en un gesto de locura y delante de la madre de nuestra esposa, encajásemos con rabia un cuchillo en el centro de la mesa y después riéramos, riéramos... 


Carlos A. Aguilera


VALIUM


Podría levantarme, podría beber un poco de agua, podría mirar el reloj o vomitar, podría hacer cualquier cosa en lugar de estar sentado desnudo en una banqueta de la cocina concentrado en un juego de solitario.
¿Por qué hemos venido si no piensas ir? Me pregunta Ana, de espaldas, frunciendo el ceño (me doy cuenta por el gesto con el que se quita el cabello de la frente) mientras plancha mi traje negro.
Sigo callado. Hace una hora que estamos aquí. El piso está seco y huele a cerrado, la planta sobre el radiador frágil y transparente como una hoja de papel quemado. El funeral nos ha hecho volver de la costa, taciturnos y bronceados, una semana antes de lo previsto, acortar las distancias con cada kilómetro de la pésima carretera adriática. Doy vuelta a las cartas. Respiro hondo cuidando de que no me oiga.
No estábamos... digo.
Ana se da la vuelta. Bajo la mirada feroz, bajo las cejas sin depilar, las pecas se le caen del rostro a los hombros, le salpican los pechos y desaparecen entre sus pezones rosados. Está delante de mí, de pie, en bragas, inmóvil, implacable, descalza sobre el suelo gris de linóleo. Estamos a finales de agosto y en unos días vuelve al trabajo. Mi indecisión y el imprevisto funeral le acortan el verano que ya es corto de por sí.
Dejo las cartas y la miro.
Ella. Hace cuatro años que estamos juntos. Además de dar clases de lengua en un colegio, en su tiempo libre Ana es gimnasta, follamos en el suelo del salón, nos duchamos, nos secamos y tomamos café del termo, frío y con demasiado azúcar.
El negro te queda bien, estás moreno.
Me toca el labio con la uña.
¿Vas a ir?
No contesto. El teléfono suena varias veces, pero no nos levantamos; yo porque sé quién es, ella porque observa como no me levanto.
Es tu madre dice.
El teléfono calla. Incluso sin levantar el auricular, el otro lado del pasillo está lleno del luto de mi madre, de flores, de todo lo que se ha ido comprando desde el entierro de mi padre, desde que empezamos a dispersarnos.
¿Por qué hemos venido si no piensas ir?
Se pone las bragas y se apoya en el borde de la butaca de cuero.
Era tu vecina en la boca de Ana ese “vecina” suena y huele a reproche. Lo estás complicando todo.
Lo estoy complicando. Ana se levanta y lleva las tazas vacías hasta el fregadero. Debajo de las bragas tiene un culo redondo y musculoso, cubierto de espeso y corto vello dorado. Hemos pasado todo el verano tomando el sol desnudos y haciendo el amor en rocas peladas, a veces incluso ante la mirada de pervertidos y caminantes.
Vecina.
La miro. Con una mirada que puede significar todo. Me río. La toco.
No me gusta esa risa tuya dice. No me gusta cuando actúas. Eres opaco. Te pones así cuando eres débil.
En el asiento de atrás del Renault 5 de Ana, entre las toallas y los bronceadores, con marcas saladas de dedos mojados, acechan a los incautos sus manuales para la mujer fuerte y moderna, con las anotaciones coloridas de Ana dispersas por los márgenes. No lo digo en voz alta, me lo trago, quizás me molesta que todavía siga leyendo. Ana es una gimnasta leída. Hace cuatro años que estamos juntos, me conoce, no intento contradecirla, amén.
El entierro es a las dos o dos y media di-go. Silvija está segura de que comenzará más tarde, por el atasco o por el cura. El padre Josip está enfermo y dará la misa uno joven. Silvija ya le ha oído y dice que no promete mucho.
Silvija es la madre. Le dijo también: Tienes tiempo para llegar y echarte una siesta antes. Trae un poco de lavanda para que se la pongamos en el ramo, en aquellas flores de plástico, para que huela bien.
Mientras habla de Danka, a Silvija no le tiembla la voz. En el entierro de mi padre lloró muy poco, después de quedarnos solos. O ni siquiera entonces. Era primavera, por aquel entonces. La gente le daba besos, le susurraba al oído y la apretaba dejando huellas de sudor en el cuello y los hombros de su largo vestido de noche. Era un vestido nuevo, quizás no se lo había puesto antes. En él, Silvija está elegante, casi bonita. Lo usa sólo para entierros. La hace sentirse cómoda, observa a la gente y se alegra ante el protocolo establecido y ensayado del velatorio. Teme por el cura joven, me llama, añora la lavanda.
Danka era la amante de mi padre digo. Hasta la muerte de éste. Creo que murió en su piso.
La voz que llena el salón no es mía. Las frases son pesadas, torpes. Como un niño de colegio las separo y analizo para Ana: determinar el sujeto, el predicado...
Era nuestra vecina. Era bonita.
Ana está callada. Se seca la frente con la mano, deja la vajilla y se acerca. Sus dedos bronceados recorren mi rostro, secan los ojos, cierran la boca. El silencio de sus dedos sabe a detergente. Muerdo la mano de Ana, meto mi frente debajo de su axila. Huele a carne. Verano. Imagino a mi madre y mi hermana de luto, sobre la tierra pisada, junto a la tumba abierta de Danka. Le quito las bragas, me inclino y pruebo el sabor salado del sudor y la orina. Follamos. Mi padre yace sobre una mesa invisible con la boca cosida. Está gris. Danka se le acerca y lo besa. Yo no puedo. La miro. Estamos tumbados en el suelo, Ana enciende un cigarrillo, hace calor.
Danka... empiezo. Más que nada, más que un cigarrillo, me apetece decir Me hice pajas pensando en Danka Požar, pero no lo digo, no sé por qué. No porque esté muerta, seguro, quizás ni siquiera porque se trate de la amante de mi padre, gris y gastada, que yace en una mesa de metal no muy lejos de aquí, sobre un trozo de tela negra, desgastada por las pesadas espaldas y los elegantes trajes de los cadáveres. Mi padre. Parece demasiado sencillo, decir eso. Pensé en ella. Los besos de mi padre al acostarme. Los libros de Ana dirían...
Supe lo de Danka antes que Silvija. Estaba en segundo, el segundo año del colegio... No se escondían demasiado, él la invitaba a tomar un café mientras Silvija no estaba, ella venía maquillada y se sentaba en la silla de mi madre... Se reía, aunque creo que no se sentía a gusto, cogía la taza con las dos manos, cuidaba de no tocarlo... A veces me llevaban con ellos, a pasear en trineo o al circo. Mi padre no paraba de hablar, me levantaba en hombros... Delante de mí siempre se comportaban, a veces paseaban de la mano o se besaban, pero nada más que eso, salvo cuando se iban... Ella tenía una hermana, Marija, que nos esperaba delante del cine o en el parque, tenía unas manos bonitas y me cuidaba mientras ellos no estaban, sus partidas olían a jabón y crema de manos... Nunca he contado eso a Silvija, a veces deseo haberlo hecho. A él le habría dado igual.
Me río.
El fenómeno de los padres en este mundo.
Ana me mira. Se incorpora, camina desnuda por la cocina, mira por la ventana, fuma.
Quizás no deberías ir dice.
Me hice pajas pensando en Danka Požar digo.
No me mira, sacude la ceniza en la maceta de la planta olvidada sobre la costilla olvidada del radiador.
Eres un enfermo. ¿Por qué lo haces?
Espero. Junto con Silvija, huelo los trajes de mi padre cuando éste vuelve, escondido, en cuclillas dentro del armario, en invierno, en el cuarto comunal para la basura mi padre le descubre los pechos, se ríe, a la vuelta del cine deja que yo coja la mano de ella, dice que mi padre se ha muerto, Silvija la pega en la cara, lloran juntas, me voy al baño, tiemblo, tiemblo, acaricio la pernera planchada del pantalón doblado sobre la butaca.
No lo sé.
Estoy tumbado. Ella me pasa la camisa y el traje. Me pongo el traje sobre el cuerpo desnudo, calzo los zapatos en los pies.
Me voy.

***

Marija está en el parque, sentada sobre un banco bajo y sucio de barro, limpiándole la nariz a Kekec. Kekec es un niño rollizo que recuerda al ángel de pelo rizado de la tarjeta de felicitaciones y se dedica a aplastar los hormigueros con una pala roja de plástico.
Hola, Kekec digo.
Kekec se da la vuelta, levanta la cabeza por un instante, no me ve y vuelve a las hormigas.
Hola. Te has puesto guapo dice Marija.
Es robusta y, así sentada, con un ceñido chándal de color verde oscuro, parece más vieja que nunca. Respira ásperamente y se inclina a cada dos por tres para echar un vistazo al niño. Podría tener cincuenta y tantos, pero sus manos brillan suaves como las de una niña de dieciséis. La que aprieta un pañuelo enrojece como un capullo al sol.
Siéntate un poco con nosotros dice. Estamos esperando a mamita, nuestra mamita.
Se ríe y Kekec, sorprendido al oír mencionar a su madre, deja la pala y ojea a su alrededor por el parque. ¿Y tú?
Me siento. El sol trepa por las copas de los árboles y desde allí salta a los ojos. Kekec tropieza con una raíz y Marija lo acompaña con la mirada mientras se levanta y sacude la tierra del pantalón.
Se vuelve loco con las hormigas me confía.
Frunce el ceño al enumerarme todos los tipos de pañales y las más conocidas marcas de papillas para niños.
Todo eso es para timar a la gente. A éste yo lo lavo sin más, debajo del grifo y ya está, es lo mejor para el culete... Y la papilla, pan mojado en leche, y no veas como eructa... El diablillo...
Callamos.
¿Los tuyos van a estar? Pregunta.
Afirmo con la cabeza.
Mi madre, le he traído lavanda.
Tomek y Vanja han ido. Compraron una corona bonita y me dejaron al nene. Así debe ser, bueno, yo no he podido. No puedo, dije, me quedaré. Estuve allí mientras la bañaron, pero no era ella, eso no era ella...
Se silencia y pone una mano en mi rodilla.
Danka está... Le gustaría ahora que yo dejara al nene y pensara sólo en... Como si sirviera de algo, como si fuese lo único importante en este mundo. Creo que no, no lo es... Tenemos estos diablillos... Tú también has crecido de un día para otro, ya tienes novia y todo...
Sus dedos aprietan mi rodilla y tiemblan ligeramente. Su ancho regazo emite a todos lados un fuerte olor a parque y a hormigueros espachurrados.
Kekec viene corriendo y llora. Marija lo abraza y le susurra algo tierno al oído. El niño tiembla de miedo y la pega rabioso con la pala. Intenta liberarse del pantalón. Ella le abre la cremallera y con dos dedos le saca fuera el gusanito. Lo acaricia. Kekec se queda quieto y balancea tranquilamente la pala de la cual caen hormigas aplastadas. Entre las manos de Marija emana y se levanta un fino arco dorado.
Así es dice.
Tiene una expresión atenta mientras escurre cuidadosamente la pollita de la cual se le caen sobre la palma de la mano algunas gotitas menudas. Kekec está inmóvil y tranquilo. La observa con los ojos muy abiertos y esta vez no vuelve corriendo al hormiguero. Me levanto. Ella lo acaricia y le susurra.
Dile al señor qué eres tú. Eres el valium de la yaya. El va-li-um de la yaya.   




Enlaces relacionados:


SALON DEL LIBRO IBEROAMERICANO DE HUELVA


SALON DEL LIBRO IBEROAMERICANO DE HUELVA
II Foro Iberoamericano sobre Bibliodiversidad
Huelva del 5 al 9 de octubre de 2010


Martes 5

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
II Foro Iberoamericano sobre Bibliodiversidad
10.00h. Inauguración del Foro Iberoamericano sobre Bibliodiversidad
11.00h. Paneles Expositivos y Debate
“Redes y Alianzas de Editores Independientes Iberoamericanas”
Mª Luisa Martínez Passarge (México)
AEMI Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes y Editorial La Cabra
Floriano Martins (Brasil)
Editorial Banda Hispánica
Antonio Vizcaya (España)
Feria de la Edición de Canarias, SIAL Salón Internacional del Libro Africano y Ed Baile del Sol
Silvana Tobón Cardona (Colombia)
Geocultura, desarrrollo sostenible
Uberto Stabile (España)
EDITA Encuentro Internacional de Editores Independientes, Salón del Libro Iberoamericano de Huelva, Encuentro de Escritores hispano-luso Palabra Ibérica y Aullido Libros

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
18:00h. Apertura del Salón e Inauguración exposiciones

19:00h. “Los perros siempre ladran al anochecer” de Andrés Pérez Domínguez (España)
(Premio de novela corta La Espiga Dorada)
Presentación de las bases del II Premio de novela corta “La Espiga Dorada”

20:30h. Cata de libros, vino y jamón.
“La efigie sospechosa” (Ediciones Andrómeda, San José de Costa Rica) y “Fuego en las cartas” (Ed Col. Palabra Ibérica, Ayto de Punta Umbría) de Floriano Martins (Brasil) con Mª Luisa Martínez Passarge (México)

Bar Cantalojas (Prolongación de la Avenida de Andalucía, Huelva)
23:00h. Muestra de Poesía Iberoamericana
Astrid Lander (Venezuela), Silvana Tobón (Colombia), Susana Giraudo (Argentina) Koldo Campos Sagaseta (República Dominicana) Manuel González Mairena (España) y Francis Vaz (España)


Miércoles 6
Biblioteca Pública Provincial (Avda. Martín Alonso Pinzón 16, Huelva)
10:00h. Encuentro con el Autor
Astrid Lander (Venezuela) presenta “Buen camino: hacia el camino de Santiago”

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
II Foro Iberoamericano sobre Bibliodiversidad
10.00h. Paneles Expositivos y Debate
“Redes y Alianzas de Editores Independientes Iberoamericanas”
José Angel Leyva (México)
Revista La Otra y Editorial de la Universidad Intercontinental de México
Antonio G. Villarán (España)
Festival de Perfopoesía y Salón de la Bibliodiversidad de Sevilla y El Cangrejo Pistolero Ediciones
Alejandra Peart (México)
Editorial Atemporia
Natividad de la Puerta (España)
A Fortiori Editorial

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
13:00h. Presentación de los libros de la UNIA (Universidad Internacional de Andalucía)
“Los flamencos hablan de sí mismos Vol. IV” de Manuel Curao
“Religión, género y violencia” de Juan José Tamayo
“La radiación solar: incidencia en la salud y el medio ambiente” de Benito de la Morena
“La disminución del contenido metálico en el proceso de compostaje de residuos sólidos urbanos es factible” de Mª del Carmen Gutiérrez Martín y Ana Belén Corredera Espejo

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
18:00h. Conferencia de Susana Giraudo (Argentina) “Las vanguardias del tango y la surrealidad”

19:00h. Mesa Redonda “Presencia de la literatura brasileña en España": Presentación de la nueva edición de Casa-Grande & Senzala de Gilberto Freyre, Guía de autores brasileños editados en español, y La Revista de Cultura Brasileña; con José Manuel Santos y Antonio Maura, modera Rafael López Andujar (Director de la Fundación Cultural Hispano Brasileña)

20:30h. Cata de libros, vino y jamón.
“Monedas en el agua de una fuente” de Susana Giraudo (Argentina) Editorial El Mono Armado
"Nuestras vidas son otras" de Roberto Castillo (México) Ed Aullido Libros & Nortestación

Bar Cantalojas (Prolongación de la Avenida de Andalucía, Huelva)
23:00h. Muestra de Poesía Méxicana
Elia Domenzain, Mª Estela Leñero, Alejandra Peart, Roberto Castillo y José Angel Leyva


Jueves 7
Biblioteca Pública Provincial (Avda. Martín Alonso Pinzón 16, Huelva)
10:00h. Encuentro con el Autor
Presentación de los libros de Alejandro Aura “Cuentos y Ultramarinos. El Aura de Alejandro y Sonetos para cuando ya se va uno a morir” a cargo de Milagros Revenga (México) y Arantza Salaberria (España)

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
13:00h. Presentación de los libros de la Fundación Caja Rural del Sur
“De lo cercano” de Antonio García Barbeito y “Discursos de los Académicos” AAVV. (Comisión Gestora de la Academia Iberoamericana de La Rábida)

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
18:00h. Presentación del libro “Murillo Mendes y el libro Tiempo Español” Pablo del Barco (España)

19:00h. “Almanak Turbo” de Rodolfo Franco (Brasil) Aristas Martínez Ediciones

20:30h. Cata de libros, vino y jamón.
“De ornato mundi, ecopoemas” de Antonio Miranda (Presidente de la Biblioteca Nacional de Brasilia) con ilustraciones de Alvaro Nunes. Ed Jardim Botánico de Brasilia

Bar Cantalojas (Prolongación de la Avenida de Andalucía, Huelva)
23:00h. Muestra de Poesía Lusófona
Floriano Martins (Brasil), Fernando Esteves Pinto (Portugal), Antonio Miranda (Brasil), Tiago Nené (Portugal) y Rodolfo Franco (Brasil)


Viernes 8
Biblioteca Pública Provincial (Avda. Martín Alonso Pinzón 16, Huelva)
10:00h. Encuentro con el Autor
Mª Estela Leñero (México) presenta “Verbo líquido” y “Enciclopedia interactiva: Asómate al arte”

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
13:00h. Presentación de los libros de la Universidad de Huelva
"Captura y almacenamiento de CO2. Criterios y metodología para evaluar la idoneidad de una estructura geológica como almacén de CO2", coordinado por Emilio Romero y Bernardo Llamas Moya y "El Cantar de los Cantares en el humanismo español" de Sergio Fernández López.

Biblioteca Pública Provincial (Avda. Martín Alonso Pinzón 16, Huelva)
17:00h. Proyección del documental y presentación del libro “Tan lejos de Dios: poesía mexicana en la frontera norte” de Uberto Stabile (España) con Sayak Valencia, Alejandra Peart, José Angel Leyva y Roberto Castillo (Editorial Baile del Sol & UNAM)

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
18:00h. “Homenaje a los poetas brasileños Lêdo Ivo y José Santiago Naud”, con Floriano Martins (Brasil), José Angel Leyva (México) y Antonio Miranda (Brasil)

19:30h. Cata de libros, vino y jamón.
“Mujeres en su tinta: poetas españolas en el siglo XXI” de Uberto Stabile (España) con Alejandra Peart (México) Editorial Atemporia & UNAM

Auditorio Casa Colón
21:00h. Concierto de Jorge y Daniel Drexler


Sábado 9
Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
12:00h. Presentación de los libros “Los tres cerditos” y “Órbita lunar” de Angel Poli (España)
presentan Francis Vaz y Paco Huelva

13:00h. Presentación del libro “Diario íntimo de Jack el destripador/cronopiando en verso y otras vainas” de Koldo Campos Sagaseta (España / República Dominicana)

Casa Colón (Plaza del Punto, Huelva)
18:00h Mesa redonda: “Escritura conquistada: conversaciones con poetas de Latinoamerica” de Floriano Martins (Brasil) con Susana Giraudo (Argentina) y José Angel Leyva (México)

19:00h. Presentación del libro “Polishop” de Tiago Nené (Portugal) Ed Col. Palabra Ibérica, Ayto de Punta Umbría

20:30h. Cata de libros, vino y jamón.
“Guardiao das Conchas” de Marcio Alexandre (Brasil) Editorial Pop Sul
“Hace triste” de Jordi Virallonga (España) Editorial DVD

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Los que vienen: UMBRALES DEL NAUFRAGIO de Arturo Borra

SO-129. Poesía. 2010. 76 páginas. ISBN: 978-84-15019-20-6. 10 €.


Ruta imposible

Llegados hasta aquí
no hay descanso: transitan
por las venas gorriones
dispuestos a estrellarse.
En esas regiones donde copulan los días
con los surcos tristes de la noche —volar sólo
es un ejercicio a tientas
que arrebata a las piedras una ruta
imposible.



Los cuchillos

Una joven se recuesta en su amante/ una mujer
con ojos jóvenes de asombro/ con pechos de asombro
calla lo que teme
indefinidamente
calla
y toda pregunta es un cuchillo
que desgarra la tráquea de los ángeles.

Una joven todavía reluciente/ todavía solícita
ante su amante negro/ de fusil blanco
empuñado contra el hueco de las córneas
sin otro juego que el plomo/ la risa premonitoria
del desastre/ sin labios
para sonreír en esos desiertos
obstinados en mentir algún oasis.

Toda respuesta es un cuchillo
en el vientre de este animal arrodillado

Una joven acaricia los fósiles de amor/ fósiles
que unas manos ásperas desentierran/ unas manos alzadas
sobre los bordes llorosos del cielo/ rugiendo
alguna súplica y su cifra
eternamente desoída/ a pesar
del peso que carga los hombros de los hombres
sin hijos ni Padre/ sin más
que partida del que parte mutilado:
sólo la humareda que asfixia el aire.

Toda bocanada es un cuchillo

Una joven pequeña/ tan pequeña
amamanta a sus niños grandes y nutre sus ojos de asombro
desheredados del suelo/ enterrados
con polvo de trinchera en las pupilas
en el muro del mundo
hinchado de cortejos fúnebres
con la panza llena —la panza de indignidad—
y el dolor de partida
de joven que calla su malaria de huesos
y sueña todavía/ y danza al abrir los sueños
entre bramidos / y sueña aún
los contornos de la dulzura/ su abrigo
que ama pese a las cegueras o tal vez por ellas/ su luz
que persigue los amores todavía.

Toda belleza es un cuchillo

 http://arturoborra.blogspot.com/



EDITA-México: Encuentro Internacional de Editores Independientes

Edita celebrará una edición de carácter extraordinario, en noviembre de 2010 en la ciudad de México DF. Para ello contamos con el apoyo y coordinación de Grupo Editorial Endora y RIEPA (Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos) El encuentro tendrá lugar del 19 al 21 de noviembre en la Casa Museo de León Trotsky en Coyoacán, México DF.

Edita es un foro de ámbito internacional que se celebra en la localidad de Punta Umbría (Andalucía) en España, desde el año 1994. Este foro reúne cada año a editores independientes y ediciones alternativas de carácter cultural para dar a conocer su trabajo y exponer nuevas fórmulas de distribución y difusión de las publicaciones. Es un escaparate singular de las nuevas tendencias del arte y la literatura, y al mismo tiempo es un punto de encuentro e intercambio de experiencias donde los editores promotores de la bibliodiversidad y la cultura alternativa tienen la oportunidad de dar a conocer sus últimos proyectos así como plantear nuevas formas de colaboración y cooperación en el terreno de la edición. En su programa se oferta además una amplia gama de formas de intervenir: ponencias, mesas redondas, presentación de publicaciones, proyecciones de vídeo, recitales poéticos, performances, conciertos, exposiciones, instalaciones, etc.

http://editamexico.wordpress.com/

martes, 14 de septiembre de 2010

Nota de Prensa: La editorial Baile del Sol publica dos novelas protagonizadas por hombres en crisis

El viaje del idiota, de Miguel Paz Cabanas, y Acantilados de Howth, de David Pérez Vega, exploran de modos diferentes los conflictos de la madurez masculina

Dos novelas con sendos protagonistas masculinos han sido publicadas recientemente por la Editorial Baile del Sol. Tanto Miguel Paz Cabanas, autor de El viaje del idiota, como David Pérez Vega, en Acantilados de Howth, se meten en la piel de hombres maduros que se encuentran en plena crisis de identidad.

Santiago es el protagonista de El viaje del idiota (Tenerife, 2010), una novela que indaga -a través de una historia cercana en muchas ocasiones al surrealismo-, en las relaciones con los padres y con los hijos en ese momento de la vida en el que uno supuestamente ya tiene que haber demostrado lo que vale. Empleado de pompas fúnebres y con el cartel de “fracasado” colgado a su espalda, Santiago quiere aprovechar las vacaciones de verano para recuperar la relación con su hija y consigo mismo. Una serie de inesperados acontecimientos le llevan a enfrentarse a situaciones tan grotescas como peligrosas de la mano de personajes que viven al límite y con los que Santiago nunca se había codeado. Mientras, su padre fallecido se dedica a enviarles mensajes desde la otra vida a través de un chat.
La narración desenfadada y vertiginosa de Miguel Paz no le resta, sin embargo, profundidad a una historia en la que los temas fundamentales de la madurez se ponen sobre el tapete.
Este autor, nacido en Sestao, trabaja en el ámbito de la inserción laboral de colectivos excluidos y ejerce también como articulista en el Diario de León. El viaje del idiota es su primera novela, género al que se acerca después de haber practicado el ensayo y el relato corto, campos en los que ha recibido numerosos premios como el “Letras Jóvenes” (Junta de Castilla y León, 1993) y el “Premio de Ensayos de la Fundación Santamaría” (Ediciones SM, 1994). Además, ha obtenido los Primeros Premios del I Certamen Internacional de Cuentos “Ciudad de Cartagena”, del Certamen Internacional de Relatos Diario de León, del V Concurso Nacional de Relatos del Ayuntamiento de Caso, del VII Premio Literario “Carlos Casares” del Liceo de Ourense, del XXII Certamen Internacional de Cuentos Dulcinea, del Primer Premio de Relatos del Puerto de Almería y del VI Concurso Internacional de Cuentos “Ciudad de Pupiales”, organizado por la Fundación Gabriel García Márquez y el Ministerio de Cultura de Colombia. Cuenta con relatos publicados en más de veinte antologías. En 2004, publicó Cuentos crueles para leer tumbado en la cama, de Ediciones Leteo.

           
También para David Pérez Vega Acantilados de Howth (Tenerife, 2010) es su primera novela publicada. En ella se cuenta la historia de Ricardo, un hombre doblemente licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en CC. Económicas, que a sus 30 años se replantea su vida mientras ve pasar los días desde la ventana de una empresa del Campo de las Naciones, en Madrid. Sus recuerdos le llevan hasta Dublín, ciudad en la que vivió años atrás, y a las personas e ilusiones que allí dejó. En medio de una crisis matrimonial de la que no sabe si quiere salir, Ricardo intenta descubrir en el pasado las claves de su propio futuro. En Howth, un pueblo pesquero situado al norte de la bahía de Dublín, cuyos acantilados han sido descritos por el escritor H. G. Wells como uno de los parajes más bellos del mundo, el narrador de esta historia encuentra el punto de fuga hacia el que evadirse.
El autor describe con precisión y elegancia los paisajes exteriores e interiores de su protagonista en una novela que lleva al lector hacia lugares tan diferentes como el paisaje irlandés y la actual casa de Ricardo en Madrid que se muestran, sin embargo, igual de fríos y desolados. La intensidad del primer amor y la apatía a la que ha llegado su matrimonio hacen que el protagonista reflexione además sobre los sentimientos amorosos y su capacidad para marcarnos.
David Pérez Vega (Madrid, 1974) empezó a estudiar Ciencias Físicas y, más tarde, Administración y Dirección de Empresas. Llegó a trabajar como auditor de cuentas en una conocida multinacional. Actualmente da clases de Economía y Matemáticas en bachiller y secundaria. La editorial Bartleby publicará a finales de este año su poemario Móstoles era una fiesta (finalista del Primer Premio Ciudad de Móstoles en 1998), y Baile del Sol el poemario Siempre nos quedará Casablanca.

Los que están llegando: VECINOS de Mercedes Álvarez

S-104. Narrativa, Relatos. 2010. 142 páginas. ISBN: 978-84-92528-96-7. 10 €.


Los personajes de Vecinos son padres e hijos, amantes, maridos y esposas atravesados por la soledad, seres que nunca alcanzaron la felicidad ni la han buscado por los senderos que los hubieran acercado a ella. (En estos cuentos conviven una serie de soledades compartidas). Y, sin embargo, desde su profunda incoherencia y debilidad, nos cuentan una historia que podría ser la de cualquiera de nosotros. Porque la gente feliz no tiene historia.



VERANO

 
El niño que vivía junto al edificio de las palmeras solía jugar todas las tardes en el patio con aviones de colores. Tenía ocho años y se entretenía, como casi todos los niños de su edad, con cosas que fabricaba él mismo. Su especialidad indiscutible eran los aviones y los paracaídas.
Casi siempre jugaba solo. No tenía amigos, ni tampoco hermanos. A pesar de que su madre había estado embarazada sólo unos meses atrás, y un día le habían dicho que pronto tendría un hermano, luego nadie se lo había repetido. Su madre había estado ausente un par de días y en la familia no se había vuelto a hablar del tema.
A veces, mientras jugaba, su madre y su tía se sentaban en el patio debajo de la sombrilla y conversaban. Él no solía prestarles atención. Era un niño solitario y taciturno. Durante algún tiempo sus padres lo habían considerado una especie de genio —probablemente desde el día en que vieron su primer paracaídas hecho con corchos, maderas y bolsas de la compra— pero más tarde una visita a un psicólogo infantil los había sacado de su error.
Ese día —un día de verano— el niño estaba jugando en el patio como de costumbre con aviones de colores fabricados por él, mientras la madre y la tía conversaban sentadas en sillas de mimbre, las dos bronceadas y en vestidos de verano, debajo de la sombrilla a un costado en el patio.
—Es terrible lo del casamiento de ese pobre chico —de-cía la madre, mientras tomaba un sorbo de jugo de naranja artificial de un gran vaso de vidrio lila donde flotaban dos enormes hielos en forma de estrella—. Con esa chica, ¿de dónde es?
—Rusa.
—Rusa. Por Dios. Lo único que le interesa es cuánto vale el reloj de su marido. Incluso se lo preguntó un día.
—¿Cómo? —La tía se inclinó un poco hacia delante. El escote del vestido se le deslizó hacia abajo dejando ver la franja blanca debajo del bronceado. Tenía finas líneas de arrugas verticales en medio de los pechos.
—Me lo dijo Víctor.
Víctor era el padre del "pobre chico" que acababa de casarse, un amigo reciente de la madre con el que ella y la tía habían estado tomando un café tres días atrás.
—¿Se lo dijo así? ¿Cuánto vale tu reloj? —Preguntó la tía.
—Algo así —respondió la madre.
Suspiró. Tomó un trago de su vaso y se acomodó en la silla con las piernas cruzadas.
—Bueno —dijo—. Supongo que cuando se viene de esa pobreza...
Señaló el vaso de la mujer que la miraba como asintiendo:
—¿Más jugo?
La mujer le extendió el vaso enorme, de color rosado:
—Sí, por favor.
La madre lo agarró y desapareció dentro de la casa soleada, sintiéndose magnánima. Volvió con el vaso lleno y un bol repleto de enormes hielos en forma de estrella.
—No hacía falta —dijo la tía—. Se van a derretir.
—Sí, pero con este calor... —murmuró la madre.
Agarró uno de los hielos con sus largas y finas manos donde brillaba el anillo de casada, se lo pasó por los labios y lo dejó caer en el vaso. La otra mujer la miró con envidia: ese tipo de gestos de su hermana siempre le habían parecido deslumbrantes.
En el patio se escuchó un ruido como de hojas agitadas por el viento. Pero no había viento. La madre y la tía alzaron los ojos y vieron al niño trepado a la escalera, con los brazos metidos entre las ramas del ciruelo.
La madre corrió, haciendo ruido con los pequeños tacos de sus zapatos blancos contra las baldosas oscuras.
—¡Juan! —Gritó.
En ese momento el avión de color naranja cayó del árbol al piso: una de las alas se desprendió del cuerpo ovalado. El niño se bajó de la escalera sin siquiera mirar a su madre, recogió el avión y el ala y empezó a volver hacia el centro del patio.
La mujer caminó detrás de él y lo obligó a girarse agarrándolo de un brazo.
—Que sea la última vez que te veo hacer eso —le dijo.
El niño la miró.
—¿Cómo recupero mis aviones si se van al árbol? —Preguntó, poniendo ese tono de voz entre insolente y cortés que imitaba de su padre, y que ella no podía soportar.
—Nos lo decís a nosotras —dijo—. A tu tía y a mí.
—No pueden —siguió el chico—. Con esos tacos no pueden.
La mujer respiró hondo. Miró a su hermana. Se dijo que no iba a permitir que nada ni nadie le arruinaran el día.
—Nos los sacamos, si hace falta —dijo midiendo cada palabra.
Miró al niño. Ambos se miraron desafiantes. Pero cuando volvió junto a la mujer había cambiado por completo de expresión, y otra vez parecía radiante y muy joven.
—Qué voy a hacer con este chico —murmuró con una sonrisa de comprensión maternal.
Lo cierto era que Julieta no tenía en absoluto instinto de madre. Había vivido el embarazo de Juan, y el aborto de hacía unos meses también, como si fueran cosas que no le estuvieran sucediendo a ella. Y, finalmente, después de un tiempo, había aceptado ambos sucesos como parte de su destino, como esas cosas que tienen que ocurrir a pesar de uno, y aunque uno no las comprenda.
Sólo que ella no podía admitirlo, y si le hubieran preguntado no hubiera sido capaz de confesar que en realidad nada de eso le pertenecía.
—Le sigue gustando fabricar cosas —dijo la tía.
Julieta levantó la cabeza.
—¿Qué?
—Que le sigue gustando fabricar cosas. A Juan, digo —repitió ella.
—Ah, sí. Siempre —dijo la madre.
—¿Y no pensás en mandarlo a algún taller?
—No quiere —afirmó ella—. Nunca quiere nada.
Por un momento su aspecto radiante se ensombreció como cuando pasa una nube por encima de un cielo resplandeciente de verano, exactamente igual al que tenían sobre sus cabezas ese día. Después tomo un trago de jugo.
—Ojalá todos los días fueran como éste —dijo. Sonrió mostrando una hilera perfecta de dientes muy blancos.
La mujer sonrió también, y agregó a su vaso dos hielos en forma de estrella.
Durante un rato se quedaron en silencio, mirando jugar al niño.
—No es rusa, es polaca —dijo entonces la tía.
—¿Quién? —Preguntó la mujer.
—La chica; la novia del hijo de Víctor. Me parece que dijo que era polaca.
—Ah —dijo la mujer, con una expresión que dio a entender que para ella Rusia y Polonia eran más o menos la misma cosa.
Después se levantó y miró la hora. Comprobó. Con cierto sentimiento de pesar que de inmediato se esforzó por alejar de su mente, que su marido no tardaría en llegar.
En ese momento sonó el teléfono dentro de la casa.
La mujer caminó con el paso ligero, haciendo ruido con los tacos. Desapareció por la puerta que el niño se quedó mirando con los ojos entornados y la expresión severa.
La tía arrastró su silla al sol y se levantó ligeramente el vestido para que se le broncearan los muslos.
Ahora, sin la conversación de las dos mujeres, el patio parecía un lugar vacío y silencioso. El chico seguía con la mirada fija en la puerta mientras ordenaba los aviones. Siempre, cuando se cansaba de jugar, se ponía a ordenar los aviones: era una de las cosas que más le gustaban. Pero ahora lo hacía casi sin mirar.
Cuando terminó eligió un avión verde y lo lanzó al aire. El avión describió una curva contra el cielo azul y cayó a los pies de la madre, en el momento exacto en que salía de la casa para volver al patio. Ella lo recogió y lo dejó sobre la mesa.
—¿Era Ignacio? —Preguntó la hermana.
—Sí —mintió ella. Se rozó la punta de la nariz con el dedo índice.
El chico agarró el avión y volvió a su lugar de juego. La madre se sentó en la silla de mimbre al sol. Abrió un abanico que la hermana no pudo saber de dónde había salido y se abanicó con energía.
Durante un rato estuvieron así, sin moverse, ocupando cada uno un espacio determinado en la superficie del patio mientras los hielos en forma de estrella se iban derritiendo lentamente a la sombra.
En el cielo no había un solo trazo de nube y el calor seguía cayendo constante, perpendicular al piso de baldosas ardientes.
De pronto dejó de escucharse el golpeteo del abanico. La mujer se inclinó y se pasó las manos por las piernas largas y bronceadas, de gimnasta.
Se paró.
Dio una vuelta alrededor del patio y se detuvo delante del chico. Su cuerpo proyectó una sombra alargada por encima de su cabeza. El niño, que estaba arreglando el ala del avión naranja, levantó la vista.
La madre había pensado remediar el episodio del árbol con alguna palabra amable, pero en cambio dijo:
—Tu padre está por venir en cualquier momento —su voz de registros graves le imprimió a la frase un tono amenazador.
El chico agarró su avión naranja y encajó el ala en el cuerpo ovalado. Ella quiso pedirle perdón, pero no pudo. Se agachó junto a él y le pasó una mano por el pelo. Sin esperar la reacción del chico, se incorporó y caminó hacia la sombrilla.
Desde lejos, el hijo la vio detenerse junto a la mesa, de espaldas al sol. Siguió observándola. La vio agarrar con una mano los dos vasos de colores y con la otra el bol de los hielos. La vio caminar hasta la puerta con la espalda erguida y los pies rígidos, haciendo ruido con los tacos contra las baldosas. Después, antes de que desapareciera dentro de la casa soleada, dejó de mirar.